Memorias De Un Operador: La Biografía Novelada De Jesse Livermore, Uno De Los Mayores Especuladores De Todos Los Tiempos — Edwin Lefevre / Reminiscences of a Stock Operator by Edwin Lefèvre

Tenía muy buena memoria para los números. Podía recordar, con todo detalle, cómo habían actuado los precios el día anterior, justo antes de que subieran o bajaran. Mi afición a la aritmética mental me fue muy útil.
Ovservé que en los avances, al igual que en los descensos, los precios eran propensos a mostrar ciertos hábitos, por así decirlo. Los casos paralelos no tenían fin y éstos fueron los precedentes que me guiaron. Yo tenía sólo catorce,años, pero después de haber guardado en mi mente cientos de observaciones, me encontré probando su exactitud, comparando el comportamiento de las acciones de hoy con las de otros días. No transcurrió mucho tiempo antes de que fuera capaz de anticipar movimientos en los precios. Tal como he dicho, mi única guía eran sus actuaciones pasadas. Llevaba en mi mente las «hojas de informes». Esperaba que los precios de las acciones tomaran forma. Los había registrado.
Las fluctuaciones las asocié en mi mente, desde el primer momento, con movimientos hacia arriba y hacia abajo. Por supuesto que las fluctuaciones siempre tienen una explicación, pero la cinta no se preocupa de su por qué.
No se mete en explicaciones.
Nunca había comprado o vendido nada en mi vida, y nunca aposté con los otros chicos. Pero lo que sí sabía es que ésta era una fabulosa oportunidad de probar la exactitud de mi trabajo, o de mi afición. Se me ocurrió, de repente, pensar que si mis informes no funcionaban en la práctica, no había nada en la teoría de éstos que pudiera interesar a nadie.
Así que le di todo lo que tenía y con nuestros recursos de consorcio él se marchó a una de las bucket shops cercanas y compró algo de Burlington. Tenía quince años cuando gané mis primeros mil dólares y puse el dinero delante de mi madre. Todo ello conseguido en las bucket shops en unos cuantos meses, además de lo que había llevado a casa. Mi madre tramaba algo horrible. Quería que los guardara en el banco para alejarme de la tentación. Me decía que era más dinero del que jamás hubiera tenido un chico de quince años, empezando desde la nada. No se creía que fuera dinero de verdad. Solía preocuparse e inquietarse. Pero yo no podía pensar en otra cosa que no fuera probar que mis cifras eran las acertadas. Ésa es toda la diversión que se saca de ello. Tener razón usando tu cabeza.

Si bien puede considerarse sobrevalorado por algunos, lo cierto es que éste libro te brinda no solo de una entretenida lectura, sino también, a veces para aquel que lo lee solo con el fin de agregar un libro a su estantería. En el caso de aquellos que buscan el fruto en el árbol -historias basadas en hechos reales de alguien que si tuvo éxito- él libro te describe de una forma muy detallada, algunas de las experiencias vividas por Jesse Livermore, quien bajo él seudónimo – «Larry Livingston»- se hizo del gusto y de la habilidad a su corta edad, por la Bolsa de valores. Sin duda alguna, un libro que le enseñará a todo aquél que este hambriento de conocimiento a base de experiencias, el comportamiento y la brutalidad con el que un operador o trader se enfrenta al mundo financiero. Incluso en nuestros tiempos. «Una masacre, para aquellos que adolecen de debilidad, y fragilidad psicológica».

