La Hora Violeta — Sergio Del Molino / Violet Hour by Sergio Del Molino (spanish book edition)

Un libro a ratos demasiado crudo, necesario para reafirmarnos como personas, pero no apto para todos los públicos.
Sergio del Molino cuenta con toda la delicadeza y toda la crudeza posible una terrible vivencia personal, sin caer en cursilerías y, cuando consigues librarte de las lágrimas, no puedes dejar de sentirte fascinado por cómo un ser humano es capaz de expresar con tanto acierto unos sentimientos tan profundos.
Temáticamente aún siendo el principal asunto tratado el de la terrible enfermedad de su hijo Pablo y la lucha sin cuartel contra ella, el escritor no se limita sólo a ella sino que a su través salta a otros:
• La sanidad española representada en las doctoras y personal sanitaria que con inmensa altura profesional y también afectiva atendieron a Pablo.
• La solidaridad más pura representada en la Fundación Josep Carreras, por la que de una donante de otro país le cupo a Pablo albergar cierta esperanza;
• La esperanza y la ayuda desinteresada entre los habitantes del ala hospitalaria de Oncología infantil: los padres, los chicos mayores a los pequeños y a sus padres muchas más asustados los segundos que los primeros, las enfermeras y su conexión y buen hacer con los niños enfermos, etc.
• Los distintos tipos de colaboradores hospitalarios. Del Molino distingue entre ‘provincianos’ y ‘extranjeros’. Los primeros no rehúyen, como si no existiera, la enfermedad; los segundos, los ‘extranjeros’ son principalmente religiosos -sobre todo evangélicos- y no saben integrar las bombas, las jeringas… Hacen como que no las ven. Su finalidad es lograr adeptos a su causa, no ayudar.
Naturalmente es el plano formal lo que en esta novela resalta por encima de todo lo demás.

Sergio del Molino construye un relato con el que aliviar el dolor de la muerte de su hijo Pablo narrándonos cada día, cada detalle, que tiene que vivir junto a su mujer Cris en la planta de oncología infantil de un hospital de Zaragoza. Durísimo, nos acerca y es capaz de ponerle palabras a miedos y dudas que ningún padre sería capaz de expresar de otra manera que no fuese con lágrimas. El escritor zaragozano ha construido un texto bellísimo que homenajea tanto a su hijo como a los médicos y enfermeras que les trataron y creo que cualquier persona que se acerque a él podrá encontrar no un sentido, pero sí un apoyo y paz al compartir la experiencia por la que pasaron Sergio y Cris, la más horrible que unos padres puedan vivir.

No sólo he aprendido a no obstruir los cables que transportan el veneno de la quimioterapia al cuerpo de Pablo, sino que me he convertido en una especie de enfermero suplente. En pocos días, he aprendido a manejar las bombas intravenosas. Cada vez que pitan, sé por qué lo hacen, y entiendo los mensajes del display mejor que algunas enfermeras novatas o que las estudiantes en prácticas. Sé distinguir una oclusión distal de una proximal, y sé solucionar la primera sin necesidad de llamar a nadie. Sentado con Pablo en brazos, leo un libro mientras él dormita y me siento seguro, dueño de la situación. En pocos días he pasado de ser una especie de muerto en vida que arrastraba los pies por pasillos extraños y que trataba de diferenciar a las enfermeras de las auxiliares a convertirme en un experto que se siente cómodo. Asimilo las nuevas rutinas muy rápidamente, y me ayuda comprobar que la quimioterapia funciona. Ese veneno que avanza lento y diluido en mucho suero por un cable naranja está curando a mi hijo. Es evidente para cualquiera. Pablo ha recuperado la vitalidad.

Dicen que todos los fármacos son venenos si se administran en dosis altas, pero no en la posología terapéutica. El problema de la quimioterapia es que siempre es un veneno, incluso en dosis bajas. Los protocolos médicos buscan reducir al mínimo la toxicidad, pero ese mínimo sigue siendo demasiado para un cuerpo humano. No dejan de hablarnos de las secuelas: cardiopatías, afecciones al pulmón, enfermedades del hígado… Por no mencionar –¿para qué mencionarlo todo?, ¿para qué insistir en todos y cada uno de los puntos que se recogen en los consentimientos informados que estoy harto de firmar? Ahí, sí, ahí, donde pone padre, madre o tutor legal– que la propia quimio puede facilitar el desarrollo de otro cáncer años después.
Venenos potentes, que no se arrojan a la basura, sino que requieren un tratamiento específico, como los residuos nucleares. Venenos que no pueden ser manipulados por mujeres embarazadas porque se ha demostrado que afectan al desarrollo intrauterino y provocan malformaciones. Venenos que abrasan la piel si se derraman sobre ella. Venenos que administran con guantes y mascarilla, con miedo, con precaución de artificiero. Eso es lo que corre por la sangre aguada de mi hijo. Venenos que destruyen las administran con guantes y mascarilla, con miedo, con precaución de artificiero. Eso es lo que corre por la sangre aguada de mi hijo. Venenos que destruyen sus células y lo dejan al borde de la muerte.

Si Pablo fuera mi personaje, no habría muerto. Viviría para siempre en una habitación de hotel, como el astronauta de Kubrick. En Júpiter, o más allá del infinito. O en las páginas de un libro que su padre escribiría sin responder nunca a la pregunta de por qué lo escribe. Si Pablo fuera mi personaje, se montaría en un avión con Cris y conmigo y volaría a Saskatoon. Y le instalaríamos en una habitación muy grande llena de juguetes de Imaginarium comprados en un aeropuerto…

La hora violeta es esa zona de la tarde en que los oficinistas están a punto de abandonar corriendo sus escritorios rumbo a la promesa de un beso, de un baile, de una cena, de una noche en que sus deseos se frustrarán de nuevo. Es ese temblor previo a la estampida, el instante en que nos quitamos la máscara con que nos presentamos ante el orden burgués y asumimos la máscara de carnaval, la que mejor nos sienta, la que merece la pena. La hora violeta es un taxi que espera en marcha en la parada, con el motor encendido. La hora violeta, en realidad, no existe más que como lugar de paso, como transición molesta y necesaria. Nadie vive en la hora violeta: la gente huye de ella hacia la vida real, hacia la vida normal. Yo tengo que aprender a escapar, pero no he encontrado la manera.
Lo peor no es esta pena. Ni siquiera la convicción de que me acompañará toda la vida. Lo peor es que no quiero que deje de dolerme nunca. Cultivaré esta pena, la cuidaré y la alimentaré como hice con mi hijo. Porque esta pena es él.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/01/la-espana-vacia-viaje-por-un-pais-que-nunca-fue-sergio-del-molino/

https://weedjee.wordpress.com/2018/09/27/la-mirada-de-los-peces-sergio-del-molino-fishes-look-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/14/lugares-fuera-de-sitio-viaje-a-las-fronteras-insolitas-de-espana-sergio-del-molino-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/06/07/la-piel-sergio-del-molino-skin-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/09/12/contra-la-espana-vaciada-sergio-del-molino-against-empty-spain-by-sergio-del-molino/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/22/calomarde-el-hijo-bastardo-de-las-luces-sergio-del-molino-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/23/la-hora-violeta-sergio-del-molino-violet-hour-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

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A book at times too crude, necessary to reaffirm ourselves as people, but not suitable for all audiences.
Sergio del Molino has all the delicacy and all the rawness possible a terrible personal experience, without falling into kitsch and, when you manage to get rid of tears, you cannot help but be fascinated by how a human being is capable of expressing a few feelings so deep.
Thematically, even though the main issue dealt with is that of the terrible illness of her son Pablo and the relentless fight against her, the writer does not limit himself only to her but through her leaps to others:
• Spanish health care represented in the doctors and health personnel who, with immense professional and emotional stature, cared for Pablo.
• The purest solidarity represented in the Josep Carreras Foundation, for which Pablo had some hope from a donor from another country;
• Hope and disinterested help among the inhabitants of the Children’s Oncology hospital wing: parents, older children, younger children and their parents, the latter much more scared than the former, the nurses and their connection and good work with sick children , etc.
• The different types of hospital collaborators. Del Molino distinguishes between ‘provincials’ and ‘foreigners’. The former do not shy away from disease, as if it did not exist; the second, the ‘foreigners’ are mainly religious -especially evangelicals- and they do not know how to integrate pumps, syringes … They pretend they do not see them. Your purpose is to gain supporters for your cause, not to help.
Naturally, it is the formal plane that stands out above all else in this novel.

Sergio del Molino builds a story with which to alleviate the pain of the death of his son Pablo telling us every day, every detail, that he has to live with his wife Cris in the children’s oncology ward of a hospital in Saragossa. Very tough, he brings us closer and is able to put words to fears and doubts that no parent would be able to express in any other way than with tears. The writer from Zaragoza has built a beautiful text that honors both his son and the doctors and nurses who treated them and I believe that anyone who approaches him will not be able to find a meaning, but support and peace by sharing the experience through the one that Sergio and Cris went through, the most horrible that parents can live.

