Psicología Del Color: Cómo Actúan Los Colores Sobre Los Sentimientos Y La Razón — Eva Heller / Wie Farben Auf Gefühl Und Verstand Wirken by Eva Heller

Eva Heller nos cuenta qué es el color y sobretodo, en qué nos afecta, no solo en el ámbito estético sino mucho más profundo. Es un libro genial para entender las implicaciones reales del color en nuestro día a día y de como una decisión que a priori pueda parecer tan arbitraria como pintar la pared de azul o de rojo, puede cambiar nuestro estado de ánimo y las relaciones con el resto de personas que estén en ese espacio. Es un libro fundamental para todas aquellas personas que trabajan en el mundo de la creación y una lectura interesantísima para todos los que quieran entender los entresijos del color.
Se trata del resultado de un estudio o encuestas que participaron más 2000 personas en Alemania, mujeres y hombres, con edades desde los 14 a 97 años de todas las inúmeras profesiones, el cual el resultado y análisis brinda una idea concreta sobre el significado universal y efectos psicológicos de los colores, encontraremos un poco de historica y los transfondos por detras que ocurren a las observar, vestir, o ingresar en un ambiente con un determinado color, como parte de la encuesta se establecieron conexiones con 160 sentimientos distintos entre sí, por ejemplo del amor al odio, de la alegría a la tristeza, de la elegancia a lo ordinario, de lo moderno a lo anticuado, etc., y algunos colores repetía un estado psicologíco entre las persona resultado en brindar un análisis de 13 colores: Azul, Rojo, Amarillo, Verde, Negro, Blanco, Naranja, Violeta, Rosa, Oro, Plata, Marrón, Gris.
Los resultados del estudio de la autora indican que los colores y sentimientos no se combinan de forma accidental, que sus asociaciones no son cuestiones de gustos, sino de experiencias universales profundamente enraizadas desde la infancia en nuestro lenguaje y pensamiento. Si sabemos emplear adecuadamente los colores, ahorraremos mucho tiempo y esfuerzo.
El libro brinda una reseña corta sobre los colores desde los más populares hasta los menos queridos por la población general, iniciando por el color azul, verde, y terminando en el marrón, muy interesante el significado de cada uno de estos colores, y como entre ellos mismos existen diversas tonalidades que conversan un significado en lo profundo de nuestra psiques humanas, así como a lo largo de las civilizaciones se le dió un valor específico por su dificultad o facilidad de teñir las telas y así su escasez en el comercio para su consumo libre, como algunos colores tienen sentidos devotos a la fé, creencias y otros a clases sociales.

Conocemos muchos más sentimientos que colores. Por eso, cada color puede producir muchos efectos distintos, a menudo contradictorios. Un mismo color actúa en cada ocasión de manera diferente. El mismo rojo puede resultar erótico o brutal, inoportuno o noble. Un mismo verde puede parecer saludable, o venenoso, o tranquilizante. Un amarillo, radiante o hiriente. ¿A qué se deben tan particulares efectos? Ningún color aparece aislado; cada color está rodeado de otros colores. En un efecto intervienen varios colores —un acorde de colores.
Un acorde cromático se compone de aquellos colores más frecuentemente asociados a un efecto particular. Los resultados de nuestra investigación ponen de manifiesto que colores iguales se relacionan siempre con sentimientos e impresiones semejantes.

Ningún color carece de significado. El efecto de cada color está determinado por su contexto, es decir, por la conexión de significados en la cual percibimos el color. El color de una vestimenta se valora de manera diferente que el de una habitación, un alimento o un objeto artístico.
El color es más que un fenómeno óptico y que un medio técnico. Los teóricos de los colores distinguen entre colores primarios —rojo, amarillo y azul—, colores secundarios —verde, anaranjado y violeta— y mezclas subordinadas, como rosa, gris o marrón. También discuten sobre si el blanco y el negro son verdaderos colores, y generalmente ignoran el dorado y el plateado —aunque, en un sentido psicológico, cada uno de estos trece colores es un color independiente que no puede sustituirse por ningún otro, y todos presentan la misma importancia.
El azul es el color que cuenta con más adeptos. Es el favorito del 46% de los hombres y del 44% de las mujeres.
Y casi no hay nadie a quien no le guste: sólo el 1% de los hombres y el 2% de las mujeres nombraron el azul como el color que menos les gustaba.
Hombres y mujeres se visten con frecuencia de azul, pues queda bien para toda ocasión y en todas las estaciones. El azul es también el color preferido para los automóviles, tanto para las limusinas de lujo como para los pequeños utilitarios. En las viviendas, el azul resulta frío, pero tranquilizante, y se usa en dormitorios. Sólo hay un ámbito donde el azul no goza de aceptación: no comemos ni bebemos prácticamente nada de color azul.
Y no es casual que el verde sea el segundo color más nombrado para estos sentimientos. En contraste con el azul divino, el verde es terrenal: el color de la naturaleza. En el acorde azul-verde se unen cielo y tierra. En el verde, el azul divino se convierte en azul humano.

La fidelidad: azul, 35% · verde, 18% · oro, 10% · rojo, 8%
El efecto psicológico del azul ha adquirido un simbolismo universal. Como color de la lejanía, el azul es también el color de la fidelidad. La fidelidad tiene que ver con la lejanía, pues la fidelidad sólo se pone a prueba cuando se da ocasión para la infidelidad.
La fidelidad no es una virtud que pueda demostrarse a simple vista, y las flores azules que simbolizan la fidelidad.
La fantasía: azul, 22% · violeta, 19% · naranja, 16% · verde, 10%
El azul es el color de aquellas ideas cuya realización se halla lejos. El violeta simboliza el lado irreal de la fantasía —lo fantástico—. El naranja, tercer color de la fantasía, simboliza el placer de las ideas locas. Azul-violeta-naranja es el acorde de la fantasía.
Como color de la lejanía y del anhelo, el azul es el color de lo irreal, e incluso de la ilusión y el espejismo. Antiguamente se llamaba en Alemania a las historias inventadas “cuentos azules”. Cuando un francés dice j’en reste bleu, quiere decir que no sale de su asombro. Y cuando exclama parbleu!, es que algo resulta fantástico y difícil de explicar.
El color más caro de todos los tiempos ha sido el azul de ultramar o azul ultramarino. Aún se produce auténtico azul ultramarino para los amantes de los colores históricos, y el de máxima calidad cuesta 15.200 euros el kilo.
El ultramarino, el azul luminoso de los pintores, se conocía desde la antigüedad. Para producir este color se empleaba como pigmento una piedra semipreciosa: el lapislázuli. Se trata de una piedra de color azul profundo, sin transparencias, con vetas blancas y motas doradas. Antiguamente se creía que estas motas doradas eran de oro, pues el lapislázuli se encontraba en yacimientos de oro y plata, pero lo que brilla como el oro no es sino pirita, un mineral sulfuroso.
“Índigo” significa “indio”, pues era un tinte procedente de la India. Allí crece una planta en cuyas hojas el colorante azul está más concentrado que en las demás plantas. Indigofera tinctoria —planta tintórea de la India— la llaman los botánicos, y abreviadamente suele llamarse, tanto a la planta como al tinte, “índigo” o “añil”.
El índigo es un arbusto con flores en racimo de color blanco o rosado y frutos en vaina.
Azul de Prusia, rojo inglés, verde ruso: estas combinaciones de colores y nacionalidades recuerdan colores de antiguos uniformes.
¿Por qué los prusianos iban de azul oscuro? Se pueden argüir explicaciones de tipo psicológico —porque el azul es sosegado, ordenado, serio—; se puede especular sobre el carácter obediente de los prusianos, pero de hecho, había una razón económica determinante: los uniformes de color azul oscuro fueron introducidos por el “Gran Príncipe Elector” Federico Guillermo (1620-1688), que tuvo que proteger a los cultivadores de glasto en la época de la lucha contra el índigo.

