¿Te Va A Sustituir Un Algoritmo?. El Futuro Del Trabajo En España — Lucía Velasco / Is An Algorithm Going To Replace You? The Future of Work in Spain by Lucía Velasco (spanish book edition)

Te levantas y consultas tus redes sociales. Miras el tiempo en el móvil para decidir la ropa que te pones. En enero de 2021 había 42,54 millones de internautas en España. Hay más móviles que personas. Las noticias las lees en la table­ta. Si eres de radio, igual la escuchas a la carta mientras desayunas o te pones un podcast de tu programa favorito. Antes de la pandemia probablemente buscaras en alguna aplicación de mapas el transporte público o la ruta más corta para llegar a tu trabajo. En el mundo pandémico, si estudias te conectarás a la plataforma de clases, y si trabajas, tu día será una sucesión de videoconferencias. Llegarás incluso a tener agotamiento por zooms . Si por desgracia estás en un ERTE (Expediente de Regulación Temporal de Empleo) o en el paro, pedirás tu subsidio por la web oficial de turno. Te habrás vacunado pidiendo cita online . Igual encargas algo de comer por una aplicación o haces la compra. Tu día incluye gestiones con el banco, pagar alguna multa, reservar para cenar en un restaurante o en la peluquería. Si tu hijo se encuentra mal puede que hagas uso de la telemedicina. A lo largo de las horas que estés despierta consultarás Instagram, Youtube, LinkedIn o Facebook, que en total suman más de sesenta millones de usuarios en España.
Antes de que el coronavirus generara un shock en todos los ámbitos de nuestras vidas, la economía mundial sufría fuertes turbulencias que auguraban un cambio relevante en el mercado de trabajo. Las previsiones de crecimiento eran frágiles. Los países con economías más maduras no terminaban de encontrar una fórmula para recuperar un pasado con más y mejor empleo. Había ya tensiones sociales por la creciente desigualdad. Aumentaban las protestas de una ciudadanía cada vez más consciente de las grietas del sistema. España lideraba el consumo de ansiolíticos y antidepresivos.
las cuatro d, los cambios vienen por varios frentes
Aunque la pandemia llegará a su fin más pronto que tarde, no volveremos a la antigua normalidad. Seguiremos sometidos a una serie de megafuerzas que condicionan el desarrollo de sociedades occidentales como la nuestra. Son los motores de cambio. Las podemos resumir en cuatro D : demografía, descarbonización, desglobalización y digitalización.

Interesante breve libro para seguir profundizando en los retos que se deben encarar en un futuro no tan lejano.

La digitalización y la tecnología provocan transformaciones en muchos ámbitos. Y lo hacen con intención de ser positivas, vienen con la esperanza de inmensos beneficios para mejorar a la humanidad. Cuando nos cuentan cómo será el futuro transformado por la inteligencia artificial, nos hablan de los genomas editados para prevenir enfermedades, los vehículos autónomos que reduzcan la contaminación y optimicen el tráfico, las monedas sin Estado y los viajes espaciales privados para cambiar de aires. Es indudable que existe un enorme potencial para el biene­star humano.
La cantidad de puestos de trabajo afectados puede estar entre el 12% y el 47%, lo que es evidente es que la digitalización es necesaria. Y las empresas lo tienen claro. A nivel mundial, entre 2020 y 2024, las inversiones directas en transformación digital van a alcanzar cifras que rondan los ocho mil millones de euros. 2 Un ejemplo que todos conocemos es ZARA, que ha apostado por la digitalización y ha impulsado su tienda virtual como alternativa a la tradicional. Es decir, ha evolucionado su negocio de la tienda física al comercio en línea 24/7.
Conocemos tres grandes transformaciones que trae la tecnología y que debemos tener en cuenta por su impacto: en primer lugar, la automatización de procesos, que hace que muchas de las tareas simples y repetitivas que hacemos los humanos ahora las pueda hacer una máquina. Como las cajeras de la tienda de deportes. En segundo lugar, el boom de las plataformas digitales que sustituyen la interacción física por la virtual y no siempre con personas al otro lado. Aquí están los que pedalean con mochilas llenas de comida por nuestras calles, el alquiler de casas en Airbnb o la compra en un marketplace como Amazon. En tercer lugar, la digitalización masiva de procesos, bienes y servicios que da lugar a nuevos modelos de negocio y de organización laboral. El programa informático que están probando en el periódico para hacer noticias y que a Luna le impide no temer por su futuro.
La digitalización de la economía es un tema multifacético con grandes implicaciones para todos. Trae beneficios sí, pero hay que saber hacerlo. Con las estrategias adecuadas, puede conducir a más y mejor empleo, pero para ello es necesario que la ciudadanía tenga las habilidades digitales que demanda el mercado. No hay que tenerle miedo. La transición conlleva una adaptación forzosa y tenemos que asumir que algunas tareas desaparecerán o cambiarán.