No tardé mucho en darme cuenta de que había algo que no funcionaba en mi juego, pero no pude precisar el problema exacto. Había veces en que mi sistema funcionaba a la perfección y después, de golpe, me aplastaban una y otra vez. Recuerden que sólo tenía veintidós años; no es que fuera tan empecinado que no quisiera saber dónde estaba mi propio fallo, sino que a esa edad nadie sabe mucho y la juventud no es experiencia.
La gente de la oficina se portó muy bien conmigo. No pude apostar al máximo debido a las exigencias de margen.
Uno tarda mucho tiempo en aprender las lecciones de todos sus errores. Dicen que todo tiene dos lados. Pero el mercado de valores sólo tiene uno; y no se trata del lado alcista o bajista, sino del lado correcto. Me costó más retener ese principio general firmemente en mi mente que la mayoría de frases más técnicas del juego de la especulación de acciones.
He oído hablar de gente que se divierte haciendo operaciones imaginarias en el mercado de valores para demostrar, con dólares imagina-rios, que están en lo cierto. A veces estos jugadores fantasmas ganan millones. Es muy fácil apostar así. Es como la vieja historia del hombre que iba a batirse en duelo al día siguiente.
1- “Otra lección que aprendí temprano es que no hay nada nuevo en Wall Street. No puede haberlo porque la especulación es tan vieja como las colinas. Lo que pase hoy en la bolsa de valores ha pasado antes y volverá a pasar. «Nunca lo he olvidado. Supongo que realmente logro recordar cuándo y cómo sucedió. El hecho de que lo recuerde de esa manera es mi forma de capitalizar la experiencia».
2- “A un hombre le toma mucho tiempo aprender todas las lecciones de todos sus errores. Dicen que hay dos lados en todo. Pero solo hay un lado en el mercado de valores; y no es el lado alcista o el lado bajista lado, pero el lado derecho. Me tomó más tiempo tener ese principio general fijado firmemente en mi mente que la mayoría de las fases más técnicas del juego de la especulación bursátil».
3- “Si nunca sucediera lo inusual, no habría diferencia entre las personas y entonces no habría ninguna diversión en la vida. El juego se convertiría simplemente en una cuestión de suma y resta. mentes laboriosas. Es adivinar lo que desarrolla el poder del cerebro de un hombre. Solo considere lo que tiene que hacer para acertar».
4- “No hay nada como perder todo lo que tienes en el mundo por enseñarte lo que no debes hacer. Y cuando sabes lo que no debes hacer para no perder dinero, empiezas a aprender lo que debes hacer para ganar. ¿Entiendes eso? ¡Empiezas a aprender!»
5- «Después de pasar muchos años en Wall Street y después de ganar y perder millones de dólares, quiero decirles esto: nunca fue mi forma de pensar lo que me hizo ganar mucho dinero. Siempre fue mi sesión. ¿Entendido? Mi posición firme No es ningún truco estar en lo correcto en el mercado. Siempre encuentras muchos toros tempranos en los mercados alcistas y bajistas tempranos en los mercados bajistas. He conocido a muchos hombres que tenían razón exactamente en el momento correcto y comenzaron a comprar o vendiendo acciones cuando los precios estaban en el mismo nivel que debería mostrar la mayor ganancia. Y su experiencia invariablemente coincidía con la mía, es decir, no ganaban dinero real con ella. Los hombres que pueden tener razón y sentarse tranquilos son poco comunes. I. I. Me pareció una de las cosas más difíciles de aprender. Pero es solo después de que un operador de bolsa ha captado firmemente esto que puede ganar mucho dinero. Es literalmente cierto que millones son más fáciles para un comerciante después de saber cómo comerciar que cientos lo hicieron en los días de su ignorancia».
6- “La razón es que un hombre puede ver bien y con claridad y, sin embargo, volverse impaciente o dudoso cuando el mercado se toma su tiempo para hacer lo que él pensó que debía hacer. Por eso, tantos hombres en Wall Street, que no son para nada en la clase de tontos, ni siquiera en el tercer grado, sin embargo pierden dinero. El mercado no los gana. Ellos se golpean a sí mismos, porque aunque tienen cerebro no pueden quedarse quietos».
7- «Incluso cuando era niño, siempre extraje mis propios significados de los hechos que observaba. Es la única forma en que el significado me llega. No puedo obtener de los hechos lo que alguien me dice que obtenga. Son mis hechos. , ¿no ves? Si creo algo, puedes estar seguro de que es porque simplemente debo».
8- “Un especulador bursátil a veces comete errores y sabe que los está cometiendo. Y después de cometerlos se preguntará por qué los ha cometido; puede aprender cómo llegó a hacerlos, y cuándo, y en qué punto particular de su oficio, pero no por qué. Y luego simplemente se insulta a sí mismo y deja las cosas así. Por supuesto, si un hombre es sabio y afortunado , no cometerá el mismo error dos veces. Pero cometerá cualquiera de los diez mil hermanos o primos del original. La familia Mistake es tan grande que siempre hay uno de ellos cerca cuando quieres ver lo que puedes hacer. en la línea del juego tonto».
9- «Las debilidades a las que todos los hombres son propensos son fatales para el éxito en la especulación, por lo general esas mismas debilidades que lo hacen agradable a sus compañeros o de las que él mismo se protege particularmente en aquellas otras aventuras suyas donde no son tan peligrosas como cuando está negociando con acciones o materias primas. Los principales enemigos del especulador siempre están aburridos desde dentro. Es inseparable de la naturaleza humana la esperanza y el miedo. En la especulación, cuando el mercado va en tu contra, esperas que cada día sea el último. y pierdes más de lo que deberías si no hubieras escuchado a la esperanza, al mismo aliado que es tan poderoso como un portador de éxito para los constructores de imperios y los pioneros, grandes y pequeños. Y cuando el mercado sigue tu camino, temes que al día siguiente le quitará sus ganancias, y saldrá demasiado pronto. El miedo le impide ganar tanto dinero como debería. El comerciante exitoso tiene que luchar contra estos dos instintos profundamente arraigados. Tiene que revertir lo que podría llamarse su impulsos naturales. En lugar de esperar, debe temer; en lugar de temer debe tener esperanza. Debe temer que su pérdida se convierta en una pérdida mucho mayor y esperar que su ganancia se convierta en una gran ganancia. Es absolutamente erróneo apostar en acciones de la forma en que lo hace el hombre medio».
10- «El profesional se preocupa por hacer lo correcto en lugar de ganar dinero, sabiendo que las ganancias se cuidan solas si se atienden las otras cosas. Un comerciante puede jugar el juego como lo hace el jugador de billar profesional, es decir , mira hacia adelante en lugar de considerar el tiro particular que tiene delante. Llega a ser un instinto jugar por la posición».
11- “Un trader, además de estudiar las condiciones básicas, recordar los precedentes del mercado y tener en cuenta la psicología del público externo así como las limitaciones de sus corredores, también debe conocerse a sí mismo y prever sus propias debilidades. No hace falta sentir ira por ser humano».
12- «Un consejo bajista es un consejo claro y positivo para vender en corto. Pero el consejo invertido, es decir, la explicación que no explica, sirve simplemente para evitar que venda sabiamente en corto. La tendencia natural cuando una acción se rompe mal es vender Hay una razón, una razón desconocida pero una buena razón, por lo tanto, salga. Pero no es prudente salir cuando la ruptura es el resultado de una incursión por parte de un operador, porque en el momento en que se detiene, el precio debe rebotar. ¡Consejos invertidos!»
13- “La creencia en los milagros que todos los hombres aprecian nace de la indulgencia desmedida en la esperanza. Hay gente que se va de juerga de esperanza periódicamente y todos conocemos al borracho crónico de la esperanza que se nos presenta como un optimista ejemplar. son todo lo que realmente son».
14- “He descubierto que la experiencia es capaz de ser un constante pagador de dividendos en este juego y que la observación te da los mejores consejos de todos. El comportamiento de una determinada acción es todo lo que necesitas a veces. Lo observas. Entonces la experiencia te muestra cómo sacar provecho de las variaciones de lo habitual, es decir, de lo probable».
15- «El manipulador de hoy no tiene más necesidad de considerar lo que hizo y cómo lo hizo que un cadete en West Point necesita estudiar tiro con arco como lo practicaban los antiguos para aumentar su conocimiento práctico de la balística. Por otro lado es provechoso estudiar los factores humanos (la facilidad con que los seres humanos creen lo que les agrada creer y cómo se lo permiten) o el costo en dólares del descuido del hombre medio. El miedo y la esperanza siguen siendo los mismos; por lo tanto, el el estudio de la psicología de los especuladores es tan valioso como siempre. Las armas cambian, pero la estrategia sigue siendo estrategia, en la Bolsa de Valores de Nueva York como en el campo de batalla».
16- “La especulación en acciones nunca desaparecerá. No es deseable que deba hacerlo. No se puede controlar con advertencias sobre sus peligros. los planes fracasarán porque sucederá lo inesperado e incluso lo inesperable. El desastre puede provenir de una convulsión de la naturaleza o del clima, de la propia codicia o de la vanidad de algún hombre, del miedo o de la esperanza descontrolada. Pero aparte de lo que se podría llamar sus enemigos naturales, un especulador en acciones tiene que lidiar con ciertas prácticas o abusos que son indefendibles tanto moral como comercialmente».
17- “Pero hoy, un «está comerciando con todo; casi todas las industrias del mundo están representadas. Se requiere más tiempo y más trabajo para mantenerse informado y en esa medida la especulación bursátil se ha vuelto mucho más difícil para quienes operan de manera inteligente».

