Visión Binocular — Edith Pearlman / Binocular Vision: New and Selected Stories by Edith Pearlman

La historia corta como una forma de arte está más abierta que la mayoría de los lectores, y los escritores se dan cuenta. La ficción corta puede representar personajes a una profundidad que hace que algunas novelas parezcan aficionadas. Y la forma puede contar los cuentos más audaces, o retratar la cultura de manera que informe tanto como la historia. Todo esto en 300 palabras o en 20,000. Cuando un autor y un editor compilan una colección como esta, puede esperar hilos de conexión, tenues o hilos tan gruesos y entrelazados que casi se acercan a una novela. O, en el caso de Pearlman aquí, las historias son un montaje, las conexiones culturales y estilísticas.
Muchas de estas historias son de cultura judía, con el Holocausto y la diáspora judía que se ciernen como nubes de tormenta. El enfoque de Pearlman es relatar a las personas sus historias en prosa impecablemente tensa, casi masculina, del tipo que haría que Hemingway se recostara y tomara nota.
¿El nombre de la colección? Claramente, ella aburre en momentos singulares de la vida de sus personajes, usando cosas anodinas como metáforas para aspectos de estas vidas. Al hacerlo, Pearlman debe dejar nebuloso el contexto más grandioso de la vida de sus personajes: lugar, muchos grados de matices familiares, historia. En este tipo de historia, el lector debe seguir a la autora en una visión casi microscópica de la vida de sus personajes, sus momentos de la historia. El lado negativo para los lectores de este tipo de ficción más ingenioso es que debe comprender el contexto, debe examinar la corona borrosa que rodea esta visión microscópica para no sentirse perdido es el espacio.

Entiendo este tipo de enfoque, pero no es fácil desde el punto de vista del lector; de hecho, cuando, en el caso de esta colección, la estructura y el enfoque de caracterización son tan similares de una historia a otra, es difícil querer terminar ellos. Seguí pasando las páginas, queriendo que algo cambiara, que me hiciera respirar renovado al final de la historia y esperara la próxima e inesperada aventura literaria. Lamentablemente, no encontré eso aquí.

Al principio me gustó lo diversas que eran las historias, pero debo admitir que las que presentaban los mismos personajes no me atraían demasiado. Me gustó la frescura y la individualidad de esos cuentos donde todo y todos eran nuevos. El orden aleatorio de los cuentos funcionó bien, y creo que los personajes más desarrollados fueron los niños.
Al igual que con la mayoría de las colecciones de cuentos, algunas de las viñetas en Binocular Vision fueron mucho más fuertes que otras, y los temas y escenarios ocasionalmente se mezclaron entre sí un poco, lo cual fue una pena. Sin embargo, Pearlman hace un trabajo maravilloso al presentar muchos temas, desde la identidad, la sociedad y la conformidad, o la falta de ella, hasta la religión, la enfermedad y el fino equilibrio entre la fragilidad de la vida y la muerte.
Mis historias favoritas fueron ‘Dirección centro’, ‘Tess’, ‘Educación en casa’, ‘Yayuski’, ‘El puente de Junius’, ‘Linaje’, ‘Valeries’ y ‘Independencia’.

Cuentos cortos muy intensos. No hay duda sobre el talento de la autora. La escritura es bastante poética y había líneas en historias individuales que me dejaron sin aliento. Sin embargo, creo que el problema que tuve con el libro es que me resultó frustrante obtener solo un “capítulo” de la historia sobre personajes convincentes. Realmente, eso es más una declaración sobre mí y mis problemas en lugar de un problema con la colección de cuentos. Este autor es una poderosa fuerza de la prosa.
Otra colección de cuentos con un tema judío.

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The short story as an art form is more wide open than most readers – and writers ¬ realize. Short fiction can depict characters at a depth that makes some novels look amateurish. And the form can tell the most audacious of tales, or portray culture in ways that inform as much as does history. All this in 300 words or in 20,000. When an author and an editor compile a collection such as this one, you can expect connecting threads – tenuous ones, or threads so thick and interwoven they all but approach a novel. Or, in Pearlman’s case here, the stories are a montage, the connections cultural, and stylistic.
A good many of these stories are of Jewish culture, with the Holocaust and Jewish diaspora looming like thunderclouds. Pearlman’s approach is to people her stories in impeccably taut, almost masculine prose – the sort that would make Hemingway sit back and take note.
The collection’s name? Clearly, she bores into singular moments of her characters’ lives, using nondescript things as metaphors for aspects of these lives. In doing so, Pearlman must leave hazy the grander context of her characters’ lives: place, many degrees of family nuance, history. In this sort of story, the reader must follow the author into an almost microscopic view of her characters’ lives, their moments of story. The down side for readers of this most artful type of fiction is that he/she must grasp for context, must survey the blurred corona surrounding this microscopic vision in order not to feel lost is space.

I understand this sort of approach, but it isn’t easy from the reader’s standpoint – in fact, when, in the case of this collection, the structure and approach to characterization are so similar from story to story, it’s hard to want to finish them. I kept turning pages, wanting something to change, to make me breathe refreshed at story’s end and look forward to the next, unexpected literary adventure. Sadly, I didn’t find that here.

I liked how diverse the stories were at first, but I must admit that those which featured the same characters didn’t appeal to me all that much. I liked the freshness and individuality of those tales where everything and everyone was new. The random order of the tales worked well, and throughout I believe that the most developed characters were the children.
As with the majority of short story collectiions, some of the vignettes in Binocular Vision were far stronger than others, and the themes and settings did occasionally blend into one another a little, which was a shame. Pearlman does a marvellous job of presenting many themes, however, ranging from identity, society and conformity – or the lack thereof – to religion, illness and the fine balance between and fragility of life and death.
My favourite stories were ‘Inbound’, ‘Tess’, ‘Home Schooling’, ‘Yayuski’, ‘Capers’, ‘On Junius Bridge’, ‘Lineage’, ‘Vallies’ and ‘Self-Reliance’.

Very intense short stories. There is no doubt about the talent of the author. The writing is quite poetic and there were lines in individual stories that took my breath away. However, I think the problem I had with the book is that I found it frustrating to only get one “chapter’s worth” of story about compelling characters. Really, that is more a statement about me and my issues as opposed to a problem with the short story collection. This author is a powerful force of prose.
Another collection of short stories with a Jewish theme to them.

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