Historia Global De Las Religiones En El Mundo Contemporáneo — Francisco Javier Ramón Solans / Global History of Religions in the Contemporary World by Francisco Javier Ramón Solans (spanish book edition)

1DC113F2-145F-464B-B499-DBDFDE1C3FEE
Esta ha sido una interesante lectura. La religión ya no aparece como un elemento inmóvil y anquilosado, sino como un objeto de estudio dinámico y en continua transformación que desempeña un papel central en la explicación de los procesos sociales, políticos y culturales que han dado forma al mundo moderno. Las religiones están no sólo en permanente cambio sino también en constante movimiento, modificando constantemente sus propias fronteras y expandiéndose por nuevos territorios y espacios en los que no tenían todavía un particular arraigo. Esto es especialmente cierto para las versiones más carismáticas y menos vinculadas a una cultura o territorio concreto como es el caso del pentecostalismo o el salafismo.
Para esta renovada comprensión del fenómeno religioso en las sociedades contemporáneas ha resultado clave el surgimiento de movimientos político-religiosos en la década de 1980, puesto que ha obligado a las ciencias sociales a repensar tanto el paradigma de la secularización como el propio lugar de la religión en el mundo actual y sus relaciones con la modernidad.

Contrariamente a lo que cabría suponer, la definición y clasificación de las religiones es un producto histórico bastante reciente e íntimamente conectado con el desarrollo del mundo occidental y sus relaciones con el resto del planeta. La existencia de una religión como un elemento común a todas las culturas y épocas históricas es algo generalmente asumido tanto por la sociedad como por la academia. Esta omnipresencia de la religión se asume como algo todavía más cierto cuando se trata de sociedades premodernas o no occidentales. La búsqueda de una definición de religión válida para todo el mundo trasluce este intento de convertir la experiencia religiosa en una experiencia inherente al ser humano.
Aunque pueda resultar paradójico, este concepto moderno de religión es el resultado de un proceso de diferenciación social que entiende los diversos sectores de la sociedad (economía, política o religión) como esferas diferenciadas y parcialmente autónomas de acción y pensamiento.
Durante mucho tiempo, los europeos clasificaron y dividieron el mundo en cuatro afiliaciones religiosas: cristianos, judíos, mahometanos (denominación muy extendida hasta la década de 1960 y que ha sido progresivamente abandonada por la de musulmán o islámico) y el resto. Para este último grupo se usaban categorías sumamente despectivas y que servían como cajones de sastre, como infieles, paganos, idólatras o politeístas, es decir, gente susceptible de ser «cristianizada». Durante el siglo XIX, esta confusa amalgama de religiones se transformaría en la imaginación occidental en las religiones orientales o las religiones primordiales, adquiriendo un sentido completamente nuevo.
Así, a lo largo de la centuria este modelo iría perdiendo vigencia y sería sustituido por un nuevo sistema de clasificación basado en una lista de diez a doce «religiones mundiales», la lista estaba acompañada por un indeterminado número de tradiciones menores.

•Religiones naturales
—mágicas polidemonistas bajo el control del animismo
—mágicas organizadas o purificadas. Politeísmo teriomórfico
—adoración de seres súper-humanos y semi-éticos con forma de hombre. Politeísmo antropomórfico.
•Religiones éticas
—comunidades religiosas nomísticas (nomotéticas)
—comunidades religiosas universalistas.

Tres familias lingüísticas: aria, semita y turania, y de su trasposición al mundo religioso.
•Familia aria: brahmanismo, zoroastrismo y budismo.
•Familia semítica: mosaísmo, cristianismo y mahometismo.
•Familia turania: confucianismo y taoísmo.

Tanto los conceptos de religión y secularización como su moderno significado tienen su origen en Europa y una matriz cristiana. La mayor parte de los casos analizados, así como de los datos utilizados para ilustrar la tesis de la secularización, provienen de este continente. Países como Francia suelen ser presentados como ejemplo de la diferenciación de esferas, la privatización de la religión y el declive de la práctica religiosa.
El cuestionamiento de dicho paradigma ha venido esencialmente (con la excepción del peso del cristianismo en los movimientos anticomunistas europeos) de los márgenes de ese supuesto centro, de los procesos revolucionarios de Irán y Nicaragua. La idea de la secularización como consecuencia necesaria de la modernización también ha sido cuestionada a través de ejemplos como Estados Unidos o Corea del Sur. Esto ha llevado a plantear que Europa constituiría una excepción, el único lugar en el mundo donde se habría operado por completo el proceso de secularización.
Un elemento que permite explicar el desarrollo de la secularización en Europa sería precisamente su configuración como conciencia histórica que plantea una evolución por etapas, como una profecía que se cumple en sí misma y que hace que lo secular implique ser moderno, mientras que lo religioso suponga no ser plenamente moderno.

