El inversor inteligente — Benjamin Graham / The Intelligent Investor: The Definitive Book on Value Investing. A Book of Practical Counsel by Benjamin Graham

Es un interesante libro sobre la inversión y todo lo que conlleva sobre todo en cuanto a inversión de particulares, se deben diferenciar dos tipos de inversores a los que se dirigía este libro: el «defensivo» y el «emprendedor». El inversor defensivo (o pasivo) es el que centra principalmente su atención en evitar errores o pérdidas serias. Su segundo objetivo consistirá en no tener que realizar grandes esfuerzos o trámites y en quedar eximido de la necesidad de adoptar decisiones frecuentes. El rasgo determinante del inversor emprendedor (o activo, o dinámico) es su deseo de dedicar tiempo y esfuerzo a la selección de un conjunto de valores que resulten a la vez sensatos, sólidos y más atractivos que la media. A lo largo de muchas décadas un inversor emprendedor de este tipo podría esperar que sus esfuerzos y capacidades adicionales le reportasen una recompensa satisfactoria, en forma de un promedio mejor que el obtenido por el inversor pasivo. Albergamos algunas dudas sobre si se puede prometer una recompensa adicional realmente sustancial al inversor activo en las circunstancias actuales.

Por mucho cuidado que se tenga, el precio de las inversiones descenderá de vez en cuando. Aunque nadie puede eliminar ese riesgo, se mostrará cómo puede gestionarlo, y cómo puede controlar sus temores. Inversor inteligente significa tener la paciencia, la disciplina y la voluntad necesarias para aprender; por otra parte, también es necesario saber controlar las emociones y pensar por uno mismo. Este tipo de inteligencia, explica Graham, «es más un rasgo del carácter que del cerebro».

Una operación de inversión es aquella que, después de realizar un análisis exhaustivo, promete la seguridad del principal y un adecuado rendimiento. Las operaciones que no satisfacen estos requisitos son especulativas». El inversor calcula lo que vale una acción, atendiendo al valor de sus negocios. El especulador apuesta que una acción subirá de precio porque alguna otra persona estará dispuesta a pagar más por ella. Como dijo Graham en una ocasión, los inversores juzgan «el precio de mercado en función de unas reglas de valor establecidas», mientras que los especuladores «basan sus reglas de valor en el precio de mercado».

— Nunca debe engañarse, creyendo que está invirtiendo cuando en realidad está especulando.
— La especulación se hace mortalmente peligrosa en el momento en el que uno empieza a tomársela en serio.
— Debe poner límites estrictos a la cantidad que está dispuesto a apostar.

Cuanto más dependa el inversor de su cartera y de la renta que obtenga de ella, más necesario le resultará protegerse de lo imprevisto y de lo desconcertante en esa etapa de su vida. Es axiomático que el inversor conservador debería tratar de minimizar sus riesgos.

El inversor inteligente nunca debe prever el futuro exclusivamente mediante una extrapolación del pasado. Por desgracia, ése es exactamente el error que cometieron un enterado detrás de otro en la década de 1990. Una sucesión de libros que proclamaban períodos alcistas en el mercado siguieron a la obra del profesor de finanzas de Wharton, Jeremy Siegel, titulada Stocks for the Long Run (1994) y culminaron, en un alocado crescendo, con Dow 36.000, de James Glassman y Keving Hassett…

En referencia a las acciones preferentes, este tipo de acciones deben ser compradas cuando sean una gran oportunidad, y en ningún otro caso. Nos referiremos posteriormente a las emisiones convertibles y a otras emisiones privilegiadas similares, que entrañan algunas posibilidades especiales de beneficio. Este tipo de instrumentos no se suelen elegir habitualmente para las carteras conservadoras.

¿Por qué no 100% de acciones?
Graham le aconseja que no tenga más del 75% de sus activos totales en acciones. Sin embargo, ¿es desaconsejable para todo el mundo poner todo el dinero en acciones? Para una pequeña fracción de los inversores, una cartera compuesta al 100% por acciones puede ser adecuada. Será un miembro de esa pequeña minoría si usted:
• Ha reservado suficiente dinero en efectivo para poder mantener a su familia durante por lo menos un año.
• Va a invertir de manera incesante durante por lo menos los próximos 20 años.
• Ha sobrevivido al período bajista de mercado que comenzó en el año 2000.
• No vendió acciones durante el período bajista que comenzó en el año 2000.
• Compró más acciones durante el período bajista de mercado que comenzó en el año 2000.
• Ha puesto en práctica un plan formal para controlar su comportamiento personal en el terreno de la inversión.
Salvo que haya superado de verdad estos criterios, no le interesa colocar todo su dinero en acciones. Cualquier persona que cediese al pánico durante el último período bajista de mercado será presa del pánico en el siguiente, y lamentará no contar con un colchón de dinero en metálico y obligaciones.

Cuanto más familiar resulta una acción, más probable es que acabe convirtiendo al inversor defensivo en un inversor perezoso que cree que no tiene que analizar las acciones. No permita que esto le pase a usted.
Los fondos de inversión son la mejor manera de que el inversor defensivo aproveche las ventajas de ser propietario de acciones sin los inconvenientes de tener que velar por su propia cartera. Con un precio relativamente reducido, se puede obtener un elevado nivel de diversificación y de comodidad, dejando que sea un profesional el que elija y vigile las acciones en su nombre. En su versión más brillante, es decir en las carteras indexadas, los fondos de inversión no requieren prácticamente ningún tipo de supervisión o mantenimiento. Los fondos referenciados a un índice son una especie de inversión que tiene muy pocas probabilidades de provocar cualquier tipo de sufrimiento.

El inversor emprendedor destaca por:
1. Comprar en momentos en los que el mercado está bajo y vender en los que el mercado está alto.
2. Comprar «acciones de empresas en crecimiento» cuidadosamente seleccionadas.
3. Comprar emisiones de ocasión de diferentes tipos.
4. Comprar en «situaciones especiales».

Una gran empresa no es una gran inversión si se paga demasiado por sus acciones.
Cuanto más sube una acción, más probable parece que siga subiendo. Sin embargo, esa creencia instintiva queda radicalmente contradicha por la ley fundamental de la física financiera: Cuanto más grandes se hacen, más lentamente crecen.

La distinción más realista entre el inversor y el especulador se puede apreciar en su actitud hacia los movimientos del mercado de valores. El principal interés del especulador consiste en anticipar y extraer beneficio de las fluctuaciones de mercado. El principal interés del inversor consiste en adquirir y mantener unos valores adecuados a unos precios adecuados. Los movimientos del mercado son importantes en un sentido práctico, porque, alternativamente, crean niveles de precio reducido a los que resulta inteligente comprar o niveles de precio elevado a los que indudablemente debería abstenerse de comprar y probablemente haría bien en vender.
Dista mucho de ser seguro que el inversor típico deba abstenerse de comprar ordinariamente hasta que se produzcan unos niveles bajos del mercado, porque esto puede entrañar una larga espera, con mucha probabilidad la pérdida de ingresos, y la posible pérdida de oportunidades de inversión. En general, puede que sea mejor que el inversor compre acciones siempre que tenga dinero para destinar a acciones, excepto cuando el nivel de mercado general sea muy superior a lo que se pueda justificar recurriendo a criterios sensatos de valoración.

En referencia a la inversión hay cinco elementos que son decisivos. Los resume de la siguiente manera:
— Las «perspectivas generales a largo plazo» de la empresa.
— La calidad de su equipo directivo.
— Su fortaleza financiera y su estructura de capital.
— Su historial de dividendos.
— Y su actual tasa de dividendos.

No se tome en serio los beneficios de un único año. Además: si presta atención a los beneficios a corto plazo, trate de localizar trampas para incautos en las cifras por acción. Si nuestra primera advertencia fuese respetada estrictamente, la segunda sería innecesaria. Sin embargo, es mucho esperar que la mayoría de los accionistas puedan basar todas sus decisiones sobre sus acciones en el historial a largo plazo y en las perspectivas a largo plazo.

La diversificación no sólo reduce las probabilidades de equivocarse. También aumenta al máximo las probabilidades de acertar. Durante períodos prolongados de tiempo, unas pocas acciones se convierten en «superacciones» que suben el 10.000% o más. La revista Money identificó las 30 acciones con mejores resultados de los 30 años concluidos en 2002, e incluso con la perspectiva que ofrece el tiempo la lista es desconcertantemente imprevisible. En vez de estar compuesta por muchas acciones de empresas tecnológicas o de asistencia sanitaria, en la lista tienen un lugar Southwest Airlines, Worthington Steel, Dollar General Discount Stores y el fabricante de tabaco en polvo, rapé, UST Inc.2 Si piensa que podría haber estado dispuesto a hacer una gran apuesta en cualquiera de estas acciones en 1972, se está engañando a sí mismo.
Enfóquelo de esta manera: en el enorme pajar del mercado, sólo unas pocas agujas acabarán generando beneficios verdaderamente enormes. Cuanto mayor parte del pajar posea, mayores serán las probabilidades de que acabe encontrando por lo menos una de esas agujas. Si es propietario de todo el pajar (en el mejor de los casos a través de un fondo de índice que siga la evolución de todo el mercado de valores de Estados Unidos), podrá estar seguro de que va a encontrar todas las agujas, y de que va a poder aprovechar la rentabilidad de todas las superacciones. Sobre todo si es usted un inversor defensivo, ¿para qué va a esforzarse en tratar de encontrar las agujas cuando puede ser dueño de todo el pajar?.

Sean cuales sean las técnicas que empleen para seleccionar las acciones, los profesionales de la inversión que tienen éxito comparten dos rasgos: en primer lugar, son disciplinados y coherentes, y se niegan a modificar su método aunque no esté de moda. En segundo lugar, piensan mucho en lo que van a hacer y en cómo lo van a hacer, pero prestan muy poca atención a lo que el mercado está haciendo.

El mercado se burla de los principios de Graham a corto plazo, pero al final siempre acaban siendo ratificados. Si usted compra una acción simplemente porque su cotización ha subido, en vez de preguntarse si el valor subyacente de la empresa está creciendo, antes o después acabará sintiéndolo mucho. No es una probabilidad. Es una certeza.

Las empresas eficaces no dejan de modernizar sus instalaciones, sus productos, sus técnicas contables, sus programas de formación de directivos, sus relaciones con los empleados. Ya va siendo hora de que piensen en modernizar sus principales prácticas financieras, entre las cuales una de las más trascendentes es su política de dividendos.

Todos los miembros independientes del consejo deberían informar por escrito a los accionistas sobre si la actividad de la empresa está o no competentemente gestionada en nombre de sus verdaderos propietarios. ¿Qué pasaría si los consejeros independientes también tuviesen que justificar las políticas de dividendos y de recompra de acciones de la empresa? ¿Qué pasaría si tuviesen que describir exactamente cómo han determinado que la alta dirección de la empresa no está recibiendo una retribución exagerada? ¿Qué pasaría si todos los inversores llegasen a ser propietarios inteligentes y leyesen realmente ese informe?.

Conozca lo que está haciendo, conozca su negocio». En el caso del inversor, esto significa lo siguiente: no trate de conseguir «beneficios empresariales» con las operaciones que realice con valores, entendiendo por «beneficio empresarial» un rendimiento por encima de los intereses y dividendos ordinarios, salvo que tenga sobre el valor de los instrumentos concretos los mismos conocimientos que debería tener de una mercancía que pretendiese fabricar o con la que pretendiese comerciar.
No permita que nadie dirija su empresa salvo que pueda supervisar sus resultados con una diligencia adecuada y comprendiendo los datos o salvo que tenga unos motivos inusualmente sólidos para depositar una confianza implícita en su integridad y su capacidad». En el caso del inversor, esta regla debería determinar las condiciones en las cuales va a permitir a otra persona que decida lo que se hace con su dinero.
«No haga una operación, es decir, no fabrique o comercie con un artículo, salvo que después de realizar un cálculo fiable esté convencido de que tiene una buena probabilidad de conseguir un beneficio razonable. En particular, manténgase alejado de los proyectos en los que tiene poco que ganar y mucho que perder». En el caso del inversor emprendedor, esto significa que sus operaciones para conseguir beneficio no deberían basarse en el optimismo, sino en los cálculos aritméticos.
Tenga el coraje de reconocer su conocimiento y su experiencia. Si ha llegado a una conclusión a partir de los hechos y sabe que su juicio es sensato, póngalo en práctica, aunque los demás duden u opinen otra cosa». (Usted no tendrá razón ni se equivocará por el hecho de que la multitud no esté de acuerdo con usted. Tendrá razón porque sus datos y su razonamiento sean correctos). De la misma manera, en el mundo de los valores, el coraje es la virtud suprema después de un adecuado conocimiento y de una capacidad de juicio contrastada.

¿Qué es el riesgo?
Las respuestas serán diferentes dependiendo de a quién, y cuándo, le formule la pregunta. En 1999 el riesgo no significaba perder dinero; significaba ganar menos dinero que otra persona. Lo que les daba miedo a las personas era tropezarse con alguien en una barbacoa y descubrir que esa persona se estaba haciendo más rica más rápidamente haciendo operaciones intradía con empresas punto com aún más deprisa que ellas. Después, súbitamente, en el año 2003 riesgo pasó a significar que el mercado de valores siguiese cayendo hasta acabar con cualquier traza de riqueza que todavía le quedase.
Aunque su significado pueda parecer tan volátil y fluctuante como los propios mercados financieros, el riesgo tiene atributos profundos y permanentes. Las personas que hacen las mayores apuestas y consiguen las mayores ganancias durante los períodos alcistas de mercado son casi siempre las mismas que sufren las peores pérdidas en los períodos bajistas de mercado que inevitablemente siguen a los primeros. (Tener «razón» hace que los especuladores estén cada vez más dispuestos a asumir una mayor cantidad de riesgo, a medida que su confianza se va desbordando). Y después de haber perdido grandes cantidades de dinero, se hace necesario apostar aún más para volver al lugar de partida, como ocurre con los jugadores de casino o de hipódromo que se lo juegan al todo o nada después de cada apuesta fallida. Salvo que tenga una suerte extraordinaria, ésa es una receta para el desastre.

Perder algo de dinero es parte inevitable de las actividades de inversión, y no hay nada que se pueda hacer para evitarlo. Sin embargo, para ser un inversor inteligente es necesario asumir la responsabilidad de asegurarse que nunca se pierda la mayoría o la totalidad de su dinero. Es lo que se conoce como «margen de seguridad»

Dos factores que caracterizan a las buenas decisiones:
— «Confianza bien calibrada» (¿entiendo esta inversión tan bien como a mí me parece?).
— «Sufrimiento bien anticipado» (¿cómo reaccionaré si mi análisis resulta ser erróneo?).

Recordar siempre, el inversor inteligente debe centrarse no sólo en conseguir que el análisis sea correcto. También debe asegurarse frente a las pérdidas si su análisis resulta ser erróneo, cosa que ocurrirá de vez en cuando incluso con los mejores análisis. La probabilidad de cometer por lo menos un error en algún momento de su vida de inversión es prácticamente del 100%, y esas probabilidades están absolutamente fuera de su control. No obstante, usted sí que tiene control sobre las consecuencias que tendría su equivocación. Muchos «inversores» pusieron prácticamente todo su dinero en las acciones de las empresas punto com en 1999; un estudio realizado online entre 1.338 estadounidenses por la revista Money descubrió que prácticamente una décima parte de ellos tenía, como mínimo, el 85% de su dinero invertido en acciones de empresas de Internet. Al desentenderse de la recomendación de Graham de contar con un margen de seguridad, estas personas apostaron por la opción errónea de la apuesta de Pascal. Ante la certeza de que conocían las probabilidades de acertar, no hicieron nada para protegerse frente a las consecuencias de equivocarse.
Simplemente con mantener su cartera constantemente diversificada, y negarse a arrojar su dinero a las últimas y alocadas modas que hayan captado el interés del Sr. Mercado, podrá asegurar que las consecuencias de sus errores nunca serán catastróficas. Sea lo que sea lo que el Sr. Mercado le proponga, siempre podrá decir, con una tranquila confianza, «Esto también pasará».

No vamos a concluir con el eslogan de J.J. Raskob del que nos reímos al principio: «Todo el mundo puede ser rico». Sin embargo, en la escena financiera abundan las posibilidades interesantes, y el inversor inteligente y emprendedor debería ser capaz de encontrar disfrute y beneficio en este circo de tres pistas. La emoción está garantizada.

Invertir también es una aventura; el futuro financiero siempre es un mundo desconocido y sin mapas. Empleando a Graham como guía, su viaje de inversión que durará toda la vida será tan seguro y digno de confianza como lleno de aventura.

Muy buen libro todo un clásico de la inversión aunque fue escrito en 1949, es un libro de referencia pese a que los ejemplo son americanos pero pueden extrapolarse a otros países.

It is an interesting book about investment and everything that involves especially in terms of investment of individuals, we must differentiate two types of investors to which this book was directed: the «defensive» and the «entrepreneur.» The defensive investor (or passive) is the one that focuses mainly on avoiding errors or serious losses. Its second objective will be to not have to make great efforts or procedures and to be exempted from the need to make frequent decisions. The determining feature of the entrepreneurial investor (or active, or dynamic) is his desire to devote time and effort to the selection of a set of values ​​that are at the same time sensible, solid and more attractive than the average. Over many decades an entrepreneurial investor of this type could expect that his additional efforts and capabilities would give him a satisfactory reward, in the form of a better average than that obtained by the passive investor. We have some doubts about whether a really substantial additional reward can be promised to the active investor in the current circumstances.

No matter how careful you are, the price of the investments will fall from time to time. Although no one can eliminate that risk, it will show how you can manage it, and how you can control your fears. Intelligent investor means having the patience, discipline and will to learn; On the other hand, it is also necessary to know how to control emotions and think for oneself. This kind of intelligence, Graham explains, «is more a trait of character than of the brain.»

An investment transaction is one that, after a thorough analysis, promises the principal’s security and adequate performance. Operations that do not meet these requirements are speculative. » The investor calculates what an action is worth, based on the value of his business. The speculator bets that an action will go up in price because some other person will be willing to pay more for it. As Graham once said, investors judge «the market price according to established rules of value,» while speculators «base their rules of value on the market price.»

– You must never deceive yourself, believing that you are investing when in fact you are speculating.
– Speculation becomes deadly dangerous the moment you start to take it seriously.
– You must put strict limits on the amount you are willing to bet.

The more the investor depends on his portfolio and the income that he obtains from it, the more necessary it will be to protect himself from the unforeseen and disconcerting at that stage of his life. It is axiomatic that the conservative investor should try to minimize their risks.

The smart investor should never foresee the future exclusively by extrapolation from the past. Unfortunately, that is exactly the mistake one insider made after the other in the 1990s. A succession of books proclaiming bullish periods in the market followed the work of Wharton finance professor Jeremy Siegel, entitled Stocks for the Long Run (1994) and culminated, in a crazy crescendo, with Dow 36,000, by James Glassman and Keving Hassett …

In reference to preferred shares, these types of shares must be purchased when they are a great opportunity, and in no other case. We will refer later to convertible issues and other similar privileged issues, which entail some special possibilities of benefit. These types of instruments are not usually chosen for conservative portfolios.

Why not 100% of shares?
Graham advises you not to have more than 75% of your total assets in shares. However, is it inadvisable for everyone to put all the money in shares? For a small fraction of investors, a portfolio composed of 100% per share may be adequate. You will be a member of that small minority if you:
• You have set aside enough cash to support your family for at least one year.
• You will invest incessantly for at least the next 20 years.
• It has survived the market downturn that began in 2000.
• It did not sell shares during the bearish period that began in the year 2000.
• Purchased more shares during the bear market period that began in the year 2000.
• Has put into practice a formal plan to control their personal behavior in the field of investment.
Unless you have truly passed these criteria, you are not interested in putting all your money into stocks. Anyone who gave in to panic during the last market downturn will panic in the next, and will regret not having a cushion of cash and obligations.

The more familiar an action is, the more likely it is that it will turn the defensive investor into a lazy investor who believes he does not have to analyze the stock. Do not let this happen to you.
Mutual funds are the best way for the defensive investor to take advantage of owning shares without the inconvenience of having to look after their own portfolio. With a relatively low price, you can obtain a high level of diversification and comfort, leaving it to a professional to choose and monitor the actions on your behalf. In its brightest version, that is, in indexed portfolios, investment funds require virtually no supervision or maintenance. The funds referenced to an index are a kind of investment that has very little chance of causing any kind of suffering.

The entrepreneur investor stands out for:
1. Buy at times when the market is low and sell where the market is high.
2. Buy carefully selected stocks of «growing companies».
3. Buy second-hand emissions of different types.
4. Buy in «special situations».

A large company is not a big investment if you pay too much for your actions.
The more an action goes up, the more likely it seems to keep going up. However, that instinctive belief is radically contradicted by the fundamental law of financial physics: The larger they are made, the more slowly they grow.

The most realistic distinction between the investor and the speculator can be seen in his attitude towards the movements of the stock market. The main interest of the speculator is to anticipate and extract benefit from market fluctuations. The main interest of the investor is to acquire and maintain adequate values ​​at appropriate prices. Market movements are important in a practical sense, because, alternatively, they create low price levels at which it is smart to buy or high price levels that you should undoubtedly refrain from buying and would probably do well to sell.
It is far from certain that the typical investor should refrain from ordinary purchases until there are low market levels, because this can involve a long wait, most likely the loss of income, and the possible loss of investment opportunities. In general, it may be better for the investor to buy shares as long as he has money to allocate to shares, except when the general market level is much higher than what can be justified by using sound valuation criteria.

In reference to investment there are five elements that are decisive. He sums them up in the following way:
– The «general long-term perspectives» of the company.
– The quality of its management team.
– Its financial strength and capital structure.
– Your dividend history.
– And its current dividend rate.

Do not take the benefits of a single year seriously. Also: if you pay attention to short-term benefits, try to locate traps for unsuspecting per-share figures. If our first warning was strictly respected, the second would be unnecessary. However, it is very much to be expected that the majority of the shareholders can base all their decisions on their actions on the long-term track record and the long-term outlook.

Diversification not only reduces the chances of making mistakes. It also maximizes the chances of hitting. For extended periods of time, a few actions become «overruns» that rise by 10,000% or more. Money magazine identified the 30 stocks with the best results of the 30 years that ended in 2002, and even with the perspective offered by the time the list is disconcertingly unpredictable. Instead of being composed of many shares of technology companies or health care, in the list have a place Southwest Airlines, Worthington Steel, Dollar General Discount Stores and the manufacturer of snuff, snuff, UST Inc.2 If you think you could Having been willing to make a big bet on any of these actions in 1972, he is fooling himself.
Focus on it this way: in the huge haystack of the market, only a few needles will end up generating truly enormous benefits. The greater part of the haystack you have, the greater the chance that you will end up finding at least one of those needles. If you own the whole haystack (at best through an index fund that follows the evolution of the entire US stock market), you can be sure that you will find all the needles, and that will be able to take advantage of the profitability of all the superactions. Especially if you are a defensive investor, why should you try to find the needles when you can own the whole haystack?

Whatever the techniques they use to select stocks, successful investment professionals share two traits: first, they are disciplined and coherent, and refuse to modify their method even if it is not fashionable. Second, they think a lot about what they are going to do and how they are going to do it, but they pay very little attention to what the market is doing.

The market mocks the principles of Graham in the short term, but in the end they always end up being ratified. If you buy an stock simply because your stock price has risen, instead of wondering if the underlying value of the company is growing, sooner or later you will end up feeling it a lot. It is not a probability. It is a certainty.

Effective companies do not stop modernizing their facilities, their products, their accounting techniques, their management training programs, their relationships with employees. It is about time they think about modernizing their main financial practices, among which one of the most important is their dividend policy.

All independent members of the board should inform shareholders in writing about whether or not the company’s activity is competently managed on behalf of its true owners. What would happen if the independent directors also had to justify the dividend and repurchase policies of the company’s shares? What would happen if they had to describe exactly how they determined that the top management of the company is not receiving exaggerated retribution? What would happen if all the investors became intelligent owners and actually read that report?

Know what you are doing, know your business ». In the case of the investor, this means the following: do not try to get «business profits» with the transactions you make with securities, meaning «corporate profit» a return above ordinary interest and dividends, unless you have over the value of the concrete instruments the same knowledge that he should have of a merchandise he intended to manufacture or with which he intended to trade.
Do not allow anyone to run your business unless you can monitor your results with proper diligence and understanding of the data or unless you have unusually strong reasons to place implicit trust in your integrity and capacity. » In the case of the investor, this rule should determine the conditions under which he will allow another person to decide what to do with their money.
«Do not do an operation, that is, do not manufacture or trade with an item, unless after making a reliable calculation you are convinced that you have a good chance of getting a reasonable profit. In particular, stay away from projects where you have little to gain and a lot to lose. » In the case of the entrepreneur investor, this means that their operations to obtain profit should not be based on optimism, but on arithmetic calculations.
Have the courage to recognize their knowledge and experience. If you have reached a conclusion based on the facts and you know that your judgment is sensible, put it into practice, even if others doubt or think otherwise. » (You will not be right or wrong about the fact that the crowd does not agree with you, you will be right because your data and your reasoning are correct). In the same way, in the world of values, courage is the supreme virtue after adequate knowledge and a proven capacity for judgment.

What is risk?
The answers will be different depending on who, and when, ask you the question. In 1999, risk did not mean losing money; It meant making less money than someone else. What people were afraid of was running into someone at a barbecue and discovering that the person was getting richer faster by doing intraday operations with dot com companies even faster than they did. Then, suddenly, in 2003, risk came to mean that the stock market continued to fall to end any trace of wealth that still had left.
Although its meaning may seem as volatile and fluctuating as the financial markets themselves, risk has deep and permanent attributes. The people who make the biggest bets and get the biggest gains during the bull market periods are almost always the same ones who suffer the worst losses in the market downturns that inevitably follow the first ones. (Being «right» makes speculators more and more willing to take on a greater amount of risk, as their confidence overflows). And after having lost large amounts of money, it is necessary to bet even more to return to the place of departure, as happens with the casino or racetrack players who play it all or nothing after each unsuccessful bet. Unless you have extraordinary luck, that is a recipe for disaster.

Losing some money is an inevitable part of investment activities, and there is nothing that can be done to avoid it. However, to be an intelligent investor it is necessary to take responsibility to ensure that you never lose most or all of your money. It is what is known as «safety margin»

Two factors that characterize good decisions:
– «Well calibrated confidence» (do I understand this investment as well as I think?).
– «Suffering well anticipated» (how will I react if my analysis turns out to be wrong?).

Always remember, the intelligent investor should focus not only on getting the analysis right. You should also make sure against losses if your analysis turns out to be wrong, which will happen from time to time even with the best analysis. The probability of committing at least one error at some point in your investment life is practically 100%, and those probabilities are absolutely out of your control. However, you do have control over the consequences of your mistake. Many «investors» put practically all their money into the shares of dot com companies in 1999; an online study of 1,338 Americans by Money magazine found that almost a tenth of them had at least 85% of their money invested in shares of Internet companies. By disregarding Graham’s recommendation to have a margin of safety, these people bet on the wrong choice of Pascal’s bet. Given the certainty that they knew the probabilities of being right, they did nothing to protect themselves against the consequences of being wrong.
Simply by keeping your portfolio constantly diversified, and refusing to throw your money into the latest frenzied fashions that have caught Mr. Mercado’s interest, you can ensure that the consequences of your mistakes will never be catastrophic. Whatever Mr. Mercado proposes, he can always say, with quiet confidence, «This will also happen.»

We will not conclude with the slogan of J.J. Raskob we laughed at the beginning: «Everyone can be rich.» However, in the financial scene the interesting possibilities abound, and the intelligent and enterprising investor should be able to find enjoyment and benefit in this three-track circus. Emotion is guaranteed.

Investing is also an adventure; the financial future is always an unknown world and without maps. Employing Graham as a guide, your investment journey that will last a lifetime will be as safe and trustworthy as it is full of adventure.

Very good book a classic investment although it was written in 1949, it is a reference book despite the fact that the examples are American but can be extrapolated to other countries.

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