Criminal-mente. La Criminología Como Ciencia — Paz Velasco De La Fuente / Criminal-mind. Criminology as Science by Paz Velasco De La Fuente (spanish book edition)

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Maravilloso trabajo que ha hecho de recopilación de información, pero sobretodo para ofrecernos esta «formación express» en formato libro a todos los autores de novela negra, que como yo, no pertenecemos a los profesionales de la seguridad, de la investigación privada, ni a los cuerpos de seguridad ni mucho menos somos criminólogos. Al alcance de todos. No es necesario tener conocimientos ni criminológicos ni criminalísticos para leerlo, simplemente interés en estas ciencias o en todo lo que ello supone. Con cantidad de notas que están en un glosario al final ordenadas por capítulos (lo cuál veo muy útil porque no te satura la página que lees, si quieres vas al final y lo buscas), una detallada bibliografía que se puede aplicar y consultar en muchoa casos…

En los ambientes ajenos al mundo del crimen, se tiende a confundir la criminología con la criminalística, o a pensar que una y otra son la misma ciencia, pero la realidad es que se trata de dos especialidades perfectamente diferenciadas. Tampoco ayuda demasiado que los medios de comunicación sean los primeros en caer en ese equívoco, pues ellos son la fuente principal de la que bebe la cultura popular.
Los criminólogos somos científicos sociales que, entre otras cosas, tratamos de prevenir el delito.

La criminología es una ciencia social interdisciplinar que se encarga del estudio empírico del comportamiento delictivo y de la reacción social frente al mismo. Concretamente, analiza el delito como acto individual, al delincuente, a la víctima y las medidas de control social existentes (formales e informales).
La criminalística, en oposición a la criminología, es la investigación técnica del delito.
En España, la figura del criminalista como tal no existe. Sus funciones las lleva a cabo la policía científica de las fuerzas y cuerpos de seguridad del Estado, formada por especialistas en las diversas áreas que constituyen la criminalística. Para ellos la escena del crimen será su mejor testigo, protagonista en sus laboratorios y esencia del proceso de investigación criminal.
La primera disciplina precursora de la criminalística fue lo que actualmente se conoce como «dactiloscopia», que es la ciencia que se ocupa del estudio de las huellas dactilares. No obstante, la criminalística tal como hoy la entendemos nació en el siglo XVII, de la mano de la medicina forense, cuando los médicos comenzaron a tomar parte en los procedimientos judiciales. Uno de los más importantes se produjo en 1840, cuando la hoy denominada «toxicología forense» subió al estrado por primera vez en la historia al demostrar ante el tribunal que Marie Lafarge había asesinado a su esposo con arsénico. Este fue un caso de gran relevancia, ya que, a través de la ciencia y con consecuencias penales, se logró detectar el veneno en el cuerpo de la víctima y determinar qué cantidad había sido necesario administrarle para matarla.

La maldad existe. Es un concepto que ha ido cambiando a lo largo del tiempo. Para el Santo Oficio, la maldad tenía su origen en el demonio, que inspiraba a las «brujas» a cometer actos terribles contra otras personas. Hoy, la maldad es más cotidiana y real, ya que es una construcción humana; la podemos ver reflejada en un niño que mata a otro, en una madre o un padre que mata a su hijo o en un sujeto que mata a sangre fría a varias personas en un centro comercial. Pero ¿debemos hablar de personas malvadas o de actos malvados que llevan a cabo las personas?
La maldad forma parte de la condición humana, y lo verdaderamente terrorífico es que no tiene un rostro determinado. A ella se le achaca la crueldad más absoluta e inimaginable.
La palabra «homicidio» procede del latín homicidium, formado por la raíz homo- (hombre) y el sufijo -cidio, del verbo caedere (matar). A partir de esta palabra, diversas disciplinas —no solo la criminología o el derecho, sino también la psiquiatría, la filosofía, la antropología o la sociología— han creado nuevos -cidios que identifican al sujeto pasivo del delito, es decir, a quién se mata. No todos los homicidios se tipifican como delitos en las leyes penales de los distintos ordenamientos jurídicos.
En el Código Penal de 1973 quedaban regulados los delitos de homicidio, infanticidio, parricidio y asesinato. Hoy solo existen dos tipos de delito penal relativos a la muerte de una persona: el homicidio y el asesinato. En el art. 23 del Código Penal actual se contempla el parentesco como una circunstancia que puede modificar la responsabilidad criminal del delincuente, bien como una agravante (delitos con contenido de carácter personal), bien como una atenuante (delitos en los que prevalece un sentido patrimonial).

