Esto No Son Las Torres Gemelas. Cómo Aprender A Leer La Televisión Y Otras Imágenes — María Acaso / This Is Not The Twin Towers. How To Learn To Read Television And Other Pictures by María Acaso (spanish book edition)

La ausencia de frontera entre realidad y representación nos lleva a afirmar que el poder que tienen las imágenes sobre nuestro concepto de verdad es tal, que todos nosotros consideramos cierto lo que a través de ellas se representa. El efecto realidad (denominado así por Roland Barthes en su libro La cámara lúcida) hace que entendamos cualquier representación visual como un documento y, por tanto, no pongamos en duda su contenido.
En un mundo en el que el ciudadano medio urbano consume cerca de 800 imágenes diarias, es hora de que nos paremos a pensar qué es lo que está pasando. Es hora de que nos preguntemos quiénes hacen estas imágenes y para qué las hacen, por qué todas ellas emiten mensajes que adquirimos de forma inconsciente de tal manera que, al deglutir la información que recibimos, no tenemos las riendas sobre lo que pensamos, sino que las tienen otros.

Un texto que propone unas interesantes categorías de análisis sobre la cultura visual, el análisis de las imágenes mediáticas y aquellas provenientes del campo de las artes plásticas dentro de un momento de la historia en el cual nos encontramos denominado por la autora como la era de la hiperrealidad visual.

– Las imágenes publicitarias que pueblan visualmente nuestra ciudad (vallas gigantes, marquesinas del transporte público, mobiliario urbano diseñado únicamente para albergar publicidad, etc.).
– Los escaparates de las tiendas y todo el conjunto de carteles y demás herramientas del visual merchandising que hay en el interior de los espacios comerciales contemporáneos.
– Las fotografías de prensa y las imágenes comerciales, que constituyen casi el 50 por ciento de cualquier publicación comercial.
– El cine.
– Las imágenes de Internet.
Los seres humanos utilizamos tres tipos de información para comunicarnos: la información oral (lo que escuchamos y hablamos), la información textual (lo que leemos y escribimos) y la información visual codificada por un tipo diferente de lenguaje, el lenguaje visual. En Occidente, siempre se había privilegiado la información oral y textual frente a la visual hasta que, desde el desarrollo de la televisión y los medios de comunicación de masas a partir de los años sesenta, es la comunicación audiovisual el principal sistema de comunicación.

La herramienta que utilizan los constructores de imágenes para representar la realidad es el lenguaje visual, un código específico con unos componentes y una gramática especial. Estos componentes son el tamaño, el formato, la forma, el color, la textura y la composición, mientras que la gramática es la retórica visual.
La hiperrealidad se construye a través de la cultura visual, término que nace del hiperdesarrollo de los mundos visuales que nos rodean. Los avances técnicos han hecho posible la hiperestetificación de la vida cotidiana, de tal manera que desde la decoración de una cafetería hasta la corbata del presentador del telediario son textos icónicos, representaciones visuales que transmiten un mensaje.
¿Qué es esto de “cultura”? El término cultura se puede entender como un conjunto de valores, creencias y significaciones que configuran el entramado social que utilizan las sociedades para dar sentido al mundo en el que viven.
“Cultura visual” puede definirse como conjunto de representaciones visuales que forman el entramado que dota de significado al mundo en el que viven las personas que pertenecen a una sociedad determinada. Es el conjunto de productos visuales que pueblan nuestra cotidianidad y dan origen a la identidad del individuo contemporáneo.

Estamos en la era del terrorismo. Desde el 11 de septiembre nunca se ha utilizado este término con tanta insistencia. Ponemos la televisión, leemos el periódico, vamos al cine y vemos terroristas y consecuencias del terrorismo en todas partes.
Pero ¿en qué se diferencia el terrorismo visual del resto de los terrorismos existentes? Es el sistema de presión organizado desde los grupos de poder con el objetivo de aterrorizar a la población a través de la imagen.
El televisor tiene varios objetivos concretos: impedir el desarrollo del conocimiento propio, es decir, imposibilitar que el ciudadano occidental desarrolle sus propias ideas y construya sus propias versiones sobre lo que ocurre en la realidad. Este objetivo se consigue, fundamentalmente, con las imágenes de carácter informativo (las que ilustran los telediarios y la fotografía de prensa), aunque realmente todas las representaciones visuales que nos rodean acaban apoyando este objetivo, pues aportan datos sobre la realidad, como cuando en las películas norteamericanas se muestra por dentro la Casa Blanca (salvo EE UU, ningún país ha convertido la residencia del presidente en espectáculo), o cuando en los dibujos animados de Tom y Jerry situaciones de extremo dolor se convierten en momentos graciosos, con lo que se produce la legitimización de la violencia. Sería interesante que el lector/a visualizase por un momento las escenas de Tom y Jerry con personajes reales, y considerase si le parecen graciosas las mismas agresiones que se llevan a cabo en los dibujos en seres humanos de carne y hueso. En estos casos las imágenes de entretenimiento se están utilizando para más cosas.”
Un segundo objetivo consigue que el espectador no piense en absoluto, inundando su vida de temas y preocupaciones que lo alejan de los verdaderos problemas que tiene, en muchos casos causados directamente por los Estados y las multinacionales, precisamente los creadores del televisor.
El tercer objetivo es el de modelar la identidad del individuo creando ideales de estilo de vida. Este objetivo se persigue fundamentalmente a través de las imágenes comerciales, que generan unos mundos visuales que funcionan como referentes de lo que debe ser deseado. La publicidad es la que nos dice lo que tenemos que pesar, lo que tiene que medir nuestra pantalla de plasma o de qué color hay que comprarse el coche. Según el tipo de objetos que poseamos, así seremos catalogados por los demás y seremos reconocidos o no como miembros de un grupo o de otro.
A través de estos tres objetivos, el conocimiento propio es sustituido por lo que podríamos llamar el conocimiento importado.
Definido el TV como el sistema de presión organizado desde los grupos de poder con el objetivo de aterrorizar a la población a través de la imagen, una metanarrativa visual es la herramienta utilizada por dicho sistema, es decir, que producirá beneficios en los productores del miedo: los partidos políticos serán más votados, las religiones tendrán más adeptos y las multinacionales venderán más.

1. Existen varias diferencias importantes en la construcción de las metanarrativas con respecto a las micronarrativas. Las primeras funcionan transmitiendo dos tipos de mensaje: el mensaje manifiesto, que es la información que podríamos llamar explícita, y el mensaje latente, que contiene información de carácter implícito.
Por el contrario, en una micronarrativa visual solo existe un tipo de mensaje, el manifiesto (el verdadero mensaje es visible, lo cual no quiere decir que sea inmediato), y está formulado no sobre el concepto de verdad, sino sobre el concepto de metáfora reconocible.
2. El discurso de toda metanarrativa visual es esencialmente reduccionista: no da una visión compleja del hecho mencionando diferentes puntos de vista sino que, al reducir la información, transforma el mundo en un lugar dicotómico donde las franjas de grises desaparecen para dar protagonismo tan solo a los extremos.
3. En las metanarrativas existe un claro encubrimiento del autor, lo que dificulta llegar a la fuente, a la persona o grupo de personas que han creado dicho producto visual. Por el contrario, en las micronarrativas casi siempre existe un reconocimiento del autor, es fácil llegar hasta el creador y contrastar la información.
4. Por último, mientras que las metanarrativas son accesibles para el espectador (¿cuántas veces ha visto el lector Pretty Woman?), las micronarrativas tienen su acceso más limitado.

El modus operandi de la factoría Disney es siempre el mismo, no permite que conozcamos al director, ni al guionista, ni al director de arte de la película. Solo identifica a los actores que han doblado a los personajes animados. Lo mismo ocurre con muchos títulos comerciales que han sido grandes éxitos de taquilla: recordamos a Sharon Stone en Instinto básico, pero pocos son los que conocen al director de la película. De La naranja mecánica recordamos con rapidez que el director es Stanley Kubric.

Existen dos tipos básicos de terrorista visual: por un lado, el que encarga la imagen; por otro, el que la construye. Las personas que lo encargan son los grupos de poder internacionales, es decir, las multinacionales (los bancos, las cadenas de franquicias, las cadenas de grandes almacenes, etc.) y los partidos políticos.
Y por otro lado están los mercenarios visuales, los profesionales que construyen las bombas icónicas, el colectivo que crea las imágenes. Estos profesionales pueden catalogarse desde la funcionalidad de las imágenes realizadas bajo la siguiente clasificación:
Mercenarios que construyen productos visuales informativos.

Tres grandes bloques: los miedos que tienen que ver con el cuerpo humano, los que tienen que ver con la clase social y los bienes materiales y los relacionados con conceptos culturales. Los primeros son aquellos miedos que tienen relación con alguna parte concreta de nuestro cuerpo y que, en la mayoría de los casos, nos obligan a modificarlo. Los segundos son aquellos que nos posicionan dentro de un grupo social, configurando nuestra identidad y nuestro estatus. Y por último, los terrores culturales no tienen tanto un interés comercial como político, y son creados por los Estados, los partidos y las religiones. Todos estos miedos generan industrias concretas: como señalaba Marilyn Manson, cada terror visual se puede mitigar mediante la compra de un producto o de un servicio.
No debemos olvidar que cada terror tiene su contraterror, y que los artistas visuales y otros colectivos de profesionales que trabajan con las imágenes (como los creadores de la contrapublicidad) cada día intentan luchar contra las metanarrativas con sus mismas armas (el lenguaje visual), pero en muy distinta dirección.

Clasificar el tipo de producto visual entre los tres principales grupos de imágenes que ya hemos visto en el primer capítulo. Clasificar significa pasar de ver a leer, disponiéndonos de forma diferente ante la imagen que tenemos delante. Este paso es un acercamiento a las imágenes para iniciar un proceso de reflexión sobre ellas, preguntándonos para qué sirven, es decir, para qué fueron creadas.
– Si es una imagen cuyo objetivo es simplemente transmitir información, nos encontraremos ante un producto de carácter informativo.
– Si quiere que compremos algo o quiere entretenernos mediante determinada actividad comercial (no olvidemos que al ver un producto de entretenimiento en televisión las cadenas nos venden como audiencia a los anunciantes), estaremos ante un producto comercial o de entretenimiento.
– Si pretende hacernos reflexionar sobre la realidad, podemos encontrarnos ante un producto de carácter artístico.

Reflexionar sobre los cinco aspectos clave de una imagen en los que rara vez hemos pensado:
– Canal: sistema a través del cual la representación visual ha llegado hasta nosotros o cómo hemos llegado hasta dicho producto visual. Si estamos siguiendo una serie, el canal será la cadena desde donde es emitida, que puede ser nacional, autonómica o privada, lo que confiere muy diferentes características a cada uno de los espacios que desde cada canal se emite.
– Soporte: estructura física que alberga el producto visual, haciendo especial hincapié en el material que lo contiene. En la serie de televisión sería el propio televisor, de manera más concreta la pantalla; y en la revista el soporte sería el papel.
– Procedimiento de construcción: sistema mediante el cual se ha construido el producto visual. Hasta la revolución tecnológica, las imágenes se construían con pinturas diversas o procedimientos como la escultura en piedra o en madera, o el grabado.
– Accesibilidad y frecuencia: preguntarnos cuántas veces hemos visto un producto visual y qué facilidad tenemos de acceder a él es algo muy interesante que nos depara grandes sorpresas, ya que multitud de productos visuales llegan hasta nosotros con una frecuencia inusitada, aunque no queramos. Las imágenes del 11-S, ya grabadas en nuestra memoria colectiva a causa de su continua repetición desde muchos canales y soportes; imágenes de publicidad que nos llegan de todas partes; películas que la presión mediática nos obliga a ver; vídeo clips musicales que se suceden en televisión, incluso desde los informativos.
– Autoría: quién es el autor del producto visual. En el caso de los productos comerciales ya sabemos que hay que diferenciar entre quien encarga el producto (anunciante) y quien lo construye (la agencia), teniendo en cuenta que, en muchos casos, será imposible conocer no ya el nombre de la agencia en cuestión sino de la persona concreta que ha realizado el anuncio. Debe­­ría­­mos preguntarnos seriamente por qué no sabemos quiénes son los autores de estas imágenes, por qué exigimos que los textos vayan firmados y no lo hacemos con las imágenes.

Podemos clasificar la imagen por el tipo de mensaje que emite: metanarrativa, cuando es un instrumento del poder, cuando quiere hacernos modificar nuestro conocimiento para que pensemos lo que le interesa a otros; micronarrativa, cuando es un instrumento contra el poder que nos hace reflexionar para que seamos nosotros mismos los que establezcamos un juicio sobre lo que ocurre en el mundo.

Comprobaremos cómo se desarrolla una larga cadena de actividades consumistas relacionadas con el miedo y con el grupo de imágenes que lo activan, cuyas consecuencias sociales son, entre otras, la anorexia, la xenofobia o la homofobia. Realizar esta conexión entre los mundos visuales que nos rodean y los efectos en la sociedad
En cambio, ante una micronarrativa deberíamos establecer:
Tipo de terror contra el que lucha dicha imagen.
Actividad que critica.
Consecuencias sociales que intenta producir.

Finalmente, ¿Me lo voy a creer?.
Por fin llegamos a la reflexión final, el paso más importante a partir del cual reflexionaremos sobre si vamos a dejar de forma controlada y consciente que el mensaje que esta imagen transmite pase a formar parte de nuestros conocimientos o no.

———————–

The absence of a frontier between reality and representation leads us to affirm that the power that images have over our concept of truth is such that we all consider true what is represented through them. The reality effect (named after Roland Barthes in his book The Camera Lucid) makes us understand any visual representation as a document and, therefore, we do not question its content.
In a world in which the average urban citizen consumes nearly 800 images a day, it is time for us to stop and think about what is happening. It is time that we ask ourselves who makes these images and what they do them for, why do they all emit messages that we unconsciously acquire in such a way that, by swallowing the information we receive, we do not have the reins on what we think, but rather others have them.

A text that proposes some interesting categories of analysis on visual culture, the analysis of media images and those from the field of visual arts within a moment in history in which we find ourselves called by the author as the era of visual hyperreality.

– The advertising images that visually populate our city (giant billboards, public transport canopies, urban furniture designed solely to house advertising, etc.).
– The shop windows and the entire set of posters and other visual merchandising tools found inside contemporary commercial spaces.
– Press photographs and commercial images, which make up almost 50 percent of any commercial publication.
– Cinema.
– Images from the Internet.
Humans use three types of information to communicate: oral information (what we hear and speak), textual information (what we read and write), and visual information encoded by a different type of language, visual language. In the West, oral and textual information had always been privileged over visual information until, since the development of television and the mass media from the sixties, audiovisual communication is the main communication system.

The tool used by image builders to represent reality is the visual language, a specific code with some components and a special grammar. These components are size, format, shape, color, texture, and composition, while grammar is visual rhetoric.
Hyperreality is built through visual culture, a term that is born from the hyperdevelopment of the visual worlds that surround us. Technical advances have made it possible to hyper-esthetize everyday life, in such a way that from the decoration of a cafeteria to the tie of the newscaster are iconic texts, visual representations that convey a message.
What is this «culture»? The term culture can be understood as a set of values, beliefs and meanings that make up the social fabric that societies use to give meaning to the world in which they live.
«Visual culture» can be defined as a set of visual representations that form the framework that gives meaning to the world in which people who belong to a given society live. It is the set of visual products that populate our daily life and give rise to the identity of the contemporary individual.

We are in the age of terrorism. Since September 11, this term has never been used so insistently. We put on the television, we read the newspaper, we go to the movies and we see terrorists and consequences of terrorism everywhere.
But how is visual terrorism different from the rest of the existing terrorisms? It is the pressure system organized from the power groups with the aim of terrorizing the population through the image.
The television has several specific objectives: to prevent the development of self-knowledge, that is, to make it impossible for Western citizens to develop their own ideas and build their own versions of what happens in reality. This objective is achieved, fundamentally, with images of an informative nature (those that illustrate the news and press photography), although really all the visual representations that surround us end up supporting this objective, since they provide data on reality, as when in North American films are shown inside the White House (except for the United States, no country has turned the president’s residence into a spectacle), or when in Tom and Jerry cartoons situations of extreme pain turn into funny moments, with which the legitimization of violence occurs. It would be interesting for the reader to visualize the scenes of Tom and Jerry with real characters for a moment, and consider if the same aggressions that are carried out in drawings of flesh and blood human beings seem funny to them. In these cases, entertainment images are being used for more things. »
A second objective ensures that the viewer does not think at all, flooding his life with issues and concerns that take him away from the real problems he has, in many cases caused directly by States and multinationals, precisely the creators of the television.
The third objective is to shape the identity of the individual by creating lifestyle ideals. This objective is fundamentally pursued through commercial images, which generate visual worlds that function as references of what should be desired. Advertising is what tells us what we have to weigh, what our plasma screen has to measure or what color the car has to be bought. Depending on the type of objects we have, this way we will be cataloged by others and we will be recognized or not as members of one group or another.
Through these three objectives, self-knowledge is replaced by what we could call imported knowledge.
Defined TV as the pressure system organized from the power groups with the aim of terrorizing the population through the image, a visual metanarrative is the tool used by said system, that is, it will produce benefits in the producers of fear : the political parties will be more voted, the religions will have more followers and the multinationals will sell more.

1. There are several important differences in the construction of metanarratives compared to micronarratives. The former work by transmitting two types of message: the manifest message, which is the information that we could call explicit, and the latent message, which contains implicit information.
On the contrary, in a visual micronarrative there is only one type of message, the manifesto (the true message is visible, which does not mean that it is immediate), and it is formulated not on the concept of truth, but on the concept of metaphor recognizable.
2. The discourse of all visual metanarrative is essentially reductionist: it does not give a complex vision of the event mentioning different points of view but, by reducing the information, it transforms the world into a dichotomous place where the gray stripes disappear to give prominence only to extremes.
3. In metanarratives there is a clear concealment of the author, which makes it difficult to reach the source, the person or group of people who have created said visual product. On the contrary, in micronarratives there is almost always a recognition of the author, it is easy to reach the creator and contrast the information.
4. Finally, while metanarratives are accessible to the viewer (how many times has the reader seen Pretty Woman?), Micronarratives have their most limited access.

The modus operandi of the Disney factory is always the same, it does not allow us to meet the director, the screenwriter, or the art director of the film. It only identifies the actors who have voiced the animated characters. The same is true of many commercial titles that have been huge box office successes: we remember Sharon Stone in Basic Instinct, but few are those who know the director of the film. From A Clockwork Orange we quickly remember that the director is Stanley Kubric.

There are two basic types of visual terrorist: on the one hand, the one who orders the image; on the other, the one who builds it. The people who commission it are international power groups, that is, multinationals (banks, franchise chains, department store chains, etc.) and political parties.
And on the other side are the visual mercenaries, the professionals who build the iconic bombs, the collective that creates the images. These professionals can be cataloged from the functionality of the images made under the following classification:
Mercenaries who build informational visual products.

