La Desaparición De Los Rituales: Una Tipología Del Presente — Byung-Chul Han / Vom Verschwinden Der Rituale: Eine Topologie Der Gegenwart (The Disappearance Of Rituals: A Topology Of The Present) by Byung-Chul Han

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En el contexto ritual, las cosas no se consumen ni se consumen, sino que se usan. Así es como pueden envejecer. Sin embargo, bajo la restricción de la producción, nos comportamos hacia las cosas, sí hacia el mundo, usando en lugar de usar. A cambio, nos consumen.
Byung-Chul Han trata intensamente el significado de los rituales para las personas y el efecto que tiene que desaparezcan cada vez más de las sociedades occidentales modernas.

El título y la breve descripción despertaron de inmediato mi interés. El libro es bastante delgado, pero aún ofrece muchas ideas para pensar y reflexionar sobre mis propias experiencias y hábitos. Tengo la impresión de que Han describe un fenómeno al que ya se dedican movimientos como la búsqueda de una vida minimalista y sostenible, ya sea consciente o inconscientemente. A este respecto, fue agradable poder vincular muchos de los enfoques muy teóricos con algunas ideas prácticas, incluso si, al contrario de los comentarios de Hans, se centran en el individuo.
Los rituales alivian al ego de la carga del yo.
Al principio, necesitaba algunas páginas para encontrar mi camino hacia su estilo y los muchos conceptos (especialmente filosóficos) y ejemplos (cotidianos) que aborda y entrelaza requieren cierta concentración. Sin embargo, el texto fue fácil de leer y en general me pareció muy interesante. Las observaciones de Han se basan en diversas observaciones, cuyos principales temas son: trabajo y juego, lidiar con la muerte y el uso del lenguaje, la guerra y la política, sirven como ejemplos e ilustran un concepto muy polifacético.
Apenas leemos poemas ahora. En contraste con el thriller muy popular de hoy, no contienen ninguna verdad final. No permiten la lectura pornográfica, ni la agudeza pornográfica. Se oponen a la producción de significado.
Me resultó difícil decir que la depresión es el resultado de nuestra sociedad des-ritualizada, ya que no estoy seguro de cómo lo dijo Han y, por lo que sé, esta enfermedad ha demostrado tener causas biomédicas. También tuve que sorprenderme de que Twitter de todas las cosas, una plataforma que personalmente experimenté como una construcción extremadamente comunitaria y que desarrolló sus propios rituales, aparece como un ejemplo (unilateral) de comunicación en serie vacía y autoproducción. Si alguna vez me encuentro con el autor, ¡estos son dos puntos que me gustaría discutir!
En general, me gustó mucho el libro y me dio muchas sugerencias. Encontré algunas cosas en este libro que hicieron que el presente me pareciera bajo una nueva luz.
Lo mejor para mí es el término «apariencia hermosa». Es sinónimo de amistad superficial. Está calificado positivamente. Me gustó mucho y el término y la explicación se han usado varias veces en las discusiones.

Los ritos son acciones simbólicas. Transmiten y representan aquellos valores y órdenes que mantienen cohesionada una comunidad. Generan una comunidad sin comunicación, mientras que lo que predomina hoy es una comunicación sin comunidad. De los rituales es constitutiva la percepción simbólica. El símbolo, palabra que viene del griego symbolon, significaba originalmente un signo de reconocimiento o una «contraseña» entre gente hospitalaria.
Los rituales se pueden definir como técnicas simbólicas de instalación en un hogar. Transforman el «estar en el mundo» en un «estar en casa». Hacen del mundo un lugar fiable. Son en el tiempo lo que una vivienda es en el espacio. Hacen habitable el tiempo. Es más, hacen que se pueda celebrar el tiempo igual que se festeja la instalación en una casa. Ordenan el tiempo, lo acondicionan.
La desaparición de los símbolos remite a la progresiva atomización de la sociedad. Al mismo tiempo la sociedad se vuelve narcisista. El proceso narcisista de interiorización desarrolla una animadversión hacia la forma. Las formas objetivas se rechazan a favor de los estados subjetivos. Los rituales son inasequibles a la interioridad narcisista. La libido del yo no puede acoplarse con ellos. Quien se entrega a los rituales tiene que olvidarse de sí mismo. Los rituales generan una distancia hacia sí mismo, hacen que uno se trascienda a sí mismo. Vacían de psicología y de interioridad a sus actores.

El régimen neoliberal fuerza a percibir de forma serial e intensifica el hábito serial. Elimina intencionadamente la duración para obligar a consumir más. El constante update o actualización, que entre tanto abarca todos los ámbitos vitales, no permite ninguna duración ni ninguna finalización. La permanente presión para producir conduce a una pérdida del hogar. A causa de ello la vida se vuelve más contingente, más fugaz y más inconstante. Pero morar necesita duración.
La comunicación digital se está convirtiendo hoy cada vez más en una comunicación sin comunidad. El régimen neoliberal impone la comunicación sin comunidad, aislando a cada persona y convirtiéndola en productora de sí misma. La palabra «producir» viene del latín producere, que significa exhibir o hacer visible. La palabra francesa produire conserva aún el significado de mostrar. Se produire significa «presentarse», «dejarse ver». El coloquialismo alemán sich produzieren, «darse tono» o «darse postín», se remonta a la misma etimología. Hoy nos «damos tono» en todas partes y forzosamente, por ejemplo en las redes sociales. Lo social se somete por completo a la autoproducción. Todo el mundo se autoproduce, se «da tono» para llamar más la atención.

La sociedad de la autenticidad es una sociedad de la representación. Todo el mundo se representa a sí mismo. Todo el mundo se da tono. Todo el mundo rinde culto al yo y oficia la liturgia del yo, en la que uno es el sacerdote de sí mismo.
El culto a la autenticidad erosiona el espacio público, que se desintegra en espacios privados. Cada uno lleva consigo su espacio privado a todas partes. En el espacio público hay que cumplir una función y representar un papel distanciándose de lo privado. El espacio público es un lugar de representaciones escénicas, un teatro.
El arte no es un discurso. Opera a través de formas, de significantes, y no de significados. Para el arte resulta destructivo el proceso de interiorización que lo asimila al discurso y que renuncia al exterior misterioso a favor del interior profano. El desencantamiento del arte es un fenómeno del narcisismo, de la interiorización narcisista.
El narcisismo colectivo elimina el eros y desencanta el mundo. Las reservas eróticas en la cultura se van agotando sin disimulo alguno. Son también aquellas fuerzas que mantienen cohesionada una comunidad y la inspiran para juegos y fiestas. Sin ellas se produce una atomización destructiva de la sociedad. Los rituales y las ceremonias son actos genuinamente humanos que hacen que la vida resulte festiva y mágica. Su desaparición degrada y profana la vida reduciéndola a mera supervivencia. Por eso, de un reencantamiento del mundo cabría esperar una fuerza salutífera que contrarrestara el narcisismo colectivo.

La religión cristiana es, en marcada medida, narrativa. Días festivos como los de Pascua, Pentecostés y Navidad son clímax narrativos dentro de una narrativa global que genera sentido y da orientación. Cada día alcanza su tensión narrativa propia y obtiene su relevancia específica dentro de la narrativa global. El propio tiempo se hace narrativo, es decir, significativo. El capitalismo no es narrativo. No narra. Solo cuenta. Priva al tiempo de toda significación. Profana el tiempo reduciéndolo a tiempo laboral. Así es como los días resultan todos iguales.
La iglesia es un lugar de congregación. La palabra sinagoga viene del griego synagein, que igual que symbállein significa «juntar». Es un lugar donde se celebran en común rituales religiosos, es decir, donde se presta atención, en compañía de otros, a lo sagrado. La religión como religare es al mismo tiempo relegere, «fijar la atención». En eso se distingue el templo del museo. Ni los visitantes de los museos ni los turistas constituyen una comunidad. Son masas o muchedumbres. También los lugares son profanados al quedar convertidos en sitios dignos de visitarse o en atracciones turísticas. «Haber visto» es la versión consumista de relegere. Ahí no se presta una atención profunda.
El sabbat indica que el reposo contemplativo, la quietud y el silencio son esenciales para la religión. También en este sentido la religión se contrapone diametralmente al capitalismo. Al capitalismo no le gusta la calma. La calma sería el nivel cero de producción, y en la sociedad posindustrial el silencio sería el nivel cero de comunicación.

