Atrapamoscas — Robert Musil / Flypaper by Robert Musil

Intrigante y reflexivo, pero lleno de sí mismo. Al leer las historias cortas dentro de uno no se siente como si estuvieran leyendo las opiniones de un personaje. Las palabras del autor golpean con un malentendido académico tan rígido del mundo que la pretensión rezuma de la página, lo cual es triste porque las palabras dentro están escritas brillantemente, y yo estaba particularmente enamorado de “el desparramador de pintura” y su noción sobre lo que es un artista.
Resumir el trabajo de la manera más fácil es citar el trabajo “En el brezal cerca de Roma: tenían los rostros largos y las delicadas calaveras de los mártires”. Esa línea suena brillante, pero con un momento o dos de contemplación, uno puede ver cómo el autor percibe el mundo y cuán orgullosamente la opinión se convierte en realidad.
Musil hace muy buenos bocetos en prosa, casi como ejercicios de atención plena, sobre una variedad de temas. También se ramifica en territorio más surrealista con una enigmática historia más larga.

Una espléndida colección de prosa elegante, tocando una variedad de temas mundanos, desde el papel epónimo, hasta monumentos, ovejas y estatuas sepulcrales, expresados con claridad, color y los toques más suaves. La única fisura es la pieza final, el cuento el mirlo, que desafortunadamente arrastra y vacila bajo el peso de la prosa, mostrando que, a pesar de sus poderes de descripción supremos, el verdadero talento de Musil no radica en las historias, sino en vincular al mundo en el mundo, mejores palabras.

El pintor y el poeta son, sobre todas las cosas, en los ojos de sus contemporáneos, aquellos que no pueden hacer lo que los desparramadores de pintura y los desparramadores de tinta sí pueden. Esta es la razón por la que tantos desparramadores de tinta se consideran poetas y tantos desparramadores de pintura pintores. La diferencia generalmente se hace evidente cuando es demasiado tarde. Pues para ese momento una nueva generación de desparramadores de tinta y desparramadores de pintura se ha hecho adulta y ya sabe lo que el pintor y el poeta recién acaban de aprender. Esto también explica por qué el pintor y el poeta siempre parecen pertenecer al pasado o el futuro; siempre se los está esperando o son declarados extintos.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/03/09/sobre-la-estupidez-robert-musil/

https://weedjee.wordpress.com/2020/12/03/atrapamoscas-robert-musil-flypaper-by-robert-musil/

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Intriguing and thoughtful, yet full of itself. When reading the short stories within one does not feel like they are reading a character’s opinions. The author’s words strike with such a rigid academic misunderstanding of the world that pretentiousness oozes off the page, which is sad because the words within are brilliantly written, and I was particularly enamoured with “The Paintspreader” and its notion on what is an artist.
To sum up the work in the easiest way is to quote the work “On the heath near Rome: They had the long faces and the delicate skulls of martyrs.” That line sounds brilliant, but with a moment or two of contemplation, one can see how the author perceives the world and how proudly opinion becomes fact.
Musil does very nice prose sketches, almost like mindfulness exercises, on a variety of subjects. He also branches into more surreal territory with an enigmatic longer story.

A splendid collection of elegant prose, touching on a variety of mundane topics–from the eponymous flypaper, through to monuments, sheep, and sepulchral statues–expressed with clarity, colour, and the gentlest of touches. The only fissure is the final piece, the short story Blackbird, which unfortunately drags and falters under the weight of the prose, showing that, despite his supernal powers of description, Musil’s real talent lay not in stories, but in binding the world in the finest of words.

The painter and the poet are, above all things, in the eyes of their contemporaries, those who cannot do what paint splatters and ink splatters can. This is the reason why so many ink spreaders consider themselves poets and so many paint spreaders painters. The difference usually becomes apparent when it is too late. Well, by that time a new generation of ink spreaders and paint spreaders has grown into adulthood and already knows what the painter and the poet have just learned. This also explains why the painter and the poet always seem to belong to the past or the future; they are always waiting for them or they are declared extinct.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2017/03/09/sobre-la-estupidez-robert-musil/

https://weedjee.wordpress.com/2020/12/03/atrapamoscas-robert-musil-flypaper-by-robert-musil/

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