A los obreros chinos se les llama a menudo “hormigas azules”. Desde tiempos remotos se cultivaba en China el índigo, y, en el campo, hombres y mujeres llevaban la misma blusa y los mismos pantalones azules.
En 1850, el bávaro Levi Strauss inventó los tejanos (en inglés, blue jeans) concebidos como indumentaria de labor para buscadores de oro y cowboys. Naturalmente se tiñeron de índigo. Su nombre proviene de bleu de Gênes, es decir “azul de Génova”, así llamado por los marinos de Génova que importaban el índigo. Bleu de Gênes se americanizó en blue jeans.
Blaue Jungs (chicos azules), se llama en Alemania a los marineros. Sus uniformes son —ya lo dice la expresión— azul marino. También estos uniformes se teñían antaño con índigo. Como los uniformes destiñen con los lavados, por la tonalidad de cada uniforme se sabía quién llevaba más tiempo en la marina, y, por ende, que el que llevaba el uniforme claro tenía más experiencia que aquellos cuyo uniforme era todavía azul oscuro.
También son azules los uniformes de la fuerza aérea, de color azul piloto. Y el personal de las compañías aéreas prefiere también el azul —no importa cuál.
Como color de uniforme el azul es preferible al gris porque los tejidos fuertes y resistentes de los uniformes resultan poco elegantes si son grises. Tradicionalmente, los carteros, guardias urbanos, conductores de autobús, revisores de ferrocarril y vigilantes jurados vestían uniformes azules, y en muchos países también los policías. La parquedad cromática de la moda masculina actual hace del azul, junto al gris, el color más habitual en los trajes.
La demanda de tejanos descoloridos se incrementó tan rápidamente, que el índigo, que entonces sólo la BASF producía, comenzó a escasear. Los creadores de moda tuvieron primero que imitar el azul descolorido con otros tintes. Cuando la producción de índigo se incrementó lo suficiente, nació la moda de los stone-washed jeans (pantalones lavados a la piedra), que eran restregados con piedra pómez hasta adquirir una apariencia de usados. Este aspecto de prenda usada, creado de manera artificial, era mal visto por los fans de los auténticos tejanos. Y así llegaron a venderse en boutiques de lujo tejanos Levi’s 501 realmente usados a un precio que cuadruplicaba el de los nuevos. El look raído alcanzó su punto culminante en torno a 1990 con pantalones desgarrados artificialmente —una perversión de los originalmente resistente pantalones de trabajo.
Los tejanos son una verdadera moda mundial. Los llevan hombres y mujeres; viejos y hasta niños pequeños; mendigos y millonarios; mujeres de la limpieza y princesas; curas y proletarios. Concebidos como prenda de trabajo, se convirtieron en prenda típica del tiempo libre, luego también fueron estilizados con la raya planchada.

Al principio fue el rojo. Es el primer color al que el hombre puso un nombre, la denominación cromática más antigua del mundo.2 En muchas lenguas, la palabra “coloreado” significa también “rojo”, como el español “colorado”.
El rojo es probablemente el primer color que los recién nacidos pueden ver. Y cuando se invita a alguien a nombrar espontáneamente un color, casi siempre dice “rojo” —aunque no sea su color preferido—. He aquí un juego asombroso: se pide a alguien que nombre de manera totalmente espontánea un color, luego un instrumento musical y, finalmente, una herramienta. Casi todo el mundo responde: rojo, violín y martillo.
El rojo agrada a hombres y mujeres en la misma proporción: en cada caso un 12% nombró el rojo como color favorito. Sólo el 4% de los hombres y de las mujeres nombró el rojo como “el color que menos me gusta”.
El simbolismo del rojo está determinado por dos experiencias elementales: el fuego es rojo, y roja es también la sangre. En muchas lenguas, como la de los antiguos babilonios y la de los esquimales, “rojo” significa, en sentido literal, “como sangre”.
Fuego y sangre tienen, en todas las culturas de todos los tiempos, un significado existencial. Por eso son sus símbolos universales y por todo el mundo conocidos, pues todo el mundo comprende vitalmente el significado del “rojo”.
El amor: rojo, 75% · rosa, 7%
El odio: rojo, 38% · negro, 35% · amarillo, 15%
Reglas básicas sobre el efecto de los colores:
1.ª   El mismo color tiene un efecto completamente distinto si se combina con otros colores.
2.ª  Si un color se combina con el negro, su significado positivo se convierte en el significado contrario.
El rojo da fuerza, por eso los guerreros iban vestidos de rojo o se pintaban de este color. Casi todos los uniformes históricos son rojos: desde los que lucen los beefeaters ante el palacio de Buckingham hasta los de la guardia suiza del Papa. Antes de las batallas, los uniformes rojos permitían avistar desde lejos al enemigo, lo que contribuía a que, a veces triunfara la razón: ante la visión de un gran ejérci-to, los enemigos inferiores en número huían.
Todavía en la Primera Guerra Mundial, Manfred von Richthofen, el “barón rojo”, hizo pintar de luminoso rojo su pequeño aeroplano de combate. Quería que sus enemigos lo vieran para así atraerlos. Fue el más célebre piloto de combate de la Primera Guerra Mundial; derribó ochenta aeroplanos, hasta que él mismo fue derribado.
El día 11 de noviembre, en que se conmemora a los caídos de la Primera Guerra Mundial, todos los ingleses llevan una amapola en la solapa. Estas amapolas son artificiales, y la reina de Inglaterra lleva a veces varias en un broche de amapolas guarnecido con diamantes. La amapola simboliza la sangre de los soldados vertida en los campos de batalla, donde florece la amapola.

