El Camino Del Fuego (Los libros de Puerto Escondido #5) — María Oruña / The Path of Fire by María Oruña (spanish book edition)

Soy un hijo de Marte que ha batallado en muchas guerras
y muestro mis marcas y cicatrices dondequiera que voy;
ésta fue por una joven, ésa en una trinchera,
dando la bienvenida a los franceses al son del tambor.
Robert Burns, Soldier’s Joy (1785)

María Oruña es una autora interesante pero venida a menos con sus libros para mi. Cuando supe de esta lectura no dudé en leerla.
Sin embargo, no superó mis expectativas. Una trama hasta cierto punto predecible, sin una gran trama final, con una narración lenta y falta de emoción.
Considero que es un libro sin mayores aspiraciones y el más flojo de la autora. Dos líneas de tiempo que, al final no nos llevan a nada. Increíble que sea un libro de la misma autora de la saga de Puerto Escondido. Una lectura para pasar el rato si te armas de paciencia. Sin duda disfrutad más de Escocia y sus pasajes históricos como bucólicos más que la lectura de este libro.

Estimado señor Berlioz:
Quisiera, en primer lugar, que disculpase el malentendido por el que discutimos en nuestro último encuentro. Debo aceptar que las costumbres de su país, tal vez, difieran un poco de las escocesas, por lo que le ruego perdone mi impertinencia.
Le agradezco, además, que me haya hecho llegar este delicioso ejemplar de Jane Eyre, que he disfrutado muchísimo. Fíjese si le he dado prioridad que aún llevo La cabaña del tío Tom por la mitad. Cuando lo termine iré a Stoner a buscar más lecturas, y estaré atenta a sus recomendaciones.
Le diré que, en cuanto a Jane Eyre, me esperaba un final menos conservador, pero lo cierto es que la valentía e independencia de la protagonista han provocado en mí un vivísimo interés. Me ha recordado en cierto modo a Orgullo y prejuicio de Jane Austen, que bajo mi modesto parecer seguía ya de alguna forma los pensamientos de Wollstonecraft, aunque de manera mucho más colorida y alegre que Charlotte Brontë, ¿no le parece?
Hasta nuestro próximo encuentro, le deseo las mejores y más provechosas lecturas.
Mary MacLeod

La empresa de Jules Berlioz era tan alta y tan difícil que requería tiempo y confianza. Ambas cosas se le estaban agotando con rapidez. Había llegado el final del año 1856 y él seguía siendo un simple empleado de Stoner, absolutamente prescindible. Sus conocimientos sobre libros no lo llevarían a ningún puesto que no fuese el de vulgar dependiente en cualquier otra librería.
Y ahora estaba solo. Mary se había ido a celebrar el Hogmanay a Stonehaven con su familia, y 1857 tendría su primer amanecer con ella lejos de sus brazos y cerca de los de Matthew Grant, que había sido invitado a pasar la gran fiesta de fin de año con los MacLeod. ¿Cómo no iba a sospechar que aquel amigo de la familia no fuese, en realidad, un pretendiente?.

Regresaron al hotel sin lograr deshacerse de cierta sensación de desánimo. ¡El camino del fuego! ¿Qué se creía Clara, que estaban dentro de un cómic, viendo claramente el rastro de una mecha de pólvora? Tendrían que confiar en el trabajo de la policía escocesa, y aquello era todo. Incluso Arthur, cansado y deseoso de marcharse a descansar, había finalmente despachado a Donald y al joven arquitecto; se quedaría allí unos días reordenando el proyecto de reforma y resolviendo qué hacer con el material que sí había sido rescatado del archivo secreto. En fin, al menos tenía aquellos libros y el valioso atlas de Theatrum Orbis Terrarum. Tal vez si hubiera sido más prudente no habría sucedido nada de aquello, pero él era un Gordon y haría honor a su lema vital de lucha y resistencia: Bydand.

