Diez Gansos Blancos — Gerbrand Bakker / Ten White Geese (De Omweg) by Gerbrand Bakker

Haz amplia esta cama. Haz la cama con fervor; En ella aguarda hasta que el Juicio llegue Excelente e imparcial.
Que el colchón sea firme, Que la almohada sea mullida; No permitas que el amarillo estrépito del alba Interrumpa esta tierra.

Este es un libro tranquilo, ambientado en Gales, con una prosa hermosa y evocadora, un libro en el que no tenía ni idea de lo que estaba leyendo ni hacia dónde iba. Sin embargo, la prosa me mantuvo leyendo, algunas cosas encajaron, las descripciones del jardín, la granja y el lugar donde ella vivía eran estelares. Algunas cosas empezaron a encajar y el lector descubre qué la trajo aquí y por qué. No hay desenlaces jadeantes, escenas de acción activa o partes del cuerpo ensangrentadas, solo la historia de una mujer que huye del mundo en el que era una Emily Dickens Scholar y una mujer casada. Intrigante.
Saca cada artículo de la vieja nevera. Girándolos en su mano, los examina. Algunos los considera gastados, usados y cocinados, insípidos con la edad. Sobre un aparador corta y ralla, empareja. Luego, coloca las desagradables virutas en la salsa de tomate para calentar. De un cajón secreto saca el cucharón de madera. Sus cicatrices por el uso corren oscuras, en surcos, como compases de notas musicales no escritas. Vestido con traje y corbata, Bakker desliza el cucharón en la infusión y lo remueve con una mano. Hay un método relacionado con el tiempo, la inclinación del ángulo, los cambios de clave y la mezcla en versiones de andante, adagio. Durante las dos horas, el vapor fragante se levanta de la superficie de la salsa. Apagando la estufa de gas, con cuidado usando ambas manos, vierte la salsa mezclada en un cuenco adornado. A cada uno de nosotros se nos proporciona una cuchara de madera de mango largo. Hambrientos, nos sumergimos, a su vez, y probamos. Se para sobre nosotros observando las diminutas reacciones de cada uno, registrando la repetición de la palabra, espléndida, que se pasa por la mesa. Espero mi turno. Necesita más condimentos, especias, frágil pero está bien. Servirá. Mi turno es el siguiente. Preparo mi sonrisa y disposición para decir espléndido.
No puedo. No lo haré. El hilo de alargamiento de Insomnio puede ser una expresión de conciencia. Esta salsa, este libro, ha utilizado técnicas novelísticas con mucha habilidad. Fue una lectura agradable. El tipo de experiencia gratificante que se puede saborear entre la lectura de dos novelas grandes y difíciles. De esta forma se recomienda.
Sin embargo, el autor incluye en este delgado libro la muerte, la pérdida, la pérdida que quiere ser pérdida pero no lo es, la mortalidad, el aislamiento, el querer estar solo y al mismo tiempo temerlo. Hacer frente a grandes problemas, confrontarlos cara a cara, con navajas abiertas, es el trabajo del escritor y del lector en el mundo literario de los callejones oscuros; el drama conmovedor, la pérdida de suposiciones que se muerde las uñas, la pérdida del equilibrio en un mundo que requiere al menos su mímica. Bakker facilita nuestro viaje retrocediendo. Coloca tantas cuestiones importantes sobre la mesa que nunca las presenta en la medida necesaria. Astutamente, cambia de punto de vista donde todo se vuelve difuso, tan relajante como tomar una taza de té caliente mientras ve una tormenta retroceder en la distancia.
Este es un libro que recomiendo para este momento. Además, puede abrir el apetito para seguir ahora la tormenta, incluso perseguirla.

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Ample make this bed. Make this bed with awe; In it wait till judgment break Excellent and fair.
Be its mattress straight, Be its pillow round; Let no sunrise’ yellow noise Interrupt this ground.

This is a quiet book, set in Wales, with evocative and beautiful prose, a book in which I had no clue what I was reading or where it was going. Yet the prose kept me reading, a few things fell in place, the descriptions of the garden, the farm, and the place she was living was stellar. A few things began to fall in place and the reader learns what brought her here and why. There are no gasping denouements, no active action scenes or bloody body parts, just s story about a woman, running away from the world in which she was an Emily Dickens Scholar and a married woman. Intriguing.
He lifts each item from the old refridgerator. Turning them in his hand he examines them. Some he considers worn, used and re-cooked, bland with age. Over a sideboard he slices and grates, pares. Then, he places the unlovely shavings into the heating tomato sauce. From a secreted drawer he raises the wooden ladle. Its scars from use run dark, in grooves, as bars for unwritten notes of music. Dressed in a suit and tie Bakker slides the ladle into the brew and stirs with one hand. There is a method concerning timing, the tilt of angle, shifts of key and blend in versions of andante, adagio. Over the two hours fragrant steam lifts off the surface of the sauce. Turning off the gas stove, careful using both hands he pours the blended sauce into an ornate bowl. A long handled wooden spoon is provided to each of us. Famished, we dip in, in turn, and taste. He stands over us watching the minute reactions of each, recording the repetition of the word, splendid, passed around the table. I await my turn. It needs more seasoning, spice, frail but all right. It will do. My turn is next. I prepare my smile and readiness to say splendid.
I can’t. I won’t. Insomnia’s lengthening twine can be an expression of conscience. This sauce, this book, has used novelistic techniques with a great deal of skill. It made for an enjoyable read. The kind of rewarding experience to be savored between reading two large and difficult novels. In this fashion it is recommended.
However, Mr. Bakker includes in this thin book death, loss, loss that wants to be loss but is not, mortality, isolation, wanting to be alone yet also fearing it. Stepping up to huge issues, confronting them eye-to-eye, switchblades flicked open, is the writer’s and reader’s job in the literary world of dark alleyways; the poignant drama, nail biting loss of assumptions, the loss of balance in a world which requires at least its mime. Mr. Bakker eases our ride by backing away. He places so many important issues on the table that he never renders any to the extent needed. Craftily, he changes point-of-view where all becomes diffuse, as calming as sipping a cup of hot tea while watching a storm recede into the distance.
This is a book I well recommend for just such a moment. Further, it may whet the appetite to now follow the storm, even chase after it.

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