Severino Di Giovanni: El Idealista De La Violencia — Osvaldo Bayer / Anarchism and Violence: Severino Di Giovanni in Argentina, 1923-31 by Osvaldo Bayer

Si bien la comprensión del anarquismo de Bayer difiere claramente de la de su sujeto, lo que conduce a algunos momentos desafortunados de desdén altivo, la historia de Severino di Giovanni es innegablemente cautivadora. Las circunstancias que lo rodean me interesan por la misma razón: a saber, las formas en que las acciones de estos individuos provocaron aferramientos de perlas y condenas de anarquistas más preocupados por atraer a las masas. y utilizar circunstancias inmaduras para justificar la pasividad continua, así como la forma en que estos insurrectos lograron sostener su práctica de ataque en la clandestinidad mientras eran perseguidos y asediados tanto dentro como fuera del medio. Este texto está a la altura para mí con Freedom: My Dream de Arrigoni por su retrato de una vida vivida tanto dentro como contra este mundo. Recomendado.
¿Porqué a Severino di Giovani se le considera la persona más peligrosa y funestre de Argentina? Vale la pena ponerse en la piel de los Anarquistas expropiadores o individualistas, sumergiéndose en estas páginas y otras muchas para analizar, no ya el por que o si estuvo bien o mal su comportamiento, sino las causas y las consecuencias de sus actos frente a la despótica tiranía del autoritarismo y el advenimiento del fascismo y sus temibles purgas de los ideales y el incesante exterminio de elementos libertarios. Adentrarse en el oscuro mundo de la difamación y demonización ejercida por los poderes fácticos y la burguesía mediante dictaduras, gobiernos y ejércitos de camisas negras dispuestos a destruir sus propias libertades en nombre del bien.
¿Que es más legítimo? ¿El terrorismo de estado? o ¿la lucha antiestatistas y antifascista? ¿A quien debemos nuestras libertades? A tiranos como Yrigoyen o Uriburu? a Hitler, Musolini, Salazar, Franco, Stalin? a los socialistas estatistas autoritarios y cedistas? O más bien lo debemos a las luchas sindicales, a las huelgas, a los sufragios universales, las conquistas laborales, a los mártires, a los individualistas, etc.. Porque los gobiernos nunca han cedido hasta que han tenido la escusa de masacrar las multitudes en sus vindicaciones y después a individuos tras las venganzas focalizadas a sus ejecutores o responsables? La vida de di Giovani es un claro ejemplo y quedará en el «anarquismo histórico» como un grande luchador y personaje a pesar de no estar de acuerdo con este tipo de «Anarquismo» pero sin dejar de mostrar un gran respeto a su figura y ser objeto de Revisionismo histórico.
«El voto es para lavar las culpas no más».
La mayoría de la gente no lo entendería, pero es una gran verdad- Grande Osvaldo!
«Viva la anarquía”. Ésas fueron las últimas palabras que dijo Severino Di Giovanni antes de ser fusilado en 1931 por la dictadura de Uriburu en Argentina. Fue un periodista y obrero italiano, luchador antifascista, víctima del régimen de Benito Mussolini y, por supuesto, anarquista.

Aunque la detención de Severino Di Giovanni no tiene como motivo un delito, sino una reyerta entre connacionales de una colectividad extranjera, los hombres de Orden Social lo catalogan ya como temible agitador anarquista. Es que en ese hombre hay una convicción y una firmeza que a los perspicaces ojos policiales no se les pasa por alto.
Aunque hace sólo dos años ha llegado de Italia, habla el castellano fluidamente y con poco acento itálico. Había nacido en Chieti, hijo de Carmine Di Giovanni y de Rosaria Duranti —en la región de los Abruzos, a unos 189 kilómetros al oeste de Roma— el 17 de marzo de 1901.