Homicidio. Acción que provoca la muerte de otra persona. En España quedan regulados diferentes tipos de homicidios:

Homicidio doloso, recogido en el art. 138 del Código Penal: «El que matare a otro será castigado, como reo de homicidio, con la pena de prisión de diez a quince años», y la inhabilitación absoluta como pena accesoria. En este caso se debe demostrar que hubo dolo, es decir, conocimiento —saber lo que se hace— y voluntad de matar.
Homicidio imprudente, que se produce cuando se causa la muerte de otra persona por una imprudencia grave. Pena de 1 a 4 años de prisión, además de inhabilitación profesional, retirada del carné de conducir o retirada de la tenencia de armas por un tiempo determinado (art. 142.1). En el caso de imprudencia menos grave, el infractor será castigado con la pena de multa de 3 a 18 meses.

Asesinato. La reforma del Código Penal del 2015 establece tres clases de asesinatos:

Simple (art. 139.1). Muerte dada a otra persona, concurriendo alguna de las siguientes circunstancias: a) alevosía; b) precio, recompensa o promesa; c) ensañamiento; d) llevarlo a cabo para facilitar la comisión de otro delito o para evitar que se descubra. Pena de 15 a 25 años de prisión.
Agravado (art. 139.2). Si concurre más de una de las circunstancias anteriores, se impondrá la pena en su mitad superior.
Hiperagravado (art. 140). En este caso, el asesinato será castigado con la pena de prisión permanente, revisable ante los siguientes delitos: a) asesinato de un menor de 16 años o persona especialmente vulnerable; b) asesinato tras la comisión de un delito contra la libertad sexual de la víctima; c) asesinato en el seno de una organización criminal; d) asesinato de más de dos personas.
Hay países donde solo existe un tipo penal (el homicidio), como en Italia, Portugal, Rumanía, México o Argentina. En otros, existen dos tipos penales diferenciados, como en España, Francia, Suiza o Alemania.

Desde los orígenes de la humanidad, el hombre ha matado por muy diversas razones: odio, venganza, territorio, poder, ideología, fe o, simplemente, por placer. En tiempos de las cruzadas, apareció en Persia (hoy, Irán) la secta de los nizaríes, temida tanto por los cristianos como por los propios musulmanes. Contrariamente a lo que se cree, no surgieron para expulsar a los cruzados de Tierra Santa, sino para combatir a otros musulmanes. Su misión era el asesinato selectivo de políticos, militares y reyes, cometido que ejecutaban con perfección y a sangre fría. Aunque ellos también murieran, su muerte era el pase de entrada al paraíso. La fe era su motivación. La palabra «asesino» proviene del árabe haššāšīn o hashshāshīn.
Contrariamente a lo que se cree, los primeros Asesinos en Serie de la historia fueron europeos, aunque todos sabemos que es en Estados Unidos donde el fenómeno del asesinato serial se produce en mayor número.
En los siglos XV y XVI, destacaron los crueles y despiadados asesinatos por parte de dos nobles: el barón Gilles de Rais (1405-1440), que secuestró, violó, torturó y asesinó a cerca de cuatrocientos niños, y la condesa Isabel Báthory (1560-1614), acusada y condenada por asesinar a más de 640 doncellas y niñas, crímenes motivados por su obsesión con la belleza y la juventud.
Los motivos para cometer un delito son tan variados como los propios tipos delictivos, y tan diversos como los propios delincuentes. En el caso de los Asesinos Serie, no es suficiente con averiguar qué es lo que los impulsa a matar la primera vez, sino que también es importante saber qué los motiva a matar una y otra vez. La pregunta que debemos hacernos es: ¿qué consiguen al matar? Para responder a por qué matan, se intenta determinar el móvil del crimen; pero para responder a para qué matan, debemos buscar la finalidad última de sus acciones. Esta nos permite comprender lo que el agresor nos quiere decir con ese crimen, porque cada asesinato que él comete es un capítulo de la historia que nos está contando.

