Canción Negra — Wislawa Szymborska / Czarna Piosenka by Wislawa Szymborska

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Canción negra no es un libro fácil de leer. No es un libro fácil de entender. Desde distintos puntos de vista. Pero lo que sí podríamos afirmar es que los poemas recogidos en Canción negra resultan doblemente imprescindibles: por una parte para presentar la obra de Szymborska como el resultado de una búsqueda —con sus sombras y sus luces— y por otra parte, porque es muy probable que resultaran necesarios para que Szymborska llegara a ser la Szymborska que el 3 de octubre de 1996 recibía asombrada la noticia de la concesión del Premio Nobel de Literatura.
En Canción Negra, Wislawa Szymborska describe sus experiencias en la Segunda Guerra Mundial a su manera característica, observando pero con compasión. Esta primera obra de la futura Premio Nobel contiene poemas que caracterizan la época en que surgieron, que revelan motivos, pensamientos e imágenes del prometedor mundo poético de su escritura madura.
El título original de este libro es ‘Czarna piosenka’, que significa ‘Canción negra’. Debería haber sido el debut de Wislawa, pero el libro nunca se publicó. Se desconoce por qué el libro nunca se ha publicado antes. Hay varias historias que circulan por las que el libro no se publicó antes. Por ejemplo, que fue por censura o que Wislawa no tenía suficiente fe en su trabajo. Los poemas permanecieron en posesión privada durante muchos años, pero afortunadamente, setenta años después, se han publicado póstumamente.
El mirlo de la portada y el color azul te dan la idea de que se trata de una colección de poemas con alegres poemas primaverales, pero si miras más y lees el título te da una sensación diferente. Tienes la sensación de que se trata de un período negro, de dolor, de duelo. Esto es en parte correcto, porque los poemas tratan de un período oscuro de la historia. Segunda Guerra Mundial para ser precisos. En sus poemas Wislawa describe cómo vivió la guerra, cómo la vio, cómo la sintió, cómo pensó en ese período. Ella borra la tristeza de sus poemas.
La autora sabe tocarte con sus poemas. Sus poemas son crudos, te agarran del cuello, están escritos con compasión y poesía. A veces hay que volver a leer los poemas para comprender lo que significan. Parece como si cada palabra hubiera sido pensada antes de tocar el papel, o si se hubiera pesado, pero al mismo tiempo también parece haber surgido espontáneamente. Se nota esto especialmente en el poema «Busco la palabra», donde Wislawa busca una palabra en particular. Se ha pensado, pero también se ha escrito de forma espontánea.
Tanto el título del libro como el mirlo, aunque no se llaman así, se mencionan en un poema. ‘Canción negra’ es el título de un poema y el mirlo aparece en el poema ‘El tema de la sonrisa’. Incluso el color azul aparece en un poema.

LA CRUZADA DE LOS NIÑOS

En la más ardiente de nuestras ciudades,
hunden el rostro en sangre coagulada
cadáveres de niños.

Primera vez que juegan a la guerra:
ya sin bromas, la primera e intrépida refriega.
Alguien mostró cómo. Él probó. Es coser y cantar.
Disparar. Da en el blanco. Qué fácil disparar.
La primera aventura. Adulta, verdadera.
Agarra una botella de gasóleo —tenaz y concentrado—.
Ayer serían tres los tanques y hoy llegará el cuarto.
Se adelantan a la orden unas manos inquietas.

… a través de una ciudad que cae a pedazos,
pasto de unas llamas que ya nadie es capaz de dominar,
armada de unos puños contenidos, petrificada en un grito,
se abre paso bajo el denso y ardiente granizo de las balas,
la cruzada callejera de los niños.

Nuestros ojos con los últimos recuerdos ya cansados;
las manos, saben, creen, en cambio.
Manos con las que habremos de levantar el peso de esta tierra,
que saben que el mundo renacerá sin los fantasmas de la guerra,
que pagará, sin vueltas, por los años abatidos,
y creen en un nuevo orden y un nuevo ritmo.

… y quizá también por eso
ahoga día y noche
ese tristísimo por qué,
ese callado para qué
los cadáveres de los niños caídos.

MEMORIA DE SEPTIEMBRE

Viejo privilegio de una madre:
buscar a su hijo en el templo.
¿Para qué si se para el corazón
sigue en el pecho el tictac del reloj,
o toca como una hoja el rostro
la hoja arrancada por las bombas?

Llanuras del otoño polaco,
colinas del otoño polaco,
¿quién restañará los caminos,
con qué vendas dará abasto?
¡Fronteras, cuánta fuerza la vuestra
para cerraros como puños!

¡Dadnos un punto de apoyo
y lograremos mover el mundo,
bosques del septiembre polaco,
ríos del septiembre polaco!
Hay un cielo descubierto
y un sofocante arroyo de sangre.

CARTA A OCCIDENTE

Eres mi desvelo: de un oscuro interior.
Y también mi pesar: ya desconocido.
Pero mientras ensimismado esperas,
mientras escuchas —todo tú oídos—
es hora de hablar de tu regreso.

Por aquí, un golfo con el jersey zurcido
y en el pantalón mil y un remiendos
balancea las piernas sobre unos ladrillos
y no cesa de tomarte el pelo.
En vez de decir: al principio hubo un incendio.
En vez de decir: al principio había escombros.

Perdónale a la tierra que estuviera tan lejos,
o como si fuera una raíz arranca de ella la memoria.
¡No se te ocurra perdonarte los tiempos!
Es el rumor de una concha que los mares añora.

El padre carga la pipa con unas hierbas.
Tiembla en sus viejas manos una llama.
Hoy lo suyo le costó que la máquina
echara a andar como una peonza enojada.

Así se nos consuma la vida por aquí.
Así el mundo se nos consuma por aquí.

EL DÍA DE LAS ÁNIMAS

No he venido aquí a por el desconsuelo;
más bien
para apartar la mugre húmeda de las hojas,
así será todo más bonito, y menos el dolor.

No he llegado aquí a por la rebeldía;
sino
para avivar las brasas del fuego,
para proteger del viento su temblor.

El espacio no estará solo:
adornaré la fea tumba
con una composición de asteres y abetos.

Y entonces pasarán más cosas:
nos rodeará el silencio, no el del miedo,
sino de los ensayos el silencio.

No esperaba que llegara aquí un poema,
pero
sí encontrar, asir, aprehender.
Vivir.

EL TEMA DE LA SONRISA

Al pájaro que se precipitó desde un día soleado,
y entró aleteando en un interior sombrío,
lo agarra. Alienta su corazón acelerado:
«¡menuda aventura, amigo!».

Cuando lo devuelva a la libertad
para que se sumerja en el espacio del vuelo,
lo mirarán desde rincones asombrados
los ojos de los libros y los ojos de las horas.

EL REGRESO DE LA PENA

El regreso de la pena

No me es dado reconocer ese bosque,
ni buscar signos en el cielo.
Un cielo y un bosque cosidos a muerte
con pespuntes de salvas.

¡Tierra de nadie, tuya y mía!
¡Nube que pasas!
¡Pensamiento último que desconozco!
¡Salva no oída!
——
Por un instante más fútil que el polvo,
sin presentimientos (culpa y castigo)
te he sobrevivido —no me perdones—
como el niño del sueño. Como un insecto.

Doble vida: la vida y tú.
Doble muerte: la muerte y yo.
Doble vacío: tú y tu hijo,
ese que nunca tendré.

CANCIÓN NEGRA

Un prolongado saxofonista, un saxofonista burlón,
tiene su propia fórmula del mundo, no necesita palabras.
¿El futuro, quién puede adivinarlo? ¿Seguro del pasado, quién?
Entrecerrar los pensamientos y tocar una canción negra.

Se bailaba mejilla con mejilla. Se bailaba. De repente, alguien cayó.
La cabeza golpeó contra el suelo, al compás. Lo sorteaban al ritmo.
No veía las rodillas que tenía por encima. Clareaban, pálidos,
sus párpados ajenos al tumulto y a los extraños colores de la noche.

No nos pongamos trágicos. Está vivo. Igual bebió demasiado
y esa sangre en la sien es de carmín. Aquí no ha pasado nada.
Se trata de alguien ahí tirado, y ya. Cayó solo, que se levante solo,
¿o no sobrevivió a la guerra? Se bailaba en dulce estrechez,
los ventiladores mezclaban naturalezas ardientes y heladas,
el saxofón aullaba perrunamente al farolillo rosa.

—————–

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Black Song is not an easy book to read. It is not an easy book to understand. From different points of view. But what we could say is that the poems collected in Black Song are doubly essential: on the one hand, to present Szymborska’s work as the result of a search – with its shadows and lights – and on the other hand, because it is very likely that they were necessary for Szymborska to become the Szymborska who on October 3, 1996 was amazed at the news of the award of the Nobel Prize for Literature.
In Black Song, Wislawa Szymborska describes her experiences in World War II in her characteristic way, observing but compassionate. This first work of the future Nobel Prize winner contains poems that characterize the time in which they arose, revealing motifs, thoughts and images from the promising poetic world of her mature writing.
The original title of this book is ‘Czarna piosenka’, which means ‘Black Song’. It should have been Wislawa’s debut, but the book was never published. It is unknown why the book has never been published before. There are several stories going around that the book was not published before. For example, that it was due to censorship or that Wislawa did not have enough faith in her work. The poems remained in private possession for many years, but fortunately, seventy years later, they have been published posthumously.
The blackbird on the cover and the blue color give you the idea that it is a collection of poems with cheerful spring poems, but if you look further and read the title it gives you a different feeling. You have the feeling that it is a black period, of pain, of mourning. This is partly correct, because the poems deal with a dark period in history. World War II to be precise. In her poems Wislawa describes how she experienced the war, how she saw it, how she felt it, how she thought about that period. She erases the sadness from her poems.
The author knows how to touch you with her poems. Her poems are raw, they grab you by the neck, they are written with compassion and poetry. Sometimes poems have to be re-read to understand what they mean. It seems as if each word has been thought out before touching the paper, or if it has been weighed, but at the same time it also seems to have arisen spontaneously. This is especially noticeable in the poem «I seek the word», where Wislawa searches for a particular word. It has been thought, but it has also been written spontaneously.
Both the title of the book and the blackbird, though not called that, are mentioned in a poem. ‘Black song’ is the title of a poem and the blackbird appears in the poem ‘The theme of the smile’. Even the color blue appears in a poem.

