Un Erizo En La Tormenta: Ensayos Sobre Libros Y Ciencia – Stephen Jay Gould / An Urchin in the Storm: Essays about Books and Ideas by Stephen Jay Gould,

Puede que salvemos a la mayoría de las especies que nos interesan y nos entretienen, pero perderemos (estamos perdiendo ya a un ritmo acelerado) a un número incalculable de criaturas más pequeñas en las que apenas reparamos. Pero la salvación no estará en la naturaleza: los zoológicos están cambiando su función, y han pasado de ser instituciones de captura y exposición a convertirse en refugios de protección y propagación. Debemos aplaudir este cambio revolucionario del concepto y deleitarnos ante el éxito de tantos programas de reproducción. Sin embargo, me llena de tristeza la casi certeza de que las especies más conspicuas, como el panda, solo sobrevivirán bajo las directrices de los humanos. Alguna de estas razones es puramente práctica: los problemas de endogamia, o la desaparición de la variedad geográfica como sujeto de estudio de la evolución. Pero la razón principal es más profunda y difícil de expresar. «Natural» y «artificial» representan una dicotomía difícil de separar en las actitudes humanas. Si un animal sale de su ubicación históricamente apropiada, pierde mucho más que un hogar.

Los científicos escriben muchos libros sobre muchos temas. Gould echa un vistazo a algunos de ellos y los revisa y sus temas en este libro de ensayos. La ciencia es bastante seria, lo que hace que algunas sean difíciles de seguir sin una sólida formación científica.
Algunos ensayos fueron tediosos. Otros fueron divertidos. Uno en particular me tiene sacando un par de otros libros de mis estantes para leerlos pronto.
Los temas van desde la sociobiología a la geología, pasando por biólogos interesantes para familiarizarse con temas muy presentes en las noticias de hoy.
Tenga un diccionario a mano para buscar términos desconocidos. Gould tiene un vocabulario muy extenso y lo usa. Aparte de eso y que tres ensayos fueron una lectura mortal, el libro es una buena lectura, especialmente sus experiencias con el creacionismo y las agendas evangélicas.
Sólida colección de varios ensayos de Gould, en su mayoría publicados por la New York Review of Books. A veces faltan muchos detalles y contexto, así que tenga paciencia. Pero la vigilancia dará sus frutos en una mejor comprensión de la evolución. Y no la pseudocomprensión de la corriente principal. Sus libros habituales probablemente sean mejores. Pero esta es una buena muestra de sus ideas.

La sociobiología es la revolución autoproclamada más peculiar de la historia de la ciencia. Normalmente reservamos este calificativo a las nuevas estructuras de ideas, especialmente a las nuevas formas de conocimiento: evolución frente a reacción ex nihilo, o indeterminación cuántica frente a mecánica newtoniana. En cambio, la sociobiología humana solo asaltó un nuevo campo usando las herramientas de otro, sin modificarlas. Lo que es más, y he aquí la increíble ironía, la sociobiología se encargó de preservar la versión más ortodoxa de esas herramientas mientras su disciplina pareja, la teoría de la evolución, revisaba los principios básicos que alimentaban la revolución en la naturaleza humana. La sociobiología humana trabajó con un conjunto insostenible de herramientas imperfectas (incluso caducas) dentro de territorio enemigo. Puede que la metáfora marcial de Wilson fuera presuntuosa, e incluso puede que no fuera del todo correcta, pero desde luego fue bastante pertinente.
Como crítico severo de la sociobiología humana desde sus inicios, no me puedo considerar en absoluto un observador imparcial. Además, creo que hay que rechazar la ecuación del no partidismo anodino con objetividad, una absurda noción que han fomentado las peores tradiciones de telediarios.
1. Tenemos tan poca información sobre las especies de reproducción lenta que no las podemos manipular abiertamente con fines experimentales.
2. El proceso no genético de la evolución cultural imita a menudo los resultados de la adaptación (genética) darwiniana. En otras especies la conciencia limitada garantiza que el diseño del buen comportamiento venga determinado por las fuerzas de la evolución. Los humanos tienen que inventar soluciones válidas sin esperar nuevas predisposiciones genéticas, y luego enseñar esas ventajas a sus hijos y vecinos. La evolución cultural ni siquiera es una buena analogía de la evolución biológica, porque ocurre de forma mucho más rápida y, sobre todo, porque funciona a través de la amalgama y fusión de linajes (la principal topología excluida del árbol darwiniano de divergencia continua). Así pues, ni siquiera podemos usar los modelos sociobiológicos como metáforas o analogías válidas.
3. Nuestro desmesurado interés por el Homo sapiens y la atención que recibe cualquier especulación nueva nos incitan a un comportamiento que no toleraríamos en el estudio de otras especies.
Los sociobiólogos suelen acusar a los críticos de caer en una de las trampas más antiguas de la cultura occidental: el deseo de mantener a los humanos separados de la naturaleza y fuera de sus mecanismos, pero el Homo sapiens no es la única víctima de la variedad popular, sino simplemente la más prominente.

La adaptación es una fuerza poderosa, pero no es la única vía que existe; en este sentido ambos caricaturizamos el proceso y hacemos caso omiso de un tema central en las revisiones actuales de la teoría de Darwin cuando ponemos a la misma altura las reconstrucciones evolutivas adecuadas con nuestra habilidad de contar una historia sobre el comportamiento óptimo en ausencia de una evidencia definida.

La flexibilidad humana tiene al menos tres orígenes complejos e interrelacionados. El primero es que poseemos un cerebro más grande, en relación con el tamaño de nuestro cuerpo, que el resto de animales (con excepción del delfín mular). Cuantos más circuitos tiene cualquier computadora, más capacidad tiene para obtener respuestas flexibles, que se incrementan (de hecho, estallan) a un ritmo mucho más rápido que el crecimiento de su sustrato material. Una máquina simple puede con un tres en raya, y las computadoras más complejas pueden poner en un compromiso a los grandes maestros de ajedrez. Puede que la metáfora sea un poco entreverada, pero me parece fascinante el hecho de que nuestro cerebro contenga más información que, en un sentido técnico, todo el ADN de nuestros genes.
El segundo es que nuestros cerebros han evolucionado en buena medida gracias al proceso evolutivo de la neotenia: el desarrollo se ha ralentizado, con la consecuente acumulación en la edad adulta de los rasgos que caracterizaban los estadios juveniles de nuestros antepasados. Mantenemos un índice de crecimiento de neuronas en el feto muy rápido que se extiende mucho más allá del nacimiento (cuando, en la mayoría de los mamíferos, ya está casi completo), y acabamos nuestro crecimiento con el cráneo bulboso y el cerebro relativamente grande característico de los primates jóvenes.
Tercero, como primates pertenecemos a uno de los pocos grupos de mamíferos que tienen la forma del cuerpo tan poco especializada que disponen de una capacidad morfológica para explotar todo un abanico de entornos y formas de vida. El murciélago ha comprometido sus patas delanteras para volar, el caballo para correr, y la ballena para remar y mantener el equilibrio. A nivel humano, la cultura y la inteligencia han exigido la evolución de unas patas libres y unas manos dotadas de la capacidad de manipular y manufacturar herramientas (ambas palabras derivadas de manus, «mano»). Los mamíferos no especializados morfológicamente son los únicos que no se han comprometido de manera inflexible con cierto modo de vida, lo que es una condición imprescindible para el desarrollo de la inteligencia.

El mundo es un lugar complejo. En nuestra lucha por simplificarlo y comprenderlo muchas veces identificamos las pesadillas y las hacemos responsables de todos los males.

