El agente zigzag — Ben MacIntyre / Agent Zigzag: A True Story of Nazi Espionage, Love, and Betrayal by Ben MacIntyre

Este libro es sobre Eddie Chapman, para mi los dos grandísimos libros de este autor están comentados en mi blog pero es interesante como toda su obra. Entre las vidas de los grandes hombres a quienes se admira, he ahí un personaje que había conseguido una cierta grandeza, pero de un modo que distaba mucho de ser lo que se suele considerar, por convención, bueno. El obituario resultaba fascinante, sobre todo, por lo que no decía, y que no podía saber, acerca de las hazañas de Chapman en la segunda guerra mundial, cuyos detalles permanecieron bajo el más estricto secreto en los archivos secretos del MI5.
Las memorias de Eddie Chapman fueron publicadas después de la guerra, pero la ley de secretos oficiales le impidió explicar sus hazañas como agente doble, y su propia versión de los acontecimientos solía ser más entretenida que fiable. Según observaron sus controladores, no tenía ningún sentido de la cronología.

El 16 de diciembre de 1942, 2 horas y 13 minutos de la madrugada.
Un espía alemán se deja caer, desde un avión de reconocimiento Focke-Wulf negro, sobre la llanura del condado de Cambridge.
El nombre del espía es Edward Arnold Chapman. La policía británica lo conoce también como Edward Edwards, Edward Simpson y Arnold Thompson. Sus instructores alemanes le han dado el nombre clave de «Fritz», o el algo más cariñoso «Fritzchen», pequeño Fritz, aunque el servicio secreto británico todavía no tiene ningún nombre para él. Esta noche, el jefe de la policía del condado de Cambridge, tras una llamada urgente de un caballero en Whitehall, la sede del gobierno, les ha dado instrucciones a todos sus agentes de mantenerse en alerta y buscar a un individuo al que sólo conocen como «agente X».
A las dos y veinticinco de la madrugada, Eddie Chapman aterriza en un campo que ha sido arado hace poco tiempo y cae inmediatamente de bruces sobre el terreno empapado.

Eddie Chapman, delincuente habitual y reincidente, adúltero, chantajista y ladrón de cajas fuertes, residente del Soho y ahora uno de los hombres más buscados del Reino Unido. El 4 de febrero de 1939, la banda despojaba cuatrocientas setenta y seis libras y tres chelines de una tienda cooperativa de Bournemouth.
El 11 de marzo de 1939, Chapman fue juzgado en el tribunal de justicia de Jersey y se declaró culpable de la acusación de allanamiento y robo. El fiscal general de Jersey citó el extenso historial criminal de Chapman y apuntó que el asalto al club nocturno había sido «realizado con premeditación y habilidad, lo que demostraba una gran experiencia y demostraba también que estaba decidido a seguir dependiendo de este tipo de conducta para ganarse la vida». El fiscal solicitó que se condenara a «peligroso criminal, que había renunciado a aceptar las oportunidades que la vida le había proporcionado» a la pena máxima de dos años de trabajos forzados. El jurado aceptó.
   Chapman no tardó en descubrir que la penitenciaría de Jersey era una «jaula inhóspita» donde el pequeño grupo de internos se dedicaba a rellenar colchones ocho horas al día, y dormían en tablones a pocos centímetros del suelo de hormigón. El régimen de la prisión era extraordinariamente relajado. Su director, el capitán, Thomas Charles Foster, un militar retirado, opinaba que los prisioneros constituían una incomodidad en una vida, que, de no ser por ellos, le hubiera sido muy agradable.

En el año 1966, Chapman fue autorizado a publicar otra versión, The Real Eddie Chapman Story, que hacía referencia, aunque sin entrar en detalles, a su trabajo para el MI5. Este libro proporcionó la base para una película bastante mala, Triple Cross, dirigida por Terence Young y protagonizada por Christopher Plummer en el papel de Chapman. La película tiene un parecido muy remoto a la verdad y Chapman quedó muy decepcionado al verla. Nunca recibió el reconocimiento que creía merecerse; ahora bien, posiblemente la única manera en la que Chapman hubiera podido alcanzar ese nivel de reconocimiento hubiera sido asesinando a Hitler. De un modo u otro adquirió una considerable fortuna y durante una temporada fue propietario de un castillo en Irlanda y de un balneario en Hertfordshire, no demasiado lejos de la fábrica de aviones Mosquito de De Havilland.
   En el año 1974, en un bar de Londres, Chapman se tropezó con Leo Kreusch, el desdentado boxeador alemán que le había enseñado a disparar en La Bretonniére. Leo le reveló a Chapman el auténtico nombre del hombre a quien siempre había conocido como Graumann, y le explicó que había sobrevivido a la guerra y que, en la actualidad, vivía en Bremen. Chapman escribió a Von Gröring una carta en la que recordaba con afecto el tiempo que habían pasado juntos en Nantes, París y Oslo.

