El Poder. Un Estratega Lee A Maquiavelo — Pedro Baños Bajo / The Power. A Strategist Reads Machiavelli by Pedro Baños Bajo (spanish book edition)

La virtud contra el furor
tomará las armas, y el
combate será corto
Porque el antiguo valor
aún no ha muerto en el
corazón de los italianos.

«EL FIN JUSTIFICA LOS MEDIOS», eso es lo que nuestro subconsciente nos dice cuando escuchamos o leemos la palabra «maquiavélico». Aunque la célebre frase no aparece en las obras de Nicolás Maquiavelo, ha servido para definir un pensamiento político que tiene su origen en el siglo XVI y que se asocia a una forma de gobierno autoritaria, incluso malvada. Sin embargo, debemos darnos cuenta de que, en ocasiones, por simplificar y porque somos víctimas de nuestros sesgos cognitivos, tan solo vemos el árbol (la frase) pero no el bosque (el libro), en parte también porque ignoramos el contexto histórico. Esto nos lleva a rechazar ideas que podrían resultar muy interesantes.
Hoy en día vivimos una época de cambio profundo, una era disruptiva marcada por innovaciones tecnológicas que no dejan de sorprendernos, y que incluso son parte fundamental del enfrentamiento geopolítico entre Estados Unidos, que ahora es vista como la superpotencia en decadencia, y China, cuyo imparable desarrollo tiene como objetivo final hacerse con el dominio mundial. Las tecnologías emergentes (o ya emergidas y en constante mejora), en el ámbito de la inteligencia artificial, la computación cuántica, el internet de las cosas, los sistemas y procedimientos de comunicación, la biotecnología, la robótica o los avances en el espacio, están redefiniendo al ser humano y también la manera en que nos relacionamos, tanto con otras personas como con las máquinas.

El autor nos explica el mundo actual bajo la visión de Nicolás Maquiavelo basándose en su obra «El Príncipe». Lo hace de manera fácil, comentando cada capítulo de la obra más famosa del florentino, en base a los encabezados de los mismos aportando su visión de estratega, reduciendo el pesimismo que rodea la obra original y, añadiendo citas a favor o en contra de los argumentos escritos en el renacimiento.
Una particularidad muy buena por parte del autor es aportar autores modernos a las citas, ayudando así, a todos aquellos que no hayan leído antes «El Principe», situándolo en el contexto actual; sirviendo de este modo de guía rápida en estos tiempos de inmediatez digital.
Son dos libros en uno, la primera parte de forma ordenada y por temáticas Pedro Baños analiza, critica y confronta con la actualidad el libro del Príncipe. Dando una perspectiva estructurada y con información actual sobre los temas que se tratan
La segunda parte del libro (pág. 235-358) es el libro original de «El Príncipe» pero con dos pluses respecto a otra ediciones:
1. Partes importantes destacadas en negrita.
2. Notas en la parte inferior de cada página en las que hace referencia a la página que trata ese tema en la primera parte del libro.
El lenguaje utilizado es bastante sencillo, lo cual facilita su lectura, si bien “abusa” de numeroso dichos populares para aclarar o introducir el texto a desarrollar.

Maquiavelo reduce al miedo y al odio las fuerzas que impulsan a las personas a obrar contra el prójimo. Esto se antoja un tanto restrictivo, porque no se debe olvidar que uno de los rasgos del ser humano consiste en dañar a sus semejantes por puro placer, por simple maldad; o bien por problemas psicológicos, que en algunos casos impiden que sea consciente del dolor que causa con sus acciones, o con la ausencia de estas.
Para Maquiavelo, el príncipe está legitimado para engañar a la población y no cumplir sus promesas cuando vea que no le reportan ningún beneficio. Este utilitarismo y ocasionalismo moral hace creer al príncipe que la población olvida pronto las afrentas si quien las sufre no tiene fuerza suficiente para atacarle.
Lo que sí es cierto es la facilidad que tienen los líderes para justificar incluso las acciones más execrables, con total desparpajo y jaleados por su cohorte de seguidores, la mayoría agradecidos por haberse convertido en beneficiarios del despropósito cometido.

Los amigos que se adquieren a cambio de dinero, y no en virtud de los méritos del espíritu, rara vez se conservan durante los contratiempos de la fortuna, y no hay caso más frecuente que el de verse abandonado por ellos cuando más los necesita».
Maquiavelo expone el peor lado de las personas: movidas exclusivamente por el más puro egoísmo, solo piensan en su propio beneficio. Mientras creen que están consiguiendo sus objetivos y ven satisfechas sus necesidades y ambiciones, se puede contar con ellas. Pero tan pronto se les exige un gran sacrificio o temen poder sufrir un revés en su vida o hacienda, enseguida abandonan a quien hasta ese momento era su benefactor y al que todo debían. Es la triste condición del alma humana, que pervivirá para siempre.
Por ello hay que saber rodearse de verdaderos amigos, de personas desinteresadas que estén a tu lado por lo que eres y no por lo que les puedas ofrecer.
Entender cómo la gente común puede cometer el más horrible de los crímenes, al evaporarse su sentido de la responsabilidad personal cuando se encuentra bajo la influencia de una fuerte autoridad, nos ha permitido conocer lo más profundo y oscuro de la naturaleza humana.

Seguimos a nuestros líderes porque nos ofrecen una visión que nos impulsa a mejorar, porque nos transmiten una promesa llena de esperanza. Esto se puede traducir como definir el «qué», el «por qué» y el «para qué» de cualquier organización, los tres elementos básicos de la automotivación humana. Cuanto más alineada esté la visión de un líder con mis propias expectativas, mayor será la sensación de que puedo mejorar y, en consecuencia, lo seguiré con mayor convencimiento. Por descontado, las personas siempre vamos a seguir a quien nos ofrezca mayores ventajas de toda índole, incluso si son inmerecidas o en exceso fantasiosas.
Tampoco debemos olvidar lo que decía Gregorio Marañón: «Las dictaduras coinciden con el surgimiento del hombre que, con una simplísima fórmula, da la solución de lo que parecía insoluble». Es el peligro de los populismos, de uno u otro signo, que tanto daño provocan en las sociedades que se dejan arrastrar por ellos de manera incauta, confiando en un cambio que será tan solo aparente o, en otros casos, a peor.

Uno de los roles del príncipe: lograr que sus ciudadanos lo necesiten para, de este modo, asegurar su fidelidad. Hoy en día entendemos esto como la necesidad de que el líder sea capaz de generar compromiso.
El compromiso representa el vínculo emocional que nos lleva a identificarnos con otra persona, con una idea o con una empresa. Compromiso significa renunciar a algo para así alcanzar mayores beneficios, además de mantener la coherencia entre nuestro comportamiento y la cultura de la que formamos parte.
Los valores del líder son fundamentales para satisfacer las necesidades del pueblo. Junto a la preparación y los conocimientos, muchas veces la diferencia entre hacer las cosas y hacerlas mejor se encuentra en el carácter del líder, en su actitud y su ánimo.
El liderazgo del príncipe debe ser reforzado por un conjunto de virtudes que le presenten a los ojos del pueblo como un dechado de cualidades y capacidades, que debe poseer de forma casi innata para ganarse la fidelidad de la ciudadanía.
Parece que la máxima de Maquiavelo no se cumple en algunas democracias occidentales, en las que da la impresión de que los que llegan a las más altas responsabilidades políticas no reúnen varias de las características citadas. Quizá sea este uno de los motivos por los que la ciudadanía desconfía tanto de sus líderes. Los políticos en algunas democracias han entrado en una fase de desprestigio.
Maquiavelo también se preocupa por la importancia del capital humano que rodea al líder. Saber hacer equipo se ha revalorizado hoy en día, aunque la manera de constituirlo y organizarlo ha cambiado. Muchas experiencias han determinado la nueva gestión de equipo, en la que se cuidan aspectos que facilitan la motivación y la cohesión.
De lo que no cabe duda es de que el líder inteligente sabe rodearse de personas valiosas, incluso más capaces que él en ciertos temas. A él le corresponde canalizar los conocimientos y la valía de cada uno de sus colaboradores para, aprovechando la sinergia, conseguir un resultado mucho mejor, más eficaz y resolutivo.

El espectro de la geopolítica actual, entendida como verdadero geopoder, como la pugna por el dominio planetario. Las maneras de saciar esos deseos de poder universal también se han multiplicado, debido tanto a la asimetría de poderes como a los medios tecnológicos. El espacio exterior representa un nuevo concepto de conquista que se basa en la tecnología, aunque de momento sigue estando al alcance de muy pocos, entre los que podemos incluir, además de países, a un puñado de multimillonarios.
Es precisamente ahora cuando debemos entender que la conquista también la pueden lograr los considerados como débiles, es decir, el conocido como «poder blando», ejercido y basado más en criterios psicológicos que de eficacia.
La recomendación de dosificar las dádivas tiene como fundamento mantener enganchada a la ciudadanía, al concederle pequeños premios de forma constante. El «pan y circo» es, en el fondo, el motor de todo sistema autocrático y paternalista.
En consecuencia, el crimen o la tropelía debe ser lo más breve posible, para que pronto quede olvidado entre las montañas de regalos y la escucha activa que el príncipe debe emplear para granjearse la amistad y el cariño del pueblo.
Pocos dudan que las armas cibernéticas modificarán las leyes de la guerra. Ya tenemos ejemplos recientes de ciberataques que provocan algún daño material o incluso la muerte.

Ser temido es mejor que ser amado es otra de las ideas más representativas de la cultura maquiavélica. Aquí destaca el matiz de que el miedo al castigo puede ser un factor esencial en la psicología humana.
Maquiavelo, en su discusión acerca de si es mejor ser un príncipe temido o amado, prefiere lo primero pensando en la seguridad y la fortaleza del Estado. Si se elige tratar de ser amado, el riesgo de rebelión aumentará.
Lo ideal es no tener enemigos, nadie que nos odie. Pero eso es más utópico que otra cosa. Por más que nos esforcemos, por más que pensemos que estamos ayudando al bien general, o al menos no causando ningún mal intencionado a nadie, siempre habrá alguien que nos odie por el mero hecho de ser como somos, por nuestras virtudes o por nuestros éxitos.
La otra lección es que, dado que no podemos evitar ser odiados en alguna medida, un objetivo prioritario es intentar congraciarse con el grupo o entidad más poderosa, para evitar su elevada capacidad destructora. No siempre será sencillo, sobre todo si ese grupo piensa que nos podemos convertir en un rival o que le podemos hacer sombra.
El poder puede ser militar, económico o consistir en la influencia sobre el «pueblo», pues no siempre se basa en el peso de la milicia.

Memento Mori, decían los romanos a los generales y emperadores cuando entraban en la Via Apia tras una campaña triunfante: «Recuerda que eres mortal». El regocijo y la soberbia por lo logrado hacen que seamos vulnerables ante la borrachera del éxito.
Plutarco nos avisaba: «La adulación no acompaña a las personas pobres, anónimas y débiles, sino que es traspié e infortunio de grandes casas y grandes asuntos». También alertaba sobre el daño que provocan los aduladores, pues «los que alaban con mentira y sin merecerlo a un hombre lo hacen soberbio y lo destruyen». Por eso también nos decía que «los afortunados necesitan de amigos que les hablen con franqueza y reduzcan el orgullo de su mente».

La idea «maquiavélica» de evitar las posibles venganzas puede entenderse al menos de dos maneras: o bien actuar con contundencia para erradicar el problema de raíz, o bien ofender tan solo cuando no se teman posibles venganzas.
El estilo tradicional de resolución de conflictos consiste en exigir al otro que se comporte de una determinada manera, amenazándolo con que, si no cambia de actitud, nosotros le obligaremos a hacerlo. En consecuencia, si le ofendemos y no conseguimos doblegarlo, sin duda buscará la forma de vengarse.
En las últimas décadas se han llevado a cabo muchos estudios que han dado origen a la creación de una auténtica ciencia de la negociación, que se ha demostrado muy rentable en la política moderna. Incluso tenemos las populares soluciones win-win («tú ganas y yo gano») que son más o menos resolutivas según el caso, pero que tienen la ventaja de no centrarse en la venganza o en el revanchismo.
La lección que nos ofrece Maquiavelo es radical: o estás conmigo o estás contra mí. Y, por encima de todo, se trata de ganar siempre la partida, caiga quien caiga, haciendo lo que sea preciso, de la manera más eficaz en cada caso.
Conmigo o contra mí.

La era de la tecnología de la información, con su difusión masiva y universal, permite, a quien dispone de los medios para ello, manipular a la ciudadanía de forma implacable. Es posible conducir a las personas por derroteros que jamás habrían imaginado y que, a buen seguro, rechazarían de plano si los percibieran con claridad. A base de mensajes insistentes, lanzados por personas y entidades de presunto prestigio, repetidos hasta la saciedad por adláteres y mercenarios, hoy en día se puede convencer al pueblo de casi cualquier cosa. Incluso, y a diferencia de lo que argumenta Maquiavelo, se le pude mantener en esa convicción, empleando para ello otras estratagemas, como la distracción o las prácticas de evasión mental.
Desde siempre las masas han sido fácilmente manipulables mediante recursos emocionales y palabras talismán, aquellas que mueven los sentimientos o que son metáforas de una manera de ver el mundo, como «libertad», «igualdad», «justicia». Sin embargo, precisamente porque no tienen un sustento razonable y carecen de verdaderos principios o argumentos sólidos, es fácil que sean sustituidos por otros recursos que conecten con las nuevas emociones. Como la convicción es siempre tacticista, una nueva estratagema permite cambiar la opinión de la ciudadanía. De esto son conscientes los líderes de masas y los propagandistas, que utilizan esta certeza en su propio beneficio.
El problema surge cuando este entretenimiento se convierte en pura distracción, con el objetivo de mantener al pueblo al margen de la realidad social y política en la que vive, de manera que le permita al líder hacer y deshacer a su antojo, ocultando a sus súbditos la realidad en la que están inmersos, para conseguir no solo su pasividad, sino también evitar a toda costa cualquier discrepancia.
La realidad que nos preocupa hoy es el enorme poder de los teléfonos inteligentes, tablets, redes sociales y noticias sensacionalistas que promueven un más que pensado arte de entretener, sin aportar ningún aprendizaje. Distracción vacía de contenido, que no forma ni perfecciona a las personas.

El éxito nunca es definitivo; de eso no cabe duda. Incluso puede llegar a ser contraproducente si no se gestiona bien. A veces, tener éxito hace que nos situemos en una posición excesivamente cómoda que puede convertirse en debilidad. Por otro lado, aunque hayamos tenido éxito, puede ser que lo hayamos conseguido de forma tan torticera que, antes o después, tengamos que rendir cuentas ante la justicia.
El poder siempre es objeto de celos y envidias, y nunca dejará de haber quien desee ocupar el puesto del príncipe. Pero en la mayoría de las ocasiones es mayor la amenaza que suponen los cercanos, incluso los iguales, que los lejanos.
La posición alcanzada por un hombre no se mide solo por el poder de sus amigos (temporales), sino sobre todo por el empaque de sus enemigos (eternos).

La falta de prudencia es un defecto que debe evitar el príncipe. Prudente es aquel que sopesa en detalle qué hay que hacer y, además, lo hace, ya que la prudencia no consiste en no hacer nada.
La acción que requiere el liderazgo puede estar influida por una percepción inicial subjetiva. Por ello, para ejercer la prudencia activa, es clave intentar percibir la realidad con objetividad, escuchando y aprendiendo.
En la vida hay que encontrar puntos de equilibrio, lo que no siempre es fácil. Es innecesario insistir en la importancia de ser prudente, en cualquier aspecto. Pero esa misma prudencia no debe convertirse en un freno permanente a la acción, ni en la desconfianza de todo y de todos por sistema. Un exceso de prudencia paralizaría la ejecución de cualquier acto por temor a ser engañado, a fracasar o a sufrir daños.
Del mismo modo, pero en sentido contrario, ser excesivamente confiado es un riesgo demasiado grande, por lo que se debe evitar.
Al mismo tiempo, Erasmo de Rotterdam nos alerta de que: «No ha habido príncipes más pestíferos para el Estado que cuando el poder ha caído en manos de algún filosofastro o aficionado a las letras». Se podría añadir que muy especialmente cuando llegan al poder personas que optan por ignorar las realidades del mundo y de los hombres, por lo que basan sus decisiones e imposiciones en matices ideológicos, con resultados funestos para el conjunto de la sociedad.

El «enemigo de mi enemigo es mi amigo». Cuando un sistema se debilita, porque no responde a las necesidades de la población o porque el régimen está agotado y es incapaz de resolver sus propias contradicciones, entonces los colonizados, que todavía preservan su identidad debido a que es lo único que les queda para no perder sus raíces, intentarán la revolución, buscarán la independencia, lucharán por alcanzar la libertad o incluso aspirarán a conquistar el poder. En ese contexto, un nuevo conquistador podrá contar con la ayuda de los colonizados, que cumplirán la función de quinta columna, y podrá plantearse la invasión, el dominio de un territorio o, al menos, logrará imponer su influencia.

Maquiavelo sostiene que una de las funciones del líder o príncipe consiste en detectar los problemas a tiempo y ponerles remedio cuanto antes. En definitiva, nos habla de la capacidad de anticipación, un aspecto que caracteriza a los líderes efectivos y que se ha visto potenciado por el crecimiento de la tecnología. Hoy se acepta de manera unánime que las previsiones que anticipan problemas permiten aplicar soluciones más eficaces. Los esfuerzos realizados en los sistemas predictivos, basados en inteligencia artificial, pueden darnos una idea del interés que esta cuestión despierta en la actualidad.
Los aspectos que analiza Maquiavelo son los que hoy en día se llaman análisis de «prospectiva», ya sea en política, en sociología o en ámbitos de inteligencia. La prospectiva permite, mediante el análisis de los indicadores del presente o examinando las causas de la situación actual, prepararse para escenarios en los que nuestras «conductas o acciones» podrían generar disensos políticos, conflictos de cualquier tipo, crisis en el ámbito civil y militar, o entre países e intereses.
En la actualidad, la disciplina, siempre necesaria en cualquier organización, debe intentar lograrse más por el convencimiento que por el temor a una represalia ante su incumplimiento. Implica una subordinación al líder, quien también tiene que velar por los intereses de su personal para que esa disciplina sea plena. Obviamente, se han de establecer límites, relacionados con la ejecución de actos manifiestamente ilegales o inmorales.

A nadie que ocupe el poder le gusta el cambio. Todo cambio implica aceptar las deficiencias propias, asumir que los parámetros y los procedimientos con los que operamos ya no son válidos para responder a las nuevas necesidades de un contexto, de un país o de una cultura.
Aquellos que ejercen el poder harán lo necesario para que las cosas no cambien, incluso si son conscientes de que sin evolución se están condenando a sí mismos. Entender la necesidad de cambiar y de aceptar que las cosas ya no son como antes es una capacidad propia de los que se encuentran en fase de crecimiento personal y que están dispuestos a responder a las necesidades que ellos mismos proyectan. Como norma general, los que ostentan el poder no pueden actuar con suficiente celeridad para cambiar y al mismo tiempo preservar su estatus, debido a los intereses creados y a su entramado relacional.
Pero debemos ser conscientes del momento concreto que nos ha tocado vivir y de las fuerzas poderosas que actúan en cada instante, y contra las que, en la mayoría de las ocasiones, será imposible combatir.

El papel de las redes sociales, los algoritmos cada vez más inteligentes que priorizan captar nuestra atención antes que la calidad de la información, ayudan a promover esos sesgos grupales que nos desvían de la realidad y pueden dejar aislado al líder. La necesidad de cuestionarse las cosas, del pensamiento crítico, la racionalidad individual, es lo que nos exige la era del pensamiento y la revalorización del lado humano. Hay que evitar que el pensamiento grupal conforme nuestras ideas, como estamos viendo en la actualidad. Se habla de que vivimos en una era nueva de «posverdad», y que estamos rodeados de mentiras y manipulaciones. Si buscamos calidad en la información, hay que hacer un esfuerzo, hay que pensar, hay que dudar. Si todo nos llega demasiado fácil y en cantidad, quizá signifique que nos quieren manipular, condicionar.
También se puede decir que la inteligencia es la capacidad de tomar decisiones según la información procesada que nos llega. Si no la comprendemos, somos necios; pero si la comprendemos y no podemos actuar, seremos presa y marioneta de cenáculos.
No hay nada que proporcione mayor seguridad que confiar en las fuerzas propias. Las alianzas siempre son efímeras, lo mismo que las amistades. Tu mejor aliado se puede convertir en el peor enemigo con inusitada rapidez.

El personalismo es la marca de un gobernante. Por tanto, conocerse bien y saber los puntos fuertes y débiles propios hará que sepas dónde actuar para que tu gobierno sea fructífero. Las circunstancias son cambiantes, lo mismo que las personas. Solo tú serás siempre fiel a ti mismo.
En la evolución como seres humanos hemos desarrollado un arma para defendernos que consiste en anticiparse al problema y resolverlo antes de que ya sea tarde, prepararse antes de que el peligro esté presente. Precisamente esa es la misión de la seguridad, que se constituye como un sistema que dispone sus sensores en el entorno y nos alerta de cualquier amenaza.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/03/04/asi-se-domina-el-mundo-desvelando-las-claves-del-poder-mundial-pedro-banos-bajo-the-world-is-dominated-revealing-the-keys-to-world-power-by-pedro-banos-bajo-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/24/el-dominio-mundial-elementos-del-poder-y-claves-geopoliticas-pedro-banos-world-domination-elements-of-power-and-geopolitical-keys-by-pedro-banos-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/07/el-dominio-mundial-la-geopolitica-de-la-mente-pedro-banos-world-dominion-the-geopolitics-of-mind-by-pedro-banos-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/05/16/el-poder-un-estratega-lee-a-maquiavelo-pedro-banos-bajo-the-power-a-strategist-reads-machiavelli-by-pedro-banos-bajo-spanish-book-edition/

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Virtù contro a furore
prenderà l’armi, e fia el
combatter corto,
ché l’antico valore
nelli italici cor non
è ancor morto.
virtue against fury

will take up arms, and the
combat will be short
Because the old value
hasn’t died yet
heart of the Italians.

“THE END JUSTIFIES THE MEANS”, that is what our subconscious tells us when we hear or read the word “Machiavellian”. Although the famous phrase does not appear in the works of Niccolò Machiavelli, it has served to define a political thought that has its origin in the 16th century and that is associated with an authoritarian, even evil, form of government. However, we must realize that sometimes, for simplicity and because we are victims of our cognitive biases, we only see the tree (the sentence) but not the forest (the book), partly also because we ignore the historical context. This leads us to reject ideas that could be very interesting.
Today we live in a time of profound change, a disruptive era marked by technological innovations that never cease to amaze us, and that are even a fundamental part of the geopolitical confrontation between the United States, which is now seen as the superpower in decline, and China, whose unstoppable development has as its ultimate goal to gain world dominance. Emerging technologies (or already emerged and constantly improving), in the field of artificial intelligence, quantum computing, the internet of things, communication systems and procedures, biotechnology, robotics or advances in space, they are redefining the human being and also the way in which we relate, both with other people and with machines.

The author explains the current world under the vision of Niccolò Machiavelli based on his work «The Prince». He does it easily, commenting on each chapter of the Florentine’s most famous work, based on their headings, providing his vision as a strategist, reducing the pessimism that surrounds the original work and adding quotes for or against the arguments written in the renaissance.
A very good particularity on the part of the author is to add modern authors to the quotes, thus helping all those who have not read «The Prince» before, placing it in the current context; thus serving as a quick guide in these times of digital immediacy.
They are two books in one, the first part in an orderly manner and by theme Pedro Baños analyzes, criticizes and confronts the Prince’s book with current affairs. Giving a structured perspective and current information on the issues discussed
The second part of the book (p. 235-358) is the original book of «The Prince» but with two bonuses compared to other editions:
1. Important parts highlighted in bold.
2. Notes at the bottom of each page referring to the page that deals with that topic in the first part of the book.
The language used is quite simple, which facilitates its reading, although it «abuses» numerous popular sayings to clarify or introduce the text to be developed.

Machiavelli reduces the forces that drive people to act against others to fear and hatred. This seems somewhat restrictive, because it should not be forgotten that one of the traits of the human being is to harm his fellow beings for pure pleasure, for simple evil; or because of psychological problems, which in some cases prevent him from being aware of the pain that he causes with his actions, or with their absence.
For Machiavelli, the prince is entitled to deceive the population and not keep his promises when he sees that they do not bring him any benefit. This utilitarianism and moral occasionalism makes the prince believe that the population soon forgets the insults if the person who suffers them does not have enough strength to attack him.
What is certain is the ease that leaders have to justify even the most execrable actions, with total self-confidence and cheered on by their cohort of followers, most of whom are grateful for having become beneficiaries of the nonsense committed.

Friends that are acquired by money, and not by virtue of the spirit, are seldom kept during the misfortunes of fortune, and there is no more frequent case than to be abandoned by them when you most need them.
Machiavelli exposes the worst side of people: moved exclusively by the purest selfishness, they only think of their own benefit. As long as they believe they are achieving their goals and their needs and ambitions are met, they can be counted on. But as soon as a great sacrifice is demanded of them or they fear they could suffer a setback in their life or property, they immediately abandon the one who until then was their benefactor and to whom they owed everything. It is the sad condition of the human soul, which will live on forever.
That is why you have to know how to surround yourself with true friends, with selfless people who are by your side for who you are and not for what you can offer them.
Understanding how ordinary people can commit the most horrible of crimes, their sense of personal responsibility evaporating when under the influence of a strong authority, has allowed us to see the deepest and darkest of human nature.

We follow our leaders because they offer us a vision that drives us to improve, because they transmit a promise full of hope. This can be translated as defining the «what», the «why» and the «what for» of any organization, the three basic elements of human self-motivation. The more aligned the vision of a leader is with my own expectations, the greater the feeling that I can improve and, consequently, the more convinced I will follow him. Of course, people will always follow whoever offers us the greatest advantages of all kinds, even if they are undeserved or excessively fanciful.
Nor should we forget what Gregorio Marañón said: «Dictatorships coincide with the emergence of the man who, with a very simple formula, gives the solution to what seemed insoluble». It is the danger of populism, of one kind or another, that causes so much damage in societies that allow themselves to be carried away by them incautious, trusting in a change that will only be apparent or, in other cases, for the worse.

One of the prince’s roles: to make his citizens need him, thus ensuring their fidelity. Today we understand this as the need for the leader to be able to generate commitment.
Commitment represents the emotional bond that leads us to identify with another person, with an idea or with a company. Commitment means giving up something in order to achieve greater benefits, as well as maintaining coherence between our behavior and the culture of which we are a part.
The values of the leader are essential to meet the needs of the people. Along with preparation and knowledge, many times the difference between doing things and doing them better is found in the character of the leader, in his attitude and his spirit.
The prince’s leadership must be reinforced by a set of virtues that present him in the eyes of the people as a paragon of qualities and abilities, which he must possess almost innately to win the loyalty of the citizenry.
It seems that Machiavelli’s maxim is not fulfilled in some Western democracies, in which it seems that those who reach the highest political responsibilities do not meet several of the aforementioned characteristics. Perhaps this is one of the reasons why citizens distrust their leaders so much. Politicians in some democracies have entered a phase of disrepute.
Machiavelli is also concerned about the importance of the human capital that surrounds the leader. Knowing how to form a team has been revalued today, although the way of constituting and organizing it has changed. Many experiences have determined the new team management, in which aspects that facilitate motivation and cohesion are taken care of.
What is certain is that the intelligent leader knows how to surround himself with valuable people, even more capable than him on certain issues. It is up to him to channel the knowledge and value of each one of his collaborators to, taking advantage of the synergy, achieve a much better, more efficient and decisive result.

The spectrum of current geopolitics, understood as true geopower, as the struggle for planetary dominance. The ways to satisfy those desires for universal power have also multiplied, due both to the asymmetry of power and to technological means. Outer space represents a new concept of conquest that is based on technology, although at the moment it is still within the reach of very few, among whom we can include, in addition to countries, a handful of billionaires.
It is precisely now that we must understand that conquest can also be achieved by those considered weak, that is, what is known as «soft power», exercised and based more on psychological criteria than on effectiveness.
The recommendation to dose the gifts is based on keeping citizens hooked, by granting them small prizes on a constant basis. The «bread and circuses» is, deep down, the engine of every autocratic and paternalistic system.
Consequently, the crime or outrage must be as brief as possible, so that it is soon forgotten among the mountains of gifts and the active listening that the prince must use to win the friendship and affection of the people.
Few doubt that cyber weapons will change the laws of war. We already have recent examples of cyber attacks that cause some material damage or even death.

Being feared is better than being loved is another of the most representative ideas of the Machiavellian culture. Here the nuance stands out that fear of punishment may be an essential factor in human psychology.
Machiavelli, in his discussion about whether it is better to be a feared or loved prince, prefers the former, thinking of the security and strength of the State. If you choose to try to be loved, the risk of rebellion will increase.
The ideal is to have no enemies, no one who hates us. But that is more utopian than anything else. No matter how hard we try, no matter how much we think we are helping the general good, or at least not intentionally causing harm to anyone, there will always be someone who hates us for the mere fact of being the way we are, for our virtues or for our successes. .
The other lesson is that, since we cannot avoid being hated to some extent, a priority objective is to try to ingratiate ourselves with the most powerful group or entity, to avoid its high destructive capacity. It will not always be easy, especially if that group thinks that we can become a rival or that we can overshadow them.
Power can be military, economic, or consist of influence over the «people,» as it is not always based on the weight of the militia.

Memento Mori, the Romans said to generals and emperors as they entered the Appian Way after a successful campaign: «Remember that you are mortal.» The joy and arrogance of what has been achieved make us vulnerable to the drunkenness of success.
Plutarch warned us: «Flattery does not accompany poor, anonymous and weak people, but it is the stumble and misfortune of great houses and great affairs.» He also warned about the damage caused by flatterers, because «those who praise a man with lies and without deserving it make him proud and destroy him.» That is why he also told us that «the fortunate need friends who speak frankly to them and reduce the pride of their minds.»

The «Machiavellian» idea of avoiding possible revenge can be understood in at least two ways: either act forcefully to eradicate the root problem, or offend only when possible revenge is not feared.
The traditional style of conflict resolution consists of requiring the other to behave in a certain way, threatening him that if he does not change his attitude, we will force him to do so. Consequently, if we offend him and fail to break him, he will undoubtedly find a way to take revenge.
In recent decades, many studies have been carried out that have given rise to the creation of a true science of negotiation, which has proven very profitable in modern politics. We even have the popular win-win solutions («you win and I win») that are more or less decisive depending on the case, but have the advantage of not focusing on revenge or revenge.
The lesson that Machiavelli offers us is radical: either you are with me or you are against me. And, above all, it is about always winning the game, whoever falls, doing what is necessary, in the most efficient way in each case.
With me or against me.

The era of information technology, with its massive and universal diffusion, allows those who have the means to do so, to manipulate citizens relentlessly. It is possible to lead people down paths they would never have imagined and would surely reject out of hand if they saw them clearly. Based on insistent messages, launched by people and entities of presumed prestige, repeated ad nauseam by minions and mercenaries, today the people can be convinced of almost anything. Even, and contrary to what Machiavelli argues, he could be kept in that conviction, using other stratagems, such as distraction or mental evasion practices.
The masses have always been easily manipulated through emotional resources and talismanic words, those that move feelings or that are metaphors for a way of seeing the world, such as «freedom», «equality», «justice». However, precisely because they do not have a reasonable basis and lack true principles or solid arguments, it is easy for them to be replaced by other resources that connect with the new emotions. Since conviction is always tactical, a new stratagem makes it possible to change the public’s opinion. The mass leaders and propagandists are aware of this, and they use this certainty for their own benefit.
The problem arises when this entertainment becomes pure distraction, with the aim of keeping the people out of the social and political reality in which they live, in a way that allows the leader to do and undo as he pleases, hiding from his subjects the reality in which they are immersed, to achieve not only their passivity, but also to avoid any discrepancy at all costs.
The reality that concerns us today is the enormous power of smartphones, tablets, social networks and sensational news that promote a more than thought-out art of entertainment, without providing any learning. Distraction empty of content, which does not form or perfect people.

Success is never final; of that there is no doubt. It can even become counterproductive if not managed well. Sometimes being successful puts us in an overly comfortable position that can turn into weakness. On the other hand, even if we have been successful, it may be that we have achieved it in such a crooked way that, sooner or later, we will have to be held accountable in court.
Power is always the object of jealousy and envy, and there will never cease to be those who want to occupy the position of the prince. But in most cases, the threat posed by those who are close, even those who are equal, is greater than those who are far away.
The position reached by a man is not measured only by the power of his (temporary) friends, but above all by the pack of his (eternal) enemies.

Lack of prudence is a flaw that the prince must avoid. Prudent is one who weighs in detail what needs to be done and, furthermore, does it, since prudence does not consist in doing nothing.
The action that leadership requires may be influenced by an initial subjective perception. Therefore, to exercise active prudence, it is key to try to perceive reality objectively, listening and learning.
In life you have to find points of balance, which is not always easy. It is unnecessary to insist on the importance of being prudent, in any aspect. But that same prudence should not become a permanent brake on action, nor in distrust of everything and everyone by system. An excess of prudence would paralyze the execution of any act for fear of being deceived, failing or suffering damage.
In the same way, but in the opposite direction, being overconfident is too great a risk, so it should be avoided.
At the same time, Erasmus of Rotterdam alerts us that: «There have been no princes more pestiferous to the State than when power has fallen into the hands of some philosopher or fan of letters.» It could be added that very especially when people come to power who choose to ignore the realities of the world and of men, for which they base their decisions and impositions on ideological nuances, with disastrous results for society as a whole.

The «enemy of my enemy is my friend.» When a system weakens, because it does not respond to the needs of the population or because the regime is exhausted and unable to resolve its own contradictions, then the colonized, who still preserve their identity because it is the only thing left for them not to lose their roots, they will attempt revolution, seek independence, strive for freedom, or even aspire to seize power. In this context, a new conqueror will be able to count on the help of the colonized, who will fulfill the function of the fifth column, and will be able to consider invasion, domination of a territory or, at least, manage to impose its influence.

Machiavelli maintains that one of the functions of the leader or prince is to detect problems in time and remedy them as soon as possible. In short, he tells us about the ability to anticipate, an aspect that characterizes effective leaders and that has been enhanced by the growth of technology. Today it is unanimously accepted that forecasts that anticipate problems allow the application of more effective solutions. The efforts made in predictive systems, based on artificial intelligence, can give us an idea of the interest that this issue currently arouses.
The aspects that Machiavelli analyzes are what today are called «prospective» analysis, whether in politics, sociology or intelligence fields. Foresight allows, by analyzing the indicators of the present or examining the causes of the current situation, to prepare for scenarios in which our «conduct or actions» could generate political dissent, conflicts of any kind, crises in the civil and military spheres. , or between countries and interests.
Currently, discipline, always necessary in any organization, must be achieved more by conviction than by fear of retaliation for non-compliance. It implies a subordination to the leader, who also has to look after the interests of his staff so that this discipline is complete. Obviously, limits must be established, related to the execution of manifestly illegal or immoral acts.

No one in power likes change. Any change implies accepting our own shortcomings, accepting that the parameters and procedures with which we operate are no longer valid to respond to the new needs of a context, a country or a culture.
Those who exercise power will do what is necessary so that things do not change, even if they are aware that without evolution they are condemning themselves. Understanding the need to change and to accept that things are no longer the way they were before is a characteristic ability of those who are in a phase of personal growth and who are willing to respond to the needs that they themselves project. As a general rule, those in power cannot act quickly enough to change and at the same time preserve their status, due to vested interests and their relational framework.
But we must be aware of the specific moment in which we are living and of the powerful forces that act at every moment, and against which, in most cases, it will be impossible to fight.

The role of social networks, the increasingly intelligent algorithms that prioritize capturing our attention before the quality of the information, help promote those group biases that divert us from reality and can leave the leader isolated. The need to question things, critical thinking, individual rationality, is what the era of thought and the revaluation of the human side demands of us. We must prevent group thinking from conforming our ideas, as we are seeing today. It is said that we live in a new “post-truth” era, and that we are surrounded by lies and manipulations. If we seek quality in the information, we must make an effort, we must think, we must doubt. If everything comes to us too easily and in quantity, it may mean that they want to manipulate us, condition us.
It can also be said that intelligence is the ability to make decisions based on the processed information that reaches us. If we do not understand it, we are fools; but if we understand it and we cannot act, we will be prey and puppet of cenacles.
There is nothing that provides greater security than relying on one’s own forces. Alliances are always ephemeral, just like friendships. Your best ally can become your worst enemy with unusual speed.

Personalism is the mark of a ruler. Therefore, knowing each other well and knowing your own strengths and weaknesses will make you know where to act so that your government is fruitful. Circumstances are changing, just like people. Only you will always be true to yourself.
In the evolution as human beings we have developed a weapon to defend ourselves that consists of anticipating the problem and solving it before it is too late, preparing before the danger is present. That is precisely the mission of security, which is constituted as a system that places its sensors in the environment and alerts us to any threat.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2018/03/04/asi-se-domina-el-mundo-desvelando-las-claves-del-poder-mundial-pedro-banos-bajo-the-world-is-dominated-revealing-the-keys-to-world-power-by-pedro-banos-bajo-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/24/el-dominio-mundial-elementos-del-poder-y-claves-geopoliticas-pedro-banos-world-domination-elements-of-power-and-geopolitical-keys-by-pedro-banos-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/07/el-dominio-mundial-la-geopolitica-de-la-mente-pedro-banos-world-dominion-the-geopolitics-of-mind-by-pedro-banos-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2022/05/16/el-poder-un-estratega-lee-a-maquiavelo-pedro-banos-bajo-the-power-a-strategist-reads-machiavelli-by-pedro-banos-bajo-spanish-book-edition/

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