Filek: El Estafador Que Engañó A Franco — Ignacio Martínez De Pisón / Filek: The Scammer Who Cheated Franco by Ignacio Martínez De Pisón (spanish book edition)

Interesante ensayo que no novela como pensé que era sobre la vida de Filek un estafador de origen austriaco ( o hungaro por nacimiento) surante la segunda Republica Española , la Guerra civil y primeros años del franquismo.
Su mayor estafa, o mejor dicho intento de estafa presentada en los últimos gobiernos republicanos pero sin mucha fortuna crea expectativa en Franco,. con la idea de producir una gasolina sintética que se produciría con residuos vegetales y un 70% de agua del rio Jarama.

Extraordinaria la labor de documentación del escritor para seguir todos los pasos del personaje, en Austria , Alemania y sobre todo España siguiendo sus pasos por las cárceles republicanas, las acusaciones de espia porque su abuelo fue espia austriaco, las posteriores acusaciones de espía nazi, ..
Filek en cada caso se ve que para librarse de las acusaciones aun enmaraña más su pasado, sus orígenes y aquí es donde demuestra sus cualidades para embaucar, estafar a todos. A veces cae preso de sus propias mentiras.
Muy buena la reflexión final del escritor sobre como lo va viendo mientras hace el estudio y la recopilación final sobre todo por unos hechos demostrados que dan medida de la falta de escrúpulos de Filek.

Según los periódicos de la época, Filek habría rechazado generosas ofertas de las grandes compañías petroleras para ceder gratuitamente su gasolina a la España de Franco, por lealtad a la cual había sufrido condena de prisión durante la Guerra Civil. Los cálculos oficiales cifraban en ciento cincuenta millones de pesetas anuales el ahorro que el invento de Filek supondría para la economía española de la posguerra. Al final el fraude salió a la luz, y el austriaco volvió a ingresar en prisión…
Lo primero que pensé es que ahí había una buena historia: ¡un estafador internacional que tomó el pelo a Franco!.
Un químico austriaco llamado Albert von Filek, inventor de un combustible sintético que mezclaba extractos vegetales con agua del río Jarama, había puesto su fórmula secreta al servicio del engrandecimiento de la nueva España después de rechazar generosísimas ofertas de las grandes compañías petroleras.
Protegido y adulado por el régimen, Filek gozó de la estima de sus más altas personalidades hasta que un simple análisis químico desveló el engaño y provocó su ingreso en prisión.

El 3 de septiembre de 1931, apenas seis meses después de su llegada a Madrid, tenía ya una denuncia por estafa. ¿En qué consistía el novedoso procedimiento? Transcribo literalmente: «en limpiar la parte averiada de toda clase de humedad, grasa y cuerpos extraños, raspando después la parte averiada donde se ha de aplicar la soldadura; a continuación se pasa un pincel provisto de acetona pura para que empape en su interior. Una vez seca dicha parte, se cubre de un baño de éter sulfúrico, acetona, algodón de pólvora, polvo impalpable de óxido de cinc, celuloide, alcanfor, polvo de aluminio y plata y aceite de ricino a una temperatura conveniente». La fórmula posee una sonoridad poética que la vuelve, si no convincente, al menos sugestiva: baño de éter, algodón de pólvora, polvo impalpable…

La fabricación de la gasolina sintética había sido declarada de interés nacional por el consejo de ministros, los medios de comunicación oficiales habían alabado sus virtudes, se habían dado pasos legales para la instalación de la factoría, el inventor había concedido entrevistas a buen número de periódicos… Por sorprendente que parezca, todo eso había ocurrido sin que el carburante hubiera sido sometido a ningún examen o análisis químico. Según el testimonio de Ansaldo, el propio Franco desdeñaba la opinión de los científicos. El dictador, con una sonrisa socarrona de superioridad, habría dicho a sus íntimos: «Todos los ingenieros y servicios técnicos que he consultado me han informado en contra del proyecto; pero yo me fío más de mi chófer y éste me ha asegurado que en el último viaje hemos logrado una media de noventa kilómetros por hora empleando únicamente “mi” gasolina».
Pero está claro que tarde o temprano alguien tendría que hacer un análisis científico de la gasolina de Filek. El primero lleva la fecha del 6 de marzo, seis días antes de la publicación del reportaje de El Día de Palencia, que guardaba al respecto un elocuente silencio. El análisis se realizó en el Ministerio del Aire, concretamente en el Laboratorio de Combustibles del Departamento de Estudios y Experiencias. Tras detallar el aspecto, la densidad y la solubilidad del carburante, los científicos lo sometieron a una destilación fraccionada con objeto de determinar su composición. Luego le agregaron agua para comprobar su combustión y certificaron que, mientras el carburante ardía, el agua añadida no sufría modificación alguna. Decepcionante, por tanto. No menos decepcionante fue la prueba que hicieron después con un motor, ya que éste «no pudo funcionar cuando el agua, que se añadió en muy diversas proporciones, se introdujo en el sistema de carburación».

El carburante que había tratado de patentar y el que había sido analizado en el laboratorio del Ministerio del Aire no se parecían en nada: mientras el primero era un mejunje hecho de vinos flojos, residuos de remolacha, etcétera, del segundo sabemos que contenía «derivados del petróleo». Pero es que también el carburante analizado en la Escuela de Minas era distinto de los dos anteriores. El Filek que en 1935 introducía el zumo de naranja o el baño maría para seducir a sus diferentes víctimas modificaba ahora su composición en un intento de convencer a los jueces.