Debo fundar mis opiniones en mi dinero. Mis pérdidas me han enseñado a no avanzar hasta estar seguro de que tendré que retroceder. Pero, si no avanzo, no me moveré. No quiero decir con esto que un hombre no debe limitar sus pérdidas cuando no está en lo cierto. Debe hacerlo, por el contrario. Pero esto no alimentaría la indecisión. He cometido errores toda mi vida, pero al perder dinero he ganado experiencia y he acumulado muchos «Noes» valiosos. He estado sin un céntimo varias veces, pero mi pérdida nunca ha sido completa.
La razón es que un hombre puede ver las cosas claras y directas y a pesar de ello tener dudas y volverse impaciente cuando el mercado tarda en hacer lo que él piensa que debe hacer. Esa es la razón por la que muchos hombres de Wall Street, que no son en absoluto tontos, ni siquiera de tercer grado, siguen perdiendo dinero. No los derrota el mercado. Se derrotan ellos mismos, porque a pesar de que tienen inteligencia, no se saben sentar.
Dejar de lado la oscilación principal, y tratar de saltar hacia dentro y hacia fuera, me resultó fatal. Nadie puede registrar todas las fluctuaciones. En un mercado al alza el juego consiste en comprar y mantener hasta que el mercado al alza esté cerca del fin. Para hacer esto debe estudiar las condiciones generales del mercado sin que las predicciones o los factores especiales afecten a los valores individuales. Después deshágase de todos los valores; ¡deshágase de ellos permanentemente!
Espere hasta que vea, o si lo prefiere, hasta que crea ver, el giro del mercado ; el comienzo de la vuelta de las condiciones generales.
Nunca digo a nadie que compre o venda un determinado valor. En un mercado a la baja todos los valores bajan y en un mercado al alza, suben. Por supuesto, no quiero decir que en un mercado a la baja, causado por una guerra, las acciones de municiones no suban. Hablo en un sentido general. Pero el hombre medio no desea que le digan si el mercado es alcista o bajista. Lo que desea es que le digan, de forma específica, qué determinado valor debe comprar o vender. Quiere algo por nada. No desea trabajar. Ni siquiera desea pensar. Ya es demasiado trabajo tener que contar el dinero que recoje del suelo.

