PRESA: La Inmigración, El Islam Y La Erosión De Los Derechos De La Mujer — Ayaan Hirsi Ali / Prey: Immigration, Islam, and the Erosion of Women’s Rights by Ayaan Hirsi Ali

Ayaan Ali ha realizado una investigación expectante sobre la crisis de agresión sexual en Europa y sus efectos. Aquí, el libro es estimulante, revelador y en muchos sentidos convincente. Ella desafía los ideales que tenemos hoy y pregunta qué significa ser liberal y qué debería significar. Por la calidad de la investigación que hace, fue difícil mantener el enfoque en su libro porque, mientras señala los problemas que estamos viendo, constantemente me preguntaba: “¿qué podemos hacer para cambiar las cosas?” sin recibir respuesta. Aquí el libro tiene 18 capítulos y de los 18 solo 4 de ellos cubren soluciones en pensamientos sobre lo que podemos hacer para cambiar las cosas. Dedicó la primera mayoría a los muchos temas de agresión sexual e inmigración. Ojalá hubiera descubierto dónde presentó un tema y los problemas y luego hubiera dado la solución después de discutirlo y antes de pasar al siguiente tema. Enmarcando el libro como ella lo hizo, estaba constantemente esperando que cayera el otro zapato.
Ella hace un gran trabajo al señalar los problemas con la agresión sexual: no tomar a las mujeres en serio, la policía no hace lo suficiente, la sentencia leve o la ausencia de sentencia, la forma en que una víctima tiene que demostrar su valía una y otra vez, la naturaleza intrusiva de la forma en que las mujeres tienen que demostrar que han sido agredidas, el hecho de que tienen que enfrentar a su depredador una y otra vez en la corte para obtener una sentencia, y esta idea de doble estándar de que la vida del depredador se está arruinando a través del caso y la de la víctima no sido por el asalto. El problema que tengo una y otra vez en cada capítulo no es “tal vez ella esté equivocada” o “¿son ciertas las estadísticas?” El problema que tengo es que ella solo da ejemplo tras ejemplo para respaldar su punto, pero no da una solución. Soy consciente y comprendo lo que está pasando, pero ¿qué vamos a hacer? Quiero saber cómo ayudar. Cómo disminuir los horrores que existen para nosotras las mujeres por el simple hecho de ser mujeres. Quiero saber … ¿a dónde vamos desde aquí? Y no es hasta los últimos cuatro capítulos que da lo que es difícil porque sería muy fácil perder lectores antes de que lleguen a ese punto.
Aparte del marco de su libro, pensé que la información era increíble y algo de lo que nadie está hablando. Se sintió muy contradictorio con lo que aprendí en el pasado. Es muy convincente para mí, como liberal y feminista, escuchar de una inmigrante los problemas que enfrenta. Plantea preguntas obvias que muchos han escuchado antes, tales como: si los roles se invirtieran y esto les estuviera sucediendo a los hombres, ¿harían algo al respecto? Me encuentro inclinándome a no creer en la investigación de Ayaan, lo cual es una locura, y a cuestionarla debido a los puntos de vista convincentes, controvertidos y contradictorios de los que está hablando. Es difícil calificar y opinar porque me siento muy dividido. Siento que no puedo hablar de esto como un europeo de raza blanca que ha vivido con tantos privilegios que mis pesadillas no se acercan a los horrores reales que estas mujeres han vivido y el otro lado de mí que dice “ese es el punto”; que tengo que usar mi voz y mi privilegio para hacer que la gente escuche y preste atención a lo que está sucediendo.
Ali me hizo abrir los ojos y darme cuenta de que hay mujeres que se quedan atrás en el movimiento feminista actual por mucho que no queramos creerlo. “Progreso es progreso” es una cita que creo que me viene a la mente cuando pienso en la actitud que he tenido hacia mi camino feminista y si bien eso sigue siendo cierto, tenemos que ser conscientes de dónde estamos progresando y qué está cayendo a través del grietas. También tenemos que ver si esa progresión se hace de la vista gorda o retrocede otros movimientos. Ali no se equivoca al decir o creer que “necesitamos un nuevo movimiento feminista”, pero tal vez no tengamos que esperar a uno nuevo, tal vez solo necesitemos más conciencia y despertar el movimiento actual.

Si está buscando comprender por lo que están pasando las mujeres, especialmente las mujeres migrantes, en Europa y desea ser condenada de una manera que lo haga moverse para ayudar a otros y le encanta investigar, este es el libro para ti.

El libro trata de la inmigración masiva, la violencia sexual y los derechos de las mujeres en Europa. Trata de un fracaso colosal por parte de la clase dirigente europea. Y trata de las soluciones al problema, de las falsas y de las reales.
Las actitudes y el comportamiento de los hombres musulmanes por tres motivos:
1. La magnitud de la inmigración llegada a Europa desde países de mayoría musulmana, así como su probable continuación y el crecimiento asociado de la población musulmana europea.
2. Su relieve político. En pocas palabras, las conductas sexuales indebidas por parte de algunos inmigrantes musulmanes les proporcionan a los populistas y a otros grupos y partidos de derechas una poderosa herramienta con que demonizar a todos los inmigrantes musulmanes. Si sacamos esta cuestión del ámbito del tabú, el debate dejará de estar monopolizado por estos elementos.
3. Un diálogo franco supone también un desafío para los islamistas, que reconocen el problema, pero proponen un remedio que relegaría a todas las mujeres.

La delincuencia en general ha disminuido en muchos países como resultado de las medidas pandémicas. Sin embargo, la violencia sexual ha crecido: es una consecuencia previsible de confinar a las familias en sus hogares durante periodos prolongados.
Las oportunidades de cometer delitos sexuales en la esfera pública, la pandemia, claro está, ha ralentizado la inmigración legal e ilegal.

Como somalí, al llegar a los Países Bajos en 1992 me chocó ver a mujeres jóvenes viajando solas en transporte público, en los bares y restaurantes. Yo había crecido con la certeza de que salir de casa sin cubrirme la cabeza y el cuerpo, o sin un pariente masculino que me acompañara, me convertiría en el objetivo de acosos y agresiones. Pero en Holanda las mujeres caminaban libremente por la calle de noche, sin ningún hombre de carabina, con el pelo descubierto y vestidas a su antojo.
Desde luego, había excepciones. Incluso en Holanda se producían agresiones, violaciones y, de vez en cuando, asesinatos de mujeres.
Muchos autores han escrito sobre el choque cultural entre el islam y Occidente examinando la economía, la demografía, el idioma, la religión, los valores y la geopolítica. Algunos mencionan como ejemplo los derechos de las mujeres. Pero creo que las mujeres en sí merecen ser el eje central del análisis, pues hoy en día no hay nada que distinga de un modo tan claro a las sociedades occidentales de las musulmanas como la forma en que tratan a las mujeres. La idea misma de que las mujer es son iguales a los hombres es una anomalía histórica. Ha surgido nada más que en Occidente y solo muy recientemente. (Las proclamas propagandísticas sobre la igualdad de sexos en los regímenes comunistas ocultaban una realidad bastante distinta.) Si tomamos distancia y consideramos el planeta en conjunto, veremos que siguen siendo solo una pequeña proporción de mujeres las que gozan de los maravillosos derechos y libertades que se han logrado en Occidente. Pero estos derechos son precarios y corren el peligro de verse erosionados por parte de hombres que ven a las mujeres independientes —y que disfrutan de los mismos derechos que ellos— como presas.

Una diversidad de acuerdos internacionales, pactos entre los estados miembros de la Unión Europea y directivas de Bruselas esbozan las responsabilidades de los gobiernos europeos hacia los inmigrantes y los refugiados:
• La Convención de Ginebra sobre el Estatuto de los Refugiados (1951) y su Protocolo complementario (1967) bosquejaron la definición legal de «refugiado» y las obligaciones para con ellos de los estados soberanos. El artículo 33 establecía el principio de ius cogens [*] de non-refoulement , por el que no se puede devolver a los refugiados a un país en el que es previsible que se enfrenten a un juicio injusto, la persecución, la tortura o la muerte.
• El Acuerdo de Schengen (1985) abolió las fronteras internas entre ciertos estados europeos (originalmente cinco, hoy día veintiséis) y creó una política común de visados para los estados miembros de la Unión Europea.
• El Reglamento de Dublín (1990; enmendado en 2003 y 2013) determinó que las peticiones de asilo debían ser procesadas por el primer país de entrada a la Unión Europea del solicitante.
• El Tratado de Ámsterdam (1997) traspasó las competencias nacionales en materia de legislación migratoria, política exterior y seguridad a la Unión Europea.
• El Tratado de Lisboa (2007) dio a la Carta de los Derechos Fundamentales de la Unión Europea carácter vinculante. Esta, entre otras cosas, incluye el derecho a asilo.
Debemos también procurar distinguir entre:
• Inmigrantes autorizados o legales : no ciudadanos con residencia en un país europeo durante un periodo superior a doce meses. Los solicitantes de asilo a los que se ha otorgado estatuto de refugiado y los que reciben el estatuto de protección subsidiaria entran dentro de esta categoría.
• Solicitantes de asilo : no ciudadanos que han pedido asilo político en un país miembro de la Unión Europea siguiendo los procedimientos del Reglamento de Dublín. Las personas de esta categoría no pueden ser deportadas provisionalmente, mientras se estudian sus peticiones. Si estas quedan aprobadas, los solicitantes adquieren el estatuto de refugiado y el derecho a vivir, desplazarse y trabajar en la Unión Europea.
• Inmigrantes no autorizados o ilegales : no ciudadanos que viven en el país sin un permiso de residencia. Son personas que han superado la estancia que fijaba su visado, que se han resistido a la deportación, que han entrado en un país miembro de la Unión Europea sin la debida autorización o que esperan la resolución de sus solicitudes de asilo político. Dado que muchos países europeos conservan todavía el principio de ciudadanía ius san guinis , las criaturas nacidas en Europa de padres inmigrantes no autorizados no siempre pasan a ser ciudadanos de la Unión Europea, a diferencia de en países donde se aplica el ius soli , como Estados Unidos. Los inmigrantes que obtuvieron el permiso de residencia bajo una identidad fraudulenta no entran, técnicamente, en esta categoría.

