Territorio De Luz — Yūko Tsushima / Territory of Light (Hikari No Ryobun) by Yūko Tsushima

El apartamento tenía ventanas a los cuatro lados.
Cuando mi hija era todavía pequeña, vivimos durante un año en el último piso de un viejo edificio de tres plantas; éramos las únicas inquilinas, y por esa razón teníamos la planta entera para nosotras, así como la azotea. En el bajo había una tienda de fotografía, y las dos siguientes plantas albergaban oficinas. Una pertenecía a una empresa que fabricaba y enmarcaba escudos familiares de oro macizo; la segunda era una asesoría contable, y la tercera, una escuelita para aprender a tejer. En todos los meses que pasé allí, solo hubo una oficina que no se ocupó nunca: una de la segunda planta que daba a la avenida. A veces, por las noches, mientras mi hija dormía, me colaba allí a hurtadillas, abría un poco la ventana y disfrutaba de las vistas, ligeramente distintas a las del tercero. Otras veces me limitaba a pasearme por las habitaciones vacías; era como estar en un lugar secreto que nadie más conocía.

Una mujer es dejada por su marido en Tokio, sola, debe criar a su hija de dos años. Hay doce segmentos, y cada uno cubre un vistazo a sus vidas. Encuentran un apartamento, todavía necesita trabajar, su hija asiste a la guardería. Estamos privados de sus pensamientos personales mientras nos atrae a sus vidas. Ella pierde su temperamento, se deprime, preguntándose cómo puede continuar, sigue haciendo todo lo que está haciendo. Su esposo aparece en la insignia de los tiempos, aunque vive con otra mujer, todavía se niega a dejarlos solos. Esta novela trata sobre la lucha por las mujeres para hacer una nueva vida por sí mismos cuando todavía tienen responsabilidades y sentimientos de lo antiguo. Es simplemente sobre la vida.
La escritura es elegante, y levanta la novela de lo mundano. Es un libro corto, pero bellamente ejecutado.
«No pude concluir que cada hoja en el paquete de papel origami que había comprado a mi hija unos días antes había flotado, necesitaba después de la otra, tomando su tiempo y disfrutando de la brisa, en el techo de azulejos de abajo. Me imaginé un pequeño que arranca un cuadrado a la vez desde el paquete. Mi hija, que acababa de cumplir tres, se habría riendo riendo con placer mientras observaba los diferentes colores esperando».
Una de las imágenes deliciosas…
Yo diré, una cosa sobre la narración fragmentada comenzó a enfrentarse a mí, aunque esto se lleva a cabo a lo largo de un año y estamos teéticamente viendo que los eventos se desarrollan en tiempo real, el narrador a menudo diría algo como ‘hace solo dos semanas, Recibí una llamada de la guardería de mi hija, «y luego nos reuniríamos dos semanas y nos diría la historia de la guardería … ¡aunque estuvimos técnicamente con el narrador en ese momento, esos eventos sucedieron? Fractura a la cronología de una manera que no tiene sentido y agrega un nivel innecesario de contar en lugar de mostrar. Esta novela fue ganadora del prestigioso premio «Noma».

Desde la noche en que mi marido y yo empezamos a hablar de separarnos, de vez en cuando me veía acorralada por este tipo de placer onírico. Nunca soñaba con nadie en particular. Sabía perfectamente que mis sueños tenían que ver con hombres por los que no sentía ningún apego. Su aspecto y sus caras eran meras prendas de quita y pon. Lo único que tenían en común era que se trataba de hombres. Hombres que solo conocía de vista: el instructor de una actividad extraescolar de mi infancia, un primo, mi profesor de Matemáticas en el instituto o un muchacho algo mayor que pertenecía al mismo club escolar que yo, con su aspecto adolescente intacto. Mi actitud ante ellos variaba en cada sueño, pero el placer era siempre el mismo. Se trataba de un gozo tan intenso que el miedo brillaba en el centro, en su estado más puro.
…En el sueño, me había perdido entre unas dunas. El viento soplaba tan fuerte que apenas podía mantener los ojos abiertos. La arena se me pegaba al cuerpo. Mirara donde mirara no veía más que la arena que me rodeaba, pero la inmensidad de las dunas me tenía estupefacta. La fuerza del viento hacía evidente la extensión de aquellas dunas infinitas. Era un sonido agudo que retumbaba tanto de lejos como de cerca.
La arena fluía como un río a mis pies. Al no tener nada más que ver, mantuve los ojos fijos en el movimiento de la arena. ¿Cómo era posible, por fuerte que soplara el viento, que la arena corriera así, como el agua? Me pareció extraño. Entonces la arena formó un remolino que empezó a crecer, redondo, hinchado, hasta que se desmoronó y fue secuestrado por el viento, dejando a la vista algo blanco y pequeño que había estado oculto en su interior. Era una especie de cabeza, como de bebé recién nacido. Cuando me agaché para verlo mejor, un retazo sólido de viento, lleno de arena, me volvió a azotar con fuerza. El dolor me obligó a cubrirme la cara.

