Hitler Y El Nuevo Orden Mundial — Abel Basti / Hitler and the New World Order by Abel Basti (spanish book edition)

Interesante obra del autor argentino, la Segunda Guerra Mundial fue una gran confrontación entre el bloque del nazismo / fascismo y las democracias occidentales. Abel Basti descree de esa interpretación simplista y asegura que siempre hay que revisar lo que nos cuentan con espíritu crítico. “Las guerras son siempre grandes negocios”.
En el caso de la Segunda Guerra, hubo desarrollos tecnológicos y científicos que después tuvieron aplicación económica a escala global. “Hablamos del negocio farmacéutico, el negocio químico, el desarrollo de distintos productos desde gases letales hasta sustancias de uso comerciales; drogas para la farmacología o drogas prohibidas, alucinógenos, estimulantes… Y otros grandes negocios que formaban parte de un gran paquete del Nuevo Orden.
Cuando se produce la muerte política de Hitler y muere el nazismo, en abril de 1945, esas ideas no se murieron. Siguieron hasta el día de hoy y eso me parece lo más interesante.

Una de las pruebas más sorprendentes está documentada por la CIA y es una foto que fue sacada en 1954 en la que aparece ­Hitler junto a Philips Citroen, un hombre de confianza del príncipe Bernardo de Holanda, que trabajaba para la inteligencia estadounidense, en la ciudad colombiana de Tunja. De mi investigación surge que efectivamente Hitler viajó desde la Argentina a Colombia, al parecer pasó previamente por Perú, para regresar en enero de 1955 a su residencia patagónica Inalco. Sobre esta foto, cuya fotocopia se adjunta a un dossier de la CIA que analiza el tema, me he referido anteriormente en mis libros Tras los pasos de Hitler y Hitler en Colombia.
Adolf Hitler y sus hombres cercanos mantenían víncu­los significativos con las monarquías europeas y con importantes referentes del poder internacional, tanto antes como durante y después de la guerra. También con poderosos empresarios e industriales —varios de ellos favorecidos por los contratos millonarios que durante la guerra les facilitó el líder del Tercer Reich— que hicieron fortunas durante la mayor conflagración mundial que padeció la humanidad. Este libro intenta demostrar que en el marco de una increíble trama de relaciones que comenzó a tejerse a principios del siglo XX, los intereses económicos de esos grupos, así como el poder y el capital, se mantuvieron casi intactos después de la derrota de Alemania. Esto fue posible porque las grandes compañías germanas que apoyaron a Hitler, a diferencia del Partido Nacionalsocialista (NSDAP), no desaparecieron al terminar la Segunda Guerra Mundial. Cayó una estructura política pero no una organización financiera —cuyo corazón eran los grandes bancos— y comercial, que precisamente se hizo fuerte y poderosa gracias a la guerra. Resulta lógico entonces que los nazis y un Hitler sin antecedentes penales —el Führer nunca fue procesado ni juzgado, razón por la cual no tuvo condena alguna y consecuentemente no existió una orden de captura— continuarán manteniendo víncu­los con esos sectores ávidos de negocios, varios de naturaleza criminal, como el tráfico de armas y la comercialización de drogas prohibidas. Al fin y al cabo, haber facilitado durante la guerra a esos círcu­los ­empresariales contratos millonarios, especialmente los relacionados con la industria bélica, convirtió a Hitler en una especie de socio oculto de primer nivel (aunque ­obviamente resulta imposible demostrar, por la misma característica de los hechos, la existencia de comisiones, «retornos» y participación accionaria utilizando testaferros).
La producción de drogas prohibidas, con la participaciòn de expertos alemanes; tráfico de armas, caracterizado por la venta de rezagos de la Segunda Guerra Mundial; y el desarrollo y la comercialización de peligrosos agentes químicos, diseñados inicialmente en el Tercer Reich, conforman ese mundo de posguerra que mantuvo incólumes, aunque parezca increíble, los intereses y las metas perseguidas por Adolf Hitler. A partir de mediados de la década del 50, el príncipe Bernardo de Holanda lidera el poderoso Club Bilderberg, una organización privada cuyos miembros, varios pertenecientes a famosas dinastías, forman parte a su vez de organismos multilaterales y financieros, creándose así una suerte de influyente red de poderosos que condicionó para siempre los destinos del planeta. ¿Representaba Bernardo, quien se ocupó de ayudar a los nazis para que escaparan a América, los intereses del mismísimo Hitler en dichos círcu­los de poder? Si los grandes industriales banqueros y alemanes de la Alemania nazi siguieron activos después de la guerra, ¿el exjefe del ­Nacionalsocialismo mantenía sus intereses en las grandes compañías germanas a las que tanto había ayudado durante la conflagración bélica? Y los grandes industriales, empresarios y banqueros germanos, ¿cómo no reconocerían por siempre a un hombre, Adolf Hitler, que les había facilitado facturaciones siderales en la Alemania nazi? Un mundo desconocido para el vulgo, que se refiere a las altas finanzas y al poder real, cuyo velo recién ahora comienza a descorrerse.

La antigua monarquía era una forma de gobierno encabezada por el rey, generalmente secundado por miembros de su familia y hombres de su confianza, cuyo poder supuestamente otorgado por Dios era considerado absoluto. Con el transcurso del tiempo aparecieron variantes políticas que le han dado al monarca desde un rol meramente simbólico (monarquía parlamentaria) hasta poderes ejecutivos restringidos (monarquía constitucional). Los reyes más sus familias y servidumbre conformaban una Casa Real determinada, también llamada Casa Regia o Casa de Su Majestad.
La caída de los imperios, y el surgimiento de los Estados nacionales en las zonas antes gobernadas por monarquías, como consecuencia de la finalización de la Primera Guerra Mundial, significó un nuevo orden político en Europa. En ese contexto, la aristocracia horrorizada vio cómo las ideas comunistas, alentadas desde Moscú —caído el zar Nicolás II en 1917, tras una guerra civil los bolcheviques terminaron tomando el poder absoluto y luego, en 1922, se creó la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas—, comenzaban a penetrar en los países del Continente atrayendo a sectores intelectuales y seduciendo a las masas obreras. Esta fue una de las razones principales que determinaron que, algún tiempo después, varias casas reales apoyaran a los nazis, y particularmente a Adolf Hitler, quien desde sus comienzos en la actividad política manifestó su odio casi visceral por las ideas comunistas: los soviéticos eran un enemigo en común a vencer.
Tras arribar a la Argentina, el príncipe Ioann Konstantínovich Romanov permaneció, junto a Elena y sus hermanos, en la estancia de Bariloche, con el nombre falso que usaría toda su vida y luego, tras un fugaz paso por Mendoza, se radicó en la localidad chaqueña de Charata, en el nordeste argentino. Según los fundamentos de una ordenanza de Charata (Nº 2.462/2011), que impuso el nombre falso del aristócrata ruso a una calle (Príncipe Juan Schahovskoy), fue el presidente Marcelo Torcuato de Alvear quien personalmente, durante una reunión realizada en Buenos Aires, le recomendó al matrimonio de nobles zaristas que se radicaran en ese pueblo chaqueño. Al parecer el radical Alvear, que ejerció la presidencia entre 1922 y 1928, conocía a la princesa Elena porque años antes de asumir la primera magistratura, había sido embajador en Francia, donde ella había estado exiliada previamente a su viaje a la Argentina.
La duda se plantea y la pregunta no tiene una respuesta: ¿conocía el presidente argentino la verdadera identidad de Ioann? La verdad es que no lo sabemos, pero la lógica indica que sí, porque la princesa Elena no tenía otro esposo, ni otra pareja, más que Konstantinovich Romanov. Entonces junto a su esposa, la princesa Elena Petrovna de Serbia, quien era hermana de Alejandro El Unificador, rey de Yugoslavia. Según algunas versiones recogidas en Charata, Elena, que había sido enfermera de la Cruz Roja, usaba el nombre de Olga y se hacía pasar por hermana de Iván. El matrimonio había tenido dos hijos en Europa, Vsevolod y Ekaterina, pero al migrar los dejaron a ambos en Alemania al cuidado de la madre de Ioann, quien estaba bajo protección de su hermano, Ernesto de Sajonia. Elena trabajó de enfermera en el pequeño hospital de la región donde vivía con su marido en la provincia de Chaco. Al respecto, el diario local Primera Línea, en su edición del 4 de octubre de 2012, publicó una foto de la aristócrata mujer rusa, vestida de enfermera, junto a una paciente en una cama de un hospital.

