La Gárgola Y Su Iconografía — Dolores Herrero Ferrio / The Gargoyle And Its Iconography by Dolores Herrero Ferrio (spanish book edition)

Un libro muy didáctico y a los interesados en el tema es recomendable su lectura.
Criaturas desconcertantes, horrendas, terroríficas, y sin embargo de una gran belleza artística, las gárgolas han fascinado a lo largo de la historia. Estos seres de piedra, silenciosos y observadores, atraen y conmueven a quienes los contemplan.
Frente a las reglas o mandatos a que estaban sometidos los artistas de la Edad Media, las gárgolas aparecen como un desbordamiento de la imaginación del escultor. De ahí la gran variedad y originalidad, con figuras de combinaciones ilimitadas. Una explosión de fantasía y libertad creativa del artista que ha continuado a través del tiempo.

La definición de gárgola que nos da el diccionario es: «Parte final, por lo común vistosamente adornada, del caño o canal por donde se vierte el agua de los tejados o de las fuentes».
Indagando sobre su etimología, hemos descubierto que en latín aparece como gargŭla (garganta), o también como gargărīzo que proviene del griego γαργαρίζω (hacer gárgaras). En francés, gárgola se dice gargouille, y el verbo gargouiller significa producir un ruido semejante al de un líquido en un tubo, gorgotear.
La época de mayor esplendor de las gárgolas se desarrolla entre 1240, cuando se están esculpiendo las gárgolas de París, y la primera mitad del siglo XIV donde se observa una decadencia con expresiones feroces. A finales del siglo XIII hay obras maestras. Se expanden en Francia por Île-de-France, Champagne y el Bajo Loira. En España, las figuras más clásicas están en Burgos, que inspiran a las gárgolas de León y son, como dice Franco Mata en su obra, animales fantásticos de «serena perfección».
Las gárgolas no aparecen en la arquitectura cristiana hasta el gótico, pero su utilización era frecuente en la islámica ya desde hacía siglos. El uso de gárgolas va unido al de los antepechos, como coronación dentada en forma de abeto (Mezquita de Córdoba), o a los remates almenados de las torres defensivas12.
Tras el gótico, las gárgolas ya no tuvieron tanto interés, con lo cual empezó a abandonarse su representación iconográfica, pasando en muchos casos a ser simples caños de metal o de piedra. A mediados del siglo XVI predomina el tipo de gárgola cilíndrica con decoración geométrica.
El material más empleado es la piedra, ya que es el más resistente al agua y a las inclemencias, razones obvias por las que no se emplea la madera. Sin embargo, se pueden hallar algunas en este material por algunas zonas del norte de Europa (Alemania, Suiza, Países Escandinavos), lugares donde es habitual el empleo de la madera para la construcción. También es raro encontrarse con gárgolas de cerámica: pueden verse en edificios árabes, con forma de caño y decoradas con esmaltes. Un ejemplo de gárgolas de cerámica son las de la Casa de las Veletas (s. XVI) en Cáceres.

El templo de Quetzalcóatl (ss. VIII-IX) está rodeado de múltiples cabezas de monstruos procedentes del imaginario de la América antigua.
Por último, destacamos un conjunto que nos parece muy interesante y que también semeja artísticamente a nuestras gárgolas. Se sitúa en China, en el período Ming (1368-1644), y se trata de las figuras de las cumbreras de los edificios. Estas figuras tienen una función decorativa y también funcional ya que protegían las salas contra los elementos naturales. Entre ellas hay dragones que, en las creencias, devorarían el fuego y ayudarían a resistir el mal tiempo. Algunos de estos dragones tenían cola de penacho (dawen o chiwei), sobre todo en las cumbreras principales. Y en las aristas de las cumbreras descendentes, hay figuras diversas: dragón, fénix, león, caballo alado, caballo de mar, unicornio, toro con escamas, simio alado, yayu o híbrido de pez, león y tortuga, etc.
Por último, no debemos olvidarnos de las representaciones escultóricas anteriores al gótico que han influido notablemente en el origen de la iconografía de las gárgolas. Nos estamos refiriendo a la escultura monumental que aparece en arcos, capiteles, zócalos, frisos, portadas, misericordias, etc. Y, sobre todo, a los innumerables canecillos románicos que suponen un enorme y fascinante catálogo de monstruos y animales, un bestiario en piedra de cuya fuente ha bebido sin duda el imaginario de las gárgolas.

•Animales reales: representaciones naturalistas, seguramente utilizadas simbólicamente, cuyas fuentes se remontan a las obras de Aristóteles, Plinio, San Isidoro y otros autores, así como al Physiologus y demás bestiarios.
•Animales fabulosos y mitológicos: provienen de las mismas fuentes que los anteriores, junto a obras mitológicas de la Antigüedad, con importante aportación de tradiciones y supersticiones populares: dragón, grifo, sirena, basilisco, harpía, etc., y probablemente utilizados también simbólicamente.
•Antropomorfos: híbridos mitad animal mitad hombre. Se trata de animales con características que se asemejan al hombre; semihumanos que, o bien poseen rasgos físicos humanos, o bien llevan algo que los identifica con hombres y mujeres, como la indumentaria.
•Humanos: hombres y mujeres de la época. Pueden representar monjes, caballeros, peregrinos, salvajes, brujas, esqueletos, etc. Son figuras que generalmente encierran un significado y suelen transmitir alguna enseñanza o advertencia.
•Monstruos: pueden ser monstruos humanos, monstruos animales o monstruos vegetales. Los monstruos humanos son figuras de hombres y mujeres de razas monstruosas y fantásticas como los panocios, esciápodos y blemias. Los monstruos animales son criaturas híbridas, surgen de la combinación de diversas partes de animales y son creaciones inverosímiles. Como «monstruo vegetal» hemos denominado un tipo de gárgola que consiste en una mezcla de hojas con rostros o elementos diversos de tipología monstruosa; destacamos los monstruos vegetales de la Catedral de Salamanca, muy acordes con el incipiente plateresco español.
•Ángeles y demonios: las figuras de ángeles decorando gárgolas son poco usuales, aunque existe algún ejemplo magnífico como el de la Catedral de Vitoria. En contraposición, la tipología demoníaca es la predominante y abarca una enorme variedad de representaciones. Además, gran parte de las imágenes de algunos de los animales y monstruos de los apartados anteriores simbolizan al diablo, identificándolos con el mal y con lo demoníaco, como el dragón, la serpiente o el grifo. Una de las representaciones del demonio es el macho cabrío.
•Diseños geométricos: incluimos en este apartado tanto a gárgolas que representan objetos (vasija, cañón, columna), como a las que son simplemente figuras con formas geométricas.

– El león es seguramente el animal más representado. Se trata del rey de los animales terrestres, adoptado por la iconografía cristiana, León de la Tribu de Judá, símbolo de Cristo. El león se cita 152 veces en la Biblia. Se dice que nunca cierra los ojos, incluso cuando duerme, con lo cual es también emblema de vigilancia, por eso aparece en tumbas, en edificios, y en las puertas como aldabón.
En otros casos, aunque es poco habitual, aparece el león con un significado negativo: símbolo de soberbia o del anticristo.
– El perro es otro de los animales más frecuentes en la representación de gárgolas. Es ejemplo de lealtad y vigilancia, protector de las casas y sus habitantes. Ya aparece en la Antigüedad, recordemos a Cerbero.
– El águila es la reina de las aves. Símbolo cristológico, el águila cuando envejece busca una fuente, después sube hasta el sol, quemando así sus viejas plumas y la película que cubre sus turbios ojos, y desciende a la fuente sumergiéndose tres veces, renovando su juventud. Así el cristiano debe renovar su fe en la fuente de agua viva, que es la Palabra de Dios.
– Las representaciones de los seres fabulosos y mitológicos. Estas criaturas surgen de la mitología y de otras fuentes tradicionales. En algunos casos, encontramos representaciones que para nosotros son fantásticas, sin embargo, el artista medieval trató de representarlo de forma real basándose únicamente en textos de viajeros u otras fuentes. Es el caso del unicornio que bien podría ser el rinoceronte.
En China, el dragón es un animal de buen presagio, emblema de fortaleza, sabiduría, prosperidad y perfección, y vinculado a los valores benéficos del yang (principio masculino) frente al yin (principio femenino).
El dragón parece haber surgido en Sumeria.

Sobre el aspecto sexual, es interesante lo que nos dice Le Goff sobre el erotismo en la Edad Media. Según él, el erotismo surge en los márgenes, en las miniaturas, donde vemos aparecer el cuerpo bajo formas que jamás se ven representadas en otras partes. Los márgenes, dice, son espacios de placeres, de diversión, de ornamento y, sobre todo, espacios de anticensura donde los temas escandalosos o lúbricos pueden brotar. El cuerpo pues «se desata en los márgenes». Una idea que podemos trasladar a las gárgolas como arte marginal.
La desnudez en la figura humana y en el demonio procede, según Link, de la Antigüedad clásica. La jerarquía eclesiástica tomaba a los dioses paganos como diablos, que se presentaban casi siempre desnudos, y por eso debían mostrarse así. La desnudez se consideraba humillante y degradante, un signo de haber sido expulsado de la comunidad, reservado a diablos, paganos y herejes.

Las imágenes de las gárgolas nos asustan si las vemos como monstruos reales, generalmente unidos a lo demoníaco, pero si las vemos como un juego de invenciones, nos hacen reír. La gárgola, al igual que la drôlerie, adquiere por tanto un sentido marginal. La figura se engloba con la decoración, pero su forma y su función es marginal. Se trata, según Fernández Ruiz, de una «transgresión disfrazada de fantasía y humor».

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A very didactic book and to those interested in the subject it is recommended to read it.
Baffling, horrendous, terrifying creatures, and yet of great artistic beauty, gargoyles have fascinated throughout history. These silent and observant stone beings attract and move those who contemplate them.
Faced with the rules or mandates to which the artists of the Middle Ages were subjected, the gargoyles appear as an overflow of the sculptor’s imagination. Hence the great variety and originality, with figures of unlimited combinations. An explosion of fantasy and creative freedom of the artist that has continued through time.

The dictionary definition of a gargoyle is: «Final part, usually ornately decorated, of the spout or channel through which the water from the roofs or fountains is poured.»
Investigating its etymology, we have discovered that in Latin it appears as gargŭla (throat), or also as gargărīzo which comes from the Greek γαργαρίζω (to gargle). In French, gargoyle is called gargouille, and the verb gargouiller means to make a noise similar to that of a liquid in a tube, to gurgle.
The period of greatest splendor of the gargoyles takes place between 1240, when the gargoyles of Paris are being sculpted, and the first half of the fourteenth century when a decadence with ferocious expressions is observed. At the end of the 13th century there are masterpieces. They expand in France through Île-de-France, Champagne and the Lower Loire. In Spain, the most classic figures are in Burgos, which inspire the gargoyles of León and are, as Franco Mata says in his work, fantastic animals of «serene perfection.»
Gargoyles do not appear in Christian architecture until Gothic, but their use was frequent in Islamic for centuries. The use of gargoyles is linked to that of the parapets, such as a toothed crown in the shape of a fir (Mosque of Córdoba), or the crenellated finishes of the defensive towers12.
After the Gothic, the gargoyles no longer had so much interest, with which their iconographic representation began to be abandoned, becoming in many cases simple metal or stone pipes. In the middle of the 16th century, the type of cylindrical gargoyle with geometric decoration predominated.
The most used material is stone, since it is the most resistant to water and inclement weather, obvious reasons why wood is not used. However, some can be found in this material in some areas of northern Europe (Germany, Switzerland, Scandinavian countries), places where the use of wood for construction is common. It is also rare to find ceramic gargoyles: they can be seen in Arab buildings, shaped like a pipe and decorated with enamels. An example of ceramic gargoyles are those of the Casa de las Veletas (16th century) in Cáceres.

The temple of Quetzalcóatl (8th-9th centuries) is surrounded by multiple heads of monsters from the imaginary of ancient America.
Finally, we highlight a set that we find very interesting and that also artistically resembles our gargoyles. It is located in China, in the Ming period (1368-1644), and is about the figures of the summits of the buildings. These figures have a decorative and also functional function since they protected the rooms against the natural elements. Among them are dragons that, in belief, would devour fire and help resist bad weather. Some of these dragons had a plume tail (dawen or chiwei), especially on the main ridges. And on the edges of the descending ridge, there are various figures: dragon, phoenix, lion, winged horse, sea horse, unicorn, scaled bull, winged ape, yayu or hybrid of fish, lion and turtle, etc.
Finally, we must not forget the pre-Gothic sculptural representations that have significantly influenced the origin of the gargoyle iconography. We are referring to the monumental sculpture that appears on arches, capitals, baseboards, friezes, portals, mercies, etc. And, above all, to the innumerable Romanesque corbels that make up a huge and fascinating catalog of monsters and animals, a stone bestiary from whose source the gargoyle imagination has undoubtedly drank.

• Real animals: naturalistic representations, probably used symbolically, whose sources go back to the works of Aristotle, Pliny, Saint Isidore and other authors, as well as the Physiologus and other bestiaries.
• Fabulous and mythological animals: they come from the same sources as the previous ones, together with mythological works from Antiquity, with an important contribution from traditions and popular superstitions: dragon, griffin, mermaid, basilisk, harpy, etc., and probably also used symbolically .
• Anthropomorphic: hybrids half animal half man. These are animals with characteristics that resemble man; demihumans who either possess human physical features or wear something that identifies them with men and women, such as clothing.
• Humans: men and women of the time. They can represent monks, knights, pilgrims, savages, witches, skeletons, etc. They are figures that generally contain a meaning and usually convey some teaching or warning.
• Monsters: can be human monsters, animal monsters or plant monsters. Human monsters are figures of men and women of monstrous and fantastic races such as panocios, sciapods and blemias. Animal monsters are hybrid creatures, arising from the combination of various parts of animals and are unlikely creations. As a «plant monster» we have called a type of gargoyle that consists of a mixture of leaves with faces or diverse elements of monstrous typology; We highlight the plant monsters of the Cathedral of Salamanca, very much in keeping with the incipient Spanish Plateresque.
• Angels and demons: the figures of angels decorating gargoyles are unusual, although there is some magnificent example such as that of the Cathedral of Vitoria. In contrast, the demonic typology is the predominant one and encompasses a huge variety of representations. In addition, a large part of the images of some of the animals and monsters in the previous sections symbolize the devil, identifying them with evil and with the demonic, such as the dragon, the snake or the griffin. One of the representations of the devil is the goat.
• Geometric designs: we include in this section both gargoyles that represent objects (vessel, barrel, column), as well as those that are simply figures with geometric shapes.

– The lion is surely the most represented animal. He is the king of land animals, adopted by Christian iconography, Lion of the Tribe of Judah, symbol of Christ. The lion is cited 152 times in the Bible. It is said that he never closes his eyes, even when he sleeps, which is also an emblem of vigilance, which is why he appears on graves, on buildings, and on doors as a knocker.
In other cases, although it is unusual, the lion appears with a negative meaning: a symbol of pride or of the antichrist.
– The dog is another of the most frequent animals in the representation of gargoyles. He is an example of loyalty and vigilance, protector of houses and their inhabitants. He already appears in antiquity, let’s remember Cerberus.
– The eagle is the queen of birds. Christological symbol, when the eagle grows old it looks for a source, then it rises to the sun, thus burning its old feathers and the film that covers its cloudy eyes, and it descends to the source submerging three times, renewing its youth. Thus the Christian must renew his faith in the source of living water, which is the Word of God.
– Representations of fabulous and mythological beings. These creatures emerge from mythology and other traditional sources. In some cases, we find representations that for us are fantastic, however, the medieval artist tried to represent it in a real way based solely on texts from travelers or other sources. This is the case of the unicorn that could well be the rhinoceros.
In China, the dragon is an animal of good omen, an emblem of strength, wisdom, prosperity and perfection, and linked to the beneficial values of yang (male principle) versus yin (female principle).
The dragon seems to have arisen in Sumeria.

On the sexual aspect, it is interesting what Le Goff tells us about eroticism in the Middle Ages. According to him, eroticism arises on the margins, in the miniatures, where we see the body appear in forms that are never represented elsewhere. The margins, he says, are spaces of pleasures, of fun, of ornament and, above all, spaces of anti-censorship where scandalous or lubricious themes can emerge. The body thus «breaks loose on the margins.» An idea that we can transfer to gargoyles as marginal art.
The nudity in the human figure and in the devil comes, according to Link, from classical antiquity. The ecclesiastical hierarchy took the pagan gods as devils, who were almost always naked, and that is why they had to show themselves that way. Nudity was considered humiliating and degrading, a sign of having been expelled from the community, reserved for devils, pagans, and heretics.

The images of gargoyles scare us if we see them as real monsters, usually attached to the demonic, but if we see them as a game of inventions, they make us laugh. The gargoyle, like the drôlerie, therefore acquires a marginal meaning. The figure is encompassed by decoration, but its form and function is marginal. It is, according to Fernández Ruiz, a «transgression disguised as fantasy and humor».

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