¿Cuántos de estos inmigrantes son musulmanes? Frontex no recopila datos sobre la religión o la cultura de los solicitantes de asilo, pero sí que informa de su nacionalidad. De las estadísticas se deduce que la gran mayoría de recién llegados en los últimos diez años eran musulmanes, ya que procedían de países con una mayoría islámica que puede ir desde poco más del 50 por ciento de Nigeria hasta el 92-99 por ciento de Afganistán, Irak, Pakistán y Siria, así como Argelia, Libia y Túnez.En total, entre 2015 y 2018 se presentaron en Europa cerca de 2,4 millones de solicitudes de asilo a nombre de personas procedentes de nueve países de mayoría musulmana.
La violencia contra las mujeres es un problema global. En palabras del antiguo secretario general de las Naciones Unidas Ban Ki-moon: «Existe una verdad universal, aplicable a todos los países, culturas y comunidades: la violencia contra la mujer nunca es aceptable, nunca es perdonable, nunca es tolerable». Como señalaba en 2013 el primer informe exhaustivo de la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre el tema, la violencia contra las mujeres no constituye solo una violación flagrante de los derechos humanos, sino que es también un importante problema de salud pública.
Los índices más altos de violencia ejercida por la pareja se daban en el Sudeste Asiático (37,7 por ciento), el Mediterráneo oriental (37 por ciento) y África (36,6 por ciento). Por el contrario, el índice en Europa era del 25,4 por ciento, y aún más bajo en el conjunto de países de ingresos altos (23,2 por ciento).
¿Qué nos dicen las estadísticas oficiales europeas? Las principales cifras sobre violencia sexual indican que en los cinco años transcurridos entre 2008 y 2013, estos delitos se incrementaron ligeramente en un 3,9 por ciento. No obstante, a partir de 2015 hubo un aumento significativo en diversos países (Inglaterra y Gales, Dinamarca y Suecia) que, a buen seguro, no puede justificarse por completo por medio de consideraciones técnicas.
En Alemania ha habido un aumento impresionante de los casos de violación desde 2015. La cifra de víctimas de violación y coacción sexual (Vergewaltigung und sexueller Nötigung ) oscilaba entre las 7.000 y las 9.000 al año en el periodo 2000-2015, sin que pudiera distinguirse una tendencia. En 2016 fueron 8.102, pero en 2017 el número subió hasta las 11.444: un incremento del 41 por ciento.

Un defecto importante en los datos sobre violencia sexual es que las estadísticas oficiales acostumbran a meter en el mismo saco a todo tipo de agresores. No diferencian la violencia sexual cometida por personas que las víctimas conocían de las agresiones oportunistas a manos de desconocidos.

La manifestación más grotesca de esta nueva conciencia por la seguridad sea la aparición de ropa interior y de pantalones de deporte antiviolación. La start-up AR Wear ha lanzado una campaña de mecenazgo para desarrollar ropa interior femenina con cierre de seguridad en piernas y cintura. Tras las agresiones sexuales masivas de Colonia en 2015 —y después de escapar ella misma por los pelos de una violación en grupo mientras corría—, la emprendedora alemana Sandra Seilz creó los «Safe Shorts», que pueden comprarse online a partir de 89 euros. Estos pantalones de seguridad quedan sujetos al cuerpo por medio de cordones irrompibles e incorporan una sirena que se activa si se manipula la prenda. Y, por aproximadamente el mismo precio, las mujeres pueden optar también por lucir una pulsera de diseño holandés que emite un olor similar al de una mofeta cuando se activa.

La consecuencia de vivir en un estado de negación es que casi todos salen perdiendo. Los gobiernos que temían que los partidos populistas se beneficiasen si comentaban de forma abierta el problema han descubierto que esto es justo lo que sucede cuando el debate se silencia. Los populistas de toda Europa han aumentado precisamente porque han sido los únicos dispuestos a romper el tabú. Y los partidos de centro-izquierda que han asumido la idea de que la creciente población de inmigrantes musulmanes constituye el nuevo proletariado han perdido la confianza de sus votantes tradicionales. En toda Europa han pagado su oportunismo en las urnas.
Así pues, se ha deteriorado la confianza entre los ciudadanos y las instituciones de Gobierno en todos los ámbitos. Los ciudadanos ven cómo las autoridades han perdido el control de las fronteras y, en algunas ciudades, de las calles. La aparente quiebra en el cumplimiento de las leyes contribuye a la falta de confianza. El resultado es la división y la fragmentación.
Tal vez en ningún sitio sean más evidentes las corrosivas consecuencias de la negación que en el movimiento feminista moderno.

Al fracaso de la integración en Europa se suma el surgimiento de sociedades paralelas: la manifestación geográfica de la segregación cultural de los inmigrantes y de sus hijos en el seno de las sociedades occidentales. En estos vecindarios, edificios de apartamentos, calles y escuelas enteros están ocupados por inmigrantes de determinadas etnias. A veces, los niños en estos barrios no hablan la lengua del país hasta que van a la escuela, donde encuentran muy pocos alumnos ajenos a su comunidad. Se crían dentro de una burbuja cultural, ven películas y programas de televisión extranjeros, y las vacaciones —si las tienen— son en el país de origen de su familia. Asisten a la mezquita local y, cuando sus padres deciden que ha llegado el momento, los empujan a un matrimonio concertado…
Las políticas europeas de migración e integración están abocadas al fracaso. Hay quien aún se aferra a la idea edulcorada de que acoger a millones de solicitantes de asilo resolverá los problemas debidos al envejecimiento demográfico del continente. La teoría es que «los inmigrantes pagarán impuestos que contribuirán a financiar las pensiones de los nativos». Sin embargo, si hacen falta veinte años para que los solicitantes de asilo encuentren empleos en la misma proporción que los europeos nativos, los baby boomers que esperan que los inmigrantes paguen sus pensiones no vivirán para verlo.
La ineficacia de las políticas gubernamentales de integración es un secreto a voces en Europa.
La explotación sexual sistemática de niñas vulnerables no es un fenómeno exclusivo de Reino Unido. Hay redes de tráfico y prostitución operando en todo el mundo. A comienzos de los 2000, se detectó un patrón de comportamiento algo similar en los Países Bajos; este caso fue conocido como el fenómeno lover boy . Las chicas de clase baja eran captadas por jóvenes marroquíes que les hacían creer que eran sus novios, pero que terminaban actuando como proxenetas y obligándolas a tener relaciones sexuales con grupos de hombres.
Hoy día en Suecia vemos indicios de prácticas parecidas: grupos de hombres inmigrantes identifican a mujeres y niñas vulnerables y las engañan o coaccionan para que tengan sexo.

En respuesta a la creciente incidencia de agresiones sexuales contra mujeres, los gobiernos europeos y sus burocracias están empleando cada vez más estrategias sacadas directamente del manual de los islamistas de mi juventud. En lugar de vigilar el comportamiento de los hombres, restringen la libertad de las mujeres. El mensaje implícito es que ellas son el problema y deben evitar encontrarse en situaciones en las que podrían ser atacadas. Tanto si la respuesta se debe a la falta de compromiso con una sociedad abierta como a la ineficacia burocrática, o a una financiación insuficiente, constituye un importante retroceso para los derechos de las mujeres.
Las sociedades que permiten la existencia de comunidades paralelas se resignan al desarrollo de sistemas legales paralelos. Esto es lo que ocurre con los tribunales de la sharía que aplican el derecho islámico al tratamiento de los asuntos maritales de los creyentes.

Si los líderes europeos siguen escondiendo la cabeza bajo tierra, creo que, en una o dos décadas, los derechos de las mujeres sufrirán un deterioro sustancial. Los espacios públicos tendrán un aspecto notablemente diferente; ya no veremos por las calles a mujeres caminando con confianza, solas, o tomando el transporte público sin nadie que las acompañe. Las restricciones no las sufrirán solo las de determinadas comunidades minoritarias, sino también —en distintos grados y en función de dónde vivan— una parte significativa del conjunto de todas las mujeres.
El motor de este cambio será la inmigración a gran escala desde países de mayoría musulmana, donde las personas se educan en una idea radicalmente diferente del lugar de la mujer en la sociedad. Pero igual de importante a la hora de propiciar este cambio serán las erradas políticas europeas de inmigración e integración. Al tratarla como un problema menor y confiar en que desaparezca discretamente, los líderes europeos han logrado convertir la inmigración en uno de los asuntos políticos dominantes de nuestra época. Y va camino de agravarse.
1. DEROGAR EL SISTEMA DE ASILO EXISTENTE
El sistema global de asilo y atención a los refugiados ya no sirve a su propósito declarado.
2. ABORDAR LOS FACTORES QUE EXPULSAN…
Es imposible reformar el sistema de asilo o corregir las políticas de integración fallidas sin afrontar antes las causas de la migración masiva. Occidente tendrá que invertir recursos para abordar las cuestiones económicas y de seguridad en los países de origen de los inmigrantes, o millones de personas más se jugarán la vida.
3. … Y LOS FACTORES QUE ATRAEN
Una parte crucial de la reforma pasa por replantearse el atractivo que suponen los generosos estados de bienestar de la Europa occidental. El contrato social entre los ciudadanos y el Estado se está rompiendo en lugares donde los programas de bienestar incorporan a grandes cantidades de beneficiarios cuyas familias nunca han contribuido al sistema. El estado de bienestar original se basaba en una idea de reciprocidad, pero los recién llegados lo experimentan más bien como una renta básica universal.
4. RESTAURAR EL IMPERIO DE LA LEY
Los gobiernos nacionales europeos también deben revisar sus sistemas de justicia penal, pues son simplemente demasiado indulgentes con quienes cometen delitos violentos, y otorgan a los inmigrantes excepciones al imperio de la ley inadmisibles.
5. ESCUCHAR A LOS INMIGRANTES INTEGRADOS
Me sorprendió una y otra vez constatar cómo los inmigrantes plenamente integrados son quienes más están haciendo por propiciar este debate.
6. PROPORCIONAR EDUCACIÓN SEXUAL A TODOS LOS NIÑOS
Nazir Afzal es el valiente y franco antiguo fiscal de la Corona que participó en los primeros juicios contra bandas pederastas en Reino Unido. Ha sido desde siempre un ferviente defensor de los derechos de las mujeres y habla sin tapujos sobre los problemas de la cultura del honor.

Por más que queramos, el progreso no viene solo. Las revoluciones dan pie a contrarrevoluciones, y los derechos son más fáciles de rescindir que de implantar.
No debemos olvidar que el concepto mismo de que las mujeres son iguales a los hombres es relativamente nuevo. Surgió solo en Occidente y, a pesar de sus logros —desde el derecho a votar hasta la protección frente a la discriminación laboral—, no se ha alcanzado todavía la igualdad completa a la que aspiran las feministas. Esta precaria cuasigualdad, que encontramos en la ley, si no en cada hogar y lugar de trabajo, lleva existiendo apenas una diminuta fracción de tiempo, y la historia nos ha enseñado que este tipo de conquistas son fácilmente reversibles.
La seguridad de las mujeres frente a hombres depredadores es la cuestión en torno a la cual todas las auténticas feministas deberían unirse y sumar fuerzas.
Las mujeres, podemos y debemos negarnos a ser reducidas, como lo hemos sido en el pasado —como lo he sido yo misma—, a la categoría de presas.

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Ayaan Ali has done expectational research into the sexual assault crisis in Europe and the affects of it. Here book is thought provoking, eye-opening, and in many ways convicting. She challenges the ideals that we have today and asks what it means to be liberal and what it should mean. For the quality research that she does her book was hard to keep focus because as she points out the issues that we are seeing I was constantly asking the question, “so what can we do to change things?” without receiving an answer. Here book is 18 chapters and out of the 18 only 4 of them cover solutions in thoughts on what we can do to change things. She dedicated the first majority to the many issues of sexual assault and immigration. I wish that she would have pieced where she introduced and issue and the problems and then gave the solution for it after discussing it and before moving on to the next issue. Framing the book as she did, I was constantly waiting for the other shoe to drop.
She does a great job of pointing out the issues with sexual assault: not taking women seriously, the police not doing enough, the light sentencing or no sentencing, the way that a victim has to prove themselves over and over again, the intrusive nature of the way women have to prove they have been assaulted, the fact that have to face their predator over and over in court to get a sentencing, and this double standard idea that the predator’s life is being ruined through the case and the victim’s hasn’t been by the assault. The issue I have again and again each chapter is not “maybe she is wrong” or “are the statistics true?” The issue I have is that she is only giving example after example to back up her point, but not giving a solution. I am aware and understand what is happening but what are we to do? I want to know how to help. How to decrease the horrors that exist for us women for simply being women. I want to know…where do we go from here? And it isn’t until the last four chapters that she gives that which is tough because it would be really easy to lose readers before they get to that point.
Other than the framework of her book I thought the information was incredible and something no one is talking about. It felt very contradictory to what I have learned in the past. It is very convicting for me, as a liberal and a feminist, to hear from an immigrant the issues she faces. It poses obvious questions that many have heard before such as: if the roles were reversed and this was happening to men would they do something about it? I find myself leaning toward not believing Ayaan’s research, which is crazy, and second guessing her because of the convicting, controversial, and contradictory views that she is speaking on. It is hard to rate and review because I feel so split. I feel that I can’t speak on this as a Caucasian European who has lived with so many privileges that my nightmares don’t come close to the actual horrors that these women have lived through and the other side of me that says “that’s the point;” that I have to use my voice and my privilege to make people listen and pay attention to what is happening.
Ali made me open eyes and realize that there are women that are left behind in the current feminist movement as much as we don’t want to believe it. “Progress is progress” is a quote that I think comes to mind when I think of the attitude that I have had toward my feminist journey and while that remains true, we have to be aware of where we are progressing and what is falling through the cracks. We also have to look at if that progression is turning a blind eye or regressing other movements. Ali isn’t wrong to say or believe that “we need a new feminist movement” but maybe we don’t have to wait for a new one maybe we just need more awareness and to reawaken the current movement.

If you are looking to understand what women, especially migrant women, in Europe are going through and looking to be convicted in a way that gets you moving to help others and you love research this is the book for you.

The book veers with mass immigration, sexual violence and women’s rights in Europe. It is about a colossal failure on the part of the European ruling class. And it deals with the solutions to the problem, the false ones and the real ones.
The attitudes and behavior of Muslim men for three reasons:
1. The magnitude of immigration to Europe from Muslim-majority countries, as well as its likely continuation and the associated growth of the European Muslim population.
2. Its political importance. In short, sexual misconduct by some Muslim immigrants provides populists and other right-wing groups and parties with a powerful tool with which to demonize all Muslim immigrants. If we remove this issue from the realm of taboo, the debate will no longer be monopolized by these elements.
3. A frank dialogue is also a challenge for Islamists, who recognize the problem, but propose a remedy that would relegate all women.

Overall crime has decreased in many countries as a result of pandemic measures. However, sexual violence has grown: it is a predictable consequence of confining families to their homes for long periods.
Opportunities to commit sexual crimes in the public sphere, the pandemic, of course, has slowed down legal and illegal immigration.

As a Somali, arriving in the Netherlands in 1992 I was shocked to see young women traveling alone on public transport, in bars and restaurants. I had grown up with the certainty that leaving the house without covering my head and body, or without a male relative to accompany me, would become the target of harassment and assault. But in Holland, women walked freely down the street at night, without a carbine man, with their hair uncovered and dressed as they pleased.
Of course, there were exceptions. Even in the Netherlands there were attacks, rapes and, from time to time, murders of women.
Many authors have written about the culture clash between Islam and the West by examining economics, demographics, language, religion, values, and geopolitics. Some mention the rights of women as an example. But I think that women themselves deserve to be the central axis of the analysis, because today there is nothing that distinguishes Western societies so clearly from Muslim ones as the way they treat women. The very idea that women are equal to men is a historical anomaly. Nothing but the West has emerged and only very recently. (The propaganda proclamations about the equality of the sexes in communist regimes concealed quite a different reality.) If we step back and consider the planet as a whole, we will see that it is still only a small proportion of women who enjoy the wonderful rights and freedoms that they have been achieved in the West. But these rights are precarious and are in danger of being eroded by men who view independent women – and who enjoy the same rights as themselves – as prey.

A variety of international agreements, pacts between the member states of the European Union and directives from Brussels outline the responsibilities of European governments towards immigrants and refugees:
• The Geneva Convention relating to the Status of Refugees (1951) and its Supplementary Protocol (1967) outlined the legal definition of “refugee” and the obligations towards them of sovereign states. Article 33 established the jus cogens [*] principle of non-refoulement, by which refugees cannot be returned to a country where it is foreseeable that they will face an unfair trial, persecution, torture or torture. death.
• The Schengen Agreement (1985) abolished internal borders between certain European states (originally five, today twenty-six) and created a common visa policy for the member states of the European Union.
• The Dublin Regulation (1990; amended in 2003 and 2013) determined that asylum applications had to be processed by the applicant’s first country of entry into the European Union.
• The Treaty of Amsterdam (1997) transferred national competences in matters of migration legislation, foreign policy and security to the European Union.
• The Lisbon Treaty (2007) made the Charter of Fundamental Rights of the European Union binding. This, among other things, includes the right to asylum.
We must also try to distinguish between:
• Authorized or legal immigrants: non-citizens residing in a European country for a period exceeding twelve months. Asylum seekers who have been granted refugee status and those who receive subsidiary protection status fall into this category.
• Asylum seekers: non-citizens who have applied for political asylum in a member country of the European Union following the procedures of the Dublin Regulation. People in this category cannot be provisionally deported while their petitions are being studied. If these are approved, applicants acquire refugee status and the right to live, move and work in the European Union.
• Unauthorized or illegal immigrants: non-citizens living in the country without a residence permit. They are people who have passed the stay established by their visa, who have resisted deportation, who have entered a country that is a member of the European Union without proper authorization or who are awaiting the resolution of their requests for political asylum. Since many European countries still retain the principle of ius san guinis citizenship, children born in Europe to unauthorized immigrant parents do not always become citizens of the European Union, unlike in countries where ius soli is applied, such as States United. Immigrants who obtained a residence permit under a fraudulent identity do not technically fall into this category.

How many of these immigrants are Muslim? Frontex does not collect data on the religion or culture of asylum seekers, but does report their nationality. From the statistics it can be deduced that the vast majority of newcomers in the last ten years were Muslim, since they came from countries with an Islamic majority that can range from just over 50 percent of Nigeria to 92-99 percent of Afghanistan. , Iraq, Pakistan and Syria, as well as Algeria, Libya and Tunisia. In total, between 2015 and 2018, about 2.4 million asylum applications were submitted in Europe on behalf of people from nine Muslim-majority countries.
Violence against women is a global problem. In the words of former UN Secretary General Ban Ki-moon: “There is a universal truth, applicable to all countries, cultures and communities: violence against women is never acceptable, it is never forgivable, it is never tolerable.” As the first comprehensive report of the World Health Organization (WHO) on the subject pointed out in 2013, violence against women is not only a flagrant violation of human rights, but is also a major public health problem.
The highest rates of intimate partner violence were in Southeast Asia (37.7 percent), the Eastern Mediterranean (37 percent) and Africa (36.6 percent). By contrast, the rate in Europe was 25.4 percent, and even lower in high-income countries as a whole (23.2 percent).
What do the official European statistics tell us? The main figures on sexual violence indicate that in the five years between 2008 and 2013, these crimes increased slightly by 3.9 percent. However, from 2015 there was a significant increase in several countries (England and Wales, Denmark and Sweden) which certainly cannot be fully justified by technical considerations.
In Germany there has been an impressive increase in rape cases since 2015. The number of victims of rape and sexual coercion (Vergewaltigung und sexueller Nötigung) ranged from 7,000 to 9,000 per year in the period 2000-2015, without being distinguishable a trend. In 2016 it was 8,102, but in 2017 the number rose to 11,444: an increase of 41 percent.

An important flaw in the data on sexual violence is that official statistics tend to put all types of aggressors in the same bag. They do not differentiate sexual violence committed by people known to the victims from opportunistic attacks at the hands of strangers.

The most grotesque manifestation of this new security awareness is the appearance of rape underwear and sweatpants. The start-up AR Wear has launched a patronage campaign to develop women’s underwear with safety closures on the legs and waist. Following the mass sexual assaults in Cologne in 2015 – and after narrowly escaping gang rape herself while running – German entrepreneur Sandra Seilz created ‘Safe Shorts’, which can be purchased online from 89 euros. These safety pants are attached to the body by means of unbreakable laces and incorporate a siren that is activated if the garment is manipulated. And, for roughly the same price, women can also choose to sport a Dutch-designed bracelet that emits a skunk-like smell when activated.

The consequence of living in denial is that almost everyone loses. Governments that feared that populist parties would benefit from openly commenting on the issue have found that this is just what happens when the debate goes silent. Populists across Europe have risen precisely because they have been the only ones willing to break the taboo. And the center-left parties that have embraced the idea that the growing population of Muslim immigrants constitutes the new proletariat have lost the confidence of their traditional voters. All over Europe they have paid for their opportunism at the polls.
Thus, trust between citizens and government institutions in all areas has deteriorated. Citizens see how the authorities have lost control of the borders and, in some cities, of the streets. The apparent failure to comply with the laws contributes to a lack of trust. The result is division and fragmentation.
Perhaps nowhere are the corrosive consequences of denial more evident than in the modern feminist movement.

Added to the failure of integration in Europe is the emergence of parallel societies: the geographical manifestation of the cultural segregation of immigrants and their children within Western societies. In these neighborhoods, entire apartment buildings, streets and schools are occupied by immigrants of certain ethnicities. Sometimes children in these neighborhoods do not speak the language of the country until they go to school, where they meet very few students from outside their community. They grow up in a cultural bubble, watch foreign movies and television shows, and vacations – if they have any – are in their family’s home country. They attend the local mosque, and when their parents decide the time has come, they push them into an arranged marriage …
European migration and integration policies are doomed to failure. Some still cling to the sugarcoated idea that hosting millions of asylum seekers will solve problems due to the continent’s aging demographics. The theory is that “immigrants will pay taxes that will help finance the pensions of the natives.” Yet if it takes twenty years for asylum seekers to find jobs at the same rate as native Europeans, baby boomers waiting for immigrants to pay their pensions won’t live to see it.
The ineffectiveness of government integration policies is an open secret in Europe.
The systematic sexual exploitation of vulnerable girls is not unique to the UK. There are trafficking and prostitution networks operating all over the world. In the early 2000s, a somewhat similar pattern of behavior was detected in the Netherlands; This case was known as the lover boy phenomenon. Lower-class girls were picked up by young Moroccans who made them believe they were their boyfriends, but ended up acting as pimps and forcing them to have sex with groups of men.
Today in Sweden we see signs of similar practices: groups of immigrant men identify vulnerable women and girls and trick or coerce them into having sex.

