Ateísmo Para Principiantes: Por qué No Necesitamos A Dios En Nuestra Vida — Richard Dawkins / Outgrowing God: A Beginner’s Guide by Richard Dawkins

¿Cree usted en Dios?
¿En cuál de ellos?
A lo largo de la historia se ha venerado a miles de dioses en todo el mundo. Los politeístas creen en un montón de dioses al mismo tiempo (en griego, theos es «dios» y poly, «muchos»). Wotan (u Odín) era el principal dios de los vikingos. Otros dioses vikingos eran Balder (el dios de la belleza), Tor (el dios del trueno con su poderoso martillo) y su hija Trud. Tenían diosas como Snotra (diosa de la sabiduría), Frigg (diosa de la maternidad) y Ran (diosa del mar).
Los antiguos griegos y romanos también eran politeístas. Sus dioses, al igual que los de los vikingos, eran muy humanos, dotados de los intensos deseos y emociones que caracterizan a nuestra especie. Los doce dioses y diosas griegos se suelen emparejar con sus equivalentes romanos que se pensaba realizaban las mismas tareas, como Zeus (el Júpiter romano), rey de dioses, con sus rayos; Hera, su esposa (Juno); Poseidón (Neptuno), dios del mar; Afrodita (Venus), diosa del amor; Hermes (Mercurio), mensajero de los dioses, que volaba gracias a sus sandalias aladas; Dionisio (Baco), dios del vino. De las principales religiones que sobreviven en la actualidad, el hinduismo también es politeísta, y cuenta con miles de dioses.
Una gran cantidad de griegos y romanos pensaban que sus dioses eran auténticos —les rezaban, sacrificaban animales en su honor, les daban las gracias por la buena fortuna y les maldecían cuando las cosas iban mal—.

Aquí Dawkins aborda claramente muchos temas. Habla de cómo llegó a cuestionar la existencia de un dios, lo cual me pareció notable teniendo en cuenta que llegué con el mismo razonamiento. Tomando una visión global, cuando era adolescente imaginó que si hubiera nacido en otro lugar del mundo y hubiera sido criado por padres diferentes, sería de una religión diferente. Lógico. Pero, ¿por qué «su religión» era la correcta si solo era una cuestión de tiempo y geografía? Exactamente.
Luego pasa a confrontar las «razones» que las personas religiosas generalmente afirman para sus creencias. La Biblia enseñaba moral. Los dioses de los paganos del pasado son simplemente eso: historias y mitos. Dawkins procede a señalar las falacias de todos estos argumentos. A partir de entonces, la segunda parte del libro es básicamente Dawkins presentando la evidencia que demuestra por qué lo que sabemos excluye la necesidad de un dios. Sin embargo, aquí es donde veo la paradoja o el problema de un libro así. Presentar evidencia que demuestre la validez de su posición (que un dios no es necesario) a personas que sostienen la «fe» (la definición de fe es creer en algo sin ninguna evidencia) como su «prueba» es absolutamente inútil. El libro es genial. La evidencia es sólida y demostrativa. Pero para cualquier lector que se niegue a abrir su mente, dejando de lado todo lo que se les inculcó de niños, y que no acepte la evidencia experimental como algo demostrativo de prueba, lamento que el argumento del libro no solo se pierda en tal un número de lectores; pero además planteo que tales lectores serían incapaces de recibir cualquier tipo de conocimiento de tal discusión y demostración.
Entonces, si bien fue una gran lectura para aquellos que ya reconocen y están de acuerdo con Dawkins, creo que probablemente llegue de manera inocua a los lectores que, francamente, no pueden dejarse influir por la evidencia, la ciencia o el pensamiento razonable. Toda su existencia y sistema de creencias ya está construido alrededor de una creencia inquebrantable en lo que nunca ha tenido y nunca albergará ninguna evidencia.
Es un libro que busca desmentir el discurso principal que una persona religiosa puede ofrecer a un ateo en una discusión o debate. El libro analiza por qué los textos religiosos son algo tontos; desde los principales problemas lógicos de la Biblia hasta la violencia de Dios, los problemas éticos contradictorios, etc. Temas como biología (diseño inteligente versus evolución), moralidad y ética, filosofía y cómo los mitos se convierten en religiones se tocan muy a la ligera. Los argumentos de Dawkins en este texto son convincentes, interesantes y fáciles de leer. Este fue mi primer texto de Dawkins que leí, y me quedé disfrutándolo, sin que sus argumentos me obligaran demasiado.
Para empezar, diría que ya no soy religioso, aunque no me gusta ningún identificador religioso (ateo, agnóstico, cristiano, etc.) en ninguna forma. El universo es demasiado complejo, y mi conocimiento de la filosofía, la física y el discurso religioso es demasiado escaso para tomar realmente cualquier tipo de decisión concreta. Basta decir que probablemente simpatizaría mucho con Dawkins de muchas maneras, aunque soy escéptico. de muchos de sus puntos de vista también. La pura inmensidad del universo, su complejidad y el misterio de su origen, así como la vida misma, deja muchas preguntas sin respuesta, aunque me sorprendería si difieren demasiado de lo que ha establecido la comunidad científica. El libro de Dawkins, por lo tanto, no me ofreció demasiadas cosas nuevas para mí en términos de conceptos, aunque eso no es culpa del libro o del autor. En cambio, diría que esta es una lectura atractiva, que es esclarecedor en un nivel básico, para aquellos que buscan desafiar sus creencias religiosas interiorizadas.
Este libro tenía buena información, algunas tangentes interesantes y algunos hechos interesantes. Su estilo es lo que pienso cuando escucho a alguien hablar de un libro sobre el ateísmo; predicador, nerd y, sin tratar de ser demasiado malo, engreído. Aun así, como alguien que busca leer más sobre conceptos religiosos, incluido el ateísmo, este libro ofreció una buena perspectiva. Recomendado para aquellos que buscan comenzar a aprender sobre el discurso religioso, o aquellos que buscan una lectura rápida sobre el ateísmo.

