Lancelot Y Elaine — Alfred Tennyson, Gustave Doré (Ilustrador) / Lancelot And Elaine by Alfred Tennyson, Gustave Doré (Illustrator)

Lancelot y Elaine es uno de los doce poemas que conforman Idylls of the King (Idilios del Rey), la obra en que Alfred Tennyson (1809-1892), el Poeta laureado de la reina Victoria, plasmó su sueño de recrear el universo del rey Arturo y los caballeros de la Mesa Redonda de acuerdo con su particular visión del legendario soberano como un devoto de «las causas del honor, el deber y el sacrificio personal». La tragedia individual de esta damisela, última enamorada de Lancelot, reproduce las líneas del conflicto que corroe a todo un reino incapaz de sobrevivir al abismo que se abre entre el recuerdo de lo que fue, la ilusión de lo que debería ser y la realidad de lo que es.
Excelente poema de Tennyson. Cuenta la historia de Sir Lancelot of the Lake y Elaine of Astolat, la doncella del lirio. Emociones representadas maravillosamente. El poema es fuerte y conmovedor.

¿Cómo llegó a la doncella de lirio ese buen escudo
de Lancelot, a ella que ni siquiera sabía su nombre?
Él lo dejó con ella, cuando fue a batirse
por el gran diamante en las justas de diamantes,
que Arturo había establecido, y con ese nombre
las había llamado, puesto que un diamante era el premio.

Después, ya siendo Rey, hizo sacar las gemas
de la corona y las mostró a sus caballeros,
diciendo: «Estas joyas, las cuales hallé por casualidad
divina, son del reino, no del Rey,
para uso público: a partir de ahora que se haga,
una vez al año, una justa por una de éstas:
pues así en nueve años de pruebas habremos de saber
cuál es entre nosotros el más poderoso, y nosotros mismos creceremos
en el uso de las armas y en hombría, hasta que expulsemos
al pagano, quien, según se dice, gobernará la tierra
de aquí en más, lo cual Dios no permita». Así dijo:
y ocho años después, las justas ocho habían sido, y siempre
había sido Lancelot quien ganara el diamante del año,
con el propósito de presentarlos a la Reina,
cuando todos hubieran sido ganados; pero al tener la intención
de conquistar de una sola vez su gusto regio con un don
del valor de la mitad de su reino, nunca había pronunciado palabra.

Entonces respondió Sir Lancelot, el principal de los caballeros:
«Conocido soy, y de los salones de Arturo, y conocido es
lo que por desgracia he traído, mi escudo.
Pero puesto que voy a justar como un desconocido
a Camelot por el diamante, no me preguntéis,
más adelante sabréis de mí… y del escudo.
Os ruego que me prestéis uno, si tal tenéis,
sin dibujo, o por lo menos con algún diseño que no sea el mío».

Lancelot dijo:
«Eso va en mi contra: lo que pueda lo haré».
Y allí se quedó ese día, y hacia la noche
mandó a buscar su escudo: mansamente se alzó la doncella,
retiró la funda, y entregó el escudo desnudo;
después, cuando oyó el caballo de él sobre las piedras,
destrabó y abrió la ventana, y miró
hacia abajo a su casco, en el cual ya no estaba su manga.
Y Lancelot reconoció el pequeño sonido tintineante;
y ella por la sensibilidad del amor tuvo plena conciencia
de que Lancelot sabía que ella lo estaba mirando.
Y aun así no miró hacia arriba, ni saludó con la mano,
ni se despidió, sino que se alejó tristemente a caballo.
Ésa fue la descortesía que empleó.

Lancelot: «Bella era, mi Rey,
tan pura como quisierais que fueran vuestros caballeros.
Dudar de su belleza sería carecer de ojos,
dudar de su pureza sería carecer de corazón…
Sí, para ser amado, si lo que es digno de amor
pudiera atraparlo, pero el amor libre no ha de ser atrapado».

«El amor libre, así atrapado, sería el más libre —dijo el Rey—.
Dejad libre el amor; el amor libre aspira a lo mejor:
y, sacando el cielo, de éste, nuestro lado apagado de la muerte,
¿qué sería mejor que un amor tan puro
revestido de tan pura belleza? Pero a ti
ella no logró aferrarte, pese a no tener tú, según pienso,
lazo alguno aún, y ser gentil, como bien sé».

—————————–

Lancelot and Elaine is one of the twelve poems that make up Idylls of the King, the work in which Alfred Tennyson (1809-1892), Queen Victoria’s Poet Laureate, captured his dream of recreating the king’s universe Arthur and the Knights of the Round Table according to their particular view of the legendary sovereign as devoted to «the causes of honor, duty, and personal sacrifice.» The individual tragedy of this damsel, last in love with Lancelot, reproduces the lines of the conflict that corrodes an entire kingdom unable to survive the abyss that opens between the memory of what was, the illusion of what should be and the reality of what it is.
Excellent poem by Tennyson. It tells the story of Sir Lancelot of the Lake and Elaine of Astolat, the lily maiden. Emotions depicted beautifully. The poem is strong and moving.

How did the lily maiden get that good shield
of Lancelot, to her who didn’t even know her name?
He left him with her, when he went to duel
for the big diamond at the diamond jousting,
that Arthur had established, and with that name
he had called them, since a diamond was the prize.

Later, as King, he had the gems removed
of the crown and showed them to his knights,
saying: «These jewels, which I found by chance
divine, are of the kingdom, not of the King,
for public use: from now on let it be done,
once a year, a fair for one of these:
So in nine years of tests we will know
which among us is the mightiest, and we ourselves will grow
in the use of arms and in manhood, until we expel
to the heathen, who is said to rule the earth
from now on, which God does not allow». He thus he said:
and eight years later, the just eight had been, and always
it had been Lancelot who had won the diamond of the year,
for the purpose of presenting them to the Queen,
when all had been won; but having the intention
to conquer in one go the royal taste of him with a gift
of the value of half his kingdom, he had never uttered a word.

Then answered Sir Lancelot, the chief of the knights:
«I am known, and from the halls of Arthur, and known is
what unfortunately I have brought, my shield.
But since I’m going to play like a stranger
to Camelot for the diamond, don’t ask me,
later you will know about me… and about the shield.
I beg you to lend me one, if you have one,
without drawing, or at least with some design that is not mine».

Lancelot said:
«That goes against me: what I can I will do.»
And there he stayed that day, and into the night
he sent for his shield: meekly the maiden rose,
she withdrew the sheath from it, and handed over the bare shield;
later, when she heard his horse on the stones,
he unlocked and opened the window, and looked
down to his helmet, which was no longer his sleeve.
And Lancelot recognized the little tinkling sound;
and she, due to the sensitivity of her love, was fully aware
that Lancelot knew she was looking at him.
And yet she didn’t look up, or wave,
neither did she say goodbye to her, but she rode sadly away on horseback.
That was the rudeness she used.

Lancelot: «Fine was she, my King,
as pure as you would like your knights to be.
To doubt her beauty would be to lack eyes,
To doubt her purity would be heartless…
Yes, to be loved, if what is worthy of love
I could catch it, but free love is not to be caught.»

«Free love, thus trapped, would be the freest,» said the King.
Let love free; free love aspires to the best:
and, taking the sky, from this, our dead side of death,
what would be better than a love so pure
clad in such pure beauty? But to you
she could not hold on to you, despite not having you, as I think,
still no ties, and to be gentle, as I well know.

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