La experiencia individual también permite explicar el impacto de corrientes espirituales que no tenían tradición en el mundo occidental y que suelen ser englobadas bajo el concepto paraguas de religiosidades New Age. La astrología, la reencarnación y la idea de que existen energías ocultas o poderes han tenido un gran impacto en la forma de ver el mundo en Europa y en Estados Unidos. Así, aunque no sean asumidas como corpus coherentes de creencias, muchos de sus elementos han calado en la población. En una encuesta telefónica realizada en Alemania en el año 2000, un 75% de los encuestados afirmaban haber tenido una experiencia paranormal aunque muy pocos de ellos la definían en términos religiosos.

El catolicismo formaba parte de la cultura política del primer constitucionalismo en países como Francia, España o Portugal. Conforme el enfrentamiento entre revolucionarios y contrarrevolucionarios se radicalizara, las posiciones de los católicos liberales se debilitaban. Sin embargo, a pesar de ello, no cesó el compromiso con la revolución liberal como se puede ver en la articulación del grupo católico liberal en torno al teólogo Felicité de Lamennais (1782-1854) y L’Avenir en la década de 1830. Al igual que ocurrió con el jansenismo y con la Revolución francesa, el papa cortaría puentes con cualquier tipo de formulación liberal del catolicismo en las encíclicas Mirari Vos (1832) y Singulari Nos (1834).
Sin embargo, a raíz de la separación entre Iglesia y Estado en Bélgica en 1831, una parte de los sectores ultramontanos evolucionó hasta converger con la derecha moderada en la aceptación de un reducido marco de libertades así como de un reducido poder parlamentario contrarrestado por un monarca y/o el senado.
El análisis del liberalismo islámico se ha visto lastrado por las imágenes producidas en Europa desde los tiempos de la Ilustración y que definían al islam como paradigma del despotismo, el fanatismo o la tiranía. Entre otros ejemplos podríamos mencionar la obra de Voltaire El fanatismo o Mahoma (1736) o la idea de despotismo oriental desarrollada por Montesquieu en el Espíritu de las leyes (1748). Estas imágenes se perpetuaron a lo largo del siglo XIX con ataques como los de Ernest Renan en sus conferencias islamofóbicas del Collège de France y ganaron especial relevancia con el terrorismo islámico y especialmente a raíz de los ataques del 11 de septiembre de 2001.
Como señala Charles Kurzman, esto ha hecho que los estudios se centren esencialmente en las corrientes más tradicionalistas y regionalistas o bien en los movimientos de revival islámicos como el wahabismo. Sin embargo, existen diversas corrientes reformistas y liberales dentro del islam que han pasado más desapercibidas entre los especialistas. Algunas de estas propuestas reformistas se vieron plasmadas en los procesos de modernización de las monarquías egipcia, otomana y persa a lo largo del siglo XIX.

En el desarrollo del islamismo político en la segunda mitad del siglo XX, Olivier Roy distingue al menos tres ámbitos geográficos, religiosos y culturales (Roy, 1994):
– Oriente Próximo. De carácter árabe y suní, marcado por el modelo de los Hermanos musulmanes y especialmente de las ideas del mencionado Sayyid Qutb.
– Subcontinente indio suní. Destacarían los muyahidines en Afganistán con los partidos políticos Hizb-i Islami en Afganistán y también Jamaat-i Islami en Paquistán. El fundador de esta última organización, Abul Ala Maududi (1903-1979), fue un imán y filósofo musulmán que defendía que el islam era esencial para la política. La toma del Estado permitiría instituir la sharia y desarrollar la cultura islámica frente al imperialismo occidental. Tanto sus escritos como su partido inspiraron el proceso de islamización de la ley y los tribunales impulsado por el presidente y dictador Muhammad Zia-ul-Haq (1924-1988) en la República islámica de Pakistán.
Dentro del marco suní también estarían partidos islamistas como el Frente Islámico de Salvación Argelino o el Nahda de Túnez, así como los partidos del renacimiento islámico en la Unión Soviética. Al igual que en Pakistán, en Sudán encontramos un proceso de islamización impulsado desde la dictadura militar de Jaafar Nimeiry (1930-2009). Tras una orientación panárabe y socialista, Nimeiry evolucionó hacia un programa de islamización de la legislación y el Estado en 1983.
– Irán chiita. Este es el único caso de una Revolución islámica que consiguió llegar al poder. Las protestas de diversas organizaciones izquierdistas e islamistas llevaron al derrocamiento de la dinastía Pahlaví y al establecimiento de una República islámica presidida por el ayatolá Ruhollah Jomeini (1902-1989) en 1979. La nueva constitución preveía que se eligiera un consejo de guardianes que vigilara la observancia de este texto, así como su adecuación al islam. El nuevo régimen se basaba en el principio chií de la Wilayat Faqih (Gobierno del Faqih), según el cual, para que un régimen sea aceptable, los clérigos tienen que liderar posiciones claves como el líder supremo, el ayatolá, pero también asambleas de expertos como el mencionado consejo de guardianes y los tribunales.

La globalización no se puede comprender sin la religión y viceversa. Aunque hasta hace poco haya sido un tema relativamente «olvidado» por la historiografía, las diversas confesiones desempeñaron un papel central en la creación de un mundo más interconectado toda vez que se beneficiaron de él para promover sus creencias a escala global. Tras un primer apartado en el que se señalan las principales contribuciones y debates en torno a la historia global y transnacional de las religiones, se abordará el importante papel que desempeñaron las misiones en la globalización de las diversas confesiones, así como su controvertida relación con el desarrollo de los imperios coloniales.

Los dos últimos presidentes de la Federación Rusa, Boris Yeltsin y Vladímir Putin también han tratado de alinearse con la Iglesia ortodoxa rusa. Aunque oficialmente por la ley de libertad de conciencia y religiosa de 1997 Rusia financiaba y cooperaba con las religiones «tradicionales» rusas, esto es, la ortodoxa, el islam, el judaísmo y el budismo, los dirigentes rusos han dado un trato preferencial a la primera, tanto a nivel simbólico como de financiación, y han mantenido una actitud hostil a la introducción de nuevas religiones en Rusia. En cualquiera de sus vertientes, la Iglesia ortodoxa rusa contribuyó a la articulación de un sentimiento nacionalista transversal a buena parte de las opciones políticas tras la disolución de la Unión Soviética.

La intolerancia y la violencia entre diversas religiones continúa siendo un problema global, también es cierto que durante la historia contemporánea se han producido grandes progresos en el diálogo interconfesional.

La extraordinaria participación de las mujeres en movimientos religiosos así como la articulación de discursos de género de inspiración religiosa han sido dos de los aspectos de la relación entre género y religión que más ha llamado la atención tanto de los contemporáneos como de los científicos sociales.
La percepción del feminismo islámico está completamente mediatizada por las imágenes orientalistas. Desde el siglo XIX, para los occidentales, el velo se convirtió en un símbolo de la opresión de la mujer y del retraso del islam como religión. Sin embargo, estas imágenes no eran tan humanitarias como a primera vista pudiera parecer y respondían a representaciones interesadas de las potencias coloniales. De hecho, tanto el trato dispensado a la mujer en las sociedades islámicas como las imágenes desde la otredad sirvieron para legitimar el proyecto colonial.
La vuelta voluntaria de las mujeres a portar el velo, así como su participación en los movimientos del revival islámico de la década de 1970, desbordó los marcos interpretativos de un feminismo occidental que asumía que las mujeres deberían haberse opuesto a los valores que encarnan regímenes como el iraní. Esta incompatibilidad parte de algunas asunciones liberales sobre la agencia (agency), como que:
todo ser humano tiene un innato deseo de libertad, que todos nosotros buscamos de alguna manera reafirmar nuestra autonomía cuando es posible, que la agencia humana primordialmente consiste en actos de desafío social de las normas y no en actos que lo mantienen.

La participación de las mujeres en el movimiento islámico han permitido ofrecer una nueva luz sobre la participación de las mujeres en otros movimientos religiosos. Este sería el caso de la movilización de las católicas entre los siglos XIX y principios del XX. Así, al igual que las musulmanas, las mujeres católicas fueron vistas por sus coetáneos como seres pasivos y sometidos, personas histéricas e irracionales. Un punto especialmente importante dentro de esta construcción fue la manipulación y dominación por parte del confesor o cura que, dentro de la tradición interpretativa anticlerical, sometía a las mujeres con fines libidinosos. Por último, la increíble movilización de estas mujeres católicas fue interpretada como una rémora para el desarrollo del feminismo y los derechos de la mujer.
Sin embargo, desde los estudios sobre la feminización de la religión, autores como Claude Langlois destacaban las posibilidades que ofrecían las congregaciones femeninas para las mujeres. En estas organizaciones, las mujeres podían acceder a puestos de liderazgo y responsabilidad, tomar la iniciativa e impulsar organizaciones y actividades, etc.

Las religiones han protagonizado movimientos a favor del diálogo, la tolerancia y los derechos humanos. Algunos de los personajes estudiados se opusieron a la guerra y trataron de favorecer el diálogo en momentos tan trascendentales para la historia de la humanidad como la Primera Guerra Mundial. De hecho, por su compromiso con la resolución no violenta de conflictos, la Iglesia cristiana de los cuáqueros.
Las construcciones de género y religión se han visto mediatizadas por clichés orientalistas que simplificaban el posicionamiento de las mujeres en el mundo islámico en torno al velo y dejaban de lado su extraordinaria lucha y movilización política. Lo cierto es que tanto las mujeres musulmanas como de otras creencias encontraron en la religión un espacio para desarrollarse personalmente y luchar por el mundo en el que creían. En ocasiones, esta lucha se tradujo en una reivindicación del sufragio femenino y los derechos de la mujer, mientras que en otras, el objetivo no era tan emancipador y la transgresión de los ideales de género era vista como una herramienta excepcional que buscaba la conversión religiosa de la sociedad y, con ella, el regreso a sus roles tradicionales.

——————-

This has been an interesting read. Religion no longer appears as an immobile and uneasy element, but as an object of dynamic study and in continuous transformation that plays a central role in explaining the social, political and cultural processes that have shaped the modern world. Religions are not only in constant change but also in constant movement, constantly modifying their own borders and expanding into new territories and spaces in which they did not yet have a particular roots. This is especially true for the more charismatic versions and less linked to a specific culture or territory such as Pentecostalism or Salafism.
For this renewed understanding of the religious phenomenon in contemporary societies, the emergence of political-religious movements in the 1980s has been key, since it has forced the social sciences to rethink both the secularization paradigm and the place of religion itself in today’s world and its relations with modernity.

Contrary to what might be supposed, the definition and classification of religions is a fairly recent historical product and intimately connected with the development of the Western world and its relations with the rest of the planet. The existence of a religion as a common element to all historical cultures and eras is something generally assumed by both society and academia. This omnipresence of religion is assumed as something even more true when it comes to premodern or non-Western societies. The search for a definition of religion valid for everyone reveals this attempt to convert the religious experience into an experience inherent to the human being.
Although it may be paradoxical, this modern concept of religion is the result of a process of social differentiation that understands the various sectors of society (economy, politics or religion) as distinct and partially autonomous spheres of action and thought.
For a long time, Europeans classified and divided the world into four religious affiliations: Christians, Jews, Mohammedans (denomination widely extended until the 1960s and which has been progressively abandoned by that of Muslim or Islamic) and the rest. Extremely derogatory categories were used for the latter group and they served as tailor’s drawers, such as infidels, pagans, idolaters or polytheists, that is, people capable of being «Christianized.» During the nineteenth century, this confusing amalgam of religions would transform into the Western imagination into Eastern religions or primordial religions, acquiring a completely new meaning.
Thus, throughout the century this model would lose its validity and would be replaced by a new classification system based on a list of ten to twelve «world religions,» the list was accompanied by an undetermined number of minor traditions.

• Natural religions
—Magic polydemonists under the control of animism
– organized or purified magic. Teriomorphic Polytheism
– worship of superhuman and semi-ethical beings in the form of man. Anthropomorphic polytheism.
• Ethical religions
—Nomistic (nomothetic) religious communities
—Universalist religious communities.

Three linguistic families: Aryan, Semitic and Turania, and their transposition into the religious world.
• Aryan family: Brahmanism, Zoroastrianism and Buddhism.
• Semitic family: mosaism, Christianity and Mohammedanism.
• Turania family: Confucianism and Taoism.