No creo en Anyanwu, Mawu, Ngai, ni en ninguno de los dioses del sol de África. Ni tampoco en Bila, Gnowee, Wala, Wuriupranili, Karraur ni en ninguna de las diosas del sol de las tribus aborígenes australianas. No creo en ninguno de los muchos dioses y diosas celtas, como Edain, la diosa irlandesa del sol, o Elatha, el dios de la luna. No creo en Mazu, la diosa china del agua, o Dakuwaqa, el dios tiburón de Fidji, o Illuyanka el dragón del océano de los hititas. No creo en ninguno de los cientos y cientos de dioses del cielo, de los ríos, del sol, de las estrellas, de la luna, del tiempo, del fuego, de los bosques… demasiados dioses en los que no creer.
Y no creo en Yahvé, el dios de los judíos. Pero es bastante probable que usted sí, si fue criado como judío, cristiano o musulmán. El dios judío fue adoptado por los cristianos y (con el nombre árabe de Alá) por los musulmanes. El cristianismo y el islam son descendientes de la antigua religión judía.
Hay personas que no creen en dioses conocidos pero que anhelan la existencia de «algún tipo de poder superior», un «espíritu puro», una inteligencia creativa de la que no sabemos nada excepto que diseñó el universo. Dirían algo como: «Bien, no creo en Dios —con lo que es casi seguro que se refieren al dios abrahámico—, pero no puedo creer que no exista nada más. Debe de haber algo más, algo más allá».
Algunas de estas personas se consideran «panteístas». Los panteístas son algo imprecisos respecto a sus creencias. Dicen cosas como «mi dios es todo», o «mi dios es la naturaleza», o «mi dios es el universo», o «mi dios es el misterio profundo de todo aquello que desconocemos». El gran Albert Einstein utilizaba la palabra «Dios» más o menos en este último sentido.