La sociedad de la producción está dominada por el miedo a la muerte. El capital parece ser una garantía contra la muerte. Nos lo imaginamos como una acumulación de tiempo, pues con dinero se puede hacer que otro trabaje por uno mismo, es decir, se puede comprar el tiempo. El capital ilimitado genera la ilusión de un tiempo ilimitado. El capital trabaja contra la muerte entendida como una pérdida absoluta. Tiene que superar el tiempo limitado de vida.
El arte de vivir se opone al terror de la psicología. Hoy estamos atrapados en nuestra psicología. Pero la retirada narcisista al ego, a la psicología, destruye los espacios de juego, la fantasía lúdica. El arte de vivir significa escapar de sí mismo a la búsqueda de formas de vida y de juego que todavía no tengan nombres.
Hoy vivir no significa otra cosa que producir. Todo se traslada de la esfera del juego a la esfera de la producción. Todos nosotros somos trabajadores, hemos dejado de ser jugadores. El propio juego se degrada a una ocupación para el tiempo libre. Solo se tolera el juego débil. Constituye un elemento funcional dentro de la producción. La sagrada seriedad del juego ha dejado paso a la seriedad profana del trabajo y la producción. La vida que se somete al dictado de la salud, la optimización y el rendimiento se asemeja a un sobrevivir. Carece de todo esplendor, de toda soberanía, de toda intensidad.

Hoy se moraliza a diestro y siniestro y sin parar, pero al mismo tiempo la sociedad se está embruteciendo. Desaparecen los gestos de cortesía. El culto a la autenticidad los desprecia. Los modales pulcros son cada vez más inusuales. También en este sentido somos hostiles a las formas. Al parecer la moral no excluye el embrutecimiento de la sociedad. La moral carece de forma. La interioridad moral se las arregla sin formas. Incluso se podría decir que cuanto más moralizante es una sociedad, más descortés se vuelve. Frente a esta moral amorfa hay que defender una ética de las bellas formas.

La guerra de los drones es un dataísmo de la matanza. La matanza se produce sin combate, sin dramatismo, sin destino. Se produce maquinalmente, a la inapelable luz de los flujos de datos. Se aspira a una transparencia dataísta de la matanza. Hoy todo se ajusta al modelo de la producción. La guerra que produce la muerte es diametralmente opuesta a la guerra como duelo ritual. La producción y los rituales se excluyen entre sí. La guerra de drones refleja aquella sociedad en la que todo se ha vuelto una cuestión de trabajo, de producción y de rendimiento.

La pornografía acaba sentenciando el final de la seducción. De ella se ha erradicado por completo al otro. El placer pornográfico es narcisista. Surge del consumo inmediato del objeto que se ofrece sin velos. Igual que se hace con el sexo, hoy se desnuda incluso el alma. La pérdida de toda capacidad de crear ilusiones y apariencias, de toda capacidad para el teatro, el juego y el espectáculo, es el triunfo de la pornografía.
La pornografía es un fenómeno de la transparencia. La época de la pornografía es la época de la univocidad. Hoy hemos perdido la capacidad de percibir fenómenos como el misterio y el enigma. Ya las ambigüedades o las ambivalencias nos producen malestar. Incluso el chiste se proscribe hoy a causa de su equivocidad. La seducción presupone la negatividad del secreto. La positividad de la univocidad solo tolera el proceso. Incluso la lectura asume hoy una forma pornográfica.
El placer que causa el texto se parece a la voluptuosidad que suscita el striptease. Surge de un progresivo desvelamiento de la verdad como sexo.
El juego de la seducción, que requiere mucho tiempo, se elimina hoy cada vez más a favor de la satisfacción inmediata del deseo sexual. La seducción no se aviene con la producción.
Somos una cultura de la eyaculación precoz. Cualquier seducción, cualquier forma de seducción, que es un proceso enormemente ritualizado, se borra cada vez más tras el imperativo sexual naturalizado, tras la realización inmediata e imperativa de un deseo.
Carne en latín se dice caro. En la época postsexual la pornografía se radicaliza convirtiéndose en carografía. Lo que destruye la sexualidad no es la negatividad de la prohibición o de la abstinencia, sino la positividad de la sobreproducción. El exceso de positividad constituye la patología de la sociedad actual. Lo que la enferma no es la carestía, sino la demasía.

