Astillas En La Piel — César Pérez Gellida / Splinters On The Skin by César Pérez Gellida (spanish book edition)

Emplazada en lo alto de un páramo, Urueña se asoma vanidosa entre los montes Torozos para ejercer su posición dominante sobre la comarca de Tierra de Campos. A pesar de pertenecer a la provincia en la que yo nací, lo único que sé sobre ella es que ostenta el título honorífico de Villa del Libro gracias a que, con apenas doscientos habitantes, cuenta con nueve librerías. Interesante. Y quizá por ello, por estar tan ligada a mi oficio, me cueste reconocer que no había vuelto desde que tenía ocho o nueve años, tal vez menos, por lo que apenas guardaba imágenes de Urueña en mi memoria. Se dice que esta población conserva en muy buen estado tanto parte de la muralla como su casco histórico, ambos de origen medieval…

La trama principal de la novela está centrada en un encuentro entre dos amigos de la infancia, Álvaro y Mateo, y cómo los recuerdos que los unen, removiendo el pasado, puede tener unas consecuencias catastróficas, o liberarles el alma. Los capítulos alternan los sucesos en presente (el desarrollo principal de la historia) con capítulos del pasado de los protagonistas, cuando eran adolescentes y estaban en un internado. El inicio es fuerte y tiene algunas escenas muy cañeras, aviso, y otras que quizás no todo el mundo está dispuesto a leer, ya que no se avisa de que incluye ese tipo de escenas y quizá no sea el mejor libro para aprensivos. Un punto a favor son también los inicios de capítulos, tipo crucigrama, muy buenos.
Es un thriller que tiene muchas cosas buenas del género:giros, trama bien hilada, suspense, … Pero a mí me ha faltado algo, no ha terminado de sorprenderme cómo esperaba. Sí que juega con la mente del lector y conforme avanzas la lectura empiezas a hacer suposiciones de varios tipos, todas te las desmonta, hasta llegar al final, que para mi humilde gusto, nada apoteósico.
Es Gellida y por lo tanto sabes que lo que vas leer va a estar bien escrito y su lectura será adictiva pero está novela me ha parecido que baja el nivel de las anteriores. Desde luego, todas sus novelas tienen giros totalmente inesperados, pero en esta ocasión, creo que se ha pasado con los malabares. Aunque me ha parecido una historia entretenida, no me la he terminado de creer.
Comienza muy bien con la descripción de un asesinato por parte del mismo asesino y nos deja ahí. El problema para mí ha sido que hasta que llega a la parte buena, la del giro (muy bueno no lo puedo negar), o los giros, me he aburrido. Estaba más entretenida adivinando la parte de los crucigramas al principio de cada capítulo que con esa parte de la historia en sí. Entiendo que era necesaria para explicar los por qués y todo el transfondo de la historia pero se me hizo muy lenta.

Colegio San Nicolás de Bari. Lo llamaban así porque cuando puteaba a alguien sonreía igual que el personaje de la película de Batman que tanto éxito había tenido unos pocos años antes. Todos odiábamos y temíamos esa sonrisa.
Cuando mi padre me dio la «fabulosa» noticia de que primero de BUP lo iba a cursar allí, me interesé por informarme sobre el santo que prestaba nombre a la institución y lo cierto es que me gustó saber que su figura había inspirado, por decirlo de alguna manera, la creación del personaje de Papá Noel por su adorable aspecto, pero sobre todo por erigirse en acérrimo defensor de los niños.

