De Pronto Oigo La Voz Del Agua — Hiromi Kawakami / 水声 (Suisei) by Hiromi Kawakami

Me di cuenta de que la casa crujía un día del año 2014, cuando las flores de los cerezos estaban a punto de brotar. Desde la ventana de la cocina se veían unas ramas teñidas de rosa dos casas más allá.
«Mañana florecerá», había asegurado Ryo, mirando por la ventana por encima de mi hombro.
Era mediodía y me estaba comiendo una tostada. Estaba sola. Oí un gran crack.
El atardecer tenía un color muy extraño. No eran simples tonos rojos, estaban entreverados de morados, de amarillos. Jamás había visto una puesta de sol así. Me esforcé por recordar un ocaso normal, una y otra vez, pero no lo logré. Me quedé pasmada al comprender que las cosas que había creído entender en realidad no las había entendido. Las sombras de las personas que caminaban por allí eran extrañamente alargadas.

Una historia sobre la remembranza, la nostalgia y sobre la soledad, sobre amores prohibidos pero que parecen ser prístinos al ser lo más cerca a un amor platónico, entendido este en su acepción original y no la actual de sinónimo de imposible; el amor que se basa en la atracción desmedida pero no es de índole física sino de la belleza del alma.
Aunque es un libro corto no es muy rápido de leer, por momentos las evocaciones del pasado y las pequeñas anécdotas no provocan curiosidad por saber más de las épocas por las que va pasando.
Cuenta algunos hechos trascendentales para Japón como la segunda guerra mundial, los ataques terroristas con gas sarín y el tsunami de 2011 y el impacto que estos tuvieron en las generaciones que lo vivieron o sobrevivieron.
Es una historia que por la forma,en cierto sentido poética, de la narración nos va soltando una madeja de secretos que no parecen tan trascendentales o impactantes hasta que llegamos al final. Muy bien escrita.

Querer a mi novio y querer a Ryo eran cosas completamente distintas, pero soy incapaz de explicar esa diferencia con palabras. Nadie me lo ha preguntado hasta ahora, no se ha dado el caso. Por tanto, no me he visto en la necesidad de verbalizarlo.
¿Dónde está nuestro verdadero padre?
Nuestro verdadero padre. Esa era la cuestión principal, por supuesto. Ninguno de los dos dejamos de susurrar en ningún momento. No sé por qué, pero no le reprochábamos nada a papá, que siempre se había comportado con nosotros como un verdadero padre. No estaba tan mal después de todo, aunque tampoco era perfecto.

Empiezo a soñar y al principio sé que no se trata de la realidad, pero en determinado momento todo comienza a mezclarse.
Me ocurre siempre que sueño con mamá.
¡Miyako!, oigo cómo me llama. En su voz sonaba una amalgama de tonos graves y agudos, pero en mis sueños resulta más monótona. Estoy segura de ello, a pesar del tiempo transcurrido.

A fin de cuentas, nacemos y es como si en el mismo instante de venir al mundo nos abandonasen en mitad de una inmensa duna de arena blanca.
Todavía soy capaz de recordar mi primer beso. Por el contrario, apenas tengo memoria de la primera vez que me acosté con un chico.
Me sorprendió mucho la dulzura de sus labios. Hasta entonces siempre me había figurado el cuerpo de los hombres como algo duro. Me sorprendió también lo blandos que eran mis labios. En cuanto nos rozamos, sentí como si mi cuerpo entero se hundiese.
No podía evitar pensar en Ryo besando a otras chicas. ¿Cómo se sentirían al notar la dulzura de su boca? Metí la lengua en la boca del chico y él se asustó. Después sujetó mi cara entre sus manos.
Me costaba trabajo respirar, la dulzura desapareció. Me parecía que su lengua se agitaba como un bicho con vida propia. De hecho, me pregunté si no era así en realidad.

Cuando regresamos a Tokio, la casa ha desaparecido. Tan solo queda un pedazo de terreno plano. Es mucho más pequeño de lo que imaginaba. Las hortensias también han desaparecido, y el ciruelo enano que tanto le gustaba a mamá.
El verano ha vuelto.

—————–

I noticed that the house was creaking one day in 2014, when the cherry blossoms were about to bloom. From the kitchen window you could see rose-tinged branches two houses away.
Tomorrow will bloom, Ryo had assured, looking out the window over my shoulder.
It was noon and I was eating toast. I was alone. I heard a big crack.
The sunset had a very strange color. They were not simple red tones, they were interspersed with purples, with yellows. I’ve never seen a sunset like this. I struggled to remember a normal sunset, over and over, but couldn’t. I was astonished to realize that the things I had thought I understood I had not really understood. The shadows of the people walking by were strangely elongated.

A story about remembrance, nostalgia and loneliness, about forbidden loves but that seem to be pristine as they are the closest to a platonic love, understood in its original meaning and not the current one as synonymous with impossible; love that is based on excessive attraction but is not of a physical nature but of the beauty of the soul.
Although it is a short book, it is not very fast to read, at times the evocations of the past and the little anecdotes do not provoke curiosity to know more about the times through which it is passing.
It tells of some momentous events for Japan such as World War II, the sarin gas attacks and the 2011 tsunami and the impact these had on the generations that lived through or survived it.
It is a story that, due to the form, in a poetic sense, of the narrative is releasing a skein of secrets that do not seem so transcendental or shocking until we reach the end. Very well written.

Loving my boyfriend and loving Ryo were completely different things, but I am unable to explain that difference in words. Nobody has asked me until now, it has not been the case. Therefore, I have not seen the need to verbalize it.
Where is our real father?
Our real father. That was the main question, of course. Neither of us stopped whispering at any point. I don’t know why, but we didn’t blame Papa for anything, who had always behaved like a real father to us. He wasn’t so bad after all, although he wasn’t perfect either.

I start to dream and at first I know that it is not about reality, but at a certain point everything begins to mix.
It happens to me every time I dream of Mom.
Miyako !, I hear how she calls me her. There was an amalgam of bass and treble in her voice, but in my dreams it is more monotonous. I’m sure of it, despite the time that has passed.

After all, we are born and it is as if at the very moment we came into the world we were abandoned in the middle of an immense white sand dune.
I can still remember my first kiss. On the contrary, I have little memory of the first time I slept with a boy.
I was very surprised by the sweetness of his lips. Until then I had always imagined men’s bodies as hard. I was also surprised by how soft my lips were. As soon as we touched, it felt like my entire body was sinking.
He couldn’t help but think of Ryo kissing other girls. How would they feel when they noticed the sweetness of his mouth? I stuck my tongue in the boy’s mouth and he freaked out. Then he held my face in his hands.
It was hard for me to breathe, the sweetness disappeared. It seemed to me that his tongue was waving like a creature with a life of its own. In fact, I wondered if it wasn’t really like that.

When we return to Tokyo, the house has disappeared. Only a piece of flat land remains. It is much smaller than I imagined. The hydrangeas have also disappeared, and the dwarf plum that Mom loved so much.
Summer is back.

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