No-Cosas: Quiebras Del Mundo De Hoy — Byung-Chul Han / Undinge: Umbrüche der Lebenswelt by Byung-Chul Han

En su novela La policía de la memoria, la escritora japonesa Yoko Ogawa habla de una isla sin nombre. Unos extraños sucesos intranquilizan a los habitantes de la isla. Inexplicablemente, desaparecen cosas luego irrecuperables.
A diferencia de la distopía de Ogawa, nuestra sociedad de la información no es tan monótona. La información falsea los acontecimientos. Se nutre del estímulo de la sorpresa. Pero el estímulo no dura mucho. Rápidamente se crea la necesidad de nuevos estímulos. Nos acostumbramos a percibir la realidad como fuente de estímulos, de sorpresas. Como cazadores de información, nos volvemos ciegos para las cosas silenciosas, discretas, incluidas las habituales, las menudas o las comunes, que no nos estimulan, pero nos anclan en el ser.

El filósofo germano-coreano Byung-Chul Han ha publicado un interesante libro nuevo.
Es un texto sorprendente sobre la información y la comunicación con los trastornos de la actualidad. Eso se subraya con un tono claramente crítico.
Sorprendentemente, Byung-Chul Han ve su tesis en parte como una extensión del concepto de ser de Heidegger. También se mencionan a Hannah Arendt y Walter Benjamin.
Me gustaron mucho las referencias al libro de fotografía de Roland Bather, que describe como el elogio de la fotografía analógica.
Esa no es la única razón por la que las selfies se convirtieron en mi capítulo favorito del libro.
Incluso hay referencias literarias, por ejemplo, a Musil, Satre, Rilke, Robert Walser, Antonie de Saint-Exupery, Peter Handke y Kafka.
Con una digresión en la máquina de discos, el libro llega al clímax hacia el final.
Imprescindible para saber la readidad en la que vivimos y cómo la virtualización está cambiando la realidad tangible, las cosas, que han pasado a convertirse en pura información y manipulación de datos. Tan escalofriante cómo instructivo.

El orden terreno está siendo hoy sustituido por el orden digital. Este desnaturaliza las cosas del mundo informatizándolas. Hace décadas, el teórico de los medios de comunicación Vilém Flusser ya observó que «las no-cosas penetran actualmente por todos los lados en nuestro entorno, y desplazan a las cosas. A estas se las llama informaciones». Hoy nos encontramos en la transición de la era de las cosas a la era de las no-cosas. Es la información, no las cosas, la que determina el mundo en que vivimos. Ya no habitamos la tierra y el cielo, sino Google Earth y la nube. El mundo se torna cada vez más intangible, nublado y espectral. Nada es sólido y tangible.
En la smarthome, unos infómatas se preocupan por nosotros, nos cuidan. Hacen por nosotros toda clase de operaciones. Quien los usan no tiene que preocuparse. El telos del orden digital es la superación de los cuidados, que Heidegger describe como un rasgo esencial de la existencia humana. La existencia es cuidarse. La inteligencia artificial se halla ahora en proceso de librar de cuidados a la existencia humana, optimizando la vida y velando el futuro como fuente de preocupación, es decir, sobreponiéndose a la contingencia del futuro. El futuro calculable como presente optimizado no nos causa ninguna preocupación.
En el mundo controlado por los algoritmos, el ser humano va perdiendo su capacidad de obrar por sí mismo, su autonomía. Se ve frente a un mundo que no es el suyo, que escapa a su comprensión. Se adapta a decisiones algorítmicas que no puede comprender. Los algoritmos son cajas negras. El mundo se pierde en las capas profundas de las redes neuronales, a las que el ser humano no tiene acceso.
La información por sí sola no ilumina el mundo. Incluso puede oscurecerlo. A partir de cierto punto, la información no es informativa, sino deformativa. Hace tiempo que este punto crítico se ha sobrepasado. El rápido aumento de la entropía informativa, es decir, del caos informativo, nos sumerge en una sociedad posfáctica. Se ha nivelado la distinción entre lo verdadero y lo falso. La información circula ahora, sin referencia alguna a la realidad, en un espacio hiperreal. Las fake news son informaciones que pueden ser más efectivas que los hechos. Lo que cuenta es el efecto a corto plazo. La eficacia sustituye a la verdad.

