La Pluma Del Arcángel — Carlos Álvarez / The Feather Of The Archangel by Carlos Álvarez (spanish book edition)

Esta novela me parece una gratísima sorpresa, una novela que había obtenido el Premio Benito Pérez Armas. Aquella edición se agotó pronto y esta historia ambientada en la Gran Canaria de 1520, pues se trata, en mi opinión, de una de las mejores novelas históricas escritas en Canarias en las últimas décadas.

El asunto: a la isla de Canaria llega un nuevo inquisidor, Fernán Ximénez, un tipo austero, ambicioso, intransigente y amargado. Y esa llegada va a desordenar todos los muebles en la incipiente, heterodoxa y próspera sociedad isleña, en la que conviven en armonía cristianos nuevos y viejos, amancebados y prostitutas, aventureros y librepensadores, lejos de la alargada mano del Santo Oficio, en lo que es parte de la primera colonia española en ultramar.
A ese mundo diferente y tolerante, ese experimento social en el que conviven tantas culturas y formas de vivir, llega Ximénez con sus ínfulas y su intolerancia, para amargarle la vida a todo Dios: a Martín Toscano, judío converso que había venido a Canarias precisamente huyendo de Ximénez (que también es mala pata); a la vieja Farfana, hechicera, alcahueta y prostituta a sus horas; al teniente Múxica, mujeriego y valiente; o al mismísimo Diego de Herrera, el gobernador civil, con quien, desde el comienzo, el inquisidor entablará una la discordia que estallará necesariamente en un enfrentamiento entre la justicia civil y la eclesiástica.
Este conflicto es la espina dorsal de esta novela que, aunque breve, es populosa en personaje, tramas y subtramas, en historias dentro de historias, que entran con naturalidad en ella: cuentos de piratas; engaños tramados por alcahuetas y sirvientes (en divertidísimos guiños a la novela picaresca); historias de tesoros ocultos y apariciones del Diablo, de aventuras bélicas pero también de faldas, y muchos pasajes erótico-festivos, en los que no se salvan ni las cabras. Y, sobre todo, hay personajes, de todas las procedencias y clases sociales (aparte de los mencionados, están el pescador Antón Carreño, el pregonero Nemesio Quiroga, Alonso de las Hijas y el mismísimo Cairasco de Figueroa, a través de cuya mirada se hace la luz sobre muchos de los aparentes misterios que se suceden en la novela). Todo eso la convierte en un prisma en el cual vemos los muchos colores de una sociedad de una riqueza inabarcable, que se abre a la modernidad, amenazada por el oscurantismo y la intolerancia medievales que se ciernen sobre ella y que Ximénez personifica.
Una novela histórica es aquella que, indaga en el pasado sobre preguntas que afectan al presente, en una ficción verosímil en la que, junto a personajes históricos, aparecen otros surgidos de la imaginación del autor. No puede ser nunca (como sucede con cierta frecuencia) una colección de datos eruditos ni una sucesión de diálogos que se tornan artificiosos e increíbles porque intentan demostrar el esfuerzo que ha hecho su autor al documentarse (la documentación en una novela es como los efectos especiales en el cine: si está bien hecha, no se nota). La novela histórica en y sobre Canarias ha conocido muy pocos títulos de interés, pues muy pocos han sido los autores que la han cultivado con acierto. Carlos Álvarez es uno de ellos. Conoce muy bien el oficio y sabe contar historias sin que los datos eruditos, la excesiva información estorbe el estilo, los diálogos o, en fin, las sucesión de estaciones del nudo, que son las cosas que hacen que un lector de novelas disfrute de la literatura. Por cierto a destacar las pitonisas como Farfana y acordarse que si se entra en guerra no debe celebrarse una boda aunque sea rápido…

This novel is a very gratifying surprise, a novel that had won the Benito Pérez Armas Award. That edition soon sold out and this story set in the Gran Canaria of 1520, because it is, in my opinion, one of the best historical novels written in the Canary Islands in recent decades.

The matter: to the island of Canaria a new inquisitor arrives, Fernán Ximénez, an austere, ambitious, intransigent and bitter type. And that arrival will disrupt all the furniture in the incipient, heterodox and prosperous island society, in which new and old Christians, amancebados and prostitutes, adventurers and freethinkers live in harmony, far from the long hand of the Holy Office, in what It is part of the first Spanish colony overseas.
To that different and tolerant world, that social experiment in which so many cultures and ways of living coexist, comes Ximénez with his illusions and his intolerance, to make life bitter for all God: to Martin Toscano, a Jewish convert who had come to the Canary Islands precisely fleeing from Ximénez (which is also a bad leg); to old Farfana, sorceress, procuress and prostitute at her hour; the lieutenant Múxica, womanizer and brave; or to Diego de Herrera himself, the civil governor, with whom, from the beginning, the inquisitor will initiate a discord that will necessarily break out in a confrontation between civil and ecclesiastical justice.
This conflict is the backbone of this novel that, although brief, is populous in character, plots and subplots, in stories within stories, that come naturally into it: tales of pirates; deceits plotted by alcahuetas and servants (in hilarious winks to the picaresque novel); stories of hidden treasures and apparitions of the Devil, of war adventures but also of skirts, and many erotic-festive passages, in which neither the goats are saved. And, above all, there are people, from all backgrounds and social classes (apart from those mentioned, there are the fisherman Antón Carreño, the town crier Nemesio Quiroga, Alonso de las Hijas and the very Cairasco de Figueroa, through whose gaze is made the light on many of the apparent mysteries that happen in the novel). All this turns it into a prism in which we see the many colors of a society of immeasurable wealth, which opens itself to modernity, threatened by the medieval obscurantism and intolerance that loom over it and that Ximénez personifies.
A historical novel is one that investigates the past about questions that affect the present, in a plausible fiction in which, along with historical figures, others appear from the imagination of the author. It can never be (as it happens with a certain frequency) a collection of erudite data or a succession of dialogues that become artificial and incredible because they try to demonstrate the effort that the author has made when documenting (the documentation in a novel is like the special effects in the cinema: if it is well made, it is not noticeable). The historical novel in and about the Canary Islands has known very few titles of interest, since very few have been the authors who have cultivated it with success. Carlos Álvarez is one of them. He knows the trade very well and knows how to tell stories without the erudite data, the excessive information obstructing the style, the dialogues or, in short, the succession of stations of the knot, which are the things that make a reader of novels enjoy the literature. By the way to highlight the fortune tellers as Farfana and remember that if you go to war you should not celebrate a wedding even if it’s fast …

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