El amarillo es el color favorito del 6% de las mujeres y de los hombres. Lo prefieren más los mayores que los jóvenes —todos los colores luminosos gozan de mayor preferencia conforme las personas se hacen mayores—.
El 7% de las mujeres y de los hombres desprecia lo amarillo; es el color que menos les gusta.
El amarillo es, como el azul y el rojo, uno de los tres colores primarios, los que no resultan de ninguna mezcla de colores. Y es el más claro de todos los colores vivos.
El amarillo está presente en experiencias y símbolos relacionados con el Sol, la luz y el oro. ¿Por qué, entonces, es el amarillo tan poco apreciado?
Entre las experiencias y los símbolos en que el amarillo está presente se cuenta también el hecho de que ningún otro color es tan poco estable como el amarillo.
El amarillo es, en general, tan poco apreciado en las prendas de vestir como poco admirable es para los europeos la piel amarilla. La cosa cambia en Asia: allí el amarillo es muy apreciado porque las prendas amarillas subrayan el tono amarillo de la piel.
En el mundo de la moda, el amarillo se considera un color que no agrada de verdad fuera de algún breve flirt, de alguna locura pasajera de la moda.
En Alemania, en Francia y en España había “sindicatos amarillos”, pero sólo sus adversarios los llamaban así; ellos se denominaban a sí mismos “comunidades laborales”, y defendían intereses comunes de trabajadores y empresarios. Para los sindicatos obreros que se autodenominaban “sindicatos rojos”, los miembros de las comunidades laborales eran esquiroles y traidores. De ahí que se los llamase “los amarillos”.
Para los europeos, amarillo es también sinónimo de asiático. El rechazo europeo del amarillo está a menudo ligado al rechazo de lo extranjero. La tantas veces conjurada amenaza de Asia a Europa recibió en el mundo político el nombre de “el peligro amarillo”.

El verde es el color preferido del 16% de los hombres y el 15% de las mujeres. Esta preferencia aumenta con la edad, sobre todo entre los hombres. Hasta los 25 años de edad, el 12% de los hombres cita el verde como color favorito, y de los mayores de 50 años el 20%. Con la edad, los colores apagados, sobre todo el gris, pierden preferencia, y la ganan todos los colores que simbolizan la juventud.
Pero hay personas a las que no les gusta el verde: el 6% de los hombres y el 7% de las mujeres de todas las edades nombraron el verde como el color que menos les agrada.
El verde es más que un color; el verde es la quintaesencia de la naturaleza; es una ideología, un estilo de vida: es conciencia medioambiental, amor a la naturaleza y, al mismo tiempo, rechazo de una sociedad dominada por la tecnología.
Para los romanos, el verde era el color de Venus. Venus es la diosa de los jardines, las huertas y las viñas. Y entre los griegos, Afrodita (Venus) era la diosa de la belleza y del amor.
Venus corresponde al signo de Tauro, por eso la mayoría de los astrólogos asigna a Tauro el color verde. Los Tauro, nacidos en abril o en mayo, tienen así un color adecuado a la estación primaveral. A los hombres Tauro les corresponden cualidades masculinas, pero como en el sistema astrológico Venus representa el principio femenino, en este signo las cualidades masculinas y las femeninas están equilibradas. Una vez más el verde como color del término medio.
Renovación en el sentido religioso significa liberarse del pecado, significa resurgimiento. Quien ha hecho penitencia cuaresmal durante los 40 días posteriores al miércoles de ceniza, ha reverdecido, se dice en Alemania. Y el último día de la cuaresma, el Jueves Santo, llamado en alemán Gründonnerstag [Jueves Verde] se comen verduras, especialmente espinacas, según una antigua costumbre.
En el siglo XIX, el verde se convirtió en el color de los movimientos burgueses contrarios al dominio absolutista. La libertad era verde.
La bandera verde, blanca y roja se inspiró en la bandera tricolor francesa. El rojo y el blanco eran los antiguos colores de Italia, y el verde simbolizaba “el derecho del hombre a la libertad y la igualdad”.
El color verde tiene un significado especial en Irlanda. Es el color nacional de la “isla verde”. En Irlanda es además el color del catolicismo desde que Guillermo de Orange sometiera a Irlanda como rey inglés. Guillermo de Orange era protestante, y el color de la casa de Orange era el naranja, por lo que los católicos irlandeses declararon el naranja el color de los protestantes, y el verde, el color nacional irlandés, el color del catolicismo. En Irlanda, un “verde” es un católico. El símbolo de Irlanda es la hoja de trébol con la que san Patricio explicó a los irlandeses la trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo.

El negro invierte todo significado positivo de cualquier color vivo. Esto, que suena tan teórico, es una experiencia práctica elemental: el negro establece la diferencia entre el bien y el mal porque el negro establece la diferencia entre el día y la noche.
El amor es rojo, pero el rojo acompañado de negro caracteriza lo contrario del amor, el odio. El aumento del odio conduce a la brutalidad y la violencia, como acorde cromático es negro-rojo-marrón —lógicamente, el negro es aquí más potente. Siempre que el negro forma parte de un acorde con rojo, amarillo o verde, tal acorde visualiza un sentimiento negativo o una cualidad negativa: amarillo-rojo es el acorde del gozo de vivir, pero el acorde negro-amarillo-rojo es el del egoísmo.
La inversión de todos los valores, tal es el efecto más poderoso del negro.
Hay en Alemania un juego de naipes llamado “Schwarzer Peter” (Pedro negro). Lo juegan cuatro personas, y en él hay una carta de más, el “Schwarzer Peter”, y quien al final se queda con ella es el perdedor. El nombre de este juego pasó al habla coloquial: un perdedor o alguien declarado culpable es alguien a quien “le ha tocado el ‘schwarzer Peter’”.
Los supersticiosos temen a los gatos negros, especialmente cuando se les cruzan por la izquierda. Antiguamente también las vacas negras eran de mal agüero —y las viejas, que entonces iban siempre vestidas de negro. En alemán se llama al gafe o a quien tiene mala suerte “cuervo” —Unglücksrabe— o “pájaro de mal agüero” —Pechvogel— . En inglés se llama al hielo resbaladizo, que provoca caídas, black ice.
La única figura negra que trae suerte es la del deshollinador. Fueron los propios deshollinadores los inventores de esta superstición: en otros tiempos entregaban sus facturas a final del año junto con un calendario con antiguos símbolos de la fortuna: hojas de trébol, herraduras, cerdos de la suerte, niños de la bola y, naturalmente, un deshollinador. De ese modo, el hombre de negro se convirtió en anunciador de la buena suerte para el nuevo año. Y hasta en símbolo universal del buen comienzo; por eso, quien se cruza con un deshollinador por la mañana temprano, tendrá un buen día.
El negro era también el color psicológicamente más adecuado para los trajes de novia. El matrimonio era entonces un negocio, como puede serlo una fusión empresarial. Quien no tenía nada que heredar, no podía casarse. Hasta el siglo XIX, la aprobación de un matrimonio dependía, en muchas regiones, de que pudiera demostrarse que los ingresos familiares bastarían para alimentar a una familia. El matrimonio por amor era un ideal romántico que sólo se hizo popular cuando los matrimonios pudieron disolverse. En lugar de cálidos sentimientos dominaba entonces la fría razón. Un traje de novia negro era razonable.

