GOOF! Los Mejores Gazapos Del Cine — Víctor Arribas / GOOF! The Best Cinema Films by Víctor Arribas (spanish book edition)

Muy interesante libro de curiosidadades. Los norteamericanos le han puesto nombre y apelativo a los gazapos de Cine que van a ocuparnos en estas páginas. Allí les llaman de muchas formas con afán (aparente) de ridiculización, con intención contraria a la que se pretende con este libro: goofs, en el sentido de «bobadas»; gaffes, como «meteduras de pata o errores involuntarios»; flubbs, atribuido más al deporte pero también utilizado en materia audiovisual… Varias acepciones para definir el conjunto de posibles descuidos que alteran, mínima o trascendentalmente, el resultado de un film que llega a las pantallas.
Pueden ser problemas técnicos no detectados al rodar, inexactitudes en materia histórica, patadas a la biografía de los personajes, fallos de documentación, deslices cometidos en el rodaje donde alguien olvida algo descuidado que aparece en el plano…

En la película de anticipación de Paul Verhoeven Desafío total (1990), inspirada en una novela fantástica (en todos los sentidos) de Philip K. Dick, lo imposible ocurre ante los ojos del espectador. Un doctor de la empresa que vende aventuras virtuales explica al personaje protagonista, interpretado por Arnold Schwarzenegger, que todo lo que le ocurre forma parte de un sueño que ha sido implantado en su cerebro fruto de una lobotomía que le ha aplicado la compañía, a la que recurrió para evadirse de la realidad. Arnold reacciona incrédulo y discute con el médico, al que mata de un disparo en la cabeza. Ese doctor «reaparece» más adelante, cuando se reprograma el cerebro de su cliente, moviéndose por el laboratorio en segundo plano.
-Los oftalmólogos norteamericanos hicieron notar a Alfred Hitchcock el error que había cometido en -Psicosis tras el preestreno de la famosa película de terror. Los ojos de Janet Leigh tras ser apuñalada en la ducha quedan abiertos con la joven muerta sobre el suelo del cuarto de baño de aquella habitación barata del Bates Motel. El gran Hitch construye una metáfora visual que consiste en mostrar en un plano de detalle el desagüe de la ducha con forma redondeada con el ojo derecho de la actriz, realizando a continuación un lentísimo movimiento de foco en el que vemos paulatinamente los párpados, la ceja y finalmente su cabeza…
-Bailando con lobos (1990) fue una película muy cuidada, dirigida por Kevin Costner con pretensiones de lograr lo que finalmente logró: inscribirse en la lista de las más admiradas y premiadas. Conquistó siete Oscar de la Academia, entre ellos tres de los más importantes a la mejor película, director y guionista. Durante su rodaje, a caballo entre los estados de Dakota del Sur, Wyoming y Kansas, se empleó a decenas de extras. Y en una escena en la que varios de ellos, caracterizados de soldados de la Unión, están limpiando sus rifles, observamos cómo uno de ellos lleva en uno de sus dedos un anillo de boda. En la época de la guerra de Secesión, la costumbre de las alianzas o los anillos de compromiso aún no se había importado a Estados Unidos.
-Un veterano de guerra en Nacido el 4 de julio (1989) luce deportivas marca Reebok en la Convención Demócrata de 1972. Pero la firma de ropa deportiva radicada en Canton, Massachussets, no comenzó a comercializar sus conocidas zapatillas hasta la década de los 80. Imposible, pero no para el Cine…
-Detengámonos en una obra imprescindible de la ciencia ficción cinematográfica, 2001, una odisea del espacio, rodada en 1968 por Stanley Kubrick. Durante un almuerzo espacial vemos al doctor Heywood Floyd absorber alimento líquido de un contenedor, pero algunas gotas quedan suspendidas por la gravedad cero del lugar. El científico se toma la paciencia de volver a introducir las gotitas en el frasco, donde se produce el milagro: justo en el momento de entrar, el líquido se va al fondo del recipiente donde parece que sí rige la ley de la gravedad de la Tierra.
-En Atracción fatal (1987) tenemos un error de continuidad de carácter picante. Tras vestirse Michael Douglas una vez que han hecho el amor, deja a Glenn Close tendida en la cama. Vemos desde los pies de la cama a la chica con el pecho descubierto, luego cambia el plano y vemos cómo se cubre hasta el cuello, aunque en un momento postrero de la secuencia, volvemos a ver descubierta a la rubia actriz que demostró así su pudor entre toma y toma.
-En Robin de los bosques (1938), Errol Flynn salta sobre el caballo para no ser ejecutado en la soga por los hombres de sir Guy de Gisbourne. Para evitar que le cuelguen, se abalanza sobre el caballo con las manos atadas a su espalda. En una milésima de segundo el plano cambia, y le vemos en el aire con las manos por delante dispuestas a asir la montura, para terminar el salto de nuevo con sus manos esposadas en la espalda. El especialista necesitó liberar sus manos durante un instante mientras caía en el lomo del equino para no perder su equilibrio.

