Un Lápiz Labial Para Una Momia — Toshiko Tamura / Mira No Kuchibeni by Toshiko Tamura

No he podido vender mi manuscrito en ninguna parte.
—No te preocupes. Son cosas que pasan…
Al verlo volver con el paquete, Minoru enseguida había deducido que le había ido mal. No podía evitar compadecerlo al imaginárselo todo el día yendo de un lado a otro, como un carbonero perdido en la lluvia.
Soy un completo inútil. Ni siquiera soy capaz de mantenerte.
Fue lo único que dijo el hombre al terminar de comer en silencio, mientras dejaba los palillos sobre la mesa. Después, volvió a tumbarse.

Si bien no me encantó el final abierto, entendí perfectamente el motivo y no hay necesidad de cuestionarlo. Me encantó que Minoru finalmente se hiciera valer y no escuche al estupido de su marido maltratador. Que siguiera su camino y sus sueños, dejándolo a él, con sus celos y envidia, como un sonido de fondo.
La lectura te atrapa y no puedes parar hasta terminar. Como lector, logras sentir a cada personaje, te cuestionas como ellos y lloras con ellos. Con muy pocos personajes, la autora retratar toda una cultura.

Incapaz de encontrar un trabajo para ganarse la vida, la pequeña autoridad que habría podido ganarse como escritor también se fue diluyendo con el paso de los años, lo que a todas luces le resultaba vergonzoso. Al mismo tiempo, encontraba aborrecible a la sociedad que había dado la espalda a sus largos años de trabajo, pero detestaba todavía más a su esposa, por formar parte de ella. Cuando pensaba que, si alguien le lanzase una piedra, su mujer, su supuesto apoyo, sin duda acabaría poniéndose del lado del agresor, Yoshio confirmaba que no había palabras injuriosas suficientes para describir lo que sentía por la mujer que tenía junto a él. La sonrisa frívola que Minoru le había lanzado antes se le había clavado justo en mitad del pecho con sus afiladas garras y no conseguía quitársela de encima.
—Me sorprende que puedas estar con un pobre desgraciado como yo. ¿No te avergüenza decir que este inútil es tu marido? Y, encima, veo que puedes burlarte de él en su cara y quedarte tan ancha. Eres más frívola que una zorra cualquiera.

Su mente se había pasado tanto tiempo sin luchar por nada y ahogándose en medio de la sociedad que en algún momento la había dominado la cobardía y había dejado que la venciera la sombra del agotamiento. Aunque en algún momento pudiera brotar alguna intensa chispa de fuerza de voluntad, enseguida se apagaba, igual que una estrella en el alba. El resultado de ello había sido que, al final, no le quedaba otra que depender de la caridad de Yoshio para seguir viviendo, y ella se había limitado a abandonarse a sí misma y a adoptar una actitud pasiva, observando desde un lado su propia y triste vacuidad.
Minoru decidió que volvería un tiempo a casa de su madre. Por su lado, Yoshio determinó que iba a vender todo cuanto tenía y que durante una temporada viviría en una pensión.
Después de haber llegado a esa determinación, el destino pareció burlarse de ellos cuando, de repente, les lanzó una pedrada de felicidad inesperada a la cabeza: por lo visto, el manuscrito que Yoshio obligó a escribir a Minoru a principios de verano fue seleccionado por el jurado y había ganado.

Minoru tuvo un sueño de lo más curioso: en él aparecían dos momias.
Había un hombre y una mujer, ambos convertido en momias, uno encima del otro, abrazados, con un aspecto parecido al de los caballos que se suelen hacer con berenjenas para guiar a los espíritus. Eran de color gris oscuro. La cara de la mujer miraba hacia arriba. Tenía unos ojos como de marioneta y los labios de un color carmesí muy vivo. En aquel sueño, las dos momias estaban dentro de una caja de cristal gigante y Minoru estaba a su lado de pie, observándolas. No tenía muy claro cuál era su significado, pero le pareció que pretendía transmitirle que había alguien que era una momia.

——————–

I have not been able to sell my manuscript anywhere.
-Do not worry. They are things that happen …
Seeing him return with the package, Minoru had quickly deduced that she had done badly. He couldn’t help feeling sorry for him, imagining him all day running around, like a chickadee lost in the rain.
I am completely useless. I am not even able to support you.
It was the only thing the man said when he finished eating in silence, while he put the chopsticks on the table. Then he lay down again.

While I didn’t love the open ending, I understood the essence perfectly and there’s no need to question it. I loved that Minoru finally asserted himself and did not listen to the stupid husband of hers abusing her. That she follow her path and her dreams, leaving him, with her jealousy and her envy, as a background sound.
Reading grabs you and you can’t stop until you finish. As a reader, you get to feel each character, you wonder how they do and you cry with them. With very few characters, the author portrays an entire culture.

Unable to find a job to earn a living, the little authority he could have earned as a writer also faded over the years, which was clearly embarrassing to him. At the same time, he found society that had turned its back on his long years of work abhorrent, but loathed her wife even more for being part of it. When he thought that if someone threw a stone at him, his wife, his supposed supporter, would undoubtedly end up siding with the aggressor, Yoshio confirmed that there were not enough insulting words to describe how he felt for the woman next to him. The flighty smile that Minoru had thrown at him before her had dug right into the middle of her chest with her sharp claws and he couldn’t get it off her.
«I’m surprised you can be with a poor bastard like me». Aren’t you ashamed to say that this worthless man is your husband? And on top of that, I see that you can tease him to his face and stay so wide. You are more frivolous than any other bitch.

Her mind had gone so long without fighting for anything and drowning in the midst of society that at some point she had been dominated by cowardice and allowed to be overcome by the shadow of exhaustion. Although at some point some intense spark of willpower might sprout, he quickly fizzled out, like a star at dawn. The result of this had been that, in the end, she had no choice but to depend on Yoshio’s charity to continue living, and she had simply abandoned herself and adopted a passive attitude, observing from the side her own sad sadness. emptiness.
Minoru decided that she would go back to her mother’s house for a while. On her side, Yoshio determined that he was going to sell everything he had and that for a while he would live in a pension.
Having reached that determination, fate seemed to mock them when, suddenly, it threw a stone of unexpected happiness at their heads: apparently, the manuscript that Yoshio forced Minoru to write in early summer was selected by the jury and had won.

Minoru had a most curious dream: it contained two mummies.
There was a man and a woman, both turned into mummies, one on top of the other, embracing, looking similar to the horses that are usually made from eggplants to guide the spirits. They were dark gray in color. The woman’s face was looking up. She had puppet-like eyes and lips a very vivid crimson color. In that dream, the two mummies were inside a giant glass box and Minoru was standing next to it, watching them. She was not very clear what the meaning of her was, but she seemed to him that she was trying to convey to him that there was someone who was a mummy.

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