Both the concepts of religion and secularization and their modern meaning have their origin in Europe and a Christian matrix. Most of the cases analyzed, as well as the data used to illustrate the secularization thesis, come from this continent. Countries like France are usually presented as an example of the differentiation of spheres, the privatization of religion and the decline of religious practice.
The questioning of this paradigm has essentially come (with the exception of the weight of Christianity in the European anti-communist movements) from the margins of that supposed center, from the revolutionary processes of Iran and Nicaragua. The idea of secularization as a necessary consequence of modernization has also been questioned through examples such as the United States or South Korea. This has led to the claim that Europe would be an exception, the only place in the world where the secularization process would have been fully operated.
An element that allows explaining the development of secularization in Europe would be precisely its configuration as a historical consciousness that raises an evolution in stages, as a prophecy that is fulfilled in itself and that makes the secular imply being modern, while the religious supposes Don’t be fully modern.

Individual experience also allows explaining the impact of spiritual currents that had no tradition in the Western world and are usually encompassed under the umbrella concept of New Age religiosities. Astrology, reincarnation and the idea that there are hidden energies or powers have had a great impact on the way of seeing the world in Europe and the United States. Thus, although they are not assumed as coherent corpus of beliefs, many of their elements have penetrated the population. In a telephone survey conducted in Germany in 2000, 75% of respondents claimed to have had a paranormal experience although very few of them defined it in religious terms.

Catholicism was part of the political culture of the first constitutionalism in countries such as France, Spain or Portugal. As the confrontation between revolutionaries and counterrevolutionaries became radicalized, the positions of liberal Catholics weakened. However, despite this, the commitment to the liberal revolution did not cease as can be seen in the articulation of the liberal Catholic group around theologian Felicité de Lamennais (1782-1854) and L’Avenir in the 1830s. As with Jansenism and the French Revolution, the Pope would cut bridges with any type of liberal formulation of Catholicism in the encyclicals Mirari Vos (1832) and Singulari Nos (1834).
However, following the separation between Church and State in Belgium in 1831, a part of the ultramontane sectors evolved to converge with the moderate right in the acceptance of a reduced framework of freedoms as well as a reduced parliamentary power countered by a monarch and / or the senate.
The analysis of Islamic liberalism has been weighed down by the images produced in Europe since the times of the Enlightenment and that defined Islam as a paradigm of despotism, fanaticism or tyranny. Among other examples we could mention the work of Voltaire Fanaticism or Muhammad (1736) or the idea of Eastern despotism developed by Montesquieu in the Spirit of the laws (1748). These images were perpetuated throughout the nineteenth century with attacks like those of Ernest Renan in his Islamophobic lectures in the Collège de France and gained special relevance with Islamic terrorism and especially following the attacks of September 11, 2001.
As Charles Kurzman points out, this has caused studies to focus essentially on more traditionalist and regionalist currents or on Islamic revival movements such as Wahhabism. However, there are various reformist and liberal currents within Islam that have gone more unnoticed among specialists. Some of these reformist proposals were reflected in the modernization processes of the Egyptian, Ottoman and Persian monarchies throughout the 19th century.

In the development of political Islamism in the second half of the twentieth century, Olivier Roy distinguishes at least three geographical, religious and cultural spheres (Roy, 1994):
– Middle East. Arabic and Sunni character, marked by the model of the Muslim Brothers and especially the ideas of the aforementioned Sayyid Qutb.
– Sunni Indian subcontinent. The Mujahideen in Afghanistan would stand out with the Hizb-i Islami political parties in Afghanistan and also Jamaat-i Islami in Pakistan. The founder of the latter organization, Abul Ala Maududi (1903-1979), was a Muslim imam and philosopher who argued that Islam was essential for politics. The seizure of the state would allow the institution of sharia and the development of Islamic culture against Western imperialism. Both his writings and his party inspired the process of Islamization of the law and the courts promoted by the president and dictator Muhammad Zia-ul-Haq (1924-1988) in the Islamic Republic of Pakistan.
Within the Sunni framework there would also be Islamist parties such as the Islamic Algerian Salvation Front or the Nahda of Tunisia, as well as the Islamic Renaissance parties in the Soviet Union. As in Pakistan, in Sudan we find a process of Islamization driven by the military dictatorship of Jaafar Nimeiry (1930-2009). Following a pan-Arab and socialist orientation, Nimeiry evolved into a program of Islamization of legislation and the State in 1983.
– Shia Iran. This is the only case of an Islamic Revolution that came to power. Protests by various leftist and Islamist organizations led to the overthrow of the Pahlaví dynasty and the establishment of an Islamic Republic chaired by Ayatollah Ruhollah Khomeini (1902-1989) in 1979. The new constitution provided for the election of a council of guardians to oversee the observance of this text, as well as its adequacy to Islam. The new regime was based on the Shiite principle of the Wilayat Faqih (Faqih Government), according to which, for a regime to be acceptable, clerics have to lead key positions such as the supreme leader, the Ayatollah, but also assemblies of experts as the aforementioned council of guardians and the courts.