Quien quiere convertir lo negro en blanco, se empeña en un imposible; quiere “lavar a un moro” para dejarlo blanco, o “encontrar un cuervo blanco”, como también se dice en Alemania. Blanco contra negro; la lucha del bien contra el mal en sus múltiples variaciones. El día contra la noche; el ángel contra el demonio; la dulce Blancanieves —que lleva el blanco en su nombre— contra la bruja malvada. Y en las películas del Oeste, los forajidos llevan sombreros negros, mientras que los buenos usan sombreros blancos.
En inglés, white significa también “decente”. Y una “mentira blanca”, a white lie, es una mentira cortés o una mentira piadosa. El blanco lo vuelve todo positivo.
En algunas regiones dicen que una mujer blanca pasea de noche por los prados. Es un demonio femenino de la fertilidad que, cuando encuentra a una pareja de enamorados, la “bendice”, es decir, la mujer queda embarazada.

El violeta es el color de los sentimientos ambivalentes. Las personas que lo rechazan son más que las que lo prefieren. El 12% de las mujeres y el 9% de los hombres lo nombran como el color que menos les gusta, mientras que sólo el 3% de las mujeres y de los hombres lo nombran como su color favorito.
Fuera de modas efímeras, el violeta nunca ha gozado de preferencias especiales. Del rechazo hacia él nace, en muchas personas, una resistencia a percibirlo de manera diferenciada, pues no saben distinguir el violeta del lila. La diferencia es que el violeta es la mezcla de rojo y azul, mientras que el lila es la de violeta y blanco.
El lila y el violeta son los colores que más raramente se ven en la naturaleza. Ambos reciben en la mayoría de las lenguas el nombre de las escasas flores o frutas de estos colores violeta o lila que existen. Así la violeta, la flor de la lila y, en español, el fruto del moral. La flor de la lila da nombre al violeta o morado claro; en inglés es lilac, en francés lilas y en alemán lila. Y la violeta, violet en inglés y violette en francés, da nombre a su color. En alemán, el nombre de la flor es Veilchen, y el de su color violett, pero el origen común es evidente.
La violeta da su nombre incluso al elemento químico yodo: en griego clásico, violeta es ion, de donde se deriva yodo (iodes=de color violeta). Cuando el yodo se calienta, desprende vapores de color violeta.
Es curiosa la proximidad fonética de “violeta” a “violencia”. En italiano, violeta es viola, “violencia”, violenza, y violare, violar. En Inglaterra y en Francia, “violencia” es violence, y violación, violation. Es históricamente plausible que esta relación tenga que ver con el color púrpura, pues el púrpura violado era en la antigüedad el color de los poderosos. De ese modo, el color de la violeta se convirtió, junto al nombre de la púrpura, en el color del poder y de la violencia.

En las ciencias esotéricas se denominan chakras a las zonas del cuerpo y a las energías y vibraciones que, según esta doctrina, corresponden a cada zona y constituyen el aura de las personas. El cuerpo humano se divide en siete zonas que se hallan una sobre otra a modo de capas. A cada chakra se atribuye un color, y los distintos chakras que hay desde la cabeza hasta los pies constituyen el espectro del arco iris referido al cuerpo. Acerca de las distintas zonas y, sobre todo, de los colores de las mismas, no hay total coincidencia entre los esotéricos, pero la mayoría se ajusta al siguiente esquema:

Piernas y órganos sexuales: rojo
El rojo es el color de la base, el primer color, por eso todo el cuerpo se alza sobre él. El rojo es tradicionalmente el color que simboliza la sexualidad y, por tanto, los órganos sexuales. En general, el rojo es el color fundamental de la columna vertebral, los huesos y, naturalmente, la sangre.
Abdomen: naranja
En el esoterismo, el sentimiento es más importante que el entendimiento, y el abdomen es el centro de todos los sentimientos racionalmente inaccesibles. El sentimiento “gobernado por el vientre” es más fuerte que el pensamiento “gobernado por la cabeza”, por eso corresponde al abdomen el color naranja, símbolo de lo no-racional y de la diversión. En esta zona del cuerpo se encuentran los órganos de la reproducción. El naranja se presenta aquí como el color del centro de la fuerza impulsiva, lo cual se aviene con las concepciones indias en las que se inspira el esoterismo.
Plexo solar/Zona entre el ombligo y el pecho: amarillo
Al centro nervioso llamado plexo solar corresponde lógicamente el amarillo, el color del sol. Además, en esta zona corporal se encuentran la vesícula biliar, que segrega la bilis amarilla, y el hígado, que cuando enferma tiñe la piel de amarillo.
Corazón y pecho: verde
El color de la vida y del crecimiento simboliza el centro de la vida.
Zona del cuello hasta los dientes: azul claro
Esta zona apenas es influenciable por los sentimientos; es la zona de la laringe, es decir, del habla, por eso domina en ella el frío azul del frío entendimiento.
Rostro: azul oscuro (índigo)
Los ojos, los oídos y la nariz pertenecen al dominio de la percepción, gobernado por el entendimiento. En esta zona está también la frente, y el azul oscuro simboliza además la profundidad de los pensamientos.
Cerebro: violeta
Aquí se unen los sentimientos y el entendimiento, como el rojo y el azul para dar el violeta.
Según algunos esotéricos, existe también un cuerpo no material, un “cuerpo etéreo”, cuyo color simbólico es el magenta, el rojo más puro. Y si es preciso, los esotéricos distinguen además otras zonas de color, por ejemplo las doradas, que se hallan en el centro del cuerpo, o las rosadas, que pertenecen al corazón.

Oscar Wilde se refirió al sexo prohibido como “las horas violetas en el tiempo gris”. Y el poeta Keats fantaseó sobre el “palacio de los dulces pecados, tapizado de violeta”.
En Estados Unidos se prepara un cóctel tan famoso como temido, cuyo nombre es purple passion, y que por su elevado contenido de alcohol invita al sexo desinhibido.