Ninguna obra llega a los mil errores cometidos durante su proceso de filmación, pero alguno sobrepasa los quinientos, que se van actualizando paulatinamente con las aportaciones de los lectores y viciosos del Cine.
1. 562 errores: Apocalypse Now.
2. 546 errores: Los pájaros.
3. 421 errores: El mago de Oz.
4. 414 errores: Superman IV. La búsqueda de la paz.
5. 388 errores: Piratas de Caribe. La maldición de la Perla Negra.
6. 316 errores: Harry Potter y el prisionero de Azkaban.
7. 298 errores: Harry Potter y la cámara secreta.
8. 289 errores: El señor de los anillos. El retorno del Rey.
9. 283 errores: Tiburón.
10. 278 errores: La guerra de las galaxias.
La lista de las diez primeras en fallos ostensibles, contiene alguna obra maestra (Apocalipse Now, Los pájaros, Tiburón), algún film sobresaliente (El mago de Oz) y varios blockbusters de consumo comercial. Se completa en el resto de las posiciones destacadas con Titanic, La bella y la bestia de Disney, Los Goonies, Gladiator o Regreso al futuro, entre otras muchas. Son películas admirables en su mayoría, sometidas a una lupa de aumento que revela pequeñísimas (o no tan pequeñas) faltas de descoordinación o de atención.

-El traje especial que utiliza el actor Christopher Reeve en Superman (1978) dio bastantes problemas y provocó constantes interrupciones en el rodaje. Al ser extremadamente estrecho y apretado a su cuerpo, los genitales de Reeve se movían de un lado a otro de la ajustada malla diseñada por Elaine Scheyreck, quien tuvo que buscar una solución para que los niños de todo el mundo no descubrieran tan pronto semejante insinuación ante sus ojos. Elaine pidió que volvieran a rodarse las escenas donde se habían percatado de ese movimiento sugerente, utilizando una protección especial entre las piernas. Superman iría así más sujeto, aunque sus espectadoras se perdieran un atractivo espectáculo.