Colegio San Nicolás de Bari. Lo llamaban así porque cuando puteaba a alguien sonreía igual que el personaje de la película de Batman que tanto éxito había tenido unos pocos años antes. Todos odiábamos y temíamos esa sonrisa.
Cuando mi padre me dio la «fabulosa» noticia de que primero de BUP lo iba a cursar allí, me interesé por informarme sobre el santo que prestaba nombre a la institución y lo cierto es que me gustó saber que su figura había inspirado, por decirlo de alguna manera, la creación del personaje de Papá Noel por su adorable aspecto, pero sobre todo por erigirse en acérrimo defensor de los niños.
Con cada escalón que bajaba, la línea cóncava que lucía en mi cara se iba agrandando. No era para menos. La captura que llevaba colgada del hombro alimentaba mi sonrisa y aún disponía de varios minutos para llegar a mi habitación antes de que terminara la Eucaristía del domingo. Muy posiblemente ese había sido el acto más arriesgado y heroico que había protagonizado con éxito —y puede que también sin él— a lo largo de mis trece años de vida, pero de lo que no tenía ninguna duda era que había sido el más estúpido. Y eso, aunque pudiera resultar contradictorio, lo tenía muy presente a pesar de la euforia que recorría mi cuerpo.

El castigo es el único modo de conseguir que se cumplan las normas establecidas por una autoridad superior y así regular las relaciones sociales. Si transgredir las normas no tuviera consecuencias, todo el mundo se las saltaría y entonces imperaría la ley del más fuerte. Se impondría el salvajismo. Por eso, para vivir en sociedad es del todo necesario que existan las leyes y, por supuesto, que alguien se encargue de que estas se cumplan. Podríamos hablar del concepto de justicia, pero creo que nos desviaríamos del meollo de la cuestión, ¿no cree?
En ese momento podría haber contestado que sí, o todo lo contrario. También podría no haber contestado, pero de todas las opciones que tenía, la única viable era la que adopté: asentir moviendo la cabeza con determinación.
—Ahora bien, y aquí viene lo que para mí es el quid de la cuestión: viviendo en un mundo civilizado, el castigo debe ser proporcional al delito porque, si nos quedamos cortos no logramos nuestro objetivo, y si nos pasamos podemos provocar que el sujeto ponga en duda el sistema y termine por enfrentarse a él.

Me encantaría poder decirte que es algo novedoso, pero lo cierto es que en el maravilloso mundo de la literatura no existe nada que no se haya escrito antes. Eso de crear villanos y que empaticen con el lector ya lo hizo Shakespeare en el siglo XVII con Macbeth, por ejemplo. Porque mira que es despiadado el tipo: asesina a su anciano padre cobardemente mientras duerme y se cepilla a sus dos sirvientes más leales para cargarles el muerto. Luego mata a su mejor amigo y, para rematar la faena, ordena la muerte de la mujer y del hijo de su enemigo solo para causarle dolor. Y, a pesar de ello, Shakespeare consigue que el espectador lo juzgue como alguien consumido por la ambición de su esposa y cuyos actos parecen encontrar justificación en lo más oscuro y recóndito del alma humana. Este tipo de personaje, entrañablemente odioso —califico—, se repite con Gollum, Darth Vader, el capitán Garfio, o con el mismísimo conde Drácula. Anda que no nos pone cachondos el conde Drácula.
Yo tengo acceso a mucha información de hechos reales que utilizo para mis novelas, pero he de…, cómo decirlo, dulcificarlos. Sí, eso es, los edulcoro para que resulten creíbles para el lector.
Para meterse en la cabeza de otro lo primero que hay que hacer, sí o sí, es salir de la tuya, ¿entiendes?
Me molesta el exceso de entusiasmo irracional que subyace en su primigenia idea de venganza. No me cuesta, sin embargo, aceptar como legítimo, casi como un derecho, el deseo de resarcimiento, pero yo sé muy bien que no hay nada dulce en el sabor que deja. Más bien al contrario.

Carla ya me había dicho que no podíamos seguir así.
—Así, ¿cómo?
—Distantes. Yo trabajaba mil horas, llegaba tarde a casa y la verdad es que no me apetecía una mierda hacer nada que no fuera tumbarme en el sofá y agarrar el mando de la tele. Ella, que salía de trabajar a las cinco de la tarde, me proponía continuamente hacer cosas y… algún día accedía, pero la mayoría de las veces me negaba a moverme. Lo que le pasaba a Carla es que solo tenía un par de amigas y en Madrid no es tan sencillo verse a diario. Se aburría y a mí me terminó agobiando.

