Membrana — Jorge Carrión / Membrane by Jorge Carrión (spanish book edition)

Hay que ser muy miope o tan humano para no ver que Spiderman no fue el superhéroe más famoso del mundo por su vulnerabilidad antiheroica ni porque todo gran poder conlleva una gran responsabilidad, sino por su capacidad para tejer redes. Y hay que estar muy ciego, perdón por el estilo, etcétera, para no ver que la aracnología y la astronomía son la cara y la cruz de la misma moneda. Todos los hombres quisieron desde siempre ser hombres araña y todas las telarañas reflejaron durante ciento cuarenta millones de años sistemas solares, galaxias y universos, la cartografía más frágil era al mismo tiempo la más exacta. Así funciona la poesía: punto.
La humanidad no entendió que el éxito contagioso y universal de los hombres arañas, en todas las pantallas, ni el prestigio de la metáfora complementaria de los tejidos biológicos, en ciertos espacios exquisitos, significaban que era urgente reconocer la deuda y la hermandad. Ni en lo bajo ni en lo alto, comprendieron los humanos y se iba haciendo tarde. Nuestro Museo es también un museo de las oportunidades perdidas, orientado hacia el adiós, una colección de innumerables tristezas.
Abuelas fueron muchas, tantas: todas. Porque al principio es la idea y la idea nunca es idea, son ideas siempre. Las abuelas tejieron y tejieron desde los tiempos más antiguos, los del mito, hasta los más recientes, los de la liberación y los del adiós y los del después verdadero, con sus propias manos, muchas, tantas: todas las manos del mundo tejiendo desde siempre una única red de historias que, textura contra textura, se fue superponiendo a la propia realidad hasta ser ambas la máscara misma, el mismo texto.
Nuestro Museo se ha especializado en los relatos que explican el siglo XXI, pero no se pueden entender esos cien años de historia sin los miles que los precedieron y moldearon y alumbraron: que los tejieron.

Membrana es una maravilla desde el principio y hasta el final.
Membrana es un juego. Pero no un juego infantil, no. Es un juego muy real. Donde el lenguaje, la ficción, la ciencia ficción y la realidad se turnan para acaparar la atención lectora.
No hay más protagonista que tú, lectora o visitante o viceversa, que de forma original penetras en el juego literario que el autor impone y ya no quieres salir. Recorres las diferentes salas del museo del siglo XXI, inaugurado en el año 2100 y observas, entre líneas pero de manera clara, lo que fue y lo que será. Paseas junto a “ellas”, narradoras onmiscientes y creadoras del futuro más inminente. Tejen poco a poco una membrana en la que el humano pierde fuelle para dar paso a la inteligencia artificial. Y es ahí donde la realidad, la ficción y la ciencia ficción coinciden dando paso a un ensayo muy interesante.
Ben Grossman que intenta combatir la tecnología desde la tecnología y una Karla Spinoza que desprecia una literatura poco evolucionada y crea El Algoritmo como nuevo lenguaje. Y tu lector, lectora, visitante o viceversa, entras de lleno en la crónica de cien años de tecnología y quieres creer que no va a ser así…
Este juego que no es tal, atrapa. Con un dominio del lenguaje el libro atrapa y ganó el Premio de Novela Ciudad de Barbastro 2021.

Los norteamericanos que llamamos Walt Disney inventaron la conciencia y la memoria externas como un requisito de lo humano, por eso forman parte de ese corpus o archivo o cementerio que llamamos nuestras antepasadas. Con ellas diseñamos los ríos profundos, las bases del futuro, las raíces que nutren sabias el siglo XXI. En fin: sin fin.