El término amok proviene de la palabra malaya meng-âmok (que significa ‘atacar y matar con ira ciega’), pues fue en Malasia donde este fenómeno se observó por primera vez. Aunque inicialmente se interpretó como un síndrome ligado a la cultura malaya, fue en 1973 cuando el psiquiatra Joseph Westermeyer definió el síndrome de amok en su artículo «On the Epidemicity of Amok Violence» como «una enfermedad mental que consiste en una súbita y espontánea eclosión de rabia salvaje, que hace que la persona afectada salga a la calle armada con un cuchillo o un arma de fuego y ataque, hiera o mate indiscriminadamente a todas aquellas personas que estén a su alcance». Se trata de una forma de expresión humana —en los momentos más extremos de las vidas de quienes la experimentan— que está aceptada en determinadas culturas. Hoy, somos testigos directos de que en Occidente también se dan este tipo de conductas, en las que el agresor suele ser un hombre de entre 18 y 45 años.
el amok es un «trastorno explosivo intermitente», definido como «arrebatos recurrentes en el comportamiento que reflejan una falta de control de los impulsos de la agresividad».

La sociopatía no es un trastorno psiquiátrico formal. Hace referencia a actitudes, conductas y comportamientos considerados antisociales y criminales por una gran parte de la sociedad pero que se ven normales o necesarios dentro de la subcultura o el entorno social en el que se llevan a cabo.
A diferencia de los psicópatas, los sociópatas pueden tener una conciencia bien desarrollada y capacidad para la empatía, el arrepentimiento y la lealtad con determinadas personas de su entorno más cercano. Sin embargo, su sentido del bien y del mal se basa en las normas y expectativas de su subcultura o del grupo donde viven y con el que se relacionan. Teniendo esto en cuenta, muchos criminales pueden ser descritos como sociópatas y no como psicópatas.
Se suele decir que una mujer criminal es peor que cualquier hombre criminal, pero no creo que sea cierto. Lo que ocurre es que influye en nosotros el hecho de que sea una mujer, y comprobamos que su grado de maldad y de perversión puede ser igual que el de muchos asesinos varones. Y esto nos horroriza, porque estamos acostumbrados a la violencia masculina y a la fragilidad femenina.
Las viudas negras son mujeres que emplean venenos o medicamentos en dosis letales para matar a una o a varias personas con premeditación y alevosía. Cometen un asesinato frío, deliberado y planificado. Razones como el dinero, los celos o, incluso, las relaciones abusivas que sufrían muchas mujeres —en la época victoriana, el veneno era la única arma que estas mujeres podían usar para escapar de sus matrimonios— hicieron que envenenaran la bebida y la comida de sus maridos y familiares durante siglos, en lo que ha sido una tipología criminal recurrente en la historia. Es un hecho comprobado que son muy pocas las mujeres que cometen asesinatos violentos en solitario, llevadas por un impulso incontrolable. Ellas matan en silencio, y se toman su tiempo para hacerlo.
– Matan solas, una única vez o en reiteradas ocasiones.
– Planifican y ejecutan las muertes con mucha paciencia. Son asesinas organizadas.
– En el 80 % de los casos, el móvil es el lucro, seguido por la venganza y la frustración. Casi todas matan por dinero. Su objetivo es adquirir, robar, estafar o heredar los bienes de las víctimas.
– Las víctimas más frecuentes suelen ser personas de su entorno: maridos, novios, amantes, miembros de su familia, amigos, vecinos o cualquier otra persona con la que hayan establecido una relación personal.
– Los crímenes los llevan a cabo en ámbitos privados, o bien en entornos descuidados (domicilios de ancianas que viven solas). Son geográficamente estables.
– El ciclo típico es de seis a ocho víctimas en un período de 10-15 años.
– Su modo de actuar es sigiloso y paciente para no levantar ningún tipo de sospecha, ya que saben que la muerte terminará llegando.
– El modus operandi consiste en suministrar a la víctima veneno o medicamentos en pequeñas dosis de modo continuado (para que apenas deje huellas en el organismo).

