La Hoja Roja — Miguel Delibes / Red Sheet by Miguel Delibes

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Este autor es de mis autores favoritos de España. La Hoja Roja no tiene ni campo ni niños pero tiene muerte. Uno de tres de los temas de Delibes. En realidad es uno y medio porque el campo, el pueblo, está presente en el recuerdo constante que tiene Desi, la protagonista del pueblo que ha dejado atrás para irse a servir a la ciudad, en casa de Don Eloy.
«Su pueblo, pese a distar de la ciudad apenas siete leguas, se le antojaba un lugar vago y remotísimo, sin embargo, el pueblo era su inevitable punto de referencia.
Es una novela tristísima que Delibes, una vez más, escribe con maestría consiguiendo con su estilo y con las repeticiones constantes transmitir el ambiente, el sonido, el olor y hasta la impaciencia que la vejez provoca a veces en los otros, en los que no somos viejos o creemos no serlos. En esta novela, la vejez solitaria y amarga se palpa, se percibe y crea en e lector una sensación de incomodidad culpable. Te sientes culpable por pensar, por sentir que Don Eloy es un pesado, que se repite, quieres decirle que no lo cuente más y a la vez te da tanta pena que te sientes culpable.
La hoja roja es una novela de soledades. Don Eloy y Desi coinciden en estar solos sin saberlo. Los dos se hacen compañía sin saber qué se la hacen y los dos quieren ser queridos sin conseguirlo.

A mediados del siglo XX en España, había una “hoja roja” insertada en un paquete de papel de fumar. Por lo general, era el quinto artículo antes de que terminara el paquete. Fue un recordatorio para el fumador de que necesitaba comprar más.
Don Eloy acababa de comenzar su jubilación después de 52 años de trabajo continuo. Como le recordó su buen amigo, «la jubilación es solo la sala de espera de la muerte».
Don Eloy vive en Valencia con Desi, su joven sirvienta. Su esposa se ha ido, uno de sus hijos ha muerto y el otro está distanciado. Su única afición es la fotografía. Se pasa el tiempo esperando el correo, yendo a visitar a los amigos (que siempre son buenos con las anécdotas) y preocupándose por su salud.
Desi, de unos 20 años, espera casarse con Picaza, un hombre guapo. Era conocido por su canto, pero se unió al ejército. Le dice a Desi que cuando salga del ejército se casarán. Su buena amiga Marce sabe lo contrario.
Ésta es la premisa de la novela de Miguel Delibes publicada en 1959. Un anciano solitario y una joven enamorada. Pasan su tiempo contando historias. Don Eloy vive en el pasado y Desi quiere olvidar su pasado. ¿Será su vida solo un juego de espera o hará algo al respecto? ¿Está mirando la sábana roja?
Esta es una historia simple de personas que buscan el amor, aunque la diferencia de edad es considerable. Después de todo, este es un momento diferente. Pero el amor … el amor es atemporal.

La calidad descriptiva de Delibes es magistral. Cuando describe un lugar, una estación, el tiempo, uno fácilmente puede imaginarse estar allí. Agridulce, lleno de humor y un toque de tristeza hicieron de esta una lectura vulnerable.

La eterna pregunta entre los aficionados a las novelas de Miguel Delibes es ¿por qué jamás se le confirió el Nobel de literatura y ni siquiera aparecía entre los nominados para obtener el galardón? A ello, los incondicionales de Cela —muchos más que los de Delibes, sobre todo después de que aquel ganara en 1989 el premio— respondían sin tardanza que el problema era el provincianismo que inundaba las obras de Delibes. Un provincianismo que terminaba por ser, no encomiable, no deleitable, no magnífico, sino aburrido, lento y soso. Sin embargo para mí Delibes es genio y figura.
Los detractores del vallisoletano, aun cuando el mayor acierto de La hoja roja es su repetitividad —dado que habla de viejos y los viejos suelen ser repetitivos—, el recurso termina por ser molesto. Como cualquiera sabe, los viejos y los simples suelen contar diez o veinte veces las mismas cosas. Cuentan y cuentan y cuentan simplemente porque no tienen modo de saber si ya contaron lo que de momento dicen, o porque creen que eso es trascendente y vale la pena decirlo una vez más, o incluso porque no encuentran nada más que contar. En este sentido, el retrato del viejo Eloy logrado por Delibes es magnífico, al ser un personaje completamente natural. Fastidiosamente natural, podría incluso decirse. Un viejo auténtico, ubicable en el entorno de casi cualquier persona que lea la novela. Sin embargo, esa misma naturalidad fastidiosa, lógicamente, termina por cansar al lector. Lo cansa el viejo con su chochez, lo cansa la Desi, su criada, son sus simplezas, lo cansan los personajes que no terminan por moverse en ninguna dirección porque no tienen modo de hacerlo: sus vidas son tan bobas que se forman solo por un par de cosas y no hay más. Delibes, magistralmente, construye esas vidas bobas, las retrata al detalle, las involucra en una narración y, por eso mismo, se pierde. La trama se pierde, la novela se pierde, los personajes se pierden. El lector se pierde. Un montón de personajes bobos, así sean retratos fieles de la realidad, no tienen manera de mover una trama. Diríase que tanta naturalidad resulta, en última de las instancias, contraproducente.

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This author is one of my favorite authors from Spain. The Red Sheet has neither field nor children but it has death. One of three of the Delibes themes. It is actually one and a half because the countryside, the town, is present in the constant memory that Desi has, the protagonist of the town that he has left behind to go to serve the city, at Don Eloy’s house.
“Her town, despite being barely seven leagues from the city, seemed to her a vague and extremely remote place, however, the town was her inevitable point of reference.
It is a very sad novel that Delibes, once again, writes with mastery, managing with his style and constant repetitions to transmit the environment, the sound, the smell and even the impatience that old age sometimes causes in others, in those who do not we are old or we think we are not. In this novel, lonely and bitter old age is palpable, perceived, and creates in the reader a sense of guilty discomfort. You feel guilty for thinking, for feeling that Don Eloy is a bore, that he repeats himself, you want to tell him not to tell it again and at the same time it makes you feel so sorry that you feel guilty.
The red leaf is a novel of loneliness. Don Eloy and Desi agree to be alone without knowing it. The two keep company without knowing what they are doing and both want to be loved without succeeding.

In the mid twentieth century Spain, there was a “red sheet” inserted into a pack of cigarette rolling papers. It was typically the fifth paper before the pack ended. It was a reminder for a smoker that he needed to buy more.
Don Eloy had just begun his retirement after 52 years of continuous work. As his good friend reminded him, “retirement is just the waiting room for death».
Don Eloy lives in Valencia with Desi, his young maid. His wife is gone, one of his children has died and the other is estranged. His only hobby is photography. He spends his time waiting for the mail, going to visit friends (who are always good with anecdotes), and worrying about their health.
Desi, who is around 20 is hoping to marry Picaza, a good looking man. He was known for his singing but joined the military. He tells Desi, when he gets out of the military, they will marry. Her good friend Marce knows otherwise.
This is the premise for Miguel Delibes’ novel published in 1959. A lonely old man and a love lorn young woman. They spend their time telling the stories. Don Eloy lives in the past and Desi wants to forget her past. Will his life be just a waiting game or will he do something about it? Is he staring at the red sheet?
This is a simple story of people looking for love, although the age gap is considerable. This is after all, a different time. But love….love is timeless.

The descriptive quality of Delibes is masterful. When he describes a place, a season, the time, one easily can imagine being there. Bittersweet, filled with humour and a touch of sadness made this a vulnerable read.

The eternal question among fans of Miguel Delibes novels is why was he never awarded the Nobel Prize for literature and did not even appear among the nominees for the award? To this, the unconditional Cela – many more than those of Delibes, especially after that one won the prize in 1989 – responded without delay that the problem was the provincialism that inundated the works of Delibes. A provincialism that ended up being, not commendable, not delightful, not magnificent, but boring, slow and dull. However for me Delibes is a genius…
The detractors of Valladolid author, even though the greatest success of The Red Sheet is its repetitiveness — given that it talks about old people and old people tend to be repetitive — the appeal ends up being annoying. As anyone knows, the old and the simple tend to count the same things ten or twenty times. They count and count and count simply because they have no way of knowing if they have already told what they are saying for the moment, or because they believe that this is transcendent and worth saying one more time, or even because they cannot find anything else to tell. In this sense, Delibes’ portrait of old Eloy is magnificent, as he is a completely natural character. Annoyingly natural, you might even say. An authentic old man, locatable in the environment of almost anyone who reads the novel. However, that same annoying naturalness, logically, ends up tiring the reader. The old man tires him out with his chockiness, Desi, his maid, tires him out, it is his simplicity, the characters who do not end up moving in any direction because they have no way of doing so tire him out: their lives are so silly that they are formed only by a couple of things and there is no more. Delibes masterfully builds these silly lives, portrays them in detail, involves them in a narrative and, for that very reason, gets lost. The plot is lost, the novel is lost, the characters are lost. The reader is lost. A lot of silly characters, even if they are faithful portraits of reality, have no way of moving a plot. It would seem that such naturalness is, in the last instance, counterproductive.

2 pensamientos en “La Hoja Roja — Miguel Delibes / Red Sheet by Miguel Delibes

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