Cuánto de lo que leemos en la Biblia es cierto?
¿Cómo sabemos que cualquier acontecimiento de la historia pasó realmente? ¿Cómo sabemos que existió Julio César? ¿O Guillermo el Conquistador? No ha sobrevivido ningún testigo presencial, e incluso estos pueden ser sorprendentemente poco fiables, algo que cualquier oficial de policía que recoja declaraciones le confesará. Sabemos que tanto César como Guillermo existieron porque unos arqueólogos encontraron reliquias que lo demuestran y porque existen muchos documentos escritos cuando estaban vivos que lo confirman. Pero cuando la única prueba disponible de la existencia de un acontecimiento o persona no se escribió hasta varias décadas o siglos después de la desaparición de todos los testigos, los historiadores sospechan de su veracidad. La prueba es débil porque se transmitió oralmente, lo que hizo que se pudiera distorsionar con mucha facilidad. Especialmente si el escritor era parcial. Winston Churchill dijo: «La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla». En este capítulo veremos que la mayoría de las historias sobre Jesús que aparecen en el Nuevo Testamento plantean problemas.
Hoy en día, ninguna persona instruida cree que el mito de Adán y Eva o el del arca de Noé son literalmente verdaderos. Sin embargo, muchísima gente cree en los mitos relacionados con Jesús (como el de Jesús alzándose de la tumba), los mitos islámicos (como Mahoma cabalgando sobre un caballo alado) o los mitos mormones (como Joseph Smith traduciendo unas planchas doradas). ¿Cree usted que hacen bien? ¿Existen buenas razones que justifiquen que alguien se los crea? ¿Tanto como el mito del Jardín del Edén? ¿O el de Noé? ¿O el de John Frum y los cultos al cargamento? Y, si cree en los mitos propios de su religión, aquella en la que le criaron, ¿por qué esos mitos tienen más probabilidades de ser ciertos que los de las demás religiones, en los que también creen fervientemente otras personas?
Hemos analizado la Biblia como historia. Y en su mayor parte no lo es. Y luego la hemos considerado como mito. Una buena parte lo es, y no hay nada malo en ello. Los mitos son apreciados con razón. Pero no hay nada que indique que los mitos bíblicos tengan más valor que los de los vikingos, griegos, egipcios, isleños de la Polinesia, aborígenes australianos o de cualquiera de las innumerables tribus de África, Asia o las Américas. Sin embargo, la Biblia es conocida también por otro nombre en el mundo anglosajón. La llaman «el Buen Libro», un libro sobre la sabiduría moral, un libro que nos ayudará a llevar una buena vida. Muchas personas, especialmente en Estados Unidos, llevan eso a tal extremo que creen que no puedes ser una buena persona sin ella.
¿Merece la Biblia su reputación virtuosa como «el Buen Libro»?…

Sea o no sea Dios un personaje ficticio, tenemos que decidir si es la clase de personaje a quien amaríamos y seguiríamos, como nos dicen que deberíamos hacer los líderes judíos, cristianos y musulmanes. ¿Cuál es su elección?.