No existe un crimen de comprensión más compleja ni que genere más repulsión que el asesinato de un hijo a manos de sus progenitores. Es aún más incomprensible cuando es la madre la que acaba con la vida de su hijo, ya que lo que se espera de las madres es que protejan a sus hijos por encima de todas las cosas. Cada vez que un niño es asesinado a manos de su madre, la sociedad intenta justificarlo viéndolo como un acto de locura, porque nos es difícil entender que pueda tratarse de un hecho racional, premeditado e intencionado.
La antropología nos muestra múltiples actos de filicidio en diferentes países y culturas. Las muertes de niños se han producido históricamente por distintas razones, como la presencia de un defecto congénito (esquimales, indios mojave), supersticiones (algunas etnias ghanesas), rituales de sacrificio (fenicios), sistemas de control de la población, la ilegitimidad del hijo, la incapacidad de la madre para poder cuidarlo.
El filicidio a menudo se asocia a una actitud materna desviada y desnaturalizada, a una acción individual, libre y premeditada, motivada por los celos y la venganza. En los filicidios maternos, la presencia de trastornos mentales en las madres es relativamente frecuente, mientras que, en los paternos, cuando la muerte se produce suele ser de modo accidental o como consecuencia de los malos tratos hacia el menor. En los neonaticidios, la presencia de problemas psicopatológicos es excepcional. Lo más habitual es que se trate de madres que no desean tener un hijo en esos momentos por diversas razones.

Modelos teóricos de la perfilación criminal…

Criminal Investigation Analysis (CIA). Modelo del FBI para inferir determinados rasgos de personalidad y aspectos sociodemográficos del agresor desconocido. Se basa en el estudio de la escena del crimen. Se combinan la experiencia y los conocimientos de los agentes del FBI para llevar a cabo deducciones sobre qué tipo de sujeto ha podido cometer ese delito.
Behavioral Investigate Advice (BIA). Con este modelo, planteado en Reino Unido por David Canter, se intenta desarrollar el concepto de perfilación desde una investigación inductiva que parte de la recolección de datos de crímenes y criminales ya conocidos. También se centra en determinar cuál es el lugar de residencia de un criminal desconocido mediante el estudio geográfico de las escenas del crimen.
Behavioral Evidence Analysis (BEA). Desarrollado por Brent Turvey, es un método ideodeductivo que parte del análisis de las evidencias físicas, de la escena del crimen y de la víctima.
Crime Action Profiling (CAP). Desarrollado por R. Kocsis, tiene una metodología inductiva fundamentada en el conocimiento de la psicología forense.
Método VERA. Propuesto por Juan Enrique Soto (España), se trata de un modelo estructurado de elaboración de perfiles psicológicos a partir del análisis de la víctima (V).

Hannibal Lecter no aparece en el listado de los psicópatas de ficción más realistas porque es uno de los más mitificados e irreales. Es un personaje que, por unas razones u otras, ha fascinado a millones de personas en lugar de atemorizarlas. Su excepcional inteligencia, su gusto exquisito, su educación y su vocabulario, su profesión y su sensibilidad por las bellas artes han generado tal fascinación en el público que han eclipsado su faceta criminal: la de Asesino Serie caníbal, cruel y despiadado. El experto en perfiles del FBI John Douglas declaró que «no hay nadie, gracias a Dios, como él». Pero el doctor Lecter no es un psicópata real, entre otras cosas porque tiene un punto débil: la empatía y el afecto que siente hacia Clarice Starling, quizás la única persona capaz de humanizarlo.
Es cierto que el cine ha logrado con el tiempo mostrar a psicópatas cada vez más reales, pero aún siguen siendo una minoría, y es que la función del cine no es enseñar, sino entretener, a pesar de haberse intentado lo primero en algunas nuevas producciones. Solo algunos de esos personajes pueden ilustrar al público y a la sociedad en general sobre los aspectos reales de la psicopatía y de la sociopatía. Sin embargo, aunque todo el mundo conoce a Hannibal Lecter, no todos han oído hablar de Anton Chigurh, por lo que podemos concluir que el psicópata irreal de ficción sigue tomando la delantera en la literatura y en el cine.