Chapman nunca hubiera imaginado que el MI5 decidiría hacer públicos sus documentos, y que la verdad sobre su servicio en tiempo de guerra sería revelada. Su muerte era inminente, pero en ellas se veía a un Chapman jugando su propio juego: un villano sonriente, que inventa historias, te mira directamente a los ojos, y te roba la cartera.

This book is about Eddie Chapman, for me the two great books of this author are commented on my blog but it is interesting as all his work. Among the lives of great men who are admired, there is a character who had achieved a certain greatness, but in a way that was far from what is usually considered, by convention, good. The obituary was fascinating, especially, because of what he did not say, and what he could not know, about Chapman’s exploits in the Second World War, whose details remained under the strictest secrecy in the secret archives of MI5.
Eddie Chapman’s memoirs were published after the war, but the law of official secrets prevented him from explaining his exploits as a double agent, and his own version of events used to be more entertaining than reliable. As noted by his controllers, he had no sense of chronology.

On December 16, 1942, 2 hours and 13 minutes at dawn.
A German spy is dropped, from a black Focke-Wulf reconnaissance aircraft, over the plain of Cambridge County.
The name of the spy is Edward Arnold Chapman. British police also know him as Edward Edwards, Edward Simpson and Arnold Thompson. His German instructors have given him the codename «Fritz,» or the more affectionate «Fritzchen,» little Fritz, although the British secret service still has no name for him. Tonight, the head of the Cambridge County police, following an urgent call from a gentleman in Whitehall, the seat of government, has instructed all his agents to stay alert and look for an individual they only know as «Agent X».
At two and twenty-five in the morning, Eddie Chapman lands in a field that has been plowed a short time ago and immediately falls flat on his face on the soggy ground.

Eddie Chapman, habitual delinquent and recidivist, adulterer, blackmailer and safecracker, resident of Soho and now one of the most wanted men in the United Kingdom. On February 4, 1939, the band stripped four hundred and seventy-six pounds and three shillings from a cooperative store in Bournemouth.
On March 11, 1939, Chapman was tried in the Jersey court and pleaded guilty to the charge of burglary and burglary. The Attorney General of Jersey cited Chapman’s extensive criminal history and noted that the assault on the nightclub had been «done with premeditation and skill, which demonstrated great experience and also showed that he was determined to continue to rely on this type of behavior to earn a living». The prosecutor requested that a «dangerous criminal, who had refused to accept the opportunities that life had given him» be sentenced to the maximum penalty of two years of forced labor. The jury accepted.
Chapman soon discovered that the penitentiary in Jersey was an «inhospitable cage» where the small group of inmates was busy filling mattresses eight hours a day, and sleeping on planks a few centimeters from the concrete floor. The prison regime was extraordinarily relaxed. Its director, the captain, Thomas Charles Foster, a retired military officer, felt that the prisoners constituted a discomfort in a life, which, had it not been for them, would have been very pleasant.

In 1966, Chapman was authorized to publish another version, The Real Eddie Chapman Story, which referred, though without going into details, to his work for MI5. This book provided the basis for a rather bad movie, Triple Cross, directed by Terence Young and starring Christopher Plummer in the role of Chapman. The movie bears a resemblance very far from the truth and Chapman was very disappointed to see it. He never received the recognition he thought he deserved; Now, possibly the only way Chapman could have achieved that level of recognition would have been to kill Hitler. In one way or another he acquired a considerable fortune and for a season he owned a castle in Ireland and a spa in Hertfordshire, not too far from De Havilland’s Mosquito aircraft factory.
In 1974, in a bar in London, Chapman stumbled upon Leo Kreusch, the toothless German boxer who had taught him to shoot at La Bretonniere. Leo revealed to Chapman the true name of the man he had always known as Graumann, and explained that he had survived the war and that, at present, he lived in Bremen. Chapman wrote to Von Gröring a letter in which he remembered affectionately the time they had spent together in Nantes, Paris and Oslo.

Chapman would never have imagined that MI5 would decide to make his documents public, and that the truth about his wartime service would be revealed. His death was imminent, but in them he saw a Chapman playing his own game: a smiling villain, who invents stories, looks you directly in the eye, and steals your wallet.

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