La mano es el órgano del trabajo y la actividad. El dedo, en cambio, es el órgano de la elección. El humano manualmente inactivo del futuro solo hará uso de sus dedos. Elegirá en lugar de actuar. Para satisfacer sus necesidades presionará teclas. Su vida no será un drama que le obligue a actuar, sino un juego. Tampoco querrá poseer nada, sino experimentar y disfrutar.
El Phono sapiens, que solo experimenta, disfruta y quiere jugar, se despide de esa libertad a que se refería Hannah Arendt, que está ligada a la actividad. Quien actúa rompe con lo que existe y pone en el mundo algo nuevo, algo completamente diferente. Para ello debe vencer una resistencia. El juego, en cambio, no interviene en la realidad. Actuar es el verbo de la historia. El humano jugador, manualmente inactivo, del futuro representa el final de la historia.
La dominación perfecta es aquella en la que todos los humanos solamente jueguen. Juvenal caracterizó con la expresión panem et circenses aquella sociedad romana en la que ya no era posible la acción política. La gente se calla con comida gratis y juegos espectaculares. Renta básica y juegos de ordenador serían la versión moderna de panem et circenses.

Experimentar significa, abstractamente formulado, consumir información. Hoy queremos experimentar más que poseer, ser más que tener. Experimentar es una forma de ser.
En la era de las no-cosas puede percibirse un tono utópico en la posesión. La intimidad y la interioridad caracterizan a la posesión. Solo una relación intensa con las cosas las convierte en una posesión. Los aparatos electrónicos no los poseemos. Los productos de consumo acaban tan pronto en la basura porque no los usamos, porque ya no los poseemos. La posesión se interioriza y se carga de contenidos psicológicos. Las cosas que poseemos son contenedores de sentimientos y recuerdos. La historia que se deposita en las cosas mediante un largo uso les confiere un valor sentimental. Pero solo las cosas discretas pueden cobrar vida por un intenso apego libidinal. Los bienes de consumo actuales son indiscretos, intrusivos y chismosos. Vienen ya sobrecargados de ideas preconcebidas y de emociones que se imponen al consumidor. Apenas entra nada de la vida personal.
El capitalismo de la información está conquistando todos los rincones de nuestra vida; es más, de nuestra alma. Los afectos humanos son sustituidos por valoraciones o likes. Los amigos se cuentan en números. La cultura está completamente al servicio de la mercancía. La historia de un lugar también se explota, storytelling mediante, como fuente de plusvalía. Los productos se aderezan con microrrelatos. La diferencia entre cultura y comercio desaparece a ojos vistas. Las instituciones de cultura se presentan como marcas rentables.
La cultura tiene su origen en la comunidad. Transmite valores simbólicos que fundan una comunidad. Cuanto más se convierte la cultura en mercancía, tanto más se aleja de su origen. La comercialización y mercantilización total de la cultura ha tenido por efecto la destrucción de la comunidad. La community que tan a menudo invocan las plataformas digitales es una forma de comunidad mercantil. La comunidad como mercancía es el fin de la comunidad.

En la comunicación digital, el otro está cada vez menos presente. Con el smartphone nos retiramos a una burbuja que nos blinda frente al otro. En la comunicación digital, la forma de dirigirse a otros a menudo desaparece. Al otro no se le llama para hablar. Preferimos escribir mensajes de texto, en lugar de llamar, porque al escribir estamos menos expuestos al trato directo. Así desaparece el otro como voz.
La comunicación a través del smartphone es una comunicación descorporeizada y sin visión del otro. La comunidad tiene una dimensión física. Ya por faltar corporeidad, la comunicación digital debilita la comunidad. La vista solidifica la comunidad. La digitalización hace desaparecer al otro como mirada. La ausencia de la mirada es también responsable de la pérdida de empatía en la era digital.
El smartphone es el principal infómata de nuestro tiempo. No solo hace superfluas muchas cosas, sino que escamotea las cosas del mundo al reducirlas a información. Hasta lo cósico del smartphone se retira a un segundo plano en favor de la información. No lo percibimos en lo que específicamente es. En su apariencia, los smartphones apenas se diferencian unos de otros. Miramos a través de ellos hacia la infoesfera. Un reloj analógico nos proporciona información relacionada con el tiempo, pero no es un infómata, sino una cosa, incluso una alhaja. Lo cósico es su componente principal.
La sociedad dominada por la información y los infómatas no saben de adornos. El adorno fue originariamente la vestimenta espléndida. Las no-cosas están desnudas. Lo decorativo, lo ornamental es característico de las cosas.
Plataformas como Facebook o Google son los nuevos señores feudales. Incansables, labramos sus tierras y producimos datos valiosos, de los que ellos luego sacan provecho. Nos sentimos libres, pero estamos completamente explotados, vigilados y controlados. En un sistema que explota la libertad, no se crea ninguna resistencia. La dominación se consuma en el momento en que concuerda con la libertad.
El régimen neoliberal es en sí mismo smart. El poder smart no funciona con mandamientos y prohibiciones. No nos hace dóciles, sino dependientes y adictos. En lugar de quebrantar nuestra voluntad, sirve a nuestras necesidades.