Nos azotó una ráfaga acompañada de un impacto, como si todo el edificio y hasta nuestros cuerpos se hubieran partido en dos. Al instante cerré los ojos y me protegí; luego, enseguida, volví a mirar a mi alrededor. Una explosión aún mayor que la que había oído mientras dormía resonó en el cielo nocturno. El cielo se volvió rojo y resplandeció. Sin tener la más remota idea de lo que ocurría me quedé contemplando, maravillada, la belleza de aquella luz roja que brillaba cada vez con mayor intensidad. Respiré profundamente.
Oímos otra explosión y una nueva luz roja nació en el cielo. Ni me acordaba ya de sentir miedo. La noche entera se tiñó de un rojo luminoso como el atardecer, atravesada por polvos de fuego, y un resplandor deslumbrante se extendió por la derecha como si de un ser vivo se tratara. A su alrededor brillaba la luz roja, todavía fresca, de la segunda explosión. El barrio entero se volvió rojo, impregnado del color del cielo.
Hubo una cuarta, una quinta explosión, cada vez más pequeñas, hasta que desaparecieron por completo. Pero el color del cielo se tornó más complejo y más bello todavía.
Entonces me pareció entender, por fin, lo que se me estaba intentando transmitir con aquella sucesión de muertes. La luz del calor y de la energía. También mi cuerpo había sido bendecido con ese calor y esa energía. Recordé cómo la noche anterior había admirado aquel cielo rojo y resplandeciente sin poder imaginarme que detrás de ella se escondía la muerte.

A la semana siguiente elegí el nuevo piso al que me iba a mudar. Otras dos semanas después, un domingo por la mañana, abandoné mi bloque de oficinas y me trasladé a uno residencial. El apartamento del segundo seguía vacío.
La noche anterior había empezado a hacer cajas apresuradamente después de acostar a mi hija. Aunque no eran muchas cosas la tarea me llevó toda la noche. Mi hija se emocionó al ver la transformación que se había producido en el piso mientras dormía y se puso a dar saltos de una caja a otra.
El nuevo apartamento no estaba muy alejado de mi edificio; era una distancia que fácilmente se podía recorrer a pie. El día en que fui a verlo, la familia de tres que había vivido allí estaba esperando a que llegara el camión de la mudanza. Tenían los ojos clavados en las cajas que habían amontonado en un rincón.
El piso daba a un camino estrecho y en curva. Todos los edificios colindantes eran muy parecidos.
No podía decir que fuera un buen piso porque no tenía luz, y además se llevaba muy mal con la vecina de abajo, una mujer mayor que estaba mal de la cabeza y que le daba golpes fuertes al techo aun cuando ellos caminaban despacio.
Pagué la fianza y llegué a mi piso al atardecer. Era esa hora en la que el sol desparramaba su luz rojiza en abundancia y llenaba el piso de una luminosidad casi sofocante. Me quedé un buen rato en la entrada, de pie, contemplando el interior del piso como alguien que llevara años sin ver aquel espectáculo y fuera incapaz de recordarlo con nitidez.

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The apartment had windows at all four sides.
When my daughter was still small, we live for a year on the top floor of an old three-story building; We were the only tenants, and for that reason we had the entire plant for us, as well as the roof. In the bass there was a photography store, and the next two floors housed offices. One belonged to a company that manufactured and framed family shields of massive gold; The second was an accounting advice, and the third, a school to learn to weave. In all the months I spent there, there was only one office that never took care of: one of the second floor that overlooked the avenue. Sometimes, at night, while my daughter was sleeping, she sneaked up there, opened the window a little and enjoyed the views, slightly different from those of the third. Other times she limited me to walk around the empty rooms; It was like being in a secret place that nobody else knew.