La pandemia no ha hecho más que acelerar una serie de perturbaciones que estaba experimentando el mundo del trabajo y en las que la tecnología tiene mucho que ver. Con el despliegue masivo de internet, la mejora de la velocidad de conexión, el avance tecnológico en cuanto a procesamiento de datos y de dispositivos, podemos decir que a partir de 2010 hubo un verdadero salto cualitativo en este terreno. Empezamos a vivir mucho más en el mundo online , incluso a diseñar negocios pensados por y para esa dimensión. Es el tiempo de las pantallas led, de las impresoras 3D, del grafeno, de la geolocalización de Google Maps o del bluetooth . Hay toda una generación que crece sintiendo que estamos ante un territorio inexplorado en el que se puede emprender sin temor.
Si antes de la pandemia el principal riesgo para la estabilidad del mercado laboral era “ese futuro del trabajo” en el que la combinación de globalización, tecnología y automatización eran imparables; todo hace pensar que después de ella lo será aún más.
En España, conviven empresas consolidadas y trabajadores cualificados dotados de un empleo estable, con una mayoría de pymes poco productivas; plataformas y trabajadores precarios. Esta dualidad está partiendo nuestra sociedad en dos y limitando el desarrollo económico y social de todo el país. España vive cada crisis, cada contrariedad coyuntural, con un elevado paro estructural y unas políticas activas de empleo ineficaces.
La pandemia ha acentuado la brecha que había y ha hecho que además surjan nuevas fuentes de desigualdad porque no todos tenemos el mismo acceso a la tecnología ni estamos igual de preparados para usarla. Necesitamos urgentemente capacidades digitales en la vida y el trabajo.

El mundo de las plataformas es el de la tecnología. Rápido, innovador y sin reglas. Unos ganan a costa de otros. Nadie equilibra los poderes. Sin límites. Si no te gusta lo que ofrecemos sigue tu camino. Hay mucha gente desesperada por trabajar. Casi todas las inversiones en este tipo de plataformas se concentran en Asia, Estados Unidos y Europa. Los del norte contratan a los del sur y se quedan con el margen de cobrarles a sus clientes a precio de norte. La brecha digital perpetuada. El 70% de las ganancias se quedan en Estados Unidos y China.
La base de todo es el inglés, especialmente en las que son de servicios online.
La pandemia ha provocado un boom del teletrabajo, y más en España, donde hemos sido siempre presentistas. Nuestro país iba por detrás de la media europea y más del 90% de las personas nunca teletrabajaban.
Para desarrollar un mercado laboral más potente hará falta una mayor transparencia de lo que está pasando en la realidad de nuestro país. Es la única forma de que todos los actores implicados puedan hacer su parte de manera eficaz.
La digitalización de la economía es inevitable, pero la pérdida de derechos no.

El mercado de trabajo va a seguir transformándose y los empleos seguirán cambiando. Nos va a tocar estar en un proceso de aprendizaje permanente. Será muy habitual que haya que reciclarse completamente si tu trabajo desaparece o que tengas que aprender nuevas habilidades para ocuparte de nuevas tareas en el caso de que las máquinas hagan gran parte de las que hacías antes.
Que la digitalización cierre o amplíe las diferencias de género en el mercado laboral dependerá sobre todo de las políticas que los Gobiernos pongan en marcha.
La creciente demanda de profesionales en ciencia, tecnología, matemáticas e ingeniería (STEM) se encuentra con que no hay suficiente gente formada en estos campos. No hay casi mujeres por culpa de sus años escolares con estereotipos interiorizados. Es necesario acabar con esto. Las competencias STEM están mejor remuneradas y son más demandadas por los empleadores. El desequilibrio de género, por tanto, amenaza el futuro de las mujeres. Involucrar a las mujeres desde una edad temprana en sectores tradicionalmente masculinos y viceversa es fundamental para tener una sociedad justa.
Los algoritmos están por todas partes y llevamos años escu­chando y leyendo sobre sus sesgos.

España necesita definir qué futuro del trabajo quiere para su ciudadanía y cómo llegar hasta ahí. Adaptarse al cambio no es suficiente. Tenemos que cambiar como país para conquistar el futuro: instituciones, educación y reglas del juego para garantizar que ese futuro es lo que nosotras queramos que sea. Los cambios en el mercado laboral están pasando. Ahora. No hay vuelta atrás. Y por eso, no podemos dejar a nadie atrás. Cuatro temas serán clave: (1) digitalización masiva –ciudadanía, empresas y administraciones públicas–; (2) una fuerza de trabajo cualificada; (3) nuevas reglas del trabajo que recojan las nuevas realidades laborales, y (4) un nuevo contrato social.
Es conveniente establecer el futuro del trabajo como una importante cuestión de política pública estatal que trabaje con todas las partes implicadas incluyendo a representantes de trabajadores más vulnerables.
Una forma es considerar los datos como capital ( data as capital ) y apoyarse en instituciones públicas supranacionales que creen el mercado de datos, diseñando un sistema de fiscalidad de los actuales propietarios de los datos. La acción gubernamental coordinada puede desempeñar un papel importante en la construcción de un nuevo marco normativo para el mercado de los datos. Por otro lado, se puede promover la activación de los datos en los balances de las empresas como activos intangibles.
Otra forma es tratar los datos como mano de obra ( data as labor ) para compensar a las personas trabajadoras por sus datos, lo que podría impulsar el desarrollo de la inteligencia artificial. Sin duda, tratar datos como trabajo mejoraría su calidad y fomentaría la innovación.

La digitalización, la globalización y el envejecimiento traen nuevas oportunidades, pero también riesgos de aumentar las desigualdades en el trabajo. El cambio tecnológico está polarizando el mercado laboral. Desaparece la cualificación media y se arriesga la clase media. El crecimiento económico se ha desacoplado de la productividad y de los beneficios sociales. Algunas personas se están quedando atrás, otras no pueden salir adelante o no consiguen soñar con su futuro. Muchas se sienten asustadas, abandonadas, decepcionadas o que directamente no son tenidas en cuenta por el sistema.
La tecnología va a destruir muchos empleos porque va a una velocidad superior a lo previsto. No está garantizado que los nuevos se creen al mismo ritmo. Habrá que poner en marcha diferentes sistemas de protección y transición para garantizar que hay oportunidades para todos. Tendremos que aceptar que habrá una parte pequeña de la población que será irrecuperable y habrá que mantenerla con un nivel de vida digno. Habrá que garantizar que la mitad de la población, es decir, las mujeres, no nos quedamos fuera de esta revolución digital. Se tendrá que hacer partícipe a las personas trabajadoras de cómo se va a implementar la tecnología en la fuerza de trabajo. Deberá negociarse en los espacios apropiados y los sindicatos deberán estar preparados para entender de lo que se está hablando.
La vida mejorará. Nos irá bien. Progresaremos. Viviremos más, trabajaremos menos y mejor. Habrá altos y bajos. Seguirá habiendo ambición, guerras y desigualdad, pero tendremos que esforzarnos en reducirlas.
La tecnología está en nuestras vidas para mejorarlas, puede contribuir de manera decisiva al cambio de paradigma que buscamos, esa economía más igual, más verde, más justa y más inclusiva. Nos permitirá prosperar trabajando menos y en cosas que nos gustan más. Nos ayudará a estar más cerca de los que queremos y vivir más tiempo y mejor. Podremos hacer que más personas del planeta disfruten de mejor educación, sanidad, servicios y recursos. Si esta revolución se gestiona bien, el futuro del trabajo puede ser uno en el que muchas más personas puedan desarrollar todo su potencial. Debemos estar preparados.

————————-

You get up and check your social networks. You look at the weather on your mobile to decide what clothes to wear. In January 2021 there were 42.54 million Internet users in Spain. There are more phones than people. You read the news on the tablet. If you are from the radio, you can still listen to it a la carte while you have breakfast or you put on a podcast of your favorite program. Before the pandemic, you would probably look for public transport or the shortest route to get to work in a map application. In the pandemic world, if you study you will connect to the class platform, and if you work, your day will be a succession of video conferences. You will even get exhausted by zooms. If unfortunately you are in an ERTE (Temporary Employment Regulation File) or unemployed, you will request your subsidy through the official website on duty. You will have been vaccinated by asking for an appointment online. You still order something to eat through an application or make the purchase. Your day includes dealings with the bank, paying a fine, reserving dinner at a restaurant or at the hairdresser. If your child is unwell, you may use telemedicine. Throughout the hours that you are awake you will consult Instagram, YouTube, LinkedIn or Facebook, which in total add up to more than sixty million users in Spain.
Before the coronavirus caused a shock in all areas of our lives, the world economy was experiencing strong turbulence that predicted a significant change in the labor market. Growth forecasts were fragile. The countries with more mature economies have not yet found a formula to recover a past with more and better employment. There were already social tensions due to growing inequality. The protests of a citizenry increasingly aware of the cracks in the system increased. Spain led the consumption of anxiolytics and antidepressants.
the four d’s, the changes come from several fronts
Although the pandemic will come to an end sooner rather than later, we will not return to the old normal. We will continue to be subjected to a series of mega-forces that condition the development of Western societies like ours. They are the engines of change. We can summarize them in four Ds: demography, decarbonization, deglobalization and digitization.

Interesting short book to continue delving into the challenges that must be faced in the not so distant future.

Digitization and technology cause transformations in many areas. And they do it with the intention of being positive, they come with the hope of immense benefits to improve humanity. When they tell us what the future transformed by artificial intelligence will look like, they tell us about genomes edited to prevent disease, autonomous vehicles that reduce pollution and optimize traffic, currencies without a State and private space travel for a change of scenery. There is no doubt that there is enormous potential for human well-being.
The number of jobs affected can be between 12% and 47%, what is evident is that digitization is necessary. And the companies are clear about it. Globally, between 2020 and 2024, direct investments in digital transformation will reach figures of around eight billion euros. 2 An example that we all know is ZARA, which has opted for digitization and has promoted its virtual store as an alternative to the traditional one. In other words, it has evolved its business from the physical store to online commerce 24/7.
We know of three major transformations that technology brings and that we must take into account due to their impact: first, process automation, which means that many of the simple and repetitive tasks that we humans do can now be done by a machine. Like the cashiers at the sporting goods store. Second, the boom in digital platforms that replace physical interaction with virtual interaction and not always with people on the other side. Here are those who pedal with backpacks full of food through our streets, rent houses on Airbnb or buy from a marketplace like Amazon. Thirdly, the massive digitization of processes, goods and services that gives rise to new business and work organization models. The computer program that they are testing in the newspaper to make news and that prevents Luna from fearing for her future.
The digitization of the economy is a multifaceted issue with huge implications for everyone. It brings benefits yes, but you have to know how to do it. With the right strategies, it can lead to more and better employment, but for this it is necessary that citizens have the digital skills that the market demands. Do not be afraid of it. The transition entails a forced adaptation and we have to assume that some tasks will disappear or change.

The pandemic has only accelerated a series of disturbances that the world of work was experiencing and in which technology has a lot to do. With the massive deployment of the internet, the improvement in connection speed, technological progress in terms of data processing and devices, we can say that from 2010 there was a real qualitative leap in this field. We began to live much more in the online world, even designing businesses designed by and for that dimension. It is the time of led screens, 3D printers, graphene, Google Maps geolocation or bluetooth. There is a whole generation that grows up feeling that we are facing an unexplored territory in which it is possible to undertake without fear.
If before the pandemic the main risk to the stability of the labor market was «that future of work» in which the combination of globalization, technology and automation were unstoppable; everything suggests that after her it will be even more so.
In Spain, consolidated companies and qualified workers with stable employment coexist, with a majority of low-productive SMEs; platforms and precarious workers. This duality is dividing our society in two and limiting the economic and social development of the entire country. Spain experiences every crisis, every conjunctural setback, with high structural unemployment and ineffective active employment policies.
The pandemic has accentuated the existing gap and has also given rise to new sources of inequality because not all of us have the same access to technology or are equally prepared to use it. We urgently need digital skills in life and work.

The world of platforms is that of technology. Fast, innovative and without rules. Some win at the expense of others. No one balances the powers. Unlimited. If you don’t like what we offer, move on. There are a lot of people desperate for work. Almost all investments in this type of platform are concentrated in Asia, the United States and Europe. Those from the north hire those from the south and keep the margin of charging their clients at the north price. The digital divide perpetuated. 70% of profits stay in the United States and China.
The basis of everything is English, especially in those that are online services.
The pandemic has caused a boom in teleworking, and more so in Spain, where we have always been presentists. Our country was behind the European average and more than 90% of people never teleworked.
To develop a more powerful labor market, greater transparency of what is happening in the reality of our country will be necessary. It is the only way that all the actors involved can do their part effectively.
The digitization of the economy is inevitable, but the loss of rights is not.

The labor market will continue to transform and jobs will continue to change. We are going to have to be in a permanent learning process. It will be very common that you have to retrain completely if your job disappears or that you have to learn new skills to deal with new tasks in the event that the machines do much of what you did before.
Whether digitization closes or widens gender differences in the labor market will depend above all on the policies that governments put in place.
The growing demand for professionals in science, technology, mathematics and engineering (STEM) is finding that there are not enough people educated in these fields. There are almost no women because of their school years with internalized stereotypes. It is necessary to end this. STEM skills are better paid and more in demand by employers. The gender imbalance therefore threatens the future of women. Involving women from an early age in traditionally male sectors and vice versa is essential to have a just society.
Algorithms are everywhere and we have been hearing and reading about their biases for years.

Spain needs to define what future of work it wants for its citizens and how to get there. Adapting to change is not enough. We have to change as a country to conquer the future: institutions, education and rules of the game to guarantee that this future is what we want it to be. Changes in the labor market are happening. Now. There is no way back. And because of that, we can’t leave anyone behind. Four themes will be key: (1) massive digitization –citizenship, companies and public administrations–; (2) a skilled workforce; (3) new work rules that reflect the new labor realities, and (4) a new social contract.
It is convenient to establish the future of work as an important state public policy issue that works with all the parties involved, including representatives of the most vulnerable workers.
One way is to consider data as capital (data as capital) and rely on supranational public institutions that create the data market, designing a taxation system for the current owners of the data. Coordinated government action can play an important role in building a new regulatory framework for the data market. On the other hand, the activation of data in the balance sheets of companies as intangible assets can be promoted.
Another way is to treat data as labor to compensate working people for their data, which could drive the development of artificial intelligence. Undoubtedly, treating data as work would improve its quality and encourage innovation.

Digitization, globalization and aging bring new opportunities, but also risks of increasing inequalities at work. Technological change is polarizing the labor market. The average qualification disappears and the middle class is at risk. Economic growth has been decoupled from productivity and social benefits. Some people are falling behind, others can’t get ahead or can’t dream of their future. Many feel scared, abandoned, disappointed or that they are not directly taken into account by the system.
Technology is going to destroy many jobs because it is going faster than expected. It is not guaranteed that new ones will be created at the same rate. Different protection and transition systems will have to be put in place to ensure there are opportunities for all. We will have to accept that there will be a small part of the population that will be unrecoverable and will have to be maintained with a decent standard of living. It will be necessary to guarantee that half of the population, that is, women, are not left out of this digital revolution. Working people will have to be involved in how technology is going to be implemented in the workforce. It must be negotiated in the appropriate spaces and the unions must be prepared to understand what is being talked about.
Life will get better. We’ll be fine. We will progress. We will live more, we will work less and better. There will be ups and downs. There will still be ambition, wars and inequality, but we will have to work to reduce them.
Technology is in our lives to improve them, it can decisively contribute to the paradigm shift we seek, that more equal, greener, fairer and more inclusive economy. It will allow us to prosper by working less and doing things we like more. It will help us to be closer to those we love and live longer and better. We will be able to make more people on the planet enjoy better education, health, services and resources. If this revolution is managed well, the future of work can be one in which many more people can reach their full potential. We must be prepared.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.