El rostro humano vuelve a conquistar la fotografía en forma de selfis. La selfi hace de él una face. Las plataformas digitales como Facebook lo demuestran. A diferencia del retrato analógico, la selfi se carga hasta reventar de valor de exposición. El valor de culto desaparece por completo. La selfi es la cara exhibida sin aura. Le falta esa belleza «melancólica». Se caracteriza por una alegría digital.
El narcisismo solo no agota lo esencial de la selfi. Lo nuevo de la selfi tiene que ver con su condición. La selfi no es una cosa, sino una información, una no-cosa. También en la fotografía ocurre que las no-cosas desplazan a las cosas. Pero el smartphone hace desaparecer las cosas fotográficas. Las selfis, que son información, solo tienen sentido dentro de la comunicación digital. Hacen desaparecer el recuerdo, el destino y la historia.
Las selfis se distinguen por su carácter lúdico. La comunicación digital tiene rasgos lúdicos. Phono sapiens descubre la comunicación como su campo de juego. Es más Homo ludens que Homo faber. La comunicación de imágenes por medio de la fotografía digital es mucho más apropiada para jugar y teatralizar que la comunicación puramente escrita.
Como las selfis son ante todo comunicaciones, tienden a ser chismosas. De ahí que en ellas prevalezcan también las poses extremas. No existe una selfi silenciosa. Los retratos analógicos, en cambio, suelen ser silenciosos. No reclaman atención. Es precisamente este silencio el que les da su fuerza expresiva. Las selfis son ruidosas, pero su expresión es pobre. Debido al sobredimensionamiento, parecen máscaras. La extensión de la comunicación de imágenes digitales al rostro humano tiene consecuencias. Este adquiere forma de mercancía.
El selfi anuncia la desaparición de la persona cargada de destino e historia. Expresa la forma de vida que se entrega lúdicamente al momento. Las selfis no conocen el duelo. La muerte y la fugacidad les son del todo ajenas. Las funeral selfies indican la ausencia de duelo. Son selfis tomadas en los entierros. Junto a los féretros, la gente sonríe alegre a la cámara. Se contraría a la muerte con un irónico soy yo. Pero también podríamos llamar a esto el duelo digital.

El big data sugiere un conocimiento absoluto. Las cosas revelan sus correlaciones secretas. Todo se vuelve calculable, predecible y controlable. Se anuncia toda una nueva era del saber. En realidad, se trata de una forma de saber bastante primitiva. La data mining o minería de datos descubre las correlaciones.
Quizá usemos la internet de las cosas para combatir ese temor tan arraigado a que las cosas puedan hacer travesuras en nuestra ausencia. Las infoesferas ponen grilletes a las cosas. La internet de las cosas es su prisión: doma las cosas para que satisfagan serviciales nuestras necesidades.
La comunicación digital supone una considerable merma de las relaciones humanas. Hoy estamos todos en las redes sin estar conectados unos con otros. La comunicación digital es extensiva. Le falta la intensidad. Estar en la red no es sinónimo de estar relacionados. Hoy, el tú es reemplazado por un ello. La comunicación digital elimina el encuentro personal, el rostro, la mirada, la presencia física. De este modo, acelera la desaparición del otro. Los fantasmas habitan el infierno de lo igual.
El régimen de información y comunicación no es compatible con el secreto. Este es un antagonista de la información. Es un murmullo del lenguaje, pero que no tiene nada que decir. En el arte es esencial la «seducción subyacente al discurso, invisible, de signo en signo, circulación secreta». La seducción discurre por debajo del sentido, fuera de toda hermenéutica. Es más rápido, más ágil que el sentido y el significado.

