Instinto De Poder: La Convulsa Trayectoria De Un Hombre Obsesionado Con Ser Presidente — Carmen Torres / Instinct of Power: The Convulssed Trajectory Of A Man Obsessed With Being President by Carmen Torres (spanish book edition)

La vida es adaptarse».
PEDRO SÁNCHEZ, diciembre de 2018.
Sánchez pasaba por ser un representante del ala más liberal del PSOE: cuando ganó las primarias en 2014 demonizó a Podemos. Sin embargo, dos años más tarde abanderó el «no es no» a Rajoy y defendió un pacto con el partido de Pablo Iglesias para desalojar al PP del poder.
Para el presidente del Gobierno ganar es la única opción y por ello ha supeditado la fecha de las elecciones generales al momento en el que él cree que puede obtener lo que no le proporcionó la moción de censura: la legitimidad de las urnas. Algunos analistas consideran a Sánchez un personaje menor de la política española. Se equivocan. El presidente, ha forjado su carácter en la superación de la derrota y ha tenido tiempo suficiente para moldear el partido a su gusto. Sánchez tiene asegurado un éxito que nadie le puede negar: haber evitado el sorpasso por parte de Podemos y haber colocado al PSOE como indiscutible referente de la izquierda y alternativa de poder frente a la derecha.

Lógicamente se centra en la figura de Pedro Sánchez, el cual con un destino manifiesto por el mando, ayudado en sus principios por los contactos de su padre, suerte, trabajo constante y un tesón digno de admiración, ha conseguido resucitar, enfrentarse a los poderes establecidos, adecuar un partido histórico a su imagen y semejanza arrinconando a continuistas, arriesgando casi siempre al límite y trazando un excelente relato sobre su persona.
Todo lo anterior queda claro en la obra, la cual peca de ser aburrida por los datos tan exactos, colaboradoradores, las luchas intestinas con Susana Díaz (de lo mejor del libro) las tácticas rastreras de los partidos en liza, la responsabilidad de Pedro Sánchez con las ¨Tarjetas Blacks¨, la idea clara de que el personaje no tenía tendencias políticas muy claras hasta ser apuñalado por su propio partido y su apuesta por colaboradores capaces en detrimento de palmeros.
Por lo tanto una lectura por capítulos que deben leerse en orden, ardua pero gratamente edificante para conocer errores y aciertos en los políticos y sus partidos, para comprobar cómo la política es una lucha en barro donde los peores enemigos están dentro, así como, en último lugar, está siempre el país y la población.
Todas las luchas de poder, sin exageraciones y con realismo y lógica. Quizá para mí, al menos, la lectura es un poco desorganizada, muchos saltos atrás y adelante, pero si queremos ver la evolución del actual presidente del gobierno, se trata de un buen libro. A destacar el hecho de que leyéndolo, se confirma algo que muchos teníamos clarísimo desde la mismísima llegada de Pedro Sánchez a la élite poítica, es decir, siempre ha anhelado gobernar con cualquier gobierno de Frankenstein, parece mentira que hasta el 7 de enero aún hubiera personas que lo ponían en duda. Por supuesto también, el hecho de que la moción de censura se llevaba preparando desde la reelección de Sánchez y que intentaron aprovechar sin escrúpulos, la convulsión alrededor del 1-O.

Desde que ganó las primarias un año antes, Sánchez estaba analizando las ventajas y los inconvenientes de presentar una moción de censura y había sopesado con detenimiento la idea de convertirse en presidente del Gobierno por esa vía. De hecho, no la descartaba en absoluto, por mucho que respondiera a los periodistas que «no alcanzaría el gobierno a cualquier precio». En todo caso, no tenía los apoyos necesarios para ganar esa votación en el Congreso ni un relato político que la justificase.
Existe una posibilidad, remota pero cierta, de convertirse al fin en presidente del Gobierno, su gran objetivo vital. Si los partidos nacionalistas le acaban apoyando, el secretario general del PSOE habría logrado en tiempo récord la meta política que lleva guiando sus pasos desde 2013, cuando decidió junto a su mujer, en una noche de intenso debate en Huesca, presentarse a las primarias del PSOE. Demostraría al fin que no era un loco y que con 90 diputados, incluso con 84, era posible gobernar.

En un contexto político tan desfavorable, Iglesias aprovecha la sentencia del caso Gürtel para levantar la bandera de la regeneración democrática que sustentaba el discurso original de Podemos y desviar la atención del chalet. Como si él fuera el candidato real, el líder de Podemos se faja más incluso que los dirigentes socialistas y negocia con los partidos independentistas catalanes y con los nacionalistas vascos del PNV para que la censura salga adelante. Al igual que Albert Rivera, azuza el miedo a la inestabilidad política anunciando una segunda moción si la del PSOE fracasa. Amenaza así a los vascos, cuyos votos resultan decisivos, con un largo periodo de zozobra institucional que se saldaría con unas inminentes elecciones en las que Ciudadanos parte como favorito.

