Illuminati: La Revolución Contracultural Desde Las Sociedades Secretas Hasta Wikileaks Y Anonymous — Robert Howells / The Illuminati: The Counter Culture Revolution-From Secret Societies to Wilkileaks and Anonymous by Robert Howells

Varios capítulos de Los Illuminati fueron bastante fascinantes e interesantes. La primera mitad del libro se centra en el comienzo de las sociedades secretas, cómo se formaron y sus intenciones de hacer solo el bien en el mundo. Los capítulos restantes «describen los eventos actuales del World Trade Center a los ciudadanos que ahora están siendo monitoreados a través de sus conexiones a Internet y videovigilancia. No es una lectura fácil, ya que el autor tiende a volverse repetitivo junto con una gran cantidad de detalles que pueden resultar en una lectura rápida. En general, el libro fue un análisis intrigante de los Illuminati, los masones y otras organizaciones misteriosas. Los lectores interesados en este tema deberían encontrar Los Illuminati como un libro atractivo, así como una predicción aterradora del mundo por venir.
Mira la historia del movimiento Illuminati, hablando de sus raíces en el pasado y la historia, su relación con los movimientos religiosos y políticos y con los grandes eventos históricos (como la Revolución Francesa), y la última parte del libro lo vincula con contrarrevolución y contracultura hasta la actualidad (con fenómenos como Anonymous, Wikileaks, piratería digital y hacking). Este no es un relato crítico del movimiento, ya que está escrito por alguien con un profundo conocimiento interno que parece ser un gran creyente y personalmente comprometido con la causa. Encontré la parte histórica interesante pero también intercalada con muchos detalles sobre el proceso de adoctrinamiento y sus enseñanzas, más que hechos individuales. Para mí, fue más una historia de sus ideas y filosofías que un relato detallado del movimiento y su gente.
La parte moderna me pareció fascinante. Comparando muchos de los movimientos contraculturales (beats, hippies, punk …) con los Illuminati, ya sea en sus posturas anti-institucionalizadas o anti-autoridad, o en su naturaleza secreta y anti-establecimiento (como hackers y Wikileaks) el autor construye un fuerte argumento para la continuidad de las filosofías de los Illuminati en muchos de estos grupos y hace un llamado para que todos se unan a sus ideales de exponer la corrupción y quitar el poder a quienes lo usan para beneficio personal y no merecen moralmente eso. Algunos de los argumentos son muy personales y dependen de la interpretación del autor y, como se mencionó anteriormente, este no es un libro que intente exponer ambos lados del argumento.

La contracultura es el anatema de la socialización. Es la ambigüedad que mina todas las formas de gobierno y sus métodos de control. En la contracultura no hay límites ni estructuras sociales, sino simplemente formas de evolución y revolución. Los nuevos grupos que se reúnen y dispersan suelen presagiar tendencias futuras de algún modo, y pueden demostrar ser los catalizadores para el cambio. Abrazar la contracultura requiere que dejemos de adaptarnos a la sociedad y que empecemos a ejercer nuestra propia identidad de modo que la individualidad se convierta en una forma de expresión, una forma de vida que escape a la tradición.
Ahora vivimos en una época de vigilancia en masa que registra y denuncia todas nuestras conversaciones electrónicas, compras, ubicación e interacciones sociales. A través de ello, los gobiernos pueden seguir el rastro e identificar a los miembros de cualquier contracultura o a cualquier partido que hable en contra de los poderes gobernantes.
Desde los albores de la civilización, los gobiernos y los dictadores han luchado para hacerse con el poder y aferrarse a él mediante la fuerza o la manipulación. Los que se alzan contra ellos se exponen a la persecución, la censura y la muerte. La traición y la herejía siempre han despertado la ira de aquellos que han intentado mantener el dominio sobre las masas, al igual que retar a la religión condujo a los herejes y a los científicos a ser encarcelados o sometidos a las llamas por parte de la Inquisición. Para contrarrestar esto, siempre han existido sociedades secretas trabajando entre las sombras de cada civilización para defender una visión alternativa y, a veces, la verdad, con la esperanza de que un día toda la humanidad fuera libre. Sus ideas y filosofías eran sembradas en el dominio público mediante la filosofía y el arte, los rituales y la herejía.
Las sociedades secretas del siglo XVIII establecieron una filosofía a la que se le puede seguir el rastro, mediante la contracultura, hasta llegar a los grupos hacktivistas online actuales. Pero empecemos con la sociedad secreta arquetípica y el grupo que primero se alzó en una revolución abierta contra todas las formas de opresión que se cernían sobre la humanidad: los Illuminati. El término Illuminati pertenece a tres grupos distintos a lo largo de la historia.
El primero son los Illuminati bávaros originales, la verdadera sociedad secreta que apareció en 1776 entre los masones y académicos europeos con la intención de liberar a la humanidad de la esclavitud física, mental y espiritual. Durante su breve existencia, condensaron todos los valores de la contracultura en un sistema único de disconformidad que sigue siendo relevante en la actualidad.
La segunda encarnación de los Illuminati en 1976, los autores Robert Anton Wilson y Robert Shea publicaron The Illuminatus trilogy, una vasta obra de ficción que afirmaba que los Illuminati se encontraban detrás de cada conspiración importante y cada evento clave de la historia. La idea estaba perfectamente sincronizada para captar la imaginación de aquellos que estaban viviendo después de los asesinatos de los Kennedy, y en una época en la que Nixon sucumbió a la corrupción. Se estaba formando una idea cultural de que el mundo estaba gobernado por un Nuevo Orden Mundial, una mano oculta que los conspiracionistas asignaron rápidamente a los Illuminati.
Desde entonces, el término Illuminati se ha convertido en un concepto, dando nombre a los sombríos arquitectos que controlaron el pasado, el presente y el futuro del mundo. Se convirtieron en un sinónimo de la idea de un Nuevo Orden Mundial dedicado al control, la esclavización y la explotación en las manos de camarillas de la banca y políticos corruptos. Aunque su nombre estaba siendo usurpado por los conspiracionistas, un nuevo tipo de disconformidad estaba tomando forma.

