¡Buen Camino! — Josepe García Miguel / Good Way!(Bom Caminho!) by Josepe García Miguel (spanish book edition)

Empecé a leer el libro tuvo un sabor especial pues el libro reflejaba muchas de las experiencias y lugares. Me gustó por que presenta de una manera creativa mucho de lo que pasa por dentro y por fuera al hacer el Camino, lleno de mensajes positivos aunque por momentos sentí forzada la inclusión de algunas moralejas…
Se disfruta mucho si ya fuiste al camino, porque recuerdas todo lo que dice y te identificas con muchas experiencias. Recomiendo el libro de Ramón, un auténtico enamorado ourensano del camino.

1ª jornada: Astorga – Rabanal del Camino (20 km).
2ª jornada: Rabanal del Camino – Ponferrada (32 km).
3ª jornada: Ponferrada – Villafranca del Castillo (23 km).
4ª jornada: Villafranca del Castillo – O Cebreiro (28 km).
5ª jornada: O Cebreiro – Sarria (38 km).
6ª jornada: Sarria – Portomarín (22 km).
7ª jornada: Portomarín – Palas de Rei (25 km).
8ª jornada: Palas de Rei – Arzúa (28 km).
9ª jornada: Arzúa – Santiago de Compostela (38 km).
«En total: ¡254 km…

*.Es alucinante lo distintos que pueden ser los mundos. Hoy estoy aquí y parece que estoy en la Luna comparado con mi día a día. Y el caso es que esto también existe.
*.He andado 20 km y muchas veces me ha dado la impresión de que tenía la mente en miles de otros sitios, ¡no podía desconectar!
*.¿Cómo puede haber gente que haga estas cosas? Los hospitaleros, por ejemplo, o los monjes, o los propios peregrinos… Es como si tuvieran muy claro que esto es lo importante para ellos.
*.Me siento raro aquí. Y, sobre todo, todavía no sé explicarle a mi gente por qué he venido, y me desanima pensar que no van a entenderlo.
*.CONSEJO QUE ME DOY: mañana disfruta más de la marcha y de lo que te rodea, no dejes que tu mente se evada.

(2) Llegaron a la Cruz de Ferro, el hito que marcaba el punto más alto de la ascensión. El estilizado símbolo se hallaba en la cumbre de un gran montículo formado por miles de piedras, piedrecillas, cosas, cosillas, basura…
–Pero ¿esto qué es? –preguntó Marco a sus acompañantes, entre sorprendido y un poco disgustado, pues intuía que el propósito original de todo aquello había tenido sentido, pero ahora parecía haberlo perdido.
–Es una tradición de siglos atrás –contestó Manolo con su saber enciclopédico sobre la historia del camino–. Se coloca una piedrecilla para pedir protección para el viaje.
Por fin entró en la afamada ciudad y, aunque le llevó más rato del esperado, divisó el castillo después de preguntar a una lugareña por el albergue. La edificación templaria era grandiosa y estaba muy bien conservada. Recordaba a la típica imagen de un castillo que uno tiene en la imaginación, con sus torres, almenas, puentes levadizos… parecía sacado del rodaje de una película.

(3) Salió del albergue con ánimo renovado y se despidió del imponente castillo templario ponferradino. La ruta lo llevaba ese día de Ponferrada a Villafranca del Bierzo, puerta de Galicia. Y al día siguiente, ¡el legendario y temido Cebreiro! Caminaba de una manera distinta; le dolía todo, pero lo importante es que ahora asumía parte de ese dolor como algo natural a la ruta, y se le olvidaba antes.