En 2013, Pablo Iglesias aparece por primera vez en una cadena de televisión nacional: Intereconomía. El prometedor politólogo se estrena en la tertulia de El gato al agua el 25 de abril de 2013, el día que se desarrolla un intento de asalto al Congreso de los Diputados por parte de colectivos vinculados al 15-M y que tiene menor éxito que las anteriores movilizaciones de ‘Rodea el Congreso’. Ese día se celebra un pleno que tiene que ser suspendido ante una protesta con un objetivo a largo plazo: «Asediar el Congreso indefinidamente y no abandonarlo hasta que el gobierno dimita en bloque».
En aquel programa de televisión, Pablo Iglesias aún no tiene cargo público y es presentado como «simpatizante del 15-M». «Gracias por la invitación, es un gusto cruzar las líneas enemigas y charlar en territorio comanche», son sus primeras palabras en una cadena nacional. «Si usted nos considera enemigos… nosotros le consideramos muy bienvenido en esta, su casa», le responde Javier Algarra, el entonces presentador y director del programa.
En un reportaje para El Independiente, el periodista Jesús Cintera recuerda cómo era Pablo Iglesias durante esa etapa como tertuliano: su firmeza en el discurso y su retraimiento fuera de pantalla.
Iglesias aseguró a la dirección de su partido que se veía capaz de marcarle un «triple» de última hora al PSOE en la repetición electoral para lograr el ansiado sorpasso y que Podemos se convirtiera en segunda fuerza electoral por encima del PSOE. El triple yugoslavo ambicionado por Iglesias hizo que se repitieran elecciones generales por primera vez en España sin el resultado anhelado por el líder de Podemos, que entonces sí acepta presentar a su partido en coalición electoral con IU. Su suma en Unidos Podemos pierde más de un millón de votos mientras que el PSOE recupera 400 000.
Ese pecado original y la crisis del chalet le llevan a implicarse en primera persona en sacar adelante la moción de censura de Pedro Sánchez contra Rajoy como si él fuera el candidato.

La única vez que se ha visto emocionarse en público a Pedro Sánchez fue el día que abandonó su escaño en el Congreso. El sábado 29 de octubre de 2016, ya como simple diputado raso, Sánchez no puede reprimir las lágrimas y el sollozo al anunciar que dimitía para no tener que votar a favor de la investidura de Mariano Rajoy aquella misma tarde.
Pedro Sánchez se enfrenta al momento más duro de su abrupta y complicada carrera política. Un mes antes se había visto forzado a dimitir como secretario general del PSOE por los barones de su partido, durante un agónico Comité Federal del PSOE que fue retransmitido al minuto por las redes sociales. El establishment del partido había conseguido doblarle el pulso y desalojarlo de Ferraz, pero volver al paro no estaba entre sus planes. Otra vez no. De hecho, Sánchez había valorado incluso la posibilidad de ausentarse durante la votación de la investidura para salir de la trampa mortal que le había tendido la Gestora que ahora dirigía el partido.

La elaboración de su gobierno también supone una estocada a Podemos. Sánchez se hace eco de los grandes protagonistas del año: el movimiento feminista, alentado por la campaña del MeToo americano y las grandes manifestaciones de mujeres en España del 8 de marzo se ve reflejado en un ejecutivo con 11 ministras entre 17 carteras. El presidente no solo se sube en esa ola, sino que la utiliza para poner en evidencia al partido que le pisó los talones en las últimas elecciones generales, Podemos, que presume de portavocías femeninas mientras su dirigencia es claramente masculina.
Pedro Sánchez va filtrando gota a gota desde ese día los nombres de sus ministros, generando un entusiasmo entre los medios de comunicación y la sociedad que supera cualquier expectativa sobre un ejecutivo al que despectivamente habían calificado de aberrante sus propios compañeros de partido, al llamarlo «Frankenstein», y que pasa de ser un monstruo hecho a retales a todo un soplo de modernidad, frescura y solvencia en La Moncloa.
El «gobierno bonito» recibe el aplauso unánime de la opinión pública que, como reflejo de la sociedad, vive semanas de idilio con los nuevos gobernantes del país. Una luna de miel que estaba llamada a desembocar en unas prontas elecciones y que durará poco.

Como Felipe González y Juan Carlos I, cuya complicidad generacional fue decisiva para el desarrollo de una incipiente democracia en España, Pedro Sánchez intenta mantener una sintonía personal con Felipe VI que también marque la historia. En ambos casos se produce la misma diferencia de edad entre el monarca y el presidente, cuatro años más el rey, y ambas parejas han tenido que afrontar desafíos históricos para el país, como la intentona golpista del 23-F y la crisis independentista en Cataluña.
Para fortalecer ese tándem, Sánchez e Iván Redondo intensifican su comunicación con La Zarzuela, a la que ven anticuada en materia de comunicación.
En primer lugar, y siempre de manera muy diplomática, le hace ver a Pedro Sánchez la conveniencia de que el PSOE esté unido y consolidado, a modo de uno de los pilares políticos del Estado de Derecho, para afrontar la crisis catalana. Felipe VI desliza al líder socialista la importancia que tiene para su partido y para la democracia española la recuperación de referentes socialistas «con transcendencia histórica» en defensa de la Constitución y del Estado. Como consecuencia, Sánchez retoma el contacto con los expresidentes José Luis Rodríguez Zapatero y Felipe González, así como con exsecretarios generales como Alfredo Pérez Rubalcaba.
Después de que el Senado apruebe la intervención del Estado en Cataluña, cuando el PSOE recibe una gran presión política por parte de Unidos Podemos y de los partidos nacionalistas por su respaldo al 155, Sánchez vuelve a telefonear a sus antecesores en el cargo para «mantenerles informados, agradecer su apoyo en la defensa de la Constitución y la legalidad que abandera el PSOE».
En una reunión con el rey antes de su discurso televisado del 3 de octubre, Pedro Sánchez ya tiene suficiente confianza con el monarca como para deslizar también sugerencias que faciliten la comodidad del PSOE en el respaldo al 155.

Al sentirse traicionado y ante el arrollador poder del PSOE andaluz, Madina necesita que el proceso se abra más allá del aparato del partido para tener alguna oportunidad de ganar. Por eso anuncia que solo será candidato si la elección se produce a través del voto de la militancia y no de delegados en un congreso. «Un militante, un voto», reta a la presidenta andaluza. El diputado vasco fuerza así la celebración de unas primarias que rompen la estrategia de Díaz y Zapatero para que la elección del secretario general se produzca por aclamación.
A diferencia de Madina y de ella, afiliados al PSOE desde los diecisiete años y que habían hecho la carrera tradicional en el partido, Sánchez parecía un outsider, un diputado que había llegado al Congreso de rebote, que no tenía el control de ninguna agrupación y que había desarrollado la mayor parte de su trayectoria profesional fuera del PSOE y fuera de España.