La insalubridad y la deficiente alimentación de las cárceles y los campos de concentración habían acabado dañando la salud de Filek, que moriría sólo seis años después. El certificado de defunción no especifica la razón de la muerte, pero al menos sabemos que ésta se produjo a las nueve de la mañana del viernes 18 de abril de 1952 en el Marienkrankenhause, un hospital situado en el número 9 de la Alfredstrasse de Hamburgo. Tenía sesenta y tres años. Por ese certificado sabemos que en sus últimos años no se presentaba como químico y militar sino como químico y periodista. En la documentación alemana sobre Filek consta dónde y cuándo había muerto pero no qué se había hecho con su cadáver, quise creer que tal vez llevaba esos casi treinta años esperando en Öjendorf a su viuda, a cuyo lado habría dispuesto pasar toda la eternidad. Me equivocaba. Una rápida consulta bastó para certificar que en los archivos de ese cementerio nunca ha figurado ningún Albert von Filek.

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Interesting essay that does not novel as I thought it was about the life of Filek a scammer of Austrian (or Hungarian by birth) origin surante the second Spanish Republic, the Civil War and early years of Francoism.
His biggest scam, or better said scam attempt presented in the last Republican governments but without much luck creates expectation in Franco. with the idea of producing a synthetic gasoline that would be produced with vegetable waste and 70% of water from the Jarama river.

Extraordinary work of documentation of the writer to follow all the steps of the character, in Austria, Germany and especially Spain following his steps through the republican prisons, the accusations of spying because his grandfather was Austrian spy, the subsequent accusations of Nazi spy,. .
Filek in each case it is seen that to get rid of the accusations even more entangles his past, his origins and this is where he demonstrates his qualities to trick, cheat everyone. Sometimes he falls prey to his own lies.
Very good the final reflection of the writer on how he sees it while doing the study and the final compilation especially for some proven facts that measure Filek’s lack of scruples.

According to the newspapers of the time, Filek would have rejected generous offers from large oil companies to freely transfer their gasoline to Franco’s Spain, for loyalty to which he had suffered a prison sentence during the Civil War. The official calculations amounted to 150 million annual pesetas the savings that Filek’s invention would bring to the Spanish postwar economy. In the end the fraud came to light, and the Austrian returned to prison …
The first thing I thought was that there was a good story: an international scammer who took Franco’s hair!
An Austrian chemist named Albert von Filek, inventor of a synthetic fuel that mixed plant extracts with water from the Jarama River, had put his secret formula at the service of the aggrandizement of the new Spain after rejecting very generous offers from large oil companies.
Protected and flattered by the regime, Filek enjoyed the esteem of his highest personalities until a simple chemical analysis revealed the deception and caused his entry into prison.

On September 3, 1931, just six months after his arrival in Madrid, he already had a complaint for fraud. What was the new procedure? I literally transcribe: «in cleaning the damaged part of all kinds of moisture, grease and foreign bodies, then scraping the damaged part where the welding is to be applied; Next, a brush with pure acetone is passed to soak inside. Once said part is dried, it is covered with a bath of sulfuric ether, acetone, gunpowder cotton, impalpable zinc oxide powder, celluloid, camphor, aluminum and silver powder and castor oil at a convenient temperature ». The formula has a poetic sound that makes it, if not convincing, at least suggestive: ether bath, gunpowder, impalpable powder …

The manufacture of synthetic gasoline had been declared of national interest by the council of ministers, the official media had praised its virtues, legal steps had been taken for the installation of the factory, the inventor had granted interviews to a good number of newspapers … Surprisingly, all that had happened without the fuel being subjected to any chemical test or analysis. According to Ansaldo’s testimony, Franco himself disdained the opinion of scientists. The dictator, with a sly smile of superiority, would have told his intimates: «All the engineers and technical services I have consulted have informed me against the project; but I rely more on my driver and he has assured me that on the last trip we have achieved an average of ninety kilometers per hour using only “my” gasoline».
But it is clear that sooner or later someone would have to do a scientific analysis of Filek’s gasoline. The first is dated March 6, six days before the publication of the report of El Día de Palencia, which kept an eloquent silence about it. The analysis was carried out in the Ministry of Air, specifically in the Fuel Laboratory of the Department of Studies and Experiences. After detailing the appearance, density and solubility of the fuel, the scientists subjected it to fractional distillation in order to determine its composition. Then they added water to check their combustion and certified that, while the fuel burned, the added water did not undergo any modification. Disappointing, therefore. No less disappointing was the test they did afterwards with an engine, since it “could not work when water, which was added in very different proportions, was introduced into the carburetion system”.

The fuel that he had tried to patent and the one that had been analyzed in the laboratory of the Ministry of Air did not look anything like that: while the first was a mixture made of loose wines, beet residues, etc., from the second we know that it contained “derivatives of the oil”. But the fuel analyzed at the School of Mines was also different from the previous two. The Filek that in 1935 introduced orange juice or the water bath to seduce its different victims now modified its composition in an attempt to convince the judges.

The unhealthy and poor diet of prisons and concentration camps had ended up damaging Filek’s health, which would die only six years later. The death certificate does not specify the reason for the death, but at least we know that it occurred at nine in the morning on Friday, April 18, 1952 at the Marienkrankenhause, a hospital located at number 9 of the Alfredstrasse in Hamburg. He was sixty-three years old. By that certificate we know that in his last years he did not appear as a chemist and military but as a chemist and journalist. In the German documentation on Filek it is stated where and when he had died but not what had been done with his body, I wanted to believe that he had been waiting for his widow in Öjendorf for almost thirty years, on whose side he would have spent all eternity. I was wrong. A quick consultation was enough to certify that no Albert von Filek has ever appeared in the archives of that cemetery.

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