A woman in Tokyo is left by her husband, alone she must raise her two year old daughter. There are twelve segments, and each covers a glimpse into their lives. They find an apartment, she still needs to work do her daughter attends daycare. We are privy to her personal thoughts as she draws us into their lives. She loses her temper, she gets depressed, wondering how she can go on, keep doing all she is doing. Her husband shows up at the unlikliest of times, though he is living with another woman, he still refuses to leave them alone. This novel is about the struggle for women to make a new life for themselves when they still have responsibilities and feeling from the old. It is simply about life.
The writing is spare, elegant, and it lifts the novel from the mundane. It is a short book, but a beautifully done one.
«I could not conclude that every sheet in the pack of origami paper I had bought my daughter a few days earlier had floated down, need after the other, taking its time and enjoying the breeze, onto the tiled roof below. I pictured a small hand plucking one square at a time from the pack. My daughter, who had just turned three, would have been laughing out loud with pleasure as she watched the different colors waiting down.»
One of the delightful images within.
I will say, one thing about the fragmented narration started to grate on me – though this takes place over the course of a year and we are theoretically seeing events unfold in real time, the narrator would often say something like ‘just two weeks ago, I got a call from my daughter’s daycare,’ and then we would rewind two weeks and she would tell us the daycare story… even though we were technically with the narrator at the time those events happened? It fractures the chronology in a way that doesn’t totally make sense to me and adds an unnecessary level of telling rather than showing. This novel was winner of the prestigious «Noma» Prize.

From the night my husband and I started talking about separating us, she from time to time she saw me cornered by this kind of dream pleasure. She never dreamed of anyone in particular. He knew perfectly that my dreams had to do with men for those who did not feel any attachment. His appearance and his faces were mere garments removed and pon. The only thing they had in common was that they were men. Men who only knew from Vista: the instructor of an extracurricular activity of my childhood, a cousin, my teacher of math at the institute or a somewhat greater boy that belonged to the same school club that I, with his adolescent aspect intact. My attitude before them varied in every dream, but the pleasure was always the same. It was such an intense joy that fear shone in the center, in its purest state.
… In the dream, I had lost myself among a few dunes. The wind blew so hard that he could barely keep his eyes open. The sand was stuck to my body. Look where Loyara did not see more than the sand that surrounded me, but the immensity of the dunes had a stunner. The strength of the wind was evident the extension of those infinite dunes. It was a sharp sound that rushed as far as close.
The sand flowed like a river at my feet. By having nothing else to see, I kept my eyes fixed on the sand movement. How was it possible, by strong that the wind blowing, that the sand would run like this, like water? I found it strange. Then the sand formed a swirl that began to grow, round, swollen, until it crumbled and was kidnapped by the wind, leaving a little white and small sight that had been hidden inside. It was a kind of head, like newborn baby. When I bent down to see it better, a solid spindle of wind, full of sand, whipped me again. The pain forced me to cover my face.

He was whipped a burst accompanied by an impact, as if the whole building and even our bodies had been left in two. Instantly I closed my eyes and protected me; Then, right away, I looked around again. An even greater explosion than the one he had heard while he slept resonated in the night sky. The sky turned red and shone. Without having the most remote idea of what was happening I was watching, amazed, the beauty of that red light that shone more and more intensity. Breath deeply.
We hear another explosion and a new red light was born in the sky. He did not remember about feeling afraid. The whole night was dyed of a bright red as the sunset, crossed by fire powders, and a dazzling glow extended on the right as if it were a living being. Around him shone the red light, still fresh, of the second explosion. The entire neighborhood turned red, impregnated with the color of the sky.
There was a fourth, a fifth explosion, increasingly smaller, until they disappeared completely. But the color of the sky became more complex and more beautiful still.
Then I found myself understanding, finally, what was trying to transmit with that succession of deaths. The light of heat and energy. Also my body had been blessed with that heat and that energy. I remembered how the night before I had admired that red and resplendent sky without being able to imagine that behind it was hidden death.

A the following week I chose the new floor to which I was moving. Another two weeks later, on a Sunday morning, I left my office block and I moved to a residential one. The apartment of the second was still empty.
The previous night had started making boxes hurriedly after going to bed my daughter. Although there were not many things the task took me all night. My daughter was excited to see the transformation that had occurred on the floor while she slept and she began to jump from one box to another.
The new apartment was not far away from my building; It was a distance that could easily walk on foot. The day I went to see him, the family of three who had lived there was waiting for the moving truck to arrive. They had their eyes fixed on the boxes they had piled up in a corner.
The floor faced a narrow and curved road. All adjoining buildings were very similar.
He could not say that he was a good floor because he had no light, and he was very bad with the neighbor with the neighbor, an older woman who was wrong with her head and that she gave her strong blows to the ceiling even when they walked slowly.
I paid the bail and arrived at my floor at sunset. It was that hour when the sun spread its reddish light in abundance and filled the floor of an almost suffocating luminosity. I stayed a good time at the entrance, standing, contemplating the inside of the floor as someone who took years without seeing that show and was unable to remember it with sharpness.

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