Added to the failure of integration in Europe is the emergence of parallel societies: the geographical manifestation of the cultural segregation of immigrants and their children within Western societies. In these neighborhoods, entire apartment buildings, streets and schools are occupied by immigrants of certain ethnicities. Sometimes children in these neighborhoods do not speak the language of the country until they go to school, where they meet very few students from outside their community. They grow up in a cultural bubble, watch foreign movies and television shows, and vacations – if they have any – are in their family’s home country. They attend the local mosque, and when their parents decide the time has come, they push them into an arranged marriage …
European migration and integration policies are doomed to failure. Some still cling to the sugarcoated idea that hosting millions of asylum seekers will solve problems due to the continent’s aging demographics. The theory is that “immigrants will pay taxes that will help finance the pensions of the natives.” Yet if it takes twenty years for asylum seekers to find jobs at the same rate as native Europeans, baby boomers waiting for immigrants to pay their pensions won’t live to see it.
The ineffectiveness of government integration policies is an open secret in Europe.
The systematic sexual exploitation of vulnerable girls is not unique to the UK. There are trafficking and prostitution networks operating all over the world. In the early 2000s, a somewhat similar pattern of behavior was detected in the Netherlands; This case was known as the lover boy phenomenon. Lower-class girls were picked up by young Moroccans who made them believe they were their boyfriends, but ended up acting as pimps and forcing them to have sex with groups of men.
Today in Sweden we see signs of similar practices: groups of immigrant men identify vulnerable women and girls and trick or coerce them into having sex.

In response to the increasing incidence of sexual assaults against women, European governments and their bureaucracies are increasingly employing strategies drawn directly from the handbook of the Islamists of my youth. Instead of policing men’s behavior, they restrict women’s freedom. The implicit message is that they are the problem and should avoid being in situations where they could be attacked. Whether the response is due to a lack of commitment to an open society, bureaucratic inefficiency, or insufficient funding, it constitutes a major setback for women’s rights.
Societies that allow the existence of parallel communities resign themselves to the development of parallel legal systems. This is the case with sharia courts that apply Islamic law to dealing with the marital affairs of believers.

If European leaders keep hiding their heads in the ground, I believe that, in a decade or two, women’s rights will suffer a substantial deterioration. Public spaces will look remarkably different; We will no longer see women walking confidently on the streets, alone, or taking public transportation without anyone accompanying them. The restrictions will not only be suffered by those of certain minority communities, but also – to different degrees and depending on where they live – a significant part of all women as a whole.
The engine of this change will be large-scale immigration from Muslim-majority countries, where people are educated in a radically different idea of the place of women in society. But just as important in bringing about this change will be the flawed European immigration and integration policies. By treating it as a minor problem and hoping that it will quietly disappear, European leaders have succeeded in making immigration one of the dominant political issues of our time. And it is on the way to getting worse.
1. REPEAL THE EXISTING ASYLUM SYSTEM
The global asylum and refugee care system no longer serves its stated purpose.
2. ADDRESS THE EXPELLING FACTORS …
It is impossible to reform the asylum system or correct failed integration policies without first addressing the causes of mass migration. The West will have to invest resources to address economic and security issues in the immigrants’ countries of origin, or millions more will risk their lives.
3. … AND THE FACTORS THAT ATTRACT
A crucial part of reform is rethinking the appeal of the generous welfare states of Western Europe. The social contract between citizens and the state is breaking down in places where welfare programs incorporate large numbers of beneficiaries whose families have never contributed to the system. The original welfare state was based on an idea of reciprocity, but newcomers experience it more as a universal basic income.
4. RESTORE THE RULE OF LAW
European national governments must also review their criminal justice systems, as they are simply too lenient towards those who commit violent crimes, and grant immigrants inadmissible exceptions to the rule of law.
5. LISTEN TO THE INTEGRATED IMMIGRANTS
I was surprised again and again to see how fully integrated immigrants are doing the most to spark this debate.
6. PROVIDE SEXUAL EDUCATION TO ALL CHILDREN
Nazir Afzal is the courageous and outspoken former Crown Prosecutor who was involved in the first trials against pedophile gangs in the UK. He has always been a fervent defender of women’s rights and speaks openly about the issues of the culture of honor.

As much as we want, progress does not come alone. Revolutions give rise to counterrevolutions, and rights are easier to rescind than to implement.
We must not forget that the very concept that women are equal to men is relatively new. It emerged only in the West, and despite its achievements – from the right to vote to protection against employment discrimination – the full equality that feminists aspire to has not yet been achieved. This precarious quasi-equality, which we find in the law, if not in every home and workplace, has existed for only a tiny fraction of time, and history has taught us that these types of conquests are easily reversible.
The safety of women from predatory men is the issue around which all true feminists should unite and join forces.
Women, we can and must refuse to be reduced, as we have been in the past – as I have been myself – to the category of prey.

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