Los Highland Games de Aberdeen se celebraban a las afueras y al oeste de la ciudad, en Hazlehead Park. En aquella explanada verde y enorme se reunían gaiteros, bailarines y deportistas que, con la excusa de mantener vivos algunos usos y tradiciones, facilitaban también la transacción de numerosas operaciones comerciales: artesanía, venta de productos caseros y hasta encuentros culinarios. Cuando Oliver y Valentina llegaron al parque, pudieron ver con claridad el puesto donde se situaba la destilería del jefe del clan de los Gordon. Un elegante cartel destacaba en un puesto amplio y distinguido, lleno de detalles, y rezaba: DESTILERÍA GLENBUCHAT CASTLE. Se aproximaron y observaron a Arthur charlando amigablemente con Adam; viéndolo así, a lo lejos, y contemplándolo tan risueño, no parecía que en aquel fornido escocés quedase nada del áspero carácter que había mostrado cuando lo habían conocido. Llamaba la atención, además, que fuese vestido con la indumentaria típica escocesa, y en su tartán no faltaban los colores verdes típicos de los Gordon. En contraste, Arthur, que vestía unos sencillos pantalones vaqueros y una camisa, parecía muy diminuto a su lado.

Los dos volúmenes se conservaron en la familia sin que nadie supiese de su existencia hasta que la propia Cassandra, ya casada, decidió revelarle el secreto a su marido. Dado que la fortuna los acompañaba, y que la gestión de Cassandra de las rentas familiares y de los negocios de antigüedades era óptima, ni ella ni su esposo sopesaron siquiera la idea de vender las memorias, y mucho menos de publicarlas. Podría suponerles un grave problema legal con los nietos de Byron, hijos de Ada Lovelace, o incluso con la editorial de John Murray, que seguía operativa con su tercer descendiente. ¿Cómo iban a explicar que tenían algo que no era de su propiedad y que, supuestamente, había sido quemado?.
Así fue como las memorias de Byron se diluyeron en el olvido colectivo, quedando solo a manos del privado. La familia de Cassandra se dedicó siempre al mismo negocio de antigüedades, estableciéndose como una institución de prestigio en la materia, primero en Escocia y después en York, en el norte de Inglaterra. El marido de la heredera de Hamilton se llamaba James Oldbuck, y tanto ella como su descendencia adoptaron su nuevo apellido.

Libros de la autora comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/21/puerto-escondido-maria-oruna/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/26/un-lugar-donde-ir-maria-oruna/

https://weedjee.wordpress.com/2018/05/16/donde-fuimos-invencibles-maria-oruna-where-we-were-invincible-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/06/05/la-mano-del-arquero-enma-ballman-pseudonimo-maria-oruna-the-hand-of-the-archer-by-enma-ballman-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/05/el-bosque-de-los-cuatro-vientos-maria-oruna-four-winds-forest-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/06/20/lo-que-la-marea-esconde-oliver-gordon4-maria-oruna-what-the-tide-hides-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/08/13/el-camino-del-fuego-los-libros-de-puerto-escondido-5-maria-oruna-the-path-of-fire-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

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I’m a son of Mars who has fought in many wars
and I show my marks and scars wherever I go;
this one was for a young woman, that one in a trench,
welcoming the French to the beat of the drum.
Robert Burns, Soldier’s Joy (1785)

María Oruña is an interesting author but come to less with her books for me. When I heard about this reading I did not hesitate to read it.
However, it did not exceed my expectations. A somewhat predictable plot, without a great final plot, with a slow narration and lack of emotion.
I consider that it is a book without major aspirations and the weakest of the author. Two timelines that, in the end, lead us nowhere. Incredible that it is a book by the same author of the saga of Puerto Escondido. A reading to pass the time if you arm yourself with patience. Without a doubt, you will enjoy Scotland and its historical passages as bucolic more than reading this book.