La élite gobernante rara vez es progresista: le asustan las ideas nuevas y las ideologías perturbadoras, y usará cualquier forma de represión para mantener su posición. Históricamente, esto provocó que los más grandes pensadores, científicos, filósofos y teólogos merodearan entre las sombras y se enrolaran en sociedades secretas para encontrar aceptación. Por cada régimen opresor que gobierne desde una perspectiva corrupta o reaccionaria siempre habrá un luchador por la libertad, un hereje o un revolucionario avanzando con determinación a pesar de ello. Los marginados siempre tienen que luchar por un mundo que los acepte, y esto normalmente los sitúa en una mejor posición para ver cómo debería implementarse el poder. Allí donde aquellos que ostentan el poder intentan aniquilar el progreso con la injusticia y la desigualdad, el terrorismo y la revolución se vuelven posibilidades claras.
La opresión ha impulsado la disconformidad durante gran parte de la historia, y en la actualidad lo vemos en todas las áreas de la cultura, la política y los negocios. Inevitablemente, una nueva idea o tecnología alterará el statu quo y amenazará con variar el equilibrio del poder, alejándolo de aquellos que se aferran a los tronos y los títulos. El cómo reacciona una sociedad ante tales revueltas supone una medida de su grado de civilización. Históricamente, la forma dominante de opresión ha sido de naturaleza religiosa.
Las primeras escuelas de los misterios de la antigua Mesopotamia están ahora enterradas bajo los escombros en el sur de Irak. Se vieron seguidas por escuelas que se fundaron en Egipto, Grecia, China, Sudamérica y luego Europa occidental. Los escribas de esas escuelas asimilaron un amplio cúmulo de conocimientos en sistemas de enseñanza que nos han llegado, en Occidente, en forma de las tradiciones hermética y alquímica. En su sabiduría, cartografía ron la psicología de la muerte y del renacimiento como rituales para respaldar al aspirante en su viaje interior hacia la iluminación.
Sus enseñanzas respondían a la llamada espiritual que está presente en cada civilización como la búsqueda personal de significado. Esta búsqueda la debe llevar a cabo cada persona para descubrir con qué fin se ha encarnado, ya que esto es algo que no se puede aprender de los demás. Con este conocimiento llega la llamada filosófica para estar al servicio de otros, ya que abre la mente a las funciones más elevadas de la compasión y el amor incondicional que trascienden a la mera biología de la vida. En términos evolutivos, esto es la cima de la consciencia.
El conjunto actual de obras herméticas y ocultas se ha convertido en un torrente rico y variado de conocimiento, pero la fuente de estos documentos puede remontarse a algunas ideas clave. El texto principal de las artes herméticas es la Tabla Esmeralda, atribuida al dios egipcio Tot, que se convirtió en el texto central de cualquier biblioteca hermética.

Con el cristianismo volviéndose cada vez más intolerante, las primeras sociedades secretas prosiguieron, a escondidas, con las enseñanzas de las escuelas de los misterios mediante sus propios sistemas ritualistas de autosuperación. Enseñaron el valor del autogobierno y que los derechos del hombre solo pueden estar vigentes si el hombre está libre del control por parte de otros y de su propia ignorancia. También retaron a aquellos que ostentaban el poder enseñando que solo cuando el hombre ha aprendido que gobernarse a sí mismo estaría entonces en posición de gobernar a otros. Finalmente, los Illuminati adoptarían esta idea y la exteriorizarían como la medida de todos los líderes políticos y religiosos. Estas enseñanzas y los restos de las antiguas religiones se toleraron, e incluso florecieron en algunas regiones de Oriente Medio, pero en Europa la Iglesia Católica intentó eliminar todas las pruebas de las antiguas creencias.
Hacia la Edad Media, la religión en Europa estaba dominada por la Iglesia Católica, y con ejércitos a su disposición, el papado puso sus ojos en Tierra Santa. La primera cruzada, en 1095, conquistó Jerusalén y captó la imaginación de los peregrinos que acudían allí en manada, pero sin protección, esos peregrinos se convirtieron en un objetivo de los saquedores.
La masonería es un proceso iniciático que utiliza rituales y símbolos heredados de las antiguas escuelas de los misterios. Los tres grados primarios de Aprendiz, Compañero y Maestro atestiguan que los gremios de albañiles fueron la raíz de la masonería. Su conocimiento de Dios le describe como el Gran Arquitecto del Universo, lo que puede verse en la idea de Platón de Dios como artesano.
La masonería adoptó forma por vez primera en el siglo XV y bebió de distintas fuentes cuando diseñó su sistema de rituales y enseñanzas, pero su mayor influencia fue la de los templarios.
Los templarios fueron comúnmente conocidos como los caballeros del Templo de Salomón, y todos los templos masónicos se diseñaron para recrear el Templo de Salomón a partir de las descripciones bíblicas. Los masones también representaron la leyenda de los templarios excavando los cimientos del Templo de Salomón en el Monte del Templo y descubriendo tesoros ocultos usados en los rituales.
Los templarios y los gremios eran solo dos de entre un cierto número de influencias en la creación de la masonería. La fuente de la masonería también se remontaba a los sufíes, y en particular a una divergencia persa del siglo XV en la orden sufí llamada los Roshaniya, o «Los Iluminados», que parecen suponer una influencia directa sobre muchas de las sociedades secretas de esa época.
El ritual pagano del renacimiento queda representado en el tercer grado de la masonería, que reconoce que el alma quedaba atrapada en el cuerpo en el momento del nacimiento y que era liberada en el momento de la muerte. Al igual que los gnósticos, los masones consideraban que el alma era la semilla que reposa en la tierra durante el invierno, enterrada en el mundo prosaico que abruma a los sentidos. Durante el tercer grado de la masonería, la tumba del alma se transformará en un templo, y puede usarse para poner de manifiesto el espíritu en el mundo. La ceremonia del Maestro masón supone una adaptación del despertar de Lázaro tal y como se describe en la Biblia y supone una prueba de que los masones entendían este mito como una enseñanza de las escuelas de los misterios. Para ellos, la crucifixión no fue un suceso histórico, sino un símbolo del ciclo pagano de la muerte y la resurrección tal y como lo experimentaron Atis, Baco, Osiris y Jesús.
Con su sistema de autodesarrollo y de filosofía progresiva, en el siglo XVI la masonería estaba reuniendo a las mayores mentes de Europa, con políticos y nobles también entre ellos.
Aquellos que querían aplicar las antiguas filosofías al mundo real disponían de otra opción. De las logias masónicas de Baviera surgió una sociedad secreta con la vista puesta en restaurar una forma pura de cristianismo y en despojar a sus miembros de toda idea preconcebida y supersticiones. Los Illuminati aplicaron secretamente los principios de los masones y los rosacruces para restaurar el conocimiento perdido e iluminar a la humanidad con la verdad.
Al hacerlo, los Illuminati iban a convertirse en el movimiento contracultural perfecto.

