38 Estrellas: La Mayor Fuga De Una Cárcel De Mujeres De La Historia — Josefina Licitra / 38 Stars: The Biggest Breakout From A Women’s Jail Ever by Josefina Licitra (spanish book edition)

Este libro es raro porque uno supone que el cronista distingue un acontecimiento único y en este caso, bien de entrada, se dice que esta fuga quedó empañada por una posterior – tanto que se la llamó «El abuso» – de hombres y tuvo un antecedente de unos meses antes. Sin embargo, la fuga de estas 38 estrellas tupamaras le sirve a Licitra para contar la historia de la guerrilla urbana uruguaya con dos perspectivas: la ya clásica de la mirada extrañada de eso que hoy nos parece tan raro como que haya chicos de clase media que pasen a la clandestinidad y se conviertan en expertos en bombas por un ideal de igualdad y la que está más de moda: la perspectiva de género. La condición de estas mujeres, apreciadas y relegadas casi en el mismo movimiento por sus compañeros; ninguneadas a la hora de tomar decisiones en la cúpula partidaria.
Esta es también la historia de las hermanas Topolansky; yo conocía a Lucía, no sabía nada de La Parda.
No sé si es un mérito decir que se lee como un thriller, toda fuga carcelaria está condenada a serlo, pero sí puedo decir que se lee de un tirón, gracias a un estilo a la vez directo y exquisito de Licitra.
No se cuenta solo la historia de estas 38 mujeres fugadas de una cárcel de Montevideo, también es un repaso a la génesis y la historia del MLN – Tupamaros. Un movimiento que buscaba una mayor igualdad social en Uruguay, en un momento en que las grandes empresas agrícolas mantenían a sus trabajadores en una situación de semiesclavitud. Pero el MLN no solo atrajo a esos trabajadores, también a otros muchos, de otras capas sociales, con otras educaciones, que veían la injusticia en la sociedad uruguaya y querían hacer algo por mejorarla.
Pero a su vez es una reflexión sobre el machismo en un movimiento que se presuponía igualitario. Y sobre cómo los cambios dentro del movimiento, la tendencia a una mayor violencia, la obligación de ir armado aunque no se estuviera en una célula militar, hicieron que cada vez más militantes pasaran por la cárcel.
Un libro muy interesante en el que la historia de esas 38 tupamaras es atrapante y te sirve para meterte de lleno en la historia y la política de Uruguay de los años sesenta, setenta y ochenta, de la que yo, personalmente, no conocía ni un detalle.

El caso del MLN, la posibilidad de escabullirse es mucho más que un plan de fuga: es una maniobra romántica que ayudará a construir un mito dentro de la izquierda latinoamericana. Los tupamaros no solo quieren tomar el poder a través de la acción armada —como muchos otros movimientos de las décadas del 60 y el 70— sino que persiguen su objetivo mediante procedimientos de gran nivel de cálculo, creatividad y osadía. Los tupamaros roban bancos, toman pueblos, asaltan camiones con mercadería que luego reparten en los barrios pobres, denuncian empresas con manejos oscuros para el fisco, hurtan armas de las casas mismas de los militares, hacen secuestros valiéndose de autos robados que luego devuelven a sus dueños, y piensan las fugas con el arrojo de un desesperado —el movimiento tiene miembros de origen obrero y rural— y el cálculo de un ilustrado: también tiene integrantes de clase media universitaria.
El 8 de marzo de 1970, dieciséis meses antes de este escape, el MNL ya organizó con éxito la Operación Paloma, con la que sacaron a trece presas de esta misma cárcel. Y ahora, segundo semestre de 1971, tienen planeadas dos acciones más. La primera es el rescate del penal de Cabildo. Y la segunda —dos meses después— es la fuga de la cárcel de hombres de Punta Carretas: un evento al que se referirán como El Abuso —porque la cantidad de reclusos liberados será, dirán con ironía, «un abuso»—, que dejará afuera a ciento once presos, casi todos políticos, y que terminará en el Libro Guinness de los Récords por su dimensión escandalosa.
La Operación Estrella estuvo protagonizada por mujeres. Aunque desde afuera fue tramada por hombres. El 30 de julio, a diez cuadras del penal, uno de ellos pasa revista con los ojos. Pilotos para la lluvia, calzado, armas, balas, documentos falsos, algo de dinero por si el plan falla y hay que salir corriendo antes de tiempo: todo está ahí, a la espera.

