Siamés — Stig Sæterbakken / Siamesisk (Siamese) by Stig Sæterbakken

A la parienta le doy asco. Apenas soporta mirarme. Se tapa la nariz cuando entra aquí, se lo noto por la respiración, resopla como un perro. A duras penas logra cambiarme sin que le den arcadas, pero la entiendo perfectamente, este cuerpo es una cloaca, eso es todo lo que queda de él. Tengo los fétidos despojos de mi cuerpo justo debajo de mis narices. ¿Tiene algo de raro que me resulte difícil mantener en orden las ideas? ¿Tiene algo de raro que la comida no me sepa a nada? Si me abren cuando me haya despedido de ellos, saldrá todo como una flatulencia, todo, no quedará más que un pellejo humeante, esa será mi venganza, envenenaré a los supuestos expertos desde el más allá, les echaré a la cara todo esto con lo que llevo cargando tantos años, todas mis penas, toda la desesperación que he tenido que tragarme una y otra vez, a veces me he sentido como un globo, tan abatido he estado…

Esta novela llega a un punto óptimo para mí. La abnegación de Edwin me recuerda un poco a «El artista del hambre» de Kafka. Empecé a pensar en Edwin como el «artista del solipsismo» e inicialmente leí la novela a través de una lente muy metafísica. Me acordé del inválido Malone de Malone Dies de Beckett, que es tan decrépito que no es más que una voz. Y Siamés participa en la larga y noble tradición de la perorata: de Dostoievski a Bernhard. Saeterbakken lo tiene en marcha, de muchas maneras.
Bernhard, sin embargo, tiene más control. Bernhard puede ser hiperbólico sin exagerar. Saeterbakken a veces pierde las riendas de sus personajes. Erna dice cosas que no suenan como una anciana, que suenan más como un Saeterbakken entrometido. Edwin, aunque la mayor parte de su monólogo es fabuloso y compulsivo de leer, cae en un cliché. Pero nada de esto me impidió disfrutar realmente de esta novela, y me pregunto cuánto molestó a otros lectores.
Me intriga el extraño organismo simbiótico de Edwin / Erna. El organismo ha alcanzado una especie de estasis, una estasis febril que chupa el alma, también conocida como matrimonio. Hubo algunos momentos profundamente conmovedores. Vi demasiado de mí mismo en Edwin. Debido a la estasis, la novela no parece que se mueva en absoluto, y eso es bueno. Eso es matrimonio. El tiempo pasa lento, pero pasa rápido, y antes de que te des cuenta, todo ha terminado. Definitivamente leeré esto de nuevo.
El libro está planteado casi como un combate de boxeo silencioso (entre ellos apenas se comunican), a través de los procesos mentales de uno y otro, tan lúcidos a veces y tan llenos de mugre y contaminación en multitud de ocasiones. Y el combate es nulo, tanto como sus propias vidas.
También la muerte. Edwin la piensa y el autor la presenta como una degradación, una muerte física que llega a repugnar de lo explícita que se nos muestra. Y tan cotidiana.
Sin duda no quedamos indemnes ante esta novela, incómoda y perturbadora porque podemos ver reflejado parte de lo que nos puede llegar a esperar.
Sæterbakken se fue prematuramente y nos privó de más infiernos en forma de letras. Infiernos literarios muy recomendables.

La parienta me da la lata, me pide que use la cabeza para mejores menesteres, se mete en todo lo que hago, aunque no sea gran cosa, y como al mismo tiempo me halaga, espera poder convencerme. ¿De qué querrá convencerme? Cada vez que dice lo de «usar la cabeza», me imagino a un muchacho que viene y le da una patada que hace que salga volando en curva por encima de un campo de fútbol. Tengo que aprovechar, ¿cómo lo llama?, «mis recursos», tengo que llevar mis pensamientos por «otros derroteros», me habla como si hubiera hecho un cursillo para aprenderlo.

No nos veremos en el cielo, de eso estoy segura. No nos veremos en ningún sitio. Igual que él, creo que cuando esto se acaba, se acaba. Los días se me harán largos. ¿Qué haré cuando él no esté? Nunca antes he estado sola. Recuerdo muy poco de los primeros años que pasamos juntos. Ahora querría tener unos apuntes de entonces…

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/18/a-traves-de-la-noche-sting-saeterbakken-gjennom-nattenthrough-the-night-by-sting-saeterbakken/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/19/siames-stig-saeterbakken-siamesisk-siamese-by-stig-saeterbakken/

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I disgust the relative. She can hardly bear to look at me. She holds her nose when she comes in here, I can tell from her breath, she snorts like a dog. She barely manages to change me without gagging, but I understand perfectly, this body is a sewer, that’s all that remains of him. I have the fetid remains of my body right under my nose. Is there something strange that I find it difficult to keep my ideas in order? Is there anything strange that food doesn’t taste like anything to me? If they open me up when I have said goodbye to them, everything will come out as a flatulence, everything, there will be nothing left but a smoking skin, that will be my revenge, I will poison the supposed experts from the beyond, I will throw all this in their faces with what that I have been carrying for so many years, all my sorrows, all the despair that I have had to swallow over and over again, sometimes I have felt like a balloon, I have been so dejected …

This novel hits a sweet spot for me. Edwin’s self-denial reminds me somewhat of Kafka’s «The Hunger Artist.» I started thinking of Edwin as the «solipsism artist» and initially read the novel through a very metaphysical lens. I was reminded of the invalid Malone from Beckett’s Malone Dies who is so decrepit he’s almost nothing but a voice. And Siamese participates in the long and noble tradition of the rant: from Dostoyevsky to Bernhard. Saeterbakken’s got it going on, in myriad ways.
Bernhard, however, has more control. Bernhard can be hyperbolic without being over the top. Saeterbakken sometimes loses the reins on his characters. Erna says things that don’t sound like an old lady, that sound more like an intruding Saeterbakken. Edwin, though most of his monologue is fabulous and compulsive to read, lapses into cliché. But none of this stopped me from really enjoying this novel, and I wonder how much it bugged other readers.
I’m intrigued by the strange symbiotic Edwin/Erna organism. The organism has reached a kind of stasis — a feverish, soul-sucking stasis — otherwise known as marriage. There were some deeply affecting moments. I saw far too much of myself in Edwin. Because of the stasis the novel doesn’t feel like it’s moving at all, and that’s good. That’s marriage. Time moves slow, but passes quickly, and before you know it it’s all over. I’ll definitely read this again.
The book is set up almost like a silent boxing match (they hardly communicate with each other), through the mental processes of one and the other, so lucid at times and so full of dirt and contamination on many occasions. And the combat is nil, as much as their own lives.
Also death. Edwin thinks about it and the author presents it as a degradation, a physical death that becomes repugnant to what is explicitly shown to us. And so everyday.
Without a doubt we are not unscathed by this novel, uncomfortable and disturbing because we can see reflected part of what can come to expect us.
Sæterbakken left prematurely and deprived us of more hells in the form of letters. Highly recommended literary hells.

The relative nags me, she asks me to use my head for better purposes, she gets involved in everything I do, even if it’s not a big deal, and since she at the same time flatters me, she hopes to be able to convince me. What does she want to convince me of? Every time she says «use your head,» I imagine a boy coming up and kicking her, sending her flying around a curve over a soccer field. I have to take advantage, what does he call it? «My resources», I have to take my thoughts in «other directions», he talks to me as if he had done a course to learn it.

We won’t see each other in heaven, I’m sure of that. We will not see each other anywhere. Like him, I think when this is over, it’s over. The days will be long for me. What will I do when he is gone? I’ve never been alone before. I remember very little of the first years we spent together. Now I would like to have some notes from then …

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/18/a-traves-de-la-noche-sting-saeterbakken-gjennom-nattenthrough-the-night-by-sting-saeterbakken/

https://weedjee.wordpress.com/2021/10/19/siames-stig-saeterbakken-siamesisk-siamese-by-stig-saeterbakken/

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