Uno de los detalles que más ríos de tinta ha despertado en la continuidad de Lo que el viento se llevó son los árboles majestuosos que se sitúan delante de Tara al principio de la historia de los O’Hara. Uno de ellos es un enorme roble, un oak como lo llaman en el sur, que resulta calcinado durante la invasión de las tropas del norte, y hay escenas de la película tras la guerra en que ya no está ahí el gran ejemplar centenario. Sin embargo, en un momento de la reconstrucción y la posguerra, el roble vuelve a su lugar. También ha merecido crítica por parte de los naturalistas el hecho de que al comienzo de la película los campos de algodón estén en flor, una imagen espectacular y vistosa… pero imposible. Si la acción transcurre en abril de 1861, la planta del algodón no puede estar en flor aún en el primer mes de la primavera, sino brotando en sus primeras hojas.
-Una de las mayores curiosidades de Casablanca reside en el personaje del cantante y pianista Sam, que ameniza las noches de Rick’s con sus canciones pegadizas y nostálgicas. Especialmente aquel As Time Goes By, escrita y compuesta por Herman Hupfeld para un musical de Broadway en los años treinta. El actor que interpreta a este inseparable de Bogart en la película es Dooley Wilson, y él ha inmortalizado la canción al interpretarla al piano de forma maravillosa e inmortal. Y ahí reside la anécdota: Wilson era un experimentado cantante que había actuado en Chicago y Nueva York, pero no tenía ni idea de tocar el piano. Había sido batería incluso, había empleado su voz en múltiples registros, pero jamás aporreó un teclado. Y eso condicionó enormemente las tomas realizadas cuando Sam está cantando. En algún momento el tema que interpreta al piano sube en la escala musical hacia las notas más agudas, pero el brazo del intérprete no acompaña hacia la parte derecha del teclado. En la película, Wilson sí canta realmente la más famosa de las tonadas, así como It Had To Be You, Shine, Knock On Wood y Dat’s what Noah Done.
Durante el flashback maravilloso en París, vemos planos generales del tráfico parisino, donde los coches circulan como siempre ha ocurrido por la derecha. Sin embargo, en las imágenes del paseo en coche, Rick conduce un descapotable con el volante en la posición derecha, como corresponde a la circulación por la izquierda tal y como se transita en el Reino Unido.
(Ben Hur)En un rodaje tan accidentado, no es extraño que abundaran los errores nimios de continuidad. Como en el plano en que vemos, durante la carrera, cómo se cuentan las vueltas con unas figuras de delfines que se voltean al paso de las cuadrigas, y en la tercera vuelta vemos, en un plano tomado desde el carruaje de Heston, cómo los delfines siguen todos en su posición inicial. Cuando al terminar la carrera Judah visita a Mesala, que está moribundo en las dependencias del Coliseo, al entrar en la estancia deposita la corona de laurel que le acredita como vencedor de la prueba. Pero al salir, la corona no está ya en su sitio. Y por último, en la banda sonora original se percibe de fondo un ruido de tráfico durante la conversación de Mesala y Judah en la villa de este último.
(Puente sobre río Kwai) Una epopeya absorbente y de una enorme fisicidad, que ha entrado en la historia de las películas por derecho propio, pero que en esencia parte de un postulado erróneo: la lucha de los prisioneros británicos por ser tratados de acuerdo con los derechos recogidos en la Convención de Ginebra de 1929 resultaba vacía de contenido por la sencilla razón de que Japón no había suscrito el texto, y no lo hizo hasta pasada más de una década después de la Segunda Guerra Mundial. Ya podían Nicholson y sus hombres reclamar el cumplimiento del convenio internacional, que sus intentos serían ignorados por Saito. Y su momento culminante contiene también un error visual: si hemos visto cómo las cargas explosivas para volar el puente han sido colocadas, al nivel del agua del río, ¿cómo es posible que estallen también puntos concretos situados en su parte superior, en la vía del tren?.
(2001 Odisea del Espacio) El transbordador lunar llega a la Luna y en la maniobra de aproximación vemos desde la ventanilla del piloto las formas simétricas de la base lunar Clavius. A continuación Kubrick muestra la nave desde el exterior, y resulta que la ventana de la posición del piloto está orientada hacia la parte superior del transbordador. Imposible por tanto esa vista magnífica del «apartamento lunar». No menos incongruente es la posición de la Tierra cuando el doctor Heywood Floyd se acerca al monolito. Al llegar al lugar, la Tierra está en el horizonte lunar. Cuando se acerca a él, la posición ha cambiado y está en su vertical. Imposible de todo punto. También cambia en diferentes tomas la cantidad de comida «espacial» que engullen Bowman y Frank Poole durante su almuerzo.
Hay pequeños detalles de menor importancia, como la aparición en la fase prehistórica de la historia de un esqueleto de humano moderno, sin los rasgos simiescos que debería tener un esqueleto en aquella etapa que se describe en las imágenes. O la nube de polvo lunar que desata la lanzadera en la Luna al depositarse sobre la superficie, algo difícil dado que no hay aire en movimiento en el satélite y n puede suspender partícula alguna en forma de nube.

El personaje de Dustin Hoffman en Rain Man (1988) es uno de los más entrañables de la historia del celuloide. Le pasa como a Forrest Gump: sin ser grandes películas ni tipos especialmente perfectos por su definición en el relato, han calado hondo en las audiencias y sus personajes son recordados generación tras generación. Raymond Babbitt es el autista al que su hermano, Tom Cruise en la pantalla, quiere birlar la herencia del padre de ambos, hasta que descubre el verdadero sentimiento que estaba oculto en el interior de su alma. En el proceso de aprendizaje, Raymond intentará aprenderse un puñado de nombres para memorizar, y entre ellos el actor colocó los de Marsha y William Gottsegen, sus propios suegros en la vida real.
Existe también el homenaje musical que consiste en emplear la banda sonora de una película de referencia, que puede escucharse en algún tramo del film que rinde pleitesía. Ocurre así en Esencia de mujer (1992), donde Martin Brest decidió incorporar la canción La violetera, de José Padilla, que Chaplin había popularizado en todo el mundo en su film semimudo Luces de la ciudad (1931).

Si filmar una película es sortear problemas constantes, convertidos en maldiciones muy a menudo, otras veces la maldición es la propia meticulosidad del director que está al frente de los trabajos, por encargo de sus productores. A William Wyler le apodaron, después de décadas trabajando en la Meca del Cine, como Ninety Nine Takes Wyler, porque de cada plano insertado en el montaje final del film había necesitado realizar casi un centenar de tomas. Algo parecido las ocurría a los extraordinarios Preminger o Curtiz, o al mismo Chaplin, al que vemos en sus tomas falsas de El Chaplin desconocido (1983) repetir una y otra vez los planos hasta lograr el gag deseado, corrigiendo el guión de sus comedias sobre la marcha. También los maestros modernos hacen padecer a sus estrellas. Kubrick ordenó volver a filmar hasta ciento cincuenta y siete veces una secuencia del resplandor, cuando Jack Nicholson pronuncia la frase «¡Aquí está Jhonny!», que figura en los anales como la toma más repetida de la historia del Cine. En Con faldas y a lo loco (1959) se filmó la escena en que Marilyn Monroe pregunta donde está el bourbon hasta casi sesenta veces, aunque la infernal situación no se debió al director y si a la diva.
En El mago de Oz (1939) un número musical fue eliminado del montaje final, The Jitterbug, que hacia referencia un insecto que provocaba al picar que sus víctimas no pudieran dejar de bailar de forma agitada y salvaje, hasta caer rendidas al suelo. La cámara enfocaba a los cuatro protagonistas (la niña Dorothy, el espantapájaros Hombre de Paja, el León y el Hombre de Hojalata) bailando y cantando sin sentido entre las ramas de los árboles con vida. El mosquito había picado al León Cobarde, que era la figura que más se lucía en el baile, por lo que fue eliminada del montaje final para no hacer sombra a la verdadera estrella de la función, la jovencísima estrella Judy Garland, una de las perlas del estudio.
Lo contrario a este fenómeno de eliminar escenas es repetirlas. Muchas veces los estudios de Hollywood, en la época clásica, utilizaron las mismas tomas, montadas de forma idéntica, en dos o hasta tres películas distintas. El mismo material valía para varios proyectos. Como si fuera un decorado, o un actor secundario. En ocasiones podemos ver el mismo plano en dos películas distintas. A menudo se empleaba material sobrante de películas anteriores, o bien planos utilizados ya en otros títulos, que eran reutilizados en una misma situación en películas parecidas. Ocurre en Cuando los mundos chocan (1951) y en La guerra de los mundos (1953), ambas de Paramount. Byron Haskin, director de la segunda, empleó un plano que ya se pudo ver en la primera, dirigida por Rudolph Maté, los mismos figurantes escuchando una audición de radio. Material utilizado dos veces, rentabilidad máxima y costes reducidos. Eso también era entonces la Meca del Cine.

• La isla de las cabezas cortadas (1995): la aventura tampoco funcionó con este experimento que asumió pérdidas similares, 147 millones de dólares.
• El guerrero número 13 (1999): un desastre de recaudación dejó un agujero negro a Touchstone Pictures de 137 millones.
• Sáhara (2005): sus 144 millones de números rojos demostraron el desastre de esta producción.
• Stealth: la amenaza invisible (2005): 111 millones de dólares se dejó al restar los ingresos a los desproporcionados gastos.
• El Álamo (2006): se dejó 146 millones de su inversión por el camino.
• Speed Racer (2008): sus pérdidas llegaron a 114 millones después del estreno.
• John Carter (2012): perdió entre 80 y 120 millones de dólares. Una aventura fracasada, al menos en taquilla.

En sentido contrario, la historia de las películas nos ha dejado demasiados ejemplos de grandes obras que no merecieron el favor del público, aunque no encabecen cuantitativamente la lista anterior.
• Intolerancia (1916). El presupuesto que Griffith gastó para hacer este fresco épico sobre uno de los grandes pecados capitales a través de la historia no convenció al público, que esperaba una exaltación del patriotismo similar a la del anterior éxito de su autor, El nacimiento de una nación (1915).
• El mago de Oz (1939). Solo con el paso de las décadas, y tras haber entrado en el Olimpo de las películas más queridas por todos los públicos, Metro Goldwyn Mayer ha recuperado la inversión. Su fracaso comercial supuso que una segunda parte, costumbre poco habitual en aquellos años en Hollywood, se pudiera proyectar. Su canción es hoy tarareada por el mundo entero, aunque entonces no arrastró a los aficionados a las salas.
• Ciudadano Kane (1941). Welles fracasó en taquilla con su ópera prima, aunque la crítica la acogió con euforia. En términos absolutos, las pérdidas cosechadas tras hacer balance de ingresos y gastos serían hoy consideradas ridículas, pero el hecho incontestable es que los espectadores dieron la espalda a un film que nadie discute hoy y que entra en el friso legendario de las más grandes obras maestras.
• Qué bello es vivir (1946). Aunque resulte increíble hoy, esta película fue la gran incomprendida de su tiempo. RKO perdió medio millón de dólares de la época porque los cines no se llenaron y el fracaso obligó incluso a retirarla en muchas ciudades de Estados Unidos. Hoy sigue habiendo año tras año bofetadas para ponerla de nuevo en los canales de televisión.
• La puerta del cielo (1978): 114 millones de dólares en pérdidas. Demasiado para una película de los años 70. Michael Cimino no supo cautivar al público con su fresco épico sobre la expansión de la civilización al Oeste y los antihéroes que lo protagonizaron.
• Blade Runner (1982). Otro anacronismo que ahora sería incomprensible. Al público actual le resultaría imposible comprender cómo Blade Runner no triunfó en su día en las salas. Su reconocimiento posterior la ha convertido en una pieza imprescindible de la ciencia ficción moderna.

Very interesting book of anecdotes. The Americans have given name and appellation to the movie kits that are going to occupy us in these pages. There they are called in many ways with an (apparent) desire to ridicule, with an intention contrary to the one intended by this book: goofs, in the sense of “bobadas”; gaffes, such as “screw-ups or involuntary mistakes”; flubbs, attributed more to the sport but also used in audiovisual material … Several meanings to define the set of possible oversights that alter, minimally or transcendentally, the result of a film that reaches the screens.
They can be technical problems not detected when shooting, inaccuracies in historical matters, kicks to the biography of the characters, documentation failures, mistakes made in the filming where someone forgets something careless that appears on the plane …

In the film of anticipation of Paul Verhoeven Total challenge (1990), inspired by a fantastic novel (in all senses) of Philip K. Dick, the impossible happens before the eyes of the viewer. A doctor from the company that sells virtual adventures explains to the main character, played by Arnold Schwarzenegger, that everything that happens to him is part of a dream that has been implanted in his brain as a result of a lobotomy that the company has applied to him. who resorted to escape from reality. Arnold reacts incredulously and discusses with the doctor, who is killed by a shot to the head. That doctor “reappears” later, when his client’s brain is reprogrammed, moving through the laboratory in the background.
-The American ophthalmologists pointed out to Alfred Hitchcock the mistake he had made in Psychosis after the pre-release of the famous horror movie. Janet Leigh’s eyes after being stabbed in the shower are left with the dead girl on the floor of the bathroom of that cheap room Bates Motel. The great Hitch constructs a visual metaphor that consists of showing in a detail plane the shower drain with a rounded shape with the right eye of the actress, making then a very slow movement of focus in which we see gradually the eyelids, the eyebrow and finally his head …
– Dancing with Wolves (1990) was a very careful film, directed by Kevin Costner with pretensions to achieve what he finally achieved: to enroll in the list of the most admired and awarded. He won seven Academy Awards, including three of the most important for the best film, director and screenwriter. During its filming, straddling the states of South Dakota, Wyoming and Kansas, dozens of extras were employed. And in a scene in which several of them, characterized by soldiers of the Union, are cleaning their rifles, we observe how one of them has a wedding ring on one of his fingers. At the time of the Civil War, the custom of alliances or engagement rings had not yet been imported into the United States.
– A war veteran born on July 4 (1989) sports Reebok brand at the 1972 Democratic Convention. But the sportswear firm based in Canton, Massachusetts, did not start marketing their famous shoes until the 80s Impossible, but not for the Cinema …
– An essential work of science fiction film, 2001, a space odyssey, shot in 1968 by Stanley Kubrick. During a space lunch we see Dr. Heywood Floyd absorb liquid food from a container, but some drops are suspended by the zero gravity of the place. The scientist takes the patience to reintroduce the droplets into the bottle, where the miracle occurs: just at the time of entering, the liquid goes to the bottom of the container where it seems that the law of gravity of the Earth does.
-In Fatal Attraction (1987) we have an error of continuity of spicy character. After dressing up Michael Douglas once they’ve made love, he leaves Glenn Close lying on the bed. We see from the foot of the bed the girl with the bare chest, then change the plane and we see how it covers itself up to the neck, although in a later moment of the sequence, we see again the naked blonde actress who demonstrated her modesty between take and take.
-In Robin of the Woods (1938), Errol Flynn jumps on the horse to not be executed on the rope by the men of Sir Guy de Gisbourne. To avoid being hanged, he rushes on the horse with his hands tied behind his back. In a thousandth of a second the plane changes, and we see him in the air with his hands in front ready to grab the saddle, to finish the jump again with his hands handcuffed on his back. The specialist needed to release his hands for a moment while falling on the back of the horse to keep his balance.

No work reaches the thousand mistakes committed during the filming process, but some exceed five hundred, which are gradually updated with the contributions of readers and vicious cinema.
1. 562 errors: Apocalypse Now.
2. 546 errors: The birds.
3. 421 errors: The Wizard of Oz.
4. 414 errors: Superman IV. The search for peace.
5. 388 errors: Pirates of the Caribbean. The curse of the Black Pearl.
6. 316 errors: Harry Potter and the prisoner of Azkaban.
7. 298 errors: Harry Potter and the secret chamber.
8. 289 errors: The Lord of the Rings. The return of the King.
9. 283 errors: Shark.
10. 278 errors: Star Wars.
The list of the first ten in ostensible failures, contains some masterpiece (Apocalipse Now, Birds, Shark), some outstanding film (The Wizard of Oz) and several blockbusters of commercial consumption. It is completed in the rest of the outstanding positions with Titanic, Beauty and the Beast of Disney, The Goonies, Gladiator or Return to the future, among many others. They are admirable films in their majority, subjected to a magnifying glass that reveals tiny (or not so small) lack of coordination or attention.

-The special costume used by the actor Christopher Reeve in Superman (1978) gave many problems and caused constant interruptions in the shooting. Being extremely tight and tight to his body, Reeve’s genitals moved from one side to another of the tight mesh designed by Elaine Scheyreck, who had to find a solution so that children around the world would not discover such a suggestion so soon. before your eyes. Elaine asked that the scenes where they had noticed this suggestive movement, using special protection between the legs, be shot again. Superman would thus be more subject, although their viewers would miss an attractive show.

One of the details that more rivers of ink has awakened in the continuity of Gone with the Wind are the majestic trees that stand before Tara at the beginning of the O’Hara’s story. One of them is a huge oak tree, an oak as they call it in the south, which is burned during the invasion of the northern troops, and there are scenes from the film after the war in which the great centenary exemplar is no longer there. However, at a time of reconstruction and post-war, the oak returns to its place. It has also been criticized by naturalists the fact that at the beginning of the film the cotton fields are in bloom, a spectacular and colorful image … but impossible. If the action takes place in April 1861, the cotton plant can not be in flower even in the first month of spring, but sprouting in its first leaves.
-One of the greatest curiosities of Casablanca lies in the character of the singer and pianist Sam, who entertains the Rick’s nights with his catchy and nostalgic songs. Especially that As Time Goes By, written and composed by Herman Hupfeld for a Broadway musical in the thirties. The actor who plays this inseparable of Bogart in the film is Dooley Wilson, and he has immortalized the song by playing it on the piano in a wonderful and immortal way. And therein lies the anecdote: Wilson was an experienced singer who had performed in Chicago and New York, but had no idea of ​​playing the piano. He had been a drummer even, he had used his voice in multiple registers, but he never pounded a keyboard. And that greatly conditioned the shots made when Sam is singing. At some point the subject that plays the piano rises on the musical scale to the higher notes, but the interpreter’s arm does not accompany to the right side of the keyboard. In the film, Wilson does sing the most famous of the tunes, as well as It Had To Be You, Shine, Knock On Wood and Dat’s what Noah Done.
During the wonderful flashback in Paris, we see general plans of the Parisian traffic, where the cars circulate as always has happened on the right. However, in the images of the drive, Rick drives a convertible with the steering wheel in the right position, as corresponds to the left-hand traffic as it is trafficked in the United Kingdom.
(Ben Hur) In a filming so rugged, it is not strange that the insignificant errors of continuity abound. As in the plane in which we see, during the race, how the turns are counted with figures of dolphins that turn to the chariots, and in the third round we see, in a plane taken from the Heston’s carriage, how the Dolphins are all still in their initial position. When finishing the race Judah visits Mesala, who is dying in the premises of the Colosseum, upon entering the room deposits the laurel wreath that credits him as the winner of the test. But when leaving, the crown is not already in place. And finally, in the original soundtrack a traffic noise is perceived in the background during the conversation of Mesala and Judah in the villa of the latter.
(Bridge over the River Kwai) An absorbing epic of enormous physicality, which has entered the history of films in their own right, but which is essentially part of an erroneous postulate: the struggle of British prisoners to be treated in accordance with the rights contained in the Geneva Convention of 1929 were empty of content for the simple reason that Japan had not subscribed to the text, and it did not do so until more than a decade after the Second World War. Now Nicholson and his men could demand the fulfillment of the international agreement, that their attempts would be ignored by Saito. And its culminating moment also contains a visual error: if we have seen how the explosive charges to fly the bridge have been placed, at the level of the river water, how is it possible that concrete points located at the top, on the road, also burst? of the train?.
(2001 Space Odyssey) The lunar shuttle arrives at the Moon and in the approach maneuver we see from the driver’s window the symmetrical shapes of the Clavius ​​lunar base. Kubrick then shows the ship from the outside, and it turns out that the window of the pilot position is facing the top of the shuttle. Impossible therefore that magnificent view of the «lunar apartment». No less incongruous is the position of the Earth when Dr. Heywood Floyd approaches the monolith. When arriving at the place, the Earth is in the lunar horizon. When you approach it, the position has changed and is in its vertical. Impossible from every point. It also changes in different shots the amount of “spatial” food that Bowman and Frank Poole gobble up during their lunch.
There are minor minor details, such as the appearance in the prehistoric phase of the history of a modern human skeleton, without the simian features that a skeleton should have at that stage that is described in the images. Or the cloud of moon dust that unleashes the shuttle on the Moon when it is deposited on the surface, something difficult given that there is no moving air in the satellite and n can suspend any particle in the form of a cloud.

The character of Dustin Hoffman in Rain Man (1988) is one of the most endearing in the history of celluloid. It happens to him like Forrest Gump: without being great movies or especially perfect types for their definition in the story, they have penetrated deep into the audiences and their characters are remembered generation after generation. Raymond Babbitt is the autistic to whom his brother, Tom Cruise on the screen, wants to swipe the heritage of their father, until he discovers the true feeling that was hidden inside his soul. In the process of learning, Raymond will try to learn a handful of names to memorize, and among them the actor placed those of Marsha and William Gottsegen, his own in-laws in real life.
There is also a musical tribute that consists in using the soundtrack of a reference film, which can be heard in some section of the film that pays homage. It happens like this in Esencia de mujer (1992), where Martin Brest decided to incorporate the song La violetera, by José Padilla, which Chaplin had popularized all over the world in his half-length film city lights (1931).

If made a film is to avoid constant problems, turned into curses very often, other times the curse is the meticulousness of the director who is in charge of the work, on behalf of their producers. William Wyler was nicknamed, after decades working in the Mecca of Cinema, as Ninety Nine Takes Wyler, because of each shot inserted in the final montage of the film he had needed to make almost a hundred shots. Something similar happened to the extraordinary Preminger or Curtiz, or to Chaplin himself, whom we see in his fake shots of The Unknown Chaplin (1983) repeating the planes again and again until achieving the desired gag, correcting the script of his comedies on the March. Modern teachers also make their stars suffer. Kubrick ordered to re-record a sequence of the radiance up to one hundred and fifty-seven times, when Jack Nicholson pronounces the phrase “Here is Jhonny!”, Which appears in the annals as the most repeated shot in the history of the Cinema. In Skirts and crazy (1959) was filmed the scene where Marilyn Monroe asks where the bourbon is up to almost sixty times, although the hellish situation was not due to the director and the diva.
In The Wizard of Oz (1939) a musical number was eliminated from the final montage, The Jitterbug, which referred to an insect that provoked by itching that its victims could not stop dancing in a wild and wild way, until they fell to the ground. The camera focused on the four protagonists (the Dorothy girl, the Straw Man scarecrow, the Lion and the Tin Man) dancing and singing meaninglessly among the branches of the trees alive. The mosquito had bitten the Cowardly Lion, who was the figure that most shone in the dance, so it was removed from the final assembly to not overshadow the real star of the show, the very young star Judy Garland, one of the pearls of the study.
The opposite of this phenomenon of eliminating scenes is to repeat them. Many times Hollywood studios, in classical times, used the same shots, mounted identically, in two or even three different films. The same material was worth several projects. As if it were a set, or a secondary actor. Sometimes we can see the same plane in two different films. Often used material left over from previous films, or flat used already in other titles, which were reused in the same situation in similar films. Occurs in When the worlds collide (1951) and in The war of the worlds (1953), both of Paramount. Byron Haskin, director of the second, used a plane that could already be seen in the first, directed by Rudolph Maté, the same actors listening to a radio audition. Material used twice, maximum profitability and reduced costs. That was also then the Mecca of Cinema.

• The island of cut heads (1995): the adventure did not work with this experiment that assumed similar losses, 147 million dollars.
• The warrior number 13 (1999): a disaster of collection left a black hole to Touchstone Pictures of 137 million.
• Sahara (2005): its 144 million red numbers showed the disaster of this production.
• Stealth: the invisible threat (2005): 111 million dollars was left when subtracting the income to the disproportionate expenses.
• El Álamo (2006): 146 million of its investment was left on the road.
• Speed ​​Racer (2008): their losses reached 114 million after the premiere.
• John Carter (2012): lost between 80 and 120 million dollars. An unsuccessful adventure, at least at the box office.

On the contrary, the history of the films has left us with too many examples of great works that did not deserve the favor of the public, although they do not quantitatively head the previous list.
• Intolerance (1916). The budget that Griffith spent to make this epic fresco about one of the great deadly sins throughout history did not convince the public, who expected an exaltation of patriotism similar to that of the previous success of its author, The Birth of a Nation (1915 ).
• The Wizard of Oz (1939). Only with the passing of the decades, and having entered the Olympus of the films most loved by all audiences, Metro Goldwyn Mayer has recovered the investment. His commercial failure meant that a second part, unusual habit in those years in Hollywood, could be projected. His song is today hummed by the whole world, although then it did not drag the fans to the halls.
• Citizen Kane (1941). Welles failed at the box office with his debut, although the critics welcomed it with euphoria. In absolute terms, the losses harvested after taking stock of income and expenses would today be considered ridiculous, but the incontestable fact is that viewers turned their backs on a film that nobody discusses today and that enters the legendary frieze of the greatest masterpieces .
• How beautiful it is to live (1946). Although it is incredible today, this film was the great misunderstood of his time. RKO lost half a million dollars at the time because theaters were not filled and failure forced it to be removed in many cities in the United States. Today there is still slapping every year to put it back on the television channels.
• The door of heaven (1978): 114 million dollars in losses. Too much for a movie of the 70s. Michael Cimino did not know how to captivate the audience with his epic fresco about the expansion of civilization to the West and the antiheroes that starred it.
• Blade Runner (1982). Another anachronism that would now be incomprehensible. The current public would find it impossible to understand how Blade Runner did not triumph in his day in theaters. Its subsequent recognition has turned it into an essential piece of modern science fiction.

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