La Gran Ola — Albert Pijuan / Tsunami by Albert Pijuan (spanish book edition)

Eran jóvenes y lo tenían todo, eran jóvenes y no creían en nada porque lo eran todo y no tenían nada, eran jóvenes y eran tres, y los tres compartían linaje, sangre, destino y molde, eran huérfanos y eran reyes, y esta mañana de Navidad, antes de repantingarse en la terraza, sus padres les han hecho ir con el estómago vacío y los ojos legañosos al despacho principal del hotel, y en el centro del despacho, recién desempaquetada, los dos mozos morenos todavía rompen maderas y hacen bolas con el papel de embalar, ven una estatua, y los tres padres les dicen a los tres herederos, Ya ha llegado, y tres por un lado y tres por el otro rodean al elefante de marfil, de metro veinte de altura más medio metro de trompa erecta, Los ojos son de zafiro azul, apunta uno de los padres, y una tela de oro adornada con gemas verdes y rojas le cubre el lomo, Rubíes y esmeraldas, concreta otro padre, las pezuñas también son piedras preciosas y la cola, caída, acaba en una piedra translúcida que, según desde dónde se mire, cambia de color, y el padre que falta por hablar pregunta, ¿Qué os parece?, y los tres chicos que lo tienen todo pero no creen en nada dudan de la respuesta, porque, en este momento, no saben qué se espera de ellos, se encuentran en una situación que los descoloca, en general, vayan adonde vayan, hagan lo que hagan, saben cómo tienen que comportarse, qué tienen que decir, qué tienen que hacer, viven con un círculo alrededor y todo lo que queda dentro lo pueden dominar, pero ahora se acaban de despertar después de otra noche de fiesta y no ven más que un cacho de piedra, bueno, de marfil, según les han dicho, y ven joyas y un elefante petrificado en un gesto de elefante cualquiera, y lo que pasa es que el elefante se encuentra fuera del círculo, fuera de lo que tendrían que controlar, ¿qué les parece qué?…

Bueno, ha sido una decepción. Se une muy bien con un estilo ágil, irónico y fresco, pero la novela termina siendo justo eso, vacía como los complejos de hoteles que el libro quiere satirizar: los personajes son planos, sin muchos matices y completamente odiosos; El estilo termina cansado; el desarrollo no tiene ningún tipo de interés porque no hay nada en el que tomar y el final no se siente de ninguna manera, quiere jugar con los mitos ancestrales de Sri Lanka, una venganza excesiva y un nuevo tsunami que duele todo sin nada termina encajando. Y el epílogo en el estilo indio más puro, Indiana Jones parece bastante alejado. Son fuegos artificiales, todos muy hermosos, pero cuando terminan, no queda nada.
Un libro muy irregular con muchas virtudes, pero al mismo tiempo muchos defectos. Pijuan nos dice una historia en tres actos. Cada acto es una ola que trae a los protagonistas y genera una resaca que deja un panorama desolado. Los protagonistas son tres primos, herederos de un grupo de hoteles, que se encuentran en 2004 en un grupo de grupos en Sri Lanka justo antes del tsunami que lo causaría estragos. Durante la primera mitad describimos la miseria moral y la falta de empatía de una clase social que ha nacido y crecido en abundancia y que se cree que todo está a su alcance, o su dinero. Hasta que el tsunami llegue y convierte la vida de la familia.
El problema de la novela es que, a partir de ese momento, el autor es incapaz de dar una evolución a los personajes que se alejan de los lugares comunes de un tipo de burguesía ya muy caricaturizada en la ficción. Pijuan intenta describir las consecuencias de un acto de malos muchos años después y todo permanece en un ejercicio brillante brillante para los momentos, pero terminando dando la sensación de que es una corriente de palabras a Dojo que quiere enmascarar el vacío de la trama. Costos para dejar el lector de escape en la lectura. El tsunami tiene una introducción y un resultado, pero falta el nudo.
A pesar de esto, la novela tiene cosas muy positivas. El primer acto del libro es brillante, con un sentido del humor muy bien trabajado y el estilo narrativo muestra que el escritor sabe cómo jugar con las palabras. Además, el fin y el ser un poco excesivo, se compromete con el lector que lo obliga a aprovechar y hace una reflexión muy interesante sobre la naturaleza del mal y su personaje de entrada. Cuando el autor entra en estas preguntas, la novela brilla, pero cuando la trama se centra en la crítica de la sociedad de los consumidores, el colonialismo económico y el turismo o la ideología, la nueva era, Pijuan no se va y hay una novela superficial y mediocre con pequeños momentos de genio. Ganadora del Premio Nacional de la Crítica de narrativa en catalán