Al igual que el resto de animales, nosotros, los humanos, somos el producto de cientos de millones de años de evolución. Los cerebros evolucionaron al igual que las demás partes del cuerpo. Y eso significa que aquello que hacemos, aquello que nos gusta hacer, aquello que nos hace sentir bien o mal, también evoluciona. Heredamos de nuestros antepasados un gusto por las cosas dulces y una reacción «de asco» ante el olor a descomposición. Heredamos deseos sexuales. Todo ello es fácil de entender. Con moderación, el azúcar es bueno para nosotros, aunque en exceso deja de serlo. Vivimos actualmente en un mundo en el que hay demasiado azúcar fácilmente disponible. Pero eso no era así para nuestros antepasados salvajes de la sabana africana. Las frutas eran beneficiosas, y muchas de ellas contienen cantidades moderadas de azúcar. Era imposible ingerir demasiado azúcar, por lo que desarrollamos un apetito ilimitado por él. El olor a descomposición está asociado con bacterias peligrosas. Benefició a nuestros antepasados, ya que les hizo evitar la carne putrefacta mediante la repulsión ante ese olor. Es obvio por qué desarrollamos un deseo por el sexo opuesto. Gracias a él nacen bebés, y esos bebés portan los genes que les harán sentir deseos sexuales cuando crezcan. Todos descendemos de una línea ininterrumpida de antepasados que se aparearon con un miembro del sexo opuesto, y hemos heredado su deseo a hacerlo.
Pasemos ahora a algo más difícil de comprender. También parece ser que hemos heredado un deseo de portarnos bien con los demás. A ser amistosos, pasar tiempo con otras personas, cooperar y simpatizar con ellas cuando se sienten afligidos, ayudarlas cuando están deprimidas. La razón evolutiva para ser buenos con los demás es difícil de explicar.
¿Necesitamos a Dios para ser buenos? He dedicado mucho tiempo a la filosofía moral, pero esta es solo una de las rutas a través de las cuales los valores morales cambian. Junto al periodismo, las conversaciones de sobremesa, los debates de los Parlamentos y los sindicatos estudiantiles, decisiones judiciales y muchas otras cosas, la filosofía moral contribuye a cambiar «algo en el aire» que hace que la moralidad del siglo XXI sea diferente a la de, por ejemplo, la del siglo XVIII, según la cual la esclavitud era algo bueno. Por cierto, parece que no existe una razón obvia para que la tendencia se detenga. ¿Cómo será la moralidad del siglo XXII?
Nuestra moralidad moderna, seamos o no religiosos, es muy diferente de la moralidad bíblica. O de la coránica. Gracias a Dios. Y, seguramente, la «Gran Cámara Espía del Cielo» no sea una razón loable para ser bueno. Así que tal vez debamos abandonar la idea de que «necesitamos a Dios para ser buenos».
¿Significa eso que deberíamos dejar de creer en Dios? No. No solo por esa razón. Podría seguir existiendo incluso si no lo necesitáramos para ser buenos. Un dios podría ser malo según nuestros valores morales propios, y eso no significaría que no pueda existir. Las pruebas son la única razón para creer en la existencia de algo. ¿Existe alguna prueba, alguna buena prueba en algún sitio, que justifique la existencia de cualquier clase de dios o de dioses?…
Es posible que siga aferrado a creer en alguna clase de poder superior, alguna clase de inteligencia creativa que creó el mundo y el universo y, puede que, por encima de todo, creó a los seres vivos, incluidos nosotros. Yo mismo me aferré a una creencia de ese estilo hasta que tenía unos quince años, porque estaba profundamente impresionado por la belleza y la complejidad de los seres vivos. Especialmente por el hecho de que los seres vivos parecían haber sido «diseñados». Finalmente, abandoné la idea de la existencia de cualquier dios cuando leí sobre la evolución y la verdadera explicación por la que los seres vivos parecían estar diseñados. Esa explicación, la de Charles Darwin, es tan hermosa y sutil como los seres vivos que explica. Pero hace falta tiempo para explicarla.

Creo que deberíamos armarnos de valor, crecer y abandonar a todos los dioses. ¿No le parece?.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/09/20/la-magia-de-la-realidad-pequena-historia-de-la-ciencia-richard-dawkins-the-magic-of-reality-how-we-know-whats-really-true-by-richard-dawkins/

https://weedjee.wordpress.com/2020/02/09/los-jinetes-del-apocalipsis-richard-dawkins-christopher-hitchens-daniel-c-dennett-sam-harris-stephen-fry-prologo-the-four-horsemen-the-conversation-that-sparked/

https://weedjee.wordpress.com/2022/08/11/ateismo-para-principiantes-por-que-no-necesitamos-a-dios-en-nuestra-vida-richard-dawkins-outgrowing-god-a-beginners-guide-by-richard-dawkins/

