La Gran Convergencia: Migración, Tecnología Y La Nueva Globalización — Richard Baldwin / The Great Convergence: Information Technology and the New Globalization by Richard Baldwin

Richard Baldwin proporciona un marco para entender la globalización como una «separación» entre consumo y producción, y cómo las innovaciones tecnológicas eliminaron tres limitaciones importantes: el costo de mover bienes, el costo de mover ideas y el costo de mover personas.
La primera ola de globalización fue provocada por las innovaciones realizadas durante la Revolución Industrial y condujo a una disminución de los costos en el transporte de mercancías, lo que llevó a la industrialización en el Norte y la desindustrialización en el Sur. La llamada «Gran Divergencia» ocurrió porque los altos costos de las ideas en movimiento atraparon las innovaciones industriales en el Norte. La segunda ola de globalización se produjo en los años 80 y 90 cuando las mejoras en las TIC permitieron más transferencias de conocimientos del Norte al Sur. Como tal, países como China e India pudieron conectarse a las cadenas de suministro globales. Su participación en el sector manufacturero aumentó, mientras que la del G7, los primeros beneficiarios de la globalización, disminuyó. Sin embargo, la agrupación siguió ocurriendo porque el comercio chocó con la tercera restricción: el alto costo de trasladar a las personas. Los proyectos de Baldwin que avanzan en la telerobótica y la telepresencia provocarán la tercera ola de globalización que conducirá a nuevos ganadores y perdedores.
Es un libro excelente que ofrece una descripción histórica del comercio y una revisión lúcida de la teoría del comercio. Sin embargo, creo que Baldwin se centra mucho en la tecnología como motor del comercio y no lo suficiente en las políticas. Las limitaciones políticas pueden revertir las fuerzas globalizadoras, como lo que estamos viendo ahora con el auge del populismo. Aún así, disfruté leyendo esto. Recomendar leer un poco de Acemoglu para complementar.

La idea dominante es que la globalización debería entenderse como un único proceso propiciado por la caída de los costes del comercio. Pero, a mi entender, esto constituye un grave error. La globalización debería entenderse como dos procesos, no uno solo. La tesis principal del libro es que las revolucionarias transformaciones ocurridas en las tecnologías de la información cambiaron la globalización de manera fundamental a partir de 1990. Ofreciendo una perspectiva más amplia de la globalización, el libro nos ayuda a entender por qué la globalización del siglo XXI tiene unos efectos tan distintos a la de los siglos XIX y XX sobre las economías, y cuáles son.
El hecho de que muchos economistas, y muchos gobiernos, entiendan la globalización actual como si fuera la del siglo XX es verdaderamente un grave problema.
La mayoría de los europeos y estadounidenses están actualmente protegidos contra el choque brutal de la globalización y de la automatización por la simple razón de que sus empleos consisten en hacer cosas pero no en fabricarlas. Si fabricas objetos que pueden importarse y exportarse, o si tu trabajo consiste en una rutina manual repetitiva, estás inevitablemente compitiendo con China en el exterior y con los robots en casa. La mayoría de profesionales o de trabajadores con empleos en el sector servicios todavía no han tenido que enfrentarse a esta competencia.
Este sector ha quedado protegido de la globalización porque muchos servicios exigen un contacto personal. Y la automatización también ha dejado al margen la mayor parte del sector servicios porque los ordenadores no sabían pensar. Empleos que requerían pensar –desde los relacionados con la física nuclear hasta los relacionados con la floristería, o cualquier oficio entre ambos– eran difíciles de automatizar. Pero «los tiempos cambian que es una barbaridad». Y a una velocidad espeluznante.
La protección que ofrecían la relación personal o el pensar se está debilitando. La globalización y la automatización van a convertirse en un ataque directo y personal a millones de europeos y estadounidenses que no trabajan en la industria.
La tercera globalización –que está ocurriendo ya ante nuestros ojos– tiene que ver con la información. Con procesar y transmitir información. La globalización en la que la mayoría de nosotros piensa tiene que ver con objetos físicos fabricados en un país y vendidos en otro. La gran ruptura actual tiene que ver con datos.

La globalización dio un salto adelante a principios de la década de 1800, cuando la energía de vapor y la paz mundial redujeron los costes del transporte de bienes. La globalización dio un segundo salto adelante a finales del siglo xx, cuando las TIC redujeron radicalmente el coste del movimiento de ideas.
La globalización se puede concebir como la desaparición progresiva de esta unión forzosa entre producción y consumo. Pero los costes del transporte de mercancías no eran los únicos que imponían esa unión. Existen tres costes fundamentales debidos a la distancia: el coste del transporte de bienes, el coste de la circulación de ideas y el coste del traslado de personas. Conviene imaginar que los tres costes constituyen tres restricciones que limitan cualquier ruptura entre producción y consumo.
La globalización se aceleró de nuevo a partir de 1990 aproximadamente, cuando la revolución de las TIC redujo radicalmente el coste de trasladar ideas. Eso puso en marcha la siguiente fase de la globalización: llamémosla «segunda ruptura», ya que entraña la ruptura de las propias fábricas a escala internacional. Concretamente, la enorme mejora de las comunicaciones permitió coordinar actividades muy complejas a distancia. Una vez que fue viable este tipo de deslocalización, la brecha salarial entre el Norte y el Sur que había surgido durante la primera ruptura la hizo rentable.
La deslocalización de las fases de producción a países de salarios bajos cambió la globalización, pero no solo porque se llevó empleo al extranjero.
Es importante señalar que las empresas del G7 son las dueñas de estos conocimientos, por lo que no es posible creer que los nuevos movimientos de conocimientos del Norte al Sur sean como un inmenso «momento Kumbayá». Los países ricos no están mandando sus conocimientos a los países pobres en un arrebato de cariño y de deseo de compartirlos. Las empresas del G7 se emplean a fondo para asegurarse de que sus conocimientos deslocalizados permanecen dentro de los confines de sus redes de producción.

La globalización del siglo xx aumentó la especialización de los países por sectores. La reducción de los costes del comercio tendió, pues, a beneficiar o a perjudicar a sectores enteros de la economía de un país y a las personas que trabajaban en ellos. En cambio, la globalización del siglo xxi no está produciendo efectos solamente a escala de sector; también está produciéndolos en las fases del proceso productivo y en las ocupaciones. Como consecuencia, el impacto de la globalización es más impredecible.
El impacto de la Nueva Globalización también es más individual, en el sentido de que los ganadores y los perdedores ya no están agrupados principalmente por sectores y grupos de cualificaciones. El impacto de la globalización puede variar de unos trabajadores a otros dentro de un mismo grupo con idénticas cualificaciones y trabajando en el mismo sector. «Globalización caleidoscópica» es como la llama el economista de la Universidad de Columbia Jagdish Bhagwati. Cualquiera que sea el trabajo que realicemos y cualquiera que sea el sector en el que trabajemos, no podemos estar realmente seguros de que nuestro trabajo no será el siguiente al que perjudicará o beneficiará la globalización.
El grado mayor de resolución también tiene importantes consecuencias para la política económica. Muchos países tienen políticas que pretenden ayudar a los sectores en declive y a los grupos de cualificaciones desfavorecidos, pero el mayor grado de resolución de la globalización significa que esas políticas carecen de suficiente flexibilidad para distinguir entre los ganadores y los perdedores de verdad.

Primera fase: la humanización del planeta (del 200000 a.C. a alrededor del 10000 a.C.)
Durante unos ciento noventa de los últimos doscientos milenios, la «producción» significó principalmente alimentos que iban ligados a determinados lugares y estaciones. La producción y el consumo estaban unidos en el espacio.
Segunda fase: la localización de la economía mundial (del 10000 a.C. al 1820 d.C.)
En la segunda fase, la producción y el consumo continuaron unidos al igual que antes, pero con una diferencia absolutamente fundamental. Gracias a la Revolución Agrícola, la producción de alimentos se llevó a donde estaba la población.
Tercera fase: la globalización de las economías locales (de 1820 a alrededor de 1990)
La revolución de la energía de vapor brindó al hombre la posibilidad de concentrar y controlar cantidades de energía hasta entonces inimaginables. En un intricado vals que duró cien años, la revolución del vapor y la Revolución Industrial transformaron por completo la relación del hombre con el medio ambiente, en general, y con la distancia, en particular.
Cuarta fase: la globalización de las fábricas (de 1990 a la actualidad)
La revolución de las tecnologías de la información y la comunicación (TIC) fue a la segunda ruptura lo que la revolución de la energía de vapor fue a la primera ruptura. La revolución de las TIC, al reducir los impedimentos que habían permitido mantener los enormes desequilibrios de la distribución mundial del conocimiento, desencadenó una transformación histórica que se podría denominar la Gran Convergencia. El Norte se desindustrializó, mientras que algunos países del Sur se industrializaron. La distribución del PIB mundial experimentó un impresionante cambio que ha contribuido significativamente a que se revirtiera la Gran Divergencia.

* En esta época, la globalización significó la «humanización» del planeta. La creciente población mundial llevó al hombre a poblar todos los rincones habitables del planeta hace unos quince mil años. La Revolución Agrícola puso fin a la primera fase y dio paso a la segunda.
** El auge de Asia (del 10000 al 200 a.C.) llegó con el cambio climático.
Cuando el clima se calentó y se estabilizó, la producción se localizó primero junto con el consumo en cuatro valles de ríos que se encontraban en la zona idónea para la agricultura (alrededor de 30 grados norte) y que experimentaban inundaciones anuales que resolvían la pesadilla de la antigua agricultura: el agotamiento del suelo. La presencia de muchas personas y mucha comida en el mismo sitio durante miles de años acabó dando lugar a las antiguas civilizaciones de Egipto, Mesopotamia, la India/Pakistán y China. Había algo de comercio entre los tres núcleos occidentales, pero solo de las materias primas que faltaban y de artículos de lujo.
La integración euroasiática (del 200 a.C. al 1350 d.C.) llegó con la aparición de la Ruta de la Seda.
Los cuatro núcleos comenzaron a comerciar regularmente, si bien los elevados costes de transporte limitaban considerablemente el volumen de comercio.
El auge de Europa (de 1350 a 1820) comenzó con los traumáticos cambios provocados por la Peste Negra.
Europa occidental, que siempre había sido un lugar atrasado (salvando la civilización grecorromana durante unos cuantos y gloriosos siglos), se transformó en una entidad económica que pronto dominaría el mundo desde el punto de vista económico, militar y cultural.
*** La revolución de la energía de vapor, al igual que la Revolución Agrícola anteriormente, puso en marcha un «cambio de fase» que acabó lanzando la globalización moderna (o, mejor dicho, lo que hemos denominado Vieja Globalización, o sea, la primera separación). A medida que avanzaba el siglo xix, la energía de vapor sustituyó a la energía eólica y animal antes de ser desplazada ella misma por el motor de combustión interna y el motor eléctrico. Pero el desarrollo de la energía de vapor es lo que inició la secuencia.
Estos grandes avances de la tecnología del transporte hicieron que resultara económico consumir bienes que se habían producido muy lejos. La globalización significó en esta fase la separación geográfica del consumo y la producción en gran escala.
El dominio de las distancias intercontinentales abrió las puertas a tres fenómenos conectados entre sí –el comercio, la aglomeración y la innovación– que se confabularon para dar un vuelco al orden económico mundial.
**** Con la cuarta fase culmina un montón de transformaciones realmente radicales de la naturaleza de la globalización. En la cuarta fase, se han desmoronado los cimientos económicos de esta microconcentración debido a que la revolución de las TIC ha reducido el coste de la coordinación de complejos procesos a grandes distancias. Una vez que ha sido posible separar internacionalmente los procesos manufactureros, las empresas han optado por esta posibilidad con entusiasmo. Han comenzado a trasladar las fases de producción intensivas en trabajo de los países de elevados salarios a los países de bajos salarios.
La globalización se ha transformado como consecuencia de esta deslocalización Norte-Sur, ya que las fases de producción deslocalizadas han ido acompañadas de conocimientos avanzados. Son estos nuevos flujos de conocimientos los que han puesto la palabra «Nueva» en la Nueva Globalización. Son los que han permitido a un pequeño número de países en vías de desarrollo industrializarse a una velocidad sin precedentes en la historia y eso ha reconfigurado, a su vez, la economía mundial en la cuarta fase.
Los principales efectos de la Nueva Globalización fueron los siguientes:
• Los países del G7 se desindustrializaron, mientras que un puñado de países en vías de desarrollo se industrializó.
• Sorprendentemente, los efectos se concentraron geográficamente.
• En los países que se industrializaron rápidamente, el crecimiento experimentó un espectacular despegue.
• El vertiginoso crecimiento de la renta en los países que se industrializaron rápidamente provocó un enorme aumento de las exportaciones y de los precios de las materias primas que se conoce con el nombre de «superciclo de las materias primas».
• El rápido crecimiento de los países en vías de desarrollo, unido al estancamiento del crecimiento en el G7, dio lugar a la Gran Convergencia; la proporción del PIB mundial correspondiente a los países ricos vuelve a estar donde se encontraba al comienzo de la Primera Guerra Mundial.
• La naturaleza del comercio entre el G7 y muchos países en vías de desarrollo cambió espectacularmente.
• Casi todos los países en vías de desarrollo liberalizaron totalmente su política sobre comercio, inversión, capital, servicios y propiedad intelectual.

La relajación de la restricción de interaccionar cara a cara gracias a la telepresencia y la telerrobótica haría que fuera mucho más fácil separar la aplicación física de los servicios del trabajo de la presencia física de los trabajadores. Eso provocaría probablemente dos cambios monumentales. El primero provendría de la utilización del talento de los trabajadores y los directivos de los países desarrollados en una variedad mayor de países en vías de desarrollo, sin tener que viajar a esos países.
La segunda serie de cambios monumentales provendría de la utilización del talento de los trabajadores de los países pobres en los países ricos sin salir de los primeros. En el caso de la industria, eso constituiría una simple evolución, una continuación de la tendencia a la ruptura y deslocalización. Pero en lugar de trasladar fases de producción a otros países para aprovechar la mano de obra barata, esta se teledesplazaría a las fábricas que permanecieran en las economías avanzadas.
En el caso del sector servicios, es probable que las consecuencias sean más revolucionarias. La primera y la segunda ruptura solo afectaron indirectamente al sector servicios, ya que este sector vendía bienes que no se podían comerciar, puesto que era necesario que tanto los proveedores de servicios como los compradores de estos servicios estuvieran físicamente en el mismo lugar al mismo tiempo. Esta necesidad desaparecería con una tecnología de presencia virtual y una telerrobótica realmente baratas, fiables y ubicuas.
En suma, creo que deberíamos empezar todos a pensar en el impacto de la IR (Inteligencia Remota), no solo en el de la IA (Inteligencia Artificial).

Será importante que los gobiernos y las empresas comiencen a prepararse para la nueva forma de globalización.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2021/03/12/la-convulsion-globotica-globalizacion-robotica-y-el-futuro-del-trabajo-richard-baldwin-the-globotics-upheaval-globalisation-robotics-and-the-future-of-work-by-richard-baldwin/

https://weedjee.wordpress.com/2021/06/30/la-gran-convergencia-migracion-tecnologia-y-la-nueva-globalizacion-richard-baldwin-the-great-convergence-information-technology-and-the-new-globalization-by-richard-baldwin/

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Richard Baldwin provides a framework for understanding globalization as an «unbundling» between consumption and production, and how technological innovations lifted three important constraints: the cost of moving goods, the cost of moving ideas, and the cost of moving people.
The first wave of globalization was sparked by innovations made during the Industrial Revolution and led to decreased costs in moving goods, leading to industrialization in the North and deindustrialization in the South. The so-called «Great Divergence» occurred because the high costs of moving ideas trapped industrial innovations in the North. The second wave of globalization occurred in the 80s and 90s as improvements in ICT allowed for more knowledge transfers from the North to the South. As such, countries like China and India were able to plug into global supply chains. Their share of manufacturing increased, while those of the G7, the early beneficiaries of globalization, decreased. However, clustering still occurred because trade bumped up against the third constraint: the high cost of moving people. Baldwin projects that advances in telerobotics and telepresence will spark the third wave of globalization leading to new winners and losers.
It is an excellent book that provides a historical overview on trade and a lucid review of trade theory. However, I feel that Baldwin focuses to much on technology as a driver of trade and not enough on policy. Political constraints can reverse globalizing forces, such as what we are seeing now with the rise of populism. Still, I enjoyed reading this. Recommending reading a bit of Acemoglu to complement.

The dominant idea is that globalization should be understood as a single process driven by falling costs of trade. But, to my understanding, this is a serious mistake. Globalization should be understood as two processes, not just one. The main thesis of the book is that the revolutionary transformations that occurred in information technologies changed globalization in a fundamental way starting in 1990. Offering a broader perspective of globalization, the book helps us understand why the globalization of the 21st century it has such different effects from the nineteenth and twentieth centuries on economies, and what are they.
The fact that many economists, and many governments, understand today’s globalization as if it were that of the 20th century is truly a serious problem.
Most Europeans and Americans are currently protected against the brutal shock of globalization and automation for the simple reason that their jobs consist of making things but not manufacturing them. If you make objects that can be imported and exported, or if your work consists of a repetitive manual routine, you are inevitably in competition with China abroad and robots at home. The majority of professionals or workers with jobs in the service sector have not yet had to face this competition.
This sector has been protected from globalization because many services require personal contact. And automation has also bypassed most of the service sector because computers couldn’t think. Jobs that required thinking – from those related to nuclear physics to those related to floristry, or any trade in between – were difficult to automate. But «times change which is outrageous.» And at terrifying speed.
The protection offered by personal relationships or thinking is weakening. Globalization and automation are going to become a direct and personal attack on millions of Europeans and Americans who do not work in industry.
The third globalization – which is already happening before our eyes – has to do with information. With processing and transmitting information. The globalization that most of us think of has to do with physical objects made in one country and sold in another. The current big break is all about data.

Globalization took a leap forward in the early 1800s, when steam power and world peace lowered the costs of transporting goods. Globalization took a second leap forward in the late twentieth century, when ICT dramatically reduced the cost of the movement of ideas.
Globalization can be conceived as the progressive disappearance of this forced union between production and consumption. But the costs of the transport of goods were not the only ones that imposed this union. There are three fundamental costs due to distance: the cost of transporting goods, the cost of circulating ideas, and the cost of moving people. It is convenient to imagine that the three costs constitute three constraints that limit any break between production and consumption.
Globalization accelerated again from around 1990, when the ICT revolution dramatically reduced the cost of transferring ideas. That set in motion the next phase of globalization: let’s call it the «second breakdown,» since it involves the breakdown of factories themselves on an international scale. Specifically, the enormous improvement in communications made it possible to coordinate very complex activities at a distance. Once this type of offshoring was feasible, the North-South pay gap that had arisen during the first break-up made it profitable.
The relocation of production phases to low-wage countries changed globalization, but not only because it took jobs abroad.
It is important to note that the G7 companies are the owners of this knowledge, so it is not possible to believe that the new movements of knowledge from North to South are like an immense “Kumbayá moment”. Rich countries are not sending their knowledge to poor countries in a fit of affection and desire to share it. G7 companies work hard to make sure their offshored knowledge stays within the confines of their production networks.

The globalization of the twentieth century increased the specialization of countries by sector. Lowering the costs of trade thus tended to benefit or harm entire sectors of a country’s economy and the people who worked in them. In contrast, the globalization of the 21st century is not producing effects only at the sector level; It is also producing them in the phases of the production process and in occupations. As a consequence, the impact of globalization is more unpredictable.
The impact of the New Globalization is also more individual, in the sense that winners and losers are no longer grouped primarily by sector and skill group. The impact of globalization can vary from one worker to another within the same group with identical qualifications and working in the same sector. «Kaleidoscopic globalization» is what Columbia University economist Jagdish Bhagwati calls it. Whatever work we do, and whatever industry we work in, we cannot really be sure that our work will not be the next one that globalization will harm or benefit.
The higher degree of resolution also has important consequences for economic policy. Many countries have policies that aim to help declining sectors and disadvantaged skill groups, but the greater degree of resolve of globalization means that those policies lack sufficient flexibility to distinguish between the real winners and the losers.

First phase: the humanization of the planet (from 200,000 BC to about 10,000 BC)
For about one hundred and ninety of the last two hundred millennia, «production» primarily meant foods that were tied to particular places and seasons. Production and consumption were united in space.
Second phase: the location of the world economy (from 10,000 BC to 1820 AD)
In the second phase, production and consumption continued together as before, but with an absolutely fundamental difference. Thanks to the Agricultural Revolution, food production was taken to where the population was.
Third phase: the globalization of local economies (from 1820 to around 1990)
The steam power revolution gave man the ability to concentrate and control hitherto unimaginable amounts of energy. In an intricate waltz that lasted a hundred years, the Steam Revolution and the Industrial Revolution completely transformed man’s relationship with the environment in general and with distance in particular.
Fourth phase: the globalization of factories (from 1990 to the present)
The information and communication technology (ICT) revolution went to the second break what the steam power revolution went to the first break. The ICT revolution, by reducing the impediments that had maintained the enormous imbalances in the global distribution of knowledge, unleashed a historical transformation that could be called the Great Convergence. The North became deindustrialized, while some countries in the South industrialized. The distribution of world GDP underwent an impressive shift that has contributed significantly to the reversal of the Great Divergence.

* At this time, globalization meant the «humanization» of the planet. The growing world population led man to populate every habitable corner of the planet about fifteen thousand years ago. The Agricultural Revolution ended the first phase and gave way to the second.
** The rise of Asia (10,000 to 200 BC) came with climate change.
When the climate warmed up and stabilized, production was first localized along with consumption in four river valleys that were in the ideal zone for agriculture (around 30 degrees north) and that experienced annual floods that solved the nightmare of ancient agriculture: the depletion of the soil. The presence of many people and much food in the same place for thousands of years ended up giving rise to the ancient civilizations of Egypt, Mesopotamia, India / Pakistan and China. There was some trade between the three western cores, but only in missing raw materials and luxury items.
Eurasian integration (200 BC to 1350 AD) came with the emergence of the Silk Road.
The four cores began to trade regularly, although high transport costs considerably limited the volume of trade.
The rise of Europe (from 1350 to 1820) began with the traumatic changes brought about by the Black Death.
Western Europe, which had always been a backward place (saving Greco-Roman civilization for a few glorious centuries), was transformed into an economic entity that would soon dominate the world economically, militarily, and culturally.
*** The steam power revolution, like the Agricultural Revolution before it, set in motion a «phase shift» that ended up launching modern globalization (or, rather, what we have called Old Globalization, that is, the first separation). As the nineteenth century progressed, steam power replaced wind and animal power before being itself displaced by the internal combustion engine and electric motor. But the development of steam energy is what started the sequence.
These great advances in transportation technology made it economical to consume goods that had been produced far away. Globalization at this stage meant the geographical separation of consumption and large-scale production.
The dominance of intercontinental distances opened the doors to three interconnected phenomena — trade, agglomeration, and innovation — that conspired to overturn the world economic order.
**** With the fourth phase culminates a lot of really radical transformations of the nature of globalization. In the fourth phase, the economic foundations of this microconcentration have collapsed as the ICT revolution has reduced the cost of coordinating complex processes over long distances. Once it became possible to separate manufacturing processes internationally, companies have enthusiastically opted for this possibility. They have started to shift labor-intensive phases of production from high-wage countries to low-wage countries.
Globalization has been transformed as a consequence of this North-South relocation, since the relocated production phases have been accompanied by advanced knowledge. It is these new flows of knowledge that have put the word «New» in the New Globalization. They are the ones that have allowed a small number of developing countries to industrialize at a speed unprecedented in history, and that has, in turn, reconfigured the world economy into phase four.
The main effects of the New Globalization were the following:
• The G7 countries de-industrialized, while a handful of developing countries industrialized.
• Surprisingly, the effects were geographically concentrated.
• In rapidly industrializing countries, growth took off spectacularly.
• Dizzying income growth in rapidly industrializing countries led to a huge surge in exports and commodity prices, known as the ‘commodity supercycle’.
• Rapid growth in developing countries, coupled with stagnant growth in the G7, led to the Great Convergence; the share of world GDP in rich countries is back where it was at the start of the First World War.
• The nature of trade between the G7 and many developing countries changed dramatically.
• Almost all developing countries fully liberalized their policies on trade, investment, capital, services, and intellectual property.

Relaxing the restriction of face-to-face interaction thanks to telepresence and telerobotics would make it much easier to separate the physical application of work services from the physical presence of workers. That would probably cause two monumental changes. The first would come from utilizing the talent of workers and managers from developed countries in a wider variety of developing countries, without having to travel to those countries.
The second series of monumental changes would come from the use of the talent of workers from poor countries in rich countries without leaving the former. In the case of the industry, that would constitute a simple evolution, a continuation of the tendency to break up and relocate. But instead of moving phases of production to other countries to take advantage of cheap labor, it would be telecommuting to factories that remain in advanced economies.
In the case of the service sector, the consequences are likely to be more revolutionary. The first and second ruptures only indirectly affected the services sector, since this sector sold goods that could not be traded, since it was necessary for both the service providers and the buyers of these services to be physically in the same place at the same time . This need would disappear with truly cheap, reliable and ubiquitous virtual presence technology and telerobotics.
In sum, I think we should all start thinking about the impact of IR (Remote Intelligence), not just AI (Artificial Intelligence).

It will be important for governments and businesses to start preparing for the new form of globalization.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2021/03/12/la-convulsion-globotica-globalizacion-robotica-y-el-futuro-del-trabajo-richard-baldwin-the-globotics-upheaval-globalisation-robotics-and-the-future-of-work-by-richard-baldwin/

https://weedjee.wordpress.com/2021/06/30/la-gran-convergencia-migracion-tecnologia-y-la-nueva-globalizacion-richard-baldwin-the-great-convergence-information-technology-and-the-new-globalization-by-richard-baldwin/

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