La cencellada se ha obcecado en engullir la villa completa sin necesidad de masticar. Al salir de la librería apenas distingo qué demonios tengo delante y la ausencia de ruidos me sigue resultando muy perturbadora. Vuelvo a recurrir a la estéril y absurda técnica de esconder la cabeza entre los hombros y camino raudo tratando de no equivocarme de itinerario hasta mi coche, donde me espera Mateo, que, casi con total seguridad, estará consumido por la incertidumbre.

Si tengo, como usted dice, los bolsillos llenos, puedo concederme el tiempo que sea necesario para formarme como escritor y planificar mi carrera con calma. Sin embargo, si tengo la necesidad de publicar para poder vivir de ello, va a ser muy complicado que pueda dedicarme a pensar en la manera de mejorar mi calidad de escritura.

La novela tiene truco. Para sacarle todo el jugo hay que enfrentarse a sus páginas como si se tratara de un retrato cubista. Cada capítulo parece haber salido de la pluma de un autor distinto al anterior, con un estilo de narración propio, una forma de puntuar diferente… Si hasta parecen escritos en épocas dispares. No se trata de una sucesión de acontecimientos, sino de muchos sucesos que, de alguna manera, se conectan entre sí en la cotidianidad de una jornada cualquiera del Dublín de los años veinte.

Sería un asesino de mierda si me hubieran trincado a la primera, pero, ya ves, aquí sigo. Lo de estudiar criminología y tener contacto con expertos en varios campos para asesorarme —define con retintín— me ha venido muy pero que muy bien. Sobre todo para no cometer errores. El primero de ellos sería seguir un modus operandi concreto, ¿entiendes? Eso de matar morenas con el pelo largo clavándoles un destornillador en el ojo porque te recuerdan a tu madre es una cagada gigante. Mal. Y hacerlo cerca de tu ámbito de actuación, peor todavía. Madrid, Zaragoza, Granada, Vigo y, fíjate, hasta una en México cuando me llevaron a la feria del libro de Guadalajara. Así es imposible que conecten unas muertes con otras.

Un vecino de Urueña se ha presentado en el cuartel para denunciar la desaparición de un tal Eusebio de Frutos. Se trata de un mendigo con antecedentes psiquiátricos al que conocen en el pueblo como el Loco Eusebio. ¿Y sabe qué más?
Sara eleva los hombros y le lanza una mirada instigadora.
—Pertenecía a la Legión. Ahora vamos a inspeccionar el almacén abandonado donde vivía.
La inspectora eleva una ceja y sonríe.
—A esto me refería yo con algo que lo cambia todo.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2014/02/12/memento-mori-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2014/02/14/3815/

https://weedjee.wordpress.com/2014/04/11/consummatum-est-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2015/02/11/mutatis-mutandi-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/03/khimera-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2016/10/09/cuchillo-de-palo-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2017/04/13/a-grandes-males-refranes-canciones-y-rastros-de-sangre-3-cesar-perez-gellida/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/07/indivisa-manent-versos-canciones-y-trocitos-de-carne-spin-off-cesar-perez-gellida-indivisa-manent-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/20/konets-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2017/12/03/sapere-aude-spin-off-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2018/12/06/todo-lo-mejor-cesar-perez-gellida-all-the-best-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/04/21/todo-lo-peor-cesar-perez-gellida-all-the-worst-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/09/la-suerte-del-enano-cesar-perez-gellida-bad-luck-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/11/07/astillas-en-la-piel-cesar-perez-gellida-splinters-on-the-skin-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

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Located at the top of a moor, Urueña looks vainly among the Torozos mountains to exercise its dominant position over the region of Tierra de Campos. Despite belonging to the province where I was born, the only thing I know about it is that it holds the honorary title of Villa del Libro thanks to the fact that, with just two hundred inhabitants, it has nine bookstores. Interesting. And perhaps for this reason, being so closely linked to my profession, it is difficult for me to admit that I had not returned since I was eight or nine years old, perhaps less, so I barely kept images of Urueña in my memory. It is said that this town preserves both part of the wall and its historic center in very good condition, both of medieval origin …

The main plot of the novel is centered on an encounter between two childhood friends, Álvaro and Mateo, and how the memories that unite them, removing the past, can have catastrophic consequences, or free their souls. The chapters alternate events in the present (the main development of the story) with chapters from the protagonists’ past, when they were teenagers and in boarding school. The beginning is strong and has some very sugary scenes, warning, and others that perhaps not everyone is willing to read, since there is no warning that it includes such scenes and it may not be the best book for the squeamish. A plus point are also the beginning of chapters, crossword type, very good.
It is a thriller that has many good things about the genre: twists, well-woven plot, suspense, … But I was missing something, it has not finished surprising me how I expected. It does play with the reader’s mind and as the reading progresses you begin to make assumptions of various kinds, all of which are dismantled, until reaching the end, which for my humble taste, nothing apotheosis.
It is Gellida and therefore you know that what you are going to read will be well written and its reading will be addictive but this novel has seemed to me that it lowers the level of the previous ones. Of course, all of his novels have totally unexpected twists, but this time, I think the juggling has happened. Although I found it an entertaining story, I have not finished believing it.
It begins very well with the description of a murder by the same murderer and leaves us there. The problem for me has been that until it reaches the good part, the turn (very good I cannot deny it), or the turns, I have been bored. I was more entertained with guessing the crossword part at the beginning of each chapter than with that part of the story itself. I understand that it was necessary to explain the whys and the whole background of the story but it made me very slow.

San Nicolás de Bari School. They called him that because when he whined someone he smiled just like the character in the Batman movie that had been so successful a few years earlier. We all hated and feared that smile.
When my father gave me the «fabulous» news that the first of BUP was going to study there, I was interested in finding out about the saint who gave the institution its name and the truth is that I liked knowing that his figure had inspired, so to speak in some way, the creation of the character of Santa Claus for his adorable appearance, but above all for establishing himself as a staunch defender of children.

San Nicolás de Bari School. They called him that because when he whined someone he smiled just like the character in the Batman movie that had been so successful a few years earlier. We all hated and feared that smile.
When my father gave me the «fabulous» news that the first of BUP was going to study there, I was interested in finding out about the saint who gave the institution its name and the truth is that I liked knowing that his figure had inspired, so to speak in some way, the creation of the character of Santa Claus for his adorable appearance, but above all for establishing himself as a staunch defender of children.
With each step that came down, the concave line that was showing on my face was getting bigger. It was not be for lowerly. The catch on my shoulder fed my smile and I still had several minutes to get to my room before the end of the Sunday Eucharist. Quite possibly, this had been the most daring and heroic act I had successfully performed — and perhaps without it — in the course of my thirteen years of life, but what I had no doubt about was that it had been the stupidest. And that, although it might be contradictory, I had it very much in mind despite the euphoria that ran through my body.

Punishment is the only way to enforce the rules established by a higher authority and thus regulate social relations. If transgressing the rules had no consequences, everyone would skip them and then the law of the fittest would prevail. Savagery would prevail. For this reason, to live in society it is absolutely necessary that the laws exist and, of course, that someone takes care that they are followed. We could talk about the concept of justice, but I think we would deviate from the heart of the matter, don’t you think?
At that moment he could have answered yes, or quite the opposite. I also might not have answered, but of all the options I had, the only viable one was the one I adopted: nodding my head with determination.
—Now, and here comes what for me is the crux of the matter: living in a civilized world, the punishment must be proportional to the crime because, if we fall short we will not achieve our objective, and if we go too far we can cause the subject to question the system and end up confronting it.

I would love to be able to tell you that it is something new, but the truth is that in the wonderful world of literature there is nothing that has not been written before. That of creating villains and that they empathize with the reader was already done by Shakespeare in the seventeenth century with Macbeth, for example. Because he sees that his type is ruthless: he cowardly murders his old father while he sleeps and brushes his two most loyal servants to carry the dead. Then he kills his best friend and, to finish the job, orders the death of his enemy’s wife and son just to cause her pain. And despite this, Shakespeare manages to make the viewer judge him as someone consumed by the ambition of his wife and whose actions seem to find justification in the darkest and most recesses of the human soul. This type of character, endearingly hateful – I qualify -, is repeated with Gollum, Darth Vader, Captain Hook, or with Count Dracula himself. He walks that Count Dracula does not make us horny.
I have access to a lot of information about real events that I use for my novels, but I have to … how to say it, sweeten them. Yes, that’s right, I sweeten them to make them credible to the reader.
To get into someone else’s head, the first thing to do, yes or yes, is to get out of yours, do you understand?
I resent the irrational excess of enthusiasm that underlies his original idea of revenge. It is not difficult for me, however, to accept as legitimate, almost as a right, the desire for compensation, but I know very well that there is nothing sweet in the taste it leaves. Quite the contrary.

Carla had already told me that we couldn’t go on like this.
-As well as?
«Distance.» I worked a thousand hours, I was home late and the truth is that I didn’t feel like shit doing anything other than lying down on the couch and grabbing the TV remote. She, who left work at five in the afternoon, continually proposed to do things and … one day I agreed, but most of the time she refused to move. What happened to Carla is that she only had a couple of friends and in Madrid it is not so easy to see each other every day. She got bored and ended up overwhelming me.

Rime has been obsessed with swallowing the entire villa without chewing. When I leave the bookstore I can barely make out what the hell I have in front of me and the absence of noise is still very disturbing. I once again resort to the sterile and absurd technique of hiding my head between my shoulders and walking swiftly trying not to take the wrong route to my car, where Mateo is waiting for me, who, almost certainly, will be consumed by uncertainty.

If I have, as you say, my pockets full, I can give myself the time it takes to train as a writer and calmly plan my career. However, if I have the need to publish to make a living, it will be very difficult for me to dedicate myself to thinking about how to improve my writing quality.

The novel has a trick. To get the most out of it, you have to face its pages as if it were a cubist portrait. Each chapter seems to have come from the pen of an author different from the previous one, with its own narrative style, a different way of scoring … If they even seem written in different times. It is not about a succession of events, but about many events that, in some way, are connected to each other in the everyday life of any day in Dublin in the 1920s.

I’d be a fucking murderer if I got caught the first time, but, you see, here I am. Studying criminology and having contact with experts in various fields to advise me – he defines with retinct – has been very, very good for me. Especially not to make mistakes. The first of them would be to follow a specific modus operandi, do you understand? That killing brunettes with long hair by sticking a screwdriver in their eyes because they remind you of your mother is a giant shit. Wrong. And doing it close to your scope of action, even worse. Madrid, Zaragoza, Granada, Vigo and, mind you, even one in Mexico when they took me to the Guadalajara book fair. Thus it is impossible for them to connect some deaths with others.

A resident of Urueña has appeared at the barracks to report the disappearance of a certain Eusebio de Frutos. He is a beggar with a psychiatric background who is known in the town as Crazy Eusebio. And he knows what else?
Sara shrugs her shoulders and shoots him an instigating look.
– He belonged to the Legion. Now we are going to inspect the abandoned warehouse where he lived.
The inspector raises an eyebrow and smiles.
«This is what I meant by something that changes everything».

Books from the author commented in the blog:

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https://weedjee.wordpress.com/2016/10/09/cuchillo-de-palo-cesar-perez-gellida/

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https://weedjee.wordpress.com/2018/12/06/todo-lo-mejor-cesar-perez-gellida-all-the-best-by-cesar-perez-gellida-spanish-book-edition/

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