Sólo el 1% de las mujeres nombra el oro como su color favorito. Entre los hombres, ninguno lo tiene como tal. El 2% de las mujeres y el 3% de los hombres declaran que el oro es el color que menos les gusta. Y, sin embargo, el color oro es el que más se asocia a la belleza.
Esto no es ninguna contradicción, pues un color preferido es preferido bajo muchos aspectos, y la belleza en sí es sólo un aspecto, y sin duda, el menos importante. Además, no todo lo que se asocia al oro es positivo —el oro es también demasiado materialista y demasiado arrogante.
El color oro está emparentado con el amarillo. Pero en el simbolismo, el oro no se parece a ningún otro color. Quien piensa en él, piensa ante todo en el metal precioso. El oro significa dinero, felicidad y lujo, y esto determina el simbolismo del color oro.
Reden ist Silber, Schweigen ist Gold [Hablar es plata, callar es oro]. Este dicho alemán demuestra una vez más que se da más valor al oro que a la plata, pero contradice nuestras sensaciones: de los dos colores, no es precisamente el color oro el silencioso, sino el color plata. Azul-blanco-plata es el acorde de la pasividad.
El color plata es frío. Está cerca del blanco, del azul y del gris, los colores fríos. La nieve tiene reflejos plateados, por eso es éste un color invernal. Cada día experimentamos que el color plata es el color de lo frío. Los alimentos congelados van en envases de aluminio, porque el color plata refleja el calor. Aparece también en marcas y etiquetas de muchos productos que deben tomarse muy fríos, especialmente bebidas, como el vodka.
Este frío está presente en el simbolismo de los colores en distintas dimensiones: plateada es la fría luz de la luna, plateada puede ser el agua, el elemento más frío, y también el frío entendimiento. El plata es un color introvertido, y se mantiene siempre distante; por eso figura en el acorde rosa-plata-blanco, el acorde de la cortesía.

El marrón es el más rechazado de todos los colores. El 17% de las mujeres y el 22% de los hombres lo nombran como “el color que menos me gusta”. Y gusta menos conforme pasa el tiempo →tabla inferior. De los menores de 25 años, el 16% de los hombres y el 10% de las mujeres lo nombran como el color que menos aprecian; y de los mayores de 25 años, el 26% de los hombres y el 20% de las mujeres declaran que no les gusta nada.
Casi nadie siente predilección por este color. Sólo el 1% de los hombres y de las mujeres lo tiene como color favorito. En ningún otro color se da tal rechazo.
Esto no deja de resultar asombroso, pues se trata de un color muy presente en la moda. El color de la tierra en todos sus matices es muy apreciado. Y como color de multitud de materiales naturales, como la madera, el cuero y la lana, es uno de los colores preferidos para decorar las viviendas.
Al marrón lo asociamos espontáneamente con la inmundicia y los excrementos. El marrón es el primer color que aparece en las asociaciones negativas con el cuerpo. En Estados Unidos se llama al adulador interesado brown nosed o brownnoser, expresión comúnmente traducida por “lameculos”. Y en Inglaterra se dice I’m browned off cuando algo produce fastidio, cuando se está hasta las narices.
En el marrón desaparecen todos los colores luminosos, desaparece toda pasión. Si el violeta es el color más misterioso porque en él se unen los grandes contrario rojo y azul, también el marrón contiene rojo y azul, además del tercer color primario, el amarillo; pero la unión de todo con todo es lo que hace del marrón una mezcla sin carácter. Por eso es el marrón el color de lo antierótico.
Como el marrón es la mezcla de colores más oscura, es junto al negro, uno de los principales colores del mal y de lo malo.
Durante mucho tiempo fue común cubrir los cuadros, una vez limpios, de un barniz pardo para que parecieran antiguos. Este barniz se denominaba “pátina”, también conocido como tono de galería o museo. Hoy se le llama despectivamente “sopa marrón”. La diferencia entre los colores cubiertos por la pátina y los originales se puso de manifiesto de forma impresionante cuando se restauraron los frescos de Miguel Ángel en la Capilla Sixtina. Los tonos de la piel, antes de un color pardo grisáceo, se tornaron rosáceos; los tonos ocres de las vestiduras, amarillos luminosos; y el gris se convirtió en azul. Esta explosión de colores les pareció a los conservadores espantosamente moderna, pero son los auténticos colores de Miguel Ángel.

—————

Eva Heller tells us what color is and above all, how it affects us, not only in the aesthetic field but much deeper. It is a great book to understand the real implications of color in our day to day life and how a decision that a priori may seem as arbitrary as painting the wall blue or red, can change our mood and relationships with others. of people who are in that space. It is a fundamental book for all those people who work in the world of creation and a very interesting reading for all those who want to understand the ins and outs of color.
It is the result of a study or surveys involving more than 2000 people in Germany, women and men, aged from 14 to 97 years of all the many professions, which the result and analysis provide a concrete idea about the universal meaning and psychological effects of the colors, we will find a bit of history and the behind-the-scenes that occur when observing, dressing, or entering an environment with a certain color, as part of the survey, connections were established with 160 different feelings among themselves, for An example of love to hate, from joy to sadness, from elegance to the ordinary, from the modern to the old-fashioned, etc., and some colors repeated a psychological state among the person resulting in providing an analysis of 13 colors: Blue , Red, Yellow, Green, Black, White, Orange, Violet, Pink, Gold, Silver, Brown, Gray.
The results of the author’s study indicate that colors and feelings are not accidentally combined, that their associations are not matters of taste, but of universal experiences deeply rooted since childhood in our language and thought. If we know how to use colors properly, we will save a lot of time and effort.
The book provides a short review about the colors from the most popular to the least loved by the general population, starting with the color blue, green, and ending with brown, the meaning of each of these colors is very interesting, and how between They themselves exist various shades that converse a meaning deep within our human psyches, as well as throughout civilizations it was given a specific value due to its difficulty or ease of dyeing fabrics and thus its scarcity in commerce for consumption. free, as some colors have meanings devoted to faith, beliefs and others to social classes.

We know many more feelings than colors. For this reason, each color can produce many different, often contradictory effects. The same color acts differently on each occasion. The same red can be erotic or brutal, inappropriate or noble. The same green can seem healthy, or poisonous, or tranquilizing. A yellow, radiant or hurtful. What are the reasons for such particular effects? No color appears in isolation; each color is surrounded by other colors. Several colors intervene in an effect — a color chord.
A chromatic chord is made up of those colors most frequently associated with a particular effect. The results of our research show that the same colors are always related to similar feelings and impressions.