Severino interviene en una polémica acerca de un tema que fue permanente para él: el amor. Allí sostendrá que un anarquista que se casa por la iglesia con una muchacha al solo efecto de allanarle dificultades a ésta ante su familia, no comete ningún pecado contra la idea. Señala que la idea libertaria es como una coraza que resiste todos esos detalles sin importancia. Lo principal es llegar a la plenitud del amor con su amada. Y finaliza diciendo: «No es un delito sacrificar una fruslería de prejuicio y convencionalismo anarquista por un amor inmenso, más cuando en el amor grande e infinito está basada la anarquía misma».
Así como era libre y amplio en las relaciones humanas, así era de intransigente en cuanto a la lucha contra los explotadores y los limitadores de la libertad. Para él no tenía importancia si un compañero entraba a una iglesia para ver obras de arte o hacerse bendecir, lo importante era si ese compañero se comportaba fiel y constante en la lucha contra los enemigos. Si se movilizaba ya, si salía a la calle, si en su mente llevaba el concepto de revolución. Para él la teoría debía llevarse a la práctica de inmediato. No aceptaba métodos dialécticos, ni circunstancias propicias, ni situaciones maduras, ni políticas realistas. El sistema social es injusto, los poderosos son ladrones comunes que roban a los trabajadores, la policía está integrada por delincuentes armados y protege el dinero de los poderosos. No queda otra cosa que robar a los poderosos para devolver el dinero a sus legítimos dueños, hay que destruir a la policía, a los militares, a los poderes constituidos; todo lo que está al servicio de la clase burguesa. Y todo esto no se consigue con las buenas palabras y las conferencias. Se consigue con las armas, con la violencia de abajo. Terror contra terror.

En el verano del ’25, la lucha antifascista le ocupa todas las horas libres. En esos meses, funda el grupo anárquico individualista Renzo Novatore que, como tal, entra en la «Alianza Antifascista Italiana».
A las 8.30 de la mañana del 1º de mayo de 1925, los antifascistas italianos comienzan el acto del día de los trabajadores en el salón 20 de Setiembre, de Alsina 2832. Los oradores serán: Severino Di Giovanni, por el «Gruppo Anarchico Individualista Renzo Novatore»; Aldo Aguzzi, por el «Gruppo Anarchico “L’Avvenire”»; Luigi Zanetti, por el «Grupo Comunista Italiano»; Guiseppe Pellegrini, por «L’Unione Proletaria Reduci di Guerra»; Romeo Gentile, por la «Lega Metallurgici»; y Clemente Daglia, por el «Sindicato Edili Italiani». En ese acto ya se notan las diferencias de concepto que había en la lucha antifascista.
Di Giovanni explica a los lectores en ese número por qué «Culmine» ha abandonado el formato de revista para adquirir el de «un periódico de batalla». Lo hace para satisfacer «más eficazmente las exigencias de la propaganda anarquista entre los trabajadores italianos en la Argentina» y porque «sentimos la necesidad de comunicar a todos los compañeros, italianos o no, nuestros propósitos. Decimos italianos o no porque “Culmine” quiere romper con la costumbre de los anarquistas italianos que hasta ahora se han aislado sin poder salir de su ambiente particular». Por último señala los propósitos del periódico:
»1.— Difundir las ideas anarquistas entre los trabajadores italianos.
»2.— Contrarrestar la propaganda de los partidos políticos seudorrevolucionarios, que hacen del antifascismo una especulación para sus futuras conquistas eleccionarias.
»3.— Iniciar en el medio de los trabajadores italianos agitaciones de carácter exclusivamente libertario para mantener vivo el espíritu de aversión al fascismo.
»4.— Interesar a los trabajadores italianos en todas las agitaciones proletarias de la Argentina.
»5.— Establecer una intensa y activa colaboración entre los grupos anarquistas italianos, los compañeros aislados y el movimiento anarquista regional. Este es nuestro programa, compuesto de palabras simples, al cual dedicaremos toda nuestra actividad.»

Orden Social pide la colaboración de la embajada italiana para que se le envíe una lista de los anarquistas italianos más peligrosos que han venido últimamente a la Argentina. En esta lista está Severino Di Giovanni, a quien los fascistas nunca perdonarán lo del Teatro Colón. Y para la policía será muy fácil dar con Di Giovanni. El mismo, en su primera detención, no ha tenido inconveniente en dar su domicilio de la localidad de Morón. Y allí sigue viviendo. No quiere pasar a la ilegalidad. El cree que está en su derecho hacer lo que hace. El 19 de mayo es allanada la habitación de los Di Giovanni, cuando éste iba a salir para el trabajo.
Toda la familia duerme. El despliegue policial es desusado. Entran con la brutalidad característica de esos menesteres, destrozan la puerta entre los llantos y el susto de niños y vecinos, revuelven y rompen, cargan centenares de libros y folletos y así terminan con el sueño de Severino de la biblioteca circulante. A él se lo llevan preso.

