Cómo Evitar La Próxima Pandemia — Bill Gates / How to Prevent the Next Pandemic by Bill Gates

Un orden mundial, una salud mundial:
Sí, para tenerlo, necesitamos gente de ‘calidad’ completamente incompetente como Bill Gates para que nos diga cómo hacer las cosas. Instruye al mundo sobre qué comer (insectos, carne artificial), cómo manejar el clima (alejar la Tierra del Sol… estúpido… jajaja) y finalmente esto, sobre ‘pandemias’.
Este libro tiene el ‘QUIÉN’ en casi todas las oraciones, ya que su maestro/propietario (13% del total de donaciones) presenta el plan. Involucra a un equipo de 3000 ‘expertos’ globales (GERM TEAM..jaja) que detectan grupos de enfermedades sospechosos (es decir: creados a propósito en los laboratorios)… todo bajo la supervisión de la OMS. Compartirán información con todos los pseudo infiltrados por los gobiernos del WEF. Pruebas, herramientas de diagnóstico + VACUNAS (obviamente vacunas genómicas, porque Gates es el mayor inversor en ellas) se producirán rápidamente A NIVEL MUNDIAL contra todos los virus conocidos y POR DESCUBRIR. Todo requiere protocolo, logística, entrega… en cada pseudo-país, por la OMS.
Los ‘equipos de gérmenes’ practicarán y jugarán «Juegos de gérmenes» (lo que significa bloqueos + inyecciones forzadas de sustancias tóxicas en los brazos de las personas participantes/no informadas) aquí y allá, para estar listos para una acción rápida. ¿Cuándo convocará a los «Juegos del Hambre» con sus $ 6 mil millones gastados en agricultura durante los últimos 17 años: pesticidas y OGM siendo empujados a los pequeños agricultores bajo la apariencia de «caridad»?
Gates afirma mucho sobre los bloqueos y la mayor parte no está probado o es completamente falso.
Parece estar diciendo que en un mundo ideal, viviríamos con bloqueos continuos para siempre, con el visto bueno de los ‘expertos’ a su sueldo.
Finalmente Gates predice que «las enfermedades siempre estarán presentes y se extenderán». Si no es así, este autor se asegurará de ello.
Este libro es básicamente un anteproyecto para la OMS y debe tomarse en serio, tal vez como Mein Kampf, porque representa mucho más peligro para la humanidad que cualquier virus o germen.

Un paso en la buena dirección sería invertir en todos los elementos de un sistema sanitario robusto que haga posibles la detección y notificación de enfermedades. Esto es especialmente cierto en los países de rentas bajas y medias, cuyos sistemas de salud suelen estar infrafinanciados. Si los médicos y epidemiólogos carecen de las herramientas y la formación que necesitan, o su agencia de salud nacional es débil o inexistente, seguiremos luchando contra un brote tras otro. Todas las poblaciones de todos los países deben ser capaces de detectar un brote en siete días o menos, notificarlo, iniciar una investigación en un plazo de un día más e implementar medidas de control eficaces en el espacio de otra semana; disposiciones que proporcionarían a todos los profesionales del sistema sanitario metas a las que aspirar y maneras de medir sus progresos.
Otro paso sería redoblar los esfuerzos por comprender las causas de muerte tanto de adultos como de niños. Esta labor resultaría beneficiosa por partida doble, pues nos abriría nuevas perspectivas sobre la salud y la enfermedad además de una ventana más a las amenazas emergentes.
En tercer lugar necesitamos conocer al enemigo al que nos enfrentamos. Por consiguiente, los gobiernos y proveedores de fondos deben apoyar el desarrollo de formas innovadoras de realizar pruebas masivas en poco tiempo. Los nuevos test deben facilitar que los resultados se asocien al paciente, respetando las garantías de privacidad, con el fin de que los datos sirvan tanto para configurar la atención individual como las medidas de salud pública. Hay que expandir la secuenciación genética de manera radical. Además, debemos seguir estudiando cómo evolucionan los virus en los animales e investigar más a fondo cuáles son más susceptibles de pasar a los humanos. Al fin y al cabo, las tres cuartas partes de los treinta brotes inesperados más recientes están relacionadas con animales (distintos de los seres humanos). Por otra parte, durante un brote importante, cuando los test pueden escasear, conviene utilizar mapas de prevalencia de la enfermedad para determinar quién debe tener prioridad, a fin de que las pruebas se realicen a personas con más probabilidades de estar infectadas.
Por último, debemos invertir en la promesa de la modelización informática. Los análisis efectuados durante la pandemia de COVID-19 han resultado sumamente útiles, pero podrían ser mejores. Contar con más datos de mayor precisión y una retroalimentación constante sobre sus modelos nos ayudará a estar más protegidos.

Confinar las residencias asistidas para ancianos fue lo correcto. Salvó muchas vidas porque el virus es mucho más letal para los mayores, y lo digo con plena conciencia de lo dolorosos que fueron estos confinamientos para todos los residentes que pasaron mucho tiempo sin salir de su habitación y para sus seres queridos. Son desgarradoras las historias sobre familias que tuvieron que despedirse de un progenitor o abuelo moribundo a través de una ventana cerrada o por teléfono.
El sufrimiento humano causado por estas separaciones es, literalmente, incalculable: no se puede contabilizar el dolor de no poder decir adiós en persona. Sin embargo, la medida salvó tantas vidas que valdrá la pena adoptarla de nuevo si las circunstancias así lo aconsejan.

Es asombroso lo poco que sabemos sobre los supercontagiadores. ¿Qué papel desempeña la biología? ¿Hay personas más proclives a convertirse en supercontagiadores que otras? Es indudable que existe también un factor conductual. Al parecer, los supercontagiadores no suponen un mayor riesgo para los grupos pequeños que otros infectados, pero en espacios interiores abarrotados, como bares y restaurantes, hay más probabilidades de coincidir con uno o más supercontagiadores con el potencial de infectar a mucha gente. Los supercontagiadores constituyen uno de los misterios de la transmisión de enfermedades que necesitamos estudiar mucho más a fondo.
Sobre todo no debemos permitir que el mundo olvide lo espantosa que fue la COVID-19. Hagamos todo lo posible para que las pandemias sean un tema candente (tanto a nivel local como a nivel nacional e internacional), para que podamos romper el círculo vicioso de pánico y negación que las convierte en lo más importante del mundo durante un tiempo, hasta que nos olvidamos de ellas y retomamos nuestras vidas cotidianas. Todos ansiamos que las cosas vuelvan a ser como antes, pero si hay un error que no podemos permitirnos el lujo de volver a cometer es el de pecar de confianza ante las pandemias.
No tenemos que rendirnos y vivir sumidos en un miedo perpetuo a que suceda otra catástrofe global. El hecho de que ahora comprendamos esta amenaza mejor que nunca debería animar al mundo a tomar medidas: a invertir miles de millones ahora para no perder millones de vidas y billones de dólares en el futuro. Contamos con la oportunidad de aprender de nuestros errores y asegurarnos de que nadie tenga que vivir otro desastre como la COVID-19. Pero podemos ser incluso más ambiciosos: trabajaremos para lograr un mundo donde todos dispongan de la oportunidad de vivir una vida sana y productiva. Lo opuesto a pecar de confianza no es tener miedo, sino hacer algo al respecto.

Aunque la pandemia de COVID-19 ha sido devastadora, imaginemos cómo habría sido hace una década: la sensación de aislamiento habría sido mucho peor. A pesar de que las videollamadas existían, no contábamos con una velocidad de banda ancha suficiente como para permitir que mucha gente pudiera conectarse a la vez para hacer videorreuniones desde casa. La razón por la que la infraestructura de banda ancha ha mejorado tan rápido a lo largo de la pasada década ha sido que la gente quería poder ver Netflix por las noches. Para cuando la pandemia comenzó, el ancho de banda se había incrementado tanto que la gente podía trabajar en remoto durante el día.
Lo cierto es que resulta imposible predecir con exactitud cómo los grandes avances moldearán el futuro. Se nos pueden ocurrir muchas maneras en las que una nueva tecnología cambiará la vida como la conocemos, pero entonces surge algo como la COVID-19 que obliga a todo el mundo a usar las herramientas que tiene a su disposición de una forma nueva. A pesar de que tuvo una visión de futuro asombrosa, dudo mucho que ni siquiera Katalin Karikó se hubiera imaginado que las vacunas ARNm algún día fueran a desempeñar un papel tan clave en el final de una pandemia.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2020/02/29/mide-lo-que-importa-como-googlebono-y-la-fundacion-gates-cambian-el-mundo-con-okrs-john-doerr-measure-what-matters-the-revolutionary-movement-behind-the-explosive-growth-of-intel-googl/

https://weedjee.wordpress.com/2021/02/20/como-evitar-el-desastre-climatico-las-soluciones-que-ya-tenemos-y-los-avances-que-aun-necesitamos-bill-gates-how-to-avoid-a-climate-disaster-the-solutions-we-have-and-the-breakthroughs-w/

https://weedjee.wordpress.com/2022/05/30/como-evitar-la-proxima-pandemia-bill-gates-how-to-prevent-the-next-pandemic-by-bill-gates/

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One World Order, One World Health:
Yeah, in order to have it, we need ‘quality’ people completely unqualified like Bill Gates to tell us how to do things. He instructs world what to eat (bugs, artificial meat), how to manage climate (move Earth further from the Sun ..stupid..lol) and finaly this, about ‘plandemics’.
This book has the ‘WHO’ in almost every sentence, as its master/owner (13% of total donations) presents the plan. It involves team of 3000 global ‘experts’ (GERM TEAM..lol) detecting suspicious (meaning: purposely created in the labs) CLUSTERS of diseases..all under the WHO supervision. They will share info with all pseudo, infiltrated by WEF governments. Testing, diagnostic tools + VACCINES (obviously genome vaccines, cause Gates is the biggest investor in it) will be quickly produced GLOBALLY against all known and TO BE DISCOVERED viruses. It all requires protocol, logistics, delivery..in every pseudo-country, by the WHO.
‘Germ teams’ will practice and play «Germ Games» (meaning lockdowns + forced injections of toxic substances into arms of participating /uninformed individuals) here and there , to be ready for swift action. When will he call for the «Hunger Games» with his $6 billion spent on agriculture over the past 17 years: pesticides and GMOs being pushed on small farmers under guise of ‘charity’ ?
Gates claims a lot about lockdowns and most of it is unproven or completely false.
He seems to be saying that in an ideal world, we would live with rolling lockdowns forever, on the say-so of ‘experts’ in his pay.
Finally Gates predicts that «Diseases will alway be around and spread».. If they do not, this autor will make sure of it.
This book is basically a blue print for the WHO, and should be taken seriously, perhaps like Mein Kampf, because it represents much more danger to humanity than any virus or germ.

One step in the right direction would be to invest in all the elements of a robust health system that makes disease detection and reporting possible. This is especially true in low- and middle-income countries, whose health systems are often underfunded. If doctors and epidemiologists lack the tools and training they need, or their national health agency is weak or non-existent, we will continue to fight outbreak after outbreak. All populations in all countries must be able to detect an outbreak within seven days or less, notify it, initiate an investigation within another day, and implement effective control measures within another week; provisions that would provide all professionals in the health system with goals to aspire to and ways to measure their progress.
Another step would be to redouble efforts to understand the causes of death for both adults and children. This work would be doubly beneficial, as it would open new perspectives on health and disease as well as another window on emerging threats.
Third, we need to know the enemy we are facing. Therefore, governments and funders must support the development of innovative ways to conduct mass testing in a short time. The new tests must make it easier for the results to be associated with the patient, respecting privacy guarantees, so that the data serves both to configure individual care and public health measures. Genetic sequencing must be expanded radically. In addition, we must continue to study how viruses evolve in animals and further investigate which ones are most likely to spread to humans. After all, three quarters of the thirty most recent unexpected outbreaks are related to animals (other than humans). On the other hand, during a major outbreak, when testing may be in short supply, use disease prevalence maps to determine who should be given priority, so that people most likely to be infected are tested.
Finally, we must invest in the promise of computer modelling. The analyzes carried out during the COVID-19 pandemic have been extremely useful, but could be better. Having more, more accurate data and constant feedback on your models will help us stay more secure.

Confining nursing homes was the right thing to do. It saved many lives because the virus is much more lethal for the elderly, and I say this with full awareness of how painful these lockdowns were for all the residents who spent a lot of time in their rooms and for their loved ones. Heartbreaking are the stories of families who had to say goodbye to a dying parent or grandparent through a closed window or over the phone.
The human suffering caused by these separations is literally incalculable: the pain of not being able to say goodbye in person cannot be counted. However, the measure saved so many lives that it will be worth adopting it again if the circumstances so advise.

It’s amazing how little we know about superspreaders. What role does biology play? Are there people more likely to become super spreaders than others? Undoubtedly there is also a behavioral factor. Superspreaders do not appear to pose a greater risk to small groups than other infected, but in crowded indoor spaces, such as bars and restaurants, there is a greater chance of encountering one or more superspreaders with the potential to infect many people. Supercontagors are one of the mysteries of disease transmission that we need to study much more thoroughly.
Above all, we must not let the world forget how awful COVID-19 was. Let’s do everything we can to make pandemics a hot topic (locally, nationally and internationally), so that we can break the vicious cycle of panic and denial that makes them the most important thing in the world for a while, until that we forget about them and return to our daily lives. We all long for things to go back to the way they were before, but if there is one mistake that we cannot afford to make again, it is to err on the side of confidence in the face of pandemics.
We do not have to give up and live in perpetual fear of another global catastrophe. The fact that we now understand this threat better than ever should encourage the world to take action: to invest billions now so as not to lose millions of lives and trillions of dollars in the future. We have an opportunity to learn from our mistakes and make sure that no one has to live through another disaster like COVID-19. But we can be even more ambitious: we will work towards a world where everyone has the opportunity to live a healthy and productive life. The opposite of being unconfident is not being afraid, but doing something about it.

Although the COVID-19 pandemic has been devastating, imagine what it would have been like a decade ago: the feeling of isolation would have been much worse. Although video calls existed, we did not have enough broadband speed to allow many people to connect at the same time to have video meetings from home. The reason broadband infrastructure has improved so rapidly over the past decade has been that people wanted to be able to watch Netflix in the evenings. By the time the pandemic started, bandwidth had increased so much that people could work remotely during the day.
The truth is that it is impossible to predict exactly how breakthroughs will shape the future. We can think of many ways in which a new technology will change life as we know it, but then something like COVID-19 comes along, forcing everyone to use the tools at their disposal in a new way. Even though she had an amazing vision for the future, I highly doubt that even Katalin Karikó could have imagined that mRNA vaccines would one day play such a key role in ending a pandemic.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2020/02/29/mide-lo-que-importa-como-googlebono-y-la-fundacion-gates-cambian-el-mundo-con-okrs-john-doerr-measure-what-matters-the-revolutionary-movement-behind-the-explosive-growth-of-intel-googl/

https://weedjee.wordpress.com/2021/02/20/como-evitar-el-desastre-climatico-las-soluciones-que-ya-tenemos-y-los-avances-que-aun-necesitamos-bill-gates-how-to-avoid-a-climate-disaster-the-solutions-we-have-and-the-breakthroughs-w/

https://weedjee.wordpress.com/2022/05/30/como-evitar-la-proxima-pandemia-bill-gates-how-to-prevent-the-next-pandemic-by-bill-gates/

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