Un aspecto que ha pasado desapercibido para la Historia es la relación que mantuvieron en el exilio los alemanes y los rusos que, por razones políticas, habían escapado hacia Sudamérica.
Al respecto, veamos como ejemplo un caso, entre otros tantos, de conexión entre los militares rusos zaristas y sus camaradas germanos de formación prusiana quienes habían combatido bajo las órdenes del kaiser Wilhelm II. Me refiero concretamente a inmigrantes de esos dos orígenes que se relacionaron en la Argentina, así como en otros países sudamericanos donde migraron.
¿Intereses alemanes? ¿Cuáles eran? La respuesta es que para esos años Alemania impulsaba, mediante sus bancos y sus empresas, una fuerte penetración económica en Sudamérica, tal como se verá en el próximo capítulo. Por otra parte, a mediados de los años 30, como casi la totalidad de las aproximadamente 200 escuelas alemanas que funcionaban en la Argentina, el flamante colegio de Charata adoctrinaba a sus alumnos con los preceptos de la filosofía nazi, bajo la dirección del maestro Carlos Unger. En ese sentido, Miérez asegura: «En los actos de la escuela alemana se cantaba el himno «Horst Wessel» y cuando le tocaba el turno al himno nacional argentino se lo entonaba con el brazo derecho en alto». Agrega que «cada 20 de abril —fecha del natalicio de Hitler— se reunían los alemanes que adherían al partido y celebraban el acontecimiento, luciendo un brazalete con la cruz esvástica. Estas reuniones comúnmente se efectuaban dentro de la escuela alemana». Dicho colegio fue epicentro del partido nazi en el Chaco, antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, tal como lo demuestran los informes de época.
Terminada la Segunda Guerra Mundial, un militar que se radicó en cercanías del pueblo de Charata fue el general alemán Erich Kramer quien obtuvo tierras fiscales y créditos del Estado para establecer su propia chacra. (Entre otros nombres de germanos llegados desde el vencido Tercer Reich a Charata después del conflicto, Miérez menciona también al enfermero Alfonso Schandler y al químico Arturo Unglaub.) Durante la guerra, Kramer se había desempeñado como funcionario en la embajada alemana en España, entre otras misiones que cumplió, donde fue asignado especialmente porque hablaba correctamente el idioma castellano.
Luego de que triunfara la revolución bolchevique, y a medida que la Unión Soviética se consolidaba, la aristocracia europea empezó a pensar que Adolf Hitler, líder del movimiento Nacionalsocialista, era la persona que podía llegar a detener el avance del comunismo que, en el caso de triunfar en las distintas naciones donde estaba actuando, confiscaría los bienes de los ricos, tal como lo había hecho en Rusia después que fuera derrocado el zar Nicolás II. Por eso resultó lógico que los nobles, representados por sus respectivas casas reales no dudaran en ayudar a Hitler para que el líder nazi llegara al máximo del poder. Con ese objetivo lo vincularon con personajes importantes de toda Europa: para que ganara respetabilidad y tuviera el apoyo financiero necesario. Esta misma lógica, usar al nazismo para ponerle un freno al avance soviético, fue la que utilizaron los empresarios, los industriales y los jefes religiosos de distintas iglesias que temían el avance del materialismo ateo. Aristócratas, jefes militares, hombres de negocios y dirigentes eclesiásticos apostaron a construir un muro de contención contra los comunistas teniendo a Hitler como el arquitecto de esa colosal tarea que trascendía los intereses de Alemania. No tuvieron dudas de que para salvar a Europa de los planes de Moscú, el jefe nazi era el hombre adecuado. Así se entiende la ayuda económica que tuvo el partido Nacionalsocialista especialmente de empresas norteamericanas y las líneas de crédito otorgadas desde Wall Street.

Para los germanos Sudamérica era un importante territorio virgen a conquistar desde lo comercial y también para la creación de colonias de ultramar, abastecedoras de materia prima, en el marco de las ideas del pangermanismo —un movimiento ideológico y político partidario que tenía entre sus objetivos la unificación de todos las comunidades alemanas del mundo— impulsadas por los estrategas sajones. Hacia fines del siglo XIX, tardíamente respecto a otras naciones desarrolladas, el Imperio Alemán salió a conquistar colonias y mercados internacionales con singular éxito. En 1870 Alemania ocupaba el último puesto entre los cuatro países industriales más importantes del mundo, detrás de Inglaterra, Estados Unidos y Francia. En 1900 ya estaba en el primer lugar en Europa, y en el segundo en el mundo, detrás de los estadounidenses. El desarrollo industrial creció proporcionalmente a la pretensión y posesión efectiva de colonias, ya que se trataba de dos procesos directamente asociados al vertiginoso desarrollo del capitalismo en las potencias de la época. En 1870 los alemanes carecían de ellas, pero 40 años más tarde disponían de 2.900.000 kilómetros cuadrados en África y Asia. Además de estas conquistas, Berlín planificó agigantar su imperio mediante corrientes migratorias de colonos germanos que se constituyeron en la punta de lanza de los intereses del pangermanismo, particularmente en Sudamérica.
Es de destacar que ya en esa época, desde Berlín, se advertía a los colonos que llegaban a Sudamérica sobre la inconveniencia de «mezclar» la raza, con la convicción de que la aria era la superior, doctrina que se acentuará posteriormente con la irrupción del nazismo. Esta creencia propició un especie de enclaustramiento de las colonias, las que tenían sus propias escuelas, clubes, celebraciones, fiestas, etc., además de un proceso de no integración con las sociedades criollas de los países anfitriones. Para el Imperio Alemán cada colonia de inmigrantes era como una extensión de su propio territorio en el exterior.
Von Luxburg después de la Primera Guerra se dedicó a la administración de sus propias fincas, varias propiedades y bienes de dinastías relacionadas a su familia, tanto en Alemania como en Suiza (también mantenía víncu­los con la realeza de Italia y de España, especialmente con el Condado de Cifuentes). Además, se ocupó de las colecciones de arte resguardadas en el famoso castillo Aschach que había comprado su padre, Friedrich Conde de Luxburg, quien era presidente de la Royal-Baviera de la Baja Franconia y Aschaffenburg. Von Luxburg era amigo del antes citado Ricardo Staudt, uno de los empresarios de ascendencia alemana más poderoso de la Argentina, vicepresidente del Consejo de Supervisión de Siemens-Schuckert Werke hasta 1941. Además, el conde mantenía víncu­los con la Casa de Orange que, tras la guerra, tendría como cabeza a la reina Juliana y al príncipe Bernardo, involucrado con el nacionalsocialismo.

La década del 30, el conde de Luxburg se vinculó con los más prominentes líderes del partido nazi (incluyendo a Adolf Hitler), a los que conoció cuando vivió en Münich, posicionándose como portavoz e intermediario entre las familias reales alemanas y el Partido Nacionalsocialista (NSDAP). Casi todos los dirigentes nazis, quienes luego serían jerarcas del Tercer Reich, fueron huéspedes en su castillo. Sus vastos conocimientos de países lejanos, especialmente de Medio Oriente, de idiomas y de secretos de la diplomacia mundial, al igual que su título de conde, no pasaron desapercibidos para Hitler. Durante esos años fue muy común que la realeza alemana tuviera contactos con los nazis, especialmente en los comienzos de la historia del Partido Nacionalsocialista. Se sabe que Karl al igual que Hitler estuvieron el mismo año —esto es en 1921— en Suiza, donde se habrían reunido más de una vez. Ese periodo de la vida del conde Karl von Luxburg es poco conocido, aunque sí se sabe que el máximo jefe nazi vivió en Münich en una propiedad proporcionada por la familia Luxburg antes de que alquilara, en 1929, un lujoso departamento en esa ciudad. Durante esa época, von Luxburg contactaba directamente con Hitler, Bormann, Göring y Himmler, todos dirigentes del partido nacionalsocialista, y era muy amigo y consejero de von Ribbentrop, quien años después se convertiría en ministro de Relaciones Exteriores del Tercer Reich. También frecuentaba el círcu­lo hermético de la Sociedad Vril, una organización secreta que se dedicaba al estudio del ocultismo (se le atribuye a ese grupo incentivar a Hitler a fabricar platillos voladores, en la creencia de poder contactar mediante viajes interplanetarios a civilizaciones extraterrestres).
Von Luxburg participó de la organización de ayuda para los refugiados nazis que escapaban a Sudamérica y también, después de haber terminado la Segunda Guerra Mundial, logró rescatar de un campo de concentración soviético a la princesa Hermine Reuss de Greiz, la emperatriz de Prusia, quien era admiradora de Hitler. Esta princesa fue la segunda esposa del kaiser Wilhelm II quien, tras la Primera Guerra, se exilió en Holanda. Ella pertenecía a la familia alemana Schaumburg-Lippe, citada precedentemente, que había comprado la estancia San Ramón en Bariloche a principios del siglo XX. (Hermine era hija del príncipe soberano Enrique XXII y de la princesa Ida Matilde Adelaida de Schaumburg-Lippe.)

