El Último Genio Del Siglo XX. Yuri Knórosov: El Destino De Un Científico — Galina Ershova / The Last Genius Of The 20th Century. Yuri Knórosov: A Scientist’s Fate by Galina Ershova

“Yuri Knórozov comenzó a estudiar la escritura maya cuando era estudiante, durante la Gran Guerra Patria. No podía abandonar el país porque durante algún tiempo permaneció en el territorio ocupado por el enemigo, se le negó la entrada a la maestría y fue allanado por los agentes de la KGB, que trataron de apoderarse de su descubrimiento”.
El libro retrata la impecable lealtad al país. A la Rusia de los años 90, Knórozov la percibió como un oso hecho pedazos.
“La lealtad es una cualidad muy importante, así como la fidelidad a los amigos, a los profesores y a sus opiniones”.
“El descubrimiento de Knórozov llevó gloria no solo a él personalmente, sino a Rusia”, señaló al destacar que la cultura a veces juega un papel más importante que la economía o la política porque estratégicamente es más prolongada.
Una buena lectura aunque por momentos se me ha hecho pesada.

Yo conocía sobre el debido a mis viajes a México y Yucatán. Yuri Knórosov, el gran genio ruso que a principios de la década de 1950 logró descifrar la escritura jeroglífica maya cuando muchos otros, en mejores condiciones, lo habían intentado sin éxito, fue una figura legendaria incluso en vida.
Al averiguar que el científico-leyenda trabajaba en el Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias, yo, con toda la sencillez de los pioneros (los pequeños boy scouts comunistas de la Unión Soviética), me dirigí directamente a esta institución, que se encontraba en la calle Dmitri Ulianov de Moscú. En el cuarto piso del edificio encontré algo así como una administración del Instituto. De ahí de inmediato me recomendaron que me dirigiera al subdirector, quien resultó ser un personaje sumamente desagradable. Se llamaba Iósif Romualdovich Grigulevich. No conocía en absoluto al etnógrafo con ese nombre, pero no me importó. Inocentemente comencé a exponerle que admiraba a Knórosov, su talento y su descubrimiento genial… En aquel entonces ni siquiera me había pasado por la mente que era aquel mismo «Iósif Lavretski» el que había escrito la biografía del Che Guevara y al mismo tiempo estigmatizaba a la Iglesia católica.

El apellido «Knórosov» no es tan frecuente entre los rusos. Incluso lo acentúan de manera diferente: Knórosov o Knorósov. La misma raíz de la palabra, knoro, en el idioma ruso moderno ya no se encuentra. En el siglo xv así llamaban a los jabalís. Los lingüistas no llegaron a un acuerdo acerca de esta etimología. Ahora los nombres similares se encuentran solamente en los dialectos rusos sureños. Sea como sea, las raíces ancestrales de todos los Knórosov de alguna manera u otra se encuentran en el sur de Rusia «en el distrito federal sureño», dirían ahora.
Según los datos de archivos, el abuelo del futuro descifrador, Dmitri Petrovich Knórosov nació en Ekaterinodar (actualmente Krasnodar) en 1850, en una familia de pequeña burguesía.
En 1911 Knórosov tuvo que dejar la capital y mudarse a la provincia de Járkov. Alejandra Serguéievna y Valentín Dmítrievich ni siquiera tuvieron tiempo para visitar El Perro Callejero –un cabaré literario y artístico que se inauguró el último día de 1911 en San Petersburgo, en la esquina de la calle Italiyánskaya y de la plaza Mijáilovskaya, y que se volvió conocido rápidamente. Más adelante, ellos leían con envidia en las cartas enviadas por la hermana de Alejandra y en los periódicos acerca del éxito y la atmósfera fantasmagórica de El Perro Callejero, soñando con que algún día viajarían juntos a San Petersburgo.
La música para Knórosov quedó para siempre bajo la sombra de la muerte. El 17 de febrero de 1937 él regalaría a su hermana un dibujo a crayón lleno de dramatismo místico, con la inscripción «Los acordes finales de Chopin»: el inspirado compositor está sentado en el piano de cola, agitando las manos antes del último acorde, mientras que por la ventana lo observa silenciosamente, escondida bajo una capucha negra… la muerte. Y firma: «a Galia, de su hermano Yurka».
Además de la música, en la familia todos pintaban: la madre, el padre y los hijos. Los álbumes escolares guardados demuestran que la madre les enseñaba a sus hijos la técnica de la pintura.