Not only have I learned not to obstruct the cables that carry the chemotherapy poison into Pablo’s body, but I have become a kind of substitute nurse. In a few days, I have learned to handle IV pumps. Every time they beep, I know why they do it, and I understand the messages on the display better than some rookie nurses or interns. I know how to distinguish a distal occlusion from a proximal one, and I know how to fix the former without having to call anyone. Sitting with Pablo in my arms, I read a book while he dozes and I feel safe, in control of the situation. In a few days I have gone from being a kind of living dead who shuffled through strange corridors and trying to differentiate nurses from auxiliaries to becoming an expert who feels comfortable. I take in the new routines very quickly, and it helps to check that the chemotherapy works. That slow-moving poison diluted in a lot of serum by an orange wire is curing my son. It is obvious to anyone. Pablo has regained his vitality.

They say that all drugs are poisons if they are administered in high doses, but not in the therapeutic dosage. The problem with chemotherapy is that it is always a poison, even in low doses. Medical protocols seek to minimize toxicity, but that minimum is still too much for a human body. They do not stop talking about the sequelae: heart disease, lung disease, liver disease … Not to mention – why mention it all? Why insist on each and every one of the points that are included in the informed consents that I am sick of signing? There, yes, there, where it says father, mother or legal guardian – that the chemo itself can facilitate the development of another cancer years later.
Powerful poisons, which are not thrown away, but require specific treatment, such as nuclear waste. Poisons that cannot be handled by pregnant women because they have been shown to affect intrauterine development and cause malformations. Poisons that burn the skin if spilled on it. Poisons administered with gloves and a mask, with fear, with the precaution of an artifice. That’s what runs through my son’s watery blood. Poisons that destroy are administered with gloves and a mask, with fear, with the precaution of an artifice. That’s what runs through my son’s watery blood. Poisons that destroy his cells and leave him on the brink of death.

If Pablo were my character, he wouldn’t have died. He would live forever in a hotel room, like Kubrick’s astronaut. On Jupiter, or beyond infinity. Or in the pages of a book that his father would write without ever answering the question why he writes it. If Pablo were my character, he would get on a plane with Cris and me and fly to Saskatoon. And we would install him in a very large room full of Imaginarium toys bought at an airport …

The violet hour is that area of the afternoon when office workers are about to leave their desks running towards the promise of a kiss, a dance, a dinner, a night when their desires will be frustrated again. It is that trembling prior to the stampede, the moment in which we take off the mask with which we present ourselves before the bourgeois order and we assume the carnival mask, the one that best suits us, the one that is worthwhile. The purple hour is a taxi that waits in motion at the stop, with the engine running. The violet hour, in reality, exists only as a place of passage, as an annoying and necessary transition. Nobody lives in the violet hour: people flee from it towards real life, towards normal life. I have to learn to escape, but I have not found a way.
The worst is not this penalty. Not even the conviction that it will accompany me all my life. The worst thing is that I never want it to stop hurting. I will cultivate this grief, take care of it and feed it as I did with my son. Because this pain is him.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/01/la-espana-vacia-viaje-por-un-pais-que-nunca-fue-sergio-del-molino/

https://weedjee.wordpress.com/2018/09/27/la-mirada-de-los-peces-sergio-del-molino-fishes-look-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2019/02/14/lugares-fuera-de-sitio-viaje-a-las-fronteras-insolitas-de-espana-sergio-del-molino-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/06/07/la-piel-sergio-del-molino-skin-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/09/12/contra-la-espana-vaciada-sergio-del-molino-against-empty-spain-by-sergio-del-molino/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/22/calomarde-el-hijo-bastardo-de-las-luces-sergio-del-molino-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/12/23/la-hora-violeta-sergio-del-molino-violet-hour-by-sergio-del-molino-spanish-book-edition/

3 pensamientos en “La Hora Violeta — Sergio Del Molino / Violet Hour by Sergio Del Molino (spanish book edition)

  1. Todo el año he disfrutado de sus magnificas reseñas de tan buenos libros que nos has recomendado acertadamente. Les deseo de todo corazón, que disfruten de una Feliz Navidad y de un magnifico Año Nuevo. Un gran abrazo y espero seguir disfrutando de su magnifico blog.

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