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Do you believe in God?
In which of them?
Throughout history, thousands of gods have been worshiped throughout the world. Polytheists believe in a lot of gods at the same time (in Greek, theos is «god» and poly, «many»). Wotan (or Odin) was the main god of the Vikings. Other Viking gods were Balder (the god of beauty), Tor (the god of thunder with his mighty hammer) and his daughter Trud. They had goddesses like Snotra (goddess of wisdom), Frigg (goddess of motherhood), and Ran (goddess of the sea).
The ancient Greeks and Romans were also polytheists. Their gods, like those of the Vikings, were very human, endowed with the intense desires and emotions that characterize our species. The twelve Greek gods and goddesses are often paired with their Roman counterparts who were thought to perform the same tasks, such as Zeus (the Roman Jupiter), king of gods, with his thunderbolts; Hera, his wife (Juno); Poseidon (Neptune), god of the sea; Aphrodite (Venus), goddess of love; Hermes (Mercury), messenger of the gods, who flew thanks to his winged sandals; Dionysus (Bacchus), god of wine. Of the main religions that survive today, Hinduism is also polytheistic, with thousands of gods.
A lot of Greeks and Romans thought their gods were real—they prayed to them, sacrificed animals to them, thanked them for good fortune, and cursed them when things went wrong.

Here Dawkins clearly tackles many subjects. He discusses how he came to question the existence of a god, which I found remarkable considering I came at it with the same reasoning. Taking a global view, he imagined as a teenager that if he’d have been born somewhere else on the globe and was raised by different parents that he’d be a different religion. Logical. But why was “his religion” the correct one if it was just a matter of timing and geography. Exactly.
He then goes on to confront the “reasons” religious people generally state for their belief. The Bible taught morals. The gods of heathen people from the past are simply that: stories and myths. Dawkins proceeds to point out the fallacies in all these arguments. Thereafter the second part of the book is basically Dawkins laying out the evidence that demonstrates why what we know precludes the need for a god. However, this is where I see the paradox or the problem with such a book. Presenting evidence demonstrating the validity of your position (that a god isn’t necessary) to people who are holding up “faith” (the definition of faith being the belief in something without any evidence) as their “proof” is absolutely futile. The book is great. The evidence is sound and demonstrative. But for any readership that refuses to open their mind, casting aside all that was inculcated into them as children, and does not accept experimental evidence as something that in demonstrative of proof, I lament that the argument of the book is not only lost on such a readership; but I further posit that such a readership would be incapable of receiving any sort of knowledge from such a discussion and demonstration.
So while it was a great read for those that already acknowledge and agree with Dawkins, I think it probably goes innocuously into the readership that frankly can’t be swayed by evidence, science, or reasonable thought. Their whole existence and belief system is already built around unwavering belief in that which has never had and never will harbor any evidence.
It is a book that looks to disprove major discourse that a religious person may offer to an atheist in a discussion or debate. The book looks at why religious texts are kind of silly; from major logical issues in the bible, to the violence of God, to contradicting ethical issues, and so on. Topics like biology (intelligent design vs. evolution), morality and ethics, philosophy and how myths evolve into religions are all touched on very lightly. Dawkins arguments in this text are compelling, interesting, and highly readable. This was my first Dawkins text that I have read, and I was left enjoying it, without being too compelled by his arguments.
To start, I would say that I am already non-religious, although I dislike any religious identifiers (atheist, agnostic, Christian etc.) in any form. The universe is far to complex, and my knowledge of philosophy, physics, and religious discourse is far too lacking to really make any sort of concrete decision, Suffice to say, I would probably heavily empathize with Dawkins in many ways, although I am skeptical of many of his viewpoints as well. The sheer vastness of the universe, its complexity, and the mysteriousness of its origin, as well as life itself, leaves many questions unanswered, although I would be shocked if the differ too far from what the scientific community has established. Dawkins book, therefore, did not offer too much that was new to me in terms of concepts, although that is not the fault of the book or author. Instead, I would say this is an engaging read, that me be enlightening at a basic level, to those looking to challenge their internalized religious beliefs.
This book had good information, some interesting tangents, and some cool factoids. It’s style is what think when I hear someone talking about a book on atheism; preachy, nerdy, and, without trying to be too mean, self important. Even so, as someone who is looking to read more on religious concepts, including atheism, this book did offer some good insight. Recommended for those who are looking to start learning about religious discourse, or those looking for a quick read on atheism.