Para Yuri, después de su madre, su hermana era la persona más querida en su vida. Él no podía observar tranquilamente su sufrimiento. Así que también decidió firmemente ser médico.
Por fin, en mayo de 1939, Yuri terminó sus estudios en la facultad para trabajadores del Instituto de Medicina núm. 2 de Járkov. En el certificado, en todas las asignaturas tenía «sobresaliente» excepto en lengua ucraniana y literatura ucraniana, pero este idioma no era natal para los Knórosov, ni les interesaba mucho. Luego lo esperaba la Facultad de Medicina. Yuri estaba fascinado con la psiquiatría; en específico, quería estudiar los poderes de la hipnosis. Por su propia experiencia, entendía muy bien las depresiones: ni siquiera la operación lo había salvado por completo de la pesadilla relacionada con los problemas de la tiroides.
Los experimentos del joven Knórosov con la hipnosis, los pensamientos sobre los orígenes del chamanismo y los intentos de parecer inteligente ante los profesores se interrumpieron en vísperas de la temporada primaveral de los exámenes de 1944, cuando Yuri tuvo que terminar nuevamente el segundo curso: el 15 de marzo, la oficina de reclutamiento de la región Krasnopresnensky de pronto se acordó del estudiante no reclutado. Knórosov fue llamado al ejército. Pero lo que más coraje le dio a Yuri es que lo habían reclutado para un servicio no combatiente. Sin embargo, queda la impresión de que todo esto no fue casual. Alguien a propósito se había preocupado de que Yuri, registrado como no combatiente debido a su estado de salud incluso a principios de 1943, lograra hacer su servicio, al menos de una forma más ligera, en las fuerzas armadas.

Knórosov publicó primero los inicios del desciframiento y sus resultados en artículos académicos, y, luego, en su famosa monografía del año 1963, titulada La escritura de los indígenas mayas. Aquellos interesados en obtener una información más detallada y práctica acerca del trabajo relativo a los textos mayas pueden recurrir a un manual especial que permite aprender la epigrafía maya sin profundizar demasiado en los detalles. La historia del desciframiento de la escritura maya fue elocuentemente descrita por el arqueólogo estadounidense Michel D. Coe, esposo de Sofía Dobrzhanskaya, en forma de una dramática novela policiaca. Michel Coe se convirtió en un verdadero amigo de Yuri Knórosov. Su reconocido libro Rompiendo el código maya (Breaking the Maya Code), publicado en 1992 y pronto traducido a una multitud de idiomas, se volvió el libro más vendido. Pero eso sucedió solo medio siglo después de realizarse el desciframiento.
¿En qué consistió el desciframiento de la escritura jeroglífica de los mayas o, según la definición de Knórosov, la «contaduría aburrida»?.
Para empezar, Knórosov necesitaba resolver formalmente uno de los problemas principales: ¿En qué idioma están escritos los textos jeroglíficos de los códices? Los datos iniciales tales como las conclusiones de los investigadores del siglo xix y el manuscrito de Diego de Landa, no dejaban lugar a dudas que la de los códices era la lengua maya. Pero, ¿la lengua maya de qué tiempos? Todos entienden que la lengua maya, igual que cualquier otra lengua, tiene su propio desarrollo histórico. La lengua maya moderna se diferencia de la lengua de los primeros siglos de nuestra era, como el italiano se diferencia del latín.
Y entonces Knórosov estructura la evolución histórica de la lengua maya de Yucatán en correlación, desde luego, con otras regiones de presencia maya:
1. El maya arcaico: existió en el periodo de surgimiento de la escritura jeroglífica;
2. El maya antiguo: el idioma del Periodo Clásico, cuando fue escrita la mayoría de los textos. Aquí ya hay que tomar en cuenta también las particularidades regionales.
3. El maya viejo: es el idioma que ha recibido a los europeos y ha sido influido por la lengua española. Principalmente, en el área del léxico.
4. El maya nuevo: es la lengua del periodo colonial.
5. El maya moderno: el idioma cuya forma se remonta al siglo xix. Existen más de 30 lenguas que pertenecen a la gran familia lingüística maya actual. Cada una de ellas tiene sus particularidades.

El Códice de Dresde es una tira de papel indígena con una longitud total de 3,5 metros, con un alto de página de 20,5 centímetros. Son 39 hojas dobladas en pliegue en forma de acordeón. El códice fue creado antes del siglo xiii en Yucatán; de ahí fue llevado a España para ser entregado al emperador Carlos V, entre otros obsequios. Más tarde, nuevamente sirvió de obsequio pero ya de parte de Carlos V. El regalo se fue a Viena, donde en 1739 un individuo desconocido se lo vendió al bibliotecario Johann Cristian Götze para la Biblioteca Real de Dresde, En 1828, Alexander von Humboldt publicó por primera vez cinco páginas de este códice mexicano. Y desde aquel momento los lingüistas comenzaron a interesarse por los jeroglíficos mayas, tratando de descifrar esa escritura desconocida. Entre 1831 y 1848, el inglés Lord Kingsborough intentó la publicación completa del Códice de Dresde, pero la idea resultó ser tan costosa que el pobre Lord terminó su vida en una prisión para deudores.
El Códice de París es una tira de papel indígena con una longitud total de 1,45 metros y de 12 centímetros de altura. Son 11 hojas. Las primeras páginas, para el momento de su hallazgo, ya estaban completamente borradas. El códice se remonta al periodo de gobierno de la dinastía Cocom en Yucatán, lo cual corresponde a los siglos xiii-xv. En 1832, fue adquirida por la Biblioteca Nacional de Francia, donde se conserva hasta la actualidad. Es increíble, pero incluso hasta el año 1859 el inestimable documento estuvo tirado entre otros papeles «innecesarios» en un cesto donde lo encontró el lingüista Léon de Rosny, que involuntariamente se convirtió en uno de los primeros investigadores de la escritura maya. También fue quien publicó el códice en 1872. Y, ya en el siglo xx, hubo incluso un intento de robo.
El Códice de Madrid fue escrito después del siglo xv. Consta de dos fragmentos de papel indígena con una altura de 13 centímetros, sin comienzo ni fin; la longitud de la tira es de 7,15 metros. Son 56 hojas. La primera parte fue adquirida en la región española de Extremadura por José Ignacio Miró en 1875. Había una suposición de que el códice le perteneció al conquistador de México Hernán Cortés
Y, finalmente, el Códice Grolier, que se encontraba en una colección privada en Nueva York. Son, más bien, fragmentos de 11 hojas sin comienzo ni fin. El reconocido arqueólogo estadounidense Michael Coe fue el primero en publicarlo en 1973. Él data el texto en el siglo xiii. Es evidente que este códice maya, cuyo origen se desconoce, fue elaborado bajo una fuerte influencia del estilo tolteca- mixteco. Actualmente se encuentra en México y lleva el nombre de Códice Maya de México.

Los tres códices constituían un texto lo suficientemente largo para que pudiera someterse a un análisis formal.
Ahora, se necesitaba formalizar este largo texto; es decir, presentarlo en forma de un conjunto de signos estandarizados. Para ello no era suficiente ser sumamente exacto; era necesario desarrollar habilidades especiales: dominar los tipos de letra, así como el estilo individual de los antiguos escribas. El estudio de la transcripción preveía el reconocimiento de todas las variaciones de escritura de los signos, así como de los grafemas semiborrados y alterados.
Durante el estudio formal del texto, el investigador, según el postulado de Knórosov, debe ignorar temporalmente toda la información complementaria, concentrándose exclusivamente en la que contienen los propios textos.
Yuri Knórosov señaló condicionalmente con letras los grupos de jeroglíficos según su posición en el renglón:
A – Jeroglíficos que en la mayoría de los casos ocupan el primer lugar en el renglón. Expresan el predicado.
B – Jeroglíficos que generalmente ocupan el segundo lugar en el renglón. Expresan el objeto de la acción (complemento).
C – Jeroglíficos que ocupan el tercer lugar, o el segundo, en caso de la ausencia de B. Expresan el sujeto de la acción (sujeto).
D – Jeroglíficos que generalmente acompañan a C. Expresan el atributo (aposición).
E – Jeroglíficos que no ocupan una determinada posición en el renglón, aunque con mayor frecuencia se encuentran en la primera y la segunda posición, expresan el complemento circunstancial.

A finales de marzo de 1955, en la reunión del Consejo Científico del Instituto de Etnografía de la Academia de Ciencias de la URSS, Yuri Valentínovich Knórosov defendió su tesis para el grado académico de candidato en ciencias históricas. Yo escuchaba y sin querer me estaba acordando del otoño de 1943. En aquel entonces, durante una de mis conferencias, por primera vez había conocido al estudiante de segundo año de la Facultad de Historia Knórosov.
¿Cómo logró hacerlo? El secreto del éxito de Knórosov consistió en que tomó un único camino correcto. La teoría de la escritura jeroglífica elaborada por él está completamente basada en el método marxista-leninista de la cognición. El científico se apoyaba en la disposición del materialismo dialéctico relativa a que la lengua y la escritura surgieron y se desarrollan en una relación inseparable con la actividad laboral de las personas y su sistema social. Knórosov decidió correctamente que para descifrar la escritura maya era necesario compararla con otros modelos jeroglíficos de los antiguos centros de civilización (Egipto, China).

Todo el mundo de Yuri Knórosov se murió, con todos sus recuerdos, pasiones, discusiones, esperanzas, pretensiones; un mundo para el cual y en el cual él tenía alguna importancia. Y junto con él se estaba muriendo su alma. Guardaba la gran medalla otorgada por el Presidente de Guatemala en el cajón superior de una mesa que nunca se cerraba. En su casa de por sí nunca se cerraba nada. Lo más probable es que hubiera mostrado la medalla a los casuales compañeros de juerga y ellos simplemente se la llevaron; esta no cabía en el zapato viejo como la Orden del Águila Azteca…
En 1998 llegó la invitación al siguiente Congreso Internacional de Mayistas, que debía llevarse a cabo en Guatemala, en la vieja capital Antigua. Pero, Knórosov ni siquiera respondió a esta carta. Sabía que ya nunca más viajaría. E incluso en verano, cuando Marcos Constandse y su esposa llegaron a San Petersburgo, resultó prácticamente imposible derretir el hielo de su indiferencia ante la vida.
El último genio del siglo xx dejó de existir el 30 de marzo de 1999, exactamente 44 años después de la fantástica defensa de su tesis doctoral, el 29 de marzo de 1955.
Probablemente haya algún juego del destino en que el absurdo de la muerte y del entierro de Knórosov hacían alusión a la despedida de Paganini. Su hija Katya me llamó al tercer día y dijo: «Papá murió…» Al día siguiente todo nuestro Centro de Estudios Mesoamericanos ya estaba en San Petersburgo para organizar el entierro. Alik Davletshin, Sasha Tokovinin, Shurik Safronov, Zhenia Krasulin, la pequeña Katya Leonova, la madre de muchos hijos Inessa Buteneva, Zhenia Semakina y yo, como siempre, con la «señorita Anna». Tuvimos que dejar con una enfermera a mi mamá, que un poco antes también había sufrido un fuerte derrame cerebral, y apenas habíamos logrado que se mejorara.
En aquel entonces en Rusia los hospitales eran horribles, sobre todo los de neurología.

Es probable que los dioses mayas tuvieran razón al crear una versión simplificada de las personas, porque la vida cotidiana no debe separarse de la tierra. Pero la comunicación con los genios siempre nos acerca a todos nosotros al mundo divino. No puede haber muchos genios. Recordando a Knórosov entiendes esta idea lógica de los sabios indígenas.
Yuri Valentínovich Knórosov fue uno de esos extraños científicos que se adelantaron por mucho a su tiempo. A tales personas siempre y en todas partes les toca vivir una vida muy dura. Ellos nacen libres, poseen el don de traspasar los horizontes, y por lo tanto no se ajustan a los estándares y las reglas «para todos», ni en la vida ni en su obra. Tienen que pagar caro por ello, con su propia salud, sentimientos, amistad, y finalmente están condenados a quedarse solos.
Knórosov nos dejó su escuela científica: el Centro de Estudios Mesoamericanos Yuri Knórosov de la Universidad Estatal Rusa de Humanidades, que apareció en 1998. También existen los Centros de Estudios Mayas Yuri Knórosov (cemyk) en Guatemala y en México, que funcionan en estos países desde 2010. Esta es toda la escuela de Knórosov, que desarrolla sus ideas y realiza los proyectos que eran importantes para él. Probablemente es la mejor memoria del genial científico ruso.

——————–

“Yuri Knórozov began studying Mayan writing when he was a student, during the Great Patriotic War. He could not leave the country because for some time he remained in the territory occupied by the enemy, he was denied entry to the master’s degree and was raided by the KGB agents, who tried to seize his discovery. ”
The book portrays impeccable loyalty to the country. Knórozov saw Russia in the 1990s as a shattered bear.
“Loyalty is a very important quality, as is loyalty to friends, teachers and their opinions.”
“Knórozov’s discovery brought glory not only to him personally, but to Russia,” he noted, noting that culture sometimes plays a more important role than economics or politics because strategically it is more protracted.
A good read although at times it has made me heavy.

I knew about the character from my travels to Mexico and the Yucatan. Yuri Knórosov, the great Russian genius who in the early 1950s managed to decipher the Mayan hieroglyphic writing when many others, in better conditions, had tried without success, was a legendary figure even in life.
Finding out that the scientist-legend worked at the Institute of Ethnography of the Academy of Sciences, I, with all the simplicity of the pioneers (the little communist boy scouts of the Soviet Union), went directly to this institution, which was located on Dmitri Ulyanov Street in Moscow. On the fourth floor of the building I found something like an administration of the Institute. From there they immediately recommended that I go to the deputy director, who turned out to be an extremely unpleasant character. His name was Iósif Romualdovich Grigulevich. I didn’t know the ethnographer by that name at all, but I didn’t care. Innocently I began to explain to him that I admired Knórosov, his talent and his brilliant discovery … At that time it had not even crossed my mind that it was that same “Iósif Lavretski” who had written the biography of Che Guevara and at the same time it stigmatized the Catholic Church.

The surname “Knórosov” is not so common among Russians. They even accentuate it differently: Knórosov or Knorosov. The same root of the word, knoro, in the modern Russian language is no longer found. In the fifteenth century, this is what they called wild boars. Linguists did not agree on this etymology. Now similar names are found only in southern Russian dialects. Be that as it may, the ancestral roots of all Knórosovs in one way or another lie in southern Russia “in the southern federal district,” they would now say.
According to archival data, the grandfather of the future decryptor, Dmitri Petrovich Knórosov was born in Ekaterinodar (now Krasnodar) in 1850, into a petty-bourgeois family.
In 1911 Knórosov had to leave the capital and move to the Kharkov province. Alejandra Sergeyevna and Valentin Dmitrievich did not even have time to visit The Street Dog – a literary and artistic cabaret that opened on the last day of 1911 in Saint Petersburg, on the corner of Italiyánskaya Street and Mikhailovskaya Square, and which became famous quickly. Later, they read with envy in the letters sent by Alejandra’s sister and in the newspapers about the success and the ghostly atmosphere of The Street Dog, dreaming that one day they would travel together to St. Petersburg.
The music for Knórosov was forever in the shadow of death. On February 17, 1937, he gave his sister a crayon drawing full of mystical drama, with the inscription “Chopin’s final chords”: the inspired composer is seated at the grand piano, waving his hands before the last chord, while through the window she watches him silently, hidden under a black hood … death. And he signs: “to Galia, from his brother Yurka.”
In addition to music, everyone in the family painted: mother, father and children. The saved school albums show that the mother taught her children the technique of painting.

In order to Yuri, after her mother, her sister was the most loved person in her life. He could not calmly observe her suffering. So he also firmly decided to be a doctor.
Finally, in May 1939, Yuri finished his studies at the Faculty for Workers of the Institute of Medicine No. Kharkov 2. On the certificate, in all the subjects he had “excellent” except in Ukrainian language and Ukrainian literature, but this language was not native to the Knórosovs, nor did they much interest them. He then awaited the Faculty of Medicine. Yuri was fascinated with psychiatry; specifically, he wanted to study the powers of hypnosis. From his own experience, he understood depression very well: not even the operation had completely saved him from the nightmare related to thyroid problems.
Young Knórosov’s experiments with hypnosis, thoughts on the origins of shamanism, and attempts to appear intelligent to teachers were interrupted on the eve of the spring examination season of 1944, when Yuri had to finish the second grade again: the March 15, the recruitment office of the Krasnopresnensky region suddenly remembered the unrecruited student. Knórosov was called up to the army. But what gave Yuri the most courage was that he had been recruited for noncombatant service. However, the impression remains that all this was not accidental. Someone had purposely worried that Yuri, registered as a non-combatant due to his health even in early 1943, would manage to do his service, at least in a lighter way, in the armed forces.

Knórosov first published the beginnings of the decipherment and the results of it in academic articles, and then in his famous 1963 monograph entitled The Writing of the Indigenous Maya. Those interested in obtaining more detailed and practical information about the work related to Mayan texts can turn to a special manual that allows them to learn Mayan epigraphy without going too deep into the details. The story of the decipherment of the Mayan script was eloquently described by the American archaeologist Michel D. Coe, husband of Sofia Dobrzhanskaya, in the form of a dramatic detective novel. Michel Coe became a true friend of Yuri Knórosov. His renowned book Breaking the Maya Code, published in 1992 and soon translated into a multitude of languages, became the best-selling book. But that happened only half a century after the deciphering took place.
What was the decipherment of the hieroglyphic writing of the Maya or, according to Knórosov’s definition, the “boring accounting” consisted of?
To begin with, Knórosov needed to formally solve one of the main problems: In what language are the hieroglyphic texts of the codices written? The initial data, such as the conclusions of the nineteenth century researchers and the manuscript of Diego de Landa, left no doubt that that of the codices was the Mayan language. But, the Mayan language of what times? Everyone understands that the Mayan language, like any other language, has its own historical development. The modern Mayan language differs from the language of the first centuries of our era, just as Italian differs from Latin.
And then Knórosov structures the historical evolution of the Mayan language of Yucatan in correlation, of course, with other regions of Mayan presence:
1. The archaic Maya: existed in the period of the emergence of hieroglyphic writing;
2. Ancient Maya: the language of the Classic Period, when most of the texts were written. Here, regional peculiarities must also be taken into account.
3. Old Mayan: it is the language that has received Europeans and has been influenced by the Spanish language. Mainly, in the area of the lexicon.
4. New Maya: it is the language of the colonial period.
5. Modern Maya: the language whose form dates back to the 19th century. There are more than 30 languages that belong to the current great Mayan linguistic family. Each of them has its peculiarities.

The Dresden Codex is a strip of indigenous paper with a total length of 3.5 meters, with a page height of 20.5 centimeters. There are 39 sheets folded in accordion-shaped fold. The codex was created before the 13th century in Yucatán; from there it was taken to Spain to be delivered to Emperor Charles V, among other gifts. Later, it again served as a gift but already from Carlos V. The gift went to Vienna, where in 1739 an unknown individual sold it to the librarian Johann Cristian Götze for the Dresden Royal Library. In 1828, Alexander von Humboldt published for the first time five pages of this Mexican codex. And from that moment on, linguists began to be interested in Mayan hieroglyphs, trying to decipher that unknown writing. Between 1831 and 1848, the English Lord Kingsborough attempted the full publication of the Dresden Codex, but the idea turned out to be so costly that the poor Lord ended his life in a debtors’ prison.
The Paris Codex is a strip of indigenous paper with a total length of 1.45 meters and 12 centimeters in height. There are 11 sheets. The first pages, by the time of their discovery, were already completely erased. The codex dates back to the period of government of the Cocom dynasty in Yucatán, which corresponds to the 13th-15th centuries. In 1832, it was acquired by the National Library of France, where it is preserved to this day. It is incredible, but even until 1859 the priceless document was thrown among other “unnecessary” papers in a basket where it was found by the linguist Léon de Rosny, who unwittingly became one of the first researchers of Maya writing. He was also the one who published the codex in 1872. And, as early as the 20th century, there was even an attempted robbery.
The Madrid Codex was written after the 15th century. It consists of two fragments of indigenous paper with a height of 13 centimeters, without beginning or end; the length of the strip is 7.15 meters. There are 56 sheets. The first part was acquired in the Spanish region of Extremadura by José Ignacio Miró in 1875. There was an assumption that the codex belonged to the conqueror of Mexico Hernán Cortés
And finally, the Grolier Codex, which was in a private collection in New York. Rather, they are fragments of 11 leaves with no beginning or end. Renowned American archaeologist Michael Coe was the first to publish it in 1973. He dates the text to the 13th century. It is evident that this Mayan codex, whose origin is unknown, was elaborated under a strong influence of the Toltec-Mixtec style. It is currently in Mexico and bears the name of the Maya Codex of Mexico.