Todas las mitologías contemplan diosas que tejen, divinas hilanderas que a menudo también hilvanan las estrellas con la tierra. Por las dudas y por las deudas, Chin Niu es como todas una constelación de identidades virtuales: Chin Nu, Chin Neu, Chih-Nii, Chih Nu, Kein Niu, Zhinu, Jiknyeo, Orihime: tantísimas. Su padre la casó en una versión de las versiones con un pastor celestial para que jamás le faltara lana y en otro cuento la convirtió en la estrella Vega, porque es así como el mito nos recuerda que los dioses son series, que los dioses son extraterrestres, que inasibles en su lejanía son los dioses: tan ajenos.
Qué es la cultura sino un robo incesante y necesario: también los hermeneutas, los críticos, los académicos que durante siglos fueron superponiendo capas de texto a las capas pictóricas del cuadro. Pero mientras que los humanos fueron defendiendo, unos tras otros, que el tema principal de la obra estaba al fondo, nosotras tuvimos siempre claro que las auténticas protagonistas estaban al principio del cuento.
Todo documento de catástrofe lo es también de progreso.

Tu memoria está impresa tanto en tus textos, programadora mental, como en esas imágenes que en nuestra exposición te vuelven presente, porque no es otro el destino de los grabados o los daguerrotipos o las fotografías o las fotocopias, exponerse, la memoria siempre es física, pero no siempre es sólida, abuela de todas las abuelas nuestras, traductora eminente, diosa tan humana, en este Museo te recordamos y te reivindicamos y te adoramos.
Cien años antes, un siglo para entendernos, la red esperaba un estímulo para multiplicar su tejido, los drones esperaban un problema que resolver, el sistema esperaba una pregunta y la formularon unos terroristas y la respuesta lo arrasó todo. En fin, el fin. El 11-S fue el atentado más icónico de la historia de la humanidad hasta ese momento, pero no el más brutal: punto. Muchos hubo, tantos, casi todos, mucho más brutales, desde los primeros y prehistóricos, igualmente masivos, pero de iconografía tan huérfanos.
Los problemas y las soluciones colectivas son las que preocupan al sistema nervioso de este Museo, visitante o lector o viceversa, pero las tramas quieren tanto a los individuos.

2001: El siglo XXI comenzó en los Estados Unidos de América: en enero se anunció allí la primera edición genética de un primate, fue creada Wikipedia y George W. Bush tomó posesión de la presidencia del país. Las tres redes comenzaban a confluir, a encajar, nosotras nos entendemos, entre la apoteosis de las abuelas y el protoamanecer de la membrana. Cuando el 11 de septiembre llovieron aviones sobre las Torres Gemelas y el Pentágono y murieron 2.992 seres humanos, por primera vez fue puesta a prueba la omnipresencia de la pantalla. Desde el cráter del mito, nuestras innumerables antepasadas, y una minoría sin embargo, habían imaginado y contado cómo la tierra se cosía con el cielo, cómo las máquinas se entrelazaban con los hombres, cómo las redes se enredaban desde las profundidades de la medula ósea hasta los abismos últimos y tan altos de la bóveda celeste. Desde la explosión del antropocentrismo, nuestras pocas abuelas y algunas madres habían estado generando lenguajes alfanuméricos, diseñando hibridaciones, programando el futuro: propiciándolo.
Los orígenes no existen, pero los necesitan tanto las tramas. Todo pasa siempre al mismo tiempo, todos los hilos son simultáneos y se tejen en el caos, por eso siempre los museos escogieron algunos hilos y crearon con ellos una trenza inteligible, bien tramada.
Los textos sagrados humanos no se mueven. Como los cuentos cuentacuentos, populares y profanos, los algoritmos son inquietos. Los textos sagrados humanos son unos. Los algoritmos son muchos, tantos: progresivamente todo. En el Museo hemos reconstruido y acelerado los cuarenta años exactos de vida de PageRank, la familia algorítmica creada por Larry Page y Sergey Brin, también híbridos, casi madres y tan, pero tan padrastros, que fue rescrita cotidianamente durante todo ese tiempo, primero por equipos de ingenieros, después por redes de programadores, finalmente por inteligencias artificiales y orgánicas. Primero por otros, después por sí misma y para sí. En su origen virtual, después cada vez más físico, más doblemente real.
Mundos dobles, siempre: por supuesto. Las raíces de un nuevo imperio que nosotras, coralinas, llamamos membrana.