(4) La épica ascensión al Cebreiro. Dejaron atrás la localidad de Vega de Valcarce y pasaron por Ruitelán y Las Herrerías. Al principio, aquella ruta se iba haciendo imperceptiblemente más empinada.
Los pequeños pueblos de caseríos, que se fundían en armonía con el vergel, generaban una sensación de tranquilo disfrute, de paz intemporal.
Subieron un kilómetro por un empinado tramo de carretera asfaltada, y luego a la izquierda tomaron el camino para aquellos que iban andando. Era completamente agreste. Imposible que por allí pudiera pasar una bicicleta…
–¡Dios mío, lo que se nos viene encima!. No sólo la cuesta era empinada; el terreno era terrible, con grandes piedras desiguales a modo de enlosado.
El calor era el otro gran enemigo. Sudaban como pollos y los calcetines les bailaban dentro de las botas; sentía los pies empapados, y lo peor de todo era que cada pisada le provocaba un gran dolor. Probó a darlas de muchas maneras, pero sus experimentos fueron decepcionantemente infructuosos. Iba como podía agarrado a su bordón-tabla de salvación, en el que se apoyaba con todo su peso. Sin aquel bastón no podría estar subiendo el Cebreiro, de eso estaba seguro.
Dejaron atrás el indicador que reflejaba que ¡estaban entrando en Galicia! La meta final se hallaba más cerca: Santiago. El camino era ahora mejor y ante ellos se desplegaban las suaves colinas gallegas, aunque donde estaban no había árboles debido a la altitud. La cercanía de O Cebreiro se podía oler y parecía que les daba alas a sus pies. Querían llegar ya. Se hicieron las últimas fotos de grupo desde las alturas.
Y, por fin, O Cebreiro: posiblemente uno de los lugares del camino más paradigmáticos y punto de partida de muchos peregrinos que hacen la parte gallega de la ruta, la más frecuentada. A 1.300 m de altitud, sus calles de piedra, sus pallozas, sus casas macizas, su iglesia, sus legendarios cambios de tiempo y la secular niebla lo convertían en un sitio muy especial.

(6) Después de dos interminables horas, por fin divisó su meta: ¡el majestuoso monasterio de Samos!
Pero estaba demasiado agotado y enfadado para pararse a ver el paisaje. Sólo quería entrar en el albergue, darse una ducha y tumbarse. No pedía nada más a la vida.
Circunvaló como pudo el monasterio, que se hallaba enclavado en un magnífico lugar, rodeado por un río, y llegó a su alojamiento. Apenas había peregrinos. «No me extraña.» El resentimiento hacia su informante todavía perduraba con intensidad.
Para hacer honor a la verdad, aquel albergue exhalaba paz, incluso espiritualidad. Había mucho silencio, cosa que agradeció. Tomó una ducha revitalizadora. No dejaba de dar gracias por tener un chorro de agua caliente recorriéndole el cuerpo, mientras disfrutaba de la experiencia. Por la noche, diez segundos después de tumbarse en la litera, se quedó profundamente dormido.

(7) Los caminos, senderos y corredeiras eran un auténtico laberinto; gracias a Dios, existían las benditas flechas amarillas. Desde que entró en Galicia, la señalización en forma de mojones cada 500 metros facilitaba teóricamente la vida del peregrino. Pero ¿cuál era el efecto negativo de ello? Que se tenía continuamente en la cabeza las distancias recorridas y, por añadidura, lo que faltaba para llegar. Y, cuando uno está cansado, tener conciencia de que se ha avanzado muy poco a veces es muy, pero que muy frustrante. También había otro «pero»: si se comparaban los kilómetros que reflejaban los hitos de piedra con los señalados por las guías –y también dependiendo de la editorial–, no coincidían.

(10) La magia del camino volvía a actuar. Cada observación, aprendizaje y reflexión que tenía se relacionaba con la vida; pero con una VIDA CON MAYÚSCULAS, plena y completa. Ahora sólo quería vivir así, tocando lo fundamental, porque sentía que lo otro, lo que en teoría importaba en su día a día en Madrid, se le había quedado bastante pequeño. Era como si la resignación, esa gran derrota del ser humano, hubiera empezado la retirada ante el toque de carga de la maravilla de la existencia. Y dio gracias de nuevo mirando al cielo mientras la lluvia le golpeaba el rostro con fuerza.
 No podía más; le dolía todo y los pies habían dicho basta. Se apoyaba en su querido bordón, al cual nunca le estaría suficientemente agradecido. Habían llegado a la pequeña población de Salceda.
Atisbaron Pedrouzo. Las nubes eran ya escasas y la puesta de sol teñía de rojo y naranja el contorno de las colinas, generando un efecto que hacía que el cielo pareciera algodón de azúcar. Entraron en el pueblo con sus lastimosos andares. Lola se adelantó para ver si había plaza en el albergue, y Marco admiró su entrega y su generosidad. A esas alturas, era el sacrificio más generoso que alguien podía hacer por ellos.
Efectivamente, y como habían temido, no había ningún sitio disponible, pero les informaron de una carpa que el ayuntamiento ponía a disposición de los peregrinos cuando había mucha afluencia.
Avanzaron los últimos metros. No podían creérselo: ¡estaban llegando! Por fin, al fondo divisaron el objetivo y dieron los últimos pasos. Estaban allí. ¡45 km! ¡Lo habían logrado! Una sensación de orgullo interior y reto imposible conseguido le recorrió el cuerpo. Si había podido con eso, podía con todo.

(11) Allí estaba, majestuosa y solemne entre los huecos que dejaban los edificios, marcándoles la ruta.
¡UNA TORRE DE LA CATEDRAL!
El sonido de sus pasos se hizo seguro, sostenido; los músculos tensos, el brillo en la mirada, una sonrisa en los labios, la determinación total y completa por dentro… Era un auténtico espectáculo verlos avanzar. Se miraba a sí mismo sin creerlo, pues él estaba viviendo el mismo proceso con creciente admiración. ¡La fe y la esperanza lo habían transmutado en pura energía!
El sonido de los bastones se extendía por el empedrado. Nadie hablaba porque no hacía falta: sabían que estaban viviendo momentos inolvidables que dejarían una huella imperecedera en su vida.
Y por fin, saliendo de una angosta calle, desembocaron en la plaza del Obradoiro, donde, espectacular, se erguía la catedral de Santiago. Sonaron las campanadas: eran las doce. Los peregrinos corrieron y subieron como buenamente pudieron los treinta y tres escalones que los llevaban a su sueño. Se alentaban dándose ánimos; usaban sus bordones para subir la escalera. ¡YA ESTABAN! Una atmósfera irreal colmada de emoción, alegría y gozo lo inundaba todo.

Conxuro para la queimada
(Galego)

Mouchos, coruxas, sapos e bruxas.
Demos, trasgos e diaños, espíritos das nevoadas veigas.
Corvos, pintigas e meigas, feitizos das menciñeiras.
Podres cañotas furadas, fogar dos vermes e alimañas.
Lume das Santas Compañas, mal de ollo, negros meigallos, cheiro dos mortos, tronos e raios.
Oubeo do can, pregón da morte, fociño do sátiro e pé do coello.
Pecadora lingua da mala muller casada cun home vello.
Averno de Satán e Belcebú, lume dos cadáveres ardentes, corpos mutilados dos indecentes, peidos dos infernais cus, ruxido da mar embravecida.
Barriga inútil da muller solteira, falar dos gatos que andan á xaneira, guedella porca da cabra mal parida.
Con este cullerón levantarei as chamas deste lume que asemella ao do inferno, e fuxirán as bruxas a cabalo das súas escobas, índose bañar na praia das areas gordas.
¡Oíde, oíde! os ruxidos que dan as que non poden deixar de queimarse no augardente, quedando así purificadas.
E cando esta queimada baixe polas nosas gorxas, quedaremos libres dos males da nosa alma e de todo embruxamento.
Forzas do ar, terra, mar e lume, a vos fago esta chamada: si e verdade que tendes mais poder que a humana xente, aquí e agora, facede cos espíritos dos amigos que estan fora, participen con nos desta queimada.

(Castellano)

Búhos, lechuzas, sapos y brujas.
Demonios maléficos y diablos, espíritus de las nevadas vegas.
Cuervos, salamandras y meigas, hechizos de las curanderas.
Podridas cañas agujereadas, hogar de gusanos y de alimañas.
Fuego de las almas en pena, mal de ojo, negros hechizos, olor de los muertos, truenos y rayos.
Ladrido del perro, anuncio de la muerte; hocico del sátiro y pata del conejo.
Pecadora lengua de la mala mujer casada con un hombre viejo.
Infierno de Satán y Belcebú, fuego de los cadáveres en llamas, cuerpos mutilados de los indecentes, pedos de los infernales culos, rugido de la mar embravecida.
Vientre inútil de la mujer soltera, maullar de los gatos en celo, pelo malo y sucio de la cabra mal parida.
Con este cazo levantaré las llamas de este fuego que se asemeja al del infierno, y huirán las brujas a caballo de sus escobas, yéndose a bañar a la playa de las arenas gordas.
¡Oíd, oíd!, los rugidos que dan las que no pueden dejar de quemarse en el aguardiente quedando así purificadas.
Y cuando esta queimada baje por nuestras gargantas, quedaremos libres de los males de nuestra alma y de todo embrujamiento.
Fuerzas del aire, tierra, mar y fuego, a vosotras hago esta llamada: si es verdad que tenéis más poder que la humana gente, aquí y ahora, haced que los espíritus de los amigos que están fuera participen con nosotros de esta queimada.

Tras la Edad Media y Moderna, el camino va perdiendo importancia. En el Año Santo Compostelano de 1993, el Gobierno autónomo gallego decidió potenciar su valor enfocado a un recurso turístico, abriéndolo a personas con el perfil del peregrino religioso tradicional; de este modo se lanzó una gran campaña de publicidad para el Jacobeo de ese año: Xacobeo 93. Gracias a este plan se restauraron tramos de la ruta y las infraestructuras para peregrinos. Además, se logró la colaboración de las comunidades autónomas españolas por las que pasa el camino. Desde entonces, hacer el recorrido a pie, en bicicleta o a caballo es un destino popular que reúne lo religioso, espiritual, deportivo, cultural, económico, etc., tal como ha venido ocurriendo desde el principio a través de los siglos. El camino se halla indicado por flechas pintadas de amarillo, postes y otras señales.
Los senderos balizados del Gran Recorrido (GR) tienen generalmente una longitud mayor a 50 km. Están pensados para caminatas de más de dos jornadas. Unas marcas de pintura blanca y roja van guiando al caminante.

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I started reading the book had a special flavor because the book reflected many of the experiences and places. I liked it that it presents a creative way a lot of what happens inside and out by making the way, full of positive messages although at times I felt forced the inclusion of some morals …
It is very enjoyed if you were already on the road, because you remember everything you say and identify with many experiences. I recommend the book by Ramón, a friend from Ourense, an authentic enamored of the way.

1st day: Astorga – Rabanal of the road (20 km).
2nd day: Rabanal of the road – Ponferrada (32 km).
3rd day: Ponferrada – Villafranca del Castillo (23 km).
4th day: Villafranca del Castillo – or Cebreiro (28 km).
5th day: o Cebreiro – Sarria (38 km).
6th day: Sarria – Portomarín (22 km).
7th day: Portomarín – Palas de Rei (25 km).
8th day: Palas de Rei – Arzúa (28 km).
9th day: Arzúa – Santiago de Compostela (38 km).
«In total: 254 km …

*. Alucaning are the different that can be the worlds. Today I am here and it seems that I am on the Moon compared with my day to day. And the fact is that this also exists.
* .He walked 20 km and many times it has given me the impression that I had the mind in thousands of other sites, I could not disconnect!
* How can there be people who do these things? The hospitals, for example, or monks, or the pilgrims themselves … it is as if they were very clear that this is the important thing for them.
*. I feel weird here. And, above all, I still do not know how to explain to my people why I have come, and I discourage myself to think that they will not understand it.
* .Shop I give myself: tomorrow enjoys more than the march and what surrounds you, do not let your mind evade.

(2) They arrived at the Ferro Cross, the milestone that marked the highest point of the Ascension. The stylized symbol was at the summit of a large mound formed by thousands of stones, pebbles, things, tough, trash …
-But what is this? Asked Marco to the companions of him, between surprised and a little disgusted, because he sensed that the original purpose of all that had made sense, but now he seemed to have lost it.
«It’s a tradition of centuries behind,» Manolo replied with his encyclopedic knowledge about the history of the road. A pebble is placed to request protection for the trip.
He finally entered the famous city and, although he took him more expected, he spotted the castle after asking a place for the hostel. The Templar Building was great and was very well preserved. He remembered the typical image of a castle that one has in the imagination, with his towers, battlements, yeast bridges … seemed taken out from the filming of a movie.

(3) He left the hostel with renewed mood and said goodbye to the imposing Templar Castle Ponferradino. The route was wearing that day of Ponferrada to Villafranca del Bierzo, Galicia Gate. And the next day, the legendary and feared cebreiro! He walked in a different way; He hurt everything, but the important thing is that he now assumed part of that pain as something natural to the route, and he forgot before.

(4) The epic ascension to Cebreiro. They left behind the town of Vega de Valcarce and passed through Ruitelán and the Herreías. At first, that route was doing imperceptibly more steep.
The small towns of hamlets, which merged in harmony with the Vergel, generated a feeling of quiet enjoyment, of timeless peace.
They rose a kilometer by a steep stretch of asphalted road, and then on the left they took the way for those who were walking. It was completely agreed. Impossible that there could be a bicycle …
-They of mine, what comes next to us! Not only the slope was steep; The terrain was terrible, with large unequal stones as a telenced.
The heat was the other great enemy. They sweated as chickens and socks danced inside the boots; He felt the feet soaked, and the worst of all was that each footprint caused him great pain. He proved to give them in many ways, but his experiments were disappointingly unsuccessful. He went as he could grabbed his bordón-board of salvation, in which he leaned with all the weight of him. Without that cane could not be climbing the cobeiro, that was sure.
They left behind the indicator that reflected that they were entering Galicia! The final goal was closer: Santiago. The road was now better and before them the gentle Galician hills were deployed, although where there were no trees due to altitude. The vicinity of or Cebreiro could smell and seemed to be wound at his feet. They wanted to arrive now. The last group photos were made from the heights.
And, finally, or Cebreiro: possibly one of the most paradigmatic paths and starting point of many pilgrims who make the Galician part of the route, the most frequented. At 1,300 m altitude, its stone streets, their pallozas, their solid houses, their church, their legendary time changes and secular fog became a very special site.

(6) After two endless hours, he finally spotted his goal: the majestic Monastery of Samos!
But he was too exhausted and angry to stop to see the landscape. He just wanted to enter the hostel, take a shower and lie down. He did not ask anything more to life.
He was circumvalved as the monastery, who was nestled in a magnificent place, surrounded by a river, and arrived at him. There were barely pilgrims. «Do not miss me.» The resentment towards the informant was still attempted.
To honor the truth, that hostel exhaled peace, even spirituality. There was a lot of silence, which he thanked him. He took a revitalizing shower. He did not stop giving thanks for having a jet of hot water running his body, while he enjoyed the experience. At night, ten seconds after lying down on the berth, he was deeply asleep.

(7) The roads, trails and rundeires were an authentic labyrinth; Thank God, there existed the blessed yellow arrows. Since he entered Galicia, the signage in the form of a few meters every 500 meters theoretically facilitated the life of the pilgrim. But what was the negative effect of it? That he had continually on his head the distances traveled and, in addition, what was missing to arrive. And, when you are tired, be aware that it has progressed very little sometimes it is very, that very frustrating. There was also another «but»: if they compared the kilometers that reflected the stone milestones with those indicated by the guides – and also depending on the publisher – they did not coincide.

(10) The magic of the road actually actually returned. Each observation, learning and reflection that he had was related to life; But with a life with capital letters, full and complete. He now he just wanted to live like this, playing the fundamental, because he felt that the other, what in theory imported in his day to day in Madrid, had been quite small. It was as if resignation, that great defeat of the human being, would have begun the withdrawal before the touch of marveling of the existence. And he gave thanks again looking at the sky while the rain hit his face hard.
He could not anymore; He hurt everything and his feet had been enough. He leaned back in his beloved, which he would never be grateful enough. They had come to the small town of Salceda.
He peeked Pedrouzo. The clouds were already scarce and the sunset dyed red and orange the outline of the hills, generating an effect that made the sky look like cotton of sugar. They entered the village with their last walks. Lola came forward to see if there was a place in the hostel, and Marco admired her delivery and generosity of him. At that point, it was the most generous sacrifice that someone could do for them.
Indeed, and as they had feared, there was no available site, but they informed them of a tent that the City Council made available to the pilgrims when there was a lot of affluence.
The last meters advanced. They could not believe it: they were arriving! Finally, in the background they saw the target and took the last steps. They were there. 45 km! They had achieved it! A feeling of inner pride and impossible challenge achieved the body traveled. If he had been able to with that, he could with everything.

(11) There she was, majestic and solemn among the holes left by the buildings, marking the route.
A tower of the cathedral!
The sound of his steps became safe, sustained; The tense muscles, the brightness in the look, a smile on the lips, the total and complete determination inside … It was a real spectacle to see them move forward. He looked at himself without believing him, because he was living the same process with increasing admiration. Faith and hope had transmuted it in pure energy!
The sound of the canes extended by the paved. Nobody spoke because he did not need: they knew that they were living unforgettable moments that would leave an imperishable footprint in his life.
And finally, leaving a narrow street, they led to the Plaza del Obradoiro, where, spectacular, the Cathedral of Santiago was raised. The bells sounded: it was twelve. The pilgrims ran and rose as the thirty-three steps that took them to their dream were good. They were encouraged by giving courage; They used their borders to climb the staircase. THEY WERE ALREADY! An unreal atmosphere filled with emotion, joy and joy flooded everything.

Incantation to queimada (grog)

Owls, owls, toads and witches.
Evil demons and devils, spirits of the snowy plains.
Crows, salamanders and witches, healers’ spells.
Rotten pierced canes, home of worms and vermin.
Fire of the souls in pain, evil eye, black spells, smell of the dead, thunder and rays.
Lawn of the dog, announcement of death; Susteous snout and rabbit paw.
Sinker tongue of bad married woman with an old man.
Hell of Satan and Belcebú, fire of the burning corpses, mutilated bodies of the indecent, pedos of the infernal asses, roar of the raging sea.
Useless belly of single woman, maule of cats in zeal, bad and dirty goat hair.
With this saucepan I will raise the flames of this fire that resembles hell, and will flee the witches on horseback from their brooms, going to bathe the beach of the fat sands.
Loose, hear!, The roars that give those who can not stop burning in the brandy being thus purified.
And when this queimated falls down our throats, we will be free from the evils of our soul and from all overwhelming.
Air forces, Earth, Sea and Fire, to you I make this call: If it is true that you have more power than the human people, here and now, do that the spirits of the friends who are out participate with us of this chemilum.

After the Middle Ages and Modern, the road is losing importance. In the Holy Year of 1993, the Autonomous Gallego government decided to enhance its value focused on a tourist resource, opening it to people with the profile of the traditional religious pilgrim; In this way a great advertising campaign was launched for the Jacobeus of that year: Xacobeo 93. Thanks to this plan, sections of the route and infrastructures for pilgrims were restored. In addition, the collaboration of the Spanish autonomous communities was achieved by which the way passes. Since then, doing the tour on foot, by bicycle or horseback is a popular destination that brings together the religious, spiritual, sports, cultural, economic, etc., as it has been happening from the beginning through the centuries. The road is indicated by arrows painted yellow, poles and other signs.
Large tours of the Great Tour (GR) generally have a length greater than 50 km. They are designed for walks of more than two days. Some white and red paint marks guide the walker.

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