Los Retos De La Educación En La Modernidad Líquida — Zygmunt Bauman / On Education In Liquid Modernity by Zygmunt Bauman

D0D76990-3C61-41B4-8BDC-8641EEA0153A
Este es un magnífico breve ensayo de este escritor polaco, sobre nosotros los seres humanos que en los tiempos que corren utilizamos la educación como algo de usar y tirar, nuestros valores se ponen en entredicho.

En el Washington Post del 2 de enero de 2001, Caroline Mayer informaba sobre una amplia variedad de productos que habían invadido los supermercados estadounidenses durante el año anterior, descritos como productos de comida rápida que ahorran tiempo y esfuerzo y pueden consumirse instantáneamente sin complicaciones.
Es verdad que los norteamericanos (y no sólo ellos) hace tiempo que han llegado a identificar el progreso con los atajos: con las cada vez más abundantes oportunidades de comprar lo que antes había que hacer. También es cierto (y tan cierto que parece trivial) que, una vez que se ha instalado, esa concepción de «mejoramiento» tiende a expandirse en espiral y a situar en la categoría de tareas evitables y desagradables una cantidad cada vez mayor de actividades que antes se realizaban de buena gana. Labores que solían efectuarse diariamente, en general sin quejas y a menudo con placer, han llegado a considerarse y experimentarse como una pérdida desechable, aborrecible y detestable de tiempo y energía.

En nuestros días, toda demora, dilación o espera se ha transformado en un estigma de inferioridad. El drama de la jerarquía del poder se representa diariamente (con un cuerpo de secretarias cumpliendo el papel de directores de escena) en innumerables salas de espera en donde se pide a algunas personas (inferiores) que «tomen asiento» y continúen esperando hasta que otras (superiores) estén libres «para recibirlo a usted ahora». El emblema de privilegio (tal vez uno de los más poderosos factores de estratificación) es el acceso a los atajos, a los medios que permiten alcanzar la gratificación instantáneamente. La posición de cada uno en la escala jerárquica se mide por la capacidad (o la ineptitud) para reducir o hacer desaparecer por completo el espacio de tiempo que separa el deseo de su satisfacción. El ascenso en la jerarquía social se mide por la creciente habilidad para obtener lo que uno quiere (sea lo que fuere eso que uno quiere) ahora, sin demora.

Hoy se sabe que las cosas más preciadas envejecen rápido, que pierden su brillo en un instante y que súbitamente y casi sin que medie advertencia alguna, se transforman de emblema de honor en estigma de vergüenza.
Hoy el conocimiento es una mercancía; al menos se ha fundido en el molde de la mercancía y se incita a seguir formándose en concordancia con el modelo de la mercancía. Hoy es posible patentar pequeñas porciones de conocimiento con el propósito de impedir las réplicas, al tiempo que otras porciones —que no entran en el marco de las leyes de la patente— constituyen secretos cuidadosamente guardados mientras están aún en el proceso de desarrollo (como un nuevo modelo de automóvil antes de que se exhiba en el salón del año siguiente), siguiendo la bien fundada creencia de que, como en el caso de cualquier otra mercancía, el valor comercial refleja lo que diferencia al producto de los ya existentes antes que la calidad del producto en su conjunto. Lo que diferencia al producto, por regla general, es de corta vida, pues el impacto de la novedad se desgasta rápidamente. Por lo tanto, el destino de la mercancía es perder valor de mercado velozmente y ser reemplazada por otras versiones «nuevas y mejoradas» que pretenden tener nuevas características diferenciales.

Asignar importancia a las diversas porciones de información y más aún asignar a algunas más importancia que a otras probablemente sea una de las tareas más complicadas y una de las decisiones más difíciles de tomar. La única regla empírica que puede guiarnos es la relevancia momentánea del tema, una relevancia que, al cambiar de un momento a otro, hace que las porciones de conocimiento asimiladas pierdan su significación tan pronto como fueron adquiridas y, a menudo, mucho antes de que se les haya dado un buen uso. Como otras mercancías del mercado, son productos concebidos para ser consumidos instantáneamente, en el acto y por única vez.

Aún debemos aprender el arte de vivir en un mundo sobresaturado de información. Y también debemos aprender el aún más difícil arte de preparar a las próximas generaciones para vivir en semejante mundo.

1650B98B-4A88-4CAD-ABAA-B5E046FB52E0

This is a magnificent short essay by this Polish writer, about us human beings that in the current times we use education as something to use and throw away, our values ​​are put into question.

In the Washington Post on January 2, 2001, Caroline Mayer reported a wide variety of products that had invaded US supermarkets during the previous year, described as fast food products that save time and effort and can be consumed instantly without complications.
It is true that Americans (and not only them) have long since come to identify progress with shortcuts: with the increasingly abundant opportunities to buy what had to be done before. It is also true (and so true that it seems trivial) that, once it has been installed, this conception of «improvement» tends to expand spirally and place an increasing number of activities in the category of avoidable and unpleasant tasks. They were done willingly. Work that was done on a daily basis, generally without complaints and often with pleasure, has come to be seen and experienced as a disposable, abhorrent and detestable loss of time and energy.

In our days, any delay, delay or waiting has become a stigma of inferiority. The drama of the hierarchy of power is represented daily (with a corps of secretaries playing the role of stage directors) in innumerable waiting rooms where some (lower) people are asked to «take a seat» and continue waiting until others (superiors) are free «to receive you now». The emblem of privilege (perhaps one of the most powerful factors of stratification) is access to shortcuts, to the means that allow instant gratification to be achieved. The position of each one in the hierarchical scale is measured by the capacity (or ineptitude) to reduce or make disappear completely the space of time that separates desire from its satisfaction. The rise in the social hierarchy is measured by the growing ability to obtain what one wants (whatever it is that one wants) now, without delay.

Today it is known that the most precious things age quickly, that they lose their shine in an instant and that suddenly and almost without any warning, they transform from an emblem of honor into a stigma of shame.
Today knowledge is a commodity; at least it has melted into the mold of the merchandise and is encouraged to continue forming in accordance with the model of the merchandise. Today it is possible to patent small portions of knowledge for the purpose of preventing replication, while other portions-which do not fall within the framework of patent laws-are closely guarded secrets while still in the process of development (such as new automobile model before it is exhibited in the next year’s show), following the well-founded belief that, as in the case of any other merchandise, the commercial value reflects what differentiates the product from the existing ones before the quality of the product as a whole. What differentiates the product, as a rule, is short-lived, as the impact of the novelty wears out quickly. Therefore, the fate of the merchandise is to lose market value quickly and be replaced by other «new and improved» versions that claim to have new differential characteristics.

Assigning importance to the various pieces of information and even assigning some more importance to others is probably one of the most complicated tasks and one of the most difficult decisions to make. The only empirical rule that can guide us is the momentary relevance of the topic, a relevance that, by changing from one moment to another, causes the portions of knowledge assimilated to lose their significance as soon as they were acquired and, often, long before They have been put to good use. Like other merchandise on the market, they are products designed to be consumed instantaneously, on the spot and only once.

We still have to learn the art of living in a world oversaturated with information. And we must also learn the even more difficult art of preparing the next generations to live in such a world.
Traductor de Google para empresas:Google Translator ToolkitTraductor de sitios web

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.