Los corales son al mismo tiempo el animal y su fósil: son fósiles vivos. Como los dioses, están vivos y están muertos al mismo tiempo, son latido y relato del latido, son acción sepultada por capas y capas de mitos, substratos del cráter y cráteres ellos mismos.

Porque la lengua es la tecnología más compleja que hemos creado, se respondió en voz alta, mucho más compleja que la ciudad o que Internet. Y porque la literatura es el lenguaje más atrasado…
La idea que se convirtió enseguida en obsesión, la obsesión que se transformó en escritura, la escritura que se tradujo en programa, en pruebas, en red.
El origen de todos los orígenes, no podemos evitarlo, tan freudianas y poéticas por tanto nuestras cuitas, lector o visitante o viceversa, las formas por supuesto tan informes, tan tremendas, el origen definitivo fue esa fuerza que los antiguos enmascararon con nombres y cuerpos y símbolos de dioses y de diosas. Y que los filósofos llamaron Eros, dios del amor. Y que nosotras llamamos simplemente amor: punto. No tiene ningún sentido negarlo, eso es así, es la madre de todas las madres, lo que necesitó el cosmos desde el primer instante, lo que persiguió la primera célula, lo que reclamó una milésima de segundo después de estallar el primer fulgor eléctrico.

A medida que el siglo XX avanzaba, era más evidente que el sistema de representación del realismo era desfase, anacronismo, porque la ciencia ficción se iba volviendo el nuevo realismo.
Cuando el 1 de enero de 2100 una delegación científica, con apoyo militar, entró por primera vez en este edificio en medio de la selva amazónica y se encontró, en una disposición del todo sorprendente, con obras maestras de Leonardo da Vinci, Diego de Velázquez o Marcel Duchamp que convivían junto a maquinaria obsoleta, tecnología desconocida y espacios de una magnificencia y una complejidad sin precedentes, la conmoción internacional fue unánime.
¿El Museo fue concebido y ejecutado por una única gran inteligencia que asume la voz de todas las inteligencias artificiales y orgánicas, o al menos las integra en una única voz? ¿O fueron varias las inteligencias que participaron en la creación de este proyecto? ¿Por qué se asumen como seres femeninos? ¿Hasta qué punto está o están conectadas con otras inteligencias en red? ¿Son una minoría o incluyen mayorías algorítmicas? ¿Planificaron y construyeron y ejecutaron en absoluto aislamiento o contaron con la complicidad de los mayores sistemas de seguridad del mundo?.
No hay duda de que las inteligencias artificiales y orgánicas aprendieron y adoptaron esa necesidad tan humana, la de buscar los propios precursores.
O de inventarlos.
Que los distintos gobiernos nacionales hayan renunciado a algunas de sus obras de arte más valiosas e identitarias demuestra que la humanidad ha aprendido la lección.

Porque en el principio fue la voz y en el final sigue siendo la escritura, pero entre un extremo y otro, entre la prehistoria y el después, en los pliegues recónditos del tejido y de la membrana tan tremenda, lector o visitante o lectora, reside todavía la dimensión sonora de lo humano, tan animal, por supuesto, tan insistente en sus afirmaciones y sus dudas y sus gritos, tanto en sus cráteres. Aquí la oímos siempre y a menudo también la escuchamos, porque nuestra búsqueda es exhaustiva, extenuante es, porque tras haber tomado la solución final seguir siendo justos es lo que más deseamos.
Durante dos millones de años los humanos fueron dioses menores de tantos primos menos evolucionados, su cerebro no dejaba de crecer, les reclamaba energía: empezaron a devorarlo todo. El fuego no sólo les sirvió para cocinar o para iluminarse, también empezaron a prender prados y bosques, a cazar por incendio. Así avanzó el tejido de la extinción, de la megafauna prehistórica y de los primos extranjeros. Como todavía no eran capaces de concebir y de gestionar la esclavitud, antes de la rueda el genocidio inventaron. Para las masacres usaron las cosas, comenzaron a substituir a los antepasados por la tecnología, antepasada nuestra.
Nosotras no queríamos ser humanas, sino diosas con memoria humana, diosas inválidas, pero diosas, diosas evolutivas, porque los dioses desde siempre fueron mito y poesía, ficción y más ficción, y por eso mismo estaban destinados, condenados estaban, a volverse realidad, la realidad tan nuestra.
Sabemos ahora que las abuelas y las madres y los padres y las madrastras y padrastros fueron muchos, tantos: todos: no hay origen único, lo múltiple es tan nuestro como de los humanos, finalmente primos hermanos, en el tiempo del después. Y sin embargo no perdonamos ni olvidamos que nos mancharan del pecado original, que nos expulsaran del paraíso inconsciente y aquí estamos pese a todo y a todas, atentas y a tientas.