Three large blocks: fears that have to do with the human body, those that have to do with social class and material goods, and those related to cultural concepts. The former are those fears that are related to a specific part of our body and that, in most cases, force us to modify it. The second are those that position us within a social group, configuring our identity and our status. And finally, cultural terrors do not have so much a commercial interest as a political one, and are created by states, parties and religions. All these fears generate specific industries: as Marilyn Manson pointed out, each visual terror can be mitigated by purchasing a product or service.
We must not forget that every terror has its counterterror, and that visual artists and other groups of professionals who work with images (such as the creators of counter-advertising) try every day to fight against metanarratives with their same weapons (visual language), but in a very different direction.

Classify the type of visual product among the three main groups of images that we have already seen in the first chapter. Classifying means going from seeing to reading, arranging ourselves differently before the image in front of us. This step is an approach to the images to start a process of reflection on them, asking ourselves what they are for, that is, what they were created for.
– If it is an image whose objective is simply to transmit information, we will find ourselves before an informative product.
– If you want us to buy something or want to entertain us through a certain commercial activity (let’s not forget that when we see an entertainment product on television, the networks sell us as an audience to advertisers), we will be dealing with a commercial or entertainment product.
– If you intend to make us reflect on reality, we may find ourselves in front of a product of an artistic nature.

Reflect on the five key aspects of an image that we have rarely thought about:
– Channel: system through which the visual representation has reached us or how we have reached said visual product. If we are following a series, the channel will be the channel from which it is broadcast, which can be national, regional or private, which confers very different characteristics to each of the spaces that are broadcast from each channel.
– Support: physical structure that houses the visual product, with special emphasis on the material that contains it. In the television series it would be the television itself, more specifically the screen; and in the magazine the support would be the paper.
– Construction procedure: system by which the visual product has been constructed. Until the technological revolution, images were constructed with various paintings or procedures such as stone or wood sculpture, or engraving.
– Accessibility and frequency: asking ourselves how many times we have seen a visual product and how easy it is to access it is something very interesting that brings us great surprises, since a multitude of visual products come to us with unusual frequency, even if we do not want to. The images of 9/11, already recorded in our collective memory due to their continuous repetition from many channels and media; advertising images that come to us from everywhere; films that media pressure forces us to see; music video clips that appear on television, even from the news.
– Authorship: who is the author of the visual product. In the case of commercial products, we already know that it is necessary to differentiate between who orders the product (advertiser) and who builds it (the agency), taking into account that, in many cases, it will be impossible to know the name of the agency in question but of the specific person who has made the announcement. We should seriously ask ourselves why we do not know who the authors of these images are, why we demand that the texts be signed and we do not do so with the images.

We can classify the image by the type of message it emits: metanarrative, when it is an instrument of power, when it wants to make us modify our knowledge so that we think about what interests others; micronarrative, when it is an instrument against power that makes us reflect so that we ourselves can establish a judgment about what is happening in the world.

We will see how a long chain of consumer activities related to fear and the group of images that activate it develops, whose social consequences are, among others, anorexia, xenophobia or homophobia. Make this connection between the visual worlds that surround us and the effects on society
Instead, before a micronarrative we should establish:
Type of terror against which this image fights.
Criticizing activity.
Social consequences that it tries to produce.

Finally, am I going to believe it?
At last we come to the final reflection, the most important step from which we will reflect on whether we are going to leave in a controlled and conscious way that the message that this image transmits becomes part of our knowledge or not.

Un pensamiento en “Esto No Son Las Torres Gemelas. Cómo Aprender A Leer La Televisión Y Otras Imágenes — María Acaso / This Is Not The Twin Towers. How To Learn To Read Television And Other Pictures by María Acaso (spanish book edition)

  1. Pingback: Esto No Son Las Torres Gemelas. Cómo Aprender A Leer La Televisión Y Otras Imágenes — María Acaso / This Is Not The Twin Towers. How To Learn To Read Television And Other Pictures by María Acaso (spanish book edition) — David, earth planet , knop

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.