Tal y como implica el nombre de los Illuminati, el centro de atención de la orden consistía en apoyar a sus miembros en el camino hacia la iluminación o ilustración. Sus rituales y enseñanzas otorgaban al candidato un grado de autoconocimiento y libre albedrío que le permitía actuar con compasión y estar libre de las mentalidades impuestas en él por la sociedad. Además de esto, se vieron inspirados a buscar la iluminación en su interior, lo que les permitiría servir mejor a la humanidad en su conjunto.
La consecución de la iluminación generaba una conexión con los órdenes más elevados de la consciencia y tendía un puente entre lo mortal y lo divino. Este puente es lo que los antiguos llamaban «gnosis», y puede experimentarse en forma de momentos de claridad excepcional, o como «experiencias cumbre», tal y como las describía el psicólogo Abraham Maslow. Las escuelas de los misterios de la antigüedad enseñaban a sus miembros a alcanzar la gnosis mediante enseñanzas que se transmitieron a través de las culturas del antiguo Egipto, Grecia y Persia; pero en Europa, esta sabiduría requería de la protección por parte de sociedades secretas. Mediante los rituales y los escritos simbólicos…

Los grados de los Illuminati eran modificados continuamente y mejorados, y debido a esto, los informes relativos a ellos suelen variar. Su personificación final puede que no sea de dominio público. Los grados se diseñaron para adaptarse a las necesidades de una sociedad en un momento concreto de la historia, pero en varios sentidos han seguido siendo universales en cuanto a su propósito y su atractivo.
La estructura de los grados de los Illuminati era la siguiente:
Los grados iniciales:
Preparatorio
Novicio
Minerval
Illuminatus minor (Iluminado menor)
Los grados de la masonería:
Simbólica
Aprendiz (o Aprendiz Iniciado)
Compañero
Maestro
Escocesa
Novicio Escocés (Iluminado mayor o Illuminatus major)
Caballero Escocés (Iluminado dirigente o Illuminatus dirigens)
Ágape (el Festín del Amor)
Los grados de los misterios:
Misterios menores
Sacerdote
Príncipe/Regente
Misterios mayores
Mago (Magus)
Rey

El juramento se usa como compromiso con el secretismo de la orden y la protección de otros miembros de la fraternidad. Estos juramentos carecían del drama y de las amenazas de muerte de sus colegas masones, y consistían más en un contrato social.
Al unirse a los Illuminati, se preguntaba a los novatos, para descubrir su intención, los objetivos que esperaban alcanzar y las cualidades de las que carecían. Si las metas del individuo se consideraban completamente egoístas, no podían avanzar mucho en la orden a no ser que lo rectificaran.
Los Illuminati no eran una orden perfecta, ya que cada grupo es la suma de sus miembros y puede caer presa de las debilidades humanas; pero sus ideales eran del mayor mérito y eran claves para la emancipación de la humanidad, ya que su objetivo nunca titubeaba con respecto a la evolución de todas las mentes hacia la iluminación. En esa época, y quizás todavía hoy, no podía existir una mejor vocación.
El camino hacia la iluminación siempre es único para cada individuo, por lo que primero se debe permitir que uno sea único para seguir esta senda y no verse agobiado por las limitaciones impuestas por otros. El reto para aquellos que superaban con éxito las iniciaciones de la orden era el de traer los frutos de este viaje interior al mundo. Las últimas encarnaciones de los Illuminati intentarían hacer que esta sabiduría interior fuera real, para así influir en la sociedad en su conjunto. La intención era la de pavimentar el camino hacia una sociedad iluminada basada en la autosuperación, pero antes era necesario demoler alguna de las estructuras corruptas que la sociedad había implementado. El objetivo de estos iniciados iluminados eran los líderes despóticos y los gobernantes privilegiados de Iglesia y el Estado en Europa.

En el clima actual de exploración digital hay algunos movimientos contraculturales que se cruzan con los Illuminati como sociedad secreta histórica, meme o filosofía. El primero de ellos es un grupo para el que el entorno de Internet era un caldo de cultivo perfecto para sus ideas. Hasta ese momento, los conspiracionistas habían estado trabajando aislados, sin una válvula de escape compartida para sus teorías y creencias. Se contaba con un suministro limitado de libros y revistas, pero que, frecuentemente, se habían escrito mucho después de que el suceso pasara, mientras que en Internet, los eventos podían reportarse a medida que iban sucediendo, y se podía debatir ampliamente sobre ellos.
La variedad de conspiracionistas incluye a los grupos relacionados con los sucesos paranormales y la ufología, que se congratulaban de cualquier cosa forteana (fenómenos sorprendentes de carácter inexplicable); los criptozoólogos (que muchos asumen que salen a cazar a abominables hombres de las nieves, pero que, de hecho, identifican muchas especies nuevas); historiadores alternativos que cuestionan la versión aceptada de la historia a través de los estudios y la investigación arqueológica, y el rápidamente creciente ejército de politólogos alternativos que intentan ver más allá de las noticias y los medios para teorizar sobre las motivaciones ocultas de la élite gobernante.
En la segunda mitad del siglo XX surgió una nueva forma de contracultura de la creciente desconfianza hacia los políticos y los medios. Apareció una creciente subcultura de conspiracionistas que sumaban más seguidores cuando la cobertura de los sucesos históricos o de las noticias se consideraba incongruenre. Incluyendo a personas con un espectro que iba de la gente ligeramente curiosa a paranoicos absolutos, los investigadores aficionados diseccionaban las claves de cualquier misterio e intentaban captar un vistazo del mundo tal y como era en realidad.
El valor de la teoría de la conspiración en el conjunto de nuestra sociedad es que cuestiona la información autorizada por el Estado y desafía al consenso aceptado. Esto permite un flujo de información nueva y alternativa que resulta clave para socavar el dogma de todas las disciplinas de estudio y de todos los sectores de los medios que evitan el avance de la sociedad hacia la verdad.

Las conspiraciones pueden proporcionar un contrapunto a la narración de la historia permitiendo que coexista una perspectiva más amplia de puntos de vista alternativos. Satisface la necesidad de la gente de especular sobre una posible verdad tácita permitiéndole cuestionar la visión de la realidad aprobada por el Estado. A veces, la teoría de la conspiración está más cerca de la verdad que la versión oficial, pero rara vez hay algo tan blanco o negro como para comprenderlo a la perfección.
Esto implica la existencia de un Nuevo Orden Mundial que perpetúa la avaricia de unos pocos manteniendo a la sociedad y a la política a merced de aquellos que ostentan el verdadero poder. Estos son los grupos de élite que creen que descubrir su verdadera naturaleza y meta no es lo más conveniente para la gente.
Los gobiernos deberían tener dos objetivos. El primero es el de mejorar la calidad de vida de sus súbditos, empezando por el ascenso de los pobres. El segundo es asegurarse de la supervivencia del planeta llevando a cabo acciones en pro de la sostenibilidad en todas las cosas. Un método para trabajar en favor de estos objetivos consistiría en reemplazar las elecciones cada cuatro años por un sistema digital de voto continuo por el cual la gente estuviera incluida en las votaciones sobre asuntos políticos. Otro consistiría en pasar a una meritocracia en la que a la gente se le otorguen puestos basándose en su capacidad para ello.
El término «Nuevo Orden Mundial», independientemente de cuántas veces lo usara el presidente Bush, describe, de hecho, al Viejo Orden Mundial que está en proceso de consolidar el poder y la riqueza mediante sistemas de capitalismo amañados. La perspectiva cortoplacista y egoísta encarnada por estos sistemas impulsa gran parte de la confusión que vemos suceder en el mundo. La invasión de países solo para beneficio de las compañías petrolíferas y de los fabricantes de armas en una encarnación moderna del colonialismo ha hecho más por reclutar a terroristas que el que pudiera conseguir cualquier extremismo religioso ilusorio.
Y pese a ello, este comportamiento no es cuestionado por los políticos ni los principales medios de comunicación, cuyo trabajo es limitar o hacer público cualquier tipo de corrupción. Esta conspiración implícita funcionó antes del siglo XXI, cuando resultaba posible mantener a la sociedad inmunizada contra la verdad. El Viejo Orden Mundial podía dictar la política exterior de EE. UU. de forma tan pérfida que la mayoría de sus propios ciudadanos no eran conscientes de que formaban parte de una plutocracia corrupta. El conocimiento que tenía la gente del mundo se basaba, erróneamente, en confiar en que las compañías de los medios de comunicación eran honestas y que el Gobierno estaba, por lo menos, trabajando para mejorar la sociedad. Como resultado de esta percepción distorsionada, nuestra comprensión del mundo se ha convertido prácticamente en la de un mito.
A medida que el Viejo Orden Mundial se aferra a una jerarquía de poder anticuada, las comunidades de Internet han acogido el futuro y han aceptado la batalla, en la red, por la liberación de la humanidad.

Internet es la última arma en la historia de la tecnología perturbadora. Socava el control del Viejo Orden Mundial desplazando el poder de la información lejos de las estructuras de la clase dirigente y devolviéndoselo al individuo. Como la mayoría de nosotros estamos conectados a Internet, somos libres de descubrir y formar nuestras propias contraculturas, extendiendo y mutando la idea de la sociedad en todas direcciones. Los grupos y las redes de Internet cartografían los horizontes más avanzados de la cubra, pero tienen un poder limitado si siguen siendo puramente virtuales y no influyen en el mundo real.
La tecnología perturbadora no es un elemento tan nuevo en la difusión de las ideas independientes. Ha estado socavando la propaganda religiosa y la aprobada por el Estado desde el siglo XV. En 1476, William Caxton introdujo la imprenta en Inglaterra y abrió una tienda a la sombra de la abadía de Westminster. La prensa podía imprimir mil libros en el mismo tiempo que a un monje de la abadía le llevaba copiar un único libro.
Ningún grupo encarna los valores originales de los Illuminati de forma tan contundente como el colectivo de hackers Anonymous. Empezaron como un puñado dispar de personas reunidas alrededor del portal web 4Chan para compartir y hablar de diversos temas, entre los que se incluían los dibujos animados japoneses (anime), la cultura popular, la tecnología y la pornografía. 4Chan, que significa 4 Channel (4 Canal), tenía una moderación suave y permitía que sus miembros publicaran anónimamente. El público objetivo, consistente en adolescentes y estudiantes expertos en tecnologías, y la capacidad de publicar sin recibir recriminaciones significó que todos los aspectos de la vida eran comentados, en un espectro que iba desde el sentido común hasta el abuso, y a veces ambos al mismo tiempo. Publicar de forma anónima también significaba no atribuirse el mérito por su trabajo, con el resultado de que los miembros anónimos del portal encajaban a la perfección con los valores de Internet de compartir libremente.
Anonymous tiene muchos detractores y un historial de mal comportamiento, pero la idea y el ideal siguen ahí. Es un lugar en el que superhéroes con máscara están congregando a jóvenes para desatar la inconformidad contra autócratas corruptos. Cualquiera que desee formar un grupo fuera de las clases dirigentes o que se oponga a ellas debería adoptar la máscara simbólicamente y volverse anónimo. Para aquellos que necesiten trabajar en secreto, las señales y los lugares de reunión ocultos de las sociedades secretas se han visto reemplazados por la encriptación y la red oscura (darknet), que protege las identidades de sus usuarios. Solo cuando el desacuerdo sea tan amplio y anónimo como sus enemigos, podrá esperar plantar cara.
Para aquellos que no deseen formar parte de la política actual, Internet sigue teniendo la clave para un futuro evolutivo. Los horizontes de Internet proporcionarán la imagen más amplia de en qué consiste ser humano, al igual que la mente renacentista había intentado ver la religión, la filosofía, la política, el arte y la ciencia desde todos los ángulos para construir una visión del mundo más amplia. Internet ya incluye muchas perspectivas dispares, informándonos de lo mejor y lo peor de la humanidad: da cabida a cada matiz de la cultura, el género, la sexualidad, la espiritualidad, el arte, la política, el humor (incluyendo el sarcasmo), además de a la voz de la juventud y al caos de la tecnología. El universo online se está expandiendo en todas direcciones, hacia un lugar sin límites donde todas las creencias son modelos a los que trascender. Como resultado de este proceso, el entorno digital y sus diversas sociedades son la arena donde las estructuras del pasado se ven desafiadas continuamente y son propensas al colapso.
Las contraculturas digitales representan todos los aspectos de la vida, desde la espiritualidad hasta la tecnología, y muchos las usan para ir en pro de su propio concepto de la verdad.

Aquellos que deseen distanciarse y abrazar la contracultura pueden unirse a Anonymous, respaldar a WikiLeaks y buscar la iluminación en su vida y en otras cosas. Otros pueden decidir ser más sutiles al tiempo que siguen buscando formas de participar en un trabajo productivo de lo que consideren que son los problemas importantes en el mundo en la actualidad. La contracultura es una oportunidad para explorar el potencial humano y para empoderar el cambio que queremos ver en el mundo. Ha llegado el momento de enorgullecerse entre ese 99 por 100 de la gente y de verse inspirado por Aaron Swartz y los Illuminati.
Somos Anonymous.
No perdonamos.
No olvidamos.
Únete a nosotros.

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Various chapters of The Illuminati were quite fascinating and interesting. The first half of the book centers on the beginning of the secret societies, how they were formed, and their intentions to do only good in the world. The remaining chapters’ describes current events from the World Trade Center to citizens now being monitored through their internet connections and video surveillance. Not an easy read as the author did tend to become repetitive along with an over abundance of detail which may result in skimming. Overall the book was an intriguing analysis of the Illuminati, Freemasons, and other mysterious organizations. Readers interested in this subject should find The Illuminati an engaging book as well as a frightening prediction of the world to come.
It does look at the history of the Illuminati movement — talking about its roots in the past and history, its relationship to religious and political movements and to big historical events (like the French Revolution) — and the latter part of the book links it to counter-revolution and counterculture up to the present time (with such phenomena as Anonymous, Wikileaks, digital piracy and hacking). This is not a critical account of the movement, as it is written by somebody with deep insider knowledge who appears to be a big believer and personally invested in the cause. I found the historical part interesting but also interspersed with plenty of detail about the process of indoctrination and their teachings, rather than individual facts. For me, it was more of a history of their ideas and philosophies rather than a detailed account of the movement and its people.
The modern part I found fascinating. Comparing many of the counter-cultural movements (beats, hippies, punk…) to the Illuminati, be it in their anti-institutionalised or anti-authority stances, or in their secret and anti-establishment nature (like hackers and Wikileaks) the author builds a strong argument for the continuity of the Illuminati’s philosophies in many of these groups and he makes a call for everybody to join in with their ideals of exposing corruption and removing the power from those who use it for personal benefit and don’t morally deserve it. Some of the arguments are very personal and down to the author’s interpretation, and as mentioned before, this is not a book that tries to expose both sides of the argument.

The counterculture is the anathema of socialization. It is the ambiguity that undermines all forms of government and its methods of control. In the counterculture there are no limits or social structures, but simply forms of evolution and revolution. New groups that come together and disperse often herald future trends in some way, and can prove to be catalysts for change. Embracing the counterculture requires that we stop adapting to society and begin to exercise our own identity so that individuality becomes a form of expression, a way of life that escapes tradition.
We now live in an age of mass surveillance that records and reports all of our electronic conversations, purchases, location, and social interactions. Through it, governments can track and identify members of any counterculture or any party that speaks out against the ruling powers.
Since the dawn of civilization, governments and dictators have struggled to seize and hold on to power through force or manipulation. Those who rise up against them expose themselves to persecution, censorship and death. Treachery and heresy have always aroused the ire of those who have tried to maintain dominance over the masses, just as defying religion led heretics and scientists to be imprisoned or burned by the Inquisition. To counter this, there have always been secret societies working in the shadows of each civilization to defend an alternative vision and sometimes the truth, in the hope that one day all of humanity would be free. His ideas and philosophies were sown into the public domain through philosophy and art, rituals and heresy.
The secret societies of the 18th century established a philosophy that can be traced, through counterculture, all the way to today’s hacktivist groups online. But let’s start with the archetypal secret society and the group that first rose up in open revolution against all forms of oppression that loomed over humanity: the Illuminati. The term Illuminati belongs to three different groups throughout history.
The first is the original Bavarian Illuminati, the true secret society that appeared in 1776 among European Freemasons and scholars with the intention of freeing humanity from physical, mental and spiritual slavery. During their brief existence, they condensed all the values of the counterculture into a single system of nonconformity that is still relevant today.
The second incarnation of the Illuminati in 1976, authors Robert Anton Wilson and Robert Shea published The Illuminatus trilogy, a vast work of fiction that claimed that the Illuminati were behind every major conspiracy and every key event in history. The idea was perfectly timed to capture the imaginations of those who were living after the Kennedy assassinations, and in a time when Nixon succumbed to corruption. A cultural idea was forming that the world was ruled by a New World Order, a hidden hand that the conspirators quickly assigned to the Illuminati.
Since then, the term Illuminati has become a concept, naming the shadowy architects who controlled the world’s past, present, and future. They became synonymous with the idea of a New World Order dedicated to control, enslavement and exploitation at the hands of corrupt banking cliques and politicians. Although his name was being usurped by conspirators, a new kind of dissent was taking shape.

The ruling elite are rarely progressive: they are scared of new ideas and disruptive ideologies, and will use any form of repression to maintain their position. Historically, this caused the greatest thinkers, scientists, philosophers, and theologians to prowl in the shadows and join secret societies to find acceptance. For every oppressive regime that rules from a corrupt or reactionary perspective, there will always be a freedom fighter, a heretic, or a revolutionary moving forward with determination despite it. The marginalized always have to fight for a world that accepts them, and this usually puts them in a better position to see how power should be implemented. Where those who hold power try to annihilate progress with injustice and inequality, terrorism and revolution become clear possibilities.
Oppression has driven dissent for much of history, and today we see it in all areas of culture, politics, and business. Inevitably, a new idea or technology will upset the status quo and threaten to shift the balance of power away from those who cling to thrones and titles. How a society reacts to such revolts is a measure of its degree of civilization. Historically, the dominant form of oppression has been religious in nature.
The first mystery schools of ancient Mesopotamia are now buried under rubble in southern Iraq. They were followed by schools that were founded in Egypt, Greece, China, South America, and later Western Europe. The scribes of these schools assimilated a vast body of knowledge into teaching systems that have come down to us, in the West, in the form of the hermetic and alchemical traditions. In their wisdom, they mapped the psychology of death and rebirth as rituals to support the aspirant on his inner journey towards enlightenment.
His teachings responded to the spiritual call that is present in every civilization as the personal search for meaning. This search must be carried out by each person to discover for what purpose they have been incarnated, since this is something that cannot be learned from others. With this knowledge comes the philosophical call to be of service to others, as it opens the mind to the higher functions of compassion and unconditional love that transcend the mere biology of life. In evolutionary terms, this is the peak of consciousness.
The current body of hermetic and occult works has grown into a rich and varied stream of knowledge, but the source of these documents can be traced to a few key ideas. The main text of the hermetic arts is the Emerald Tablet, attributed to the Egyptian god Thoth, which became the central text of any hermetic library.

With Christianity becoming increasingly intolerant, the early secret societies secretly pursued the teachings of the mystery schools through their own ritualistic self-improvement systems. They taught the value of self-government and that the rights of man can only be in force if man is free from control by others and from his own ignorance. They also challenged those in power by teaching that only when man has learned that governing himself would he then be in a position to rule others. Eventually, the Illuminati would adopt this idea and externalize it as the measure of all political and religious leaders. These teachings and the remnants of ancient religions were tolerated, and even flourished in some regions of the Middle East, but in Europe the Catholic Church tried to remove all evidence of ancient beliefs.
By the Middle Ages, religion in Europe was dominated by the Catholic Church, and with armies at its disposal, the papacy set its eyes on the Holy Land. The First Crusade, in 1095, conquered Jerusalem and captured the imagination of the pilgrims who flocked there, but without protection, those pilgrims became a target of the looters.
Freemasonry is an initiatory process that uses rituals and symbols inherited from the ancient mystery schools. The three primary grades of Apprentice, Companion, and Master attest that the masons’ guilds were the root of Freemasonry. His knowledge of God describes him as the Great Architect of the Universe, which can be seen in Plato’s idea of God as a craftsman.
Freemasonry first took shape in the 15th century and drew from various sources when it devised its system of rituals and teachings, but its greatest influence was that of the Templars.
The Templars were commonly known as the Knights of the Temple of Solomon, and all Masonic temples were designed to recreate the Temple of Solomon from biblical descriptions. Freemasons also represented the legend of the Templars by excavating the foundations of Solomon’s Temple on the Temple Mount and discovering hidden treasures used in rituals.
The Templars and the Guilds were only two of a number of influences in the creation of Freemasonry. The source of Freemasonry also went back to the Sufis, and in particular to a 15th century Persian divergence in the Sufi order called the Roshaniya, or «The Illuminati,» which seems to have a direct influence on many of the secret societies of that epoch.
The pagan ritual of rebirth is represented in the third degree of Freemasonry, which recognizes that the soul was trapped in the body at the moment of birth and that it was released at the moment of death. Like the Gnostics, the Freemasons considered the soul to be the seed that rests in the ground during winter, buried in the prosaic world that overwhelms the senses. During the third degree of Freemasonry, the tomb of the soul will be transformed into a temple, and it can be used to bring out the spirit in the world. The Master Mason ceremony is an adaptation of the awakening of Lazarus as described in the Bible and is proof that the Masons understood this myth as a teaching of the mystery schools. For them, the crucifixion was not a historical event, but rather a symbol of the pagan cycle of death and resurrection as experienced by Atis, Bacchus, Osiris, and Jesus.
With its system of self-development and progressive philosophy, in the 16th century Freemasonry was bringing together the greatest minds in Europe, with politicians and nobles among them as well.
Those who wanted to apply the ancient philosophies to the real world had another option. Out of the Masonic lodges of Bavaria emerged a secret society with an eye toward restoring a pure form of Christianity and stripping its members of all preconceptions and superstitions. The Illuminati secretly applied the principles of the Masons and Rosicrucians to restore lost knowledge and illuminate humanity with the truth.
In doing so, the Illuminati were to become the perfect counterculture movement.

As the name Illuminati implies, the order’s focus was on supporting its members on the path to enlightenment or enlightenment. His rituals and teachings gave the candidate a degree of self-knowledge and free will that allowed him to act with compassion and be free from the mentalities imposed on him by society. In addition to this, they were inspired to seek enlightenment within themselves, which would allow them to better serve humanity as a whole.
The attainment of enlightenment generated a connection with the highest orders of consciousness and bridged the mortal and the divine. This bridge is what the ancients called «gnosis,» and it can be experienced as moments of exceptional clarity, or as «peak experiences,» as described by psychologist Abraham Maslow. The ancient mystery schools taught their members to attain gnosis through teachings passed down through the cultures of ancient Egypt, Greece, and Persia; but in Europe, this wisdom required protection from secret societies. Through rituals and symbolic writings …

The degrees of the Illuminati were continually modified and improved, and because of this, the reports regarding them often vary. His final incarnation may not be in the public domain. The degrees were designed to suit the needs of a society at a particular time in history, but in many ways they have remained universal in their purpose and appeal.
The structure of the Illuminati degrees was as follows:
The initial grades:
Preparatory
Novice
Minerval
Illuminatus minor (Enlightened minor)
The degrees of Freemasonry:
Symbolic
Apprentice (or Initiated Apprentice)
Partner
Teacher
Scottish
Scottish Novice (Enlightened major or Illuminatus major)
Scottish Knight (Enlightened Leader or Illuminatus Direns)
Agape (the Feast of Love)
The degrees of the mysteries:
Minor mysteries
Priest
Prince / Regent
Greater mysteries
Magician (Magus)
King

The oath is used as a commitment to the secrecy of the order and the protection of other members of the fraternity. These oaths lacked the drama and death threats of his fellow Masons, and consisted more of a social contract.
When joining the Illuminati, rookies were asked, to discover their intention, the goals they hoped to achieve, and the qualities they lacked. If the individual’s goals were considered completely selfish, they could not advance much in the order unless they rectified it.
The Illuminati were not a perfect order, since each group is the sum of its members and can fall prey to human weaknesses; but his ideals were of the highest merit and were key to the emancipation of humanity, since his goal never wavered with respect to the evolution of all minds towards enlightenment. At that time, and perhaps still today, there could be no better vocation.
The path to enlightenment is always unique to each individual, so one must first be allowed to be unique to follow this path and not be burdened by the limitations imposed by others. The challenge for those who successfully passed the initiations of the order was to bring the fruits of this inner journey to the world. The later incarnations of the Illuminati would attempt to make this inner wisdom real, in order to influence society as a whole. The intention was to pave the way to an enlightened society based on self-improvement, but first it was necessary to demolish some of the corrupt structures that society had implemented. The target of these enlightened initiates were the despotic leaders and the privileged rulers of Church and State in Europe.

In today’s climate of digital exploration there are some countercultural movements that intersect with the Illuminati such as historical secret society, meme, or philosophy. The first of these is a group for whom the Internet environment was a perfect breeding ground for their ideas. Until that point, the conspirators had been working in isolation, without a shared safety valve for their theories and beliefs. There was a limited supply of books and magazines, but these were often written long after the event happened, whereas on the Internet, events could be reported as they happened, and could be widely discussed.
The variety of conspiracyists includes groups related to paranormal events and ufology, who congratulated themselves on anything fortean (surprising phenomena of an inexplicable character); cryptozoologists (who many assume go out hunting abominable snowmen, but who, in fact, identify many new species); alternative historians who question the accepted version of history through archaeological studies and research, and the rapidly growing army of alternative political scientists who try to see beyond the news and media to theorize about the hidden motivations of the ruling elite.
In the second half of the 20th century, a new form of counterculture emerged from the growing distrust of politicians and the media. A growing subculture of conspiracyists emerged, adding more followers when coverage of historical events or the news was deemed incongruous. Including people with a spectrum ranging from mildly curious to outright paranoid, amateur researchers dissected the clues to any mystery and tried to get a glimpse of the world as it really was.
The value of conspiracy theory in our society as a whole is that it questions state-authorized information and defies accepted consensus. This allows a flow of new and alternative information that is key to undermine the dogma of all study disciplines and all sectors of the media that prevent society from advancing towards the truth.

Conspiracies can provide a counterpoint to the storytelling by allowing a broader perspective of alternative points of view to coexist. It satisfies people’s need to speculate on a possible tacit truth by allowing them to question the state-approved vision of reality. Sometimes the conspiracy theory is closer to the truth than the official version, but there is rarely something so black or white as to fully understand it.
This implies the existence of a New World Order that perpetuates the greed of a few, keeping society and politics at the mercy of those who hold true power. These are the elite groups who believe that discovering their true nature and goal is not in the best interest of people.
Governments should have two goals. The first is to improve the quality of life of his subjects, starting with the rise of the poor. The second is to ensure the survival of the planet by taking actions for sustainability in all things. One method of working toward these goals would be to replace the four-year elections with a continuous digital voting system whereby people are included in voting on political issues. Another would be to move to a meritocracy in which people are awarded positions based on their ability to do so.
The term «New World Order,» regardless of how many times President Bush used it, actually describes the Old World Order that is in the process of consolidating power and wealth through rigged systems of capitalism. The short-term and selfish outlook embodied by these systems drives much of the confusion we see happening in the world. The invasion of countries solely for the benefit of oil companies and arms manufacturers in a modern incarnation of colonialism has done more to recruit terrorists than any illusory religious extremism could accomplish.
And despite this, this behavior is not questioned by politicians or the mainstream media, whose job it is to limit or make public any type of corruption. This implicit conspiracy worked before the 21st century, when it was possible to keep society immunized against the truth. The Old World Order could dictate US foreign policy so perfidiously that most of its own citizens were unaware that they were part of a corrupt plutocracy. People’s knowledge of the world was based, wrongly, on trusting that the media companies were honest and that the government was, at the very least, working to improve society. As a result of this distorted perception, our understanding of the world has practically become that of a myth.
As the Old World Order clings to an antiquated hierarchy of power, Internet communities have embraced the future and accepted the battle, online, for the liberation of humanity.

The Internet is the latest weapon in the history of disruptive technology. It undermines the control of the Old World Order by shifting the power of information away from the structures of the ruling class and giving it back to the individual. Since most of us are connected to the Internet, we are free to discover and form our own countercultures, spreading and mutating the idea of society in all directions. Internet groups and networks map the most advanced horizons of the cover, but they have limited power if they remain purely virtual and do not influence the real world.
Disruptive technology is not such a new element in the spread of independent ideas. It has been undermining religious and state-sanctioned propaganda since the 15th century. In 1476, William Caxton introduced the printing press to England and opened a shop in the shadow of Westminster Abbey. The press could print a thousand books in the same time that it took an abbey monk to copy a single book.
No group embodies the original values of the Illuminati as forcefully as the Hacker Collective Anonymous. They started out as a disparate handful of people gathered around the 4Chan web portal to share and discuss various topics, including Japanese cartoons (anime), popular culture, technology, and pornography. 4Chan, which stands for 4 Channel (4 Channel), had a soft moderation and allowed its members to post anonymously. The target audience, consisting of teens and tech savvy students, and the ability to post without recrimination meant that all aspects of life were discussed, on a spectrum from common sense to abuse, and sometimes both at the same time. weather. Posting anonymously also meant taking no credit for their work, with the result that the anonymous members of the portal fit in perfectly with the Internet’s values of free sharing.
Anonymous has many detractors and a history of bad behavior, but the idea and ideal are still there. It is a place where masked superheroes are rallying young people to unleash dissent against corrupt autocrats. Anyone who wishes to form a group outside the ruling classes or who opposes them should adopt the mask symbolically and become anonymous. For those who need to work in secret, the hidden signs and meeting places of secret societies have been replaced by encryption and the darknet, which protects the identities of its users. Only when the disagreement is as broad and anonymous as your enemies can you hope to stand up.
For those who do not wish to be part of today’s politics, the Internet still holds the key to an evolutionary future. The horizons of the Internet will provide the broadest picture of what it is to be human, just as the Renaissance mind had tried to see religion, philosophy, politics, art, and science from all angles to build a more vision of the world. wide. The Internet already includes many disparate perspectives, informing us of the best and worst of humanity: it accommodates every nuance of culture, gender, sexuality, spirituality, art, politics, humor (including sarcasm), in addition to the voice of youth and the chaos of technology. The online universe is expanding in all directions, towards a place without limits where all beliefs are models to transcend. As a result of this process, the digital environment and its various societies are the arena where structures of the past are continually challenged and prone to collapse.
Digital countercultures represent all aspects of life, from spirituality to technology, and many use them to advance their own concept of truth.

Those who wish to distance themselves and embrace the counterculture can join Anonymous, support WikiLeaks, and seek enlightenment in their life and elsewhere. Others may decide to be more subtle while still looking for ways to engage in productive work than what they consider to be the major issues in the world today. The counterculture is an opportunity to explore human potential and to empower the change we want to see in the world. The time has come to be proud among those 99 percent of the people and to be inspired by Aaron Swartz and the Illuminati.
We are Anonymous.
We do not forgive.
We do not forget.
Join us.

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