El Corresponsal — David Jiménez / Correspondent by David Jiménez (spanish book edition)

David Jiménez tiene a sus espaldas décadas como corresponsal en más de 30 países, da igual si lees un reportaje, un relato de sus viajes o una de sus novelas, siempre hay un punto en común: sabe (y muy bien) de lo que habla.
Jiménez es capaz de sintetizar en pocas frases un suceso, la historia reciente de un país o el sentir de sus gentes; y eso es increíble. Pero también va más allá, consigue que quieras saber más, haciendo que te involucres. Maneja las palabras, la información y los sentimientos de tal forma que te das cuenta que bueno, ya sabes más que antes, pero que no te lo han contado y el autor consigue así lo que busca, que te intereses por realidades apartadas del foco.
Esto es lo que ocurre con ‘El corresponsal’, novela basada en hechos reales ambientada en Birmania (“el país más bello y triste jamás inventado”) durante la Revuelta del Azafrán (2007). No importa que sepas poco de ese hecho o del país en general, ya se ocupa el libro de ponerte al día. ¿Tu también llamas Myanmar a este país? A mi me enseñaron en el colegio que este era el nombre correcto, esta lectura me ha hecho replanteármelo.
En la novela, el joven periodista Miguel Bravo consigue el ansiado puesto de corresponsal en Asia de su medio. Así, llegará a Birmania lleno de expectativas e ilusión por cambiar la mirada del mundo con sus crónicas. Allí se encontrará con otros reporteros (que tengo bien están inspirados en personas reales), para aportar una mirada genial (y crítica) al día a día de los corresponsales, abriéndonos una ventana a ese mundo del que solo vemos unos minutos en la televisión, y normalmente solo cuando sucede una desgracia.
Una lectura ágil, instructiva, emotiva y… tengo que decirlo, con una trama que se siente muy real. ¿Perfecta? No. En mi opinión, dedica demasiadas páginas a presentarnos detalladas descripciones de la vida y milagros de personajes secundarios que no aportan demasiado. Entiendo que busca humanizar todo lo que sucede, pero me sacaba un pelín del encanto lector en el que me encontraba.
Lo mejor, la descripción de una dictadura que sería ridícula si no fuera violenta hasta el sadismo y asesina. Lo peor, la descripción de los periodistas, bastante estereotipada tanto en lo profesional como en lo personal.

A los cuarenta y seis, Daniel Vinton entraba en la vejez prematura del corresponsal de guerra: demasiado mayor para volver de la oficina manchado de barro, demasiado insolente para hacer carrera en los despachos y demasiado cínico para escribir una novela sobre segundas oportunidades. Salía de su segundo divorcio y lo habían despedido del Times. Ya solo viajaba a países sin invierno, recluyéndose en hoteles donde el servicio de habitaciones reponía su minibar dos veces al día.
El gran corresponsal escribía ahora para diarios locales de la costa oeste, paseaba su desencanto por coberturas destinadas a páginas interiores y silenciaba en alcohol el secreto inconfesable del reportero de guerra de mediana edad. Desde la emboscada en Afganistán y la muerte de Ahmad, tenía miedo al frente. O eso decían de Daniel Vinton.

La manifestación se partió en dos para dejar un pasillo a una delegación de monjes que avanzó hacia los soldados birmanos con la barbilla alta y el gesto imperturbable. Entregaron a uno de los mandos una lista con los nombres de los religiosos detenidos en las redadas de los últimos días. «¡Liberad a nuestros monjes!», gritó alguien rompiendo la solemnidad del momento.

Para los generales del Tatmadaw, sus ciudadanos también eran mosquitos insignificantes. Revoloteaban a su alrededor con molestas peticiones de libertad y tomaban las calles cada vez en mayor número, inasequibles al desaliento. No eran personas, sino insectos, y se los podía aplastar sin remordimientos para silenciar su zumbido. La diferencia era que la dictadura sí borraba las manchas que dejaba sobre el asfalto, un primer paso para reescribir la historia y esperar que, con el tiempo, sus abusos desaparecieran de la memoria colectiva. Cuando mi determinación flaqueaba, me repetía que ese era el sentido del desafío periodístico que manteníamos con el régimen: impedir, gracias a las imágenes tomadas por Kenji, que vencieran la impunidad y el olvido.
Si hubiera escogido estudiar en vez de enrolarse en el Ejército, quizá nunca habría empuñado un arma y disparado contra jóvenes que podían ser él mismo. Las fuerzas armadas reclutaban a los desheredados y les daban la oportunidad de escapar de la pobreza y la marginalidad. Los adoctrinaban en la superioridad bramar, la etnia mayoritaria del país, y les abrían la puerta a un mundo donde no existían los remordimientos. Si aceptaban despojarse de toda humanidad para servir ciegamente a los nuevos reyes de Birmania, serían rescatados de la llanura y elevados sobre el resto hasta formar parte de la monarquía invencible del Tatmadaw. A cambio, solo debían asumir los designios del karma: una vida presente llena de privilegios por el riesgo de vivir la próxima entre tinieblas. ¿Acaso no era un trato justo?
El realizador de la BBC mantuvo la imagen del soldado congelada durante cinco segundos antes de reanudar la acción. Kenji apuntaba al militar con su cámara, como si el objetivo pudiera hacer de escudo y protegerle, una última vez, de la maldad de los hombres. «¡Periodista!», se oyó decir a alguien en la lejanía. «¡Es periodista!». Reconocí mi voz justo antes de que sonara el disparo.
El Templo del Amanecer se reflejaba sobre el agua y los barcos, iluminados por farolillos de colores, atravesaban el río en mitad de la noche. Y, mientras dejaba que la brisa del Chao Praya me secara las lágrimas, supe que también yo tenía ahora un lugar del que nunca regresaría.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2013/04/23/el-botones-de-kabul-david-jimenez/

https://weedjee.wordpress.com/2019/04/15/el-director-david-jimenez-garcia-editor-of-the-newspaper-by-david-jimenez-garcia-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/02/20/2017-la-crisis-que-cambio-espana-david-jimenez-torres-2017-the-crisis-that-changed-spain-by-david-jimenez-torres-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/09/27/el-corresponsal-david-jimenez-correspondent-by-david-jimenez-spanish-book-edition/