The three codices constituted a text long enough that it could be subjected to formal analysis.
Now, this long text needed to be formalized; that is, present it in the form of a set of standardized signs. For this it was not enough to be extremely exact; it was necessary to develop special skills – to master the typefaces, as well as the individual style of the ancient scribes. The study of the transcription provided for the recognition of all the variations in the writing of the signs, as well as the semi-erased and altered graphemes.
During the formal study of the text, the researcher, according to Knórosov’s postulate, must temporarily ignore all the complementary information, concentrating exclusively on that contained in the texts themselves.
Yuri Knórosov conditionally marked the groups of hieroglyphs according to his position on the line:
A – Hieroglyphs that in most cases occupy the first place in the line. They express the predicate.
B – Hieroglyphs that generally rank second in the row. They express the object of the action (complement).
C – Hieroglyphs that occupy the third place, or the second, in case of the absence of B. They express the subject of the action (subject).
D – Hieroglyphs that generally accompany C. They express the attribute (apposition).
E – Hieroglyphs that do not occupy a certain position in the line, although they are more frequently found in the first and second positions, express the circumstantial complement.

At the end of March 1955, at the meeting of the Scientific Council of the Institute of Ethnography of the USSR Academy of Sciences, Yuri Valentinovich Knórosov defended his thesis for the academic degree of candidate in historical sciences. I was listening and inadvertently remembering the autumn of 1943. At that time, during one of my lectures, for the first time I had met the second-year student of the Faculty of History Knórosov.
How did you manage to do it? The secret of Knórosov’s success was that he took only one correct path. The theory of hieroglyphic writing elaborated by him is completely based on the Marxist-Leninist method of cognition. The scientist relied on the provision of dialectical materialism that language and writing arose and developed in an inseparable relationship with people’s work activities and their social system. Knórosov correctly decided that deciphering the Mayan writing was necessary to compare it with other hieroglyphic models from the ancient centers of civilization (Egypt, China).

The whole world of Yuri Knórosov died, with all the memories of him, passions, discussions, hopes, pretensions of him; a world for which and in which he had some importance. And along with him his soul was dying. He kept the great medal awarded by the President of Guatemala in the top drawer of a table that never closed. Nothing was ever closed in his house. Most likely, he had shown the medal to the casual partying buddies and they simply took it away; this did not fit in the old shoe like the Order of the Aztec Eagle …
In 1998 came the invitation to the next International Mayan Congress, which was to take place in Guatemala, in the old capital Antigua. But, Knórosov did not even reply to this letter. He knew that he would never travel again. And even in the summer, when Mark Constandse and his wife arrived in St. Petersburg, it was practically impossible to melt the ice of his indifference to life.
The last genius of the twentieth century ceased to exist on March 30, 1999, exactly 44 years after the fantastic defense of his doctoral thesis, on March 29, 1955.
There is probably some game of fate in which the absurdity of Knórosov’s death and burial alluded to Paganini’s farewell. His daughter Katya called me on the third day and said: “Dad died …” The next day our entire Center for Mesoamerican Studies was already in St. Petersburg to organize the burial. Alik Davletshin, Sasha Tokovinin, Shurik Safronov, Zhenia Krasulin, little Katya Leonova, the mother of many children Inessa Buteneva, Zhenia Semakina and myself, as always, with “Miss Anna.” We had to leave my mother with a nurse, who had suffered a severe stroke a little earlier, and we had barely managed to get her better.
At that time in Russia the hospitals were horrible, especially the neurology ones.

It is likely that the Mayan gods were right in creating a simplified version of people, because everyday life should not be separated from the earth. But communication with geniuses always brings all of us closer to the divine world. There cannot be many geniuses. Remembering Knórosov you understand this logical idea of the indigenous sages.
Yuri Valentinovich Knórosov was one of those strange scientists who was far ahead of his time. Such people always and everywhere have to live a very hard life. They are born free, they have the gift of crossing horizons, and therefore they do not conform to the standards and rules “for all”, neither in life nor in their work. They have to pay dearly for it, with their own health, feelings, friendship, and finally they are condemned to be alone.
Knórosov left us his scientific school: the Yuri Knórosov Center for Mesoamerican Studies of the Russian State University of Humanities, which appeared in 1998. There are also the Yuri Knórosov Mayan Studies Centers (cemyk) in Guatemala and Mexico, which operate in these countries. since 2010. This is the entire Knórosov school, which develops his ideas and carries out the projects that were important to him. It is probably the best memory of the great Russian scientist.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .