Doggerland — Élisabeth Filhol / Doggerland by Élisabeth Filhol

Ha sido mi primera lectura terminada del 2021. Un poco decepcionado por esta novela de Elisabeth Filhol, el campo de Doggerland era muy prometedor, pero (¡es muy perturbador!) En ningún momento pondremos un pie en una de estas fantásticas barcazas.
Elisabeth Filhol se basa en llevarnos a un entorno muy cerrado, muy técnico, muy masculino también. Pero las páginas dedicadas a este inventario de dispositivos técnicos y humanos instalados en el Mar del Norte suenan a síntesis periodística. La trama no se desarrolla ahí fuera. La trama se desarrolla en bares, salas de conferencias y hoteles. Nos gustaría al menos que resuene como un eco de la vida de los héroes, pero no, no más. La tormenta está pasando, la tormenta ha terminado. ¿Ella ató o desató algo en la vida de los personajes? No. Ella no juega ningún papel.
La guinda del pastel, el mismo estilo, seco y precioso, casi mágico, se usa para transcribir una conversación (¡cómo suena falsa!), Para describir una tormenta o para explicar cómo las capas geológicas atrapan el gas y el petróleo.
Es intelectual pero muy artificial.

Es difícil decir qué tan adecuado es este libro para el presente que vivimos; Es difícil decir lo exigente que es la lectura, por la forma en que Filhol afronta el momento de escribir: páginas muy densas, sin pausas, ni siquiera un párrafo de respiración. Filhol escribe así, y creo que, por muchas razones, «Doggerland» es el trabajo de su madurez estilística.
Los argumentos que puede suscitar tal tema son obvios: climatología, geología, economía petrolera, desregulación neoliberal tatcheriana, políticas ambientales. Pero también el papel de los medios de comunicación en la percepción de la realidad, el enfoque contemporáneo del conjunto inmediato, el desarrollo hipertrófico de la tecnología, la incapacidad del ser humano para percibir y evaluar el riesgo.
Filhol se enfrenta a todos ellos, con gran competencia y capacidad de síntesis y análisis. La narrativa de carácter ficcional se entrelaza hábilmente con las partes más populares dentro de las cuales la autora, con el truco del punto de vista múltiple, se detiene de vez en cuando para analizar las razones de ambos lados: por un lado, la necesidad de adquirir un bien cuyo precio, más que cualquier otro, influya en cada minuto de la economía global, por otro lado, la necesidad de recuperar el legado de un pasado dramático que nos ayude a comprender el futuro, y el motivo de tantos fenómenos antropológicos y climáticos.

La escritura de Filhol es estructurada y preciosa, solo tienes que aceptarlo, dejarte llevar. Este sentido de urgencia está siempre presente en su narración en continua tensión con la necesidad de reprimirse por la técnica, toda una respiración que hay que aprender pero que luego, una vez tomada, nos llega con naturalidad: entonces es difícil abandonarla, amar otra cosa. Se convierte en un referente, un punto de comparación. Llama la atención la absoluta sinceridad de Filhol: la capacidad de arrojar en la cara al lector todas esas verdades desagradables que uno siempre tiende a ignorar o enterrar. Lo que busca Filhol es un lector activo, capaz de pensar en palabras; evita la relación instintiva: su propósito no es sacudirla, golpearla, ser sensacionalista a toda costa, ser devastador. Filhol simplemente lo dice.
«Doggerland» es una historia de distancias, geográficas y del alma, sobre lo que divide: los años, el paso del tiempo, el trabajo, la elección de los seres queridos. Encuentro un significado profundo en esta obra, y es quizás precisamente este significado el que la hace tan adecuada para nuestro tiempo: el sentido de la novela que interactúa con la realidad, que no es nada sin contextualización, que vibra con conocimiento y compromiso, ganas de compartir.

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It was my first finished reading of 2021. A little disappointed by this Elisabeth Filhol novel, the Doggerland course was very promising, but (it is very disturbing!) In no time we will set foot on one of these fantastic barges.
Elisabeth Filhol is based on taking us to a very closed environment, very technical, very masculine too. But the pages devoted to this inventory of technical and human devices installed in the North Sea sound like a journalistic synthesis. The plot doesn’t take place out there. The plot takes place in bars, conference rooms and hotels. We would at least like it to resonate as an echo of the lives of heroes, but no, not more. The storm is passing, the storm is over. Did she tie or untie something in the characters’ lives? No. She plays no role.
The icing on the cake, the same style, dry and precious, almost magical, is used to transcribe a conversation (how fake it sounds!), To describe a storm or to explain how geological layers trap gas and oil.
It is intellectual but very artificial.

It is difficult to say how appropriate this book is for the present we live in; It’s hard to tell how demanding reading is from the way Filhol deals with the moment of writing: very dense pages, no pauses, not even a paragraph of breath. Filhol writes like this, and I think, for many reasons, «Doggerland» is the work of her stylistic maturity.
The arguments that such a topic can raise are obvious: climatology, geology, oil economics, Tatcherian neoliberal deregulation, environmental policies. But also the role of the media in the perception of reality, the contemporary approach to the immediate set, the hypertrophic development of technology, the inability of the human being to perceive and evaluate risk.
Filhol faces all of them, with great competence and capacity for synthesis and analysis. The fictional narrative is cleverly intertwined with the most popular parts within which the author, with the trick of the multiple point of view, stops from time to time to analyze the reasons on both sides: on the one hand, the need to acquire a good whose price, more than any other, influences every minute of the global economy, on the other hand, the need to recover the legacy of a dramatic past that helps us understand the future, and the reason for so many anthropological phenomena and climatic.

Filhol’s writing is structured and beautiful, you just have to accept it, let yourself go. This sense of urgency is always present in his narration in continuous tension with the need to repress himself by the technique, a whole breath that must be learned but that then, once taken, comes to us naturally: then it is difficult to abandon it, to love something else. . It becomes a benchmark, a point of comparison. Filhol’s utter sincerity is striking: the ability to throw all those unpleasant truths in the reader’s face that one always tends to ignore or bury. What Filhol is looking for is an active reader, capable of thinking in words; she avoids instinctive relationship: her purpose is not to shake her, beat her up, be sensational at all costs, be devastating. Filhol just says it.
«Doggerland» is a story of distances, geographical and of the soul, about what she divides: the years, the passage of time, work, the choice of loved ones. I find a deep meaning in this work, and it is perhaps precisely this meaning that makes it so suitable for our time: the sense of the novel that interacts with reality, that is nothing without contextualization, that vibrates with knowledge and commitment, you win to share.

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