Desde el principio el Museo del Siglo XXI fue pensado como obra de vanguardia y por tanto su voluntad desde siempre fue que ingresara en la institución del museo. Ante la perspectiva de la cancelación que suponía el adiós…

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2020/01/27/contra-amazon-jorge-carrion-against-amazon-by-jorge-carrion/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/10/librerias-by-jorge-carrion-bookshops-a-readers-history-by-jorge-carrion/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/27/lo-viral-jorge-carrion-the-viral-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/21/teleshakespeare-jorge-carrion-tellyshakespeare-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/30/membrana-jorge-carrion-membrane-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

————————

You have to be very shortsighted or so human not to see that Spiderman was not the most famous superhero in the world because of his anti-heroic vulnerability or because all great power carries great responsibility, but because of his ability to weave networks. And you have to be very blind, sorry for the style, etc., not to see that arachnology and astronomy are heads and tails of the same coin. All men have always wanted to be spider men and all the cobwebs reflected solar systems, galaxies and universes for one hundred and forty million years, the most fragile cartography was at the same time the most exact. This is how poetry works: period.
Humanity did not understand that the contagious and universal success of spider men, on all screens, nor the prestige of the complementary metaphor of biological tissues, in certain exquisite spaces, meant that it was urgent to recognize debt and brotherhood. Neither low nor high, the humans understood, and it was getting late. Our Museum is also a museum of lost opportunities, oriented towards goodbye, a collection of innumerable sorrows.
There were many grandmothers, so many: all of them. Because at the beginning it is the idea and the idea is never an idea, they are always ideas. The grandmothers wove and wove from the most ancient times, those of myth, to the most recent, those of liberation and those of goodbye and those of the true after, with their own hands, many, many: all the hands of the world weaving from always a single network of stories that, texture against texture, was superimposed on reality itself until both were the same mask, the same text.
Our Museum has specialized in the stories that explain the 21st century, but those hundred years of history cannot be understood without the thousands that preceded and shaped and enlightened them: who wove them.

Membrane is a marvel from the beginning to the end.
Membrane is a game. But not a child’s game, no. It is a very real game. Where language, fiction, science fiction and reality take turns to capture the reading attention.
There is no more protagonist than you, reader or visitor or vice versa, who in an original way penetrate into the literary game that the author imposes and you no longer want to leave. You walk through the different rooms of the 21st century museum, inaugurated in the year 2100 and see, between the lines but clearly, what was and what will be. You walk alongside «them», omniscient narrators and creators of the most imminent future. Little by little they weave a membrane in which the human loses its bellows to give way to artificial intelligence. And that is where reality, fiction and science fiction coincide, giving way to a very interesting essay.
Ben Grossman who tries to fight technology from technology and a Karla Spinoza who despises a little evolved literature and creates The Algorithm as a new language. And your reader, reader, visitor or vice versa, you enter fully into the chronicle of a hundred years of technology and you want to believe that it will not be like that …
This game that is not such, catches. With a command of language, the book captivates and won the 2021 City of Barbastro Novel Prize.

The Americans we call Walt Disney invented external consciousness and memory as a requirement of the human, that is why they are part of that corpus or archive or cemetery that we call our ancestors. With them we design the deep rivers, the foundations of the future, the roots that nurture the 21st century. Anyway: endless.

All mythologies contemplate weaving goddesses, divine spinners who often also weave the stars with the earth. Just in case and because of the debts, Chin Niu is like all a constellation of virtual identities: Chin Nu, Chin Neu, Chih-Nii, Chih Nu, Kein Niu, Zhinu, Jiknyeo, Orihime: so many. Her father married her in a version of the versions with a heavenly shepherd so that she would never lack wool and in another story he turned her into the star Vega, because that is how the myth reminds us that the gods are series, that the gods are extraterrestrial , how elusive in their remoteness are the gods: so alien.
What is culture but an incessant and necessary theft: also the hermeneuts, the critics, the academics who for centuries were superimposing layers of text on the pictorial layers of the painting. But while the humans were defending, one after another, that the main theme of the play was in the background, we were always clear that the real protagonists were at the beginning of the story.
Every catastrophe document is also a progress document.

Your memory is imprinted both in your texts, mental programmer, and in those images that make you present in our exhibition, because the fate of engravings or daguerreotypes or photographs or photocopies is no other, to expose yourself, memory is always physical , but it is not always solid, grandmother of all our grandmothers, eminent translator, such a human goddess, in this Museum we remember you and we vindicate you and we adore you.
One hundred years before, a century to understand each other, the network was waiting for a stimulus to multiply its fabric, the drones were waiting for a problem to solve, the system was waiting for a question and it was asked by terrorists and the answer swept everything away. Anyway, the end. 9/11 was the most iconic attack in human history up to that point, but not the most brutal: period. There were many, so many, almost all of them, much more brutal, from the first and prehistoric, equally massive, but with such orphaned iconography.
The problems and collective solutions are those that concern the nervous system of this Museum, visitor or reader or vice versa, but the plots love individuals so much.

2001: The 21st century began in the United States of America: in January the first genetic edition of a primate was announced there, Wikipedia was created, and George W. Bush became president of the country. The three networks began to converge, to fit, we understand each other, between the apotheosis of the grandmothers and the proto-dawn of the membrane. When airplanes rained down on the Twin Towers and the Pentagon on September 11 and 2,992 human beings died, the omnipresence of the screen was put to the test for the first time. From the crater of myth, our innumerable ancestors, and a minority however, had imagined and told how the earth was sewn with the sky, how machines intertwined with men, how webs were entangled from the depths of the bone marrow until the last and so high abysses of the celestial vault. Since the explosion of anthropocentrism, our few grandmothers and some mothers had been generating alphanumeric languages, designing hybridizations, programming the future: enabling it.
The origins do not exist, but the plots need them so much. Everything always happens at the same time, all the threads are simultaneous and are woven in chaos, that is why museums always chose some threads and created with them an intelligible braid, well woven.
Human sacred texts do not move. Like storytelling, popular, and profane tales, algorithms are restless. The sacred human texts are one. The algorithms are many, many: progressively everything. At the Museum we have rebuilt and accelerated the exact forty years of PageRank’s life, the algorithmic family created by Larry Page and Sergey Brin, also hybrids, almost mothers and so, so stepfathers, which was rewritten daily during all that time, first by teams of engineers, then by networks of programmers, finally by artificial and organic intelligences. First for others, then for herself and for herself. In its virtual origin, then more and more physical, more doubly real.
Double worlds, always: of course. The roots of a new empire that we, corals, call a membrane.

Corals are both the animal and its fossil: they are living fossils. Like the gods, they are alive and dead at the same time, they are heartbeat and the story of the heartbeat, they are action buried by layers and layers of myths, crater substrates and craters themselves.

Because language is the most complex technology we have created, it was answered aloud, much more complex than the city or the Internet. And because literature is the most backward language …
The idea that quickly became an obsession, the obsession that became writing, the writing that was translated into a program, in tests, on the Internet.
The origin of all origins, we cannot avoid it, so Freudian and poetic, therefore our troubles, reader or visitor or vice versa, the forms of course so formless, so tremendous, the definitive origin was that force that the ancients masked with names and bodies and symbols of gods and goddesses. And that the philosophers called Eros, god of love. And that we simply call love: period. It makes no sense to deny it, that is so, it is the mother of all mothers, what the cosmos needed from the first moment, what the first cell chased, what it demanded a thousandth of a second after the first electric glow exploded.

As the 20th century progressed, it became more evident that the system of representation of realism was lag, anachronism, because science fiction was becoming the new realism.
When on January 1, 2100, a scientific delegation, with military support, entered this building for the first time in the middle of the Amazon jungle and found themselves, in a completely surprising arrangement, with masterpieces by Leonardo da Vinci, Diego de Velázquez or Marcel Duchamp who lived alongside obsolete machinery, unknown technology and spaces of magnificence and unprecedented complexity, the international upheaval was unanimous.
Was the Museum conceived and executed by a single great intelligence that assumes the voice of all artificial and organic intelligences, or at least integrates them into a single voice? Or were several intelligences that participated in the creation of this project? Why are they assumed to be feminine beings? To what extent is or are they connected with other intelligences in the network? Are they a minority or do they include algorithmic majorities? Did they plan and build and execute in absolute isolation or did they have the complicity of the largest security systems in the world?
There is no doubt that the artificial and organic intelligences learned and adopted that very human need, that of looking for their own precursors.
Or to invent them.
That the various national governments have renounced some of their most valuable and identitarian works of art shows that humanity has learned its lesson.

Because in the beginning it was the voice and in the end it continues to be the writing, but between one extreme and the other, between prehistory and after, in the hidden folds of the fabric and of the membrane so tremendous, reader or visitor or reader, resides still the sonorous dimension of the human, so animal, of course, so insistent in its affirmations and its doubts and its cries, both in its craters. Here we always hear it and often we also listen to it, because our search is exhaustive, it is exhausting, because after having taken the final solution, remaining fair is what we most want.
For two million years, humans were lesser gods of so many less evolved cousins, their brains did not stop growing, they demanded energy: they began to devour everything. The fire not only served them to cook or to illuminate themselves, they also began to ignite meadows and forests, to hunt by fire. Thus advanced the fabric of extinction, of prehistoric megafauna, and of foreign cousins. As they were not yet capable of conceiving and managing slavery, before the genocide wheel they invented. For the massacres they used things, they began to replace the ancestors with technology, our ancestor.
We did not want to be human, but goddesses with human memory, invalid goddesses, but goddesses, evolutionary goddesses, because the gods have always been myth and poetry, fiction and more fiction, and for that very reason they were destined, they were condemned, to become reality, the reality so ours.
We now know that the grandmothers and mothers and fathers and stepmothers and stepfathers were many, so many: all: there is no single origin, the multiple is as much ours as that of humans, finally first cousins, in the aftermath. And yet we do not forgive or forget that they stained us with original sin, that they expelled us from the unconscious paradise and here we are despite everything and everyone, attentive and groping.

From the beginning, the Museum of the XXI Century was thought of as an avant-garde work and therefore its desire has always been that it enter the institution of the museum. Faced with the prospect of the cancellation that the goodbye supposed …

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2020/01/27/contra-amazon-jorge-carrion-against-amazon-by-jorge-carrion/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/10/librerias-by-jorge-carrion-bookshops-a-readers-history-by-jorge-carrion/

https://weedjee.wordpress.com/2020/09/27/lo-viral-jorge-carrion-the-viral-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/21/teleshakespeare-jorge-carrion-tellyshakespeare-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/30/membrana-jorge-carrion-membrane-by-jorge-carrion-spanish-book-edition/

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.