Di Giovanni emplea el término de guerrilla autónoma como organización para atacar al fascismo y da los primeros consejos de cómo debe actuar. En un párrafo añade más detalles de cómo debe ser su actuación: «En cuanto a una posible inteligencia entre los diversos grupos, nuestro parecer es que ello no es urgente por el momento, pudiendo resultar imprudente y peligrosa, poniendo a muchos elementos a la merced de eventuales traidores».
Es decir que cuando llega a la casa de los Scarfó, Severino ya sabe cuál va a ser su política y su accionar futuros. Pero encontrará comprensión sólo en un pequeño grupo de italianos, y en la mayoría del grupo expropiador que actuaba en el anarquismo y en el movimiento obrero. Y pese a errores, reveses y ataques, seguirá en esa línea hasta el final.
No sólo los anarquistas saben que se aproxima la gran agitación por Sacco y Vanzetti. La policía está al tanto de los preparativos y sigue con las detenciones de agitadores y los allanamientos.

Di Giovanni vive cambiando de domicilio. Durante ese tiempo ha perdido la base para la fabricación de explosivos porque sólo a fines de diciembre se nota nuevamente su acción.
En esos meses, en su vida ha entrado un factor al cual se entregará con la misma vehemencia y pasión que a su idea: el amor. América, esa adolescente, representa algo nuevo que mucho tiene que ver con sus sueños y su poesía. Es un sentimiento hasta ahora desconocido para él. La relación con Teresina tiene algo de solidaria por las circunstancias en las que tuvieron que unirse; hay hasta cariño. Esa mujer campesina tiene cierta dulzura en su silencio. Y a los dos los une el amor por sus hijos. Pero a ella no le puede hablar de sus ideas, de sus sueños. Tiene necesidad de otro ser femenino para compartir todo eso que lo obsesiona. Teresina no le ha exigido ni pedido nunca nada, al contrario, toda su vida con él ha sido llena de dificultades, nunca ha habido tranquilidad desde que tuvieron que abandonar Italia. Últimamente se ha mostrado intranquila, teme por sus hijos. Nota que Severino se escapa de sus manos. Los allanamientos policiales y esta vida, ahora, de constante aparecer y desaparecer la ha puesto insegura. Él ya existe cada vez menos para ella.
Severino ha comenzado a vestirse con traje negro, sombrero del mismo color de alas anchas y moño negro. Una especie de traje de Attentäter. Lo ha comenzado a usar después de los atentados a los bancos, que produjeron víctimas. Su atuendo le ha costado sus buenos pesos, pero es su único gusto porque no bebe ni una gota de alcohol, no fuma, y come frugalmente. Pero así vestido, llama mucho la atención, más porque realza su figura, de por sí ya atractiva.
Su intención es poner un explosivo junto al despacho del cónsul en el momento en que esté con el embajador. Sabe que se va a jugar la carta más brava de su vida pero confía que su golpe traerá tal consecuencia que su eco llegará hasta la misma Italia. Un ejemplo para todos los antifascistas en el exterior. Ganar la batalla afuera. Acosar al fascismo, no darle ninguna tregua.
Pocas semanas antes ha ocurrido el atentado de Milán contra el rey Victor Manuel. Provoca veinte muertos y un centenar de heridos. Nunca se sabrá quiénes fueron los autores.

La policía relaciona el depósito de explosivos con los atentados del Consulado, de La Boca y de Afeltra.
Pero pasan los días y no se descubre a los autores. «Crítica», tomando el pelo a la policía, dice en un título: «Hace falta otra coneja para esclarecer los atentados».
Dos días después, presionado por las circunstancias, el comisario Garibotto decide hacer públicas sus presunciones: el principal sospechoso es el anarquista italiano Severino Di Giovanni. Su foto es enviada a los diarios importantes del país y a las policías del continente. Todos los días se repetirá en las páginas de la crónica roja el nombre de Severino Di Giovanni, es una de las tácticas de la policía para acorralarlo, para presentarlo como el enemigo público número uno de la sociedad. Al perseguido le va a resultar cada vez más difícil rehuir el cerco. A pesar de eso, no abandona el país. Además, en ese tiempo la policía logra un confidente dentro del grupo «Culmine». Es así como se recibe un anónimo en que se señala que Di Giovanni se refugia en una casita de Villa Sarmiento.
Después de dos meses de persecución continua, Di Giovanni ha vuelto a Buenos Aires impulsado por su pasión hacia esa muchacha de 15 años, América. El perseguido la ha esperado a la salida del colegio, han hecho largas caminatas por la calle Yerbal, a lo largo del arroyo Maldonado, en el parque Lezica, en el parque Centenario. El amor ha ido creciendo. El 17 de agosto de 1928 resolvieron unirse. Una unión que disolverá sólo la muerte dos años y medio después.

Con el dinero falso, Di Giovanni y sus compañeros comenzarán a financiar elementos para proseguir en la campaña antifascista en la Argentina. Pero Severino no quiere aislarse del medio argentino y, por eso, con la misma fuerza reivindica la lucha por la libertad de Radowitzky, motivo central de la resistencia anarquista contra el gobierno radical.
El 14 de noviembre, los sindicatos autónomos (anarquistas) de Rosario declaran la huelga por tiempo indeterminado hasta conseguir la libertad del compañero de ideas preso en Ushuaia, y los de la capital se solidarizan por veinticuatro horas. Para ese día 14 se programa un gran mitin a las 16, en Plaza Congreso.
Pero cuatro días antes se producirá un hecho que jamás quedará aclarado. En la madrugada del 10 de noviembre, un extraño maletín ha sido depositado en la acera de la Catedral. A la una y un minutos, el bulto llama la atención de dos personas que se acercan, ven que es un maletín y tratan de levantarlo. Pero notan que es muy pesado y tiene un extraño recalentamiento.

El 24 de diciembre de 1929, por la mañana, se comete un atentado contra Hipólito Yrigoyen. El presidente de la Nación sale ileso y el agresor es muerto a balazos y golpes por la custodia. Habrá dos versiones del hecho, que nunca llegó a aclararse definitivamente. Según la primera, el auto de Yrigoyen fue atacado a balazos a cien metros de su domicilio por un italiano desequilibrado llamado Gualterio Marinelli, de antecedentes anarquistas. La segunda versión señala que Marinelli —que hacía ya muchos años se había alejado del anarquismo— quiso entregar una carta al presidente de la Nación para solicitarle la reincorporación de un médico en un hospital barrial y que la custodia policial lo confundió con un agresor y lo mató a tiros. La reacción de Yrigoyen podría hacer creer la segunda versión ya que el Peludo fue al hospital a ver el cadáver de Marinelli y luego resolvió que la Lotería Nacional le entregara a la viuda cien pesos mensuales.
El atentado será interpretado de diferentes maneras en los sectores anarquistas. «La Protesta» duda de la versión policial pero de cualquier manera se distancia del posible atentado, ya que señala que para los anarquistas Yrigoyen vale más vivo que muerto (porque «vivo seguirá cometiendo errores; muerto, se convertirá en mito»).«La Antorcha», en cambio, hará la defensa del atentado y del autor de los disparos. Severino Di Giovanni, en un artículo que publicará en «L’Adunata» hará un cálido elogio del hecho y elevará a Gualterio Marinelli a la categoría de héroe.

El tribunal militar condenó a muerte, por unanimidad, a Di Giovanni. La condena fue firmada por el teniente coronel Conrado Risso Patrón —como presidente del tribunal— y los tenientes coroneles Eduardo Vega, Eusebio Roldán, Pedro R. Cejas, Raúl Moyano, Ceferino Méndez y Conrado Styrle. El teniente Franco apeló pero el tribunal rechazó pocos minutos después la apelación. Horas después el presidente de facto, general Uriburu y su ministro de Guerra, general Medina, firmaron la orden de fusilamiento.
La defensa de Franco había provocado un verdadero escándalo en el ejército. Como primera medida se ordenó su arresto. Pero será mucho más grave lo que le esperaba.
Conocida la sentencia, a Di Giovanni se le da plazo de 24 horas de capilla para después fusilarlo. Se fija el domingo 1º de febrero a las 5 de la madrugada para su ejecución, que será ejecutada por guardiacárceles.
La dictadura quiere que el ejemplar castigo al contumaz tenga toda la difusión posible. El concepto de sociedad que reina entre los triunfadores está bien expresado por su diario «Acción». Todo aquel que no está con el gobierno militar es escoria, desde el anarquismo al yrigoyenismo. Lo dice ese viernes 30: «El anarquista activo como el tratante de blancas; el comunista disolvente como el capitalista de juego; el rufián como el que pretende modificar la fisonomía política del país no tiene cabida en los límites de la República».
Y agrega: «El anarquismo, con jefes como Di Giovanni, es una escuela de delito en la que se refugian todos los asaltantes, ladrones y falsificadores y es por eso que debe extremarse la campaña contra esa ideología absurda y corrompida para que la colectividad pueda trabajar en paz y el orden no sea alterado. Mucho es lo que tiene que hacer la policía para destruir de raíz los males incubados por el personalismo».
Con la muerte de Di Giovanni y la detención de Roscigna —y su posterior asesinato por parte del comisario Fernández Bazán— se acaba el anarquismo expropiador en el Río de la Plata. Los restos de ambos grupos cayeron en prisión, fueron muertos o bien marcharon a España a luchar en la guerra civil contra el fascismo franquista. Lo mismo fue pasando con el anarquismo legalista. Todo el movimiento había quedado diezmado con las persecuciones de la dictadura militar. Luego, al general Justo le bastó eliminar a «La Protesta» de la franquicia postal para darle casi el golpe mortal. Ya habían pasado aquellos tiempos donde el diario anarquista era impuesto por sus propios canillitas y por su propia distribución.

Hay un detalle que podría haber afectado la imagen demoníaca que de Severino hizo la sociedad triunfante de su época: el anarquista cayó al salir de una imprenta y no de un garito o de una mesa de dinero o de un balneario de moda. Llevaba consigo las pruebas de escritos de un filósofo preocupado por un mundo de paz y dignidad humanas. Durante la persecución implacable de cuatro años a la que fue sometido jamás hubo orden policial de buscarlo en algún lugar habitual de los delincuentes comunes o de los delincuentes de guante blanco que pululan en directorios de bancos, de empresas, de ministerios. Pero para cubrir ese pequeño detalle molesto del enemigo de la sociedad que salía de una imprenta, los intelectuales del Parnaso literario lo cubrieron con camisas de seda o le adjudicaron departamentos.
Se necesitaron muchas páginas para desenterrar la memoria. Rescatar la verdad de Severino Di Giovanni —con sus luces y sus sombras— es una manera de intentar conocer las astucias y las trampas de la sociedad establecida. Es una manera de conocernos mejor a nosotros mismos.

While Bayer’s understanding of anarchism clearly differs from his subject’s, which leads to some unfortunate moments of haughty disdain, the story of Severino di Giovanni is undeniably captivating. The circumstances around him interest me: namely, the ways in which the actions of these individuals provoked pearl-clutching and condemnations from anarchists more concerned with appealing to the masses and using unripe circumstances to justify continued passivity, as well as the manner in which these insurrectionaries managed to sustain their practice of attack in clandestinity while hunted and besieged from both within and without the milieu. This text is up there for me with Arrigoni’s Freedom: My Dream for its portrait of a life lived both within and against this world. Recommended.
Why is Severino di Giovani considered the most dangerous and disastrous person in Argentina? It is worth putting yourself in the shoes of the expropriating or individualist Anarchists, immersing yourself in these pages and many others to analyze, not just why or if their behavior was right or wrong, but the causes and consequences of their actions against the despotic tyranny of authoritarianism and the advent of fascism and its fearsome purges of ideals and the incessant extermination of libertarian elements. Delve into the dark world of defamation and demonization exercised by the powers that be and the bourgeoisie through dictatorships, governments and armies of black shirts willing to destroy their own freedoms in the name of good.
What is more legitimate? State terrorism? Or the anti-statist and anti-fascist struggle? To whom do we owe our freedoms? To tyrants like Yrigoyen or Uriburu? Hitler, Mussolini, Salazar, Franco, Stalin? the authoritarian statist socialists and Cedists? Or rather we owe it to trade union struggles, strikes, universal suffrage, labor conquests, martyrs, individualists, etc. Because governments have never given in until they have had the excuse of massacring the multitudes in their vindications and then to individuals after the targeted revenge on their executors or those responsible? Di Giovani’s life is a clear example and he will remain in «historical anarchism» as a great fighter and character despite not agreeing with this type of «Anarchism» but without failing to show great respect for his figure and being object of historical revisionism.
«The vote is to wash away the blame, no more».
Most people would not understand it, but it is a great truth- Grande Osvaldo!
«Long live anarchy». Those were the last words that Severino Di Giovanni said before being shot in 1931 by the Uriburu dictatorship in Argentina. He was an Italian journalist and worker, anti-fascist fighter, victim of Benito Mussolini’s regime and, of course, anarchist.

Although Severino Di Giovanni’s arrest was not motivated by a crime, but by a brawl between fellow nationals from a foreign community, the men of Social Order already catalog him as a fearsome anarchist agitator. It is that in that man there is a conviction and a firmness that the perceptive eyes of the police do not miss.
Although he only arrived from Italy two years ago, he speaks Spanish fluently and with a slight Italic accent. He was born in Chieti, the son of Carmine Di Giovanni and Rosaria Duranti – in the Abruzzo region, about 189 kilometers west of Rome – on March 17, 1901.

Severino intervenes in a controversy about a theme that was permanent for him: love. There he will maintain that an anarchist who marries a girl in the church for the sole purpose of smoothing out difficulties for her before her family does not commit any sin against the idea. He points out that the libertarian idea is like a shell that resists all these unimportant details. The main thing is to reach the fullness of love with his beloved. And he ends by saying: «It is not a crime to sacrifice a frippery of prejudice and anarchist conventionalism for an immense love, especially when anarchy itself is based on great and infinite love».
Just as he was free and broad in human relations, so he was uncompromising in the fight against the exploiters and the limiters of freedom. For him it was not important if a companion entered a church to see works of art or be blessed, the important thing was if that companion behaved faithfully and constantly in the fight against enemies. If he was already mobilized, if he went out into the streets, if in his mind he carried the concept of revolution. For him the theory had to be put into practice immediately. He did not accept dialectical methods, nor propitious circumstances, nor mature situations, nor realistic policies. The social system is unfair, the powerful are common thieves who steal from workers, the police are made up of armed criminals and protect the money of the powerful. There is nothing left but to steal from the powerful to return the money to its rightful owners, we must destroy the police, the military, the constituted powers; everything that is at the service of the bourgeois class. And all this is not achieved with good words and conferences. It is achieved with weapons, with violence from below. Terror against terror.

In the summer of ’25, the anti-fascist struggle occupies all his free hours. In those months, he founded the individualist anarchist group Renzo Novatore which, as such, entered the «Italian Anti-Fascist Alliance».
At 8:30 a.m. on May 1, 1925, the Italian anti-fascists begin the workers’ day event in the hall 20 de Setiembre, Alsina 2832. The speakers will be: Severino Di Giovanni, for the «Gruppo Anarchico Individualista Renzo Novatore»; Aldo Aguzzi, for the “Gruppo Anarchico “L’Avvenire””; Luigi Zanetti, for the «Italian Communist Group»; Guiseppe Pellegrini, for «L’Unione Proletaria Reduci di Guerra»; Romeo Gentile, for the «Lega Metallurgici»; and Clemente Daglia, for the “Edili Italiani Union”. In that act, the differences in concept that existed in the anti-fascist struggle are already noticeable.
Di Giovanni explains to the readers in that number why «Culmine» has abandoned the magazine format to acquire that of «a battle newspaper». He does it to satisfy “more effectively the demands of anarchist propaganda among Italian workers in Argentina” and because “we feel the need to communicate our intentions to all our comrades, Italian or not. We say Italian or not because «Culmine» wants to break with the custom of Italian anarchists who until now have isolated themselves without being able to leave their particular environment». He finally points out the purposes of the newspaper:
»1.— To spread anarchist ideas among the Italian workers.
»2.— To counteract the propaganda of the pseudo-revolutionary political parties, which make anti-fascism a speculation for their future electoral conquests.
»3.— Initiate agitations of an exclusively libertarian character among the Italian workers in order to keep alive the spirit of aversion to fascism.
»4.— To interest the Italian workers in all the proletarian agitations in Argentina.
»5.— Establish an intense and active collaboration between the Italian anarchist groups, the isolated comrades and the regional anarchist movement. This is our program, made up of simple words, to which we will devote all our activity”.

Social Order (Orden Social) asks for the collaboration of the Italian embassy to send it a list of the most dangerous Italian anarchists who have recently come to Argentina. On this list is Severino Di Giovanni, whom the fascists will never forgive for the Teatro Colón. And it will be very easy for the police to find Di Giovanni. The same, in his first arrest, has had no problem giving his address in the town of Morón. And there he continues to live. He does not want to go illegal. He believes that it is his right to do what he does. On May 19, the Di Giovanni’s room is raided, when he was going to leave for work.
The whole family sleeps. Police deployment is unusual. They enter with the characteristic brutality of these tasks, they destroy the door amidst the crying and fright of children and neighbors, they stir and break, they load hundreds of books and pamphlets and thus end Severino’s dream of the circulating library. They take him prisoner.

Di Giovanni uses the term autonomous guerrilla as an organization to attack fascism and gives the first advice on how he should act. In a paragraph he adds more details of how his action should be: «As for a possible intelligence between the various groups, our opinion is that this is not urgent at the moment, and may be reckless and dangerous, putting many elements at the mercy of potential traitors.
In other words, when he arrives at the Scarfó house, Severino already knows what his future policies and actions will be. But he will find understanding only in a small group of Italians, and in the majority of the expropriating group that acted in anarchism and in the labor movement. And despite mistakes, setbacks and attacks, he will continue in that line until the end.
Not only anarchists know that the great agitation for Sacco and Vanzetti is coming. The police are aware of the preparations and continue with the arrests of agitators and raids.

Di Giovanni lives changing address. During that time he has lost the basis for the manufacture of explosives because only at the end of December is his action noticed again.
In those months, a factor has entered his life to which he will give himself with the same vehemence and passion as to the idea of him: love. América, that teenager, represents something new that has a lot to do with her dreams and her poetry. It is a feeling hitherto unknown to him. His relationship with Teresina has something of solidarity due to the circumstances in which they had to unite; there is even love. That peasant woman has a certain sweetness in her silence. And the two are united by love for their children. But he can’t talk to her about her ideas, about her dreams. He needs another female being to share all that obsesses him. Teresina has never demanded or asked for anything, on the contrary, her whole life with him has been full of difficulties, there has never been peace of mind since they had to leave Italy. Lately she has been uneasy, she fears for her children. She notices that Severino is slipping out of her hands. The police raids and this life, now, of constantly appearing and disappearing have made her insecure. He already exists less and less for her.
Severino has begun to dress in a black suit, a wide-brimmed hat of the same color and a black bow. A kind of Attentäter suit. He has started using it after the bank attacks, which produced victims. His outfit has cost him his good pesos, but it is the only thing he likes because he doesn’t drink a drop of alcohol, doesn’t smoke, and eats sparingly. But dressed like this, he attracts a lot of attention, more because he enhances his figure, already attractive.
His intention is to put an explosive next to the consul’s office at the time he is with the ambassador. He knows that he is going to play the bravest card of his life, but he trusts that his blow will have such a consequence that the echo of him will reach Italy itself. An example for all antifascists abroad. Win the battle outside. Harass fascism, give it no respite.
A few weeks before, the attack in Milan against King Victor Manuel took place. Causes twenty deaths and a hundred wounded. It will never be known who the authors were.

The police relate the deposit of explosives to the attacks on the Consulate, La Boca and Afeltra.
But the days go by and the authors are not discovered. «Crítica», kidding the police, says in one title: «Another rabbit is needed to clarify the attacks».
Two days later, pressured by circumstances, Commissioner Garibotto decides to make his assumptions public: the main suspect is the Italian anarchist Severino Di Giovanni. His photo is sent to the important newspapers of the country and to the police of the continent. Every day the name of Severino Di Giovanni will be repeated in the pages of the red chronicle, it is one of the tactics of the police to corner him, to present him as the number one public enemy of society. It will be increasingly difficult for the persecuted to escape the encirclement. Despite that, he does not leave the country. In addition, at that time the police finds an informer within the group «Culmine». This is how an anonymous letter is received stating that Di Giovanni is taking refuge in a small house in Villa Sarmiento.
After two months of continual persecution, Di Giovanni has returned to Buenos Aires driven by his passion for that 15-year-old girl, America. The person persecuted has waited for her outside the school, they have taken long walks along Yerbal Street, along the Maldonado stream, in Lezica Park, in Centennial Park. The love has been growing. On August 17, 1928 they resolved to unite. A union that will dissolve only death two and a half years later.

With the fake money, Di Giovanni and his companions will begin to finance elements to continue the anti-fascist campaign in Argentina. But Severino does not want to isolate himself from the Argentine milieu and, therefore, with the same force he vindicates Radowitzky’s fight for freedom, the central motive of the anarchist resistance against the radical government.
On November 14, the autonomous (anarchist) unions of Rosario declared a strike for an indefinite period of time until they achieved the freedom of the imprisoned comrade of ideas in Ushuaia, and those of the capital showed solidarity for twenty-four hours. For that day 14, a big rally is scheduled at 4:00 p.m., in Plaza Congreso.
But four days before, an event will take place that will never be clarified. In the early hours of November 10, a strange briefcase has been deposited on the sidewalk of the Cathedral. At one minute past one, the bundle draws the attention of two people who approach it, see that it is a briefcase and try to pick it up. But they notice that it is very heavy and has a strange overheating.

On December 24, 1929, in the morning, an attack was committed against Hipólito Yrigoyen. The President of the Nation escapes unharmed and the aggressor is shot to death and beaten by custody. There will be two versions of the fact, which was never definitively clarified. According to the first, Yrigoyen’s car was shot at a hundred meters from his home by an unbalanced Italian named Gualterio Marinelli, of an anarchist background. The second version indicates that Marinelli —who had already distanced himself from anarchism many years ago— wanted to deliver a letter to the President of the Nation to request the reinstatement of a doctor in a neighborhood hospital and that the police guard mistook him for an aggressor and shot dead. Yrigoyen’s reaction could lead one to believe the second version, since El Peludo went to the hospital to see Marinelli’s body and then decided that the National Lottery would give the widow one hundred pesos a month.
The attack will be interpreted in different ways in the anarchist sectors. «La Protesta» doubts the police version but in any case distances itself from the possible attack, since it points out that for the anarchists Yrigoyen is worth more alive than dead (because «alive he will continue to make mistakes; dead, he will become a myth»).« La Antorcha”, on the other hand, will defend the attack and the author of the shots. Severino Di Giovanni, in an article that he will publish in «L’ Adunata» will warmly praise the event and will elevate Gualterio Marinelli to the category of hero.

The military court unanimously sentenced Di Giovanni to death. The sentence was signed by Lieutenant Colonel Conrado Risso Patrón —as president of the court— and Lieutenant Colonels Eduardo Vega, Eusebio Roldán, Pedro R. Cejas, Raúl Moyano, Ceferino Méndez and Conrado Styrle. Lieutenant Franco appealed but the court rejected the appeal a few minutes later. Hours later, the de facto president, General Uriburu, and his Minister of War, General Medina, signed the execution order.
Franco’s defense had caused a real scandal in the army. As a first measure, his arrest was ordered. But it will be much more serious than he expected.
Once the sentence was known, Di Giovanni was given 24 hours in the chapel before being shot. Sunday, February 1, is set at 5 in the morning for his execution, which will be carried out by prison guards.
The dictatorship wants the exemplary punishment of the stubborn to have as much diffusion as possible. The concept of society that reigns among the winners is well expressed by his newspaper «Action». Anyone who is not with the military government is scum, from anarchism to Yrigoyenism. He says it that Friday the 30th: «The active anarchist as the white slave; the dissolving communist as the gambling capitalist; the ruffian as the one who intends to modify the political physiognomy of the country has no place within the limits of the Republic».
And he adds: «Anarchism, with bosses like Di Giovanni, is a school of crime in which all assailants, thieves and forgers take refuge and that is why the campaign against that absurd and corrupt ideology must be extreme so that the community can work in peace and order is not disturbed. Much is what the police have to do to root out the evils incubated by personalism.
With the death of Di Giovanni and the arrest of Roscigna —and his subsequent assassination by commissioner Fernández Bazán— expropriatory anarchism in the Río de la Plata ends. The remains of both groups fell into prison, were killed or went to Spain to fight in the civil war against Franco’s fascism. The same was happening with legalistic anarchism. The entire movement had been decimated by the persecutions of the military dictatorship. Then, it was enough for General Justo to eliminate «La Protesta» from the postal franchise to almost give him the death blow. Gone were those times when the anarchist newspaper was imposed by its own little newspapers and by its own distribution.

There is a detail that could have affected the demonic image that the triumphant society of his time made of Severino: the anarchist fell when leaving a printing press and not from a gambling den or a money table or a fashionable spa. He carried with him evidence of the writings of a philosopher concerned with a world of peace and human dignity. During the relentless four-year persecution to which he was subjected, there was never a police order to look for him in a place common to common criminals or white-collar criminals who swarm the directories of banks, companies, and ministries. But to cover that annoying little detail of the enemy of society that came out of a printing press, the intellectuals of the literary Parnassus covered him with silk shirts or assigned him apartments.
It took many pages to unearth the memory of him. Rescuing the truth of Severino Di Giovanni —with his lights and shadows— is a way of trying to understand the tricks and traps of established society. It is a way to get to know ourselves better.

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