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David Jiménez has decades behind him as a correspondent in more than 30 countries, it does not matter if you read a report, an account of his travels or one of his novels, there is always one point in common: he knows (and very well) what he is talking about .
Jiménez is capable of synthesizing in a few sentences an event, the recent history of a country or the feelings of its people; and that’s amazing. But he also goes further, he makes you want to know more, getting you involved. He handles words, information and feelings in such a way that you realize that well, you know more than before, but that they haven’t told you and the author thus achieves what he is looking for, that you become interested in realities far from the world. focus.
This is what happens with ‘The Correspondent’, a novel based on real events set in Burma («the most beautiful and saddest country ever invented») during the Saffron Revolt (2007). It doesn’t matter how little you know about that fact or about the country in general, the book takes care of bringing you up to date. Do you also call this country Myanmar? I was taught at school that this was the correct name, this reading has made me rethink it.
In the novel, the young journalist Miguel Bravo gets the coveted position of correspondent in Asia for his middle. Thus, he will arrive in Burma full of expectations and enthusiasm to change the world’s view with his chronicles. There he will meet other reporters (who I am sure are inspired by real people), to provide a great (and critical) look at the daily life of the correspondents, opening a window to that world that we only see a few minutes on television, and usually only when something bad happens.
An agile, instructive, emotional read and… I have to say, with a plot that feels very real. perfect? No. In my opinion, he spends too many pages presenting us with detailed descriptions of the life and miracles of minor characters who don’t add much. I understand that you seek to humanize everything that happens, but it took me a bit out of the reading charm in which I found myself.
The best, the description of a dictatorship that would be ridiculous if it were not violent to the point of sadism and murder. The worst, the description of journalists, quite stereotyped both professionally and personally.

At forty-six, Daniel Vinton was entering the premature old age of a war correspondent: too old to come home from the office covered in mud, too brash to make a career in the office, and too cynical to write a novel about second chances. He was coming out of his second divorce and had been fired from the Times. He now only traveled to countries without winter, secluding himself in hotels where room service replenished his minibar twice a day.
The great correspondent was now writing for local newspapers on the West Coast, parading his disenchantment through coverage destined for the inside pages and silencing in alcohol the unspeakable secret of the middle-aged war reporter. Ever since the ambush in Afghanistan and Ahmad’s death, he was afraid of the front lines. Or so they said of Daniel Vinton.

The demonstration split in two to make room for a delegation of monks who advanced towards the Burmese soldiers with their chins high and their faces unperturbed. They gave one of the commanders a list with the names of the priests arrested in the raids of the last few days. “Free our monks!” someone shouted, breaking the solemnity of the moment.

For the generals of the Tatmadaw, their citizens were also insignificant mosquitoes. They fluttered around him with annoying demands for freedom and took to the streets in ever greater numbers, unattainable by despondency. They weren’t people, they were insects, and you could crush them without remorse to silence their buzzing. The difference was that the dictatorship did erase the stains it left on the asphalt, a first step to rewrite history and hope that, over time, its abuses would disappear from the collective memory. When my determination wavered, I repeated to myself that this was the meaning of the journalistic challenge that we maintained with the regime: to prevent, thanks to the images taken by Kenji, impunity and oblivion from overcoming.
If he had chosen to study instead of joining the Army, he might never have picked up a gun and shot young men who could be himself. The armed forces recruited the disinherited and gave them the chance to escape poverty and marginality. They indoctrinated them in the bramar superiority, the majority ethnic group in the country, and opened the door to a world where there were no regrets. If they agreed to shed all humanity to blindly serve the new kings of Burma, they would be rescued from the plain and elevated above the rest to become part of the invincible monarchy of the Tatmadaw. In exchange, they only had to assume the designs of karma: a present life full of privileges at the risk of living the next one in darkness. Wasn’t that a fair deal?
The BBC filmmaker kept the image of the soldier frozen for five seconds before resuming the action. Kenji pointed his camera at the soldier, as if his lens could act as a shield and protect him, one last time, from the evil of men. “Journalist!” someone was heard saying in the distance. «He’s a journalist!» I recognized my voice just before the shot rang out.
The Temple of the Dawn was reflected on the water and the boats, illuminated by colored lanterns, crossed the river in the middle of the night. And as I let the Chao Praya breeze dry my tears, I knew that I, too, now had a place I would never return from.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2013/04/23/el-botones-de-kabul-david-jimenez/

https://weedjee.wordpress.com/2019/04/15/el-director-david-jimenez-garcia-editor-of-the-newspaper-by-david-jimenez-garcia-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/02/20/2017-la-crisis-que-cambio-espana-david-jimenez-torres-2017-the-crisis-that-changed-spain-by-david-jimenez-torres-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/09/27/el-corresponsal-david-jimenez-correspondent-by-david-jimenez-spanish-book-edition/

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