Tras la huida, los destinos fueron diversos y, en cierto modo, comunes. Las que se quedaron fueron llevadas a Jefatura e interrogadas sin violencia, y tiempo después fueron dejadas libres siguiendo los plazos propios de cada condena (en esos casos, las penas eran bajas). Las demás, en cambio, volvieron a prisión, salvo por cuatro: Mirtha Fernández Pucurull, Gricelda Borges, Nora Maneiro y Ana Casamayou, quienes no cayeron porque se exiliaron. Uruguay no era un lugar para quedarse, en esos años.
A fines de 1971, después de las fugas de Cabildo y Punta Carretas, Uruguay —lo que sobrevivía de sus instituciones— fue a elecciones nacionales dentro de un sistema de Ley de Lemas. El resultado fue poco representativo de la voluntad popular. Si bien el Partido Colorado reunió el 49 por ciento de los votos entre todos sus candidatos, su principal figura, José María Bordaberry, llegaba individualmente solo al 22 por ciento.

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This book is strange because one supposes that the chronicler distinguishes a unique event and in this case, right from the start, it is said that this escape was clouded by a later one – so much so that it was called «The Abuse» – of men and had an antecedent from a few months before. However, the escape of these 38 Tupamara stars helps Licitra to tell the story of the Uruguayan urban guerrilla with two perspectives: the now classic of the strange gaze of what today seems so strange to us as there are middle-class boys who go underground and become experts in bombs for an ideal of equality and the one that is most fashionable: the gender perspective. The condition of these women, appreciated and relegated almost in the same movement by their peers; ignored when making decisions at the party leadership.
This is also the story of the Topolansky sisters; I knew Lucía, I didn’t know anything about La Parda.
I do not know if it is a merit to say that it reads like a thriller, every prison escape is condemned to be, but I can say that it is read in one go, thanks to a style that is both direct and exquisite by Licitra.
The story of these 38 escaped women from a Montevideo prison is not only told, it is also a review of the genesis and history of the MLN – Tupamaros. A movement that sought greater social equality in Uruguay, at a time when large agricultural companies kept their workers in a situation of semi-slavery. But the MLN not only attracted these workers, but also many others, from other social layers, with other educations, who saw the injustice in Uruguayan society and wanted to do something to improve it.
But at the same time it is a reflection on machismo in a movement that was assumed to be egalitarian. And about how the changes within the movement, the trend towards greater violence, the obligation to be armed even if one was not in a military cell, caused more and more militants to go through jail.
A very interesting book in which the history of those 38 tupamaras is compelling and helps you get fully into the history and politics of Uruguay in the sixties, seventies and eighties, of which I, personally, did not know a single detail.

In the case of the MLN, the possibility of sneaking out is much more than an escape plan: it is a romantic maneuver that will help build a myth within the Latin American left. The Tupamaros not only want to seize power through armed action —like many other movements of the 1960s and 1970s— but they also pursue their goal through highly calculated, creative and daring procedures. The Tupamaros rob banks, take over towns, assault trucks with merchandise that are later distributed in poor neighborhoods, denounce companies with obscure management for the Treasury, steal weapons from the military houses themselves, carry out kidnappings using stolen cars that they then return to their owners, and they think about escapes with the courage of a desperate person —the movement has members of working-class and rural origin— and the calculation of an enlightened person: it also has members of the university middle class.
On March 8, 1970, sixteen months before this escape, the MNL successfully organized Operation Paloma, with which thirteen inmates were released from this same prison. And now, second half of 1971, they have two more actions planned. The first is the rescue of the Cabildo prison. And the second —two months later— is the escape from the Punta Carretas men’s prison: an event that will be referred to as El Abuso —because the number of inmates released will be, they will say ironically, «an abuse» – which will leave out to one hundred and eleven prisoners, almost all political, and that it will end up in the Guinness Book of Records for its scandalous dimension.
Operation Star was carried out by women. Although from the outside it was plotted by men. On July 30, ten blocks from the prison, one of them looked around. Pilots for the rain, footwear, weapons, bullets, false documents, some money in case the plan fails and you have to run early: everything is there, waiting.

After the flight, the destinations were diverse and, in a way, common. Those who remained were taken to the headquarters and interrogated without violence, and later were released following the terms of each sentence (in those cases, the penalties were low). The others, on the other hand, returned to prison, except for four: Mirtha Fernández Pucurull, Gricelda Borges, Nora Maneiro and Ana Casamayou, who did not fall because they were exiled. Uruguay was not a place to stay, in those years.
At the end of 1971, after the Cabildo and Punta Carretas escapes, Uruguay – what survived of its institutions – went to national elections within a system of the Law of Lemas. The result was not very representative of the popular will. Although the Colorado Party gathered 49 percent of the votes among all its candidates, its main figure, José María Bordaberry, reached only 22 percent individually.

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