Parece que la gente no acaba de comprender los fundamentos de la operación de valores. He dicho, a menudo, que comprar en mercado ascendente es el modo más cómodo de comprar valores. Ahora, no se trata de comprar lo más barato posible o de ir a corto en los precios superiores, sino de comprar o vender en el momento adecuado. Cuando soy bajista y vendo un valor, cada venta debe tener un nivel inferior a la venta previa. Cuando compro, debe ocurrir lo contrario. Debo estar en una escala ascendente. No compro valores a largo en una escala descendente, ni compro en una escala ascendente.

La formación de un operador de valores se puede comparar a la educación médica. El físico tiene que pasar largos años aprendiendo anatomía, fisiología, materias médicas y docenas de asignaturas colaterales. Aprende la teoría y después dedica toda su vida a la práctica.
Observa y clasifica todo tipo de fenómenos patológicos. Aprende a diagnosticar. Si el diagnóstico es correcto, y eso depende de la precisión de su observación, el pronóstico será bueno, sin embargo, recuerde siempre que la falibilidad humana y lo imprevisto, evitaran que acierte en un 100%. Y, entonces, a medida que gana experiencia, aprende, no sólo a hacer lo más adecuado, sino a hacerlo instantáneamente, de manera que la gente piensa que es algo instintivo. En realidad no es automatismo. Es, simplemente, que ha diagnosticado el caso según las observaciones de casos semejantes durante muchos años; y naturalmente, después de diagnosticarlo, sólo puede tratarlo, sólo lo tratará según lo que le ha enseñado la experiencia. Puedes transmitir los conocimientos, o sea, tu colección particular de hechos clasificados, pero no tu experiencia.
Un operador experimentado actúa tan rápidamente, que no tiene tiempo para dar razones de antemano, pero a pesar de eso, existen razones buenas y suficientes, porque están basadas en hechos recogidos por él, durante sus años de trabajo, reflexión y observación desde el punto de vista del profesional, que puede sacar agua de una piedra. Voy a explicar lo que quiero decir con actitud profesional.
Me mantengo al corriente de los mercados de mercancías, siempre. Es un hábito adquirido con los años.

En los «booms» que es cuando el público se encuentra en el mercado en un número muy elevado, no hay nunca necesidad de sutilezas, así que no hay necesidad de perder el tiempo discutiendo sobre la manipulación o sobre la especulación durante esos periodos; sería como intentar hallar la diferencia entre las gotas de lluvia que caen en nuestro tejado, y las que caen en el tejado de enfrente. Los tontos han intentado siempre conseguir algo a cambio de nada, y la gran atracción de todos los «booms»es siempre, un instinto de juego elevado por la avaricia y por un desmedido deseo de prosperidad. La gente que busca dinero fácil, siempre ha de pagar un precio para aprender que ése es un privilegio al que no se puede acceder en esta sórdida tierra. Al principio, cuando escuchaba las fantásticas historias de los viejos tiempos, y las ideas que tenían, solía pensar que la gente era más crédula en los años 1860 y 70 que en los años 90. Pero estaba seguro de que ese mismo día, o al día siguiente, leería en los periódicos algo sobre el último Ponzi, o sobre el fracaso de un corredor…
No hay ninguna duda de que la publicidad es un arte, y la manipulación es el arte de la publicidad a través de la cinta. La cinta debe contar la historia que el manipulador desea que lean sus lectores. Cuanto más cierta sea la historia, más convincente será, y cuanto más convincente sea, más desarrollará el arte de la publicidad. Por ejemplo, hoy en día un manipulador no solo tiene que hacer que un valor parezca fuerte, también tiene que hacer que sea fuerte. Por lo tanto, la manipulación debe estar basada en principios operativos seguros. Esto es lo que hizo que Keene fuera un maravilloso manipulador; era un operador consumado.
La palabra «manipulación» está empezando a sonar mal. Necesita un alias. Creo que no existe nada tan misterioso o trucado en lo referente al proceso mismo cuando tiene por objeto la venta de un valor en grandes cantidades, siempre y cuando, por supuesto, tales operaciones no vayan acompañadas de tergiversación. Creo que no hay ninguna duda respecto al hecho de que un manipulador , necesariamente, busca a sus compradores entre los especuladores. Se dirige a aquellos hombres que intentan recuperar grandes cantidades de capital, y están dispuestos a correr más riesgos de los normales. No me da mucha lástima, aquel hombre que sabiendo esto, culpa a los demás de su fracaso en el intento de hacer dinero fácil. Es un tipo muy inteligente cuando gana. ¡Pero cuando pierde dinero, siempre son los otros los tramposos; los manipuladores!.

La especulación con valores nunca desaparecerá. No es nada deseable. No es algo que se pueda revisar dando consejos sobre los peligros que encierra. No se puede evitar que la gente haga malos pronósticos, sea cual sea su habilidad o su experiencia. Los planes más cuidadosamente preparados pueden llegar a mal puerto cuando sucede lo inesperado, o incluso lo inesperable. El desastre puede venir a causa de una convulsión de la naturaleza, del tiempo atmosférico, de tu propio egoismo o de tu propia vanidad; del miedo o de la esperanza incontrolada. Pero aparte de lo que uno podría denominar, enemigos naturales, un especulador debe luchar contra ciertas prácticas o abusos de los que uno no se puede defender ni normal ni comercialmente.
Las antiguas bucket shops han desaparecido, aunque las casas de «corretaje» prosperan todavía a costa de hombres y mujeres que insisten en tomar parte en el juego y hacerse ricos. La Bolsa de Valores está haciendo un excelente trabajo, no solo persiguiendo a los estafadores, sino haciendo énfasis en la importancia de que sus miembros se adhieran a sus normas. Hoy en día, están en vigor muchas regulaciones y restricciones, pero todavía hay lugar para las mejoras. El conservadurismo más arraigado de Wall Street no es tan culpable de insensibilidad ética, como de la persistencia de ciertos abusos.
La especulación con valores ha sido siempre difícil y beneficiosa, pero tiende a serlo cada día más. No hace mucho tiempo, un verdadero operador podía tener un buen conocimiento a nivel de trabajo de prácticamente todos los valores de la lista. En 1901, cuando J. P. Morgan creó la United States Steel Corporation, que era tan solo una consolidación de consolidaciones menores, la mayoría de las cuales tenían menos de dos años, la Bolsa de Valores tenía 275 valores en su lista y cerca de 100 estaban fuera de ella; y aquí se incluían un montón de valores que uno no debía conocer por necesidad, porque eran valores muy pequeños, o inactivos, ya que eran valores minoritarios o garantizados y por lo tanto carecían de atracción especulativa. De hecho, una gran mayoría eran valores en los que no se había hecho ninguna operación durante años. En la actualidad hay alrededor de 900 valores en la lista regular, y los mercados activos operan con unos 600 valores.

El público debe tener siempre en mente los principios elementales de la operación en acciones. Cuando un valor sube, no hace falta ninguna explicación elaborada sobre la subida de ese valor. Para que un valor suba, hace falta una compra continua. Mientras esto sea así, con solo pequeñas y naturales reacciones de vez en cuando, no entrañará ningún riesgo. Pero si tras un largo y firme ascenso el valor gira y comienza a descender gradualmente, con solo pequeñas recuperaciones ocasionales, es obvio que la línea de menor resistencia ha cambiado de dirección, y ahora ya no se dirige hacia arriba, sino hacia abajo. En tal caso ¿es necesario pedir explicaciones? Probablemente, existen muy buenas razones para que descienda, pero estas razones las conocen sólo unas cuantas personas y se las guardan para sí mismos, y sino lo que hacen es decir al público que el valor es barato. La naturaleza del juego es de unas características tales, que el público debería comprender que la verdad no va a venir de boca de quienes la conocen.
He dicho muchas veces, y no quiero repetirlo demasiado, que los años de experiencia como operador de acciones me ha convencido de que nadie puede vencer al mercado de un modo continuo y consistente, aunque sí puede ganar dinero con valores individuales en ciertas ocasiones. Sea cual sea la experiencia que tenga un operador, la posibilidad de perder dinero en las operaciones está siempre presente, porque no se puede operar con una seguridad del 100%. Los profesionales de Wall Street saben que actuar en base a pronósticos «del interior» tratarán a un hombre peor que el hambre, la peste, la falta de grano, los reajustes políticos o lo que se podían denonimar accidentes normales. No hay ninguna carretera de asfalto que lleve al éxito en Wall Street o en ningún otro lado. Así que, ¿por qué nos empeñamos en bloquear el tráfico?…

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I had a very good memory for numbers. She could remember, in vivid detail, how prices had acted the day before, just before they went up or down. My hobby of mental arithmetic served me well.
I noticed that on the upside, just as on the downside, prices were prone to showing certain habits, so to speak. The parallel cases were endless and these were the precedents that guided me. I was only fourteen years old, but having stored hundreds of observations in my mind, I found myself testing their accuracy, comparing the behavior of today’s stocks with those of other days. It wasn’t long before he was able to anticipate price movements. As I said, my only guide was his past performances. He carried the «report sheets» in my mind. He expected share prices to take shape. He had registered them.
The fluctuations I associated in my mind, from the first moment, with movements up and down. Of course fluctuations always have an explanation, but the tape doesn’t care why.
He doesn’t get into explanations.
I had never bought or sold anything in my life, and I never gambled with the other guys. But what I did know is that this was a fabulous opportunity to test the accuracy of my work, or my hobby. It suddenly occurred to me that if my reports didn’t work in practice, there was nothing in their theory that would interest anyone.
So I gave him everything he had and with our consortium resources he went to one of the nearby bucket shops and bought something from Burlington. I was fifteen years old when I won my first thousand dollars and put the money in front of my mother. All of this from the bucket shops in a few months, plus what he had brought home. My mother was up to something horrible. She wanted her to keep them in the bank to keep me from temptation. She told me it was more money than a fifteen-year-old boy would ever have, starting from scratch. It was not believed to be real money. She used to worry and fret. But I couldn’t think of anything else other than proving that my figures were correct. That’s all the fun you get out of it. Being right using your head.

Although it may be considered overrated by some, the truth is that this book gives you not only an entertaining read, but also, sometimes for those who read it just to add a book to their bookshelf. In the case of those who look for the fruit on the tree – stories based on real events of someone who was successful – the book describes in a very detailed way, some of the experiences lived by Jesse Livermore, who under his pseudonym – » Larry Livingston» – acquired taste and ability at his young age, for the Stock Market. Without a doubt, a book that will teach anyone who is hungry for knowledge based on experiences, the behavior and the brutality with which an operator or trader faces the financial world. Even in our times. «A massacre, for those who suffer from weakness, and psychological fragility».
1- «Another lesson I learned early is that there is nothing new in Wall Street. There can’t be because speculation is as old as the hills. Whatever happens in the stock market to-day has happened before and will happen again. I’ve never forgotten that. I suppose I really manage to remember when and how it happened. The fact that I remember that way is my way of capitalizing experience».
2- «It takes a man a long time to learn all the lessons of all his mistakes. They say there are two sides to everything. But there is only one side to the stock market; and it is not the bull side or the bear side, but the right side. It took me longer to get that general principle fixed firmly in my mind than it did most of the more technical phases of the game of Stock speculation».
3- «If the unusual never happened there would be no difference in people and then there wouldn’t be any fun in life. The game would become merely a matter of addition and subtraction. It would make of us a race of bookkeepers with with plodding minds. It’s the guessing that develops a man’s brain power. Just consider what you have to do to guess right».
4- «There is nothing like losing all you have in the world for teaching you what not to do. And when you know what not to do in order not to lose money, you begin to learn what to do in order to win. Did you get that ? You begin to learn!»
5- «After spending many years m Wall Street and after making and losing millions of dollars I want to tell you this: It never was my thinking that made the big money for me. It always was my sitting. Got that? My sitting tight! It is no trick at all to be right on the market. You always find lots of early bulls in bull markets and early bears in bear markets. I’ve known many men who were right at exactly the right time, and began buying or selling stocks when prices were at the very level which should show the greatest profit. And their experience invariably matched mine—that is, they made no real money out of it. Men who can both be right and sit tight are uncommon. I . I found it one of the hardest things to learn. But it is only after a stock operator has firmly grasped this that he can make big money. It is literally true that millions come easier to a trader after he knows how to trade than hundreds did in the days of his ignorance».
6- «The reason is that a man may see straight and clearly and yet become impatient or doubtful when the market takes its time about doing as he figured it must do. That is why so many men in Wall Street, who are not at all in the sucker class, not even in the third grade, nevertheless lose money. The market does not beat them. They beat themselves, because though they have brains they cannot sit tight».
7- «Even as a lad I always got my own meanings out of such facts as I observed. It is the only way in which the meaning reaches me. I cannot get out of facts what somebody tells me to get. They are my facts, don’t you see? If I believe something you can be sure it is because I simply must».
8- «A stock speculator sometimes makes mistakes and knows that he is making them. And after he makes them he will ask himself why he made them; and after thinking over it cold-bloodedly a long time after the pain of punishment is over he may learn how he came to make them, and when, and at what particular point of his trade; but not why. And then he simply calls himself names and lets it go at that. Of course, if a man is both wise and lucky, he will not make the same mistake twice. But he will make any one of the ten thousand brothers or cousins of the original. The Mistake family is so large that there is always one of them around when you want to see what you can do in the fool-play line».
9- «The weaknesses that all men are prone to are fatal to success in speculation—usually those very weaknesses that make him likable to his fellows or that he himself particularly guards against in those other ventures of his where they are not nearly so dangerous as when he is trading in stocks or commodities. The speculator’s chief enemies are always boring from within. It is inseparable from human nature to hope and to fear. In speculation when the market goes against you you hope that every day will be the last day—and you lose more than you should had you not listened to hope—to the same ally that is so potent a success-bringer to empire builders and pioneers, big and little. And when the market goes your way you become fearful that the next day will take away your profit, and you get out—too soon. Fear keeps you from making as much^money as you ought to. The successful trader has to fight these two deep-seated instincts. He has to reverse what you might call his natural impulses. Instead of hoping he must fear; instead of fearing he must hope. He must fear that his loss may develop into a much bigger loss, and hope that his profit may become a big profit. It is absolutely wrong to gamble in stocks the way the average man does».
10- «The professional concerns himself with doing the right thing rather than with making money, knowing that the profit takes care of itself if the other things are attended to. A trader gets to play the game as the professional billiard player does—that is, he looks far ahead instead of considering the particular shot before him. It gets to be an instinct to play for position».
11- «A trader, in addition to studying basic conditions, remembering market precedents and keeping in mind the psychology of the outside public as well as the limitations of his brokers, must also know himself and provide against his own weaknesses. There is no need to feel anger over being human».
12- «A bear tip is distinct, positive advice to sell short. But the inverted tip that is, the explanation that does not explain—serves merely to keep you from wisely selling short. The natural tendency when a stock breaks badly is to sell it. There is a reason—an unknown reason but a good reason; therefore get out. But it is not wise to get out when the break is the result of a raid by an operator, because the moment he stops the price must rebound. Inverted tips!»
13- «The belief in miracles that all men cherish is born of immoderate indulgence in hope. There are people who go on hope sprees periodically and we all know the chronic hope drunkard that is held up before us as an exemplary optimist. Tip-takers are all they really are».
14- «I have found that experience is apt to be steady dividend payer in this game and that observation gives you the best tips of all. The behaviour of a certain stock is all you need at times. You observe it. Then experience shows you how to profit by variations from the usual, that is, from the probable».
15- «The manipulator to-day has no more need to consider what they did and how they did it than a cadet at West Point need study archery as practiced by the ancients in order to increase his working knowledge of ballistics. On the other hand there is profit in studying the human factors—the ease with which human beings believe what it pleases them to believe; and how they allow themselves— or by the dollar-cost of the average man’s carelessness. Fear and hope remain the same; therefore the study of the psychology of speculators is as valuable as it ever was. Weapons change, but strategy remains strategy, on the New York Stock Exchange as on the battlefield».
16- «Speculation in stocks will never disappear. It isn’t desirable that it should. It cannot be checked by warnings as to its dangers. You cannot prevent people from guessing wrong no matter how able or how experienced they may be. Carefully laid plans will miscarry because the unexpected and even the unexpectable will happen. Disaster may come from a convulsion of nature or from the weather, from your own greed or from some man’s vanity; from fear or from uncontrolled hope. But apart from what one might call his natural foes, a speculator in stocks has to contend with certain practices or abuses that are indefensible morally as well as commercially».
17- «But today, a ‘»an is trading in everything; almost every industry in the world is represented. It requires more time and more work to keep posted and to that extent stock speculation has become much more difficult for those who operate intelligently».

It didn’t take long for me to realize that something was wrong with my game, but I couldn’t pinpoint the exact problem. There were times when my system worked perfectly and then all of a sudden I was crushed over and over again. Remember that he was only twenty-two years old; It’s not that I was so stubborn that I didn’t want to know where my own fault lay, but that at that age nobody knows much and youth is not experience.
The people in the office were very nice to me. I was unable to bet the max due to margin demands.
It takes a long time for one to learn the lessons of all their mistakes. They say that everything has two sides. But the stock market only has one; and it is not about the bullish or bearish side, but about the correct side. I had a harder time keeping that general principle firmly in my mind than most of the more technical phrases in the game of stock speculation.
I have heard of people amusing themselves by doing imaginary stock market trades to prove, with imaginary dollars, that they are right. Sometimes these ghost players win millions. It is very easy to bet like this. It’s like the old story of the man who was going to duel the next day.

I must base my opinions on my money. My losses have taught me not to move forward until I’m sure I’ll have to go back. But if I don’t move forward, I won’t move. I do not mean by this that a man should not limit his losses when he is not right. He must do it, on the contrary. But this would not fuel indecision. I have made mistakes all my life, but by losing money I have gained experience and accumulated many valuable «Nos». I have been penniless several times, but my loss has never been complete.
The reason is that a man can see things clearly and directly and yet have doubts and become impatient when the market is slow to do what he thinks he should do. That’s why so many men on Wall Street, who aren’t dumb at all, not even third grade, keep losing money. The market does not defeat them. They defeat themselves, because even though they have intelligence, they don’t know how to sit down.
Letting go of the main swing, and trying to jump in and out, was fatal for me. Nobody can record all the fluctuations. In a bull market the game is to buy and hold until the bull market is near the end. To do this, you must study general market conditions without predictions or special factors affecting individual stocks. Then get rid of all the values; get rid of them permanently!
Wait until you see, or if you prefer, until you think you see, the market turn; the beginning of the turn of the general conditions.
I never tell anyone to buy or sell a certain security. In a falling market, all values go down and in a rising market, they go up. Of course, I don’t mean to say that in a down market, caused by a war, ammunition stocks won’t go up. I speak in a general sense. But the average man doesn’t want to be told whether the market is bullish or bearish. What he wants is to be told specifically what security he should buy or sell. He wants something for nothing. He doesn’t want to work. He doesn’t even want to think. It’s already too much work to have to count the money he picks up from the ground.

It seems that people don’t quite understand the fundamentals of stock trading. I have often said that buying on the up market is the most comfortable way to buy stocks. Now, it is not about buying as cheap as possible or going short on higher prices, but about buying or selling at the right time. When I am bearish and selling a security, each sell must be at a lower level than the previous sell. When I buy, the opposite must happen. I must be on an ascending scale. I do not buy long stocks on a descending scale, nor do I buy on an ascending scale.

The training of a stock trader can be compared to medical education. The physicist has to spend long years learning anatomy, physiology, materia medica, and dozens of collateral subjects. He learns the theory and then spends his whole life in practice.
He observes and classifies all kinds of pathological phenomena. He learns to diagnose. If the diagnosis is correct, and that depends on the precision of the observation of it, the prognosis will be good, however, always remember that human fallibility and the unforeseen will prevent you from being 100% correct. And so as he gains experience, he learns, not only to do the right thing, but to do it instantly, in a way that people think is instinctive. It’s not really automatic. It is simply that he has diagnosed the case on the basis of observations of similar cases over many years; and naturally, after diagnosing it, he can only treat it, he will only treat it according to what experience has taught him. You can pass on knowledge, that is, your particular collection of classified facts, but not your experience.
An experienced operator acts so quickly that he does not have time to give reasons in advance, but in spite of that, there are good and sufficient reasons, because they are based on facts collected by him during his years of work, reflection and observation from the point of view. from the professional’s point of view, who can get water out of a stone. I will explain what I mean by professional attitude.
I keep up with the commodity markets, always. It is a habit acquired over the years.

In «booms» which is when the public is in the market in very large numbers, there is never any need for niceties, so there is no need to waste time discussing manipulation or speculation during those periods; It would be like trying to find the difference between the raindrops that fall on our roof, and those that fall on the roof in front of us. Fools have always tried to get something for nothing, and the great attraction of all «booms» is always a gambling instinct heightened by greed and an inordinate desire for prosperity. People who are looking for easy money always have to pay a price to learn that this is a privilege that cannot be accessed in this sordid land. At first, when I heard the fantastic stories of the old days, and the ideas they had, I used to think that people were more gullible in the 1860s and 70s than in the 90s. But I was sure that this very day, or the The next day, I would read in the newspapers something about the latest Ponzi, or about the failure of a broker…
There is no doubt that advertising is an art, and manipulation is the art of advertising through tape. The tape must tell the story that the manipulator wants his readers to read. The truer the story, the more compelling it will be, and the more compelling it is, the more the art of advertising will develop. For example, today a manipulator not only has to make a security look strong, he also has to make it strong. Therefore, handling must be based on safe operating principles. This is what made Keene such a wonderful manipulator; he was an accomplished operator.
The word «manipulation» is beginning to sound wrong. You need an alias. I think there is nothing so mysterious or tricky about the process itself when it comes to selling a security in bulk, provided, of course, that such transactions are not accompanied by misrepresentation. I think there is no doubt about the fact that a manipulator necessarily looks for his buyers among speculators. He addresses those men who are trying to recover large amounts of capital, and are willing to take more risks than normal. I don’t feel very sorry for that man who, knowing this, blames others for his failure in trying to make easy money. He is a very smart guy when he wins. But when he loses money, it’s always the others who cheat; the manipulators!

Stock speculation will never go away. It is not desirable. It is not something that can be reviewed by giving advice about the dangers involved. People cannot be prevented from making bad forecasts, whatever their skill or experience. The most carefully laid plans can go awry when the unexpected, or even the unexpected, happens. The disaster can come because of a convulsion of nature, the weather, your own selfishness or your own vanity; of fear or uncontrolled hope. But aside from what one might call natural enemies, a speculator must fight against certain practices or abuses that one cannot defend against, either normally or commercially.
The old bucket shops are gone, though the «brokerage» houses still prosper at the expense of men and women who insist on playing the game and getting rich. The Stock Exchange is doing an excellent job of not only going after fraudsters, but emphasizing the importance of its members adhering to its rules. Today, many regulations and restrictions are in place, but there is still room for improvement. The most entrenched conservatism on Wall Street is not so much guilty of ethical insensitivity as it is of the persistence of certain abuses.
Stock speculation has always been difficult and profitable, but it tends to be more so every day. Not too long ago, a true trader could have a good working-level knowledge of virtually every value on the list. In 1901, when JP Morgan created the United States Steel Corporation, which was just a consolidation of smaller consolidations, most of which were less than two years old, the Stock Exchange had 275 stocks listed and about 100 were off. her; and here a lot of securities were included that one should not know of necessity, because they were very small securities, or inactive, since they were minority or guaranteed securities and therefore lacked speculative attraction. In fact, a vast majority were stocks that hadn’t been traded in for years. There are currently about 900 securities on the regular list, and active markets trade about 600 securities.

The public must always keep in mind the elementary principles of stock trading. When a stock goes up, no elaborate explanation of that stock going up is needed. For a value to rise, a continuous purchase is necessary. As long as this is the case, with only small and natural reactions from time to time, there will be no risk. But if after a long and steady rise the stock turns and gradually starts to decline, with only occasional small rallies, it is obvious that the line of least resistance has changed direction, and is now heading not up, but down. In this case, is it necessary to ask for explanations? There are probably very good reasons for it to go down, but these reasons are known only to a few people and they keep them to themselves, otherwise what they do is tell the public that the value is cheap. The nature of the game is such that the public should understand that the truth is not going to come from the mouths of those who know it.
I’ve said many times, and I don’t want to say it too much, that years of experience as a stock trader have convinced me that no one can beat the market consistently and consistently, although they can make money on individual stocks on occasion. No matter how experienced a trader is, the possibility of losing money on trades is always present, because you cannot trade with 100% security. Wall Street professionals know that acting on «inside» forecasts will treat a man worse than famine, pestilence, lack of grain, political readjustments, or what might be called normal accidents. There is no asphalt road that leads to success on Wall Street or anywhere else. So why do we insist on blocking traffic?…

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