Beben piña colada y dicen que este paraíso un día será suyo, podrían haberlo dicho como si quisieran aplacar la incertidumbre, como un augurio o como una promesa, pero lo manifiestan como una observación insustancial, nadie se cuestiona que el sol salga cada día, Este paraíso será nuestro, dicen, aunque ya se comportan como si fuese suyo, y motivos nos les faltan, las únicas personas, los únicos hombres que podrían desmentirlo, los mismos que lo podrían impedir, se encuentran reunidos en el despacho que se ve detrás del balcón principal y estos tres hombres son los primeros interesados en que los tres chicos se tomen este hecho como natural, tanto como lo es andar sobre dos piernas, los chicos dicen que será suyo pero hacen como si ya lo fuese, o eso es lo que se desprende de sus instrucciones, requerimientos, órdenes y suposiciones, todo esto será nuestro es una afirmación que no es necesario formular en voz alta porque emana de cada uno de sus gestos, son las diez de la mañana y se beben una piña colada en la terraza que se extiende desde la piscina.

Al principio no había animales, solo era una tierra dura donde las montañas se empujaban para ir cogiendo forma. Después fue el aire y luego el cielo y luego la luz, y la primera luz creó el mar, y del mar, como una náusea, salieron animales, que vagaban por un solo camino y donde no podía crecer nada porque estaba hecho de sal, y del caminar de los animales el camino de sal se resquebrajó y la hierba pudo crecer y de los fragmentos de sal nacieron las piedras preciosas, y cada mundo tenía un panteón vigilándolo, erigido más arriba del cielo, pero más abajo de las estrellas. Lo conformaban dioses que no tenían suficiente poder para afectar al karma, pero sí al mundo que tenían debajo, y para que nadie tuviese la tentación de apropiarse de todas las piedras preciosas los dioses las acumularon en el cuerno de una península y la rompieron, y la enviaron mar adentro, y todas las piedras preciosas ahora estaban en una isla que era un joyero y que tenía forma de lágrima. Un día los gusanos aprendieron a roer las rocas, y perforaron el suelo bajo el mar y cuando los gusanos llegaron a la isla la dejaron agujereada por dentro, y vagaban por la isla y les crecieron piernas y brazos, y así es como los hombres poblaron la isla, y se hicieron la ropa y las casas con las piedras preciosas que había por todas partes. Los dioses compararon las ropas y las casas de los hombres con sus ropas y sus casas y no encontraron ninguna diferencia, y se reunieron y todos estuvieron de acuerdo en el castigo que harían caer sobre los hombres. A partir de ese momento, podrían disfrutar de una vida de dioses pero durante un tiempo acotado, porque ahora los hombres serían mortales.
Los dioses dijeron que su acción provocaría muertos en grandes cantidades y una destrucción enorme, y que hasta ellos podían llegar a sufrir el mal de los hombres, la muerte, y los cinco dioses hechos hombres, viendo cómo el ejército de demonios avanzaba y avanzaba dejando a su paso fuego y destrucción, y que su victoria era inminente, suplicaron la intervención divina, y el cielo se oscureció y la noche sobrevino de pronto y cayeron rayos por millares sobre el mar y el mundo tembló y los océanos se alzaron y una gran ola, tan alta que hasta las nubes barría, cayó sobre el campo de batalla y engulló a dioses, hombres y demonios sin hacer ninguna distinción. Los más viejos de la isla todavía cuentan que la sangre de Wesamuni sobrevivió en algunos de los demonios que la ola no mató. Pero los viejos también cuentan que los dioses que se habían hecho hombres tampoco han muerto, y que su sangre también sigue viva y que aún velan por nosotros.

La gran ola.
La neblina se disipó de la playa y los primeros roe­dores comenzaron a asomar la cabeza. Unas lucecitas de colores iluminaban las caras de los tres pescadores. Abrieron los ojos con dificultad para ver de dónde venía aquella molestia. Eran los reflejos disparados por el sol contra las piedras preciosas de un elefante de marfil. Aquello los desveló de golpe: ¿qué hacían sentados alrededor de aquella estatua? No les dio tiempo a pensar qué había pasado, cómo se había producido aquel intercambio. La pierna del maniquí estaba allí en el suelo, pero ¿y el hombre? ¿Cómo había podido irse por su propio pie si a duras penas respiraba? Pero enseguida notaron mo­vimiento a pocos metros. Una serie de hombres uniformados se acercaban a ellos, sanitarios, policías, bomberos. Cuando vieron el elefante de marfil, cogieron los walkies y hablaron con sus superiores. Los pescadores, que entendieron al momento lo que pasaría, se lanzaron sobre el elefante. Ellos lo habían encontrado allí, ellos lo habían protegido, el elefante era suyo. Discutieron, hubo amenazas con cristales rotos y palos de parasoles, un conato de pelea desigual entre los hombres uniformados y los hombres heridos.
Días después, cuando se estaban planteando los términos de la disputa legal entre el gobierno local y los pescadores, el Grup Serrahima Hotels se enteró del hallazgo. Desde aquel momento la reclamación pasó a ser de la empresa contra el gobierno estatal cingalés. El grupo tenía fotografías que acreditaban la propiedad de la estatua y, aplicando los sobornos justos a los cargos indicados, ganaron el litigio.

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They were young and they had everything, they were young and they did not believe in anything because they were everything and they had nothing, they were young and they were three, and the three shared lineage, blood, destination and mold, were orphans and they were kings, and this morning Christmas, before pressed on the terrace, his parents have made them go with the empty stomach and legish eyes to the main office of the hotel, and in the center of the office, freshly unpacked, the two dark lakes still break wood and make balls With the role of packing, they see a statue, and the three parents tell them the three heirs, it has come, and three on one side and three on the other surround the ivory elephant, from meter twenty tall more half meter erect tube, the eyes are blue sapphire, point one of the parents, and a golden fabric adorned with green and red gems covers the back, rubies and emeralds, concrete another father, the hooves are also precious stones and the tail, fall, ends up on a translucent stone that, according to DSD Where do you look, change color, and the father who is missing for speaking question, what do you think?, and the three guys who have everything but do not believe in anything doubt the answer, because, at this moment, they do not know What is expected of them, they are in a situation that despolocates them, in general, where they go, do what they do, they know how they have to behave, what they have to say, what they have to do, live with a circle around and everything What is inside can dominate it, but now they just wake up after another night of party and do not see more than a stone, good, ivory honey, they have told them, and come jewels and an oil elephant in a gesture Elephant anymore, and what happens is that the elephant is outside the circle, out of what they would have to control, what do you think? …

Well, it has been a disappointment. He joins very well with an agile, ironic and fresh style, but the novel ends up being just that, empty as the hotel complexes that the book wants to satirize: the characters are flat, without many nuances and completely odious; The style ends tired; The development has no interest because there is nothing in which to take and the end does not feel in any way, wants to play with the ancestral myths of Sri Lanka, an excessive revenge and a new tsunami that hurts everything without anything ends up fitting . And the epilogue in the purest Indian style, Indiana Jones seems quite far away. They are fireworks, all very beautiful, but when they finish, there is nothing left.
A very irregular book with many virtues, but at the same time many defects. Pijuan tells us a story in three acts. Each act is a wave that brings the protagonists and generates a hangover that leaves a desolate panorama. The protagonists are three cousins, heirs of a group of hotels, which are in 2004 in a group of groups in Sri Lanka just before the tsunami that would cause him havoc. During the first half we describe the moral misery and the lack of empathy of a social class that has been born and grown in abundance and that it is believed that everything is within reach, or your money. Until the tsunami arrives and turns the life of the family.
The problem of the novel is that, from that moment, the author is unable to give an evolution to the characters that move away from the common places of a kind of bourgeoisie already very caricatured in fiction. Piajuan tries to describe the consequences of an act of bad many years later and everything remains in a bright brilliant exercise for moments, but ending giving the feeling that it is a stream of words to dojo that wants to mask the vacuum of the plot. Costs to leave the escape reader in reading. The tsunami has an introduction and a result, but the knot is missing.
In spite of this, the novel has very positive things. The first act of the book is brilliant, with a sense of humor very well worked and the narrative style shows that the writer knows how to play with the words. In addition, the end and being a bit excessive, is committed to the reader who forces him to take advantage of and makes a very interesting reflection on the nature of evil and his entry character. When the author enters these questions, the novel shines, but when the plot focuses on the criticism of consumer society, economic colonialism and tourism or ideology, the new era, piajuan does not leave and there is a novel Surface and mediocre with small moments of genius.
This book was the winner of the National Narrative Review Award in Catalan language.

They drink pineapple and say that this paradise one day will be his, they could have said it as if they wanted to appease the uncertainty, as an augury or as a promise, but they manifest it as an insubstantial observation, nobody is questioned that the sun comes out every day, this Paradise will be ours, they say, although they behave as if it were their own, and motives are lacking, the only people, the only men who could disprove it, the same ones who could prevent it together, are gathered in the office that is seen behind the main balcony and these three men are the first interested in which the three boys take this fact as natural, as much as it is to walk on two legs, the boys say it will be yours but they do as if it were already, or that is what It follows from its instructions, requirements, orders and assumptions, all this will be ours is an affirmation that is not necessary to formulate aloud because it emanates from each of its gestures, it is ten in the morning and be b Eben a pineapple cast on the terrace that extends from the pool.

At first there were no animals, it was only a last land where the mountains were pushed to be caught. Then it was the air and then the sky and then the light, and the first light created the sea, and from the sea, like a nausea, animals came out, who wandered by a single way and where nothing could grow because I was made of salt, And from the animal walking the salt path cracked and the grass could grow and from the fragments of salt, the precious stones were born, and each world had a pantheon watching him, erected above the sky, but below the stars. Godes were made up that did not have enough power to affect Karma, but yes to the world they had underneath, and so that no one had the temptation to appropriate all the precious stones, the gods accumulated in the horn of a peninsula and broke it, and He sent her offshore, and all the precious stones were now on an island that was a jeweler and that was a teardrop shape. One day the worms learned to roe the rocks, and pierced the ground under the sea and when the worms came to the island they left her bored inside, and wandered on the island and crossed legs and arms, and that’s how men populated The island, and the clothes and houses were made with the precious stones that were everywhere. The gods compared the clothes and houses of men with their clothes and their houses and did not find any difference, and they met and everyone agreed on the punishment that would fall on men. From that moment, they could enjoy a life of gods but for a timely time, because now men would be deadly.
The gods said that his action would cause dead in large quantities and a huge destruction, and that even them could come to suffer the evil of men, death, and the five gods made men, seeing how the army of demons was advancing and progressed leaving In his passage of fire and destruction, and that his victory was imminent, they begged divine intervention, and the sky darkened and the night suddenly survived and rays fell by thousands over the sea and the world trembled and the oceans raised and a great Wave, so high that even the barry clouds, fell on the battlefield and swallowed gods, men and demons without making any distinction. The oldest on the island still tell that Wesamuni’s blood survived in some of the demons that the wave did not kill. But the old people also tell that the gods who had been done have not died either, and that their blood also follows alive and that they still watch over us.

The Great Wave.
The haze dissipated from the beach and the first rodents began to peek his head. Some colored lucecites illuminated the sides of the three fishermen. They opened their eyes with difficulty seeing where that discomfort came from. It was the reflexes fired by the sun against the precious stones of an ivory elephant. That revealed them, what were they sitting around that statue? He did not have time to think about what had happened, how that exchange had occurred. The mannequin’s leg was there on the ground, but and the man? How had I been able to go through his own foot if he had penalties he breathed? But immediately they noticed movement a few meters away. A series of uniformed men approached them, toilets, police, firefighters. When they saw the ivory elephant, they picked up the walkies and talked with their superiors. The fishermen, who understood at the time what would happen, threw themselves on the elephant. They had found him there, they had protected him, the elephant was his. They discussed, there were threats with broken crystals and parasol sticks, a conato of uneven fight between uniformed men and injured men.
Days later, when the terms of the legal dispute between the local government and the fishermen were being raised, the Grup Serrahima Hotels learned of the finding. From that moment the claim became the company against the Singlest State Government. The group had photographs that accredited the property of the statue and, applying fair bribes to the indicated charges, won the litigation.

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