No color is meaningless. The effect of each color is determined by its context, that is, by the connection of meanings in which we perceive the color. The color of a clothing is valued differently than that of a room, a food or an art object.
Color is more than an optical phenomenon and more than a technical medium. Color theorists distinguish between primary colors — red, yellow, and blue — secondary colors — green, orange, and purple — and subordinate blends such as pink, gray, or brown. They also argue about whether black and white are true colors, and generally ignore gold and silver – although, in a psychological sense, each of these thirteen colors is an independent color that cannot be substituted for any other, and they all feature the same importance.
Blue is the color that has the most followers. It is the favorite of 46% of men and 44% of women.
And there is hardly anyone who does not like it: only 1% of men and 2% of women named blue as their least favorite color.
Men and women often wear blue, as it looks good for all occasions and in all seasons. Blue is also the preferred color for cars, both for luxury limousines and small utility vehicles. In homes, blue is cold, but calming, and is used in bedrooms. There is only one area where blue is not accepted: we do not eat or drink practically anything blue.
And it is no coincidence that green is the second most named color for these feelings. In contrast to divine blue, green is earthy – the color of nature. In the blue-green chord, heaven and earth meet. In green, divine blue becomes human blue.

Fidelity: blue, 35% green, 18% gold, 10% red, 8%
The psychological effect of blue has acquired a universal symbolism. As the color of distance, blue is also the color of fidelity. Fidelity has to do with remoteness, since fidelity is only put to the test when there is an opportunity for infidelity.
Fidelity is not a virtue that can be demonstrated with the naked eye, and blue flowers symbolize fidelity.
Fantasy: blue, 22% violet, 19% orange, 16% green, 10%
Blue is the color of those ideas whose realization is far away. Violet symbolizes the unreal side of fantasy – the fantastic. Orange, the third color of fantasy, symbolizes the pleasure of crazy ideas. Blue-violet-orange is the chord of fantasy.
As the color of distance and longing, blue is the color of the unreal, and even of illusion and mirage. Formerly in Germany invented stories were called “blue tales”. When a Frenchman says j’en reste bleu, he means that he does not come out of his astonishment. And when he exclaims parbleu !, it is that something is fantastic and difficult to explain.
The most expensive color of all time has been ultramarine or ultramarine blue. Authentic ultramarine blue is still produced for lovers of historical colors, and the highest quality one costs € 15,200 per kilo.
Ultramarine, the luminous blue of painters, has been known since ancient times. To produce this color, a semi-precious stone was used as a pigment: lapis lazuli. It is a deep blue stone, without transparency, with white veins and golden flecks. Formerly it was believed that these golden specks were made of gold, since lapis lazuli was found in gold and silver deposits, but what shines like gold is nothing but pyrite, a sulfurous mineral.
“Indigo” means “Indian”, as it was a dye from India. There a plant grows in whose leaves the blue dye is more concentrated than in other plants. Indigofera tinctoria – a tinctorial plant from India – is called by botanists, and for short it is often called, both the plant and the dye, “indigo” or “indigo”.
Indigo is a shrub with white or pink clustered flowers and pods.
Prussian blue, English red, Russian green – these combinations of colors and nationalities are reminiscent of colors of old uniforms.
Why were the Prussians wearing dark blue? Explanations of a psychological nature can be argued — because blue is calm, orderly, serious; one can speculate on the obedient nature of the Prussians, but in fact, there was a determining economic reason: the dark blue uniforms were introduced by the “Grand Elector Prince” Frederick William (1620-1688), who had to protect the glasto growers in the era of the fight against indigo.

Chinese workers are often called “blue ants.” Indigo has been cultivated in China since ancient times, and in the countryside, men and women wore the same blue blouse and pants.
In 1850, the Bavarian Levi Strauss invented the jeans (in English, blue jeans) conceived as work clothes for gold prospectors and cowboys. Naturally they were stained indigo. Its name comes from bleu de Gênes, that is to say “blue from Genoa”, so called by the sailors of Genoa who imported indigo. Bleu de Gênes became Americanized in blue jeans.
Blaue Jungs (blue boys), sailors are called in Germany. Their uniforms are – the expression says so – navy blue. Also these uniforms were once dyed with indigo. As uniforms fade with washing, it was clear from the hue of each uniform who had been in the navy the longest, and therefore that the one who wore the light uniform had more experience than those whose uniform was still dark blue.
The uniforms of the air force are also blue, pilot blue. And airline personnel prefer blue too — it doesn’t matter which one.
As a uniform color, blue is preferable to gray because the strong and resistant fabrics of uniforms are not very elegant if they are gray. Traditionally, postmen, city guards, bus drivers, railway inspectors and sworn guards wore blue uniforms, and in many countries policemen as well. The chromatic parsimony of current men’s fashion makes blue, along with gray, the most common color in suits.
The demand for faded jeans increased so rapidly that indigo, which then only BASF produced, became scarce. Fashion makers first had to imitate faded blue with other tints. When indigo production increased sufficiently, the fashion for stone-washed jeans was born, which were scrubbed with pumice to a worn-out look. This artificially created worn-out look was frowned upon by fans of authentic jeans. And so they came to be sold in really used Levi’s 501 luxury boutiques at a price that was four times that of new ones. The shabby look reached its climax around 1990 in artificially ripped pants – a perversion of the originally tough work pants.
Jeans are a true world fashion. They are worn by men and women; old and even small children; beggars and millionaires; cleaning women and princesses; priests and proletarians. Conceived as a work garment, they became a typical free-time garment, later they were also styled with the ironed stripe.

At first it was red. It is the first color to which man gave a name, the oldest chromatic denomination in the world.2 In many languages, the word “colored” also means “red”, like the Spanish “colorado”.
Red is probably the first color that newborns can see. And when someone is invited to spontaneously name a color, they almost always say “red” —even if it’s not their preferred color. Here’s an amazing game: someone is asked to spontaneously name a color, then a musical instrument, and finally a tool. Almost everyone responds: red, violin and hammer.
Red pleases men and women in the same proportion: in each case 12% named red as their favorite color. Only 4% of men and women named red as “my least favorite color”.
The symbolism of red is determined by two elemental experiences: fire is red, and red is also blood. In many languages, such as the ancient Babylonians and the Eskimos, “red” literally means “like blood.”
Fire and blood have, in all cultures of all times, an existential meaning. That is why their symbols are universal and known throughout the world, because everyone vitally understands the meaning of “red.”
Love: red, 75% pink, 7%
Hate: red, 38% black, 35% yellow, 15%
Basic rules about the effect of colors:
1st & nbsp; & nbsp; & nbsp; The same color has a completely different effect when combined with other colors.
2nd & nbsp; & nbsp; If a color is combined with black, its positive meaning becomes the opposite meaning.
Red gives strength, that is why the warriors were dressed in red or painted in this color. Almost all historical uniforms are red: from those worn by beefeaters outside Buckingham Palace to those of the Pope’s Swiss Guard. Before the battles, the red uniforms allowed the enemy to be seen from afar, which contributed to the fact that reason sometimes triumphs: before the vision of a great army, the enemies inferior in number fled.
Still in World War I, Manfred von Richthofen, the “Red Baron,” had his little fighter plane painted bright red. He wanted his enemies to see him in order to attract them. He was the most famous fighter pilot of the First World War; he shot down eighty airplanes, until he himself was shot down.
On November 11, when the fallen of the First World War are commemorated, all English people wear a poppy on their lapels. These poppies are artificial, and the Queen of England sometimes wears several on a poppy brooch set with diamonds. The poppy symbolizes the blood of the soldiers shed on the battlefields, where the poppy blooms.

Yellow is the favorite color of 6% of women and men. It is preferred more by the older than the young — all bright colors are more preferred as people get older.
7% of women and men despise yellow; it is the color they like least.
Yellow is, like blue and red, one of the three primary colors, which do not result from any mixture of colors. And it is the lightest of all vivid colors.
Yellow is present in experiences and symbols related to the Sun, light and gold. Why, then, is yellow so unappreciated?
Among the experiences and symbols in which yellow is present is also the fact that no other color is as unstable as yellow.
Yellow is, in general, as little appreciated in clothing as yellow skin is little admirable for Europeans. Things change in Asia: there yellow is highly appreciated because yellow garments emphasize the yellow tone of the skin.
In the world of fashion, yellow is considered a color that does not really please outside of some brief flirt, some fleeting craze in fashion.
In Germany, France and Spain there were “yellow unions”, but only their opponents called them that; they called themselves “labor communities” and defended the common interests of workers and employers. For the labor unions that called themselves “red unions”, the members of the labor communities were scabs and traitors. Hence, they were called “the yellow ones.”
For Europeans, yellow is also synonymous with Asian. The European rejection of yellow is often linked to the rejection of the foreign. The many times conspicuous threat from Asia to Europe received in the political world the name of “the yellow danger”.

Green is the preferred color of 16% of men and 15% of women. This preference increases with age, especially among men. Up to 25 years of age, 12% of men cite green as their favorite color, and of those over 50 years of age 20%. With age, muted colors, especially gray, lose preference, and all colors that symbolize youth gain it.
But there are people who don’t like green: 6% of men and 7% of women of all ages named green as their least favorite color.
Green is more than a color; green is the quintessence of nature; it is an ideology, a lifestyle: it is environmental awareness, love of nature and, at the same time, rejection of a society dominated by technology.
For the Romans, green was the color of Venus. Venus is the goddess of gardens, orchards and vineyards. And among the Greeks, Aphrodite (Venus) was the goddess of beauty and love.
Venus corresponds to the sign of Taurus, which is why most astrologers assign Taurus the color green. The Taurus, born in April or May, thus have a suitable color for the spring season. Taurus men have masculine qualities, but as in the astrological system Venus represents the feminine principle, in this sign masculine and feminine qualities are balanced. Once again green as the color of the middle ground.
Renewal in the religious sense means freedom from sin, it means revival. Whoever has done Lenten penance during the 40 days after Ash Wednesday has become green, it is said in Germany. And on the last day of Lent, Maundy Thursday, called Gründonnerstag [Green Thursday] in German, vegetables are eaten, especially spinach, according to an ancient custom.
In the 19th century, green became the color of bourgeois movements opposed to absolutist rule. Freedom was green.
The green, white and red flag was inspired by the French tricolor flag. Red and white were the ancient colors of Italy, and green symbolized “the right of man to freedom and equality.”
The color green has a special meaning in Ireland. It is the national color of the “green island”. In Ireland it is also the color of Catholicism since William of Orange subdued Ireland as English king. William of Orange was Protestant, and the color of the Orange house was orange, so Irish Catholics declared orange the color of Protestants, and green, the Irish national color, the color of Catholicism. In Ireland, a “green” is a Catholic. The symbol of Ireland is the cloverleaf with which Saint Patrick explained to the Irish the trinity of Father, Son and Holy Spirit.

Black reverses all positive meaning of any bright color. This, which sounds so theoretical, is an elementary practical experience: black makes the difference between good and evil because black makes the difference between day and night.
Love is red, but red accompanied by black characterizes the opposite of love, hatred. Increased hatred leads to brutality and violence, as a chromatic chord is black-red-brown — of course, black is more powerful here. Whenever black is part of a chord with red, yellow or green, such a chord visualizes a negative feeling or a negative quality: yellow-red is the chord of the joy of living, but the black-yellow-red chord is that of selfishness. .
The inversion of all values, such is the most powerful effect of black.
There is in Germany a card game called “Schwarzer Peter” (Black Peter). It is played by four people, and in it there is one more card, the “Schwarzer Peter”, and whoever gets it in the end is the loser. The name of this game has passed into colloquial speech: a loser or someone convicted is someone who “got the‘ schwarzer Peter ’”.
The superstitious fear black cats, especially when they are crossed on the left. In the past, black cows were also ominous — and old ones, who were always dressed in black at the time. In German, the jinx or someone who has bad luck is called “crow” —Unglücksrabe— or “bird of bad omen” —Pechvogel—. In English the slippery ice, which causes falls, is called black ice.
The only black figure that brings luck is the chimney sweep. The chimney sweeps themselves were the inventors of this superstition: they used to hand over their bills at the end of the year along with a calendar with ancient symbols of fortune: clover leaves, horseshoes, lucky pigs, ball children and, of course, a chimney sweep. In this way, the man in black became an announcer of good luck for the new year. And even as a universal symbol of the good beginning; therefore, whoever comes across a chimney sweep early in the morning will have a good day.
Black was also the most psychologically appropriate color for wedding dresses. Marriage was then a business, as a business merger can be. Who had nothing to inherit, could not marry. Until the 19th century, the approval of a marriage depended, in many regions, on whether it could be shown that family income would be sufficient to feed a family. Marriage for love was a romantic ideal that only became popular when marriages could be dissolved. Instead of warm feelings then cold reason dominated. A black wedding dress was reasonable.

Whoever wants to turn black into white, insists on the impossible; he wants to “wash a Moor” to make him white, or “find a white crow”, as they also say in Germany. White against black; the fight of good against evil in its many variations. The day against the night; the angel against the devil; sweet Snow White – who bears white in her name – against the wicked witch. And in Western movies, the outlaws wear black hats, while the good guys wear white hats.
In English, white also means “decent.” And a “white lie”, a white lie, is a polite lie or a white lie. White makes everything positive.
In some regions they say that a white woman walks at night in the meadows. She is a female fertility demon who, when she meets a loving couple, “blesses” her, that is, the woman becomes pregnant.