Un dato inédito surge de un informe desclasificado del FBI relacionado al escape de Hitler y fechado el 4 de septiembre de 1944, que textualmente fue titulado «Posible escape de Adolf Hitler hacia Argentina». El documento de inteligencia fue enviado al jefe del organismo, John Edgard Hoover, por el general Ladd, agregado militar de la embajada de los Estados Unidos en Buenos Aires. El texto advierte lo siguiente:

Muchos observadores políticos han expresado la opinión de que Adolf Hitler podría buscar refugio en Argentina después del colapso alemán. Las ramas políticas dan crédito a esta posibilidad cuando se recuerda que el apropiadamente señalado cónsul argentino Helmuth, ostensiblemente asignado a un puesto consular en España, tuvo planes, incluyendo un encuentro clandestino con Hitler y Himmler para la organización de la importación de armas y tecnología a Argentina. Helmuth fue interceptado por los británicos en Trinidad y nunca completó esa misión. En Argentina permanece una misteriosa maraña de caracteres cuestionables […] Una gran colonia alemana, saludable en Argentina, proporciona grandes posibilidades para proveer de un refugio a Hitler y sus secuaces; uno de sus miembros, el conde (von Karl) Luxburg, ha sido ­mencionado como operando un ranch, el cual serviría para proveer un refugio.

Cuando estalló la Segunda Guerra, Holanda era gobernada por la reina Guillermina, quien en 1901 había contraído matrimonio con el príncipe alemán Enrique Vladimiro duque de Mecklemburgo-Schwerin, con una hija, Juliana, nacida en 1909, como única descendencia. Además de su perspicacia en cuestiones políticas, la reina Guillermina, cabeza de la Casa de Orange, también disponía de una gran habilidad comercial y empresarial, y sus inversiones la convertirían en una de las mujeres más ricas del mundo. La Primera Guerra Mundial no alteró los importantes lazos comerciales que mantenían Alemania y Holanda, país que se mantuvo neutral durante el conflicto. Tras el fin de la guerra, el kaiser Wilhelm II, que había sido obligado a renunciar a su trono, se exilió en los Países Bajos, donde el gobierno holandés le ofreció asilo político. En respuesta a los esfuerzos de los Aliados por juzgar a Wilhelm II, lo que implicaba que fuera extraditado, la reina holandesa convocó a los embajadores aliados y les leyó los derechos de asilo de los que gozaba el ex monarca.
Volviendo a Bernardo, el príncipe contrajo enlace con Juliana el 7 de enero de 1937, cuando Hitler se encontraba en el máximo de su poder comandando a un cada vez más poderoso Tercer Reich, que debía durar mil años. A partir de esa boda, cambió su ciudadanía (alemana por holandesa), sin que tuviera objeciones a pesar de que algunos documentos demostraban su anterior vinculación con el partido nacionalsocialista. Unos días antes de su matrimonio, Bernardo escribió dos cartas a Adolf Hitler para mostrar su apoyo a la Alemania de aquel tiempo, según trascendió recién en 2004, de acuerdo a una investigación del periódico holandés Trouw. Dicho medio de prensa tuvo acceso a una de las cartas, en posesión del archivo Bundes, en Berlín. En ese entonces Bernardo quería que Hitler intercediera con la prensa alemana para cambiar la imagen de traidor que sobre su persona proyectaban los medios de comunicación en ese país desde que se supo su compromiso con la princesa heredera de Holanda.
En 1944, en las postrimerías de la guerra, Bernardo se convirtió en comandante de las fuerzas armadas neerlandesas; y ese mismo año, tras la designación, entró a formar parte del gobierno en el exilio que la reina Guillermina había instalado en Londres. Después de la liberación de los Países Bajos, Bernardo se reunió con su familia y tomó parte activa en las negociaciones para el armisticio. En ese sentido, estuvo presente en las tratativas para la rendición de las tropas invasoras de Holanda que se realizaron en el Hotel de Wereld en Wageningen, en los Países Bajos, el 5 de mayo de 1945. De esa «doble vida» que llevaba el príncipe —jugando a dos puntas con los nazis y los Aliados— surgen datos que hacen presumir que Bernardo, a través de su esposa, la princesa Juliana, pudo haber actuado como enlace entre alemanes y norteamericanos para que se crearan ciertas condiciones, acordadas entre ambas partes, ­previas a la rendición del Tercer Reich, particularmente facilitando negociaciones entre los grandes industriales alemanes y miembros del Departamento de Estado y de la Inteligencia de los Estados Unidos, a los efectos de garantizar la supervivencia de las grandes empresas germanas después de finalizada la guerra.

Con el comienzo de la Guerra de Vietnam, los Estados Unidos hicieron uso del Agente Naranja, un herbicida y defoliante, como parte de su guerra química contra aquel país: durante el conflicto el ejército de los EE. UU. roció casi 76 millones de litros de esas terribles sustancias en áreas ubicadas al este de Laos y en zonas determinadas de Camboya. Según se informó oficialmente en ese entonces, el objetivo era defoliar las zonas forestales y agrícolas con esos productos para eliminar la cobertura vegetal que permitía a la resistencia protegerse. También se lograba así la destrucción de los recursos alimentarios del campo obligándolos a los campesinos, que sostenían a las guerrillas nacionalistas, a huir a las ciudades que estaban bajo control de los Estados Unidos. Vietnam estima que como consecuencia del uso del Agente Naranja, tres millones de vietnamitas fueron asesinados, y 500.000 niños nacieron con malformaciones congénitas. La Cruz Roja calcula que hasta un millón de personas son hoy discapacitadas o tienen problemas de salud debido a ese producto químico lanzado por los estadounidenses.
Habida cuenta del desembarco en Colombia de las grandes empresas alemanas que trabajaron con pesticidas en los años cincuenta surge la hipótesis, bastante fundamentada, de que ese país fue un campo para la producción y experimentación de pesticidas que inicialmente habían sido concebidos en la Alemania nazi. «Mi teoría es que las empresas alemanas en Colombia, especialmente las que habían sido parte de IG Farben, continuaron sus investigaciones innovadoras en organofosforados».
El caso de Colombia no sería un ejemplo aislado a nivel internacional, por el contrario podría tratarse de una metodología de ensayo que se repitió en otras naciones durante la Guerra Fría. Por ejemplo, para defenderse de una gran plaga de langostas en 1947 la Argentina inició un significativo combate —se utilizó una estrategia de ataque militar y medios del ejército y de la aeronáutica—, usándose productos muy nocivos para la salud y el ambiente. Esa acción duró casi seis años y fue planteada como una verdadera guerra química; durante la misma época las langostas también fueron combatidas de igual modo en Paraguay, parte del sur de Brasil, Uruguay y Bolivia.

¿Es posible que Hitler tuviera un refugio seguro y transitorio en Chile, similar a los que tenía en la Argentina, como Inalco o la estancia San Ramón? Hay indicios que parecen indicar que efectivamente esto fue así y que este escondite alterno lo podría haber utilizado luego de la revolución que en 1955 derrocó al presidente Perón, lo que motivó la huida del ex Führer a Paraguay, donde también escapó el mandatario argentino, junto a varios nazis. Si bien inicialmente Hitler se quedó en esa nación, luego se movió por distintos países de la región, más adelante veremos detalles de su paso por Bolivia por ejemplo, razón por la cual no parece descabellado pensar que el ex Führer tuviera a su disposición una cómoda guarida en el sur de Chile —precisamente en la Patagonia chilena apareció esta pista inédita que ahora se pasará a detallar—, como lugar alternativo para garantizar su seguridad personal. El relato, que alude a una mansión protegida por guardias alemanes, surge en la zona del lago Panguipulli, específicamente en la localidad de Choshuenco, situada en el sector noroeste de dicho espejo de agua. Es importante indicar que este lago, y también el cercano Pirihueico en donde se construyó un gran hotel en 1947, están situados en el área cordillerana de la provincia de Valdivia, casi en el límite internacional, a la altura del paso Hua Hum que permite acceder desde Chile a la localidad argentina de San Martín de los Andes.