Globalization cannot be understood without religion and vice versa. Although until recently it has been a relatively «forgotten» subject by historiography, the various confessions played a central role in creating a more interconnected world since they benefited from it to promote their beliefs on a global scale. After a first section in which the main contributions and debates around the global and transnational history of religions are pointed out, the important role played by the missions in the globalization of the various confessions will be addressed, as well as their controversial relationship with the development of colonial empires.

The last two presidents of the Russian Federation, Boris Yeltsin and Vladimir Putin have also tried to align themselves with the Russian Orthodox Church. Although officially through the freedom of conscience and religious law of 1997 Russia financed and cooperated with Russian «traditional» religions, that is, Orthodox, Islam, Judaism and Buddhism, Russian leaders have given preferential treatment to First, both symbolically and financially, and have maintained a hostile attitude towards the introduction of new religions in Russia. In any of its aspects, the Russian Orthodox Church contributed to the articulation of a transversal nationalist sentiment to a good part of the political options after the dissolution of the Soviet Union.

Intolerance and violence between various religions continues to be a global problem, it is also true that there has been great progress in interconfessional dialogue during contemporary history.

The extraordinary participation of women in religious movements as well as the articulation of gender-inspired religious discourses have been two aspects of the relationship between gender and religion that has attracted the attention of both contemporaries and social scientists.
The perception of Islamic feminism is completely mediated by Orientalist images. Since the nineteenth century, for Westerners, the veil became a symbol of the oppression of women and the delay of Islam as a religion. However, these images were not as humanitarian as it might seem at first glance and responded to interested representations of the colonial powers. In fact, both the treatment given to women in Islamic societies and the images from other times served to legitimize the colonial project.
The voluntary return of women to wear the veil, as well as their participation in the movements of the Islamic revival of the 1970s, overflowed the interpretative frameworks of a Western feminism that assumed that women should have opposed the values embodied in regimes such as The Iranian This incompatibility is based on some liberal assumptions about the agency, such as:
Every human being has an innate desire for freedom, that we all seek in some way to reaffirm our autonomy whenever possible, that human agency primarily consists of acts of social challenge of norms and not of acts that maintain it.

The participation of women in the Islamic movement has allowed us to offer a new light on the participation of women in other religious movements. This would be the case of the mobilization of Catholics between the nineteenth and early twentieth centuries. Thus, like Muslims, Catholic women were seen by their peers as passive and subdued beings, hysterical and irrational people. An especially important point in this construction was the manipulation and domination by the confessor or priest who, within the anticlerical interpretative tradition, subjected women for libidinous purposes. Finally, the incredible mobilization of these Catholic women was interpreted as a retarder for the development of feminism and women’s rights.
However, from studies on the feminization of religion, authors such as Claude Langlois highlighted the possibilities offered by female congregations for women. In these organizations, women could access positions of leadership and responsibility, take the initiative and promote organizations and activities, etc.

Religions have led movements in favor of dialogue, tolerance and human rights. Some of the characters studied opposed the war and tried to favor dialogue at such momentous moments for the history of mankind as the First World War. In fact, because of its commitment to non-violent conflict resolution, the Christian Quaker Church.
The constructions of gender and religion have been mediated by Orientalist clichés that simplified the positioning of women in the Islamic world around the veil and left aside their extraordinary struggle and political mobilization. The truth is that both Muslim women and other beliefs found in religion a place to develop personally and fight for the world in which they believed. On occasion, this struggle resulted in a vindication of women’s suffrage and women’s rights, while at other times, the goal was not so emancipatory and the transgression of gender ideals was seen as an exceptional tool that sought religious conversion. of society and, with it, the return to their traditional roles.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.