La nueva teoría temporal de la evolución sustituye la idea de que la vida es una máquina por la de que se trata de simple información. Se drena la vitalidad de todo lo que está vivo para convertirlo en mensajes abstractos. Ya no podemos pensar en cuestiones como la sacralidad o la inviolabilidad. ¿Qué sentido tienen tales conceptos en un mundo carente de límites que respetar? En la era de la biotecnología, distintas especies con distintos nombres poco a poco abren paso a sistemas de información que pueden reprogramarse en una cantidad infinita de combinaciones biológicas.
Pero ¿qué podemos hacer para preservar la naturaleza tal y como ha evolucionado hasta ahora, esto es, un sistema dividido en dos paquetes de puercoespines y prímulas, de coles y reyes? Rifkin declara que no podemos buscar ayuda en la ciencia porque esta es un monolito disfrazado de conocimiento objetivo, pero que en realidad refleja la ideología dominante de una nueva era tecnológica. Lo único que podemos hacer es adoptar una decisión ética que implique resacralizar la naturaleza, respetando la inviolabilidad de sus especies. Por primera vez en la historia, debemos decidir no institucionalizar la tecnología a pesar de sus atractivos beneficios inmediatos, sobre todo en los ámbitos de la medicina y la agricultura.
1. Rifkin no entiende el darwinismo. Sus argumentos refutan una caricatura absurda, y no la teoría tal y como es. Saca a relucir caracterizaciones erróneas que acostumbran a estar relacionadas con el creacionismo.
2. Rifkin demuestra que no entiende las normas y los procedimientos de la ciencia. Apenas comprende qué es la ciencia y cómo trabajan los científicos. No deja de perder de vista la distinción entre los hechos (afirmaciones acerca del contenido empírico del mundo) y la teoría (ideas que explican e interpretan los hechos), de modo que utiliza argumentos de un reino para refutar el otro.
3. No respeta los procedimientos de una disputa justa.
4. Rifkin ignora los procedimientos más elementales de la erudición.
En resumen, Rifkin se ha puesto a sí mismo entre las cuerdas. Ha expulsado a sus aliados naturales mediante argumentos tontos y a veces deshonestos y caricaturas desagradables. Se ha cargado su preocupación legítima con un extremismo que proscribe la investigación científica humana y fascinante.

Las creencias de algunos creacionistas son tan ridículas que nos hacen caer en la tentación de despacharlas con una carcajada. Pensemos, por ejemplo, en la llamada «geología diluvial» que defiende la mayoría de los creacionistas que hay hoy en día en Estados Unidos, y que defiende que todos los estratos geológicos (sin excepción) de fósiles que encontramos en secuencias por todo el mundo son producto de un único acontecimiento: el diluvio de Noé y sus precipitaciones. Entonces, ¿por qué no hemos encontrado en ningún sitio dinosaurios y mamíferos gigantes en los mismos estratos? ¿Por qué los trilobites no están nunca con los mamíferos, sino que siempre están en un estrato inferior? Se podría aducir que los tontos dinosaurios no tenían tanta capacidad de esquivar el agua como los listos mamíferos, y que Dios los enterró primero.
El creacionismo puede tener sus raíces en el populismo de los indígenas americanos, pero sus explotadores y recaudadores son evangélicos de derechas para los que la interpretación literal del Génesis no es más que otro punto de un programa político que también prohíbe el aborto y quiere volver al antiguo patriarcado enmascarado bajo el disfraz de lucha por salvar a las familias estadounidenses. Los programas políticos requieren respuestas políticas, pero ¿podremos sobrevivir sin el razonamiento crítico?.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/08/15/brontosaurus-y-la-nalga-del-presidente-stephen-jay-gould/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/03/erase-una-vez-el-zorro-y-el-erizo-las-humanidades-y-la-ciencia-en-el-tercer-milenio-stephen-jay-gould-the-hedgehog-the-fox-the-magisters-pox-mending-the-gap-between-science-amp/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/04/dientes-de-gallina-y-dedos-de-caballo-reflexiones-sobre-historia-natural-stephen-jay-gould-hens-teeth-and-horses-toes-further-reflections-in-natural-history-by-stephen-jay-gould/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/05/un-erizo-en-la-tormenta-ensayos-sobre-libros-y-ciencia-stephen-jay-gould-an-urchin-in-the-storm-essays-about-books-and-ideas-by-stephen-jay-gould/

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We may save most of the species that interest and entertain us, but we will lose (we are already losing at an accelerating rate) an untold number of smaller creatures that we hardly notice. But salvation will not be in nature: zoos are changing their role, from being institutions of capture and exhibition to becoming shelters of protection and propagation. We must applaud this revolutionary change in concept and delight in the success of so many breeding programs. However, I am saddened by the near certainty that the most conspicuous species, such as the panda, will only survive under the guidance of humans. Some of these reasons are purely practical: problems of inbreeding, or the disappearance of geographic variety as a subject of study of evolution. But the main reason is deeper and more difficult to express. «Natural» and «artificial» represent a dichotomy difficult to separate in human attitudes. If an animal leaves its historically appropriate location, it loses much more than a home.

Scientists write lots of books about lots of subjects. Gould takes a look at some of them and reviews them and their topics in this book of essays. The science is fairly serious making some difficult to follow without a strong science background.
Some essays were tedious. Others were fun. One in particular has me pulling a couple of other books off my shelves to read soon.
The topics range from sociobiology (bunk) to geology to biologists interesting to become acquainted with to topics very much in the news today.
Have a dictionary handy to look up unfamiliar terms. Gould has a very large vocabulary and uses it. That aside and that three essays were deadly reading, the book is good reading especially his experiences with Creationism and evangelical agendas.
Solid collection of various Gould essays, mostly published by the New York Review of Books. Lots of details and context is sometimes lacking, so be patient. But vigilance will pay off in better understanding of evolution. And not the pseudo-understanding of the mainstream. His regular books are probably better. But this is a nice sampling of his ideas.

Sociobiology is the most peculiar self-proclaimed revolution in the history of science. Normally we reserve this qualifier for new structures of ideas, especially new forms of knowledge: evolution versus ex nihilo reaction, or quantum indeterminacy versus Newtonian mechanics. Instead, human sociobiology only assaulted a new field using the tools of another, without modifying them. What’s more, and here’s the incredible irony, sociobiology took it upon itself to preserve the most orthodox version of those tools while its partner discipline, the theory of evolution, reviewed the basic principles that fueled the revolution in human nature. Human sociobiology worked with an unsustainable set of imperfect (even expired) tools within enemy territory. Wilson’s martial metaphor may have been presumptuous, and may not even have been entirely correct, but it was certainly quite pertinent.
As a severe critic of human sociobiology since its inception, I cannot consider myself an unbiased observer. Furthermore, I believe that the equation of nondescript nonpartisanship must be rejected with objectivity, an absurd notion that has been fostered by the worst traditions of newscasts.
1. We have so little information about slow-breeding species that we cannot openly manipulate them for experimental purposes.
2. The non-genetic process of cultural evolution often mimics the results of Darwinian (genetic) adaptation. In other species, limited consciousness ensures that the design of good behavior is determined by the forces of evolution. Humans have to invent valid solutions without waiting for new genetic predispositions, and then teach those advantages to their children and neighbors. Cultural evolution is not even a good analogy for biological evolution, because it occurs much more quickly and, above all, because it works through the amalgamation and fusion of lineages (the main topology excluded from the Darwinian tree of continuous divergence). Thus, we cannot even use sociobiological models as valid metaphors or analogies.
3. Our inordinate interest in Homo sapiens and the attention that any new speculation receives incite us to a behavior that we would not tolerate in the study of other species.
Sociobiologists often accuse critics of falling into one of the oldest traps in Western culture: the desire to keep humans separate from nature and out of its mechanisms, but Homo sapiens is not the only victim of the variety. popular, but simply the most prominent.

Adaptation is a powerful force, but it is not the only path that exists; in this sense we both caricature the process and ignore a central theme in current revisions of Darwin’s theory when we match the appropriate evolutionary reconstructions with our ability to tell a story about optimal behavior in the absence of evidence. defined.

Human flexibility has at least three complex and interrelated origins. The first is that we have a larger brain, in relation to the size of our body, than other animals (with the exception of the bottlenose dolphin). The more circuits any computer has, the more ability it has to elicit flexible responses, which increase (in fact, explode) at a much faster rate than the growth of its material substrate. A simple machine can handle a tic-tac-toe, and more complex computers can put chess grandmasters at risk. The metaphor may be a bit muddled, but I find it fascinating that our brains contain more information than, in a technical sense, all the DNA in our genes.
The second is that our brains have evolved largely thanks to the evolutionary process of neoteny: development has slowed down, with the consequent accumulation in adulthood of the traits that characterized the juvenile stages of our ancestors. We maintain a very rapid rate of neuron growth in the fetus that extends well beyond birth (when, in most mammals, it is almost complete), and we end our growth with the characteristic bulbous skull and relatively large brain. of young primates.
Third, as primates we belong to one of the few groups of mammals that have such little specialized body shape that they have a morphological capacity to exploit a whole range of environments and life forms. The bat has engaged its front legs to fly, the horse to run, and the whale to row and balance. At the human level, culture and intelligence have demanded the evolution of free legs and hands endowed with the ability to manipulate and manufacture tools (both words derived from manus, «hand»). The morphologically unspecialized mammals are the only ones that have not inflexibly committed themselves to a certain way of life, which is an essential condition for the development of intelligence.

The world is a complex place. In our struggle to simplify and understand it, we often identify nightmares and hold them responsible for all ills.

The new time theory of evolution replaces the idea that life is a machine with the idea that it is simple information. The vitality of everything that is alive is drained into abstract messages. We can no longer think about issues such as sacredness or inviolability. What is the point of such concepts in a world devoid of limits to respect? In the age of biotechnology, different species with different names gradually give way to information systems that can be reprogrammed in an infinite number of biological combinations.
But what can we do to preserve nature as it has evolved until now, that is, a system divided into two packs of porcupines and primroses, of cabbages and kings? Rifkin declares that we cannot turn to science for help because science is a monolith disguised as objective knowledge, but actually reflects the dominant ideology of a new technological age. The only thing we can do is adopt an ethical decision that involves resacralizing nature, respecting the inviolability of its species. For the first time in history, we must decide not to institutionalize technology despite its attractive immediate benefits, especially in the fields of medicine and agriculture.
1. Rifkin doesn’t understand Darwinism. His arguments refute an absurd caricature, and not the theory as it is. He brings out mischaracterizations that are often related to creationism.
2. Rifkin shows that he does not understand the rules and procedures of science. He hardly understands what science is and how scientists work. He keeps losing sight of the distinction between facts (statements about the empirical content of the world) and theory (ideas that explain and interpret facts), so he uses arguments from one realm to refute the other.
3. He does not respect the procedures of a fair dispute.
4. Rifkin ignores the most elementary procedures of scholarship.
In short, Rifkin has put himself between the ropes. He has driven off his natural allies through silly and sometimes dishonest arguments and nasty caricatures. He has loaded his legitimate concern with an extremism that outlaws human and fascinating scientific research.

The beliefs of some creationists are so ridiculous that we are tempted to dismiss them with a laugh. Consider, for example, the so-called «flood geology» advocated by most creationists in the United States today, and who argues that all geological strata (without exception) of fossils that we find in sequences throughout the world They are the product of a single event: Noah’s flood and its rainfall. So why haven’t we found dinosaurs and giant mammals in the same strata anywhere? Why are trilobites never with mammals, but always in a lower stratum? It could be argued that dumb dinosaurs didn’t have as much ability to dodge water as clever mammals, and that God buried them first.
Creationism may have its roots in Native American populism, but its exploiters and tax collectors are right-wing evangelicals for whom the literal interpretation of Genesis is just another point in a political program that also prohibits abortion and wants to return to the ancient patriarchy masked under the guise of fighting to save American families. Political programs require political responses, but can we survive without critical reasoning?.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/08/15/brontosaurus-y-la-nalga-del-presidente-stephen-jay-gould/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/03/erase-una-vez-el-zorro-y-el-erizo-las-humanidades-y-la-ciencia-en-el-tercer-milenio-stephen-jay-gould-the-hedgehog-the-fox-the-magisters-pox-mending-the-gap-between-science-amp/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/04/dientes-de-gallina-y-dedos-de-caballo-reflexiones-sobre-historia-natural-stephen-jay-gould-hens-teeth-and-horses-toes-further-reflections-in-natural-history-by-stephen-jay-gould/

https://weedjee.wordpress.com/2022/01/05/un-erizo-en-la-tormenta-ensayos-sobre-libros-y-ciencia-stephen-jay-gould-an-urchin-in-the-storm-essays-about-books-and-ideas-by-stephen-jay-gould/

Un pensamiento en “Un Erizo En La Tormenta: Ensayos Sobre Libros Y Ciencia – Stephen Jay Gould / An Urchin in the Storm: Essays about Books and Ideas by Stephen Jay Gould,

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