Calais — Emmanuel Carrère / Calais by Emmanuel Carrère

A9D8A96D-E2AE-454F-87CF-FA9D3F820E7D
Emmanuel Carrère es de esos escritores que siempre logra sorprender. En su visita a Calais, lugar al que todos van a observar a los inmigrantes-refugiados como si se tratara de caminar en un zoológico, Carrère va a reconocer el espacio, las calles, los lugares y los viejos habitantes de Calais. En esta especie de etnografía se inserta la voz de una mujer que, enterada de que el gran escritor está aquí, le demanda que no sea como los otros, como esos periodistas y fotógrafos que hacen de esto un espectáculo. Carrère no va a la jungla, como la llaman todos, él se queda en la ciudad, él se queda a hacer preguntas y a escuchar lo que los pro-anti refugiados tienen que decir. Este libro es una observación casi etnográfica de una ciudad que vive lo que el mundo entero, el arrasador fenómeno de la inmigración.
Desafortunadamente, no es más que un ensayo largo y solo toca muchas cosas. Creo que es bueno que el autor se centre en la gente de Calais. Pude aprender mucho sobre Calais (historia, tasa de desempleo, etc.) y también sentí más cómo debe ser vivir donde el problema con los refugiados está tan concentrado. (También pude experimentar eso un poco el año pasado durante una estadía en Lesbos).
Para mí, por supuesto, este libro fue demasiado corto. Pero da una buena idea de la desesperanza que reina por todos lados en Calais. Tengo un poco más de comprensión por los residentes, sin haber perdido nada de comprensión por los refugiados.

El hotel Meurice de Calais es la empresa matriz del célebre palacio homónimo parisino, y no al revés. Al señor Cossard, el propietario, le gustaría vender el negocio; pero, por desgracia, en Calais no se vende nada.
Por la mañana, los bares están cerrados y una parte de las tiendas también, aunque estas últimas no tienen perspectiva de volver a abrir, para empezar porque cada vez hay menos gente en Calais para comprar nada, y luego porque las compras, pero también las salidas de ocio, el cine cuando da para ir y todas esas cosas se hacen en la Cité Europe, el gran centro comercial que se halla cerca de la entrada del túnel, en la localidad vecina de Coquelles. La Cité Europe, el túnel: todo parece conspirar para que el Calais de intramuros no sirva ya para nada.

Promigrantes» y «antimigrantes» son expresiones extrañas. Promigrantes no hay, en el sentido de que nadie es partidario de tener a las puertas de una ciudad de setenta mil habitantes una población de siete mil infelices desesperados, durmiendo en tiendas de campañas, entre el fango, pasando frío, y que según el carácter inspiran inquietud, compasión o mala conciencia. Y antimigrantes, en el sentido extremo de gente capaz de exclamar «¡Que los ahoguen!» o «¡Que se vuelvan a su casa!…
El objetivo de los Acuerdos, firmados en febrero de 2003, es armonizar la política migratoria de Francia e Inglaterra, y, de hecho, asigna la vigilancia de las fronteras francesas a los ingleses y la de las fronteras inglesas a los franceses. Sobre el papel, tal simetría ofrece un aspecto armonioso, en efecto. El problema es que ningún migrante intenta pasar de Gran Bretaña a Francia (uno de los países de Europa considerados menos deseables), mientras que cada año millares de ellos intentan, por todos los medios y a menudo arriesgando la vida, pasar de Francia a Gran Bretaña, donde la legislación laboral es más flexible, los controles de identidad menos frecuentes, las comunidades extranjeras están más unidas, y cuya lengua hablan mejor o peor muchos de los migrantes.

¿Sabe usted, señor Carrère, qué es lo más difícil aquí? La inercia de las cosas. Se cae uno rápido de las nubes. Se estrella uno al comprobar que esta ciudad no funciona. Que está todo paralizado: los progres en su burbuja, los ingenuos en sus torres, los políticos en sus poses de político y los profesionales de las alambradas a lo largo de la circunvalación y del túnel. Creo que me va a entrar una depresión aquí, señor Carrère. Por la noche volvemos a nuestra casa calentita entre ráfagas de noventa y cuatro kilómetros por hora mientras que…

Los distritos 20 y 21 del área metropolitana de Calais, que en las últimas elecciones regionales otorgaron más del 50 % de votos al Frente Nacional, se encuentran en el Beau Marais, donde se vomita encima de los migrantes aunque nunca se vea a ninguno, porque ellos tampoco tienen ninguna razón para acudir a ese barrio.