THE CHILDREN’S CRUSADE

In the hottest of our cities,
they sink their faces in coagulated blood
corpses of children.

First time they play war:
No more jokes, the first intrepid skirmish.
Someone showed how. He tested. It is sewing and singing.
Shoot. Hit the target. How easy to shoot.
The first adventure. Adult, true.
Grab a bottle of diesel fuel — tenaz and concentrate.
Yesterday there would be three tanks and today the fourth will arrive.
Restless hands advance the order.

… through a city falling apart,
grass of flames that no one is able to control anymore,
armed with contained fists, petrified in a scream,
breaks through under the dense and burning hail of bullets,
the street crusade of children.

Our eyes with the last tired memories;
the hands, you know, believe, instead.
Hands with which we will lift the weight of this earth,
who know that the world will be reborn without the ghosts of war,
that will pay, without return, for the dejected years,
and they believe in a new order and a new rhythm.

… and maybe also for that
drowns day and night
that very sad why,
that quiet for what
the corpses of fallen children.

SEPTEMBER REPORT

Old privilege of a mother:
look for your son in the temple.
Why if the heart stops
the ticking of the clock follows in the chest,
or touch the face like a leaf
the leaf torn off by the bombs?

Polish autumn plains,
Polish autumn hills,
Who will heal the roads,
with what bandages will you supply?
Borders, how strong is yours
to close like fists!

Give us a foothold
and we will manage to move the world,
forests of polish september,
rivers of polish september!
There is an open sky
and a suffocating stream of blood.

LETTER TO THE WEST

You are my wakefulness: from a dark interior.
And also my regret: already unknown.
But while you wait lost,
while you listen —all your ears—
it’s time to talk about your return.

Over here, a gulf with a darned sweater
and a thousand and one patches on the pants
swing your legs on some bricks
and he does not stop teasing you.
Instead of saying: at first there was a fire.
Instead of saying: at first there was rubble.

Forgive the earth that it was so far away
or as if it were a root, it tears out the memory.
Don’t ever forgive yourself times!
It is the rumor of a shell that the seas long for.

The father loads the pipe with some herbs.
A flame trembles in his old hands.
Today it cost him that the machine
It will start walking like an angry spinning top.

This is how our lives are consumed around here.
So the world consumes us around here.

THE DAY OF THE SOUL

I have not come here for despair;
rather
to remove the damp dirt from the leaves,
so everything will be more beautiful, and less pain.

I have not come here to rebel;
if not
to fan the embers of the fire,
to protect its trembling from the wind.

Space will not be alone:
I’ll adorn the ugly grave
with a composition of asters and firs.

And then more things will happen:
Silence will surround us, not fear,
but silence from rehearsals.

I did not expect a poem to arrive here,
but
yes find, grasp, apprehend.
To live.

THE SUBJECT OF THE SMILE

To the bird that rushed from a sunny day,
and flapped into a gloomy interior,
grabs it. Encourage your racing heart:
«What an adventure, friend!»

When I bring him back to freedom
so that it plunges into the space of flight,
they will look at it from astonished corners
the eyes of the books and the eyes of the hours.

THE RETURN OF THE PENALTY

The return of grief

It is not given to me to recognize that forest,
nor look for signs in the sky.
A sky and a forest stitched to death
stitched with salvos.

No man’s land, yours and mine!
Cloud passing by!
Last thought I do not know!
Save not heard!
——
For a moment more futile than dust,
without presentiments (guilt and punishment)
I have survived you – do not forgive me –
like the child in the dream. Like an insect.

Double life: life and you.
Double death: death and me.
Double void: you and your child,
That I will never have

BLACK SONG

A lingering saxophonist, a mocking saxophonist,
has its own formula of the world, does not need words.
The future, who can guess? Sure of the past, who?
Squint your thoughts and play a black song.

They danced cheek to cheek. It was danced. Suddenly, someone fell.
The head hit the ground, in time. They dodged it to the beat.
He couldn’t see the knees above him. They became pale,
his eyelids oblivious to the tumult and the strange colors of the night.

Let’s not get tragic. Its alive. He still drank too much
and that blood on the temple is carmine. Nothing has occurred here.
It’s about someone lying there, and that’s it. He fell alone, let him rise alone,
Or did he not survive the war? It was danced in sweet narrowness,
the fans mixed burning and icy natures,
the saxophone howled doggy at the pink lantern.

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