I don’t believe in Anyanwu, Mawu, Ngai, or any of the sun gods of Africa. Neither in Bila, Gnowee, Wala, Wuriupranili, Karraur nor in any of the sun goddesses of the Australian aboriginal tribes. I don’t believe in any of the many Celtic gods and goddesses, like Edain, the Irish sun goddess, or Elatha, the moon god. I don’t believe in Mazu, the Chinese goddess of water, or Dakuwaqa, the shark god of Fiji, or Illuyanka the ocean dragon of the Hittites. I don’t believe in any of the hundreds and hundreds of gods of the sky, of the rivers, of the sun, of the stars, of the moon, of time, of fire, of the forests… too many gods to disbelieve in.
And I don’t believe in Yahweh, the god of the Jews. But chances are good that you are, if you were raised Jewish, Christian, or Muslim. The Jewish god was adopted by Christians and (under the Arabic name of Allah) by Muslims. Christianity and Islam are descendants of the ancient Jewish religion.
There are people who don’t believe in known gods but yearn for the existence of «some kind of higher power,» a «pure spirit,» a creative intelligence that we know nothing about except that it designed the universe. They would say something like, “Well, I don’t believe in God—by which they almost certainly mean the Abrahamic god—but I can’t believe there’s nothing else. There must be something more, something beyond.
Some of these people consider themselves «pantheists.» Pantheists are somewhat vague about their beliefs. They say things like “my god is everything”, or “my god is nature”, or “my god is the universe”, or “my god is the deep mystery of everything we don’t know”. The great Albert Einstein used the word «God» more or less in the latter sense.

How much of what we read in the Bible is true?
How do we know that any event in history really happened? How do we know that Julius Caesar existed? Or William the Conqueror? No eyewitnesses have survived, and even these can be surprisingly unreliable, something any police officer taking statements will tell you. We know that both César and Guillermo existed because archaeologists found relics that prove it and because there are many documents written when they were alive that confirm it. But when the only available proof of the existence of an event or person was not written down until several decades or centuries after all the witnesses had disappeared, historians suspect its veracity. The evidence is weak because it was transmitted orally, which made it very easy to distort. Especially if the writer was biased. Winston Churchill said: «History will be kind to me, since I intend to write it.» In this chapter we will see that most of the stories about Jesus that appear in the New Testament pose problems.
Today, no educated person believes that the myth of Adam and Eve or that of Noah’s ark is literally true. However, many people believe in myths related to Jesus (such as Jesus rising from the grave), Islamic myths (such as Muhammad riding a winged horse), or Mormon myths (such as Joseph Smith translating golden plates). Do you think they do well? Are there good reasons why someone believes them? As much as the myth of the Garden of Eden? Or Noah’s? Or that of John Frum and the cargo cults? And if you believe the myths of your religion, the one you were raised in, why are those myths more likely to be true than those of other religions, which other people also fervently believe?
We have analyzed the Bible as history. And for the most part it isn’t. And then we have considered it as a myth. A good deal is, and there’s nothing wrong with that. Myths are rightly appreciated. But there is nothing to indicate that biblical myths are of more value than those of the Vikings, Greeks, Egyptians, Polynesian Islanders, Australian Aborigines, or any of the innumerable tribes of Africa, Asia, or the Americas. However, the Bible is also known by another name in the Anglo-Saxon world. They call it «the Good Book,» a book about moral wisdom, a book that will help us lead a good life. A lot of people, especially in America, take that to such an extreme that they think you can’t be a good person without it.
Does the Bible deserve its virtuous reputation as «the Good Book»?…

Whether or not God is a fictional character, we have to decide if he is the kind of character we would love and follow, as Jewish, Christian, and Muslim leaders tell us we should. What is his choice?

Like all other animals, we humans are the product of hundreds of millions of years of evolution. Brains evolved just like other body parts. And that means that what we do, what we like to do, what makes us feel good or bad, also evolves. We inherit from our ancestors a taste for sweet things and a «disgust» reaction to the smell of decay. We inherit sexual desires. All of this is easy to understand. In moderation, sugar is good for us, although in excess it ceases to be. We currently live in a world where too much sugar is readily available. But that was not so for our wild ancestors of the African savannah. Fruits were beneficial, and many of them contain moderate amounts of sugar. It was impossible to eat too much sugar, so we developed an unlimited appetite for it. The smell of decomposition is associated with dangerous bacteria. It benefited our ancestors, as it made them avoid putrid meat by repelling the smell. It is obvious why we develop a desire for the opposite sex. Thanks to him babies are born, and those babies carry the genes that will make them feel sexual desires when they grow up. We all descend from an unbroken line of ancestors who mated with a member of the opposite sex, and we have inherited their desire to do so.
Let us now turn to something more difficult to understand. It also seems that we have inherited a desire to be nice to others. To be friendly, to spend time with other people, to cooperate and sympathize with them when they feel distressed, to help them when they are depressed. The evolutionary reason for being good to others is difficult to explain.
Do we need God to be good? I have spent a lot of time on moral philosophy, but this is only one of the routes through which moral values change. Together with journalism, after-dinner conversations, debates in parliaments and student unions, judicial decisions, and much else, moral philosophy contributes to changing «something in the air» that makes the morality of the 21st century different from the of, for example, the eighteenth century, according to which slavery was a good thing. By the way, there seems to be no obvious reason for the trend to stop. What will the morality of the 22nd century be like?
Our modern morality, whether or not we are religious, is very different from biblical morality. Or from the Koranic. Thanks god. And surely the «Great Sky Spy Camera» is not a laudable reason to be good. So maybe we should drop the idea that «we need God to be good».
Does that mean we should stop believing in God? No. Not just for that reason. It could continue to exist even if we didn’t need it to be good. A god could be bad according to our own moral values, and that does not mean that he cannot exist. Evidence is the only reason to believe in the existence of something. Is there any evidence, any good evidence anywhere, for the existence of any kind of god or gods?…
It is possible that he is still clinging to a belief in some kind of higher power, some kind of creative intelligence that created the world and the universe, and perhaps, above all else, created living things, including us. I myself held to such a belief until I was about fifteen years old, because I was deeply impressed by the beauty and complexity of living things. Especially given the fact that living things seemed to have been ‘designed’. I finally abandoned the idea of the existence of any god when I read about evolution and the real explanation why living things seemed to be designed. That explanation, that of Charles Darwin, is as beautiful and subtle as the living beings it explains. But it takes time to explain it.

I think we should steel ourselves, grow up and abandon all gods. Don’t you think so?.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/09/20/la-magia-de-la-realidad-pequena-historia-de-la-ciencia-richard-dawkins-the-magic-of-reality-how-we-know-whats-really-true-by-richard-dawkins/

https://weedjee.wordpress.com/2020/02/09/los-jinetes-del-apocalipsis-richard-dawkins-christopher-hitchens-daniel-c-dennett-sam-harris-stephen-fry-prologo-the-four-horsemen-the-conversation-that-sparked/

https://weedjee.wordpress.com/2022/08/11/ateismo-para-principiantes-por-que-no-necesitamos-a-dios-en-nuestra-vida-richard-dawkins-outgrowing-god-a-beginners-guide-by-richard-dawkins/

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