La implantación digital en la red genera mucho ruido. La batalla por los territorios cede ante la batalla por la atención. La apropiación también adopta una forma muy diferente. Producimos incesantemente información para que a otros les guste. Los ruiseñores de hoy no tuitean para ahuyentar a los demás. Más bien tuitean para atraer a otros. No escupimos en la sopa para evitar que otros la disfruten. Nuestro lema es, más bien, compartir, sharing. Ahora queremos compartirlo todo con todo el mundo, lo cual conduce a un ruidoso tsunami de información.
Las cosas y los territorios determinan el orden terreno. No hacen ruido. El orden terreno es silencioso. El orden digital está dominado por la información. El silencio es ajeno a la información. Contradice su naturaleza. La información silenciosa es un oxímoron. La información nos roba el silencio imponiéndosenos y reclamando nuestra atención. El silencio es un fenómeno de la atención. Una atención profunda solo produce silencio. Pero la información tritura la atención.

En el pasado, los japoneses solían despedirse de las cosas que habían tenido un uso personal durante mucho tiempo, como las gafas o los pinceles para escribir, con una ceremonia en el templo. Hoy, quizá sean pocas las cosas a las que daríamos una digna despedida. Ahora las cosas están casi muertas. No se utilizan, sino que se consumen. Solo el uso prolongado da un alma a las cosas. Solo las cosas queridas están animadas.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/20/psicopolitica-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/27/la-expulsion-de-lo-distinto-byung-chul-han-the-expulsion-of-the-other-bybyung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/28/la-sociedad-de-la-transparencia-byung-chul-han-the-transparency-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2019/05/05/la-sociedad-del-cansancio-byung-chul-han-the-burnout-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2020/05/16/sopa-de-wuhan-giorgio-agamben-slavoj-zizek-jean-luc-nancy-franco-bifo-berardi-santiago-lopez-petit-judith-butler-alain-badiou-david-harvey-byung-chul-han-raul-zi/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/13/la-desaparicion-de-los-rituales-una-tipologia-del-presente-byung-chul-han-vom-verschwinden-der-rituale-eine-topologie-der-gegenwart-the-disappearance-of-rituals-a-topology-of-the-prese/

https://weedjee.wordpress.com/2022/04/28/no-cosas-quiebras-del-mundo-de-hoy-byung-chul-han-undinge-umbruche-der-lebenswelt-by-byung-chul-han/

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In her novel The Memory Police, the Japanese writer Yoko Ogawa talks about an island without a name. Some strange events disturb the inhabitants of the island. Inexplicably, then irrecoverable things disappear.
Unlike the Ogawa dystopia, our information society is not so drab. The information falsifies the events. It thrives on the stimulus of surprise. But the stimulus doesn’t last long. The need for new stimuli is quickly created. We get used to perceiving reality as a source of stimuli, of surprises. As information hunters, we become blind to quiet, unobtrusive things, including the usual, the small, or the common, that do not stimulate us, but anchor us in being.

The German-Korean philosopher Byung-Chul Han has published an interesting new book.
It is an amazing text about information and communication with today’s disorders. This is underlined in a clearly critical tone.
Surprisingly, Byung-Chul Han sees his thesis in part as an extension of Heidegger’s concept of being. Hannah Arendt and Walter Benjamin are also mentioned.
I really liked the references to Roland Bather’s photography book, which he describes as the praise of analog photography.
That’s not the only reason that selfies became my favorite chapter in the book.
There are even literary references, for example, to Musil, Satre, Rilke, Robert Walser, Antonie de Saint-Exupery, Peter Handke and Kafka.
With a digression on the jukebox, the book climaxes towards the end.
Essential to know the reality in which we live and how virtualization is changing tangible reality, things that have become pure information and data manipulation. So creepy how instructive.

The earthly order is today being replaced by the digital order. It denatures the things of the world by computerizing them. Decades ago, the media theorist Vilém Flusser already observed that “no-things today penetrate our environment from all sides, and displace things. These are called information. Today we are in the transition from the age of things to the age of non-things. It is information, not things, that determines the world we live in. We no longer inhabit the earth and the sky, but Google Earth and the cloud. The world is becoming more and more intangible, cloudy and spectral. Nothing is solid and tangible.
In the smarthome, some computers take care of us, they take care of us. They do all kinds of operations for us. Who use them does not have to worry. The telos of the digital order is the overcoming of care, which Heidegger describes as an essential feature of human existence. Existence is taking care of yourself. Artificial intelligence is now in the process of taking care of human existence, optimizing life and watching over the future as a source of concern, that is, overcoming the contingency of the future. The future calculable as an optimized present does not cause us any concern.
In the world controlled by algorithms, human beings lose their ability to act for themselves, their autonomy. He sees himself facing a world that is not his, that escapes his understanding. He adapts to algorithmic decisions that he cannot understand. The algorithms are black boxes. The world is lost in the deep layers of neural networks, to which humans do not have access.
Information alone does not light up the world. It can even darken it. From a certain point, the information is not informative, but deformative. This critical point has long been passed. The rapid increase in informational entropy, that is, informational chaos, plunges us into a post-factual society. The distinction between true and false has been leveled. Information now circulates, without any reference to reality, in a hyper-real space. Fake news is information that can be more effective than facts. What counts is the short-term effect. Efficacy replaces truth.

The hand is the organ of work and activity. The finger, on the other hand, is the organ of choice. The manually inactive human of the future will only use his fingers. He will choose rather than act. To satisfy his needs he will press keys. His life will not be a drama that forces him to act, but a game. He, too, will not want to possess anything, but to experience and enjoy.
Phono sapiens, who only experiences, enjoys and wants to play, says goodbye to that freedom that Hannah Arendt referred to, which is linked to activity. Whoever acts breaks with what exists and puts in the world something new, something completely different. For this he must overcome a resistance. The game, on the other hand, does not intervene in reality. Acting is the verb of the story. The manually inactive human gamer from the future represents the end of the story.
Perfect domination is one in which all humans only play. Juvenal characterized with the expression panem et circenses that Roman society in which political action was no longer possible. People shut up with free food and spectacular games. Basic income and computer games would be the modern version of panem et circenses.

Experimenting means, abstractly formulated, consuming information. Today we want to experience more than possess, be more than have. Experimenting is a way of being.
In the age of no-things, a utopian tone can be perceived in possession. Intimacy and interiority characterize possession. Only an intense relationship with things makes them a possession. We do not own electronic devices. Consumer products end up in the trash so quickly because we don’t use them, because we no longer have them. Possession is internalized and is loaded with psychological content. The things we possess are containers of feelings and memories. The history that is deposited in things through long use gives them sentimental value. But only discreet things can be brought to life by intense libidinal attachment. Today’s consumer goods are intrusive, intrusive, and gossipy. They are already overloaded with preconceptions and emotions that are imposed on the consumer. Hardly anything of personal life enters.
Information capitalism is conquering every corner of our life; it is more, of our soul. Human affections are replaced by ratings or likes. Friends are counted in numbers. Culture is completely at the service of the merchandise. The history of a place is also exploited, through storytelling, as a source of added value. The products are topped with micro-stories. The difference between culture and commerce disappears to the naked eye. Cultural institutions are presented as profitable brands.
Culture has its origin in the community. It transmits symbolic values that found a community. The more culture becomes a commodity, the further it strays from its origin. The commercialization and total commodification of culture has had the effect of destroying the community. The community that digital platforms so often invoke is a form of business community. The community as merchandise is the end of the community.

In digital communication, the other is less and less present. With the smartphone we retreat to a bubble that shields us from the other. In digital communication, the way you address others often disappears. The other is not called to speak. We prefer to write text messages, rather than call, because when writing we are less exposed to direct contact. Thus the other disappears as a voice.
Communication through the smartphone is disembodied communication without the other’s vision. The community has a physical dimension. By lacking corporeity, digital communication weakens the community. The view solidifies the community. Digitization makes the other disappear as a gaze. The absence of the gaze is also responsible for the loss of empathy in the digital age.
The smartphone is the main computer of our time. Not only does it make many things superfluous, it sneaks up on the things of the world by reducing them to information. Even the cosiness of the smartphone retreats to the background in favor of information. We do not perceive it for what it specifically is. In appearance, smartphones hardly differ from each other. We look through them to the infosphere. An analog clock provides us with information related to time, but it is not a computer, but a thing, even a piece of jewelry. The cosmic is its main component.
The society dominated by information and computer scientists do not know adornments. The adornment was originally the splendid clothing. The non-things are naked. The decorative, the ornamental is characteristic of things.
Platforms like Facebook or Google are the new feudal lords. Tirelessly, we till their land and produce valuable data, which they then profit from. We feel free, but we are completely exploited, watched and controlled. In a system that exploits freedom, no resistance is created. Domination is consummated the moment it agrees with freedom.
The neoliberal regime is itself smart. Smart power does not work with commandments and prohibitions. It does not make us docile, but dependent and addicted. Instead of breaking our will, it serves our needs.

The human face once again conquers photography in the form of selfies. The selfie makes him a face. Digital platforms like Facebook prove it. Unlike the analog portrait, the selfie charges to bursting of exposure value. The cult value disappears completely. The selfie is the face displayed without aura. It lacks that «melancholic» beauty. It is characterized by a digital joy.
Narcissism alone doesn’t exhaust the essentials of the selfie. What’s new about the selfie has to do with its condition. The selfie is not a thing, but an information, a no-thing. It also happens in photography that non-things displace things. But the smartphone makes photographic things disappear. Selfies, which are information, only make sense within digital communication. They make memory, destiny and history disappear.
Selfies are distinguished by their playful nature. Digital communication has playful features. Phono sapiens discovers communication as its playground. He is more Homo ludens than Homo faber. The communication of images through digital photography is much more appropriate for play and dramatization than purely written communication.
Since selfies are primarily communications, they tend to be gossipy. Hence, extreme poses also prevail in them. There is no such thing as a silent selfie. Analog portraits, on the other hand, tend to be silent. They do not demand attention. It is precisely this silence that gives them their expressive power. Selfies are loud, but her expression is poor. Due to oversizing, they look like masks. The extension of the communication of digital images to the human face has consequences. This takes the form of merchandise.
The selfie announces the disappearance of the person charged with destiny and history. It expresses the way of life that is given playfully to the moment. Selfies do not know the duel. Death and transience are completely alien to them. Funeral selfies indicate the absence of grief. They are selfies taken at funerals. Alongside the coffins, people smile cheerfully at the camera. He is opposed to death with an ironic I am. But we could also call this the digital duel.

Big data suggests absolute knowledge. Things reveal their secret correlations. Everything becomes calculable, predictable and controllable. A whole new era of knowledge is heralded. It is actually quite a primitive way of knowing. Data mining discovers the correlations.
Perhaps we will use the Internet of Things to combat that deep-rooted fear that things can do mischief in our absence. The infospheres put shackles on things. The internet of things is its prison: it tames things so that they serve our needs in service.
Digital communication supposes a considerable reduction in human relationships. Today we are all in the networks without being connected with each other. Digital communication is extensive. It lacks the intensity. Being online is not synonymous with being related. Today, the you is replaced by an id. Digital communication eliminates the personal encounter, the face, the gaze, the physical presence. In this way, it accelerates the disappearance of the other. Ghosts inhabit hell of the same.
The information and communication regime is not compatible with secrecy. This is an antagonist of information. It is a murmur of language, but it has nothing to say. Essential in art is the «seduction underlying discourse, invisible, from sign to sign, secret circulation.» Seduction runs below meaning, outside of all hermeneutics. It is faster, more agile than meaning and meaning.

The digital implantation in the network generates a lot of noise. The battle for territories gives way to the battle for attention. Appropriation also takes a very different form. We incessantly produce information so that others will like it. Today’s nightingales don’t tweet to scare off others. Rather, they tweet to attract others. We do not spit in the soup to prevent others from enjoying it. Rather, our motto is sharing, sharing. Now we want to share it all with everyone, which leads to a noisy information tsunami.
Things and territories determine the earthly order. They do not make noise. The earthly order is silent. The digital order is dominated by information. Silence is alien to information. It contradicts their nature. Silent information is an oxymoron. Information steals our silence by imposing on us and demanding our attention. Silence is a phenomenon of attention. Deep attention only produces silence. But information shreds attention.

In the past, the Japanese used to say goodbye to things that had long had personal use, such as glasses or writing brushes, with a temple ceremony. Today, perhaps there are few things to which we would give a dignified farewell. Now things are almost dead. They are not used, they are consumed. Only prolonged use gives things a soul. Only dear things are animated.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/20/psicopolitica-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/27/la-expulsion-de-lo-distinto-byung-chul-han-the-expulsion-of-the-other-bybyung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/28/la-sociedad-de-la-transparencia-byung-chul-han-the-transparency-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2019/05/05/la-sociedad-del-cansancio-byung-chul-han-the-burnout-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2020/05/16/sopa-de-wuhan-giorgio-agamben-slavoj-zizek-jean-luc-nancy-franco-bifo-berardi-santiago-lopez-petit-judith-butler-alain-badiou-david-harvey-byung-chul-han-raul-zi/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/13/la-desaparicion-de-los-rituales-una-tipologia-del-presente-byung-chul-han-vom-verschwinden-der-rituale-eine-topologie-der-gegenwart-the-disappearance-of-rituals-a-topology-of-the-prese/

https://weedjee.wordpress.com/2022/04/28/no-cosas-quiebras-del-mundo-de-hoy-byung-chul-han-undinge-umbruche-der-lebenswelt-by-byung-chul-han/

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