Insurrección — José Ovejero / Insurrection (Aufstand) by José Ovejero (spanish book edition)

81247E6E-0D40-4E1D-A87C-30C4A34B915C
Es una gran caricatura con una carga muy negativa de la España actual, supuestamente depredada por el capitalismo. Un padre pusilánime, atrapado en las garras del Sistema, con un jefe despiadado, una hija okupa, un grupo anarquista, todo conforma una crítica al sistema en mi opinión un tanto exagerada y desesperanzada. Es el efecto de la crisis que todavía no hemos resuelto y la visión pesimista del autor.
Sin embargo, en medio de tanto drama, la novela da al final un giro esperanzador en lo humano y abre una puerta a una vida mejor para los personajes.
La protagonista hace un par de cosas; a su padre le pasan otras dos o tres; al final parece que va a haber un giro inesperado, pero luego resulta que no. Al libro se le van las páginas en la construcción de personajes, en la aplicación textual del método Stanislavski, en la resolución de esas preguntas que se hacen —o se les hacen a— los aprendices de escritor: ¿tuvo la protagonista alguna asignatura preferida en el instituto?; ¿qué característica de nuestro héroe personaje fue la que sedujo a su esposa?; ¿qué actitud adoptaría tal personaje en una batalla de bolas de nieve?… Irónicamente, alguno de los personajes mejor construidos, como Alfon, terminan perdiendo relieve y profundidad porque el papel que deben jugar en la trama no admite muchos matices.
Me irritan también algunos tics estilísticos que parecen querer deslumbranos con una modernez icónica: los diálogos sin rayas de diálogo, las frases truncadas, la narración en segunda persona… Ninguno de estos oropeles consigue ocultar la dialéctica embarazosamente elemental en la que se agota la discusión —diálogo de sordos— de los protagonistas: o venderse al capitalismo o vivir de la basura.

Qué difícil es, ¿verdad, Aitor? Tomar las decisiones adecuadas. No las que resultan directamente más beneficiosas, que eso sería sencillo; más bien, las decisiones que te permiten mirarte al espejo cada mañana y no tener nada que reprochar a ese individuo al que observas ahora como si le fueses a dar un puñetazo.

Una empresa de borregos, una ciudad de borregos, un país de borregos, piensa Aitor. Así sería si todos fuesen como él.
Uno no deja nunca de ser un niño. Caminar, a los cuarenta, intentando no pisar la raya. Pretender adivinar si el próximo coche que doble la esquina será blanco. Calcular cuál es el siguiente vehículo que se tendrá que detener en el semáforo. Apostar a que el metro entrará en la estación antes de que hayas terminado de contar hasta sesenta. Aitor juega a comecocos en el supermercado. Empujando el carrito a toda prisa: si al girar al final de un pasillo o al entrar en el siguiente se topa con un dependiente o un cliente ha perdido.

En sus críticas al sistema. Capitalismo asesino, quien muere de hambre muere asesinado; esas cosas. Pero lo de David y Goliat es un cuento. Lo único que puede hacer David es guardar la honda y esconderse bien para que el gigante no lo descubra. Construir un refugio en una grieta, camuflarse en el paisaje. Vivir como los pájaros y los lobos. Aquellas historias del joven pastor que resistió a los romanos son cuentos para niños. Y él tenía ya cuarenta y siete años, demasiado tarde para empezar a engañarse.
La vida no se detiene. Estás planeando hacer algo extraordinario, descomunal, lo mires desde el punto de vista que lo mires, y te parece que el mundo debería contener el aliento, como los asistentes al circo en el momento en el que un trapecista hace un tirabuzón en el aire y da la impresión de que sus manos no van a alcanzar otra vez el travesaño. Pero sigues levantándote cada mañana y haciendo el café, charlas con tus amigos…

… escapa de ese ataúd en el que dormitas;
quítate la capa de vampiro;
enfréntate al sol aunque te abrase.
Pero tienes razón: quién soy yo
para dar consejos a nadie.
Quién
soy
yo.


AC39BC24-552D-455B-8C40-EAFAE5D68CC7
It’s a great caricature with a very negative charge of today’s Spain, supposedly preyed upon by capitalism. A cowardly father, trapped in the clutches of the System, with a ruthless boss, a squatting daughter, an anarchist group, all make up a critique of the system, in my opinion, somewhat exaggerated and hopeless. It is the effect of the crisis that we have not yet resolved and the author’s pessimistic vision.
However, in the midst of so much drama, the novel finally takes a hopeful turn on the human and opens a door to a better life for the characters.
The protagonist does a couple of things; Two or three more pass to her father; In the end it looks like there is going to be an unexpected twist, but then it turns out not. The book loses the pages in the construction of characters, in the textual application of the Stanislavski method, in the resolution of those questions that are asked – or are asked to – the apprentice writers: did the protagonist have a favorite subject in the Institute?; What characteristic of our hero character was it that seduced his wife ?; What attitude would such a character adopt in a snowball battle? … Ironically, some of the better constructed characters, like Alfon, end up losing relief and depth because the role they must play in the plot does not admit many nuances.
I am also irritated by some stylistic tics that seem to want to dazzle us with an iconic modernity: the dialogues without lines of dialogue, the truncated sentences, the narration in the second person … None of these tinsels manages to hide the embarrassingly elemental dialectic in which the discussion – dialogue of the deaf – of the protagonists: either sell themselves to capitalism or live off garbage.

How difficult is it, right, Aitor? Make the right decisions. Not the ones that are directly more beneficial, that would be simple; rather, the decisions that allow you to look at yourself in the mirror every morning and have nothing to reproach that individual you are looking at now as if you were going to punch him.

A company of dunces, a city of stupids, a country of dunces, thinks Aitor. So it would be if everyone were like him.
You never stop being a child. Walking, at forty, trying not to step on the line. Pretend to guess if the next car to turn the corner will be white. Calculate the next vehicle that will have to stop at the traffic light. Betting the subway will enter the station before you’ve finished counting to sixty. Aitor plays pacifier in the supermarket. Pushing the cart in a hurry: if when turning at the end of a corridor or when entering the next he bumps into a clerk or a customer has lost.

In his criticism of the system. Murderous capitalism, who dies of hunger dies assassinated; those things. But the David and Goliath thing is a story. The only thing David can do is keep the sling and hide well so that the giant does not discover him. Build a shelter in a crevasse, camouflage yourself in the landscape. Live like birds and wolves. Those stories of the young shepherd who resisted the Romans are stories for children. And he was forty-seven years old now, too late to start kidding himself.
Life does not stop. You are planning to do something extraordinary, enormous, you look at it from the point of view you look at it, and it seems to you that the world should hold its breath, like circus goers at the moment when an aerialist makes a corkscrew in the air and it seems that your hands will not reach the crossbar again. But you keep getting up every morning and making coffee, chatting with your friends …

… escape from that coffin in which you doze;
take off your vampire cape;
face the sun even if it embraces you.
But you are right: who am I
to give advice to anyone.
Who
I am
me.

Anuncio publicitario

Deja una respuesta

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.