Libros del autor comentados en el blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/20/psicopolitica-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/27/la-expulsion-de-lo-distinto-byung-chul-han-the-expulsion-of-the-other-bybyung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/28/la-sociedad-de-la-transparencia-byung-chul-han-the-transparency-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2019/05/05/la-sociedad-del-cansancio-byung-chul-han-the-burnout-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2020/05/16/sopa-de-wuhan-giorgio-agamben-slavoj-zizek-jean-luc-nancy-franco-bifo-berardi-santiago-lopez-petit-judith-butler-alain-badiou-david-harvey-byung-chul-han-raul-zi/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/13/la-desaparicion-de-los-rituales-una-tipologia-del-presente-byung-chul-han-vom-verschwinden-der-rituale-eine-topologie-der-gegenwart-the-disappearance-of-rituals-a-topology-of-the-prese/

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In the ritual context, things are neither consumed nor consumed, but used. This is how they can grow old. However, under the constraint of production, we behave towards things, yes towards the world, using instead of using. In return, they consume us.
Byung-Chul Han intensively discusses the meaning of rituals for people and the effect that has increasingly disappear from modern western societies.

The title and the short description immediately piqued my interest. The book is quite thin, but it still offers many ideas for thinking and reflecting on my own experiences and habits. I have the impression that Han describes a phenomenon to which movements such as the search for a minimalist and sustainable life are already dedicated, whether consciously or unconsciously. In this regard, it was nice to be able to link many of the very theoretical approaches to some practical ideas, even if, contrary to Hans’s comments, they focus on the individual.
Rituals relieve the ego from the burden of the self.
At first, I needed a few pages to find my way to his style, and the many (especially philosophical) concepts and (everyday) examples he addresses and interlocks require some concentration. However, the text was easy to read and I found it very interesting overall. Han’s observations are based on various observations, the main themes of which are: work and play, dealing with death and the use of language, war and politics, serve as examples and illustrate a very multifaceted concept.
We hardly read poems now. In contrast to today’s very popular thriller, they contain no final truth. They do not allow pornographic reading, nor pornographic acuity. They oppose the production of meaning.
It was difficult for me to say that depression is the result of our de-ritualized society, since I’m not sure how Han said it and, as far as I know, this disease has been shown to have biomedical causes. I also had to be surprised that Twitter of all things, a platform that I personally experienced as an extremely communal construct and that developed its own rituals, appears as an (one-sided) example of empty serial communication and self-production. If I ever meet the author, these are two points I’d like to discuss!
Overall, I really liked the book and gave many suggestions. I found some things in this book that made the present seem like a new light to me.
Best for me is the term «beautiful appearance». It is synonymous with superficial friendship. It is rated positively. I really liked it and the term and explanation have been used several times in discussions.

Rites are symbolic actions. They transmit and represent those values and orders that keep a community cohesive. They generate a community without communication, while what predominates today is communication without community. Symbolic perception is constitutive of rituals. The symbol, a word that comes from the Greek symbolon, originally meant a sign of recognition or a «password» among hospitable people.
Rituals can be defined as symbolic techniques of installation in a home. They transform «being in the world» into a «being at home». They make the world a reliable place. They are in time what a home is in space. They make time habitable. What’s more, they make it possible to celebrate the same time that the installation in a house is celebrated. They order time, they condition it.
The disappearance of symbols refers to the progressive atomization of society. At the same time, society becomes narcissistic. The narcissistic process of internalization develops an animosity towards form. Objective forms are rejected in favor of subjective states. Rituals are unavailable to narcissistic interiority. The libido of the self cannot be coupled with them. Whoever indulges in rituals has to forget himself. The rituals generate a distance towards oneself, they make one transcend oneself. They empty their actors of psychology and interiority.

The neoliberal regime forces to perceive serially and intensifies the serial habit. Intentionally eliminates duration to force more consumption. The constant update or update, which in the meantime covers all the vital areas, does not allow any duration or any end. The permanent pressure to produce leads to a loss of the home. Because of this, life becomes more contingent, more fleeting, and more fickle. But dwelling takes duration.
Digital communication is increasingly becoming communication without community today. The neoliberal regime imposes communication without community, isolating each person and making them a producer of themselves. The word «produce» comes from the Latin producere, which means to display or make visible. The French word produire still retains the meaning of show. Produire means «to present», «to be seen.» German colloquialism sich produzieren, «give yourself tone» or «give yourself postin», goes back to the same etymology. Today we «tone ourselves» everywhere and necessarily, for example on social networks. The social is completely subject to self-production. Everyone is self-produced, «set the tone» to attract more attention.

The society of authenticity is a society of representation. Everyone represents himself. Everyone sets the tone. Everyone worships the self and officiates the liturgy of the self, in which one is the priest of oneself.
The cult of authenticity erodes public space, which disintegrates in private spaces. Each one carries his private space with him everywhere. In the public space you have to fulfill a function and play a role distancing yourself from the private. Public space is a place for stage performances, a theater.
Art is not a speech. It operates through forms, signifiers, and not meanings. For art, the internalization process that assimilates it to discourse and that renounces the mysterious exterior in favor of the profane interior is destructive. The disenchantment of art is a phenomenon of narcissism, of narcissistic internalization.
Collective narcissism removes eros and disenchants the world. The erotic reserves in the culture are being exhausted without dissimulation. They are also those forces that keep a community cohesive and inspire it for games and parties. Without them there is a destructive atomization of society. Rituals and ceremonies are genuinely human acts that make life festive and magical. Its disappearance degrades and desecrates life, reducing it to mere survival. For this reason, from a reenchantment of the world, one could expect a salutary force that would counteract collective narcissism.

The Christian religion is, to a marked extent, narrative. Holidays such as Easter, Pentecost and Christmas are narrative climaxes within a global narrative that generates meaning and gives direction. Every day it reaches its own narrative tension and gets its specific relevance within the global narrative. Time itself becomes narrative, that is, meaningful. Capitalism is not narrative. It does not narrate. It only counts. It deprives time of all significance. It defiles time by reducing it to working time. This is how the days are all the same.
The church is a place of congregation. The word synagogue comes from the Greek synagein, which like symbállein means «to gather.» It is a place where religious rituals are celebrated in common, that is, where attention is paid, in the company of others, to the sacred. Religion as religare is at the same time relegere, «fix attention.» In that the temple of the museum is distinguished. Neither museum visitors nor tourists constitute a community. They are masses or crowds. The places are also desecrated by being converted into places worth visiting or tourist attractions. «To have seen» is the consumer version of relegere. Deep attention is not paid there.
The Sabbath indicates that contemplative rest, stillness, and silence are essential to religion. In this sense, too, religion is diametrically opposed to capitalism. Capitalism does not like calm. Calm would be the zero level of production, and in post-industrial society silence would be the zero level of communication.

The production society is dominated by fear of death. Capital appears to be a guarantee against death. We imagine it as an accumulation of time, because with money you can make someone else work for yourself, that is, you can buy time. Unlimited capital creates the illusion of unlimited time. Capital works against death understood as an absolute loss. You have to overcome the limited life time.
The art of living is opposed to the terror of psychology. Today we are caught up in our psychology. But the narcissistic withdrawal to the ego, to psychology, destroys the play spaces, the playful fantasy. The art of living means escaping from oneself in search of forms of life and play that do not yet have names.
Today living does not mean anything other than producing. Everything moves from the sphere of the game to the sphere of production. We are all workers, we have stopped being players. The game itself is downgraded to a free time occupation. Only weak play is tolerated. It constitutes a functional element within production. The sacred seriousness of the game has given way to the profane seriousness of work and production. Life that undergoes the dictates of health, optimization, and performance resembles survival. It lacks all splendor, all sovereignty, all intensity.

Today it is moralized right and left and without stopping, but at the same time society is being brutalized. Courtesy gestures disappear. The cult of authenticity despises them. Neat manners are becoming more unusual. In this sense, too, we are hostile to forms. It seems that morality does not exclude the brutalization of society. Morality lacks form. Moral interiority manages without forms. One could even say that the more moralizing a society is, the more rude it becomes. Faced with this amorphous morality, an ethic of beautiful forms must be defended.

The drone war is a dataism of the slaughter. The slaughter occurs without combat, without drama, without destiny. It is produced mechanically, in the unappealable light of data flows. It aims at a dataistic transparency of the slaughter. Today everything conforms to the production model. The war that produces death is diametrically opposed to war as a ritual duel. Production and rituals are mutually exclusive. The drone war reflects that society in which everything has become a matter of work, production and performance.

Pornography ends up sentencing the end of seduction. From it the other has been completely eradicated. Pornographic pleasure is narcissistic. It arises from the immediate consumption of the object that is offered without veils. Just as with sex, even the soul is undressed today. The loss of all capacity to create illusions and appearances, of all capacity for theater, play and spectacle, is the triumph of pornography.
Pornography is a phenomenon of transparency. The age of pornography is the age of univocity. Today we have lost the ability to perceive phenomena such as mystery and enigma. Already ambiguities or ambivalences cause us discomfort. Even the joke is banned today because of its mistake. Seduction presupposes the negativity of the secret. The positivity of univocity only tolerates the process. Even reading today assumes a pornographic form.
The pleasure caused by the text is similar to the voluptuousness that striptease arouses. It arises from a progressive unveiling of the truth as sex.
The time-consuming game of seduction is increasingly eliminated today in favor of the immediate satisfaction of sexual desire. Seduction does not agree with production.
We are a culture of premature ejaculation. Any seduction, any form of seduction, which is a highly ritualized process, is increasingly erased after the naturalized sexual imperative, after the immediate and imperative fulfillment of a desire.
Meat in Latin is called expensive. In the postsexual era, pornography is radicalized by becoming carography. What destroys sexuality is not the negativity of prohibition or abstinence, but the positivity of overproduction. Excessive positivity constitutes the pathology of today’s society. What makes her sick is not famine, but too much.

Books from the author commented in the blog:

https://weedjee.wordpress.com/2015/05/20/psicopolitica-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/27/la-expulsion-de-lo-distinto-byung-chul-han-the-expulsion-of-the-other-bybyung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2017/11/28/la-sociedad-de-la-transparencia-byung-chul-han-the-transparency-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2019/05/05/la-sociedad-del-cansancio-byung-chul-han-the-burnout-society-by-byung-chul-han/

https://weedjee.wordpress.com/2020/05/16/sopa-de-wuhan-giorgio-agamben-slavoj-zizek-jean-luc-nancy-franco-bifo-berardi-santiago-lopez-petit-judith-butler-alain-badiou-david-harvey-byung-chul-han-raul-zi/

https://weedjee.wordpress.com/2020/11/13/la-desaparicion-de-los-rituales-una-tipologia-del-presente-byung-chul-han-vom-verschwinden-der-rituale-eine-topologie-der-gegenwart-the-disappearance-of-rituals-a-topology-of-the-prese/

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