Altos (1,94 y 1,90 centímetros respectivamente), atractivos, políglotas y con una completa formación académica, Pedro Sánchez y Oscar López hacen tándem personal y profesional en Bruselas. Trabajo, noches de juerga, viajes por Europa, chicas y sueños de poder unen a dos jóvenes que no pierden de vista su objetivo común: abrirse camino dentro del PSOE para hacer carrera política en España. Con ese propósito deciden crear un punto de encuentro y de debate para jóvenes del PSOE que denominaron Espacio Europa 21, que organizaba conferencias en Madrid, a las que llevaban a eurodiputados, en el Colegio Mayor San Juan Evangelista, entonces dirigido por otro socialista, José Andrés Torres Mora. Ese grupo político les debía servir para meter cabeza en Ferraz.
En esa nueva aventura, a Pedro Sánchez y Oscar López ya les acompaña Antonio Hernando. La jefa de Óscar en Bruselas era Carmen Cerdeira, la primera dirigente socialista que trabajó con minorías étnicas y grupos de gais y lesbianas dentro del partido.

La conexión sevillana también contribuye a que Susana Díaz se decantara por Pedro Sánchez como secretario general temporal. En esos momentos de incertidumbre, el alcalde de Dos Hermanas y Gómez de Celis, expertos conocedores de la personalidad y los modus operandi de la presidenta andaluza, le recomiendan que no dé el paso y que se ponga a disposición de la baronesa hasta que ella decida su destino.
En esa estrategia también insiste su amigo Antonio Hernando. «Edu y Susana van en dos transatlánticos y nosotros en una patera, no podemos hacer nada, si nos precipitamos nos arrollarán. Tenemos que esperar», le advierte. Y así lo hace. Pedro Sánchez hace saber a Susana Díaz que no presentará candidatura, como tenía previsto, si ella da el paso, y que será uno de sus principales apoyos. Ese ofrecimiento le acabará montando en el transatlántico andaluz y el que acaba siendo arrollado es Eduardo Madina.
Tras las dimisiones de su Ejecutiva, Pedro Sánchez se atrinchera en Ferraz y no permite que los representantes del sector crítico entren en la sede socialista a tomar el control del partido ese 28 de septiembre. «Me han impedido el acceso. No he podido recoger mis objetos familiares del despacho, ni siquiera el retrato de mi hijo», se lamenta ante las cámaras a las puertas del edificio el sevillano Antonio Pradas, dimitido número tres de la Ejecutiva Federal. Por ese motivo, a la mañana siguiente otros dirigentes enviados por Susana Díaz se lanzan al asalto.
El 30 de octubre de 2016, la noche siguiente a su dimisión como diputado, habiendo dormido apenas cuatro horas, Pedro Sánchez sorprende con una entrevista en el programa Salvados de La Sexta que deja a todo el mundo atónito. Muchos de sus leales hasta ese momento consideran que Pedro termina de cavar su tumba política al dejarse arrastrar por el dolor del momento y ajustar cuentas con dirigentes del partido, empresarios y hasta medios de comunicación sin ningún tipo de pudor ante las cámaras de televisión. Uno de ellos, Oscar López, amigo de juventud.
Apenas cuatro días después, el 3 de noviembre, Pedro Sánchez celebra una reunión con sus fieles en el Hotel Weare de Madrid para organizar la reconquista de Ferraz en las próximas primarias. La indignación común por la abstención y el enfado con los barones son la gasolina que lo mantiene en pie. La tensión que vive por la precipitación de los acontecimientos le ha impedido detenerse un minuto a pensar sobre su situación. Continúa con la inercia de meses batallando por su supervivencia frente a Susana Díaz.
El primer objetivo del encuentro es coordinar un plan de acción para reclamar a la Gestora la celebración cuanto antes del congreso del partido.
Pasan los días y Pedro Sánchez sigue nadando y guardando la ropa. No renuncia a presentarse pero tampoco se compromete con el plan de trabajo que había diseñado con sus fieles. La hoja de ruta pactada sigue sin ponerse en marcha y no se convocan nuevas reuniones, lo que genera inquietud entre los sanchistas, que empiezan a recelar de su líder. «No nos fiamos», admiten los que hasta ahora eran sus incondicionales.
Ni equipo de organización, ni coordinación territorial, ni crowdfunding, ni recogida de las firmas. Lejos de trabajar en esos objetivos, Sánchez les dice ahora que no dará pasos definitivos hasta que la Gestora convoque el congreso federal y se conozcan los plazos. Hasta entonces no anunciará su candidatura.

La vuelta de Pedro Sánchez es todo un imprevisto. Susana Díaz no da crédito. El exsecretario general se atreve a desafiar a todo el establishment de un partido que le ha cortado la cabeza. Y encima tiene éxito. A cada mitin acuden más militantes, es increíble. La capacidad de convocatoria de Sánchez hace aflorar una vez más las profundas inseguridades de la presidenta. ¿Y si pierde? ¿Sería cuestionada en Andalucía? ¿Acabaría su carrera política? Sánchez acaba de reunir el 28 de enero a dos mil personas en Dos Hermanas, en su feudo sevillano, para anunciar su candidatura. Toda una provocación, un descaro. ¿De verdad puede ganar?
A pesar de sus esfuerzos, Pedro Sánchez no está políticamente muerto, sino que se ha convertido en un mártir y un símbolo para buena parte de la militancia que da la espalda a Díaz en las encuestas sobre preferencia a la hora de elegir al nuevo secretario general.
El nuevo PSOE de Pedro Sánchez reguló esta figura. «La duración del mandato de una Gestora no podrá prolongarse más allá de noventa días. Durante el mandato de las Comisiones Gestoras, el censo de afiliados del nivel orgánico y territorial correspondiente no podrá modificarse a los efectos del proceso de elección de los órganos a los que sustituya temporalmente», establecen ahora los estatutos del partido.
Susana Díaz se convirtió en una experta en «puntear el censo». La práctica consiste en revisar a diario el listado de militantes anotando al lado de cada nombre un símbolo: + significa «míos»; la X quiere decir «de ellos» y un pequeño círculo muestra los nombres «variables o comprables». «Se puntea y se repasa a diario. Se hacen arbolitos desplegables con la influencia de cada militante sobre un grupo de amigos o familiares afiliados. Durante las votaciones, los interventores llaman desde cada mesa y dan la información sobre los tuyos que no han ido a votar. Así puedes llamar a fulanito y decirle: oye, qué pasa con tu hermana y tu cuñado, que todavía no han ido a la agrupación. Se les llama para que vayan», explica uno de los «maestros» de Díaz.

¿Y cuál es el sistema que tenemos con Cataluña? El PSC opina e interviene en nuestros congresos y el PSOE no pinta un carajo en los congresos del PSC. No pintamos nada. El PSC que se encargue del PSC y nosotros del PSOE. Yo he dicho, y a ellos no les gusta nada, que hay que disolver el PSC, y poner PSOE-CAT». La grabación del discurso de Miguel Angel Heredia, hombre de Susana Díaz en el Congreso, con Juventudes Socialistas de Málaga, todavía no había salido a la luz, pero los periodistas que informan sobre el PSOE ya publicaban cuál era la apuesta del socialismo andaluz hacia el PSC: el divorcio.
De hecho, la Gestora había puesto en cuestión la relación del PSOE con el PSC después de que sus siete diputados en el Congreso se saltaran la orden de abstenerse en la investidura de Rajoy y votaran en contra.
Como consecuencia, el primer secretario del PSC, Miquel Iceta, es llamado a capítulo el 14 de noviembre de 2016 en Ferraz por el entonces presidente de la Gestora, Javier Fernández, que le dio dos meses para posicionarse: con Susana Díaz o con Pedro Sánchez.

En la oscuridad del club Billion de Madrid, la candidatura de Pedro Sánchez celebra su victoria en las primarias socialistas. El local, cercano al Bernabéu y venido a menos en los últimos años, mantiene las aspiraciones a club de moda con las que se inauguró tres años antes con gran presencia de famoseo chic patrio. Espejos, ribetes dorados, mullidos sillones y una amplia pista de baile albergan a un grupo de socialistas triunfantes.
Son las dos de la mañana del lunes 22 de mayo de 2017. Los voluntarios de la candidatura de Pedro Sánchez, los jóvenes que mantenían la sede abierta casi veinticuatro horas al día, son el alma de la fiesta.
Cara a cara al fin, el líder socialista ya no hace gala de humildad ni de simpatía. Fuera de cámaras, sus suaves palabras tornan en dureza de rostro y una mirada gélida que hiela a la presidenta de la Junta de Andalucía. No, no y no, repite, mientras a ella le falla la legendaria «fuerza del sur» y le tiemblan las piernas.
Las promesas de unidad en el partido del discurso de Pedro Sánchez dan paso a un menosprecio indisimulado en cada respuesta, todas negativas, hacia una dirigente que se tiene que tragar su orgullo y su soberbia, su pecado capital, para mirar a los ojos a su principal enemigo, al fin triunfante y poderoso. Frente a frente en una mesa redonda, la reunión solo dura ocho minutos.
Tras recuperar la Secretaría General del PSOE, Pedro Sánchez no quiere dejar ningún atisbo de duda sobre su relación con Antonio Hernando. A golpe de cicatrices, el líder socialista se ha convertido en un profesional de la política que sabe distinguir perfectamente entre los «negocios» y el ámbito personal, la amistad.
Después de la encarnizada guerra por el control del partido ha recompuesto relaciones con todos los barones socialistas que consiguieron defenestrarle y con buena parte del establishment del país que contribuyó a la operación, grandes empresarios y medios de comunicación incluidos. El líder socialista necesita toda la ayuda posible para intentar ganar las elecciones, por lo que no se puede permitir el lujo de prescindir de ningún respaldo, y mucho menos por rencores del pasado. En su visión pragmática de la política, esos odios no le sirven para nada.
Sánchez prefiere pasar página y mirar al futuro, pero no puede evitar hacer una excepción. «Para mí, una decepción personal ha sido por supuesto la decisión de Antonio Hernando de mantenerse en la portavocía del Grupo Parlamentario Socialista. Me dio mucha pena cuando la Gestora calificó, explicó y justificó la permanencia de Antonio Hernando como presidente y portavoz del Grupo Parlamentario Socialista calificándole a él como correa de transmisión.

Sánchez opta por potenciar el «perfil profesional» de Serrano al convertirle en presidente de Correos, un nombramiento que levanta las críticas de la oposición y de los propios trabajadores de la compañía por la falta de experiencia en gestión empresarial del amigo del presidente. El sueldo de 191.052 euros, más del doble que la nómina del propio Sánchez, supone toda una recompensa económica a su lealtad y a su silencio a partir de ahora. Para rematar la operación, el presidente también da entrada en el gobierno a la mujer de Serrano, Isaura Leal, hasta entonces secretaria de Función Pública de la Ejecutiva del PSOE, como comisionada frente al Reto Demográfico, órgano dependiente del Ministerio de Política Territorial y Función Pública.
Serrano sustituye así a Javier Cuesta Nuin, nombrado presidente de la Sociedad Anónima Estatal Correos y Telégrafos en marzo de 2014.

Sánchez muestra la mano tendida a Podemos como nuevo socio preferente del PSOE, olvidando su pacto de investidura fallida con Ciudadanos. La estrategia cala entre la militancia, que encuentra en el lema «somos la izquierda» un elemento identitario que le conecta profundamente con la candidatura de Sánchez, que resulta victoriosa en las primarias. No obstante, ese proyecto de izquierdas no se traslada al gobierno cuando Sánchez se muda a La Moncloa. Todo lo contrario, por ese flanco es por donde más lastre suelta el presidente.
Durante sus primeros meses en el ejecutivo, Sánchez realiza una serie de nombramientos que la prensa califica de «enchufes» o favores a los amigos del presidente, cuando en realidad se trataba de una forma amable de apartarlos de su lado para evitar que le intentaran condicionar la política económica. El caso más significativo es el destino que le da en París a Manuel Escudero, cerebro económico del «nuevo PSOE» y nexo de unión con Podemos, con cuyo ideario económico coincide en gran medida.

La figura presuntamente imbatible del socialismo, la considerada todopoderosa secretaria general del PSOE andaluz, vive la peor de sus pesadillas: pasar a la historia como la dirigente que perdió el poder en Andalucía tras treinta y seis años de gobiernos en la Junta. El PSOE se mantiene como la fuerza más votada, con algo más de un millón de papeletas, siete puntos por encima del PP y diez por encima de Ciudadanos.
En estado de shock, los dirigentes socialistas andaluces van asumiendo semana a semana que han perdido el poder y que tendrán que dejar los puestos ocupados durante casi cuarenta años. El drama humano es terrible y algunos necesitan ayuda psicológica. Pero Susana Díaz sigue negando esa realidad e incluso reprende al que ose mostrársela.

Pedro Sánchez vive su propia encrucijada. Ha ganado, es presidente, pero sabe que cualquier error de cálculo le puede llevar a una derrota mayor, también incontestable, que sitúe al PSOE en la irrelevancia política, en una situación electoral mucho peor de la que él se encontró cuando Alfredo Pérez Rubalcaba le cedió el testigo de la Secretaría General. Su estrategia con Cataluña, sus alianzas parlamentarias con Podemos y con los separatistas pueden llevar al PSOE a la gloria, es decir, a una nueva victoria electoral desconocida desde 2008 con la posibilidad de reeditar el gobierno, o al descalabro total si PP, Cs y Vox suman una mayoría parlamentaria…
«Hay derrotas parlamentarias que son victorias sociales», asegura el presidente cuando anuncia que disolverá las Cortes el día 5 de marzo para celebrar las elecciones generales el 28 de abril de 2019, las terceras a las que se presenta en poco más de tres años, pero esta vez cumplido su sueño de ser presidente del Gobierno y desde la privilegiada plataforma electoral de La Moncloa.

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Life is adapting ».
Pedro Sánchez, December 2018.
Sánchez went by being a representative of the most liberal wing of the PSOE: when he won the primaries in 2014 he demonized we can. However, two years later he abandoned the «is not» no «to Rajoy and defended a pact with Pablo Iglesias’s game to evict the PP of power.
For the Government President win is the only option and for that reason he has subordinated the date of the general elections at the time he believes that he can obtain what he did not provide the motion of censorship: the legitimacy of the polls. Some analysts consider Sánchez a minor character of Spanish politics. They are wrong. The President, has forged him the character of the overcoming defeat and has had enough time to shape the party to the taste of him. Sánchez has a successful success that no one can deny him: having avoided the suffering from we can and have placed the PSOE as indisputable referral from the left and alternative of power to the right.

Logically it focuses on the figure of Pedro Sánchez, which with a manifest destiny by command, helped in its principles by the contacts of his father, luck, constant work and a tested worthy of admiration, has managed to resuscitate, face the powers Established, adapt a historical party to your image and resemblance cornered continukers, almost always risking the limit and drawing an excellent story about your person.
All the above is clear in the work, which sins of being boring by the exact data, collaborators, the intestine struggles with Susana Díaz (of the best of the book) the tactics of the matches in Liza, the responsibility of Pedro Sánchez With the «cards», the clear idea that the character did not have very clear political tendencies until he was stabbed by his own party and his commitment to capable collaborators to the detriment of palm trees.
Therefore, a reading by chapters that should be read in order, arduous but pleasantly edifying to know errors and successes in politicians and their parties, to verify how politics is a clay fight where the worst enemies are inside, as well as, in Last place, is always the country and the population.
All power struggles, without exaggerations and with realism and logic. Perhaps for me, at least, reading is a bit disorganized, many jumps back and forth, but if we want to see the evolution of the current president of the government, it is a good book. To highlight the fact that reading it, it is confirmed that many we had very clear since the very arrival of Pedro Sánchez to the Poietic elite, that is, he has always longed to govern with any government of Frankenstein, it seems lie that until January 7 he would still have People who questioned him. Of course also, the fact that the motion of censorship was preparing from the re-election of Sánchez and who tried to take advantage without scruples, the seizure around 1-O (first october day of the independence referendum in Catalonia).

Since he won the primaries a year earlier, Sánchez was analyzing the advantages and disadvantages of presenting a motion of censorship and had carefully weighed the idea of becoming a government president by that way. In fact, he did not dismiss it at all, no matter how much he responded to the journalists that he «he would not reach the government at any price.» In any case, he did not have the necessary supports to win that vote in Congress or a political account to justify it.
There is a possibility, remote but true, to become at last in government president, the great vital goal of him. If the nationalist parties end up supporting him, the PSOE Secretary General would have achieved in record time the political goal he has guided his steps since 2013, when he decided with his wife, on a night of intense debate in Huesca, to present himself to the primaries of the PSOE He would prove at the end that he was not crazy and that with 90 deputies, even with 84, it was possible to govern.

In such an unfavorable political context, churches take advantage of the judgment of the Gürtel case to raise the flag of democratic regeneration that sustained the original speech of we can and divert the attention of the chalet. As if he were the royal candidate, we can foil more even than socialist leaders and negotiate with the Catalan Independentistas Parties and the Basque nationalists of the PNV so that censorship comes forward. Like Albert Rivera, he squeezes the fear of political instability announcing a second motion if the PSOE fails. He thus threatens the Basques, whose votes are decisive, with a long period of institutional zazobra that would be worthwhile with imminent elections in which citizens part as a favorite.

In 2013, Pablo Iglesias appears for the first time in a national television network: Intereconomy. The promising politicologist premieres in the gathering of the cat to the water on April 25, 2013, the day an assault attempt is made to the Congress of the Deputies by collectives linked to 15-M and that has less success than the Previous mobilizations of ‘surrounds Congress’. That day a full thing is held that has to be suspended before a protest with a long-term goal: «Beshind the Congress indefinitely and not abandon it until the Government resigns in block.»
In that television program, Pablo Iglesias has not yet a public office and is presented as «sympathizer of the 15-M». «Thanks for the invitation, it is a pleasure to cross enemy lines and chat in Comanche territory,» they are the first words of him in a national chain. «If you consider us enemies … we consider you very welcome in this, your home,» Javier Algarra, the then presenter and director of the program.
In a report for the independent, the journalist Jesus Cinera remembers how Paul Iglesias was during that stage like Tertuliano: the firmness of him in the speech and his out-screen retraction.
Churches assured the direction of the party he was able to mark a last minute «triple» to the PSOE in the electoral repetition to achieve the long-awaited Sorpasso and that we can become second electoral force above the PSOE. The triple Yugoslavo aspicioned by churches caused general elections for the first time in Spain without the result yearned by the welcome leader, who then agrees to present to the party of it in electoral coalition with IU. The sum of him in the United may lose more than one million votes while the PSOE recovers 400 000.
That original sin and the chalet crisis lead him to get involved in the first person in taking the motion of Pedro Sánchez’s censorship against Rajoy as if he were the candidate.

Only once he has seen himself get excited in public to Pedro Sánchez was the day he left his seat in Congress. On Saturday, October 29, 2016, as a Simple Deputy Raso, Sánchez can not repress tears and sob when announcing that he resigned to not have to vote in favor of the investiture of Mariano Rajoy that same afternoon.
Pedro Sánchez faces the harder moment of the abrupt and complicated political career of him. One month before he had been forced to resign as Secretary General of the PSOE by the Barons of the Party, during an agonizing Federal Committee of the PSOE that was retransmitted to the Minute for social networks. The establishe of the party had managed to bend the pulse and evict him from Ferraz, but returning to unemployment was not among him’s plans. Not again. In fact, Sánchez had even valued the possibility of absent himself during the vote of the investiture to get out of the mortal trap that the manager that now led the game.

The elaboration of the Government of Him also supposes a lunning to we can. Sánchez echoes the great protagonists of the year: the feminist movement, encouraged by the American Metoo campaign and the great demonstrations of women in Spain on March 8 is reflected in an executive with 11 ministers between 17 portfolios. The president is not only climbing into that wave, but he uses it to put into evidence to the party that stepped on his heels in the last general elections, we can, presume as a feminine spokespapers while the leadership of him is clearly masculine.
Pedro Sánchez goes dropping drop drop by the names of his ministers, generating an enthusiasm among the media and the society that exceeds any expectation about an executive who had dispensely qualified from aberrant his teammates, when calling him » Frankenstein », and it happens from being a monster done to retals to a whole breath of modernity, freshness and solvency in the Moncloa.
The «beautiful government» receives the unanimous applause of public opinion that, as a reflection of society, lives weeks of idyll with the new rulers of the country. A honeymoon that was called to empty in a few elections and will last little.

As Felipe González and Juan Carlos I, whose generational complicity was decisive for the development of an incipient democracy in Spain, Pedro Sánchez tries to maintain a personal tuning with Felipe Vi who also marks history. In both cases the same age difference between the monarch and the president, four more years, the king, and both couples have had to face historical challenges for the country, such as the tire of the 23-F and the independence crisis in Catalonia .
To strengthen this tandem, Sánchez and Round Ivan intensify their communication with the Zarzuela, which they see outdated on communication.
First, and always in a very diplomatic way, it makes Pedro Sánchez see the convenience that the PSOE is united and consolidated, as of one of the political pillars of the rule of law, to face the Catalan crisis. Felipe VI slides the socialist leader for the importance it has for the party of him and Spanish democracy the recovery of socialist referents «with historical transcendence» in defense of the Constitution and the State. As a consequence, Sánchez retakes contact with the Peterpresses José Luis Rodríguez Zapatero and Felipe González, as well as with general exsecretaries such as Alfredo Pérez Rubalcaba.
After the Senate approves state intervention in Catalonia, when the PSOE receives great political pressure on the part of the United States and nationalist parties for its support at 155, Sánchez returns to telephon his predecessors in office to «keep them informed, thank you for your support in the defense of the Constitution and the legality that the PSOE abandon ».
In a meeting with the King before his televised speech on October 3, Pedro Sánchez already has enough confidence with the monarch as to also slide suggestions that facilitate the comfort of the PSOE at the 155 backup.

When you feel betrayed and before the overwhelming power of the Andalusian PSOE, Madina needs the process to open beyond the party’s apparatus to have some chance to win. That is why he announces that he will only be a candidate if the election occurs through the vote of the militancy and not delegates in a congress. «A militant, one vote,» challenges the Andalusian president. The Basque deputy strength thus the celebration of primaries that break the Diaz and Zapatero strategy so that the election of the Secretary General will occur by acclamation.
Unlike Madina and her, affiliated with the PSOE from seventeen and who had done the traditional race in the game, Sánchez looked like an outsider, a deputy who had reached the rebound congress, who did not have control of any group and I had developed most of his professional career outside the PSOE and outside Spain.

High (1.94 and 1.90 centimeters respectively), attractive, polyglots and with complete academic training, Pedro Sánchez and Oscar López make staff and professional tandem in Brussels. Work, Nights of Spree, Travel through Europe, Girls and Dreams of Power Join Two Young people who do not lose sight of their common goal: to open their way within the PSOE to make political career in Spain. For that purpose, they decide to create a meeting point and discussion for young people from the PSOE that they denominated Space Europe 21, which organized conferences in Madrid, to which they took to MEP, at the San Juan Evangelista Senior College, then led by another socialist, Joseph Andrés Torres Mora. That political group should serve them to put head at Ferraz.
In that new adventure, to Pedro Sánchez and Oscar López already accompanies them Antonio Hernando. The head of Óscar in Brussels was Carmen Cerdeira, the first socialist leader who worked with ethnic minorities and groups of Gais and lesbians within the game.

The Sevillian connection also contributes to Susana Díaz to decant by Pedro Sánchez as a temporary general secretary. In those moments of uncertainty, the mayor of two Sisters and Gómez de Celis, knowledgeable experts of the personality and the modus operandi of the Andalusian president, recommend that he does not take the step and make him available to the baroness until she decides your destiny.
In that strategy also insists the friend of Him Antonio Hernando. «Edu and Susana go in two transatlantic and we in a pawl, we can not do anything, if we rush we will scroll us. We have to wait, «he warns him. And so he does it. Pedro Sánchez let Susana Díaz know that he will not present a candidacy, as he was planned, if she took the step, and that she will be one of her main supports. That offering will end up riding on the Andalusian transatlantic and the one that ends up running is Eduardo Madina.
After the resignations of the executive of him, Pedro Sánchez joined in Ferraz and does not allow representatives of the critical sector to enter the socialist headquarters to take control of the game that September 28. «I have prevented access. I have not been able to pick up my family objects from the office, not even the portrait of my son, «he laments before the cameras at the doors of the Sevillian Antonio Pradas, resigned number three of the federal executive. For this reason, the next morning other leaders sent by Susana Díaz are launched into the assault.
On October 30, 2016, the next night at the resignation of him as a deputy, having slept just four hours, Pedro Sánchez surprises himself with an interview in the Saved program of the Sixth who leaves the whole world stunned. Many of the loyal of him up to that moment consider that Peter finishes digging his political tomb by being dragged by the pain of the moment and adjusting accounts with party leaders, businessmen and even media without any modesty against television cameras . One of them, Oscar López, friend of youth.
Just four days later, on November 3, Pedro Sánchez celebrates a meeting with the faithful of him at Hotel Weare in Madrid to organize Ferraz’s reconquest in the upcoming primaries. The common indignation for the abstention and the anger with the barons are the gasoline that keeps it standing. The tension that lives by the precipitation of events has prevented him from stopping a minute to think about him. He continues with the inertia of months battling for the survival of him in front of Susana Díaz.
The first objective of the meeting is to coordinate an action plan to claim the manager the celebration as soon as possible the party congress.
The days go by and Pedro Sánchez still swimming and keeping clothes. He does not waive to appear but neither is committed to the work plan he had designed with the faithful of him. The agreed roadmap continues to be launched and no new meetings are convened, which generates concern among the Sanchists, who begin to seek from their leader. «We do not trust ourselves,» they admit those who so far were the unconditional of him.
Neither organization team, or territorial coordination, nor crowdfunding, or collection of signatures. Far from working on those goals, Sánchez tells them now that he will not give definitive steps until the manager convoke the Federal Congress and the deadlines are known. He until then he will not announce his candidacy.

The return of Pedro Sánchez is an unforeseen. Susana Díaz does not give credit. The ex-secretary general dares to challenge all the establishment of a match that has cut his head. And above succeed. Each rally comes more militants, it’s incredible. Sánchez’s call capacity brings out once again the deep insecurities of the President. What if he loses? Would she be questioned in Andalusia? Would he finish the political career of him? Sanchez has just gathered on January 28 to two thousand people in two sisters, in the Sevillian fief of him, to announce his candidacy. A provocation, a rise. Does he really can win him?
Despite the efforts of him, Pedro Sánchez is not politically dead, but has become a martyr and a symbol for a good part of the militancy that turns his back on Diaz in the surveys on preference when choosing the new general secretary.
The new PSOE of Pedro Sánchez regulated this figure. «The duration of the mandate of a manager can not be prolonged beyond ninety days. During the mandate of the managing commissions, the corresponding organic and territorial level affiliate census may not be modified to the effects of the process of choosing the bodies to which it replaces temporarily, «the Statutes of the Party are now established.
Susana Díaz became an expert in «toting the census». The practice consists of reviewing daily the list of militants scoring next to each name a symbol: + means «mine»; The X means «of them» and a small circle shows the names «variable or affordable». «It is tapped and reviewed daily. They make trees drop-down with the influence of each militant on a group of affiliated friends or family. During the voting, the auditors call from each table and give information about yours that have not been to vote. So you can call Fulanito and tell him: Hey, what about your sister and your brother-in-law, who have not yet gone to the group. They are called to go, «explains one of Diaz’s» teachers «.

And what is the system we have with Catalonia? The PSC believes and intervenes in our congresses and the PSOE does not paint a fuck in the Congresses of the PSC. We do not paint anything. The PSC that is responsible for the PSC and we of the PSOE. I said, and they do not like anything, that you have to dissolve the PSC, and put PSOE-CAT ». The recording of Miguel Angel Heredia’s speech, Susana Díaz man in Congress, with Socialist Youth of Malaga, had not yet come to light, but journalists who report the PSOE already published what was the bet of Andalusian socialism towards the PSC: Divorce.
In fact, the manager had put in question the relationship of the PSO with the PSC after its seven Members in Congress skipped the order to abstain in Rajoy’s investiture and vote against.
As a result, the first secretary of the PSC, Miquel Iceta, is called in chapter on November 14, 2016 in Ferraz by the then president of the Manager, Javier Fernández, who gave him two months to position himself: with Susana Díaz or with Pedro Sánchez.

In the darkness of the club Billion in Madrid, the candidacy of Pedro Sánchez celebrates his victory in socialist primaries. The premises, close to Bernabéu and come unless in recent years, maintains the aspirations to fashion club with which it was inaugurated three years earlier with a great presence of Famous Chic Patrio. Mirrors, golden rooks, fluffy armchairs and a large dance floor house a group of triumphant socialists.
It is two in the morning on Monday, May 22, 2017. The volunteers of the candidacy of Pedro Sánchez, young people who maintained the headquarters open almost twenty-four hours a day, are the soul of the party.
Face to face finally, the socialist leader no longer galas humility or sympathy. Outside of cameras, the gentle words of him turn into a harshness and a icy glare that frosts the president of the Junta de Andalucía. No, no, no, he repeats, while she fails the legendary «southern strength» and her legs tremble.
The promises of unity in the speech party of Pedro Sánchez give way to an indistent disregard in each response, all negative, towards a leader who has to swallow his pride and his arrogance, his capital sin, to look into his eyes to his Main enemy, a triumphant and powerful purpose. In front of a round table, the meeting only takes eight minutes.
After recovering the general secretariat of the PSOE, Pedro Sánchez does not want to leave any question of doubt about him with Antonio Hernando. At the blow of scars, the socialist leader has become a policy professional who knows how to distinguish perfectly between «businesses» and personal field, friendship.
After the incarnated war for the control of the party he has recomposed relations with all the socialist barons who managed to defenerate him and with a good part of the country’s establishment that contributed to the operation, great entrepreneurs and media included. The socialist leader needs all the possible help to try to win the elections, so you can not afford to dispense with any support, much less by past grudges. In his pragmatic vision of politics, those hatreds do not serve him at all.
Sánchez prefers to turn a page and look to the future, but he can not help but make an exception. «For me, a personal disappointment has of course been Antonio Hernando’s decision to stay in the spokesman of the Socialist Parliamentary Group. I was very sorry when the manager described, explained and justified the permanence of Antonio Hernando as president and spokesperson of the Socialist Parliamentary Group, calling him as a transmission strap.

Sánchez chooses to promote the «Professional Profile» of Serrano by converting him into President of President, an appointment that raises the criticisms of the opposition and the company’s own workers for the lack of experience in business management of the friend’s friend. The salary of 191,052 euros, more than double the payroll of Sánchez himself, supposes a whole economic reward to the loyalty of him and the silence of him from now on. To finish the operation, the president also entry in the Government to Serrano’s wife, Isaura Leal, until then Secretary of Public Function of the PSOE Executive, as commissioned against the demographic challenge, body under the Ministry of Territorial Policy and Function Public
Serrano thus replaces Javier Cuesta Nuin, named president of the state-owned post-state company Correos and Telegraphs in March 2014.

Sánchez shows the hand stretched out as a new preferred partner of the PSOE, forgetting his failed investiture pact with citizens. The CALA strategy between the militancy, which finds in the slogan «We are left» an identity element that connects him deeply with Sánchez’s candidacy, which is victorious in primaries. However, that left project is not transferred to the government when Sánchez moves to the Moncloa. On the contrary, for that flank is where the most ballast releases the president.
During his first months in the executive, Sánchez makes a series of appointments that the press qualifies of «plugs» or favors to the Friends of the President, when in reality it was a kind way to take them away from his side to prevent him from trying to condition him Economic policy. The most significant case is the destiny he gives in Paris to Manuel Escudero, economic brain of the «new PSOE» and link to union with we can, with whose economic ideology he coincides to a large extent.

The allegedly unbeatable figure of Socialism, considered Almighty General Secretary of the Andalusian PSOE, lives the worst of its nightmares: go down to history as the leader who lost power in Andalusia after thirty-six years of governments on the board. The PSOE remains as the force most voted, with something more than one million ballots, seven points above the PP and ten above citizens.
In the state of Shock, the Andalusian social leaders are assuming weekly week that have lost power and that they will have to leave the posts occupied for almost forty years. The human drama is terrible and some need psychological help. But Susana Díaz continues to deny that reality and even reprimands the one to show it.

Pedro Sánchez lives his own crossroads of him. He has won, he is president, but he knows that any error of calculation can lead him to a major defeat, also incontestable, which places the PSOE in political irrelevance, in an electoral situation much worse than he found when Alfredo Pérez Rubalcaba He gave the witness of the General Secretariat. Its strategy with Catalonia, its parliamentary alliances with we can and with the separatists can lead to the PSOE to glory, that is, to a new electoral victory unknown since 2008 with the possibility of reissue the government, or total dislolable if pp, cs and VOX add a parliamentary majority …
«There are parliamentary defeats that are social victories,» says the president when he announces that he will dissolve the courts on March 5 to celebrate the general elections on April 28, 2019, third parties that are presented in just over three years,. But this time his dream of being president of the government and from the privileged electoral platform of the Moncloa.

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