La Biblioteca De Hielo: Un Viaje Literario Por El Frío — Nancy Campbell / The Library of Ice: Readings from a Cold Climate by Nancy Campbell

La cantidad de investigación e historias interesantes en este libro es una locura, solo desearía que las diferentes secciones se hubieran vinculado mejor y la historia en general fuera un poco más convincente.
¿Había tomado una decisión sobre esto incluso antes de comenzar? Una mala cosa que hacer. No hagas eso. Las primeras páginas auguran un buen augurio: bien escrito, de alta calidad, mucho mejor que Robert Macfarlane. Una distancia y al mismo tiempo una implicación en lo que estaba escribiendo. Pronto nos tropezamos con los temas y áreas cubiertas / por cubrir; una amplia gama de temas, casi una efímera de delicias, donde hablar de un incendio en una biblioteca conduce a una discusión sobre la conservación del papel, ninguno de ellos escrito con aburrimiento o sin interés. Me recuerda a Sebald sin todas esas tonterías de psico / mito-geógrafo. Me encanta la observación en las pinturas de icebergs que indica una época de alto romanticismo, donde ahora son meramente temporales o incluso trágicas a la luz del cambio climático. Y es el cambio climático el que se cierne sobre todo, el espectro sin nombre de la extinción anunciada. Gracias a Dios, el texto no parece caer sobre sí mismo en una especie de capricho liberal «adolescente». E incluso puedo perdonar que se haya puesto todo el lío en sus ideas sobre la difusión de Continental Drift y Mid-Ocean Ridge Crustal. Nada que un buen corrector de pruebas no hubiera corregido de inmediato. Me gusta su observación del movimiento humano y social desde el cazador / recolector hasta la economía del trabajo y la recepción del reparto del estado de bienestar danés. Significa que no estamos en la ruta turística o en un crucero frío.
Pero hay todo un mundo listo para cometer un error y comienza con una discusión sobre la geología. La observación geológica no solo subyace a nuestra comprensión del cambio climático, es fundamental para ella porque precisamente desacredita las teorías del creacionismo, de esos religiosos fundamentales atrofiados que también son generalmente los que sostienen que no existe el cambio climático. Estas dos posiciones, desacreditar el cambio climático y el creacionismo, parecen ir de la mano con estos idiotas cristianos, y deben cerrarse. La geología desacredita el creacionismo y podría llevarlos al borde de la duda sobre el cambio climático. Los estaré espiando desde lo alto de la colina mientras nadan hacia Jesús cuando se rompa el dique.
La Sra. Campbell ve un dualismo común entre AWE, por un lado, en los fenómenos del mundo natural, y el CONOCIMIENTO, por el otro, a través de las explicaciones que la ciencia puede darnos sobre estos fenómenos naturales. La sugerencia es que es como si pudieras tener uno u otro. No puedes tener ambos. Como si el conocimiento del CONOCIMIENTO aniquilara el sentido de AWE. Por supuesto, el AWE es el dinero de bolsillo de los románticos y los poetas y el CONOCIMIENTO es propiedad de los Científicos y Realistas.
TODO PURA MIERDA …. y una exposición notablemente suave y aburrida. Solo tienes que leer a un científico que escribe sobre su área de interés para escuchar la inmensa profundidad de AWE expresada por la ciencia a través del conocimiento. El conocimiento no prescinde del asombro. En todo caso, lo magnifica. Lo que ES diferente es que el Místico Romántico NO quiere tener una explicación. Quiere ser mimado en el mundo del misticismo arcano que se deja llevar por el conocimiento. Son los Místicos los que son ANTI-CONOCIMIENTOS. El escritor como Mystic quiere acabar con esa sensación de asombro por un lío, no de potaje, sino de PALABRAS. El místico no quiere que su sentido de la fe y la fe sean destrozados por el conocimiento y la comprensión.
Un segundo espejo de esto, si lo desea, es la posición de la tradición y el folclore frente a la investigación: la creencia antigua frente al conocimiento nuevo. Ya sabes, ….. err ….. los chamanes como si fueran realmente geniales, ¿verdad? Errrrrr estaban equivocados. Punto final. Ser realistas. Baja de Mystery Mountain.
El libro no solo es un registro de la exploración de estas cosas efímeras, sino que también es un registro del progreso del libro en sí, de las etapas a lo largo de su creación y de su progresión en la búsqueda de la siguiente subvención para inspirar su partenogénesis.

Los primeros exploradores europeos llamaron a Upernavik la «isla de las Mujeres». Nadie sabe con seguridad por qué, pero la gente especula que los hombres debían de haber salido a una larga partida de caza cuando los barcos de altos mástiles de los exploradores pasaron junto a la isla. El folclore habla de mujeres en esa situación, solas en los asentamientos, pero los barcos que aparecen en el horizonte en esos cuentos no son balleneros. Se creía que, cuando los hombres iban de caza, los espíritus de las focas que habían matado llegaban a la costa en barcos de hielo para vengarse en sus esposas.

¿Cómo se calcula el tamaño de un iceberg? Boyle, que tanto se esforzaba por crear modestos trozos de hielo en su laboratorio, comenta con cierta admiración el «formidable trozo de hielo […] que nuestro famoso marino inglés, el señor W. Baffin (cuyo nombre se encuentra en muchos mapas y orbes modernos) menciona haber visto en la costa de Groenlandia».
El problema de «la proporción entre las partes saliente y sumergida de hielo flotante» depende de la comprensión del comportamiento del hielo en el agua. Algunos hombres, escribe Boyle, informan de que «sobre el agua no hay más que una séptima parte del hielo […]. Sé que esta proporción se sostiene en muchos hielos, pero no sé si se mantiene en todos». Tras algunos cálculos, acaba concluyendo que la parte de iceberg que hay bajo el agua debería ser de ocho o nueve veces más grande que la que se ve sobre el agua.
Los glaciólogos calculan que esa cifra es aún mayor, alrededor del 91 %, aunque la cantidad exacta depende del tipo de hielo. Tales porcentajes sugieren que el iceberg puede dividirse fácilmente en parte superior e inferior, dado que no respeta la línea de flotación, pues tan pronto se desliza lateralmente como gira al fundirse. En esto se refleja la evolución del mismo signo de porcentaje. Los ceros, que en tiempos de Boyle se escribían encima y debajo de una línea horizontal de fracción, ahora se equilibran de forma precaria a ambos lados de una barra diagonal.

Los qivittut o «vagabundos de montaña» son individuos con el corazón roto que renuncian a la sociedad y huyen a las montañas, donde se vuelven salvajes y solitarios, y nadie los vuelve a ver. Se dice que adquieren poderes sobrenaturales o que adoptan el lenguaje de las criaturas que comen, como los cuervos o los urogallos. En Groenlandia, lo salvaje es un estado emocional, a menudo simbólico del rechazo de una comunidad; está tan definido por la soledad como por el aislamiento geográfico. Se cuentan muchas historias de qivittut. Una de ellas, del sur de Groenlandia, habla de Alinnaata, que debió de ser casi contemporánea de Franklin. Huyó de un marido cruel que no la dejaba comer. «Fue imposible encontrarla». Tras una búsqueda larga e infructuosa, su comunidad tuvo que renunciar. Nadie pudo reclamar la recompensa que ofrecían unos misioneros, aunque la suma aumentase varias veces. Era una persona que no deseaba dejar huellas para que la siguieran. Tiempo después, unos cazadores que navegaban en kayak por un fiordo remoto vieron que el agua ya no era clara y que la brisa sonaba como «un enjambre de abejas». En la orilla encontraron prendas de ropa de mujer vuelta del revés y el cuerpo desnudo de Alinnaata: «A simple vista parecía un animal». Los brazos se le doblaban en ángulos antinaturales, y tenía la cabeza girada, con la nuca descansando en un hombro.

¡Qué diferencia con el glosario de la Nomenclatura del hielo marino de la Organización Meteorológica Mundial! Publicada inicialmente en 1970, está disponible para que cualquiera con suficiente interés por el tema o espacio en su disco duro la descargue. El glosario describe el hielo en cuatro lenguas (inglés, francés, ruso y español), en términos de tamaño y aspecto, no según cómo creció y cómo podría utilizarse:
Témpano gigante: más de 10 km de diámetro.
Témpano vasto: 2-10 km de diámetro.
Témpano grande: 500-2000 m de diámetro.
Témpano mediano: 100-500 m de diámetro.
Témpano pequeño: 20-100 m de diámetro.
Torta chica: menos de 2 m de diámetro.
El glosario contiene doscientas veinte categorías, y ese número crece en respuesta a las condiciones cambiantes. «Hielo sucio», «flores de escarcha» e «iceberg pequeño/mediano» son algunos de los términos añadidos en la última edición, publicada en 2014. Este diccionario está dirigido a las comunicaciones de transportes y a submarinos que intentan evitar el hielo, o atravesarlo, más que a quienes viajan sobre él.
El nombre de los meses revela la importancia que tiene el hielo en el calendario de la comunidad. Para los cazadores de Nunavut, septiembre es Akullirut o la estación de espera.7 «Durante este tiempo hay nieve en el suelo y todo el mundo espera que se forme el mar de hielo», explica Joelie Sanguya en The Meaning of Ice. En octubre —Amiraijaut—, cuando el mar de hielo llega desde el norte arrastrado por las corrientes del océano, los cazadores saben que empieza el «congelamiento». Este mes, Tusaqtuut (noviembre), significa «tiempo de noticias», ya que el mar de hielo permite recorrer las grandes distancias que hay entre campamentos y encontrarse unos con otros tras meses de separación y mar abierto, y llevar noticias de los amigos y la familia. En contraste con los exploradores, para quienes la llegada del hielo supone el final del viaje y perder el contacto con los suyos, eso solo es el principio para quienes mejor conocen el Ártico.

La superficie de la pista de hielo tiene una función muy importante en el curling, un deporte único, donde los jugadores alteran la velocidad y la dirección de una piedra sin establecer contacto con ella, puliendo el hielo de su trayecto. En Inglaterra hay un bastión de este deporte en Tunbridge Wells, pero prefiero tomar el tren a Fife. Quiero visitar el Club de curling de Kinross, que afirma ser el más antiguo del mundo (en 2018 celebró su 350 aniversario). Muchas reglas del curling se establecieron aquí, en 1838. Pero lo que espero desentrañar no son las reglas del juego, sino cómo hacen el hielo.
El hielo del curling va y viene según la estación, como el hielo natural. Hay muchos jugadores que se pasan al campo de golf cuando se acaba el calendario de ocho meses, de septiembre a abril, que tiene el curling. En ese tiempo, el hielero limpia la pista vacía. Apaga el sistema de refrigeración y, a medida que el hielo se funde, limpia el aguanieve de la fosa de cemento. Comprueba el gas, limpia los conectores y repara cualquier posible melladura de la pintura.
Luego vuelve a crear la pista de hielo. Bombea glicol de la planta refrigeradora mediante tuberías ocultas bajo el suelo de cemento, enfriando la superficie a -4,5º C. Esas tuberías son el cómplice secreto del hielero y mantendrán la pista helada el resto de la temporada. Luego se le añade el agua. Aunque el término oficial es «inundar», el hielero no se limita a poner una tubería en la fosa y dejar que corra el agua. Es una tarea que requiere mucha paciencia y precisión; el agua debe añadirse poco a poco mientras se comprueba el nivel de cada capa que se congela.
El mantenimiento del hielo requiere vigilancia humana, igual que el deporte en sí. A la primera capa de agua, le añade un riego ligero hasta obtener los dos milímetros iniciales, y le seguirán diez inundaciones sucesivas a lo largo de cinco días. Cuando esa capa de hielo está casi terminada, se pinta con tres capas de pintura para hielo con base de agua. Se definen las marcas de la pista: lana negra muy tensa en el hielo para las guías, los círculos azules y rojos de cada bando se miden con precisión milimétrica y se pintan a mano. Luego, toda la pista vuelve a regarse ligeramente antes de inundarla ocho veces más hasta que alcance el grosor adecuado. Todo el proceso requiere alrededor de tres semanas y, cuando la pista esté terminada, el hielero habrá caminado alrededor de ochenta kilómetros.

El aeropuerto de Reykjavik está construido en unas marismas. La pista acaba en una reserva natural donde pasan el invierno los charranes árticos. Hay puentecitos de madera para que los paseantes crucen los canales y grandes puentes de cemento sobre la autopista de doble sentido que lleva al centro de la ciudad.
Antaño, los únicos edificios rojos de Groenlandia eran los de la iglesia y los comerciantes; el de la enfermería era amarillo, la casa de la sal era blanca. Los edificios de madera construidos por los misioneros daneses estaban pintados con pigmentos mezclados con aceite de foca y, con el tiempo, se estableció un código de colores que facilitó encontrar el camino cuando la visibilidad era mala. La tradición se continuó en la mina Aappaluttoq, que abrió sus edificios rojos en 2017 en la capa de hielo cercana a Nuuk. Los prospectores que extrajeron muestras de la dura roca gris del lugar encontraron rubíes y zafiros rosas en la mica y el anfibol. Esos cristales rosas transparentes pueden ser los rubíes más viejos del mundo. Apuesto a que no se quedarán en Groenlandia para exhibirse.
Pero es demasiado pronto para saber si los rubíes serán una preocupación. En Groenlandia, las minas se abren y cierran con más rapidez de lo que podría esperarse. Muchas empresas fracasan por la falta de inversiones o por perspectivas decepcionantes y hasta las minas de éxito extraen recursos finitos. Una mina de oro abierta con gran emoción en Nalunaq acabó cerrando en 2013 tras pocos años en funcionamiento.
Otros minerales como el plomo o el zinc y las diecisiete tierras raras pueden resultar menos románticos que el oro y las gemas, pero tienen potencial para ser rentables según aumenta la competición por hacerse con los recursos del mundo.
Las temperaturas en aumento de Groenlandia hacen cada vez más viable la exploración subterránea, ya que el permafrost —el suelo que lleva miles de años congelado— ha empezado a derretirse. Excavar y perforar ofrece nuevas oportunidades al Ártico, dinero que podría permitir a Groenlandia ser al fin económicamente independiente de Dinamarca, aunque, entonces, la fortuna del país dependería del antojo de corporaciones multinacionales. En 2013, el gobierno concedió el cuádruple de licencias prospectoras que la década anterior. Ese mismo año, tras un debate que dividió al país, el parlamento votó por estrecho margen revocar la prohibición de extraer uranio. (El uranio es un metal radioactivo utilizado principalmente en la fábrica de armas y combustible nuclear). La revocación ha permitido que se abra una mina de uranio en Narsaq, en el sur de Groenlandia. Hay indignación a lo largo de la costa…

Las islas podrán hundirse y los mares alzarse sobre ellas, pero aún pueden proporcionar terreno donde anclar islas nuevas. La NASA calcula que el nivel del mar sube una media de 3,41 milímetros al año, debido a la expansión del agua a medida que calienta y derrite los casquetes polares. Si esta tendencia continúa, Nueva York, Miami, Washington y otras ciudades costeras de Estados Unidos sufrirán la pérdida de propiedades icónicas. Países como Holanda, Bangladesh y Filipinas perderán cantidades significativas de tierra. Algunas islas ya se están convirtiendo en refugios climatológicos. En años recientes, los habitantes de las islas Marshall (una isla del Pacífico que incluye el atolón Bikini) descubrieron que sus casas ya no eran habitables y se trasladaron a Arkansas. En 2015, en una declaración ante las Naciones Unidas, el primer ministro Gaston Browne, del Estado caribeño de Antigua y Barbuda, culpó de la situación a «los excesos de países más grandes y poderosos, que no ceden en su abuso de la atmósfera del mundo, pese al riesgo de eliminar a otras sociedades, algunas más antiguas que la suya».
Algunos países, como alternativa a esa trágica e irreversible mudanza, han adoptado nuevas tecnologías e imaginan futuras ciudades flotantes. La cuestión ya no es cómo impedir que el mar invada la tierra, sino cómo hacer que la vida continúe sobre el agua, al principio como extensión del territorio existente, pero luego como alternativa al mismo. Los holandeses han recurrido a su experiencia marítima para plantearse qué hacer cuando los sistemas contra el agua que protegen los Países Bajos sean obsoletos.

Las neveras, que fueron moneda corriente junto a los ríos, en los principales puertos y en estados interiores de Europa y América, acabaron cayendo en desuso. El clima cálido de finales del siglo xix redujo su eficiencia, por no decir que la refrigeración eléctrica era cada vez más accesible. En los años treinta había mucha gente que no sabía que existían neveras, y las neveras estaban vacías, o al menos no contenían hielo.
Las neveras pueden ser difíciles de identificar porque tenían diversos diseños. Según el sistema de clasificación Niven-Robertson de 1953, podían ser fosas con cúpula o con forma de orbe, y la cámara circular, rectangular o en forma de túnel. Grandes localizaciones pueden estar disfrazadas de pequeños templos griegos o romanos; en espacios suburbanos, eran un lugar de almacenaje y, cuando dejó de necesitarse el hielo, no tardaron en llenarse o se adaptaron para otros fines. Desde Russell, una casa de campo en Watford reconvertida en residencia de ancianos, se informó que «la nevera, una vez abandonado su propósito original, es una sala de calderas». Los propietarios de Wydcombe Manor House, en la isla de Wight, respondieron que habían encontrado una «estructura sin identificar»: una fosa de ladrillo con forma de barril de dos metros de profundidad, que «se cree que no es una nevera, sino más bien una fosa séptica o un depósito de estiércol». No es sorprendente que el sistema Niven-Robertson incluya una categoría para «estructuras dudosas», edificios que quizá fueron neveras, pero que no se han confirmado.
Pienso en los objetos enterrados bajo el hielo de los alrededores de Upernavik, esperando ser descubiertos cuando aumente la temperatura del planeta. No pasará mucho tiempo sin que esas historias se descubran. Ahora, el hielo que desaparece está contenido en nuestra historia.

—————

The amount of research and interesting stories in this book is insane, I just wish the different section had linked together better and the overall story was a bit more compelling.
Had I made up my mind on this one before even starting it? A bad thing to do. Don’t do that. Early pages augur favourably – well written, high quality, po-faced Robert Macfarlane. A distance from and at the same time an involvement in what she was writing about. Soon we’re tripping over the subjects and areas covered / to cover; a vast array of topics, almost an ephemerata of delights, where talk of a library fire leads onto a discussion on paper conservation, none of it written dully or without interest. Reminds me of Sebald without all that psycho / mytho-geographer bollocks. I love the observation on the paintings of icebergs indicative of a time of high Romanticism wheras now they are merely temporal or even tragic in the light of climate change. And it is Climate Change that hovers over everything, the unnamed spectre of Extinction Foretold. Thank god the text does not seem to be falling over itself into some sort of liberal ‘adolescent’ whimsy. And I can even forgive her getting it all arse-about-face in her ideas of Continental Drift and Mid-Ocean Ridge Crustal spreading. Nothing that a good proof-reader would not have corrected immediately. I do like her observation of the human and social movement from hunter/gatherer to job economy to Danish welfare state hand out reception. It means we’re not on the tourist run or cold cruise liner trip.
But there is a whole world ready to blunder into and it starts with a dissing of geology. Geological observation does not just underlie our understanding of climate change, it is fundamental to it because it precisely debunks the theories of Creationism, of those stunted fundamental religionists who are also generally the ones to hold that there is no such thing as climate change. These two positions – debunking climate change and Creationism – seem to go hand in hand with these Christian wankers – and they need to be shut down. Geology debunks Creationism and might just take them to the edges of Doubt on climate change. I’ll be spying on ‘em from the top of the hill as they swim to Jesus when the levee breaks .
Ms Campbell sees a common dualism between AWE on the one hand at the phenomena of the natural world, and KNOWLEDGE on the other through the explanations that Science can give us about these natural phenomena. The suggestion is that it is like you can have either one or the other. You can’t have both. As if the knowledge of KNOWLEDGE annihilates the sense of AWE. Of course the AWE is the pocket money of the romantics and poets and the KNOWLEDGE is the property of the Scientists and Realists.
ALL PURE BULLSHIT…. and a remarkably bland and dull exposition. You only have to read a scientist writing about his area of interest to hear the immense depth of AWE expressed by the Science THROUGH Knowledge. Knowledge doesn’t dispense with the Awe. If anything it magnifies it. What IS different is that the Romantic Mystic does NOT want to have explication. He wants to be cosseted in the world of arcane mysticism that gets blown away by knowledge. It is the Mystics that are ANTI-KNOWLEDGE. The writer as Mystic wants to blow away that sense of awe for a mess of , not potage, but WORDS. The mystic does not want his sense of belief and faith shattered by knowledge and understanding.
A second mirror on this if you like, is the position of Tradition and Folklore against Investigation – Ancient Belief against New Knowledge. You know like,….. err….. the shamans like they were really cool right. Errrrrr they were wrong. Full stop. Get real. Come down from Mystery Mountain.
Not only is the book a record of exploration of these ephemerata but it is also a record of the progress of the book itself, of stages along its creation, and of its progression in finding the next grant to inspire its parthenogenesis.

Early European explorers called Upernavik the «Island of Women.» No one knows for sure why, but people speculate that the men must have been out on a long hunting party when the high-masted ships of the scouts passed the island. Folklore speaks of women in this situation, alone in the settlements, but the ships that appear on the horizon in those tales are not whalers. It was believed that when men went hunting, the spirits of the seals they had killed came ashore in ice boats to take revenge on their wives.

How is the size of an iceberg calculated? Boyle, who worked so hard to create modest chunks of ice in his laboratory, comments with some admiration on the «formidable chunk of ice… That our famous English sailor, Mr. W. Baffin (whose name is found on many maps and orbs modern) mentions having seen off the coast of Greenland. ‘
The problem of «the ratio of the rising to the submerged parts of floating ice» depends on an understanding of the behavior of ice in water. Some men, writes Boyle, report that “on water there is only one-seventh of the ice […]. I know that this proportion is sustained in many ice, but I do not know if it is maintained in all. After some calculations, he ends up concluding that the part of the iceberg that is under the water should be eight or nine times larger than that seen above the water.
Glaciologists estimate that figure to be even higher, around 91%, although the exact amount depends on the type of ice. Such percentages suggest that the iceberg can easily be divided into upper and lower parts, since it does not respect the waterline, since it as soon as it slides sideways as it turns when melting. This reflects the evolution of the same percentage sign. Zeros, which in Boyle’s time were written above and below a horizontal fraction line, now balance precariously on either side of a slash.

The qivittut or «mountain wanderers» are heartbroken individuals who renounce society and flee to the mountains, where they become wild and lonely, never seen again. They are said to acquire supernatural powers or to adopt the language of the creatures they eat, such as crows or grouse. In Greenland, the wild is an emotional state, often symbolic of the rejection of a community; it is as defined by loneliness as it is by geographic isolation. Many stories are told of qivittut. One of them, from southern Greenland, speaks of Alinnaata, which must have been almost a contemporary of Franklin. She fled from a cruel husband who would not let her eat. «It was impossible to find her.» After a long and fruitless search, her community had to resign. No one could claim the reward offered by some missionaries, even if the sum increased several times. She was a person who did not wish to leave footprints to be followed. Later, hunters kayaking through a remote fjord saw that the water was no longer clear and the breeze sounded like «a swarm of bees.» On the shore they found pieces of women’s clothing turned inside out and Alinnaata’s naked body: «At first glance it looked like an animal.» Her arms were bent at unnatural angles, and her head was turned, the back of her neck resting on one shoulder.

What a difference from the World Meteorological Organization’s Sea Ice Nomenclature glossary! Originally published in 1970, it is available for anyone with enough interest in the subject or hard drive space to download. The glossary describes the ice in four languages (English, French, Russian, and Spanish), in terms of size and appearance, not how it grew and how it could be used:
Giant iceberg: more than 10 km in diameter.
Vast iceberg: 2-10 km in diameter.
Large iceberg: 500-2000 m in diameter.
Medium iceberg: 100-500 m in diameter.
Small iceberg: 20-100 m in diameter.
Small cake: less than 2 m in diameter.
The glossary contains two hundred and twenty categories, and that number grows in response to changing conditions. «Dirty ice», «frost flowers» and «small / medium iceberg» are some of the terms added in the last edition, published in 2014. This dictionary is intended for transport communications and submarines trying to avoid ice, or go through it, more than those who travel on it.
The name of the months reveals the importance of ice in the community calendar. For Nunavut hunters, September is Akullirut or the waiting season.7 «During this time there is snow on the ground and everyone waits for the sea of ice to form,» explains Joelie Sanguya in The Meaning of Ice. In October —Amiraijaut—, when the sea of ice comes from the north carried by the currents of the ocean, the hunters know that the «freeze» begins. This month, Tusaqtuut (November), means «news time», since the sea of ice allows to travel the great distances between camps and meet each other after months of separation and open sea, and bring news of friends and the family. In contrast to explorers, for whom the arrival of the ice spells the end of the journey and losing contact with their own, that is only the beginning for those who know the Arctic best.

The surface of the ice rink plays a very important role in curling, a unique sport, where players alter the speed and direction of a stone without making contact with it, polishing the ice on their way. In England there is a stronghold of the sport in Tunbridge Wells, but I prefer to take the train to Fife. I want to visit the Kinross Curling Club, which claims to be the oldest in the world (in 2018 it celebrated its 350th anniversary). Many curling rules were established here in 1838. But what I hope to unravel is not the rules of the game, but how they make the ice.
Curling ice comes and goes seasonally, like natural ice. There are many players who go to the golf course when the eight-month calendar, from September to April, that has curling ends. At that time, the iceman cleans the empty track. He turns off the refrigeration system and, as the ice melts, he cleans the slush from the cement pit. Check the gas, clean the connectors, and repair any possible paint chips.
Then recreate the ice rink. It pumps glycol from the refrigeration plant through pipes hidden under the concrete floor, cooling the surface to -4.5º C. Those pipes are the icemaker’s secret accomplice and will keep the track frozen for the rest of the season. Then the water is added. Although the official term is «flood,» the icemaker does not just put a pipe in the pit and let the water run. It is a task that requires a lot of patience and precision; water should be added little by little while checking the level of each layer that freezes.
Keeping the ice requires human vigilance, just like the sport itself. To the first layer of water, he adds a light irrigation until the initial two millimeters are obtained, and ten successive floods will follow over five days. When that layer of ice is almost done, it is painted with three coats of water-based ice paint. The track markings are defined: black wool very taut on the ice for the guides, the blue and red circles of each side are measured with millimeter precision and painted by hand. The entire track is then lightly watered again before flooding it eight more times until it reaches the proper thickness. The whole process takes around three weeks, and by the time the track is finished, the icemaker will have walked about fifty miles.

Reykjavik airport is built on mudflats. The track ends in a nature reserve where Arctic terns spend the winter. There are little wooden bridges for walkers to cross the canals and large concrete bridges over the two-way highway that leads to the city center.
Once the only red buildings in Greenland were church and shop buildings; the one in the infirmary was yellow, the salt house was white. The wooden buildings built by the Danish missionaries were painted with pigments mixed with seal oil, and over time a color code was established that made it easier to find your way when visibility was poor. The tradition was continued at the Aappaluttoq mine, which opened its red buildings in 2017 on the ice sheet near Nuuk. Prospectors who extracted samples of the hard gray rock from the site found rubies and pink sapphires in the mica and amphibole. Those clear pink crystals may be the oldest rubies in the world. I bet they won’t stay in Greenland to show off.
But it’s too early to tell if rubies will be a concern. In Greenland, mines are opening and closing faster than might be expected. Many companies fail due to lack of investment or disappointing prospects, and even successful mines extract finite resources. A gold mine opened with great excitement in Nalunaq ended up closing in 2013 after only a few years in operation.
Other minerals such as lead or zinc and the seventeen rare earths may be less romantic than gold and gems, but they have the potential to be profitable as competition for the world’s resources increases.
Greenland’s rising temperatures make underground exploration increasingly viable, as the permafrost – soil that has been frozen for thousands of years – has begun to melt. Digging and drilling offers new opportunities for the Arctic, money that could allow Greenland to finally become economically independent from Denmark, although, then, the country’s fortunes would depend on the whim of multinational corporations. In 2013, the government granted four times as many prospecting licenses as in the previous decade. That same year, after a debate that divided the country, the parliament narrowly voted to revoke the ban on mining uranium. (Uranium is a radioactive metal used primarily in the nuclear fuel and weapons factory.) The revocation has allowed a uranium mine to open in Narsaq, in southern Greenland. There is outrage along the coast …

Islands may sink and seas rise above them, but they can still provide ground for anchoring new islands. NASA estimates that the sea level rises an average of 3.41 millimeters per year, due to the expansion of the water as it warms and melts the polar ice caps. If this trend continues, New York, Miami, Washington and other coastal cities in the United States will suffer the loss of iconic properties. Countries like the Netherlands, Bangladesh and the Philippines will lose significant amounts of land. Some islands are already becoming climate havens. In recent years, the inhabitants of the Marshall Islands (a Pacific island that includes Bikini Atoll) discovered that their homes were no longer habitable and they moved to Arkansas. In 2015, in a statement to the United Nations, Prime Minister Gaston Browne of the Caribbean state of Antigua and Barbuda blamed the situation on “the excesses of the largest and most powerful countries, which do not yield in their abuse of the atmosphere of the world, despite the risk of eliminating other societies, some older than yours.
Some countries, as an alternative to this tragic and irreversible move, have adopted new technologies and envision future floating cities. The question is no longer how to prevent the sea from invading the land, but how to make life continue on the water, at first as an extension of the existing territory, but later as an alternative to it. The Dutch have drawn on their maritime experience to consider what to do when the anti-water systems that protect the Netherlands are out of date.

The refrigerators, which were commonplace along the rivers, in the main ports and in the interior states of Europe and America, ended up falling into disuse. The warm climate of the late nineteenth century reduced its efficiency, not to mention that electric refrigeration was increasingly accessible. In the thirties there were many people who did not know that refrigerators existed, and the refrigerators were empty, or at least they did not contain ice.
Refrigerators can be difficult to identify because they had different designs. According to the 1953 Niven-Robertson classification system, they could be domed or orb-shaped pits, and the chamber circular, rectangular or tunnel-shaped. Large locations may be disguised as small Greek or Roman temples; in suburban spaces, they were a storage place and, when ice was no longer needed, they were soon filled or adapted for other purposes. From Russell, a Watford country house converted into a nursing home, it was reported that «the refrigerator, having abandoned its original purpose, is a boiler room.» The owners of Wydcombe Manor House on the Isle of Wight responded that they had found an ‘unidentified structure’: a six-foot-deep barrel-shaped brick pit, which ‘is believed to be not a refrigerator, but rather more either a septic tank or a manure tank. ‘ Not surprisingly, the Niven-Robertson system includes a category for «questionable structures,» buildings that may have been refrigerators, but have not been confirmed.
I think of the objects buried under the ice around Upernavik, waiting to be discovered when the planet’s temperature rises. It won’t be long without those stories being discovered. Now the disappearing ice is contained in our history.

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.