La ayuda que los norteamericanos proporcionaron a Hitler se remonta a varios años antes de que estallara la Segunda Guerra Mundial, cuando empresarios y banqueros estadounidenses que compartían intereses con sus pares alemanes querían detener el avance del comunismo en Europa. No era una cuestión meramente ideológica sino de negocios, ya que varias de estas compañías tenían inversiones en el viejo continente y veían como una amenaza la expansión del ideario marxista, contrario a la existencia del capital privado. Como Hitler se fue convirtiendo en el hombre que mejor representaba la oposición a los soviéticos, resultaba lógico para ellos colaborar con el jefe del Nacionalsocialismo. En los años 30 los aportes de los financistas norteamericanos de Hitler le permitieron consolidar la estructura política del partido nazi para así llegar al poder. Y ya convertido en Führer facilitaron el rearme alemán a pesar de las taxativas restricciones del Tratado de Versalles. En ese sentido, se debe mencionar el apoyo que recibieron los nazis por parte de los clanes Bush y Rockefeller, apoyando especialmente a Fritz Thyssen, dueño del monopolio de la industria siderúrgica alemana, que creció vertiginosamente debido a la política armamentista de Hitler. También colaboraron con el Führer bancos y entidades financieras estadounidenses como la Union Banking ­Corporation (UBC) —grupo integrante del ­holding BBH—, cuyo director era Prescott Bush, la Holland American ­Trading ­Corporation y la Seamless Equipment Corporation, propiedad del clan Harriman y vinculada directamente con la UBC. Además apoyaron al jefe nazi la Silesian American Corporation, que tenía como directivos al mencionado Prescott Bush y a George Walker, suegro de Bush, quienes además eran dueños de la empresa naviera Hamburg Amerika Line, que mantenía el monopolio de los viajes entre Alemania y los Estados Unidos. El Chase Manhattan Bank, perteneciente a la corporación Rockefeller, también ayudó a Hitler con aporte de créditos y fondos especiales. Prescott Bush fue el padre de George Herbert Walker Bush, presidente de los Estados Unidos entre 1989 y 1993, y abuelo de George W. Bush, jefe de gobierno de ese país en el período 2001-2009. Prescott se vinculó con otros clanes familiares que ayudarían a Hitler. Estos grupos intercedieron en Wall Street para conseguir líneas de crédito fundamentales para el rearme alemán. En 1933, la Harriman International Co., uno de los grupos del holding BBH, firmó un convenio con Hitler que convirtió a la compañía en la coordinadora de las exportaciones alemanas a los Estados Unidos.

Después de la guerra, los aliados occidentales avalaron en silencio que se formara en Alemania un ejército con veteranos nazis en la clandestinidad, con capacidad y medios como para detener una eventual invasión de los comunistas a Alemania occidental, o incluso para intervenir en caso de que se desatara una guerra civil. No era un suceso aislado. El primer gobierno de Alemania Occidental que asumió en 1949, encabezado por Konrad Adenauer, mientras emprendía un supuesto proceso de «desnazificación» simultáneamente iba incorporando a cientos de militares y funcionarios que mantenían sus convicciones nacionalsocialistas, incluyendo a los afiliados del formalmente desaparecido partido nazi. Esta metodología se extendía a todos los estamentos del gobierno, servicio diplomático, poder judicial, y fuerzas armadas y policiales. En 1949, más de 2.000 oficiales de la Wehrmacht y de las Waffen-SS formaron una reserva militar secreta que, de acuerdo a los planes ideados, debía incluir unos 40.000 soldados, según se desprende de los archivos del Servicio Federal de Inteligencia (BND). La iniciativa fue dirigida por el ex coronel Albert Schnez, quien tiempo después fue designado inspector general del ejército alemán (Bundeswehr), según lo revela la documentación del BND. Los veteranos de la Segunda Guerra Mundial se unieron a este proyecto e incluso crearon un sistema de espionaje con el objetivo de vigilar a varios políticos y ciudadanos comunes que podrían identificarse con los comunistas. En los documentos desclasificados aparecen declaraciones de Schnez que sugieren que el proyecto de creación de dicho ejército clandestino fue apoyado por el exgeneral del Tercer Reich Hans Speidel, futuro comandante supremo de la OTAN del Ejército Aliado en Europa Central en 1957. La iniciativa violaba restricciones impuestas por los aliados, pues estaban prohibidas las organizaciones armadas o «de tipo militar» germanas luego de que Alemania firmó la rendición. El ejército clandestino nazi se comenzó a formar en 1950 y un veterano general de infantería, Anton Grasser, se ocupó del armamento que habría de utilizar esa organización.

En la década del 50 Alfried Krupp von Bohlen und Halbach, cuya empresa estaba radicada en la Argentina desde principios del siglo XX —el representante de Krupp en esa época era el magnate Ernesto Tornquist—, adquirió una gran estancia en el norte argentino. Krupp era miembro de la familia que desde 1811 fue dueña de fábricas siderúrgicas y de armas pesadas ubicadas en la región industrial del Rin. Una familia que había sabido sortear y sacar ventajas económicas al menos de tres grandes guerras europeas: la franco-prusiana de 1870 y las dos mundiales del siglo XX. Hay que saber que Argentina fue el primer país en Iberoamérica en adoptar el sistema Krupp. El ejército argentino mantenía contratos con Krupp desde la Guerra de la Triple Alianza contra Paraguay (1864-1870). Alfried Krupp en 1942, con 35 años de edad y en plena contienda mundial, se hizo cargo del emporio que había creado su padre, Gustav Krupp von Bohlen und Halbach, quien sufría severos problemas de salud. En 1953 Alfried adquirió las casi 40 mil hectáreas de la finca Ampascachi, ubicada en La Viña, en la provincia argentina de Salta. También compró otras propiedades entre las que se destaca una estancia (Don Roberto) ubicada en cercanías de Villa Mercedes, en la provincia de San Luis. Krupp viajaría periódicamente a Ampascachi, finca que quería transformar en un establecimiento agroganadero modelo. Los rumores en la zona indicaban que allí el magnate se reunía con nazis fugitivos como el jerarca Martín Bormann.
Varios ex nazis que durante la Guerra Fría participaron del negocio de las armas, simultáneamente se involucraron con el de las drogas prohibidas. Un caso conocido es el de Klaus Barbie quien, como vimos antes, durante la posguerra fue representante de la empresa armamentística Merex en Bolivia. Otra de las compañías con las cuales Barbie tuvo relación fue la austríaca Steyr-Dailmer-Puch AG, mediante la cual en los años 70 facilitó la compra de treinta tanques para el ejército boliviano. Esa empresa había producido para la Alemania nazi vehícu­los, pistolas, rifles de asalto, ametralladoras, motores y aviones, caracterizándose por ser una de las primeras en utilizar trabajo esclavo. Durante esos años se empezó a sospechar que el conocido hombre de negocios Klaus Altmann, gerente de la empresa Transmarítima Boliviana (TMB), era en realidad el ex capitán de la Gestapo Nikolaus Barbie Hees, buscado por Francia que lo acusaba de ser responsable de una serie de delitos cometidos durante la ocupación nazi de ese país.

Hay fuertes indicios de que en los años 60 el ex Führer se movía en la Triple Frontera —el punto de contacto geográfico de Argentina, Paraguay, países que limitan con Bolivia, y Brasil—, lo que le permitía instalarse en cualquiera de los tres Estados de acuerdo a las circunstancias. «Mi abuelo llevó a Mengele en un barco para ir de Paraguay a Brasil, iba a San Pablo para el cumpleaños de Hitler», me reveló el paraguayo Jean Bell pidiéndome que no revelara el nombre de su antepasado. «El barco era de mi abuelo, Mengele subió en Antequera, me contó, y desembarcó en Concepción, para después ir a Brasil», relató Bell. También explicó: «Mi abuelo era hijo de un francés con una italiana y tenía un amigo nazi en Concepción, de muy buena relación con los alemanes. El amigo nazi de mi abuelo le contó que Hitler en esos años no se quedaba demasiado tiempo en un lugar, que se movía entre las fronteras de Paraguay, Brasil y Argentina». ¿Ese viaje de Mengele para ir a festejar el cumpleaños con Hitler en qué año fue?, le pregunté a Bell. «Entre 1968 y 1970, el amigo nazi de mi abuelo le dijo que Eva Braun también estaba viva».

El mismo camino que recorrieron los fugitivos nazis hacia América fue el que transitaron las empresas germanas que se radicaron en el continente joven, lavando sus activos y olvidando su pasado para iniciarse en el prometedor mercado americano. Habiendo sobrevivido al cataclismo de la guerra, los grandes holdings sajones continuaron con sus fabulosos negocios en muchos casos históricamente asociados a sus primos estadounidenses. En esta obra hemos visto algunos de estos casos. Uno fue el de la venta y tráfico de armas, especialmente a partir del remanente de material bélico usado durante el conflicto, para lo cual los alemanes usaron una organización de ex nazis. A partir de los años cuarenta el complejo bélico-industrial estadounidense, que luego incorporó desarrollos tecnológicos alemanes y contrató a expertos germanos, sería uno de los principales motores de la economía norteamericana. Estas ­cuestiones comerciales siempre estuvieron por sobre la ideología: en 1962, de acuerdo con documentos desclasificados de los servicios secretos de Alemania. Fidel Castro negoció con los nazis Otto Ernst Remer y Ernst Wilhelm Springer para comprar unas 4000 pistolas de fabricación belga. Además, según la documentación del BND, el líder comunista convocó a ex SS para entrenar a tropas cubanas durante la Crisis de los Misiles desatada cuando Castro instaló proyectiles autopropulsados procedentes de la Unión Soviética, en la isla caribeña en plena Guerra Fría. En los grandes negocios, como el de las armas, no hay ideología.

En 1954 Bernardo de Holanda, siempre relacionado a Adolf Hitler, tanto antes como después de la Segunda Guerra, fundó el Grupo Bilderberg, que habría de reunir a los más importantes personeros del poder mundial, incluyendo a varios representantes de las monarquías europeas. El 29 de mayo de ese año tuvo lugar la primera reunión del grupo a propuesta de Jósef Retinger, quien durante la guerra fuera consejero del gobierno polaco en el exilio y agente de los servicios secretos británicos. Retinger era masón, tenía fama de eminencia gris, fue cofundador del Movimiento Europeo que cimentó la creación de la Unión Europea. Allí estuvieron presentes, como ya fuera debidamente consignado, Bernardo, David Rockefeller, miembro del famoso clan familiar que había financiado a Hitler desde antes de la guerra, y el primer ministro de Bélgica, Paul van Zeeland.
Para consolidar el Nuevo Orden se crearon organizaciones internacionales que reunieron a los países siendo el máximo exponente de las mismas las Naciones Unidas (ONU), que a su vez dispone de entidades clave como el Consejo de Seguridad, la Organización Mundial de la Salud, el Consejo Económico y Social, y la Corte Internacional de Justicia. La realidad del mundo tutelado formalmente por la Naciones Unidas —con incapacidad para resolver definitivamente los grandes problemas de la humanidad como el hambre, el armamentismo o el tráfico de drogas— están a la vista. Otros organismos que se crearon para modelar la nueva realidad internacional después de la guerra son la Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), entidad fundadora de la Multilateral Agreement of Investment (MAI), que estipula las reglas del comercio a nivel global, agrupando a una treintena de países que comparten los principios de la economía de mercado. También el Fondo Monetario Internacional (FMI) y el Banco Mundial, arquitectos de la economía del planeta, caracterizada por el permanente endeudamiento de los países menos desarrollados y el saqueo de los recursos de los mismos. Además, la Organización Mundial de Comercio (OMC), que fija las reglas internacionales del comercio tratando de reducir al máximo el margen de decisión de los Estados nacionales, y la Comisión Europea (también llamada Comisión de Bruselas) que rige los destinos de la Unión Europea, con una fuerte injerencia de los grandes lobbies industriales y empresariales. Además de la creación de estos organismos, el reducido pero opulento círcu­lo de poder internacional fundó o potenció sus propios foros o clubes de reflexión privados. En ese sentido, para el diseño del Nuevo Orden Mundial han sido claves el Council on Foreign Relations (CFR), el World Economic Forum (WEF), la Comisión Trilateral creada por David Rockefeller y el Club de Roma. El plan siempre consistió en restarle poder a los Estados nacionales para que los grupos privados tuvieran el manejo de la economía internacional. Un mundo con pocos millonarios, cada vez más ricos, y con millones de pobres situados en los cimientos de una pirámide cuya base crece cada vez más. Un planeta para el disfrute de pocos y el sufrimiento de muchos.
Un gobierno mundial como el pergeñado por la élite internacional se ejerce desde las sombras —en el Nuevo Orden no se pretende designar un presidente del planeta ni nada que se le parezca—, mediante una estrategia financiera y bélica manejada por un reducido grupo que ha tomado las riendas, favorecido la propiedad de desarrollos tecnológicos de avanzada, especialmente los relacionados a las armas y a las comunicaciones, herramientas con las que se ejerce el poder real.

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Interesting work of the Argentine author, the Second World War was a great confrontation between the Block of Nazism / Fascism and Western democracies. Abel Basti Desprete from that simplistic interpretation and ensures that you always have to review what you have critical spirit. «Wars are always great business.»
In the case of the Second War, there were technological and scientific developments that later had an economic application on a global scale. «We speak of the pharmaceutical business, the chemical business, the development of different products from lethal gases to commercial use substances; Drug for pharmacology or forbidden drugs, hallucinogenic, stimulants … and other great businesses that were part of a large package of the new order.
When Hitler’s political death occurs and Nazism dies, in April 1945, those ideas did not die. They followed to this day and that seems most interesting.

One of the most amazing tests is documented by the CIA and it is a photo that was taken in 1954 in which Hitler appears next to Philips Citroen, a trusted man of Prince Bernardo de Netherlands, who worked for American intelligence, in the city Colombian Tunja. From my research it arises that Hitler traveled from Argentina to Colombia, apparently he previously passed by Peru, to return in January 1955 to the Patagonian residence of him inalco. About this photo, whose photocopy is attached to a CIA dossier that analyzes the subject, I referred earlier in my books after the footsteps of Hitler and Hitler in Colombia.
Adolf Hitler and close men from him maintained significant ties with European monarchies and important references of international power, both before and after war. Also with powerful and industrial entrepreneurs – vary of them favored by the millionaire contracts that during the war provided them with the leader of the Third Reich – who made fortunes during the greater global conflagration that humanity suffered. This book tries to demonstrate that in the framework of an incredible ratio of relationships that began to be knitted at the beginning of the twentieth century, the economic interests of these groups, as well as power and capital, remained almost intact after the defeat of Germany. This was possible because the great German companies that supported Hitler, unlike the National Socialist Party (NSDAP), did not disappear at the end of the Second World War. There was a political structure but not a financial organization – whose heart was the great banks – and commercial, which precisely became strong and powerful thanks to war. It is logical then that the Nazis and a Hitler without a criminal record -The Führer was never prosecuted or tried, which was why he had no condemnation and consequently there was no capture order – will continue to maintain ties with those avid business sectors, several of Criminal nature, such as arms trafficking and the commercialization of prohibited drugs. After all, have facilitated during the war these business circles millionaire contracts, especially those related to the war industry, made Hitler a kind of first level hidden partner (although obviously it is impossible to demonstrate, by the same characteristic of The facts, the existence of commissions, «returns» and shareholding using figurehead).
The production of prohibited drugs, with the participation of German experts; arms trafficking, characterized by the sale of lags of the Second World War; and the development and marketing of dangerous chemical agents, initially designed in the third Reich, make up that post-war world that maintained incolyum, although it seems incredible, interests and goals pursued by Adolf Hitler. As of the mid-50’s, Prince Bernardo de Netherla leads the powerful club Bilderberg, a private organization whose members, several belonging to famous dynasties, are part of multilateral and financial organizations, thus creating a kind of influential Network of powerful who conditioned forever the destinations of the planet. Did Bernardo represented, who took care to help the Nazis to escape America, the interests of Hitler himself in such circles of power? If the Nazi Germany Bankers and German industries followed assets after the war, the exject of National Socialism maintained the interests of Him in the large German companies, which he had helped both during the warlike conflagration? And the great industrialists, entrepreneurs and German bankers, how did they always recognize a man, Adolf Hitler, who had facilitated Siderary billings in Nazi Germany? An unknown world for the vulgar, which refers to high finance and real power, whose veil just now begins to decor.

The old monarchy was a form of government headed by the king, usually seconded by members of the family of him and men of his confidence, whose power supposedly granted by God was considered absolute. With the passage of time, political variants appeared that have given the monarch from a merely symbolic role (parliamentary monarchy) to restricted executive powers (constitutional monarchy). The most kings their families and servitude formed a particular royal house, also called Casa Regia or house of Majesty of it.
The fall of empires, and the emergence of national states in areas before monarchies, as a consequence of the completion of the First World War, meant a new political order in Europe. In this context, the horrified aristocracy saw how communist ideas, encouraged from Moscow – caught the Tsar Nicolás II in 1917, after a civil war Bolsheviks ended up taking absolute power and then, in 1922, the Union of Soviet Socialist Republics was created -, they began to penetrate the countries of the continent by attracting intellectual sectors and seducing the workers’ masses. This was one of the main reasons that determined that, some time later, several real houses support the Nazis, and particularly ADOLF Hitler, who since his beginnings in political activity expressed his hate almost visceral by communist ideas: the Soviets were An enemy in common to beat.
After arriving at Argentina, Prince Ioann Konstantínovich Romanov remained, along with Elena and her brothers, in the stay of Bariloche, with the false name that she would use all her life and then, after a fleeting step by Mendoza, she settled in the town Charata Chaqueña, in the Argentine Northeast. According to the basics of a Charata Ordinance (No. & nbsp; 2,462/2011), which imposed the false name of the Russian aristocrat to a street (Prince Juan Schahovskoy), was President Marcelo Torcuato de Alvear who personally, during a meeting held in Buenos Aires , he recommended the marriage of noble tsarists who lie in that chaqueño town. Apparently the Radical Alvear, who exercised the presidency between 1922 and 1928, knew Princess Elena because years before taking the first magistracy, he had been an ambassador in France, where she had previously exiled her trip to Argentina.
Doubt arises and the question does not have an answer: Did Ioann’s true identity know the True President? The truth is that we do not know, but logic indicates that yes, because Princess Elena had no other husband, or another couple, rather than Konstantinovich Romanov. Then next to his wife, Princess Elena Petrovna of Serbia, who was a sister of Alexander the Unifier, king of Yugoslavia. According to some versions collected in Charata, Elena, who had been a Nurse on the Red Cross, used Olga’s name and became a sister of Ivan. The marriage had had two children in Europe, Vsevolod and Ekaterina, but by migrating they left them both in Germany in the care of Ioann’s mother, who was under her brother’s brother, Ernesto de Saxony. Elena worked as a nurse in the small hospital in the region where she lived with her husband in the province of Chaco. In this regard, the local newspaper first line, in its edition of October 4, 2012, published a photo of the aristocrat Russian woman, dressed as a nurse, next to a patient in a hospital bed.

One aspect that has gone unnoticed for history is the relationship that the Germans and the Russians who, for political reasons had escaped into South America.
In this regard, let’s see as an example a case, among others, connecting between the Russian military Tsarists and their German comrades of Prussian training who had fought under the orders of the Kaiser Wilhelm II. I refer specifically to immigrants from those two origins that were related in Argentina, as well as in other South American countries where they migrated.
German interests? Which were? The answer is that by those years Germany promoted, through its banks and its companies, a strong economic penetration in South America, as will be seen in the next chapter. On the other hand, in the mid-30s, as almost all of the approximately 200 German schools that worked in Argentina, the flammatic College of Charata indoctrinated its students with the precepts of Nazi philosophy, under the direction of Master Carlos Unger In that sense, Mirez assures: «In the acts of the German school, the hymn» Horssel Wessel «was sang and when he touched the turn to the Argentine National Anthem, he was toned with his right arm high.» He adds that «every April 20 -The Natalice of Hitler – gathered the Germans who adhering the party and celebrated the event, showing a bracelet with the swastika. These meetings were commonly carried out within the German School ». This school was an epicenter of the Nazi Party in the Chaco, before the Second World War broke out, as evidenced by the period reports.
After the Second World War, a soldier who was suburbselves in the vicinity of the town of Charata was the German General Erich Kramer who obtained fiscal lands and state credits to establish his own Chakra. (Among other names of Germans arrived since the rush Reich to Charata after the conflict, Miérez also mentions the nurse Alfonso Schandler and the chemist Arturo Unglaub.) During the war, Kramer had served as an officer at the German Embassy in Spain, between Other missions that he fulfilled, where he was assigned especially because he spoke correctly the Spanish language.
After the Bolshevik Revolution triumph, and as Soviet Union consolidated, European aristocracy began to think that Adolf Hitler, leader of the National Socialist Movement, was the person who could arrest the progress of communism that, in the case of Succeed in the different nations where he was acting, I would confiscate the goods of the rich, as he had done in Russia after the Tsar Nicolás II was overthrown. That is why it was logical that the nobles, represented by their respective real houses will not hesitate to help Hitler so that the Nazi leader will reach the maximum of power. With this objective, they were linked to important characters from all over Europe: so that He would win respectability and had the necessary financial support. This same logic, use Nazism to put a brake on Soviet breakthrough, was the one that entrepreneurs, industrialists and religious heads of different churches that feared the advance of atheist materialism. Aristocrats, military leaders, businessmen and ecclesiastical leaders bet to build a retaining wall against communists having Hitler as the architect of that colossal task that transcended the interests of Germany. They had no doubt that to save Europe from Moscow’s plans, Chief Nazi was the right man. This is understood the economic aid that the National Socialist Party has especially American companies and the lines of credit granted from Wall Street.

For the Germanic Germans, South America was an important virgin territory to conquer from the commercial and also for the creation of overseas colonies, supplying raw materials, within the framework of the ideological and political movement that had among its objectives Unification of all the German communities of the world – driven by the Saxon strategists. Towards the end of the 19th century, late with respect to other developed nations, the German Empire went out to conquer colonies and international markets with unique success. In 1870 Germany occupied the last place between the four most important industrial countries in the world, behind England, the United States and France. In 1900 it was already in the first place in Europe, and in the second in the world, behind the Americans. Industrial development grew proportionally to the pretension and effective possession of colonies, since it was two processes directly associated with the vertiginous development of capitalism in the powers of the time. In 1870 the Germans lacked them, but 40 years later they had 2,900,000 square kilometers in Africa and Asia. In addition to these conquests, Berlin planned to aggravate his empire by migratory currents from German settlers who were constituted at the spearhead of the interests of Pangermanism, particularly in South America.
It is noteworthy that already at that time, from Berlin, the settlers were warned that came to South America about the inconvenience of «mixing» race, with the conviction that Aria was the superior, doctrine that will be accentuated later with irruption of Nazism This belief propitiated a kind of enclosure of the colonies, which had their own schools, clubs, celebrations, parties, etc., in addition to a process of non-integration with the Creole societies of the host countries. For the German Empire, each colony of immigrants was like an extension of its own territory abroad.
Von Luxburg After the first war he devoted himself to the administration of his own farms, various properties and goods of dynasties related to his family, both in Germany and in Switzerland (he also maintained links with the royalty of Italy and Spain, especially with the County of Cifuentes). In addition, he took care of the collections of art sheltered in the famous Aschach castle he had bought his father, Friedrich Conde de Luxburg, who was president of the Royal-Bavaria of Lower Franconia and Aschaffenburg. Von Luxburg was a friend of the aforementioned Ricardo Staudt, one of the most powerful German ancestry entrepreneurs of Argentina, Vice President of the Supervisory Council of Siemens-Schuckert Werke until 1941. In addition, the Count maintained links with the house of Orange who, after The war, would have the head of Queen Juliana and Prince Bernardo, involved with nationalsocialism.

The decade of the 30th, the Count of Luxburg was linked to the most prominent leaders of the Nazi Party (including Adolf Hitler), who knew when he lived in Münich, positioning himself as a spokesman and intermediary between the German royal families and the National Socialist Party ( NSDAP). Almost all Nazi leaders, who would then be hierarch of the Third Reich, were guests in the castle of him. Its vast knowledge of distant countries, especially from the Middle East, Languages and Secrets of World Diplomacy, as well as the title of Count of Him, did not go unnoticed for Hitler. During those years it was very common that German royalty had contacts with the Nazis, especially at the beginning of the history of the National Socialist Party. It is known that Karl as Hitler were the same year – this is in 1921- in Switzerland, where they would have gathered more than once. That period of the life of the Count Karl von Luxburg is little known, although it is known that the Nazi Chief’s top lived in Münich on a property provided by the Luxburg family before renting, in 1929, a luxurious apartment in that city. During that time, Von Luxburg was directly contacted Hitler, Bormann, Göring and Himmler, all leaders of the National Socialist Party, and was very friend and adviser to Von Ribbentrop, who later would become a Minister of Foreign Affairs of the Third Reich. He also frequented the hermetic circle of the Vril Society, a secret organization that was dedicated to the study of occult (it is attributed to that group to encourage Hitler to manufacture flying saucers, in the belief of being able to contact by interplanetary trips to extraterrestrial civilizations).
Von Luxburg participated in the Nazi Refugee Aid organization that escaped South America and also, having finished World War II, managed to rescue a Soviet concentration camp to Princess Hermine Reuss de Greiz, the Empress of Prussia, who He was Hitler’s admirer. This princess was the second wife of the Kaiser Wilhelm II who, after the first war, was exiled in Holland. She belonged to the German family Schaumburg-Lippe, cited above, who had bought the San Ramón Estancia in Bariloche at the beginning of the 20th century. (Hermine was the daughter of Prince Sovereign Enrique XXII and Princess Ida Matilde Adelaide de Schaumburg-Lippe.)

An unpublished data arises from a declassified FBI report related to Hitler’s escape and dated September 4, 1944, which textually was titled «possible escape from Adolf Hitler to Argentina.» The intelligence document was sent to the Head of the Agency, John Edgard Hoover, by General Ladd, military aggregate of the United States Embassy in Buenos Aires. The text warns the following:

Many political observers have expressed the opinion that Adolf Hitler could seek refuge in Argentina after the German collapse. The political branches give credit to this possibility when it is recalled that the properly indicated Consul Argentino Helmuth, ostensibly assigned to a consular position in Spain, had plans, including a clandestine meeting with Hitler and Himmler for the organization of the import of weapons and technology to Argentina. Helmuth was intercepted by the British in Trinidad and never completed that mission. In Argentina, there is a mysterious tangle of questionable characters […] a great German, healthy colony in Argentina, provides great possibilities to provide a shelter to Hitler and the henchmen; One of its members, the Count (Von Karl) Luxburg, has been mentioned as operating a Ranch, which would serve to provide a shelter.

When the Second War exploded, Holland was governed by Queen Guillermina, who in 1901 had married the German Prince Enrique Vladimiro Duke of Mecklenburg-Schwerin, with a daughter, Juliana, born in 1909, as the only descendants. In addition to the insight of it in political issues, the Queen Guillermina, head of Orange’s house, also had a great commercial and business skill, and it would become one of the richest women in the world. The First World War did not alter the important commercial ties that Germany and the Netherlands, a country that remained neutral during the conflict. After the end of the war, the Kaiser Wilhelm II, who had been forced to renounce the throne of him, was exiled in the Netherlands, where the Dutch government offered him political asylum. In response to the efforts of the allies for judging Wilhelm II, which implied that he was extradited, the Dutch queen summoned the Allied Ambassadors and read the asylum rights of those who enjoyed the former monarch.
Returning to Bernardo, the Prince contracted Link to Juliana on January 7, 1937, when Hitler was at the top of him commanding an increasingly powerful Third Reich, which should last a thousand years. From that wedding, he changed the citizenship of her (German by Dutch), without objections, despite the fact that some documents demonstrated the previous link of her with the National Socialist Party. A few days before the marriage of him, Bernardo wrote two letters to Adolf Hitler to show him the support of him to Germany of that time, according to newly transcended in 2004, according to an investigation of the Dutch newspaper Trouw. This press medium had access to one of the letters, in possession of the Bundes file, in Berlin. At that time Bernardo wanted Hitler to intercede with the German press to change the image of traitor that on him projected the media in that country since his commitment was heard with the heiress princess of Holland.
In 1944, in the post-troubles of the war, Bernardo became commander of the Dutch armed forces; And that same year, after the appointment of him, he became part of the government in the exile that Queen Guillermina had installed in London. After the release of the Netherlands, Bernardo met with his family and took an active part in the negotiations for the armistice. In that sense, he was present in the treatments for the surrender of the Dutch invasive troops that were held at the Wereld hotel in Wageningen, in the Netherlands, on May 5, 1945. Of that «double life» that carried the Prince – touching two points with the Nazis and the Allies – data arise that make Bernardo, through his wife, Princess Juliana, could have acted as a link between Germans and Americans to create certain conditions, agreed between them Parties, prior to the surrender of the third Reich, particularly facilitating negotiations between the German industrial industrialists and members of the State Department and the Intelligence of the United States, in order to guarantee the survival of large German companies after the end of war .

With the beginning of the Vietnam War, the United States made use of the Orange Agent, a herbicide and defoliating, as part of his chemical war against that country: during the conflict the US Army. UU sprayed almost 76 Millions of liters of these terrible substances in areas located east of Laos and in certain areas of Cambodia. As officially reported at that time, the objective was to defoliate forest and agricultural areas with those products to eliminate vegetation coverage that allowed resistance to protect itself. Thus, the destruction of field food resources were also achieved by obliging the peasants, who held the nationalist guerrillas, to flee to the cities that were under the control of the United States. Vietnam estimates that as a consequence of the use of Orange Agent, three million Vietnamese were killed, and 500,000 children were born with congenital malformations. The Red Cross estimates that up to a million people are now disabled or have health problems due to that chemical product launched by Americans.
Given the disembarkation in Colombia of the large German companies that worked with pesticides in the 1950s emerges the hypothesis, quite marked, that that country was a field for the production and experimentation of pesticides that had initially been conceived in Nazi Germany. «My theory is that German companies in Colombia, especially those that had been part of IG Farben, continued their innovative investigations in organophosphates».
The case of Colombia would not be an isolated example at an international level, on the contrary, it could be a test methodology that was repeated in other nations during the Cold War. For example, in order to defend itself from a large plague of lobsters in 1947 Argentina began a significant combat – a military attack strategy and army and aeronautics media, using very harmful products for health and the environment. That action lasted almost six years and was raised as a true chemical war; During the same time the lobsters were also fought in the same way in Paraguay, part of southern Brazil, Uruguay and Bolivia.

Is it possible that Hitler had a safe and transitional shelter in Chile, similar to those he had in Argentina, as an inalco or stay San Ramón? There are indications that seem to indicate that this is indeed this and that this alternate hiding place could have used it after the revolution that in 1955 overthrew President Perón, which motivated the flight from the former Führer to Paraguay, where he also escaped the Argentine leader, together To several Nazis. Although initially Hitler stayed in that nation, then moved by different countries of the region, later we will see details of his passage through Bolivia for example, which is why it does not seem unleaved to think that the former Führer had at his disposal a comfortable Lair in southern Chile -Precisely in Patagonia Chilean appeared this unpublished track that will now be detailed – as an alternative place to guarantee her personal safety. The story, which alludes to a mansion protected by German guards, arises in the area of Lake Panguipulli, specifically in the town of Choshuenco, located in the northwest sector of said water mirror. It is important to indicate that this lake, and also the nearby Pirihueic where a large hotel was built in 1947, are located in the Cordillerana area of the province of Valdivia, almost at the international limit, at the height of Step Hua Hum that allows access From Chile to the Argentine town of San Martín de los Andes.

The aid that the Americans provided Hitler dates back to several years before the Second World War broke out, when US businessmen and bankers who shared interest with their German peers wanted to stop the advance of communism in Europe. It was not a merely ideological issue but business, since several of these companies had investments in the old continent and saw as a threat the expansion of the Marxist ideology, contrary to the existence of private capital. As Hitler was becoming the man who best represented the opposition to the Soviets, it was logical for them to collaborate with the head of National Socialism. In the 1930s the contributions of Hitler North American funders allowed him to consolidate the political structure of the Nazi Party to reach power. And already become Führer facilitated German reset despite the taxative restrictions of the Treaty of Versailles. In that sense, the support received by the Nazis from the Bush and Rockefeller clans received, especially supporting Fritz Thyssen, owner of the monopoly of the German steel industry, which grew vertiginously due to Hitler’s arms of arms. They also collaborated with the Führer Banks and US financial institutions such as the Union Banking Corporation (UBC) -group member of the holding BBH-, whose director was Prescott Bush, the Holland American Trading Corporation and the Seamless Equipment Corporation, owned by Clan Harriman and linked directly With the UBC. They also supported Chief Nazi La Silesian American Corporation, who had as directives mentioned by Prescott Bush and George Walker, Bush’s father-in-law, who also owned the shipping company Hamburg Amerika Line, who maintained the monopoly of travel between Germany and states United. Chase Manhattan Bank, belonging to the Rockefeller Corporation, also helped Hitler with credits and special funds. Prescott Bush was the father of George Herbert Walker Bush, president of the United States between 1989 and 1993, and grandfather of George W. Bush, head of government of that country in the period 2001-2009. Prescott linked with other family clans that would help Hitler. These groups interceded in Wall Street to get fundamental lines of credit for German rear. In 1933, the Harriman International Co., one of the groups of the BBH holding, signed an agreement with Hitler who converted the company into the German export coordinator to the United States.

After the war, the western allies endorsed in silence that an army with Nazi veterans were formed in Germany in hiding, with capacity and means to stop an eventual invasion of the Communists to West Germany, or even to intervene in case A civil war was unleashed. It was not an isolated event. The first Western Germany government who assumed in 1949, headed by Konrad Adenauer, as he undertook an alleged «disinavity» process was simultaneously incorporating hundreds of military and officials who maintained their nationalsocialist convictions, including affiliates of the formally disappeared Nazi party. This methodology extended to all the government’s estates, diplomatic service, judiciary, and armed and police forces. In 1949, more than 2,000 WEHRMACHT officers and Waffen-SS formed a secret military reserve that, according to the plans devised, should include some 40,000 soldiers, as follows from the Federal Intelligence Service (BND) files (BND) . The initiative was directed by the former Colonel Albert Schnec, who was later appointed General Inspector of the German Army (Bundeswehr), as reveals by the documentation of the BND. Veterans of World War II joined this project and even created an espionage system with the aim of monitoring several common politicians and citizens who could identify with communists. Declassified documents appear SCHEZ statements that suggest that the draft creation of said clandestine army was supported by the Exgeneral of the Third Reich Hans Speidel, the future Supreme Commander of NATO of the Ally Army in Central Europe in 1957. The initiative violated restrictions imposed By the Allies, as armed organizations or «military type» were prohibited after Germany signed surrender. The Nazi clandestine army began to be formed in 1950 and a general veteran of infantry, Anton Grasser, dealt with the weapon. That organization would be used.

In the 1950s Alfried Krupp Von Bohlen und Halbach, whose company was based in Argentina since the early twentieth century – the representative of Krupp at that time was the magnate Ernesto Tornquist – acquired a great stay in the North Argentine. Krupp was a member of the family that since 1811 was the owner of steel and heavy weapons factories located in the industrial region of the Rhine. A family that had been able to avoid and take economic advantages at least three major European wars: the Franco-Prussiana 1870 and the two world of the twentieth century. You have to know that Argentina was the first country in Ibero-America to adopt the Krupp System. The Argentine army maintained contracts with Krupp from the Triple Alliance War against Paraguay (1864-1870). Alfried Krupp in 1942, with 35 years of age and in full world line, took over the emporium who had created his father, Gustav Krupp Von Bohlen und Halbach, who suffered severe health problems. In 1953 Alfried acquired the almost 40 thousand hectares of the AmPascachi farm, located in La Viña, in the Argentine province of Salta. He also bought other properties among which a stay standing (Don Roberto) located in the vicinity of Villa Mercedes, in the province of San Luis. Krupp would periodically travel to AMPASCACHI, farm that he wanted to transform into an agroganate model model. The rumors in the area indicated that there the magnate met with fugitive Nazis as the hierarch Martín Bormann.
Several former Nazis that during the Cold War participated in the weapons business, simultaneously became involved with that of prohibited drugs. A known case is that of Klaus Barbie who, as we saw before, during the post-war he was representative of the Merex arms company in Bolivia. Another of the companies with which Barbie was related to was the Austrian Steyr-Dailmer-Puch AG, through which in the 70s he facilitated the purchase of thirty tanks for the Bolivian army. That company had produced for Germany Nazi vehicles, pistols, assault rifles, machine guns, engines and aircraft, characterizing by being one of the first to use slave work. During those years it began to suspect that the well-known businessman Klaus Altmann, manager of the Bolivian transmarite company (TMB), was actually the former captain of the Gestapo Nikolaus Barbie Hees, sought by France that accused him of being responsible for a Series of crimes committed during the Nazi occupation of that country.

There are strong indications that in the 60’s the former Führer moved in the triple border – the geographical point of geographic contact, Paraguay, countries that limit with Bolivia, and Brazil -, which allowed him to settle in any of the three states according to the circumstances. «My grandfather took Mengele on a boat to go from Paraguay to Brazil, he went to Saint Paul for Hitler’s birthday,» Paraguayan Jean Bell revealed me that he did not reveal the name of his ancestor. «The ship was from my grandfather, Mengele climbed in Antequera, he told me, and landed in Concepción, and then go to Brazil,» Bell told. He also explained: «My grandfather was a son of a Frenchman with an Italian and had a Nazi friend in Concepción, of very good relationship with the Germans. The Nazi friend of my grandfather told him that Hitler in those years did not stay too long in a place, who moved between the borders of Paraguay, Brazil and Argentina. » That Mengele trip to go to celebrate the birthday with Hitler in what year it was? I asked Bell. «Between 1968 and 1970, my grandfather’s Nazi friend told him that Eva Braun was also alive.»

The same path that the Nazi fugitives toured America was the one that transited the German companies that were placed on the young continent, washing their assets and forgetting their past to start in the promising American market. Having survived the cataclysm of war, the great Saxon Holdings continued with their fabulous businesses in many cases historically associated with their American cousins. In this work we have seen some of these cases. One was the sale and trafficking of weapons, especially from the remnant of war material used during the conflict, for which Germans used an EX NAZIS organization. As of the age of forty, the American Industrial-Industrial Complex, which then incorporated German technological developments and hired German experts, would be one of the main engines of the North American economy. These commercial issues were always over the ideology: in 1962, according to declassified documents of the secret services of Germany. Fidel Castro negotiated with the Nazis Otto Ernst Remer and Ernst Wilhelm Springer to buy some 4000 Belgian-making pistols. In addition, according to the documentation of the BND, the Communist leader called former SS to train Cuban troops during the unleashed missile crisis when Castro installed self-propelled projectiles from the Soviet Union, on the Caribbean island in full Cold War. In great businesses, such as the weapons, there is no ideology.

In 1954 Bernardo de Netherlands, always related to Adolf Hitler, both before and after the Second War, founded the Bilderberg group, which would meet the most important persons of world power, including several representatives of the European monarchies. On May 29 of that year, the first meeting of the group at the proposal of Jósef Retinger took place, who during the war was a counselor of the Polish government in the exile and agent of British secret services. Retinger was Mason, he was a fame of gray eminence, he was co-founder of the European movement that cemented the creation of the European Union. There were present, as already duly consigned, Bernardo, David Rockefeller, a member of the famous family clan who had financed Hitler from before the war, and the Prime Minister of Belgium, Paul Van Zeeland.
To consolidate the new order, international organizations that brought together the countries were the most exponent of the United Nations (UN), which in turn has key entities such as the Security Council, the World Health Organization, the Economic and Social Council, and the International Court of Justice. The reality of the world formally tuteened by the United Nations – with disability to definitively resolve the great problems of humanity as hunger, harm or drug trafficking – are in sight. Other agencies that were created to model the new international reality after the war are the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD), founding entity of the Multilateral Agreement of Investment (MAI), which stipulates the rules of trade globally, grouping Trented of countries that share the principles of market economy. Also the International Monetary Fund (IMF) and the World Bank, architects of the Economy of the Planet, characterized by the permanent indebtedness of the less developed countries and the looting of the resources thereof. In addition, the World Trade Organization (WTO), which sets international trade rules trying to maximize the Decision Margin of the National States, and the European Commission (also called Commission of Brussels) that governs the Destinations of the Union European, with a strong interference from large industrial and business lobbies. In addition to the creation of these organisms, the reduced but opulent circle of international power founded or enhanced its own private forums or reflection clubs. In that sense, for the design of the New World Order, the Council on Foreign Relations (CFR), the World Economic Forum (Wef), the Trilateral Commission created by David Rockefeller and the Rome Club. The plan always consisted of subtracting power to national states so that private groups had the management of the international economy. A world with few millionaires, increasingly rich, and with millions of poor people located in the foundations of a pyramid whose base grows more and more. A planet for the enjoyment of few and the suffering of many.
A world government as the international elite pergived is exercised from the shadows – in the new order is not intended to designate a president of the planet or anything that is liked – through a financial and war strategy handled by a small group that has taken The reins, favored the property of advanced technological developments, especially those related to arms and communications, tools with which real power is exercised.

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