Violet is the color of ambivalent feelings. The people who reject it are more than those who prefer it. 12% of women and 9% of men name it as their least favorite color, while only 3% of women and men name it as their favorite color.
Outside of ephemeral fashions, violet has never enjoyed special preferences. The rejection of it is born, in many people, a resistance to perceive it in a different way, because they do not know how to distinguish violet from lilac. The difference is that violet is the mixture of red and blue, while lilac is that of violet and white.
Lilac and violet are the colors that are most rarely seen in nature. Both are named in most languages for the few flowers or fruits of these violet or lilac colors that exist. Thus the violet, the lilac flower and, in Spanish, the fruit of morality. The lilac flower gives its name to violet or light purple; in English it is lilac, in French it is lilac and in German it is lilac. And violet, violet in English and violette in French, gives its color its name. In German, the name of the flower is Veilchen, and that of its color violett, but the common origin is evident.
Violet even gives its name to the chemical element iodine: in classical Greek, violet is ion, from which iodine is derived (iodes = violet in color). When iodine is heated, it gives off violet vapors.
The phonetic proximity of “violet” to “violence” is curious. In Italian, violet is viola, “violence”, violenza, and violare, rape. In England and France, “violence” is violence, and rape, violation. It is historically plausible that this relationship has to do with the color purple, since violet purple was in ancient times the color of the powerful. In this way, the color of violet became, together with the name of purple, the color of power and violence.

In the esoteric sciences, the areas of the body and the energies and vibrations that, according to this doctrine, correspond to each area and constitute the aura of people are called chakras. The human body is divided into seven areas that are one on top of the other as layers. Each chakra is assigned a color, and the different chakras from head to toe make up the spectrum of the rainbow referring to the body. Regarding the different areas and, above all, their colors, there is no total coincidence between the esotericists, but most of them conform to the following scheme:

Legs and sexual organs: red
Red is the color of the base, the first color, that is why the whole body rises above it. Red is traditionally the color that symbolizes sexuality and, therefore, the sexual organs. In general, red is the fundamental color of the spine, bones and, of course, blood.
Abdomen: orange
In esotericism, feeling is more important than understanding, and the abdomen is the center of all rationally inaccessible feelings. The feeling “governed by the belly” is stronger than the thought “governed by the head”, that is why the color orange corresponds to the abdomen, symbol of the non-rational and of fun. In this area of the body are the organs of reproduction. Orange is presented here as the color of the center of the impulsive force, which agrees with the Indian conceptions in which esotericism is inspired.
Solar plexus / Area between navel and chest: yellow
Yellow, the color of the sun, corresponds logically to the nerve center called the solar plexus. In addition, in this area of the body are the gallbladder, which secretes yellow bile, and the liver, which stains the skin yellow when sick.
Heart and chest: green
The color of life and growth symbolizes the center of life.
Neck area to teeth: light blue
This area is hardly influenced by feelings; It is the area of the larynx, that is, of speech, that is why the cold blue of cold understanding dominates it.
Face: dark blue (indigo)
The eyes, ears, and nose belong to the domain of perception, governed by understanding. In this area is also the forehead, and the dark blue also symbolizes the depth of the thoughts.
Brain: purple
Here feelings and understanding come together, like red and blue to give violet.
According to some esotericists, there is also a non-material body, an “ethereal body”, whose symbolic color is magenta, the purest red. And if necessary, esotericists also distinguish other areas of color, for example the golden ones, which are in the center of the body, or the pink ones, which belong to the heart.

Oscar Wilde referred to forbidden sex as “the purple hours in gray time.” And the poet Keats fantasized about the “palace of sweet sins, upholstered in violet.”
In the United States, a cocktail is prepared as famous as it is feared, whose name is purple passion, and which, due to its high alcohol content, invites uninhibited sex.

Only 1% of women name gold as their favorite color. Among men, none have it as such. 2% of women and 3% of men state that gold is their least favorite color. And yet, the color gold is the one most associated with beauty.
This is not a contradiction, since a preferred color is preferred in many respects, and beauty itself is only one aspect, and certainly the least important. Furthermore, not everything associated with gold is positive – gold is also too materialistic and too arrogant.
The gold color is related to yellow. But in symbolism, gold does not look like any other color. Whoever thinks of it thinks first of all of the precious metal. Gold signifies money, happiness and luxury, and this determines the symbolism of the color gold.
Reden ist Silber, Schweigen ist Gold [Talk is silver, silence is gold]. This German saying shows once again that gold is given more value than silver, but it contradicts our feelings: of the two colors, it is not precisely the gold color that is silent, but the silver color. Blue-white-silver is the chord of passivity.
The silver color is cold. It is close to white, blue and gray, the cool colors. The snow has silver reflections, so this is a winter color. Every day we experience that silver is the color of cold. Frozen foods go in aluminum containers, because the silver color reflects heat. It also appears on brands and labels of many products that must be taken very cold, especially beverages, such as vodka.
This cold is present in the symbolism of colors in different dimensions: silver is the cold light of the moon, silver can be water, the coldest element, and also cold understanding. Silver is an introverted color, and it is always distant; That is why it appears in the rose-silver-white chord, the chord of courtesy.

Brown is the most rejected of all colors. 17% of women and 22% of men name it as “the color I like the least.” And like it less as time goes by → lower table. Of those under 25 years of age, 16% of men and 10% of women name it as the color they least appreciate; and of those over 25 years of age, 26% of men and 20% of women declare that they do not like anything.
Almost no one has a predilection for this color. Only 1% of men and women have it as their favorite color. In no other color is such rejection given.
This is still amazing, because it is a very present color in fashion. The color of the earth in all its nuances is highly appreciated. And as the color of a multitude of natural materials, such as wood, leather and wool, it is one of the favorite colors to decorate homes.
We spontaneously associate brown with filth and excrement. Brown is the first color to appear in negative associations with the body. In the United States the interested flatterer is called brown nosed or brownnoser, a term commonly translated as “lickers.” And in England they say I’m browned off when something produces annoyance, when one is fed up.
In brown all bright colors disappear, all passion disappears. If violet is the most mysterious color because the great opposite red and blue are united in it, brown also contains red and blue, in addition to the third primary color, yellow; but the union of everything with everything is what makes brown a mixture without character. That is why brown is the color of the antierotic.
As brown is the darkest mixture of colors, it is, together with black, one of the main colors of evil and bad.
For a long time it was common to cover paintings, once clean, with a brown varnish to make them look old. This varnish was called a “patina,” also known as a gallery or museum shade. Today it is disparagingly called “brown soup.” The difference between the colors covered by the patina and the originals was impressively revealed when Michelangelo’s frescoes in the Sistine Chapel were restored. The skin tones, before a grayish brown color, turned pinkish; the ocher tones of the garments, luminous yellows; and the gray turned to blue. This explosion of colors seemed hideously modern to conservatives, but they are the true colors of Michelangelo.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .