Somos Lo Que Nos Contamos: Cómo Los Relatos Construyen El Mundo En Que Vivimos — Óscar Vilarroya Oliver / We Are What We Tell Each Other: How Stories Build The World We Live In by Óscar Vilarroya Oliver (spanish book edition)

Un muy buen libro. Sin duda ha cambiado la manera en la que entiendo la comunicación, la narración y los mensajes. Un trabajo magnífico, muy bien escrito, comprensible y realmente entretenido.
Un libro altamente aconsejable para cualquiera que le interese la comunicación, o bien trate de contar historias.

La red nos transforma. Nos convierte en otra persona. El problema es que esa persona no es más lista, fuerte o crítica, sino más bien al contrario. Nuestro alter ego conectado es más estúpido, extremo, vulnerable, crédulo y superficial que nosotros. Y eso supone el mejor caldo de cultivo para que nos desinformen, engañen o manipulen a través de relatos que reflejan esas características.
De hecho, el nuevo ecosistema digital ha generado algunos fenómenos que han invadido nuestra vida social de una forma que no existía hasta ahora. Me refiero a fenómenos como las fake news o las burbujas narrativas. Las fake news son noticias falsas especialmente novedosas, espectaculares y beligerantes en contra de alguien, de un grupo o de alguna idea y que se difunden por la red para, generalmente, dañar la reputación de esa persona, grupo o idea. Por otro lado, una «burbuja narrativa», o una «cámara de eco», como también se ha denominado, consiste en una visión totalitaria y excluyente que sostiene un movimiento social sobre alguna situación, y en la que sus seguidores creen de manera acrítica, firme y ostensible. Estos fenómenos han proliferado en internet en los últimos años porque, entre otras cosas, se han beneficiado de la tecnología digital para la fabricación y difusión sofisticada, rápida y eficaz de contenidos pero, sobre todo, porque se han aprovechado de la vulnerabilidad, estupidez y credulidad de las personas en las que nos transformamos en la red.

¿Qué escondía la histeria colectiva que provocó los juicios de Salem? ¿Qué llevó a toda una comunidad a condenar a familiares, vecinos y conocidos y llevarlos hasta su ejecución a partir de un relato sobrenatural sobre un berrinche infantil? En el origen de los acontecimientos de Salem había una creencia primitiva, potente y determinada que alimentó el fervor de los ciudadanos de esta comunidad. Una creencia tan primitiva que no necesita palabras para formularse; tan potente que todo el pensamiento, las emociones y la conducta de esos ciudadanos sucumbieron a ella, y tan determinada que nada pudo detenerla. Esta creencia puede formularse más o menos con estas palabras: «El diablo nos ataca».
Elaborar un relato en su forma más básica requiere, en primer lugar, identificar. Esto implica seleccionar algo de nuestro entorno que resulta relevante para explicar la situación. Y eso, aunque parezca trivial, es extremadamente complejo. Saber qué es relevante o no en una determinada situación puede ser muy fácil, por ejemplo, cuando el elemento es muy prominente. Por tanto, aunque identificar parece algo sencillo de entrada, requiere conocimiento y perspicacia a la hora de proponer una explicación.
La segunda parte de la definición del relato primordial se refiere a que lo que debemos describir al elaborar un relato son cosas, personas o animales.
La tercera parte de la definición del relato primordial se refiere a la idea de que a las cosas o personas que intervienen en la explicación les ocurre algo. Esto es una manera muy simplificada de decir que todo relato implica que pasa algo, es decir, que algo cambia. Si no sucede nada, si no hay ningún cambio en lo que estamos observando, entonces no vemos necesario contar algo.
La cuarta parte de la definición es, si cabe, la más importante. Explicar requiere, ante todo, saber el motivo por el que ha ocurrido lo sucedido. En efecto, para responder adecuadamente a cualquier pregunta que tenga un «por qué», hay que identificar la causa de lo que ha ocurrido. Eso es lo que nos proporcionará la explicación. Sin causa, no hay relato.

El relato primordial es la versión mínima de nuestra facultad narrativa. Los humanos somos capaces, no obstante, de construir relatos mucho más complejos y ricos. Nuestra facultad narrativa es extremadamente versátil y sofisticada, y nos permite contarnos cosas con muy pocos o muchos elementos, con saltos temporales, hasta con múltiples causas. Solo hace falta pensar en los novelistas o los dramaturgos, cuya profesión consiste en desarrollar ilimitadamente nuestra capacidad para narrar.
Sin embargo, el relato primordial, aun siendo la estructura narrativa más simple y antigua que formulamos, debe entenderse como el pilar sobre el que se fundamenta toda arquitectura narrativa. Cualquier narración, por muy sofisticada que sea, tiene en su origen un conjunto de relatos primordiales a partir de los cuales se construye toda la riqueza narrativa.
El caso de las brujas de Salem es un ejemplo bien ilustrativo del poder del cotilleo. Sin la comunicación estrecha y confabuladora de las niñas no habría existido una «epidemia» de posesiones diabólicas entre ellas. Y sin el cotilleo y la comunicación estrecha entre los miembros de la comunidad no hubiera existido tampoco la histeria colectiva que llevó a los juicios por brujería.
La ficción, por otro lado, es también un espacio de aprendizaje y entrenamiento de nuestras habilidades sociales. Los cuentos, los mitos, las leyendas, el teatro, la novela y todo lo que deriva de nuestra capacidad para crear mundos imaginarios son espacios que nos permiten aprender y entrenar nuestras habilidades sociales, incluso mucho después de haber finalizado el periodo básico de aprendizaje social. Lo cierto es que siempre queda algo por aprender sobre la complejidad de la vida social.

Rashomon se presenta, por tanto, como una historia de relatos verosímiles, razonables y eficaces pero de los cuales no se puede sacar la verdad. Kurosawa induce al espectador a aceptar todos los testimonios, pero a la vez lo enfrenta con tal imposibilidad. Esta insoluble contradicción se puede resumir en la siguiente sentencia: lo que ocurre es una interpretación de quien lo vive. Desde su estreno, escritores, pensadores y científicos han tomado prestada esta tesis, que ya se conoce como «efecto Rashomon».

Los humanos vivimos en una realidad construida sobre principios y reglas que generan nuestros conocimientos intuitivos físicos y psicológicos, aunque también lo hacen otros que no hemos visto en este capítulo, como los conocimientos biológicos, económicos y de todos los ámbitos. El narrador integra en ellos los relatos con los que se ha ido explicando lo que ocurre y todo ello configura la realidad narrativa en la que vive.
La tensión entre esa realidad narrada y la realidad está en el epicentro…

Disponer de las habilidades para manejarse en un ecosistema digital es, no solo útil en la sociedad actual, sino imprescindible. Y eso no tiene que ver tanto con las actividades más básicas que realizamos con un ordenador o un móvil, sino con algo más fundamental que está en el centro de nuestra definición como ciudadanos. Entre otras cosas, gran parte de la información que utilizamos la adquirimos de internet. Carecer de las habilidades para buscarla, evaluar su calidad y saber aplicarla es extremadamente limitante. Pero aún más importante es el hecho que nuestras gestiones cotidianas, sean administrativas, de trabajo o de ocio, se realizan cada vez más frecuentemente en el entorno digital. Los servicios públicos y privados están migrando a marchas forzadas hacia el entorno digital, y muchos de los canales y plataformas en las que podemos ejercer nuestros derechos, y deberes, son asimismo y cada vez más únicamente accesibles mediante las tecnologías digitales. Por tanto, carecer de las competencias digitales llevará de manera indefectible al aislamiento y al ostracismo.
La importancia de identificar el grado de alfabetismo digital se está convirtiendo en una prioridad.

1. Acceso
El acceso a la tecnología digital es una condición previa para adquirir la plena competencia digital. Sin acceso a ella, el ejercicio de los derechos y de los deberes en la sociedad actual se vuelve difícil.
2. Autonomía
Disponer de acceso al entorno y las tecnologías digitales no es suficiente. Usar la tecnología es imprescindible, pero el objetivo de todo empoderamiento es aportar las herramientas y las competencias útiles para que la persona sea autónoma en el entorno digital.
3. Uso crítico
El uso crítico se refiere a la capacidad de evaluar la calidad de la información recopilada online, desde la valoración de las fuentes que la difunden, pasando por el análisis del contenido, del formato y del contexto, así como la identificación de los motivos políticos, ideológicos o comerciales que pueden estar detrás de la información.
4. Ética y civilidad
Compartir un entorno social digital no es igual que vivir en uno presencial. Las reglas y el protocolo del mundo presencial no sirven para el mundo digital. La disponibilidad de acciones de la tecnología digital y la distancia que permite establecer internet facilitan comportamientos que son muy diferentes en uno u otro entorno.
5. Bienestar
El acceso a internet se hace habitualmente de manera privada, sin vigilancia ni restricciones directas a las actividades que se realizan en la red. En este entorno, los usuarios se encuentran con plena libertad para llevar a cabo cualquier actividad que deseen. En muchos casos esto ha significado aumentar los espacios de libertad, pero en otros casos facilita el desarrollo de actividades nocivas para uno mismo que fuera del entorno digital son limitadas directamente por nuestro entorno inmediato.
6. Seguridad
El entorno digital de internet resulta propicio para el engaño y la delincuencia. La honestidad con la que niños y adolescentes, así como muchos adultos, utilizan esta tecnología les convierte en víctimas propiciatorias de delitos. Existen, en este sentido, una serie de competencias que pueden adquirirse para identificar los posibles riesgos en la red y gestionar el entorno digital con mayor seguridad.
7. El ciudadano digital
En este ámbito se incluyen todas esas competencias relacionadas con la vida ciudadana, incluidas las necesarias para interactuar con las administraciones o tener una participación activa en la comunidad. Entre ellas se cuentan la gestión de procesos operativos básicos (como, por ejemplo, el uso de contraseñas y la identidad digital), la gestión de la información personal (cómo acceder a bases de datos públicas, cómo actualizar nuestros datos…) o el acceso a gestiones administrativas básicas (como, por ejemplo, pedir un documento oficial, pagar una multa, etc.).
8. Participación activa
La participación activa se relaciona con las competencias que el usuario necesita adquirir para contribuir con sus opiniones o actividades en la vida de su comunidad. Se incluye en ella competencias como, por ejemplo, el conocimiento de las estructuras legales y normativas que regulan los movimientos ciudadanos…
9. Derechos y deberes
Así como los ciudadanos disfrutan de derechos y deberes en el mundo presencial, los usuarios digitales los tienen asimismo en el entorno digital y para cuyo ejercicio son necesarias competencias diferentes de las que rigen los derechos y deberes del mundo presencial…

En suma, la idea de la alfabetización digital es intentar que todos los ciudadanos de una comunidad puedan ser competentes por sí mismos con las tecnologías digitales en todos los ámbitos de la vida contemporánea. Cada ciudadano debe ser capaz de participar activa y responsablemente, adquiriendo el conocimiento y las actitudes propias de un entorno digital. Todas estas competencias son útiles no solo para permitir el ejercicio de una ciudadanía eficaz y segura, sino para permitir la evaluación crítica de las derivas narrativas con las que debemos manejarnos en el entorno digital. La alfabetización digital es, posiblemente, la única una caja de herramientas útil para luchar contra tantos fenómenos contemporáneos basados en la manipulación interesada de las formas narrativas tradicionales.

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A very good book. It certainly has changed the way I understand communication, storytelling, and messages. A magnificent work, very well written, understandable and really entertaining.
A highly recommended book for anyone interested in communication, or trying to tell stories.

The network transforms us. It turns us into another person. The problem is that this person is not smarter, stronger or more critical, but rather the opposite. Our connected alter ego is more stupid, extreme, vulnerable, gullible and superficial than we are. And that is the best breeding ground for us to misinform, deceive or manipulate through stories that reflect those characteristics.
In fact, the new digital ecosystem has generated some phenomena that have invaded our social life in a way that did not exist until now. I am referring to phenomena such as fake news or narrative bubbles. Fake news is especially novel, spectacular and belligerent fake news against someone, a group or an idea and that is spread by the network to generally damage the reputation of that person, group or idea. On the other hand, a “narrative bubble”, or an “echo chamber”, as it has also been called, consists of a totalitarian and exclusive vision that sustains a social movement about some situation, and in which its followers uncritically believe , firm and ostensible. These phenomena have proliferated on the internet in recent years because, among other things, they have benefited from digital technology for the sophisticated, rapid and effective manufacture and dissemination of content, but, above all, because they have taken advantage of vulnerability, stupidity and credulity of the people in whom we become online.

What was hiding the collective hysteria that sparked the Salem trials? What led an entire community to condemn family members, neighbors and acquaintances and lead them to execution based on a supernatural account of a child’s tantrum? At the origin of the Salem events was a primitive, powerful and determined belief that fueled the fervor of the citizens of this community. A belief so primitive that it does not need words to formulate itself; So powerful that all the thoughts, emotions and behavior of those citizens succumbed to it, and so determined that nothing could stop it. This belief can be formulated more or less with these words: “The devil attacks us.”
Developing a story in its most basic form requires, first of all, identification. This involves selecting something from our environment that is relevant to explain the situation. And that, although it may seem trivial, is extremely complex. Knowing what is relevant or not in a certain situation can be very easy, for example, when the item is very prominent. Therefore, although identifying seems somewhat simple to start with, it requires knowledge and insight when proposing an explanation.
The second part of the definition of the primordial story refers to what we must describe when making a story are things, people or animals.
The third part of the definition of the primordial story refers to the idea that something happens to the things or people that intervene in the explanation. This is a very simplified way of saying that every story implies that something happens, that is, that something changes. If nothing happens, if there is no change in what we are observing, then we do not see it necessary to tell something.
The fourth part of the definition is, if possible, the most important. Explaining requires, first of all, knowing the reason why what happened has happened. Indeed, to adequately answer any question that has a “why”, you have to identify the cause of what has happened. That is what the explanation will provide us. Without cause, there is no account.

The primordial story is the minimal version of our narrative faculty. We humans are able, however, to build much more complex and rich stories. Our narrative faculty is extremely versatile and sophisticated, and allows us to tell ourselves things with very few or many elements, with temporal leaps, even with multiple causes. One only needs to think of novelists or playwrights, whose profession is to unlimitedly develop our ability to narrate.
However, the primordial story, even being the simplest and oldest narrative structure that we formulate, must be understood as the pillar on which all narrative architecture is based. Any narration, however sophisticated it may be, has at its origin a set of primordial stories from which all the narrative richness is built.
The Salem Witches case is a good illustration of the power of gossip. Without the girls’ close and collusive communication, there would have been no “epidemic” of diabolical possessions between them. And without the gossip and close communication between community members, there would have been no collective hysteria that led to witchcraft trials.
Fiction, on the other hand, is also a space for learning and training our social skills. Stories, myths, legends, theater, novels and everything that comes from our ability to create imaginary worlds are spaces that allow us to learn and train our social skills, even long after the end of the basic period of social learning. . The truth is that there is always something to learn about the complexity of social life.

Rashomon is presented, therefore, as a story of plausible, reasonable and effective stories but from which the truth cannot be extracted. Kurosawa induces the viewer to accept all the testimonies, but at the same time confronts him with such impossibility. This insoluble contradiction can be summarized in the following sentence: what occurs is an interpretation of who lives it. Since its premiere, writers, thinkers, and scientists have borrowed this thesis, which is already known as the “Rashomon effect.”

Humans live in a reality built on principles and rules that generate our intuitive physical and psychological knowledge, although so do others that we have not seen in this chapter, such as biological, economic and all-round knowledge. The narrator integrates in them the stories with which he has been explaining what is happening and all this configures the narrative reality in which he lives.
The tension between that narrated reality and reality is at the epicenter …

Having the skills to manage in a digital ecosystem is not only useful in today’s society, but essential. And that does not have to do so much with the most basic activities that we carry out with a computer or a mobile phone, but with something more fundamental that is at the center of our definition as citizens. Among other things, much of the information we use is acquired from the internet. Lacking the skills to look for it, evaluate its quality and know how to apply it is extremely limiting. But even more important is the fact that our daily activities, whether administrative, work or leisure, are carried out more and more frequently in the digital environment. Public and private services are migrating in forced marches into the digital environment, and many of the channels and platforms through which we can exercise our rights, and duties, are also and increasingly only accessible through digital technologies. Therefore, lack of digital skills will inevitably lead to isolation and ostracism.
The importance of identifying the degree of digital literacy is becoming a priority.

1. Access
Access to digital technology is a precondition for acquiring full digital competence. Without access to it, the exercise of rights and duties in today’s society becomes difficult.
2. Autonomy
Having access to the environment and digital technologies is not enough. Using technology is essential, but the goal of any empowerment is to provide useful tools and skills so that the person is autonomous in the digital environment.
3. Critical use
Critical use refers to the ability to assess the quality of the information collected online, from evaluating the sources that disseminate it, through analyzing content, format and context, as well as identifying political motives, ideological or commercial that may be behind the information.
4. Ethics and civility
Sharing a digital social environment is not the same as living in a face-to-face one. The rules and protocol of the face-to-face world do not work for the digital world. The availability of digital technology actions and the distance that the internet allows to establish facilitate behaviors that are very different in one environment or another.
5. Well-being
Internet access is usually done privately, without surveillance or direct restrictions on the activities carried out on the network. In this environment, users are completely free to carry out any activity they wish. In many cases this has meant increasing the spaces of freedom, but in other cases it facilitates the development of activities harmful to oneself that outside the digital environment are directly limited by our immediate environment.
6. Security
The digital environment of the internet is conducive to deception and crime. The honesty with which children and adolescents, as well as many adults, use this technology makes them victims of crime. In this sense, there are a series of skills that can be acquired to identify possible risks on the network and manage the digital environment with greater security.
7. The digital citizen
In this area, all those competences related to citizen life are included, including those necessary to interact with the administrations or have an active participation in the community. These include the management of basic operational processes (such as the use of passwords and digital identity), the management of personal information (how to access public databases, how to update our data …) or access to basic administrative procedures (such as requesting an official document, paying a fine, etc.).
8. Active participation
Active participation is related to the skills that the user needs to acquire to contribute their opinions or activities in the life of their community. It includes competences such as, for example, knowledge of the legal and regulatory structures that regulate citizen movements …
9. Rights and duties
Just as citizens enjoy rights and duties in the face-to-face world, digital users also have them in the digital environment and for whose exercise different competences are necessary from those that govern the rights and duties of the face-to-face world …

In sum, the idea of digital literacy is to try that all the citizens of a community can be competent by themselves with digital technologies in all areas of contemporary life. Each citizen must be able to participate actively and responsibly, acquiring the knowledge and attitudes typical of a digital environment. All these competences are useful not only to allow the exercise of an effective and safe citizenship, but also to allow the critical evaluation of the narrative drifts with which we must manage in the digital environment. Digital literacy is arguably the only useful toolbox to combat so many contemporary phenomena based on self-interested manipulation of traditional narrative forms.

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