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Wonderful work that has done information gathering, but above all to offer this «express training» in book format to all authors of crime stories, who like me, do not belong to security professionals, private investigation, or the security forces are far from being criminologists. Within everyone’s reach. It is not necessary to have knowledge of criminology or crime to read it, simply an interest in these sciences or in all that this implies. With a number of notes that are in a glossary at the end ordered by chapters (which I find very useful because the page you read does not saturate you, if you want you go to the end and look for it), a detailed bibliography that can be applied and consulted in many cases …

In environments outside the world of crime, there is a tendency to confuse criminology with criminalistics, or to think that one and the other are the same science, but the reality is that they are two perfectly differentiated specialties. Nor does it help much that the media are the first to fall into that mistake, as they are the main source from which popular culture drinks.
Criminologists are social scientists who, among other things, try to prevent crime.

Criminology is an interdisciplinary social science that deals with the empirical study of criminal behavior and the social reaction to it. Specifically, it analyzes crime as an individual act, the offender, the victim and the existing social control measures (formal and informal).
Criminalistics, as opposed to criminology, is the technical investigation of crime.
In Spain, the figure of the criminalist as such does not exist. Its functions are carried out by the scientific police of the State security forces and bodies, made up of specialists in the various areas that make up crime. For them the crime scene will be their best witness, protagonist in their laboratories and essence of the criminal investigation process.
The first precursor discipline of criminalistics was what is currently known as «fingerprint», which is the science that deals with the study of fingerprints. However, criminalistics as we understand it today was born in the 17th century, from the hands of forensic medicine, when doctors began to take part in legal proceedings. One of the most important occurred in 1840, when today’s so-called «forensic toxicology» took the stand for the first time in history, demonstrating in court that Marie Lafarge had murdered her husband with arsenic. This was a case of great relevance, since, through science and with criminal consequences, it was possible to detect the poison in the victim’s body and determine how much it had been necessary to administer to kill it.

Evil exists. It is a concept that has been changing over time. For the Holy Office, evil had its origin in the devil, who inspired «witches» to commit terrible acts against other people. Today, evil is more daily and real, since it is a human construction; we can see it reflected in a child who kills another, in a mother or father who kills her child or in a subject who kills several people in cold blood in a shopping center. But should we talk about evil people or evil acts that people carry out?
Evil is part of the human condition, and what is truly terrifying is that it does not have a determined face. She is blamed for the absolute and unimaginable cruelty.
The word «homicide» comes from the Latin homicidium, formed by the root homo- (man) and the suffix -cidio, from the verb caedere (to kill). From this word, various disciplines —not only criminology or law, but also psychiatry, philosophy, anthropology, or sociology— have created new -cids that identify the taxable person of the crime, that is, who is Bush. Not all homicides are classified as crimes in the criminal laws of the different legal systems.
The crimes of homicide, infanticide, parricide and murder were regulated in the 1973 Penal Code. Today there are only two types of criminal offenses related to the death of a person: homicide and murder. In art. 23 of the current Penal Code considers kinship as a circumstance that can modify the criminal responsibility of the offender, either as an aggravating circumstance (crimes with a personal content), or as a mitigating factor (crimes in which a sense of heritage prevails).

Homicide. Action that causes the death of another person. In Spain, different types of homicides are regulated:

Intentional homicide, included in art. 138 of the Penal Code: «Whoever kills another will be punished, as a criminal for murder, with a prison sentence of ten to fifteen years», and absolute disqualification as an accessory penalty. In this case, it must be demonstrated that there was fraud, that is, knowledge – knowing what is done – and the will to kill.
Reckless manslaughter, which occurs when the death of another person is caused by serious recklessness. Penalty of 1 to 4 years in prison, in addition to professional disqualification, withdrawal of driving license or withdrawal of possession of weapons for a specified time (art. 142.1). In the case of less serious recklessness, the offender will be punished with a fine of 3 to 18 months.