Quince días es una miseria, no he visto nada de Calais, o muy poco. Y de lo que he visto hay un montón de cosas que no han encontrado su lugar en este escrito… Me habría gustado hablar del encaje, de su grandeza y su decadencia, de las docenas de oficios de alta especialización que pone en movimiento: patronista, diseñador, calador, picador de cartones, canillero, prensador de bobinas, preparador de aprestos, bordador, zurcidor y un montón de competencias minuciosas.
No solo la Jungla es un infierno, sino que además el rayito de esperanza es mentira.

* El reportaje que acaban ustedes de leer se realizó en enero de 2016. A lo largo de los nueve meses siguientes, las cosas no cambiaron. Los migrantes seguían bloqueando cada noche la circunvalación portuaria con troncos de árbol o bloques de cemento para obligar a los camiones a pararse, cortar las lonas con cizallas y ocultarse en el interior con la esperanza de llegar a Inglaterra. Las inmediaciones de la Jungla estaban cercadas por la mezcla habitual de adolescentes afganos o eritreos, policías, calesienses enfadados, representantes de asociaciones humanitarias y observadores de mayor o menor notoriedad mediática —la última hasta la fecha era Pamela Anderson—. A Calais la apodaban «la ciudad azul» o «Las Vegas», por la persistencia de los girofaros de los coches patrulla.
El desmantelamiento, según me cuenta, duró cuatro días y estuvo muy bien organizado —muy bien desde el punto de vista de las autoridades, regular desde el de los habitantes de la Jungla—. Los agentes de policía hacinaron a la mayor parte de ellos en autobuses sobre los que podían leerse eslóganes optimistas y poéticos del tipo «Hasta el fin de los sueños». Los condujeron al campamento vecino de Grande-Synthe.
Sin embargo, dos meses más tarde volvieron algunas decenas de migrantes, y La Voix du Nord, donde trabaja Marie, comenzó a hacer una pregunta alarmante: «¿El regreso?» (De momento, el regreso es muy marginal: entre ciento cincuenta y doscientas personas, mientras que la Jungla cobijaba al menos a ocho mil). Se plantea además una segunda pregunta: ¿cómo incidirá el Brexit, cuando se ponga en práctica, en el papel de guardián de las fronteras inglesas que desempeñan (y se quejan de desempeñar) las autoridades francesas? Y también una tercera: ¿en qué se va a convertir ahora el inmenso terreno vacío que ocupaba la Jungla?…

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/09/el-bigote-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/10/una-semana-en-la-nieve-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/10/el-adversario-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2019/10/13/de-vidas-ajenas-emmanuel-carrere-dautres-vies-que-la-mienne-lives-other-than-my-own-a-memoir-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/03/21/yoga-emmanuel-carrere-yoga-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/07/06/limonov-emmanuel-carrere-limonov-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/16/una-novela-rusa-emmanuel-carrere-un-roman-russe-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/17/fuera-de-juego-emmanuel-carrere-hors-datteinte-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/26/calais-emmanuel-carrere-calais-by-emmanuel-carrere/

—————–

82E8856D-353A-47B0-B220-070C866E5BD0
Emmanuel Carrère is one of those writers who always manages to surprise. During his visit to Calais, a place where everyone goes to observe the immigrants-refugees as if they were walking in a zoo, Carrère will recognize the space, the streets, the places and the old inhabitants of Calais. In this kind of ethnography is inserted the voice of a woman who, knowing that the great writer is here, demands that she not be like the others, like those journalists and photographers who make a show of this. Carrère doesn’t go to the jungle, as everyone calls it, he stays in the city, he stays to ask questions and listen to what the pro-anti-refugees have to say. This book is an almost ethnographic observation of a city that lives what the whole world does, the devastating phenomenon of immigration.
Unfortunately, it’s just a long rehearsal and it only touches on a lot of things. I think it is good that the author focuses on the people of Calais. I was able to learn a lot about Calais (history, unemployment rate, etc.) and also felt more about what it must be like to live where the problem with refugees is so concentrated. (I was able to experience that a bit last year as well during a stay on Lesbos.)
For me, of course, this book was too short. But it gives a good idea of the hopelessness that reigns everywhere in Calais. I have a little more sympathy for the residents, without having lost any sympathy for the refugees.

The Hotel Meurice de Calais is the parent company of the famous Parisian palace of the same name, and not the other way around. Mr. Cossard, the owner, would like to sell the business; but unfortunately nothing is for sale in Calais.
In the morning, the bars are closed and a part of the shops are closed, although the latter have no prospect of reopening, to begin with because there are fewer and fewer people in Calais to buy anything, and then because they buy, but also Leisure outings, the cinema when it is time to go and all these things are done in the Cité Europe, the large shopping center near the entrance of the tunnel, in the neighboring town of Coquelles. The Cité Europe, the tunnel: everything seems to conspire so that the Calais of the intramural walls is no longer useful for anything.

Promigrants «and» anti-immigrants «are strange expressions. There are no promigrants, in the sense that no one is in favor of having at the gates of a city of seventy thousand inhabitants a population of seven thousand desperate wretches, sleeping in tents, in the mud, getting cold, and that according to the character they inspire unease, compassion, or a bad conscience. And anti-immigrants, in the extreme sense of people capable of exclaiming «Let them drown!» or «Let them go home! …
The aim of the Accords, signed in February 2003, is to harmonize the migration policy of France and England, and, in fact, assign the surveillance of the French borders to the English and that of the English borders to the French. On paper, such symmetry offers a harmonious look, indeed. The problem is that no migrant tries to go from Great Britain to France (one of the countries in Europe considered less desirable), while every year thousands of them try, by all means and often risking their lives, to go from France to Great Britain , where labor legislation is more flexible, identity checks are less frequent, foreign communities are more united, and whose language is spoken better or worse by many of the migrants.

Do you know, Mr Carrère, what is the most difficult here? The inertia of things. One falls fast from the clouds. One crashes when verifying that this city does not work. That everything is paralyzed: the progressives in their bubble, the naive in their towers, the politicians in their political poses and the professionals of the barbed wire along the ring road and the tunnel. I think I’m going to be depressed here, Mr. Carrère. At night we return to our warm house between gusts of ninety-four kilometers per hour while …

The 20th and 21st districts of the Calais metropolitan area, which in the last regional elections gave more than 50% of the votes to the National Front, are located in the Beau Marais, where migrants are vomited even though none are ever seen, because they also have no reason to go to that neighborhood.

Fifteen days is a pittance, I have seen nothing of Calais, or very little. And from what I have seen there are a lot of things that have not found their place in this writing … I would have liked to talk about lace, its greatness and its decadence, about the dozens of highly specialized trades that it sets in motion: pattern maker, designer, jigger, card chopper, bobbin case, bobbin presser, size preparer, embroiderer, darner, and lots of fine-tuning skills.
Not only is the Jungle a hell, but also the ray of hope is a lie.

* The report you just read was made in January 2016. Over the next nine months, things did not change. Migrants continued to block the port bypass each night with tree trunks or concrete blocks to force trucks to stop, cut tarps with shears and hide inside in hopes of reaching England. The outskirts of the Jungle were surrounded by the usual mix of Afghan or Eritrean teenagers, policemen, angry Calesis, representatives of humanitarian associations and observers of greater or lesser media notoriety – the last one to date was Pamela Anderson. Calais was nicknamed «the blue city» or «Las Vegas,» because of the persistence of the gyro lights on the patrol cars.
The dismantling, he tells me, lasted four days and was very well organized — very well from the point of view of the authorities, regular from that of the inhabitants of the Jungle. Police officers crammed most of them into buses on which could be read upbeat and poetic slogans such as «Until the end of dreams.» They were taken to the neighboring Grande-Synthe camp.
However, two months later a few dozen migrants returned, and La Voix du Nord, where Marie works, began to ask an alarming question: «The return?» (At the moment, the return is very marginal: between one hundred and fifty and two hundred people, while the Jungle sheltered at least eight thousand). It also raises a second question: how will Brexit, when implemented, affect the role of guardian of the English borders that the French authorities play (and complain about playing)? And also a third: what is the immense empty land that the Jungle used to occupy now become? …

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/09/el-bigote-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/10/una-semana-en-la-nieve-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2016/01/10/el-adversario-emmanuelle-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2019/10/13/de-vidas-ajenas-emmanuel-carrere-dautres-vies-que-la-mienne-lives-other-than-my-own-a-memoir-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/03/21/yoga-emmanuel-carrere-yoga-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/07/06/limonov-emmanuel-carrere-limonov-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/16/una-novela-rusa-emmanuel-carrere-un-roman-russe-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/17/fuera-de-juego-emmanuel-carrere-hors-datteinte-by-emmanuel-carrere/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/26/calais-emmanuel-carrere-calais-by-emmanuel-carrere/

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.