Dear Mr. Berlioz,
First of all, I would like you to excuse the misunderstanding that we discussed at our last meeting. I must accept that the customs of her country, perhaps, differ a little from those of Scotland, so please forgive my impertinence.
I also thank you for sending me this delightful copy of Jane Eyre, which I have thoroughly enjoyed. See if I’ve prioritized that I’m still halfway through Uncle Tom’s Cabin. When I finish it I will go to Stoner to find more readings, and I will be attentive to his recommendations.
I will tell you that, as for Jane Eyre, I was expecting a less conservative ending, but the truth is that the courage and independence of the protagonist have provoked in me a very lively interest. It reminded me in a certain way of Pride and Prejudice by Jane Austen, which in my humble opinion was already following Wollstonecraft’s thoughts in some way, although in a much more colorful and cheerful way than Charlotte Brontë, don’t you think?
Until our next meeting, I wish you the best and most profitable reading.
Mary MacLeod

Jules Berlioz’s company was so high and so difficult that it required time and trust. Both things were running out of him fast. The end of the year 1856 had come and he was still a simple employee of Stoner, absolutely expendable. His knowledge of his books would not get him to any position other than that of a common clerk in any other bookstore.
And now he was alone. Mary had gone to celebrate Hogmanay at Stonehaven with her family, and 1857 would have her first sunrise with her away from her arms and close to those of Matthew Grant, who had been invited to spend the big New Year’s party with the MacLeods. . How could he not suspect that this family friend was not, in fact, a suitor?

They returned to the hotel without being able to shake a certain feeling of discouragement. The path of fire! What did Clara think, that they were inside a comic, clearly seeing the trace of a powder fuse? They would have to rely on the work of the Scottish police, and that was that. Even Arthur, tired and eager to go to rest, had finally dispatched Donald and the young architect; he would stay there for a few days reordering the renovation project and deciding what to do with the material that he had actually rescued from the secret archive. Anyway, at least he had those books and the valuable atlas of Theatrum Orbis Terrarum. Perhaps if he had been more prudent none of this would have happened, but he was a Gordon and would honor his vital motto of struggle and resistance: Bydand.

The Aberdeen Highland Games were held on the outskirts and west of the city, in Hazlehead Park. Bagpipers, dancers and athletes gathered on that huge green esplanade who, with the excuse of keeping some uses and traditions alive, also facilitated the transaction of numerous commercial operations: handicrafts, sale of homemade products and even culinary gatherings. When Oliver and Valentina arrived at the park, they could clearly see the post where the Gordon clan chief’s distillery was located. An elegant sign stood out in a large and distinguished booth, full of details, and read: GLENBUCHAT CASTLE DISTILLERY. They approached and watched Arthur chatting amiably with Adam; Seeing him like this, in the distance, and contemplating him so smiling, it seemed that in that stocky Scotsman there was nothing left of the rough character that he had shown when they had met him. He also called attention to the fact that he was dressed in typical Scottish clothing, and his tartan did not lack the green colors typical of the Gordons. In contrast, Arthur, who was dressed in simple jeans and a shirt, looked very diminutive next to him.

The two volumes were kept in the family without anyone knowing of their existence until Cassandra herself, already married, decided to reveal the secret to her husband. Given that fortune was on their side, and that Cassandra’s management of the family income and antiques business was excellent, neither she nor her husband even entertained the idea of selling the memoirs, much less publishing them. It could pose a serious legal problem with Byron’s grandchildren, children of Ada Lovelace, or even with John Murray’s publishing house, which was still operating with her third descendant. How were they going to explain that they had something that was not their property and that, supposedly, it had been burned?
This is how Byron’s memories were diluted in collective oblivion, remaining only in the hands of the private. Cassandra’s family has always been in the same antiques business, establishing itself as a prestigious institution in the field, first in Scotland and then in York, in the north of England. The Hamilton heiress’s husband was named James Oldbuck, and she and her offspring adopted her new surname.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/09/21/puerto-escondido-maria-oruna/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/26/un-lugar-donde-ir-maria-oruna/

https://weedjee.wordpress.com/2018/05/16/donde-fuimos-invencibles-maria-oruna-where-we-were-invincible-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/06/05/la-mano-del-arquero-enma-ballman-pseudonimo-maria-oruna-the-hand-of-the-archer-by-enma-ballman-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/05/el-bosque-de-los-cuatro-vientos-maria-oruna-four-winds-forest-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/06/20/lo-que-la-marea-esconde-oliver-gordon4-maria-oruna-what-the-tide-hides-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/08/13/el-camino-del-fuego-los-libros-de-puerto-escondido-5-maria-oruna-the-path-of-fire-by-maria-oruna-spanish-book-edition/

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