Murder. The reform of the Penal Code of 2015 establishes three kinds of murders:

Simple (art. 139.1). Death given to another person, in any of the following circumstances: a) treachery; b) price, reward or promise; c) cruelty; d) carry it out to facilitate the commission of another crime or to prevent it from being discovered. Penalty of 15 to 25 years in prison.
Aggravated (art. 139.2). If more than one of the above circumstances occurs, the penalty will be imposed in the upper half.
Hyperagravado (art. 140). In this case, murder will be punished with a permanent prison sentence, which can be reviewed for the following crimes: a) murder of a minor under 16 years of age or a particularly vulnerable person; b) murder after the commission of a crime against the sexual freedom of the victim; c) murder within a criminal organization; d) murder of more than two people.
There are countries where there is only one criminal type (homicide), such as in Italy, Portugal, Romania, Mexico or Argentina. In others, there are two different types of penalties, such as in Spain, France, Switzerland or Germany.

Since the origins of humanity, man has killed for many different reasons: hatred, revenge, territory, power, ideology, faith, or simply for pleasure. At the time of the crusades, the Nizari sect appeared in Persia (today Iran), feared by both Christians and Muslims themselves. Contrary to popular belief, they did not arise to expel the Crusaders from the Holy Land, but to fight other Muslims. Their mission was the selective assassination of politicians, soldiers and kings, a task that they carried out with perfection and in cold blood. Although they also died, their death was the entrance pass to paradise. Faith was his motivation. The word «murderer» comes from the Arabic haššāšīn or hashshāshīn.
Contrary to popular belief, the first Serial Killers in history were European, although we all know that it is in the United States that the phenomenon of serial murder occurs in the greatest number.
In the 15th and 16th centuries, the cruel and ruthless murders by two nobles stood out: Baron Gilles de Rais (1405-1440), who kidnapped, raped, tortured and murdered about four hundred children, and Countess Isabel Báthory ( 1560-1614), accused and convicted of murdering more than 640 maidens and girls, crimes motivated by her obsession with beauty and youth.
The motives for committing a crime are as varied as the criminal types themselves, and as diverse as the criminals themselves. In the case of the Serial Killers, it’s not enough just to find out what drives them to kill the first time, it’s also important to know what motivates them to kill over and over again. The question we must ask ourselves is: what do they achieve by killing? To answer why they kill, an attempt is made to determine the motive for the crime; but to answer what they kill for, we must seek the ultimate purpose of their actions. This allows us to understand what the aggressor means to us with that crime, because each murder he commits is a chapter in the story he is telling us.

The term amok comes from the Malay word meng-âmok (which means ‘attack and kill with blind anger’), as it was in Malaysia that this phenomenon was first observed. Although it was initially interpreted as a syndrome linked to Malaysian culture, it was in 1973 when psychiatrist Joseph Westermeyer defined amok syndrome in his article «On the Epidemicity of Amok Violence» as «a mental illness consisting of a sudden and spontaneous outbreak of wild rage, which causes the affected person to go out armed with a knife or a firearm and attack, indiscriminately injure or kill all those within their reach ». It is a form of human expression – at the most extreme moments in the lives of those who experience it – that is accepted in certain cultures. Today, we are direct witnesses that this type of behavior also occurs in the West, in which the aggressor is usually a man between 18 and 45 years old.
amok is an «intermittent explosive disorder», defined as «recurrent outbursts in behavior that reflect a lack of control over impulses of aggressiveness.»

Sociopathy is not a formal psychiatric disorder. It refers to attitudes, behaviors and behaviors considered antisocial and criminal by a large part of society but which are seen as normal or necessary within the subculture or social environment in which they are carried out.
Unlike psychopaths, sociopaths may have a well-developed conscience and capacity for empathy, repentance, and loyalty to certain people in their closest environment. However, their sense of right and wrong is based on the norms and expectations of their subculture or the group where they live and with whom they interact. With this in mind, many criminals can be described as sociopaths and not as psychopaths.
It is often said that a criminal woman is worse than any criminal man, but I do not think it is true. What happens is that the fact that she is a woman influences us, and we see that her degree of evil and perversion can be the same as that of many male murderers. And this horrifies us, because we are used to male violence and female fragility.
Black widows are women who use poisons or drugs in lethal doses to kill one or more people with premeditation and treachery. They commit a cold, deliberate and planned murder. Reasons like money, jealousy, or even the abusive relationships that many women suffered — in the Victorian era, poison was the only weapon that these women could use to escape their marriages — caused them to poison food and drink. their husbands and relatives for centuries, in what has been a recurring criminal typology in history. It is a proven fact that very few women commit solitary violent killings, driven by an uncontrollable drive. They kill in silence, and take their time to do so.
– They kill alone, once or repeatedly.
– They plan and execute the deaths with great patience. They are organized assassins.
– In 80% of cases, the motive is profit, followed by revenge and frustration. Almost all kill for money. Its objective is to acquire, steal, defraud or inherit the assets of the victims.
– The most frequent victims are usually people from their environment: husbands, boyfriends, lovers, family members, friends, neighbors or anyone else with whom they have established a personal relationship.
– Crimes are carried out in private settings, or in neglected settings (homes of elderly women who live alone). They are geographically stable.
– The typical cycle is six to eight victims in a period of 10-15 years.
– Their way of acting is stealthy and patient so as not to raise any kind of suspicion, since they know that death will end up coming.
– The modus operandi consists of supplying the victim with poison or medicines in small doses in a continuous way (so that it hardly leaves traces on the body).

There is no crime of more complex understanding or that generates more repulsion than the murder of a child at the hands of their parents. It is even more incomprehensible when it is the mother who ends the life of her child, since what is expected of mothers is that they protect their children above all else. Every time a child is murdered at the hands of his mother, society tries to justify it by seeing it as an act of madness, because it is difficult for us to understand that it could be a rational, premeditated and intentional act.
Anthropology shows us multiple acts of filicide in different countries and cultures. The deaths of children have historically occurred for different reasons, such as the presence of a birth defect (Eskimos, Mojave Indians), superstitions (some Ghanaian ethnicities), sacrifice rituals (Phoenicians), population control systems, the illegitimacy of son, the mother’s inability to care for him.
Filicide is often associated with a deviant and denatured maternal attitude, with an individual, free and premeditated action, motivated by jealousy and revenge. In maternal filicides, the presence of mental disorders in mothers is relatively frequent, while in paternal ones, when death occurs it is usually accidental or as a consequence of mistreatment of the minor. In neonaticides, the presence of psychopathological problems is exceptional. The most common is that they are mothers who do not want to have a child at that time for various reasons.

Theoretical models of criminal profiling …

Criminal Investigation Analysis (CIA). FBI model to infer certain personality traits and sociodemographic aspects of the unknown assailant. It is based on the study of the crime scene. The experience and knowledge of FBI agents are combined to carry out deductions on what type of subject may have committed that crime.
Behavioral Investigate Advice (BIA). This model, proposed in the United Kingdom by David Canter, attempts to develop the concept of profiling from an inductive investigation based on the collection of data on already known crimes and criminals. It also focuses on determining the place of residence of an unknown criminal by geographically studying crime scenes.
Behavioral Evidence Analysis (BEA). Developed by Brent Turvey, it is an ideodeductive method that starts from the analysis of the physical evidence, the crime scene and the victim.
Crime Action Profiling (CAP). Developed by R. Kocsis, it has an inductive methodology based on knowledge of forensic psychology.
VERA method. Proposed by Juan Enrique Soto (Spain), it is a structured model for preparing psychological profiles based on the analysis of the victim (V).

Hannibal Lecter does not appear on the list of the most realistic fictional psychopaths because he is one of the most mythical and unreal. He is a character who, for one reason or another, has fascinated millions of people instead of scaring them. His exceptional intelligence, his exquisite taste, his education and vocabulary, his profession and his sensitivity to the fine arts have generated such a fascination in the public that they have eclipsed his criminal facet: that of the cannibalistic murderer, cruel and ruthless. FBI profiling expert John Douglas said «there is no one, thank goodness, like him.» But Dr. Lecter is not a real psychopath, among other things because he has a weak point: the empathy and affection he feels towards Clarice Starling, perhaps the only person capable of humanizing him.
It is true that cinema has managed over time to show increasingly real psychopaths, but they are still a minority, and that is that the function of cinema is not to teach, but to entertain, despite having tried the first in some new productions . Only some of those characters can enlighten the public and society in general about the real aspects of psychopathy and sociopathy. However, although everyone knows Hannibal Lecter, not everyone has heard of Anton Chigurh, so we can conclude that the unreal fictional psychopath continues to take the lead in literature and film.

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