La Vergüenza —Annie Ernaux / Shame (La Honte) by Annie Ernaux

Nos encontramos ante un suceso escalofriante pues Annie, en 1952 presenció como su padre intentó asesinar a su madre. Y en este libro nos explica toda su investigación (dándonos datos del contexto histórico, geográfico y familiar) durante ese año con el que ella intenta recordar con más detalle lo que envolvió el acontecimiento.
Resultando en ocasiones sencillamente extraordinarias sus descripciones, algunas otras se me han hecho eternas. El ecuador del libro se sucede de esta forma: descripción del lugar donde vivía, de su población, de sus comercios, de la iglesia; dejando de lado lo más importante que sí encontramos en el inicio y en el desenlace.
Es en este último donde he sentido más cercanía con la idea que la autora nos quiere transmitir. Ya es sabido por sus lectores que no suele ahondar mucho en sentimientos propios, ni sensaciones y solo le dedica una pequeña parte: la final. En esta revela la vergüenza que sigue sintiendo después de ese año por la diferencia de clases, pero sobretodo por darse cuenta de cómo cambio eso su vida.

Esta obra en conclusión no me ha parecido inolvidable. Soy muy ambivalente acerca de este libro. Al principio me gustó, comienza de manera bastante apasionante: “Mi padre quería matar a mi madre un domingo de junio, al comienzo de la tarde”.
El evento que describe Ernaux es que su madre estaba de mal humor, su padre se sentó allí tomando su abuso verbal, él comenzó a temblar y saltó y agarró a su esposa con una mano, una hoz para cortar madera (perdón por mi traducción ) en el otro, y la madre de Ernaux gritó por su hija. Poco después, la pelea terminó y la vida volvió a la normalidad. El padre de Ernaux incluso le dijo a su hija: “¿Por qué lloras? No te hice nada”. Pero el evento es algo que Ernaux, solo doce en ese momento, nunca olvidó. Decide escribir sobre eso cuarenta años después debido a la impresión que le dejó, porque convirtió Un verano en ESE verano (“cette été-la”). Ernaux luego recuerda y busca los detalles de su vida antes y después del evento, y observa cómo ese evento marcó su vida con vergüenza. Ella le comentó a su padre en ese momento que él la iba a volver loca con sus acciones contra su madre, y ella cree que sus acciones dejaron su huella en su vida interior al limitar sus experiencias y su recuerdo de ese momento ahora.
Estoy de acuerdo y entiendo que un evento puede marcar nuestros recuerdos de todo un día, mes, semana, año, incluso toda la vida. Siento que los detalles de la vida de Ernaux en Y no son particularmente interesantes. Me gusta aprender sobre otros lugares y formas de vida, así que para eso fue valioso. También entiendo el propósito de delinear la vie cotidiana, de resaltar el evento silenciando todo a su alrededor.
No lo sé. Esta es la ambivalencia. Está bien escrito, tiene puntos de interés. ¿Pero recordaré este libro dentro de años? No lo sé. Creo que siempre recordaré ese evento como ella lo describió.
Recomendado para personas a quienes les gustan las memorias y que han experimentado un evento que cambió sus vidas enteras o las marcó de una manera inolvidable.

El deber de todo buen padre era corregir y enderezar a los niños, malos por naturaleza. Estaban permitidos todo tipo de golpes, desde la «bofetada» hasta la «paliza». Eso no implicaba ni dureza ni maldad, siempre que los padres se esforzaran en mimar al niño en otros aspectos y en no sobrepasarse. Los padres solían terminar sus relatos sobre las faltas de sus hijos.
Se valoraba a las personas en función de su sociabilidad. Había que ser sencillo, franco y educado. Los niños hipócritas y los obreros con mal carácter transgredían la regla del correcto intercambio de palabras con los otros. Estaba mal visto buscar la soledad, bajo pena de pasar por un «insociable». El hecho de querer vivir solo —se despreciaba a los solteros y a las solteras—, de no hablar con nadie, se sentía como un rechazo hacia algo que era parte esencial de la dignidad humana.

Era normal tener vergüenza, como si esta fuera una consecuencia inevitable del oficio de mis padres, de sus problemas de dinero, de su pasado de obreros, de nuestra forma de ser. De la escena de aquel domingo de junio. Para mí, la vergüenza se convirtió en una forma de vida. En el peor de los casos era algo que ya ni siquiera percibía: la llevaba dentro de mi propio cuerpo.
Mi padre murió hace veintinueve años. Ya no tengo nada en común con la niña de la foto salvo la escena del domingo de junio que llevo grabada en la cabeza y que me ha hecho escribir este libro, porque esa escena nunca me ha abandonado. Es lo único que hace que esa niña y yo seamos la misma, ya que el orgasmo donde más siento mi identidad y la permanencia de mi ser solo lo conocí dos años después.

————

We are facing a chilling event because Annie, in 1952, witnessed how her father tried to murder her mother. And in this book she explains all her research (giving us data from the historical, geographical and family context) during that year with which she tries to remember in more detail what the event involved.
Sometimes their descriptions are simply extraordinary, some others have seemed eternal to me. The equator of the book follows in this way: description of the place where he lived, of his population, of his shops, of the church; leaving aside the most important thing that we do find in the beginning and in the outcome.
It is in the latter where I have felt more close to the idea that the author wants to convey to us. It is already known by his readers that he does not usually delve much into his own feelings or sensations and dedicates only a small part to it: the final. In this he reveals the shame he continues to feel after that year due to the difference in classes, but above all for realizing how this changed his life.

This work in conclusion has not seemed unforgettable to me. I’m very ambivalent about this book. I liked it at first–it starts off grippingly enough: “My father wanted to kill my mother one Sunday in June, at the beginning of the afternoon”.
The event that Ernaux describes is that her mother was in a bad mood, her father sat there taking her verbal abuse, he began to shake, and he jumped up and grabbed his wife in one hand, a sickle for cutting wood (pardon my translation) in the other, and Ernaux’s mother screamed out for her daughter. Shortly after, the fight was over, and life returned to normal. Ernaux’s father even said to his daughter, “Why are you crying? I didn’t do anything to you.” But the event is something that Ernaux, only twelve at the time, never forgot. She decides to write about it forty years later because of the impression it left on her. Ernaux then recalls and searches out the details of her life before and after the event, noting how that event marked her life with shame. She remarked to her dad at that time that he was going to make her crazy with his actions against her mother, and she believes that his actions did leave their mark on her inner life in limiting her experiences then and her memory of that time now.
I do agree and understand that one event can mark our memories of an entire day, month, week, year, even lifetime. I just feel like the details of Ernaux’s life in Y are not particularly intriguing. I like learning about other places and ways of life, so for that, it was valuable. I also understand the purpose of delineating la vie quotidienne, of highlighting the event by muting everything around it. Besides, Ernaux did have to show that “la honte est devenue un mode de vie” for her.
I don’t know. This is the ambivalence. It’s well-written. It has points of interest. But will I remember this book years from now? I don’t know. I think I’ll always remember that event as she described it.
Recommended to people who like memoirs and who have experienced an event that changed their entire lives or marked them in an unforgettable way.

The duty of every good father was to correct and straighten children, bad by nature. All kinds of hitting were allowed, from the “slap” to the “beating.” This did not imply harshness or evil, as long as the parents made an effort to pamper the child in other aspects and not to overdo it. Parents used to finish their stories about their children’s faults.
People were valued based on their sociability. You had to be simple, frank and polite. Hypocritical children and bad-tempered workers violated the rule of correct exchange of words with others. It was frowned upon to seek solitude, under pain of going through an “unsociable.” The fact of wanting to live alone — single men and women were despised — of not speaking to anyone, became a rejection of something that was an essential part of human dignity.

It was normal to be ashamed, as if it were an inevitable consequence of my parents’ trade, of their money problems, of their past as workers, of our way of being. From the scene of that Sunday in June. For me, shame will become a way of life. In the worst case, it was something I would no longer even perceive: I would have it inside my own body.
My father died twenty-nine years ago. I no longer have anything in common with the girl in the photo except the scene from Sunday in June that I have engraved on my head and that I have had this book written, because that scene has never left me. It is the only thing that makes that girl and I the same, since the orgasm where I most feel my identity and the permanence of my being I only met two years later.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .